poesía de Artur Zickler, miembro del SPD. Su título: "El depósito de cadáveres". En ella se decía: «Centenares de muertos en fila / Proletarios... Karl, Rosa, Radek y compañía / ninguno de ellos está, ininguno de ellos está!». ¿Inducción al asesinato?. Dos días después, Karl y Rosa estaban muertos. Asesinados. Y el tercero de que se habla, Karl Radek, escribió pocos días después, el 18 de enero, dos extraordinarias semblanzas de estos dirigentes obreros. Cuando en febrero fue abatido "al pretender huir" el tercer dirigente del grupo revolucionario "Liga
Espartero", Leo Jogiches, le dedicó a su amigo un artículo necrológico.
En 1921, estas tres semblanzas fueron recopiladas y editadas por primera vez por la editorial de la Internacional Comunista en un pequeño tomo. Casi 15 años después también fue liquidado su autor, Karl Radek.
Publicamos, a continuación el artículo de Radek dedicado a Rosa Lu-
Historia
ROSA LUXEMBURG
No por la reacción, sino por los hombres de Stalin. xemburg, con algunos recortes por razones de espacio. Una vez concluidos sus estudios universitarios, Rosa Luxemburg adquirió la nacionalidad alemana gracias a su matrimonio formal con el hijo de la familia Lübeck, que la había acogido durante los años en Zurich, y se trasladó a Alemania, donde continuó luchando contra la tendencia socialpatriota dentro del movimiento obrero polaco. Una lucha que le enfrento duramente a Wilhelm Liebknecht, que, fiel a la consigna de la independencia de Polonia, retomada de la antigua democracia, era incapaz de captar el significado antirrevolucionario de esta consigna en la situación histórica concreta de la lucha de clases proletaria.
Rosa Luxemburg no se limitaba a desarrollar una actividad literaria y práctica dentro del movimiento obrero polaco en Alemania - en la Polonia rusa el movimiento socialdemócrata se había hundido por varios años a causa de la represión zarista-. Se lanzó al combate, que entonces acababa de empezar, entre las tendencias radicales y oportunistas de la Interna-
Karl Radek cional y participó en él de una manera que la convirtió en una de las personas más conocidas del socialismo interna-
"Leipziger Volkszeitung" y en el Zeitung" de Dresde, y posteriormente
Zeit", Rosa Luxemburg se enfrentó con todo su bagaje científico a las concreciones teóricas y prácticas del reformismo. El reformismo no se manifestaba en el movimiento obrero con la cara descubierta, sino que lucía distintos colores según el país en que surgía y según el
En el terreno de la práctica aparecía con la sobriedad del activista, que sólo ve lo que toca con las manos; en el terreno de la teoría se presentaba como idealista, como enemigo de la marxismo, como pregonero del imperativo categórico. Puesto contra las siempre se excusaba con ambigüedades. Quería decir con ello afirmaba nada nuevo, sino que únicamente hacía
consciente lo que el movimiento obre-
La postura de los dirigentes de la tendencia radical en el socialismo internacional frente al revisionismo no era unitaria y no podía ser unitaria, por la sencilla razón de que la tendencia radical no era unitaria en la propia Internacional. Kautsky vacilaba cuando Bernstein anunciaba sus dudas
By platillo. En la actitud de Bernstein no veía sino las dudas de un espíritu meditabundo. Jules Guesde, el hombre representativo del marxismo francés, no supo oponer a la teoría y práctica oportunistas de Jean otra cosa que aferrarse a los resultados de la doctrina marxista Viktor Adler, el escurridizo dirigente de socialdemocracia austriaca, asimismo, entonces, a abrazar ostensiblemente el oportunismo.
Unicamente viejo Plejánov lanzaba al mundo sus contundentes argumentos y acusaciones, que tanto atraían por su profunda erudición repelían por su forma apologética. Luxemburg aporta una nota particular al coro de voces antirrevisionistas. Desde el punto de vista metodológico, lo que ella escribió constituye sin duda, pese a su escaso volúmen, lo mejor que se ha escrito en defensa del marxismo y como disección teórica
No fueron los resultados del análisis marxista lo que defendió primordialmente. Cada una de sus exposicioMarx para sacar sus conclusiones, y con el mismo método con que Marx épocas pasadas de la historia, enfoca las nuevas cuestiones en torno a las cuales el revisionismo pretendía demostrar la incorrección del marxismo. Y se demuestra que el revisionismo tiene que revisar el marxismo porque nunca ha sabido utilizarlo como método. La realidad, con la que se pretendía rebatir el marxismo, se presenta en el análisis de Rosa Luxemburg como el gran testigo de la teoría marxista de la evolución; porque únicamente sobre la base de ésta pueden explicarse los fenómenos que según el revisionismo, refutaban aparentemente el marxismo. Lecciones vivas extraídas de la historia
Pese a su carácter histórico, en los escritos de Rosa Luxemburg la teorí rechazar en su totalidad. El revisionismo se descompone bajo sus golpes, muestra su verdadera cara eclecticismo carente de ideas. La teoría idealista de los revisionistas queda desenmascarada como expresión de la incapacidad para responder a las cuestiones del presente, tantear teórico que apenas oculta un chapuceo oportunista en la práctica.
