Economía
EL CRASH DEL 87
Entrevista a Ernest Mandel Numerosos comentadores del crash de la Bolsa, y entre ellos el premio Nobel de Economía Paul Samuelsoh, han cometido el asombroso error de negar la existencia de una relación entre los acontecimientos del 19 de octubre de 1987 y los días posteriores, y la situación general de economía capitalista internacional. Según ellos, los primeros habrian sido, "malsanos"' y de ahí el crash. Pero la segunda estaría fundamentalmente "sana", y de ahí la desconexión entre ambos fenómenos.
Es cierto que no existe aún una recesión generalizada de la economía internacional. aumentando ligeramente en la mayoría de los países capitalistas. Pero la función de la Bolsa consiste precisamente en "anticipar" lo que va a venir, no en reflejar lo que ya ha llegado. En este sentido, el crash de 1987 anuncia la recesión
—utilizando una fórmula del semanario británico The Economist del pasado 31 de octubre- al menos en el estado de ánimo de la gran y media burguesía internacional. Su inquietud, que se ha transformado rápidamente en pánico bursátil, actúa a su vez como un factor de la evolución objetiva.
Sobre esta situación y las perspectivas que abre, hemos conversado ampliamente con Ernest Mandel, en los primeros días de noviembre.
Para empezar, ¿cuáles son los más importantes efectos generales del crash de la Bolsa sobre la economía en su conjunto?.
Lo que ocurre en la Bolsa tiene evidentemente numerosas repercusiones sobre la vida económica en su conjunto. La propiedad de acciones constituye una parte no despreciable de los haberes de la burguesía. Cuando estos haberes pierden bruscamente un tercio de su valor, la fortuna de los capitalistas sufre una amputación. Sus gastos de consumo de lujo van a disminuir; esta es la opinión prácticamente unánime de todos los expertos. Se calcula un retroceso de aproximadamente un 1% en la renta nacional de los EEUU. Este es un factor que acentúa la evolución hacia la re-
Pero sobre todo, las acciones constituyen un elemento importante del haber de las grandes empresas capitalistas que están prácticamente todas organizadas en ciedades por acciones. Cuando estas acciones disminuyen amplia y bruscamente su valor, la substancia financiera de estas firmas se ve mermada. relación entre su capital propio y deudas y, por ello mismo, a su capacidad de obtener nuevos créditos. En fin, así se provoca una tendencia a la reducción de las evolución hacia la recesión.
La caída de la Bolsa fue particularmente brutal porque el alza anterior había sido insensata. Las acciones habían alcanzado un nivel tal en la Bolsa de Tokio y de Nueva York que los dividendos correspondientes a estas acciones tenían un rendimiento comprendido entre el 1,5 y el 2,5%, inferior al interés de los depósitos bancarios a plazo. Esta situación hacía inevitable la caída de las cotizaciones.
Pero la colosal amplitud de la especulación bursátil que precedió al crash del 19 de octubre no puede explicarse simplemente por la repetición de "la locura inspirada por la sed de beneficios rápidos y fáciles", como ha hecho el profesor Galbraith por analogía con la especulación bursátil que precedió al crash de 1929. Esta excepcional oia especulativa se explica por una de las características principales de la "'onda larga depresiva" que sufre la economía capitalista internacional desde 1974 y que hemos analizado repetidas veces. La sobreacumulación de capitales, determinada por la caída de la tasa media de ganancia, está acompañada de una sobreproducción real o potencial de mercancías (capacidad excedentaria producción). Esta situación lleva a los capitales que se acumulan a partir de los nuevos beneficios a no invertirse productivamente, al menos en una buena parte. Estos capitales adicionales se precipitan sobre el mercado inmobiliario y sobre las acciones. Es esto lo que ha producido el alza insensata de precios en estos dos terrenos y, finalmente, el inevitable crash.
Hasta ahora sólo ha saltado el eslabón más débil de la cadena: la Bolsa. Pero otros están amenazados: fondos de inversión y los bancos que han sufrido pérdidas enormes; los países (no sólo los del Tercer Mundo) amenazados de de sus Estados; y el sistema monetario internacional, trastornado por la caída del dólar. Lo que ocurra en los próximos meses en estos tres terrenos decidirá la amplitud de la recesión de 1988 Algunos "operadores" , como el más rico ahora descubiertos de centenas de millones de dólares, y dependen para salvarse de créditos bancarios cada vez más amplios. Algunos grandes bancos canadienses han sufrido pérdidas garantizar la compra de las acciones de la British Petroleum, reprivatizada por el gobierno Thatcher a 330 peniques por acción, cuando el crash ha provocado la caída de la cotización de estas acciones en un 20 o un 25%. Algunos fondos inversión norteamericanos se encuentran en una situación análoga.
