Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Dossier Nuevas tecnologías y movimiento obrero: La vuelta a Europa de la flexibilidad

· Inprecor n.º 52, enero de 1987 · pp. 22-27 · 4.758 palabras

La revista de la LCR francesa "Critique Communiste" ha entrevistado a

Robert Boyer, investigador del CEPREMAP, que es junto a Michel Aglietta uno de los principales teóricos de la llamada escuela de la "regulación"

del capitalismo, una corriente del pensamiento surgida del marxismo y cuya influencia no ha cesado de crecer estos últimos años en diversos medios, universitarios, políticos y sindicales. Acaba de publicar en las ediciones de La Decouverte una obra colectiva sobre La Flexibilidad del trabajo en Europa(1),resultado del trabajo coordinado de economistas de

NOTAS: (1). Existe una traducción al castellano, publicada por el Servicio de Publicaciones del Ministerio de Trabajo. (2). Laboratorio de Economía y de Sociología del Trabajo, CNRS, Aix-en-Provence: Política de educación y organizacion industrial en Francia y en Alemania, Maurice, Sellier y Silvestre. PUF, 1982.

Una entrevista con Robert Boyer

LA VUELTA A EUROPA

DE LA FLEXIBILIDAD

diversos países de la CEE. En este libro, tras siete capítulos consagrados a la evolución reciente de las relaciones y de la organización del trabajo en siete países de la Comunidad, muy interesante en algunos aspectos, pero también muy discutible en otros.

interesante, cuando distingue los diversos sentidos que recubren el término-comodín "flexibilidad", poniendo en evidencia las apuestas y los riesgos de las oppatronales inspiradas por un ultra-liberalismo dogmático. | Boyer distingue cinco campos de aplicación del término "flexibilidad":

1. La organización de la producción:

"equipamientos flexibles", por el carácter fácilmente modificable de los programas informáticos que regulan su funcionamiento, pueden ser adaptados bastante rápidamente a las variaciones de la demanda de la clientela; eventualmente pueden ser reconvertidos con vistas a producciones difabricadas en series más cortas que en el pasado

2. La jerarquía de las cualificaciones: En este caso se trata de "'la adaptabilidad de los trabajadores a tareas variadas, complejas o no", a través del desarrollo de la polivalencia obrera, de la cualificación, de la rotación de puestos, o de la proximidad producción, control y programacion: los sociólogos del LEST(2) demostra ron así el contraste a este respecto entre Francia (con un sistema escolar de formación técnica poco desarrollado y desvalorizado, obreras adquiridas frecuentemente en el taller y ligadas a un determinado puesto, un peso importante y muy "pocontrol de los ejecutantes) y la RFA (donde la enseñanza técnica forma a la gran mayoría de los obreros, dispone de medios abundantes y otorga diplomas muy reconocidos, que facilitan la movilidad entre puestos y entre empresas).

3. La movilidad de los trabajadores: obstáculos, sea al derecho de despido, sea a las posibilidades de los trabajadores para cambiar de región (problema de alojamiento) o de empresa (ventajas sociales específicas que disuadan de dejar la empresa), pueden frenar los nuevos despliegues de capital introduciendo "rigideces"

4. La formación de los salarios: a la existencia del Salario Mínimo, de convenios colectivos y de leyes ('a igual trabajo igual salario") se opone la visión de un salario flexible, función de los resultados de la empresa y del nivel de paro.

5. La cobertura social: la disminución de las cargas salariales y sociales permitiría favorecer el empleo, en tanto que el sistema nacional de Seguridad Social daría paso a seguros privados más flexibles y modulables según las necesidades... y las posibilidades de cada uno.

Basándose en estas distinciones, Robert Boyer critica las flexibilidades 3, 4 y 5, calificadas como "flexibilidades defensivas", , portadoras de regresión social y de conflictos explosivos. Por ejemplo, demuestra que la liberalización del derecho al despido o la supresión de los límites legales y sociales apenas tendrían efectos positivos sobre el empleo. Discute muy pertinentemente que una mayor rigidez de los salarios sea causa de paro, mostrando por otra parte las flagrantes contradicciones que se dan entre los diferentes estudios hechos sobre este tema, cuando algunos autores clasifican a los Estados Unidos entre los países más rígidos y a Francia entre los más flexibles, mientras otros llegan a las conclusiones contrarias.