Rosa Luxemburg no se contentó con disolver el contenido teórico del re visionismo en tanto concatenación y repetición de residuos de la ideología burguesa. Su punto fuerte no reside en la importancia, en la brillantez de su trabajo teórico. La nota especial de la lucha de Rosa Luxemburg contra el revisionismo estriba en que arrastró a la superficie, con mano fuerte, su contenido sociopolítico, entablando de este modo la lucha contra el revisionismo, no en el terreno de las elucubraciones teóricas, sino como lucha contra una tendencia prácticaburguesa dentro del movimiento obrero. La inclemencia con que Rosa Luxemburg revisionismo, la burla caústica con que lo aguijoneó, el impetu con que lo atacó, todo ello fue achacado a su temperamento revolucionario volcánico. Pero es este un juicio totalmente
Pocos conocían tan bien la historia del movimiento obrero internacional como Rosa Luxemburg. Aquella no fue nunca para ella un libro de historias la vida y las teorías de los padres de diversos sistemas socialistas. El libro de la historia del movimiento socialista mostró que los conflictos de opinión dentro del movimiento obrero tenían siempre una profunda base social, que en los debates en torno al método, a la
Use desarrollaban combates por la hegemonía de un grupo social sobre otro dentro del movimiento obretendencia oportunista a la parte de la obrera más próxima a
Rosa Luxemburg vió en el revisionismo un fenómeno pasajero. Estaba convencida de que la creciente agudización de las contradicciones de clase lo haría desaparecer del mismo modo que lo había llevado a la superficie. Pero no por ello se vio tentada a desarrollar una política de fraternal tolerancia y advertencia. Sabía que este tipo de corrientes no refluyen de sopeton, conocía desastres que había provocado el oportunismo y lo combatió con toda la pasión de su alma. Frente a todas las advertencias de que se trataba de debates dentro socialismo, trataba en cambio de la lucha contra la burguesía, cuya influencia introducía revisionismo socialismo. Y del mismo modo que trató el oportunismo en relación con todo el pasado del movimiento obrero,
que supo exponer con maestria sus diversas formas de aparición en función de las diferencias estructurales de los paises en que operaba - en sus estudios sobre las crisis del socialismo belga y francés, al igual que en la del alemán-, del mismo modo supo plantear, a partir de las luchas en torno a la táctica del presente, grandes perspectivas de cara al futuro. La actualidad de la revolución
El análisis sobre la revolución social, con el que concluye su crítica a Bernstein, escrita en hasta qué punto para ella las cuestiones de la revolución social cuestiones lejanas e inactuales, hasta qué punto para ella estas cuestiones estrechamente ligadas a la manera en que plantea el problema de la revolución social es absolutamente único en la literatura socialista. Mostrando, a diferencia de los revisionistas, que no es posible una victoria prematura del socialismo, o en otras palabras, que la clase obrera sólo podrá convertirse en el factor que toma en el destino del mundo la intensificación. de luchas de clase, de las lecciones de sus derrotas y de sus victorias, muestra que su radicalismo no consistía en esperar el gran zafarrancho, sino en impulsar la intensificación luchas, en dirimir las contradicciones hasta que adquieran la amplitud y profundidad características de la revolu-
Si se resume esta fase de la evolución de Rosa Luxemburg, se observa que para ella el marxismo no sólo era instrumento para dilucidar presente, sino la teoría para transformarlo, la teoría que Rosa Luxemburg nunca trató como una cuestión propia de un pequeño círculo de eruditos, sino como una cuestión de la lucha consciente de las masas. Para ella el los dirigentes consistía, como escribió con motivo del Congreso de Dresde del SPD, en hacerse superfluos, ayudando los dirigentes a las masas obreras a orientarse gracias al marxismo y a las acciones dirigidas dentro de su espíritu, dentro de la realidad de manera que sean capaces de dirigir ellas mismas la lucha.