En conclusión, la economía de mercado acaba de recibir un golpe terrible. El International Herald Tribune escribía el otro día en su primera página: «El futuro depende de una alternativa: ¿las fuerzas incontrolables del mercado precipitarán al mundo en una crisis terrible, o la intervención inteligente y coordinada de los gobiernos evitarla?». ¡Significativa confesión de uno de los principales diarios burgueses, después de diez años de elogio neoliberal de las virtudes del mercado!.
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La prensa burguesa "seria" de Alemania,
de los EEUU, está realmente aterrada.
Estamos ante una inmensa derrota para la derecha internacional.
Y por el contrario, ésta es una enorme victoria ideológica para el moviamiento obrero. No me refiero a su removilización,.
que puede tomar tiempo. Pero el crash es un giro fundamental, cuyos efectos se harán sentir en los próximos años. No serán más inmediatos que los del crash del
29. Recordemos que la removilización de la clase obrera europea sólo empezó en 1934-
35.
Vamos a ir repasando ahora distintos aspectos de la crisis bursátil. En primer lugar, ¿cómo explicas el alza de las cotizaciones del período anterior?.
La Bolsa es el reflejo anticipado y amplificado del movimiento real de la economía;
anuncia lo que va a venir en el terreno de la producción, del empleo, de los precios,..., con un cierto adelanto. Cuando se analiza el alza de las cotizaciones de las acciones, hay que distinguir entre lo que depende de la mejora de las perspectivas de
Ella espera dividendos) y lo que refleja un desplazamiento de las inversiones, un aflujo de capitales, una demanda creciente en los mercados bursátiles.
Si la suma de los capitales que afluyen hacia la Bolsa se multiplica bruscamente por dos, mientras la oferta de acciones y obligaciones no aumentan proporcionalmente, es fácil prever que en efecto las cotizaciones, los precios de las acciones van a aumentar. Es el juego de la ley de la oferta y la demanda, como cualquier otra
Por consiguiente, en el alza de las cotizaciones de las acciones de los últimos años hay que distinguir claramente entre, por un lado, el efecto de la indudable recuperación económica que se ha manifestado durante tres o cuatro años después de la recesión de 1980-81, y por otro lado, el impacto de un flujo masivo de capitales hacia la Bolsa. Este segundo factor ha alimentado un alza de las cotizaciones puramente especulativa; no era una anticipación de la marcha de la economía, sino pura especulación. En estas condiciones, era previsible un crash bursátil grave.
¿Cuál es la razón de este aflujo de capitales hacia la Bolsa? ¿Puede decirse que las inversiones financieras han reemplazado prácticamente a las inversiones productivas?.
La mejora de la coyuntura, la recuperación que tuvo lugar entre 1982 y 1986 no ha estado acompañada de una expansión proporcional de las inversiones productivas. Señalemos que esta recuperación fue una manifestación normal del "ciclo económico", el business circle. No puede existir caída de los mercados, recesión permanente a lo largo de diez años. Hay
NOTAS: (*). «La baja de Wall Street se debe en sus dos terceras partes a personas inexpertas y a las máquinas que los hombres no pueden ya controlar», según la opinión de Maurice Mann, presidente de la Bolsa del Pacífico, en San cisco. Los acusados son los "yuppies" que han jugado a enriquecerse durante el boom de la Bolsa, pero también y sobre todo la informática, o al menos su uso excesivo bajo la forma programs trading, logicials que automáticamente ventas (o compras) de acciones por millones, en función de parámetros cada opera sobre mercados cada vez más volátiles, lo importante es poder intervenir deprisa, en algunos segundos, para sacar rendimientos a una tendencia detectada. Esos logicials tratan de asegurar esa rapidez de acción. Todos operadores en el mercado bursátil se han dotado de estos sistemas informáticos. El principio es simple: a partir del momento en que se detecta una tendencia a la baja de una cotización el ordenador aplica automáticamente su programa de venta de acciones y compra paralelamente, a un precio considerado interesante, contratos a plazo sobre los mismos productos. Y viceversa.
"lunes negro", una multitud procesos de este tipo se ha realimentado. Cuanto mayores eran las ventas, tanto más los ordenadores — todos programados en el mismo sentido- se desembarazaban de sus contratos a plazo. Y no recompraban acciones porque sus cotizaciones eran demasiado bajas y quedaban fuera de los programas. En este sentido se ha dicho que el 19 de octubre tuvo lugar un "crash informático" (nota elaborada datos publicados en "Le Monde" del 7. XI. 1987).