En cambio, más problemática pare-

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ce su valoración de una "flexibilidad ofensiva" que se basaría en las xibilidades 1 y 2, aceptando elementos de flexibilidad de salarios o de renegociación de las formas de protección social. La idea esencial de Boyer como la de otros autores "regulacionistas"- es que no aferrarse a los logros del periodo de expansión, sino que hay que insertarse en una renegociación global de la "relación salarial" (condiciones y horario de trabajo, gestión de la mano de obra, salarios, protección social...) a fin de evitar que la patronal dé rienda suelta a su rabia destructora y "desreguladora".

Por esta razón, Boyer propone la "búsqueda de una organización del trabajo y de los equipamientos que permitan una especialización flexible; conseguir una formación y cualificación de la mano de obra que hagan posible una cierta polivalencia; nuevo enfoque de la acción del sector público y de la legislación del trabajo".

una flexibilización sin ¿Permitiría reactivar el crecimiento y reabsorber el paro? ¿Reforzaría el moadhesión a los objetivos patronales y su integración? Sobre estas cuestiones, asi como sobre el balance de la izquierda y las perspectivas del socialismo hoy, el debate no ha concluido, ni mucho menos.

El capítulo de vuestro libro sobre

Francia, redactado por P. Petit, se detiene desgraciadamente en 1983 y pa. rece especialmente euforico respecto a las perspectivas abiertas por la poliempleo del gobierno Mitte. rrand-Mauroy. Pero tres años después hay que desengañarse: en vez de iniciar una dinámica de transformación esta política ha sido directamente utilizada por las direcciones de empresa para lanzar sus nuevas agresiones sociales: circulos de calidad, individualización de los salarios, etc.

Robert Boyer: En efecto, una primera razón material explica esta particularidad: el capítulo sobre Francia fué redactado esencialmente en 1984. Por otra parte, la mayoría de los autores del libro no son sociólogos o encuessino más bien economistas y observadores de los debates sociales. En cuanto al fondo de tu pregunta (y por supuesto en este caso hablo nivel personal), creo que tanto en 1981

1986, la izquierda quiso realizar un avance, consolidar una re lación de fuerzas. Pero en ambos casos, a causa del estado de las estructuras industriales y de las relaciones sociales, de hecho volvió a "echar una

La los patrones. Estos tomaron que las direcciones sindicales fueron totalmente desbordadas. A mi parecer, raíz de este fenómeno encuentra una subestimación de la gravedad real de la crisis. A pesar de las declaraciones del proyecto socia.

lista sobre su carácter estructural, los socialistas hicieron como si en la economía todo funcionase como antes; como si desde 1978 no hubiera habido una baja de la sindicación, un retroceso de los movimientos reivindicativos, la presión del paro y un desarrollo de iniciativas patronales en todas di-

A largo plazo quizás se vea que volver a centrar las negociaciones en la empresa, como plantean las principales leyes laborales del gobierno so avance favorable para los trabajadores; pero en la situación evidente que estas leyes han servido a la patronal para fragmentar, individualizar los "status", empresa por empresa. Si se descentraliza en el momento en que los bastiones (siderurgia, automóvil...) están en crisis, en que se debilita la solidaridad, la situación se vuelve muy precaria en todas partes y una relación de fuerzas local que raramente es buena. Pero esto no es necesariamente un rasgo de maquiavelismo por parte de los socialistas, sino más bien un error de apreciación; que finalmente ha dejado libre el camino a un ardia de la historia. Denunciaban la crișis, pero sin ser conscientes de que era crisis real, que impedía reactivar es tablemente el crecimiento a través de un relanzamiento económico como el que siguió a mayo del 68. Por eso, la estrategia socialista tradicional se desarticuló y finalmente se produjo esa silenciosa", ese miento, sin gloria y disimulado de todos los proyectos anteriores, que significó la ruptura de la "unión de la izquierda" y la crisis que llega hasta la

Sin hablar de maquiavelismo, ¿se puede realmente reducir a un simple error de apreciación la verdadera aversión que tuvo permanentemente el gobierno socialista respecto a la movilización de los trabajadores? ¿El hecho de que nunca haya intentado apoyarse y aún menos suscitar la puesta en marcha de su supuesta base social? ¿No es una forma indirecta de ver que los dirigentes de izquierda habían comprendido perfectamente la profundidad de la crisis, pero no tenían ninguna gana de dejarse llevar por un eventual movimiento social allá a donde no deseaban ir?.