Los debates sobre el revisionismo concluyeron con la derrota teórica de éste en el Congreso de Dresde, del partido alemán, y en el Congreso in-
Amsterdam, adoptaron las posiciones radicales. La agudización simultánea de las contradicciones sociales y políticas mostraron la corrección del análisis marxista, mostraban que la clase obrera internacional entraba en un nuevo comenzó con la guerra ruso-japonesa, que concluyó con el estallido de la revolución rusa. Los movimientos revolucionarios no se dejan adoctrinar
Rosa Luxemburg partició apasionadamente en las luchas de la revolución rusa, y en el modo en que trata las que plantea muestra la profundidad de su espíritu, la idiosinpensadora y dirigente revolucionaria. Los escuetos artículos en los ilustraba, al principio en Neue Zeit, las distintas cuestiones de la revolución, sus panfletos publicados en idioma polaco, editados de tanto en cuanto con el título Cómo seguir en "Bandera el órgano central de la socialdemocracia siempre a fondo las luchas. Nunca se trata para Rosa Luxemburg de aplicar un esquema, de imponer consignas, Rosa con Clara Zetkin en 1910.
sino que siempre elaboraba la táctica de la socialdemocracia a partir de la exposición de la lucha real entre las
A finales de 1905 vino clandestinamente a Polonia y nadie que haya tenido la suerte de trabajar con ella en el movimiento olvidará jamás cómo enfocaba las cuestiones. nosotros, que siendo aún jóvenes la admirábamos como maestra, visto enriquecidos por su trabajo para toda la vida, incluso cuando no estabamos satisfechos con los resultados de este trabajo; porque la manera de tratar las cuestiones en litigio dentro del movimiento, tanto si eran cuestiones que ya estaban en discusión dentro de la socialdemocracia internacional, pero de las que Rosa Luxemburg siempre sabía extraer una faceta totalmente nueva dentro de la revolucionaria (como la cuestión de los sindicatos y del papel del partido durante la revolución de 1905/6), como si eran cuestiones nuevas, como la importancia de la huelga de masas en la revolución, en todas ellas Rosa Luxemburg se mostró libre
de todo dogmatismo, tantas veces achacado a los marxistas ortodoxos, se mostró siempre como la alumna de la realidad. El marxismo no era nunca para Rosa Luxemburg un resultado rígido, sino el método de análisis siempre vivo. Pedir permiso para lanzar la huelga de masas
En su folleto sobre la huelga de masas, que escribió a finales de 1906, Rosa Luxemburg sacó provecho de las lecciones de la revolución rusa para la clase obrera internacional. Este folleto inaugura la nueva fase del socialismo. Con él empieza la separación del movimiento comunista de la socialdemo-
Si Mehring pudo alabar este escrito de Rosa Luxemburg, en Neue Zeit, el órgano teórico oficial de la socialdemocracia alemana, como aplicación genial del método de análisis sin provocar la réplica de Karl Kautsky y de los demás corifeos de la socialdemocracia, el hecho de que al mismo tiempo y en el mismo artículo cantara los méritos del escrito de Karl Renner sobre las bases de la evolución de la socialdemocracia austriaca - un escrito en que se abusa del método marxista para fines oportunistas-, muestra • que la incipiente escisión aún era imperceptible incluso para una mente tan aguda como la de
En el Congreso de Essen, esta esci-
Use manifestó en la práctica, cuando Bebel revisó la posición que adoptara el partido en Jena, en 1905, con respecto a la huelga de masas. En de Jena la socialdemocracia alemana aceptó, bajo el influjo de la revolución rusa, la huelga de masas como arma de lucha. Pero sólo la aceptó como arma defensiva frente agresiones a los derechos électorales y de asociación. Esto ya era una victoria, aunque ya en aquel entonces los comunistas de hoy sabíamos que no está claro si la abolición de los derechos electorales y de asociación conducen necesariamente a la huelga de masas, al igual que posible, en cambio, que en una situadeterminada, proletariado pudiera llegar a utilizar la huelga de masas como arma ofensiva.
Desde el punto de vista metodologico, la socialdemocracia permaneció sobre el mismo había situado durante el largo período de desarrollo pacífico, en el terreno del movimiento predominantemente parlamentario. La huelga de masas sólo fue aceptada como instrumento para afianzar este terreno, pero a pesar de todo, y desde el punto de vista político, la resolución de Jena fue un paso adelante, pues puso el peso de la agitación en el movimiento de masas Entre tanto estallaron durante dos años las luchas de la revolución rusa, que por primera vez mostró a la generación de entonces la dinámica de una revolución en la que luchan grandes masas. Mostró hasta qué punto no es posible separar las luchas económicas de las políticas, qué espontaneimasas se ponen en movimiento, y mostró que el papel del partido socialista en este movimiento no consiste en manipularlo, sino en hacer que las masas en movimiento adquieran conconduciéndolas de esta manera, con consignas y con su organización, a la unificación de la lucha, a su aceleración e intensificación.