alzas y bajas alternativas. actualmente, este "ciclo económico" debe comprenderse en el marco de la larga depresión de la economía capitalista que se inició a comienzos de los años 70. Los beneficios han aumentado mente en estos cuatro últimos años, lo cual es en parte el resultado de los éxitos, limitados pero reales, conseguidos por burguesía contra los trabajadores en el período de austeridad. Pero esta masa creciente de beneficios no ha sido invertida en el aparato productivo. Un estudio realizado en la RFA demuestra que la fracción de los beneficios invertida productivamente en el período 1982-86 ha sido solamente el 50% de la del período análogo de hace diez
Podemos discutir sobre las causas de Algunos PCs consideran más o menos, que los propios patronos provocan el destrozo al utilizar lo que podríamos llamar "malos reemplazarse por buenos criterios. Esto es absurdo. No vamos a ponernos a enseñar a los patronos a hacer su oficio, es decir, a hacer beneficios; ellos saben perfectamente cómo hacerlos. En nuestra opinión, la opción de realizar inversiones financieras se basa en la sobreacumulación, el sobreequipamiento que existe ya en todos los grandes sectores portadores de la expansión en el período precedente: automóvil, aviación, electrodomésticos, bienes de equipo, conscapacidades excedentarias a escala mundial respecto a la demanda solvente. Nadie millones de dólares en sectores que no pueden vender sus productos
Hay que insistir en que no han aparecido nuevos sectores con una importancia y inversiones de gran amplitud. El ejemplo que salta a la visa inmediatamente es la robótica. Si todas las fábricas reemplazaran semiautomáticas aparecería un mercado, una colosal y una expansión que podría recordar la de los años 50 y 60. Pero esta demanda no se ha producido. Era sólo una ilusión. Los propios fabricantes, que tienen los pies en tierra y razonan sobre la de pedidos, de cosas tangibles de reemplazamiento de puestos de trabajo por robots del
5 al 6% en los próximos quince o veinte años. Estamos pues muy lejos de las mixtificaciones cotidianas difundidas por los grandes medios de comunicación. Esta perspectiva no permite plantearse inversiones de centenares de miles de millones de
Otro ejemplo de mixtificación es el del mercado de los ordenadores personales. Si se estima que cada familia comprará uno, a imagen de lo ocurrido con el aparato de
TV, se produciría una demanda a escala internacional de tres o cuatrocientos millo-.
nes de aparatos, lo que significaría la aparición de un nuevo sector susceptible de ser portador de la expansión a largo plazo. Pero esto sigue siendo una ilusión. En realidad, se llegará al 15 ó 20% de esta cifra, no más; nada que permita relanzar las inversiones a gran escala.
Por consiguiente, los capitalistas tenían en las manos enormes excedentes de capitales líquidos que se han orientado hacia los campos disponibles: la especulación en Bolsa, la especulación en materias primas, el sector inmobiliario. La especulación en materias primas fue destrozada por la depresión, abierta desde el comienzo de los años 70, y que sigue lastrando los ciclos de recuperación y de recesión actuales. La demanda no respondía. Los inversores se retiraron. Los precios no conocieron aquí la explosión que se produjo en los otros dos terrenos: el inmobiliario y la Bolsa. En lo que se refiere al sector inmobiliario, todas las grandes capitales sufren una especulación gigantesca. En Japón, en Tokio, por ejemplo, una sola habitación cuesta lo mismo que un apartamento en París. En Los Angeles, de los grandes edificios pertenecen a propietarios "extranjeros". La Bolsa ha seguido este mismo camino.
¿Cuál es el lugar de Wall Street, de los EEUU, en este contexto general?.
El enorme déficit de los EEUU, la deuda consecuencia: los japoneses y europeos, esencialmente, han afluído hacia los EEUU para cubrir este déficit. Y no hay veinticinco maneras diferentes de colocar el dinero extranjero comprarse lo que se llama haberes "casi líquidos", es decir, bonos del Tesoro americano que son prácticamente dólares. Pero esto sólo ha marchado durante un corto período. Los capitalistas extranjeros no van a entretenerse colocando cada vez más dinero en un dólar que se deprecia cada día más. Por supuesto, ellos no buscan perder dinero y esa sería la conclusión de comprar un dólar que va perdiendo su valor.
Por todo ello hubo una desviación cada vez más pronunciada de los capitales extranjeros que llegaban a los EEUU hacia diferentes a los bienes líquidos o semilíquidos. Y volvemos a decir que no hay veinticinco soluciones: sólo hay tres, las acciones, el sector inmobiliario o la
Los japoneses y los europeos, el asunto porque los EEUU les hicieron la misma jugada después de 1945, dirigieron la mirada en primer lugar hacia las empresas. No las pequeñas empresas, sino las fábricas de sectores punta, incluyendo las fábricas de armas, como la Fairchild. Es inútil decir que en este último caso
Washington dijo "NO"; en modo alguno podía permitirse que el capitalismo japonés metiera la mano en las principales fábricas de armamento y en los sectores claves de la
Y así lo esencial de los capitales extranjeros que llegaban a los EEUU se dirigieron inmobiliario. El ejemplo de Los Angeles, al anteriormente, es muy
En definitiva, una buena parte del alza de la Bolsa de Nueva York estos dos últimos años ha sido el producto de la masiva de acciones por extranjeros. Y así llegamos al punto sensible, al origen del último "lunes negro". Porque lo que ha desencadenado el movimiento a la baja, la caída, anterior de octubre, es la retirada de los capitales extranjeros, sobre todo los japoneses. Y la razón de retirada es muy simple: se veía venir la tormenta. Se esperaban cifras sobre la balanza comercial, la inflación, que anunciaban un futuro nada prometedor.