En efecto, el gobierno desactivó cualquier movimiento social. Es bastente increíble constatar que en cinco años no hubo ni una sola gran manifestación del pueblo de izquierdas, ni siquiera simbólica, emblemática, que hubiera representado la unidad anterior. "Volved a casa, nosotros hace mos buenas leyes, estad tranquilos",

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reconversión

Fondos de Promoción

('). Instrumento utilizado en Italia para la industrial, similar de Empleo, pero manteniendo la relación laboral del trabajador afectado con la empresa.

tal era la consigna. Pero los trabajado- Así, por ejemplo, en el libro sugeres llegaron a estar tan tranquilos que, rimos que una política de rigor salarial por el contrario, fueron las clases me- no debería ir acompañada en ningún dias quienes desfilaron por las calles. caso de restricciones presupuestarias,

Relanzar la mecánica keynesiana, y

Yes inevitable el hundidespués eventualmente entablar una miento acumulativo en la recesión.

Pero los socialdemócratas no han mantener una visión terriblemente an- comprendido que hoy están en una ticuada; en realidad se volvía a utilizar situación radicalmente distinta a la de tal cual la receta keynesiana de los años treinta:

años 30. Hoy el PCF sigue sólo en esta programa constituyente (consolidación del salario, creación de la Segurisalarios y del consumo popular como dad Social, relanzamiento de la demotores de la salida de la crisis suponia un camino real de salida de la crisis, al menos rrollado en vuestro libro, también . El caso del Estado español, desa- parcialmente, y abría la vía al modo de regulación de la postguerra y a la era bastante esclarecedor: el del consumo de masas.

PSOE, al igual que el PS francés pero menos disposición de ánimo, cuando es este modo de regulación el que ha entrado en una crisis prolonincluso más bien ultra. La crisis ha la- aplica una política liberal clásica e gada (mucho más grave por otra parte que la de los años treinta, porque el espacio disponible para capitalismo ha penetrado mucho más políticas económicas socialdemócra- profundamente en el conjunto de los mecanismos de nuestras sociedades),

¡Ojo! esto no es cierto en países los socialistas no encuentran soluciocomo Suecia o Austria. La socialde- nes y como mocracia es una corriente política que programa no funciona, adoptan el de sus adversarios políticos, alardeando necesaria una de aplicarlo más humanamente, más compromiso capital/trabajo, pero a condición de que sea compatible con suavemente. ¿Cuántas veces repitió la competitividad a nivel internacional. esto Fabius cuando era primer miEn estos países, la gestión de la crisis nistro?. Pero hay un profundo descones mucho más solidaria, la segmenta- cierto, un desconcierto total en el fondo, reforzado por el descrédito del ción de los trabajadores es más bien débil, el paro menos elevado, aunque modelo de la economía socialista plahayan interiorizado perfectamente las nificada y por la ausencia de un mocoacciones de la "economía de merca- alternativo, más o menos do" y de la nueva orientación del capi- y movilizador. Nuestra talismo internacional. época tiene un terrible déficit de ima-

Pero en los países donde ese com- Yo reprocharía a ciertos pasajes de socialdemócrata vuestros análisis una tendencia al arraigado, es decir en la mayoría de eufemismo. Por ejemplo, en las últilos países de Europa y en el resto del mas líneas de una contribución que mundo, el conjunto de las burguesías forma particularmente llevan a cabo una ofensiva generali- cruda la política llevada a cabo por los zada contra las posiciones adquiridas por los asalariados; de momento, sugiere que la ligera mejora del subsi. ninguna intenta renovar compromisos; dio de paro realizada en 1985 puede

"constituir uno de los elementos prinentrentamiento, y no son los partidos cipales de la definición de una nueva socialistas quienes van a la zaga en relacion salarial", sobreentendiendo esta ofensiva, como se ha podido ver un posible compromiso. Volviendo a mi en Francia, en el Estado español y en pregunta: hoy en día, ¿dónde acepta la burguesía un verdadero compromiso Europa?. El ejemplo de Italia