Pero estas grandes lecciones de la revolución rusa, que determinaron la posición de cada uno de sus participantes, no fueron para los dirigentes de la socialdemocracia alemana más que un libro lleno de enigmas. Como expuso uno de los dirigentes de los sindicatos alemanes en la conferencia de la Comisión General, celebrada a puerta cerrada, cuyas actas fueron publicadas por los sindicalistas, los dirigentes oportunistas se alegraron que refluyera la revolución rusa y por tanto pudieran abrigar la esperanza de que desapareciera la agitación dentro de la clase obrera alemana, permitiendo así proseguir la lucha cánones tradicionales. Es posible que los dirigentes "radicales" no sintieran alegría, pero estaba claro que para ellos la derrota de la revolución rusa fue el punto de partida de una política
La dirección del partido estableció un acuerdo con la Comisión General de los sindicatos alemanes, en el que se estipuló que sólo podía convocarse una huelga de masas previo acuerdo de la Comisión General con la dirección del partido. Esta idea grotesca de la obligatoriedad del anuncio previo y revolucionaria mostró cuánta razón tenía Rosa Luxemburg cuando exclamó en el Congreso del partido que la balde para los representantes de esta posición, que no habían aprendido nada de ella. En el Congreso de Essen, Rosa Luxemburg ya se vio enfrentada Lucha internacional contra la guerra
La gran escisión dentro del campo radical aparecia ya con claridad.
Desde el exterior aún no se percibia que en esta escisión incipiente, Karl
Kautsky, compañero de armas de
Rosa Luxemburg, iba convirtiéndose
Librería Rosa Luxemburg en Hamburgo, una iniciativa de las organizaciones revolucionaen el teórico del centro del partido, del pantano vacilante y oscilante entre la acción radical y la oratoria radical. Su folleto "El camino del poder", editado en 1908, parecía indicar que estaba preparándose de cara a las tormentas venideras y que se uniría a los radicales. También mantenerse firme en el rumbo antirre-
El debate sobre la cuestión de los presupuestos en Nuremberg mostró a la mayoría de la burocracia del partido cabalgando el tigre del radicalismo; pero muy pronto se vio que no era sino estaba de espaldas a la pared. Sus organizaciones tanto en el económico; pero en la lucha económica se enfrentaba cada vez más a una falange cerrada. Cada vez escaseaban más las victorias sindicales obtenidas gracias al arte de la maniobra, impedidas por la actitud unida de los capi-
No cabía pensar en ninguna ayuda enfrentaba de forma cada reaccionaria у cerrada a los trabajadores, del mismo modo que se situaba cada vez más en el terreno del impeabsorbía todos los recursos financieros del Estado. Pero aunque se resistiera, el parlamento estaba inerme frente a las fuerzas organizadas del militarismo y de la industria pesada. En el Estado más grande la federación alemana, la provincia de Prusia, tanto el gran capital como los terratenientes se escudaban tras la ley electoral que distinguía entre tres estamentos. Puesto que la Cámara de los tres estamentos no sólo decidía entorno a las cuestiones culturales mas importantes, SIno también sobre la vida y muerte de centenares de miles de mineros y ferroviarios, la creciente insatisfacción de las masas populares se enfrentaba cada vez más a la reacción prusiana, mientras que anteriormente, con la esperanza de derribar a la reacción al amparo de victorias electorales en el parlamento del Reich, habían adopta-do una actitud totalmente indiferente con respecto al parlamento prusiano.
Rosa Luxemburg, que por supuesto nunca pensó que con una modifica. cion de la ley electoral prusiana pudiera obtenerse un cambio decisivo en la relación de fuerzas a favor de la clase obrera, no adoptó una actitud doctrinaria ante esta creciente protesta. Como marxista que era, no se preguntaba por el punto de partida de la lucha incipiente, sino que trataba de impulsar e intensificar cada lucha parcial que estallaba, pues lo esencial era el movimiento de masas, cualquiera que fueran las ilusiones de las masas en la etapa inicial. Y así, rias GIM y KPD, ahora unificadas en el VSP. Rosa Luxemburg empleó todas sus fuerzas en impulsar la propaganda revolucionaria a favor de un movimiento huelguístico de masas en pro de una modificación radical de la ley
Después de algunos intentos, la burocracia del partido se opuso a esta orientación. Saltó a la luz lo que todo conocedor del partido ya sabía desde hacía años: los llamados dirigentes radicales del partido eran radicales de palabra pero oportunistas acción. Mientras se trataba de votaciones en el parlamento, combatían el revisionismo, porque al depender de los elementos más activos del partido, tenían que apoyarse en las fórmulas y actitudes radicales. Por el contrario, los dirigentes revisionistas, procedían de dos sectores: los funcionarios sindicales, para quienes los planteamientos radicales eran un factor perturbador en las negociaciones con los empresarios; y los dirigentes de las provincias pequeñoburguesas, que dentro de sus tejemanejes provincianos con los poderosos locales se veían obligados a tener en cuenta a la pequeña burguesía incluso en su lenguaje.