El fenónemo de la retirada de capitales extranjeros de Wall Street ha tenido un efecto de bola de nieve a escala mundial. Y se ha propagado con una velodicad acelerada... gracias a los logicial(*) de los ordenadores de las empresas modernas de inversión. Marx se hubiera divertido con esto. Es la lógica absurda del capital llevada hasta su fin: un ordenador calcula e impone automáticamente la venta o la compra a los operadores según unas fluctuaciones mínimas, marginales, en un sentido o en otro. Pero esto solamente movimiento. Lo que habría sucedido en semanas se ha producido en sólo
A continuación del crash bursátil y de la desvalorización de especulativos que resultó de él, estamos asistiendo actualmente a una primera fase de recomposición del gran capital monopolista. El peso del capital financiero clásico
(invertido en buena parte en la industria)
comienza a levantar de nuevo la cabeza, a expensas del peso del capital financiero "flotante". Pero sólo estamos en el comienzo de este fenómeno en EEUU, Japón, Gran Bretaña. Esto agrava la crisis de dirección de la burguesía. Nadie tiene dentro de ella peso suficiente para dictar una línea clara. Los intereses sectoriales divergentes implicah una "línea" vacilante, poco clara, confusa, que refuerza la incertidumbre de la burguesía (y de los especuladores) sobre lo que terminará sucediendo
Los medios de comunicación y los occidentales llevan algún tiempo hablando del desarrollo de un "capitalismo popular" a consecuencia de que millones de pequeño inversionistas han entrado recientemente en la Bolsa. ¿Qué puede decirse de este fenómeno a la hora del crash?.
Se han exagerado mucho las dimensiones del accionariado de trabajadores. Se conoce más o menos la amplitud de la totalidad del ahorro popular en la REA, en los EEUU, en Japón. En primer lugar este ahorro se dirige hacia el crédito hipotecario, para la compra de una vivienda, hacia las Cajas de Ahorro y no hacia el mercado de acciones. En la RFA, el ahorro obrero representa una suma marcos anuales por cada familia asalariada.
acciones no es, evidentemente, cero, pero
Teniendo en cuenta la amplitud del movimiento especulativo a que nos venimos refiriendo, que se compone de cifras del orden del billón de dólares, el accionariado obrero es completamente marginal, insignificante. Un porcentaje muy débil...
Algunas cifras pueden darnos una idea de las proporciones. En los días inmediatamente posteriores al 19 de octubre, la Bolsa de Nueva York ha sufrido un descenso de las cotizaciones de aproximadamente un 30%; las de París y Frankfurt han bajado un
En números podemos decir que la mayoría de los accionistas privados americanos han perdido en una semana 1,1 billones de dólares. Una cifra equivalente a todos los préstamos recibidos por el Tercer Mundo, es decir la mitad del género humano, en los últimos veinte años... Las pérdidas del conjunto de los países imperialistas se elevan a billones de dólares, es decir, el 80% del valor de la deuda pública de los EEUU, que tienen 225 millones de habitantes. El ahorro
"obrero" del conjunto de estos países es del orden de 50.000 ó 60.000 millones de dólares, lo cual comparado con las cifras anteriores no representa gran
La incorporación al juego de la Bolsa a pequeña escala ha afectado sobre todo a capas superiores a los obreros: empleados bien pagados, funcionarios medios y superiores, profesores de universidad, ingenieros, profesiones liberales,... Estos
son los sectores sociales afectados por la crisis actual.
Tras la mistificación del accionariado popular, tuvo lugar estos últimos años un fenómeno clásico de los períodos de recuperación, acentuado por una ideológica publicidad, beneficios fiscales,... La clase dirigente ha querido atraerse a su terreno a una parte de las capas medias, viejas y nuevas, a los sectores más prósperos de ellas. empresas del sector público ha sido un intento deliberado, político, antisindical y anti-obrero para hacer entrar a un cierto número de obreros en el mismo circuito.
Quince días Thatcher nos daba imprudentemente el quid de la verdadera revolución inglesa", afirmaba que «por primera vez hay más obreros accionistas que sindicalistas», Quince días después, muchos pequeños desearían sin duda no serlo. popular es importante en los terrenos ideológico y político, esto es evidente. "Pero es insignificante desde un punto de vista económico.