El problema es que los socialistas muestra perfectamente cómo la herraque la política económica mienta de la flexibilidad está sólidafuncionaba según el principio de "ex- mente agarrada por la patronal para esquivar y después destruir las posiequivocado al relanzar, entonces los ciones de fuerza adquiridas por el mogobiernos de derechas que les habían vimiento obrero hacia 1969-70; la esprecedido tenían razón y era necesaria plosión del trabajo negro o semi-clandestino, el trabajo a domicilio, resucimuestra un terrible déficit de imagi- tan relaciones sociales del siglo XIX. nación, cuando la crisis es poliforme y No se ve claro cómo podrían los trabaprecisa respuestas diferenciadas, que jadores adueñarse de la flexibilidad y a los combinar elementos ponerla a su favor, ya que esta es la nados con políticas misma política que liquida sus conopuestas, junto con un considerable quistas y les hace retroceder casi cien esfuerzo innovador.

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Sí, pero Italia es una mezcla de arcaismo social, esto es cierto, junto a modernidad tecnológica, adosada además a las estructuras del Estado-providencia (la "Cassa-integrazione")(3) que facilitó considerablemente las reestructuraciones disminuyendo su conflictividad. No se puede comparar este caso con un arcaísmo puro del estilo de la confección en el Sentier de París. Pero es cierto que para el obrero de la Fiat la relación de fuerzas se ha invertido y que ya no queda gran cosa que negociar; el asunto de la "flexibilidad ofensiva" está zanjado... Porque la "flexibilidad ofensiva" es una estrategia que supone dos condiciones: en primer lugar, que las dos partes, patronos y sindicatos, lleguen a un acuerdo; y que lo hagan bastante pronto. Ahora bien, hoy en día la vuelta

Europa propuesta por el libro muestra en todas partes una increíble recuperación de la iniciativa por parte de las patronales: ahora que los contra-poderes sindicales no les molestan demasiado, la tentación de ir lo más lejos posible es fuerte. Por otra parte, y esto es lo que me temo en Francia, si las empresas reaccionan demasiado tarde, contando, con el "salario mínimo juvenil", y otras pequeñas flexibilizaciones defensivas, y desprecian la formación,..., mas dura será la caida. Por ejemplo, en los años sesenta la industria francesa del automóvil optó por una estrategia de descalificación y salarios bajos: "¿Que a los obreros franceses no les gusta la cadena? Bueno, vamos a buscar campesinos bretones, turcos, yugoslavos, marroquies,..., a quienes podremos pagar el salario mínimo sin darles formación". Y veinte años más tarde, los ponen en la calle, ya que su reconversión es más difícil y no existe diálogo social. Así pues nos encontramos muy lejos de la flexibilidad ofensiva a la que habría habido que recurrir en los años setenta, como hicieron la Volkswagen o la Fiat. Volkswagen o la Fiat.

Sin embargo la flexibilidad ofensiva de la Fiat empezó con cuarenta mil despidos...

Sí, debo reconocer que cuando hablo de flexibilidad ofensiva lo que tengo en la cabeza es que debe ser ofensiva desde el punto de vista de los trabajadores, pero es forzoso constatar que frecuentemente lo es desde el punto de vista patronal.

Si que hay un país donde la patronal efectúa una política que corresponde, "a grosso modo", a lo que tú llamas flexibilidad ofensiva; se trata de la