Por eso cuando se trataba del único radicalismo real, del llamamiento a las masas obreras, del intento de impulsar
BUCHLADEN
VA LUXEMBURG
SU movilización incipiente, la burocracia del partido fracasó estrepitosamente. Acostumbrada a emplear únicamente métodos parlamentarios, sentía temor ante el movimiento de masas. Del mismo modo que Nicolás 1 afirmara que la guerra destruía los ejércitos, temían que el movimiento de masas revolucionario pudiera destruir la organización, que para ellos era lo mas importante. Grietas en la socialdemocracia
La burocracia sindical y del partido se unieron frente a la iniciativa de las bases. La ley electoral prusiana quedó aún más restringida. La burocracia del partido consoló a las masas con la perspectiva de la gran victoria que pretendía obtener en las elecciones generales de 1912. Y cuando en lugar a la lucha de masas revolucionaria que debía destruir la pared ante la que se encontraba el proletariado, blandía la papeleta electoral, a modo de llave que abriría el portal de esta pared, tenia que extraer la última conclusión de esta su postura. Tenía que renunciar a la acción independiente de masas, buscar el compromiso con la burgue-
sía, plantear y realizar la idea de la alianza con los liberales en las eleccio-
Este autodesenmascaramiento de la dirección del partido, que hasta entonces daba apariencia de radical, constituyó también el desenmascaramiento de la teoría oficial del partido, con Karl Kautsky a la cabeza. Karl Kautsky, que dicho, anunció en 1908 la era de la reahora a la propaganda a favor de la huelga de masas y defendía la coalipráctica en el campo del radicalismo, la. triple división del partido en revi sionismo, centrismo y radicalismo de izquierda, comportó asímismo la escisión del campo del marxismo en radicales de izquierda y kautskianos.
Rosa Luxemburg tenía la voz cantante en gran parte de estas luchas. Su polémica frente a.Karl Kautsky en torcuestión de la huelga de masas, en la que la acompañó Anton Pannekoek con un análisis independiente y profundo, demostró que el marxismo oficioso había entendido la revolución rusa tan poco como la burocracia del partido. Si Rosa Luxemburg veía en la revolución rusa, pese a estar condicionada por las circunstancias sociales particulares de Rusia, el ensayo general de la revolución Kautsky trataba de atribuir todas las lecciones de la revolución rusa a estas circunstancias particulares, tachando el punto de vista de Rosa Luxemburg como transposición mecanica de las experiencias de la revolución rusa a la alemana, que era muy distinta. Según él, en Rusia el movimienhabía sido espontáneo porque la clase obrera no había podido organizarse bajo el zarismo, porque no estaba organizada y porque su explotación era mucho mayor que la de la que confluir con las políticas, decia Karl Kautsky.
En Alemania forma muy distinta; los conducirían las luchas económicas to eran posibles de forma organizada, si en su cabeza se sitúan el partido y el sindicato. Pero el partido y el sindicato no pueden lanzarse a la aventura, es mucho lo que está en juego. Deben esperar a que el enemigo fuerce a la clase obrera a luchar. Mientras tanto había que aprovechar todas las opor. unidades, y entre ellas se incluía también la alianza electoral con la bur.
asta ahora con. recordar las que as con que Karl Kautsky se enfrenta : la revolución alemana, basta recordar cómo acusaba a los trabajadores alemanes que luchaban desorganizados y no de forma sistemática, que tenían un profundo desconocimiento de las cuestiones económicas y no obedecían a las instancias y a sus asesores científicos, basta recordar los resultados de la coalición con la burguesía, que Kautsky apoyó en supeditándose como auxiliar al Sr. Solt, el último ministro de asuntos exteriores del kaiser Guillermo II,..., basta con esto para hacer innecesario el deber de defender la postura de Rosa Luxemburg en sus luchas contra Kautsky.