‹Cuál es la relación entre el funcionamiento de los mercados bursatiles y las divisas más importantes: el dólar, el yen, el marco....?.
Para responder a esta pregunta debo utilizar dos ejes de explicación. Uno es interno a los EEUU y el otro es internacional. El segundo es más importante que el primero, como señalaré más porque esta es la primera vez que la internacionalización del capital, que es una de las características fundamentales del "capitalismo tardío" , aparece de una forma tan terreno financiero-
Consideremos en primer lugar el mecanismo interno a los EEUU. La relación entre el fenómeno bursátil y el monetario se deduce de una regla de tres elemental. La cotización de las acciones en Bolsa, según la definición académica, es considerada como la capitalización de los dividendos a la tasa de interés ordinario. Para ser más claro: si una acción da 1.000 pesetas de dividendos y la tasa de interés es del 10%, cotizarse a 10.000 si no influyeran otros factores
Esto quiere decir que cuando la tasa de interés aumenta, la cotización de las acciones baja. Y por el contrario, cuando la tasa de interés disminuye, la cotización de las acciones sube. Por consiguiente, como las tasas de interés se orientaban al alza de un modo evidente desde mediados de año, las cotizaciones de las
Desde comienzos de año, las tasas de interés en los EEUU han aumentado apro ximadamente un 35%, pasando aproximadamente del 7,5 a más del 10%. Esto debía provocar inevitablemente una baja de las
Todos estos movimientos son prácticamente mecánicos, aunque no siempre hay un lapso de tiempo entre ellos. Pero si esta mecánica no marcha, si la especulación la contraría, la cotización de las acciones en Bolsa continuará elevándose hasta el momento en que la tasa de interés medio esté también al alza. La misma suma de dinero dando menos colocada en la Bolsa que en la banca. No tardará en producirse entonces una reacción de los inversores: retirarán el dinero de la Bolsa, venderán sus acciones y lo invertirán en obligaciones o en la banca. El resultado restablecerá la mecánica me referí antes. La venta de acciones hará caer las cotizaciones. Entonces el rendimiento de éstas volverá equilibrio. En líneas generales, así se ha producido la caída de la Bolsa, a escala
Pero el asunto se complica porque hay un aspecto monetario internacional en este mecanismo bursátil.
Precisamente, ¿podrías volver sobre la influencia del déficit norteamericano en el crash?.
Los EEUU tienen ahora un déficit percomercial. Todo el mundo reconoce que va a prolongarse hasta el año 2.000. Los EEUU se endeudan cada vez más en el extranjero. Esta deuda crece al ritmo de 150 a. 200.000 millones de dólares cada año.
Un déficit de la balanza comercial significa que el país afectado gasta más por sus importaciones que lo que ingresa en divisas extranjeras por sus exportaciones. La deuda pública de los EEUU, representa ya aproximadamente 2 billones de dólares, es decir, el doble de la deuda del Tercer Mundo. Este déficit debe ser cubierto, si no los EEUU no podrían hacer frente a sus obligaciones extranjeras, no podrían pagar sus importaciones y se verían reducidas al pelotón de países como Polonia o Perú, si los capitalistas extranjeros no estuvieran dispuestos a cubrir el déficit comercial americano con sus capitales, con sus di-
Esto quiere decir en la práctica que los capitalistas extranjeros están dispuestos a aceptar dólares como pago a los créditos que tienen sobre los dólares tienen, cada vez menos, forma
Tesoro, acciones, obligaciones americanas. Pero cuanto más aumenta el déficit de
EEUU, más se deprecia el dólar respecto a las demás monedas y por ello mismo para atraer capitales extranjeros a los EEUU hay que hacer subir cada vez más las tasas de interés, incluyendo en ellas una prima de seguro contra esta depreciación.
Y en fin, cuando más suben las tasas de interés, aumentan los riesgos de que se deprecien las cotizaciones.
Y ahí llegamos al corazón del problema.
Porque cuando hablamos de déficit presupuestario, déficit de la balanza de pagos, tasas de interés,..., como venimos haciendo desde hace un buen rato, no estamos ya hablando de la Bolsa. La Bolsa es sólo un epifenómeno de todo eso. Estamos hablando de la economía real, de los movimientos de producción, de la capacidad de competencia, de los precios competitivos o no, de la demanda global, del empleo, del poder de compra,... Hablamos de lo que pasa en el mundo real, y no de lo que pasa en un mundo ficticio de papel, en el mundo de los especuladores. Hablamos del mundo de las fábricas, de los mercados, de los hogares, de los trabajadores, de los capitalistas, de los comerciantes podemos comprender gravedad de cualquiera que Reagan y compañía. Las contradicciones que hemos evocado son irresolubles. económica internacional que venimos publicando en Inprecor hemos seguido paso a paso la evolución de la crisis. Y creo que sin cometer errores. Nos hemos mantenido en el mundo real y no "en las nubes", como nos criticaban algunos. Pero a fin de cuentas, todo eso lo debemos a Marx.