RFA. Basándose en posiciones dominantes en sectores-clave del mercado industrial, en un sistema muy rodado de formación obrera y en un desarrollo de la cualificación y de la polivalencia obrera desde hace al menos diez años, la patronal alemana tampoco se ha ahorrado imponer un paro masivo, totalmente comparable al de Francia o Italia. O sea que la flexibilidad como herramienta de competitividad si, pero para hacer disminuir el paro... jugar la baza de la cualificación y de la movilidad obrera voluntaria; al contraque la patronal sociólogos del LEST han que en la RFA la movilidad entre empresas y sectores aumentó considerablemente al iniciarse la crisis, gracias a la eficacia del sistema de formación y al valor de los diplomas de la enseprofesional, mientras las formaciones tuvieron como efecto frenar la movilidad voluntaria desde que el empleo comenzó a descender. En efecto, los alemanes disponen de considerables excedentes comerciales, moneda muy fuerte, y en vez de utilizar economía y reducir el paro, como se haría en Francia, continúan con políticas restrictivas muy prudentes y mantienen importante. Para comprenderles, hay que darse cuenta de que los alemanes no juegan al mismo juego que nosotros: nosotros esperamos ser brillantes segundos o brillantes terceros a nivel europeo, ellos apuntan a ser primeros o segundos en el mundo. De aqui proviene esa verdadera obsesión de la competitividad, esa angustia (ique dura ya quince años!) sobre el "declive" alemán, porque no quieren, en modo alguno, perder el tren de la tercera revolución industrial, SIno subir a la cabecera del tren de la próxima fase de expansión.

Segundo problema: por poderosa que sea la industria alemana, no es ella quien determina la velocidad del crecimiento de la economía mundial, y el relativo estancamiento actual les priva de una importante válvula de seguridad; el paro masivo en Europa reposa parcialmente en esta dependencia respecto a los mercados mun-

Finalmente y sobre todo, si bien se ve claramente cómo se está reestructurando el aparato productivo en torno a la robótica y la informática, nada así de evidente se perfila para el consumo. Es cierto que los microordenadores personales o el vídeo se desarrollan, pero en proporciones que no tienen nada de comparable con lo que representaban el automóvil o la construc ción en la post-guerra. Ahí duele: la falta de dinámica en los bienes de consumo reduce a las inversiones a un simple papel racionalizador, es decir de creación, de paro, ampliar el volúmen de producción y de mercados. Y sigue sin verse todavía qué nuevos valores de uso podrían tomar el relevo al consumo de masas

En estas condiciones, la flexibilidad solución única a todos los problemas, pero es evidente que ante los nuevos desafíos de la situación más vale una adaptación "progresista" y negociada, que defensiva y resignada.

Volviendo a Francia y a tu distinción ofensiva/defensiva, me parece que la patronal tiene una visión muy diferente, poco progresista, de la flexibilidad: las nuevas políticas patronales en las empresas están inspiradas normalmente en un proyecto muy preciso que combina precariedad (contratos de determinada, media jorinterinos...), servidumbre al ritmo de empresa (modulación de horarios, trabajo en equipo, en fines de semana...) y ciertas formas de integración (círculos de calidad, participación en los beneficios, individualización, marginalización de los sindicatos), al estilo japonés... ¿Piensas que la patronal diespuesta a negociar este tipo de proyecto frente a otro?.

En la época del crecimiento rápido,

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cuando los asalariados sabían que el riesgo del paro era casi nulo, podían imponer alzas de salarios, que las empresas recuperaban subiendo los precios. El juego era muy estable.

Ahora que el paro pesa con toda su fuerza, los patrones pueden imponer prácticamente lo que quieren. Pero a mi parecer, bajar los salarios, despedir y "precarizar"

manera de preparar las laborales y las cualificaciones que mañana además, es arriesgarse a enfrentamientos sociales desesperados, del estilo de la huelga de los mineros británicos, terriblemente incluso para los beneficios patronales.

Pero la patronal francesa no busca

Thacher; la dosificación en la aplica.

embargo los modelos sociales que se están realizando se parecen mucho: una sociedad de precariedad y exclu.

con una cada vez mayor segmentación del mercado de trabajo y de los mercados de consumo; y dónde la redistribución de los ingresos en beneficio de las capas salariales más altas o de los no asalariados puede a cierto plazo dar un nuevo dinamismo al consumo, ya no de masas sino de