El punto de vista de Rosa Luxemburg no se caracterizaba por la transposición esquemática de las experiencias rusas, sino que con la revolución rusa obtuvo la imagen viva de un movimiento de masas, y por mucho que partes de esta imagen fueran achacables a las condiciones particulares de Rusia, era sin duda una imagen típica, que le ayudó a comprender el futuro, las formas del movimiento de masas en las venideras confrontaciones revolucionarias. Y quien relea ahora los artículos de Rosa Luxemburg de antes de la guerra sobre el papel de la burocracia del partido, verá que en ellos ya se anuncian los fundamentos del futuro hundimiento del socialismo internacional en la guerra mundial. Son actas de nacimiento del movimiento comunista de Alemania. Muestran hasta cuándo se remontan sus raíces. Muestran el profundo arraigo del comunismo alemán, cómo brota del pasado de la socialdemocracia alemana. Paralelamente a estas discre pancias en torno a la política interior de la socialdemocracia alemana se desarrollaron las diferencias en torno a la política exterior.
Si el imperialismo era la forma superior en que se conjugaban las fuerzas del capital alemán, dicho con ello que la socialdemocracia alemana, que renunciaba a todo intento de intensificar la lucha contra el capitalismo alemán, tenía que fracasar totalmente frente al imperialismo. Puesto que no podía reconocer abiertamente su impotencia, su incapacidad para luchar contra el imperialismo, que amenazaba a la clase obrera con su aniquilación total, tenía que hacerse ilusiones, toda persona débil, sobre sí misma.
La socialdemocracia alemana trataba de presentar al imperialismo, en su prensa y en su acción parlamentaria, como la política de …la industria pesada. Negaba su carácter universal como política dominante del' capitalismo en su época más madura y trataba de inculcar a las masas que determinados sectores influyentes del capitalismo mundial estaban interesados en el desarme y que la clase obrera podría desterrar el peligro del
imperialismo mediante una alianza impuso este punto de vista en la prensa y en la acción parlamentaria yo emprendi en la Comisión Militar del congreso internacional de Copenhague la lucha contra este punto vista. De todos los órganos del partiúnicamente las redacciones Bremen y Leipzig se pusieron de mi la-
En la discusión que se desarrolló después del congreso de Copenhague se mostró inmediatamente que Karl Kautsky, quien hasta entonces era el que había analizado de forma más tendencias imperialismo, Kautsky se puso del lado de los socialpacifistas y se hizo su abanderado; pero con el mismo impetu se puso Rosa Luxemburg de nuestro lado, el del pequeño grupo que combatía el peligro del socialpacifismo y veía en él el terreno común del reformismo y del centrismo. Trasladó inmediatamente la lucha al terreno de la acción política, denunciando enérgicamente la inactividad de la dirección del partido durante el conflicto de Marruecos y proponiendo la acción como único instrumento contra la gue-
Posteriormente, en el campo del radicalismo de izquierda surgieron divergencias en el análisis teórico de las fuerzas motrices del imperialismo. El libro de Rosa Luxemburg sobre la acumulación de capital, que era una teoría original del imperialismo, no tuvo una respuesta unánime entre los radicales práctica de la acción de masas, la lucha contra el socialpacifismo, izquierda radical tenía una postura unitaria, y al igual que en torno a la de la huelga de masas se formó ya en aquel entonces la opinión concreta que ahora defiende el comunismo en las cuestiones de política mundial. La época del imperialismo Frente a la alianza enemiga del capital proletariado, y contra el consigna: antes la insurrección que la La ruptura: el 4.8.1914, el SPD cambia de bando
Estalló la guerra. Las masas trabajadoras estaban indecisas. Parte de ellas, vinculada al capitalismo por su pequeñoburguesa, sentía responsable del destino patria, que también consideraba suya. La otra parte se mantuvo a la espera de la consigna del partido. No tenía autónoma para levantarse sin los dirigentes, aunque sólo fuera para protestar contra la guerra. sólo figuraba la consigna: "Compañeros, no os dejéis provocar"
Pero al cabo de algunos días de indecisión, el partido encontró signa: no se atuvo a lo que siempre había dicho, como afirmaba la formulación de Haase el 4 de agosto, sino a lo que venía haciendo durante el pasado decenio. Se atuvo a su incapacidad para luchar, a los lazos que lo unían a la burguesía. La socialdemocracia internacional, libertadora pueblos, o como quisiera llamarse en •las patéticas resoluciones de los congresos, se convirtió en tambor de
By las masas trabajadoras, empujadas por el imperialismo campo de batalla, recibieron para paliar sus sufrimientos el opio de la afirmación del partido de que no morian por la causa del capital, sino por la de la clase obrera.