La recesión de 1980-81 fue muy grave. Muchos fueron sorprendidos por su amplitud. Al final de la recesión, el paro había superado ampliamente los 30 millones de imperialistas., aproximándose a los 40 millones actuales, si contamos a todos los que no trabajan jornada completa y quieren hacerlo, según las estimaciones de los sindicatos, o incluso de la muy oficial OIT (Oficina Internacional del Trabajo). Esto significa que 100 millones de personas (es decir, los parados atectadas por el paro en los países más ricos del mundo.
Contrariamente a todas las afirmaciones y baladronadas monetaristas, la administración Reagan tomó entonces una decisión "heróica"': aplicar una política neo-keynesiana a toda vela. Es una paradoja: estos estrictos conservadores han sido más keynesianos que todos los gobiernos conocidos hasta ahora en la historia de los EEUU. Han detenido la recesión coyuntural de 1980-81 gracias a un enorme déficit presupuestario, el famoso "déficit spending" keynesiano, el ABC de Keynes. Reagan y sus tropas han aumentado la demanda global, la masa monetaria, por medio del "déficit spending".
Evidentemente el reparto de estos gastos, de este déficit es propio de Reagan, de conservadores. Reducen los gastos sociales, destruyen los gastos en infraestructura,... Esto fue una verdadera catástrofe para los EEUU... Algunos técnicos han explicado que la mitad de los puentes podrian derrumbarse porque no se los mantiene, ni se los repara desde hace más de diez o quince años. Es una locura total. La reducción de los gastos públicos ha originado por ejemplo que no haya ningún mapa de conjunto del subsuelo de la ciudad. Esto significa que si se produce una fuga de gas, o una explosión del circuito de agua corriente, hay que perforar a ojo de buen cubero para reparar el accidente, como a comienzos de siglo: Cerremos este paréntesis señalando que si los gastos reducido, la demanda global ha aumentado, gracias sobre todo a
Pero un relanzamiento de la economía internacional sobre esta base ‹no era una operación arriesgadísima para el capitalismo?.
Este déficit se ha extendido en un imperialistas estaban evolucionando. Este problema no fue comprendido en los EEUU salvo por los más astutos, entre los que no se encuentra evidentemente Reagan. burguesía imperialista estadounidense se habían degradado respecto a sus competidores. Esta es la razón, por ejemplo, del déficit creciente de la balanza americana de bienes de equipo, que se origina por máquinas electrónicas, máquinas herraetc., no solamente por zapatos brasileños, vinos franceses o pastas italia-
La parte de los EEUU en las exportaciones mundiales ha caído entre 1981 y 1986 del 20 al 13,8%. Esto ha constituído un desastre para los EEUU. El mercado suplementario creado por el déficit del presupuesto americano ha sido absorbido casi exclusivamente por las importaciones. Esto ha tenido un efecto estimulante sobre el resto de la economía capitalista, permitiendo la expansión de las exportaciones, sobre todo japonesas, alemanas, surcoreanas, brasileñas, de Taiwan, de otros países europeos.
Por tanto, el déficit presupuestario de EEUU ha relanzado la economía mundial por medio de su transformación en déficit de la balanza comercial americana. Se nos puede argumentar diciendo: "bueno, pero al menos Reagan ha creado ocho millones de nuevos empleos, todo no puede reducirse a la expansión de las importaciones extranjeras". Pero conocemos el tipo de empleos Galbraith ha encontrado una fórmula brillante: «Los empleos creados por Reagan se expresan en ciudadanos vendiéndose hamburguesas los unos a los otros»: Evidentemente no será así como la competitividad de la industria americana será restablecida respecto a sus competidores.
Hay ahora una lógica infernal en este mecanismo. En efecto, un grito universal se eleva en los medios burgueses y gubernamentales, sobre todo europeos: ¡Detened inmediatamente el déficit presupuestario •de los EEUU!. Pero si lo hacen, se va a desencadenar una enorme recesión en los EEUU. En un momento en que la Bolsa está
a la baja, esto provocaría una deflación a parece como dos gotas de agua a la política de 1929, la política de Hoover en los EEUU, • Brüning en Alemania, cuyos resultados se conocen. Si actúan así, se habrá abierto el camino hacia un 25 ó 30% de parados.