Hoy la imagen de la sociedad dual está realmente superada, remite a un período cómodo, con los trabajadores estables por una parte, los interinos por la otra... Hoy se da más bien la fragmentación: comenzando por los emigrantes, las mujeres; después los asalariados de la pequeña empresa, etc. Los "status" se resquebrajan uno tras otro, a merced de las relaciones multiforme y cada uno se ve en una posición en la que tiene la impresión de tener una ventaja que defender respecto a una categoría más desfavorecida. ¿Este tipo de situación social es viable a largo plazo? No lo creo;

artículo de Steinberg publicado en de la revista sobre las políticas neo-liberales en los USA y en Inglaterra: demuestra que en efecto la distribución de los ingresos en los USA se ha hecho bi-modal. Por una parte, los cuadros, los financieros, las profesiones liberales, que ganan dinero en grandes cantidades;

porteros, comercio a tiempo parmediocremente pagados. Ahora bien, el mercado de los bienes sofisticados, destinados a capas privilegiadas, no parece en ab. soluto suficiente como para reactivar una dinámica estable. Stenberg estima por el contrario que la reactivación americana se basa en el crecimiento de los gasios militares y nada en absoluto en la reactivación del consumo de los ricos que deberían haber contratado asalariados a su ser-

VICIO, como preveía el proyecto reaganiano (enriquecer a los ricos para.

dar trabajo a los parados).

Pensemos lo que pensemos de las estrategias liberales de las burguesías occidentales, y aunque, como tú mismo dices, no parece que perfilen una salida viable a la crisis, resulta que estas políticas las llevan a cabo, incluso de forma muy enérgica. Más que intentar modificarlas para que sean mas suaves y más inteligentes a largo plazo, lo que me parece terriblesería mejor intentar recomponer un estratégico realmente alternativo, que fuese al mismo tiempo un estímulo a la resistencia de los trabajadores contra los ataques de los ultraliberales y una perspectiva autónoma a largo plazo, no menos creíble que la de la burguesía? El socialismo auto. gestionario, el sistema económico imaginado bajo nombre de planificación democrática, ¿te parecen definitivamente desacreditados? ¿El capitalismo debe ser nuestro "horizonte insuperable"?.

Hace ya mucho tiempo que los "regulacionistas" están tratando de reflexionar sobre alternativas, estrate gias diferentes a la simple "modernización" que parece haber logrado un amplio consenso hoy. Pero hay que reconocer que apenas han sido escuchados; por ejemplo el libro de Lipietz ('L'audace et enlisement") que aparecía sin embargo en la coyuntura política en el momento preciso, no suscitó los debates Entonces, nos vemos obligados insertarnos en un debate del que no hemos elegido los términos, el de la "modernización", como llevados por la corriente, un curso de acontecimientos que se nos va de las manos. "Si no queda más remedio que hacer flexial menos que sea positiva, progresiva y no puramente desestabilizadora". Este mensaje puede parecer irrisorio, pero la regresión del debate social nos lleva a este punto. Pocas de las ideas que sugeríamos tras 1981, por ejemplo que la reactivación no era suficiente y que la profundidad de la proyecto social, fueron escuchadas

El discurso de Lipietz tiene explicitamente tres niveles: 1. Por supuesto, la revolución y el socialismo serían lo ideal pero como ya nadie cree en ellos,

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entonces." 2. Hay que desarrollar lógicas alternativas en el propio inte. rior del sistema (cooperativas, asociaciones...) y tampoco funciona.. Hay que presionar sobre las políticas que se llevan a cabo para limitar los destrozos...

A este respecto, quizás el problema actual sea pasar del tercer nivel segundo. Porque siempre se puede afirmar que es intolerable que crezca el paro, que la modernización del capitalismo no es nuestro problema, etc... pero la cuestión crucial es la del modelo alternativo. Ni siquiera estoy seguro de que si se desarrollase un poderoso movimiento social alternativo, encontrara un proyecto global coherente. Por ejemplo, cuando algunos hablan de las necesidades que deberian guiar el desarrollo económico, esta noción de necesidad social, de su origen y de su expresión, independientemente de las condiciones forjadas por el propio capitalismo, plantea problemas.