En el grupo parlamentario se vio muy pronto cuán podrido estaba el ala radical de izquierda oficial. Lo más amargo, lo más mordiente que jamás escribiera Rosa Luxemburg sobre los burócratas, secretarios y redactores del partido radicales, todo ello se vio superado por la realidad. La traición pura y desnuda, encarnada en el grupo parlamentario, que se burlaba de las masas proletarias. Paralizó a aquellos pocos que estaban decididos a hacer lo mínimo para estigmatizar la guerra públicamente y rechazar los créditos.
Y esta paralización que asaltó a un Liebkencht el 4 de agosto, se apoderó también de lo mejor de la clase obrera. Se tenía la impresión de que era totalmente inútil escribir contra el derrumbamiento del partido. ¿Acaso no habían escrito durante cincuenta años a favor del socialismo revolucionario, y algunos días, Rosa Luxemburg
Run furioso desasosiego. Entre sus amigos cundía el temor por ella, pues estaba gravemente enferma del corazón. Pero se recuperó muy pronto y fue una de las primeras en emprender la lucha contra la traición.
Viajaba por toda Alemania, tratando de restablecer los lazos rotos, indagaba șobre las posibilidades que ofrecia la situación. Pronto empezó también la lucha en la prensa — únicamente contaba con el pequeño periódico del partido de Gotha- contra toda la fraseología confusa que empleaban los socialistas gubernamentales para aturdir a las masas. El punto de vista que adoptó Rosa Luxemburg desde el primer día de la guerra era para ella muy natural. Veinte años antes ya había sido adoptado programáticos del socialismo polaco.
La guerra amenazaba con aniquilar la independencia nacional de diversos Estados. Quien opinaba que el proletariado tiene un interés especial en la existencia de un Estado nacional, tenía que declararse a favor de la defensa nacional. La defensa de la independencia nacional de un Estado implicaba, tal como estaban las cosas en la realidad, una amenaza para la independencia nacional de otros Estados, cuya preservación constituía a su vez un interés vital, desde el punto de vista nacionalista, del proletariado de este otro país; desde el punto de vista socialpatriota —este término, que surgió en Polonia al calor de los debates programáticos del socialismo polaco en 1893, adquirió ahora resonancia internacional— existía aquí una contradicción insuperable entre los intereses del proletariado de distintos países.
Cada uno tenía interés en defender la independencia de su país y cada uno se convirtió, dentro de la realidad imperialista, en instrumento de la destrucción de la independencia del otro
Los elementos vacilantes del socialismo trataban de desasirse de esta contradicción cerrando los ojos ante la realidad, declarando que su objetivo era el fin de la guerra sin vencedores ni vencidos. Los socialpatriotas, que se convirtieron en socialimperialistas, declararon que la eventual subyugación de otros pueblos constituía un progreso histórico, respondía al interés del proletariado, pues con esta subyugación realizaba en político la misma concentración que los trusts en el económico.
Desde el punto de vista marxista-comunista, fruto del trabajo teórico de Rosa Luxemburg, estas cuestiones se resolvían de modo muy distinto. Si la opresión nacional de una parte del proletariado mundial por la burguesía de un país conquistador era
Piroletariado parte de su opresión poli-
la que hay que luchar, un elemento de la opresión política para el proletariado de las vencedoras. órganos que, por ejemplo, subyugarían en interés de la burguesía alemana al proletariado belga, en caso de una victoria alemana, también oprimirían al proletariado alemán:
salvación no estaba en la victoria de la Entente, que como deel resultado de la guerra, explota y oprime ahora al proletariado alemán, política, económica y nacionalmente, y tiene que crear para ello una maquinaria que también oprimirá a los proletarios de la Entente. En la temprana del desarrollo histórico, la única solución posible era la lucha por la democracia en el país por el proletariado de la nación vencedora y de la vencida. Esta solución era incompleta, como lo es toda solución en el capitalismo. Porque el capitalismo no permite la existencia de una democracia, y por tanto tampoco una eliminación real de la opresión nacional.