Pero a la inversa, si no detienen el déficit, si quieren evitar a cualquier precio la recesión antes de las provocarán resultados no menos desastrosos. Hay ya una inflación del 5% en los EEUU, considerablemente mayor que en Japón y en Alemania. Inyectar como viene haciéndose estos últimos días una enorme masa monetaria suplementaria para bajar las tasas de interés sólo puede reanimar la deberán subir fuertemente las tasas interés. Y además, y sobre todo, la competitividad de los EEUU respecto a Europa y Japón se reducirá más aún y el déficit de la balanza comercial será más fuerte aún. Por consiguiente habrá que aumentar más aún las tasas de interés para atraer capitales
Y habrá finalmente un movimiento inflacionista en bola de nieve.
Este es verdaderamente el dilema. No hay solución. Hagan lo que hagan, la recesión es inevitable. No hay solución en el marco del sistema, sin romper sus reglas de juego, sin romper con los mecanismos fundamentales de la economía capitalista.
No crees que podrían utilizar la solución, como proponen algunos: frenar el crecimiento de los EEUU y hacer que tomen el relevo del relanzamiento el
Japón y la RFA?.
Hay que empezar con una constatación:
no existe un "Super-Estado" mundial del capitalismo que podría dictar una ley así.
Por eso este supuesto es muy poco probable. No hay un país hegemónico que podría imponer esa decisión. Cada potencia imperialista tira de la manta hacia su lado. Los intereses de unos y otros no son idénticos.
El capitalismo es la propiedad privada y ésta genera la competencia. En período de
"sálvese quien pueda". La lógica pura dice a los biernos que ésta es una política insensata.
estable. Sólo en condiciones extremas se mantener una resignarían a la inflación y por el momento estamos lejos de estas condiciones. PO tanto no aceptarán medidas que arrastren una presión inflacionista.
Pero en el Japón, por diversas razones, la demanda interna ha sido ampliada de un modo considerable. ¿Y qué ha sudecido? Pues exactamente lo mismo que en los EEUU. Todo este flujo de capitales se ha orientado hacia la especulación inmobiliaria y bursátil, provocando alzas perfectauna ilusión mecanicista creer que una expansión de la masa monetaria interna se traduce automáticamente expansión proporcional demanda global, del poder de compra y por de la importación de mercancías extranjeras, estimulando la recuperación de la economía mundial.
El mito japonés parece que se derrumba desde la Bolsa de Tokio.
Observemos más de cerca este caso; es muy clarificador. Sobre el papel, Japón era el gran vencedor de la competencia interimperialista. Japón suele presentarse como un modelo de sociedad competitiva de estos últimos años. Se habla sobre todo de' sus éxitos tecnológicos y financieros. El ascenso del imperialismo japonés ha sido el más rápido jamás conocido. En un período dos años la mayoría de los primeros bancos mundiales han pasado a ser japoneses. En la época del "capitalismo tardío", Japón parecía haber instaurado la sociedad ideal desde el punto de vista de la la famosa dual", con una clase obrera cortada en dos. Todo trabajo precario, todo empleo de contrata carece de seguridad social y no se ajusta al salario mínimo. Entre un 35 y un 40% de la mano de obra está en esta situación. En condiciones de productividad del trabajo igual o superior a la del obrero europeo, el trabajador precario japones tiene un nivel de vida dos veces inferior. La media del poder de compra en. Japón es además inferior en un 25% a la que conocemos en Europa.
Las consecuencias de ello son inmediatas. Inflando la masa monetaria no se consigue aumentar la demanda de la mitad de la población, porque simplemente no puede comprar, está fuera del circuito.
Todo el mundo sabe que el dinero toma otras direcciones. Los comerciantes no comprarán mercancías que no pueden vender, los industriales no producirán mercancías que no comprarán los comer-
Una buena parte de beneficios se reorientan hacia la especulación o, en el caso japonés, son expor-
Todo ello se traduce en la realidad por un
"zaitech": una parte creciente de los beneindustriales es de origen financiero. Esto ha alimentado una ola especulativa. Conoce-
Vamos ya a concluir. ¿Podemos decir que el crash ha acelerado la caída del dólar?.
Con toda seguridad, aunque sólo fuera
por el efecto directo del inflamiento de la masa monetaria y de la baja momentánea de la tasa de interés, instrumentos utilizados por Greenspan, el director del
Banco central americano, "Federal
Reserve", para detener la caída de las cotizaciones en Wall Street.
Pero creer en un "complot" americano para enderezar la balanza comercial por medio de una caída libre del dólar es infantil. Una caída libre del dólar desvaloriza los activos de los EEUU respecto a sus competidores, facilita las compras masivas de estos activos por extranjeros, modifica las relaciones de fuerzas inter-imperialistas a expensas de los EEUU, hace más caras las importaciones inevitables (especialmente, las materias primas, como el petróleo) y relanza la inflación.