Pero los "regulacionistas", aunque han subrayado las facultades adaptanunca han afirmado que este fuera insuperable. Por el contrario, los trotskistas por ejemplo, con ocasión de cada gran crisis, tenían la costumbre de decir que supervivencia capitalismo estaba en juego, lo que es cierto, pero sistema, su facultad de recuperarse. Al mismo tiempo, en un articulo publicado en "Critique de l'economie politique" en 1979, yo mismo decia que la gran crisis actual es estructuralmente mucho más grave que la de los años treinta. El capitalismo ha densificado todas las redes de control de la sociedad, interioriza las contradicciones a las que antes escapaba huyendo hacia adelante. Quizás todavía es susceptible de interiorizarlas un poco mas (esta sería la idea de las flexibilidades ofensivas) del mismo modo que el sistema puede desmoronarse bajo el efecto de una crisis financiera, o de una guerra. Pero la idea de que del desmoronamiento del sistema capitalista, podría surgir el socialismo me parece pueden resultar de ello formas de barbarie totalmente imprevisibles. ¿Una sociedad alternativa surgida de la generalización del campo de fútbo! de Heysel?. ¡No, gracias!. El drama es que el movimiento obrero ya no es portador de un modelo de sociedad movilizador: el modelo social-demócrata tradicional ya no es viable, el modelo del "socialismo real" (del que el PCF nunca se ha desligado realmente) está desacreditado por la experiencia de la

Es evidente que no todos los "reguestos puntos, ya que Aglietta en "Metamorfosis de la sociedad salarial", se adhiere totalmente a la visión de una sociedad en vías de unificación en la que el antagonismo capital-trabajo habría desaparecido.

En este punto, yo no soy Aglietta. Sigo pensando que los conflictos, p.e]. los que se refieren a la flexibilidad,

Men primer lugar y sobre todo al lugar en las relaciones de producción y por lo tanto designan luchas de clase (cf. la flexibilidad) y sólo después son "luchas de clasificación" internas al asalariado. A mi parecer, la crisis actual no es una simple "mutación" de dónde por fin surgira la modernidad, sino más bien una crisis estructural profunda del modo de producción capitalista.

Evidentemente, una crisis financiegeneralizada bases del sistema actual, pero tengo serias dudas sobre los modelos alternativos, incluso de tipo autogestionario. ¿En el fondo, que es la autogestión sino una forma de minar la acción del mercado capitalista? Oscar

Lange, para convencer sobre la superioridad económica del socialismo, demostraba que éste realizaba mercado perfecto, es decir un resultado óptimo. Es una perspectiva bien poco exaltante. Además, la autogestión no excluye en absoluto relaciones de competencia o de auto-explotación, como se ha visto en Yugoslavia; resulta que la autogestión es todavia un sistema en el que la socialización continúa pasando | por el cambio mercantil y sus consecuencias sobre la desigualdad y la concentración del poder económico...

A pesar de todo el postulado del capitalismo insuperable se basa en una total ignorancia de la riqueza de las ex-

Por ejemplo, entre 1955 y 1961 Yugoslavia vivió una combinación muy interesante de planicentralizada y autogestión realmente democrática, pero que chocó con la violencia de las contradicciones nacionales del país. ¿No crees que una elaboración en este democracia— sería muy útil?.

El modelo yugoslavo fué uno entre otros, en una larga serie: mente los modelos soviéticos, sueco, austriaco, cubano, atrajeron la atención; hoy la opinión se vuelve hacia el modelo japonés, a reserva de enriquecerlo con más pluralismo y derechos democráticos (como si por otra parte el modelo japonés pudiera funcionar conflictivas y desgarradas sociedades de hoy en Europa...). Esto indica una verdadera obsesión por la tecnología, como si todo el mundo hubiera retomado el credo marxista, según el cual un modo de producción que contribuye al desarrollo de las fuerzas productivas es naturalmente progresista en términos sociales. Ciertamente, hasta ahora no se ha encontrado nada mejor que el capitalismo para desarrollar las fuerzas productivas, pero la modernidad tecnológica de la que tanto se nos habla pone en segundo plano, o incluso olvida, la modernidad social, la invención de relaciones sociales diferentes. Habría que reflexionar seriamente sobre otras cosas, por ejemplo sobre un modo de socialización parcialmente no mercantil. Me pregunto si, por ejemplo,

S.C. Kolm no tiene razón al buscar en esta dirección, si no plantea la verdadera cuestión cuando habla de "reciprocidad general", etc. Por mi parte, tengo una visión mucho más modesta de mi papel como intelectual. De momento no está nada mal si puedo contribuir a mostrar la diversidad de las transformaciones posibles de la relación salarial en los países capitalistas desarrollados. ¿Acaso rechazar las posiciones de un determinismo es.

tricto de la técnica y la economía, no significa contribuir al surgimiento de un programa político alternativo?.O