El verdadero problema está en otro terreno. Por una parte, los bancos centrales imperialistas y el capital financiero en
Europa y en Asia (no solamente Japón sino también los paises exportadores de petróleo ricos) han acumulado enormes haberes en dólares, billones de dólares. Y encuentran por ello en la situación clásica y angustiosa del acreedor ultra-rico enfrentado con un muy importante deudor que está al borde de la bancarrota. Si el dólar cae en picado, digamos un 30%, las pérdidas de cada uno de los tres grandes grupos (Japón, Arabia Saudí + Emiratos árabes + Kuwait + Brunei; dental) serán del orden de 100.000 millones de dólares cada uno. Para evitar esta caída vertical, hay que comprar de nuevo masivamente millones de como se dice en inglés añadir dinero "bueno" al "malo".
Por otra parte, este dilema angustioso recubre un mecanismo que nadie controla. Los especuladores en los mercados de cambio esperan la caída contínua del dólar y por tanto especulan sobre esta caída. Así amplifican el movimiento que amenaza con caída vertiginosa que podrían detener las intervenciones de los bancos centrales. Aparece aquí el serio riesgo de un derrumbe de todo el sistema monetario internacional.
‹Cuáles son los efectos del crash bursátil sobre la deuda y la miseria del Tercer Mundo?.
A corto plazo, los efectos son contradictorios. En la medida que el crash de la Bolsa acentúa la caída del dólar, alivia el servicio de la deuda (pago de los intereses corrientes) siempre que los países del Tercer Mundo mantengan suS exportaciones hacia los EEUU y sobre todo hacia Japón y Europa Occidental. Con el mismo volumen de exportaciones, obtendrán más dólares.
Pero a medio plazo, el efecto es negativo, sobre todo a partir del momento en que se anuncia y se desencadena la recesión en los EEUU. Ya la sola espera de esta recesión provoca una baja de los precios de las materias primas y por tanto una reducción de las rentas de exportación de los países del Tercer Mundo. Y sobre todo, la recesión americana provocará un retroceso de las importaciones de los EEUU provenientes del Tercer Mundo y por ello el riesgo de que la balanza comercial de estos países se haga deficitaria, lo que provocaría la incapacidad de estos países para hacer frente al servicio de la deuda, que han pagado hasta ahora gracias al "boom" de sus exportaciones.
Añadamos que la enorme huída de capitales provenientes de las clases adineradas del Tercer Mundo hacia los EEUU ha sido en buena parte invertida en la Bolsa. Estos capitales están ahora desvalorizados como los de los demás propietarios de acciones.
En fin, ¿está claro que vamos hacia. una recesión?.
La lógica fundamental de nuestro razonamiento es la siguiente. El mundo ha navegado hacia la expansión en un océano de deudas. El endeudamiento ha alcanzado tal nivel que no puede seguir aumentando. Para evitar la recesión se ha llegado a un nivel de deuda de 7 u 8 billones de dólares. No es posible inflar aún más esta cifra de un modo considerable. O en fin, las tasas de interés aumentarían tanto que se comerían toda la plusvalía.
Es posible hacer una expansión a crédito cuando existe un 3 ó 4% de interés y un 8% de beneficio. Pero si hay un 8% de beneficio y un 12% de interés, la situación se hace imposible y se detiene este curso inevitablemente. Los capitalistas no pueden seguir enriqueciéndose por medio de
La Bolsa sólo ha anticipado el giro real, el de las ventas, la producción, el empleo: la recesión. Para los especuladores, el drama de la especulación consiste en no reaccionar a tiempo. Haciéndolo precipitada-
By con retraso, se aumentan los gastos y las pérdidas de un modo consi-
Hay un elemento irracional en todo esto que está en la misma naturaleza del capital. Todos los capitalistas actúan en función de sus intereses egoístas. Contrariamente a lo que creen los liberales ingenuos, si cada cual persigue su interés privado no se consigue en modo alguno el mejor resultado, el equilibrio ideal para la sociedad, ni siquiera para la clase burguesa. Pero no otra opción, no pueden actuar contra sus intereses propios.
La mundialización, la globalización de los capitales y de los mercados financieros que se ha producido por primera vez, y que es simplemente el reflejo de la aparición de firmas multinacionales que producen en múltiples países, ha dado al crash proporciones gigantescas. Esto tiene consecuencias inmediatas desde el punto de vista de la producción. Si una de estas grandes firpie quiebra tras el crash, esto se traducirá inmediatamente por despidos masivos, cierres expandirán de país en país. Este es un
• En resúmen. La cadena se ha roto por su eslabón más débil: la Bolsa. Los siguientes eslabones amenazados son las grandes sociedades de inversión; algunos grandes bancos; algunos Estados al borde de la quiebra (no sólo en el Tercer Mundo); el dólar; algunas grandes multinacionales amenazadas de bancarrota; el sistema de seguridad social, minado en todas partes por falta de recursos financieros. Las amenazas que pesan sobre el empleo, el poder de compra y los gastos sociales son muy claras en el marco de la recesión prevista.D
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