En las circunstancias históricas mundiales de la guerra de 1914/1918, cuando ya existe la posibilidad objetiva de transformar la sociedad capitalista en una proletaria, la revolución social, la destrucción del Estado capitalista, la construcción de los Estados proletarios que no conocen la explotación, y pueden prescindir de toda opresión nacional, es la solucion histórica. No la defensa nacional de los países capitalistas, sino la revolución social, la dictadura del proletariado, la alianza de los Estados proletarios, esta era la respuesta que había que dar desde el punto de vista comunista, y Rosa Luxemburg dio esta respuesta en 1914. Podía darla sin vacilar, porque este punto de vista ya había quedado elaborado por el trabajo teórico de su
Pero no se trataba de la defensa propagandística de una teoría de un punto de vista, sino que se trataba de luchar, se trataba de ir a las masas, a despecho de todos los peligros, de crear una organización revolucionaria ilegal. Esta parecía ser una tarea casi imposible a la vista de la actividad pacífica legal a que estaban acostumbrados los compañeros Reunir a la oposición
Cuando en noviembre de 1914 fui a Suiza para convencer a la redacción del "Berner Tagwacht" de que asumiea ei papel de orcano en el exterior di a oposición alemana, v acordé des ues de mi regreso todos los detalles de la transmisión clandestina de noti cias con el camarada Franz Mehring, este me contó que Rosa Luxemburg tenia miedo de que los alemanes, si se ponían a conspirar, caerían más fácil. mente en manos de la policía que si actuaban abiertamente
Pero cuando hay una voluntad revo. lucionaria se superan todos los impe dimentos técnicos. El círculo alrededor de Rosa Luxemburg se convirtió en el soporte de la oposición radical alemana. A pesar de las constantes de tenciones, a pesar de la escasez de medios materiales, supo reunir en torno suyo a la mayor parte de la antigua oposición radical de izquierda dentro del partido, y organizarla clandestina-
Si la intervención de Liebknecht en el Reichstag fue la señal de combate hacia el exterior, la intervención de Rosa Luxemburg en centenares de reuniones del partido y la propaganda clandestina organizada por ella a comienzos de 1915 fueron el vínculo de unión de la oposición radical de izquierda dentro del partido.
La lucha se desarrolló en dos frentes. Combatía tanto a los representantes de la política socialdemócrata oficial, a los hombres del 4 de agosto, como a la pretendida oposición, a los Haase y Ledebour, que si bien el 4 de agosto se declararon contrarios a la concesión de los créditos, dentro del grupo parlamentario, se resistian con todas sus fuerzas a la creación de una oposición abierta en el partido, levantando la bandera de la unidad del partido y esgrimiendo el "peligro de escisión". La lucha se dirigía con toda su fuerza contra el teórico de esa otra oposición, contra Karl Kautsky, quien ni siquiera después del fracaso total de su política supo rehacerse, sino todo lo contrario: mostró su total incapacidad para la conversión revolu-
El círculo de Rosa Luxemburg creó su órgano dirigido a las masas toda una literatura de octavillas y las llamadas "Cartas de Espartaco" inmediatamente después de su aparición fue confiscado y dejó de existir, pero que confirió al grupo de Rosa Luxemburg el nombre de "Grupo Internacional". El gobierno, por supuesto, estaba al tanto de las actividades de Rosa Luxemburg. Pero dado que a petodas las persecuciones no pudo agarrarla en sus redes, hizo que la encerraran para cumplir la condena que le había impuesto el tribunal de Frankfurt a causa de sus discursos contra el militarismo, aunque esta según el contenido inequívoco del decreto de amnistía.
Rosa Luxemburg desapareció tras las rejas de la cárcel, y con breves interrupciones permanecía en prisión hasta que el hundimiento del imperialismo alemán, con los acontecimien-
Fotograma de "Rosa L" película de Margaret Von Trotta sobre la vida de Rosa Luxemburg.
tos de noviembre, volaron las puertas de la cárcel. Pero ni la más sofisticada vigilancia pudo impedir que Rosa Luxemburg ayudara a sus compañeros combatientes. El folleto "Junius", innumerables sobre todas las cuestiones decisivas del movimiento, fueron escritos en la cárcel y sacados clandestinamente por los amigos de Rosa Luxemburg. Esto sólo fue posible gracias a que con su calor humano, con su sencilla relación hamana con las funcionarias de prisión y todas las víctimas del capitalismo con las que estaba encerrada, supo crear una atmósfera de amistad y cariño en torno suyo.
Aislada del mundo, pendiente de las escasísimas informaciones que le llegaban de la situación en Rusia, abrigaba muchos temores en torno a los avatares de la revolución rusa. Temía que el imperialismo alemán lograra sofocarla, y desde este punto de vista criticába la táctica de los bolcheviques en torno a la cuestión de la paz. Pero mientras que los Kautskys, que ahora pretendían ampararse en esta crítica al bolchevismo, no movían un dedo para empujar a la clase obrera alemana a la lucha verdaderamente revolucionaria, cuya ausencia era el origen de la peligrosa situación en que se encontraba la revolución rusa desde el punto de vista de la política exterior, la crítica de Luxemburg concluía siempre con el llamamiento a los trabajadores alemanes, a quienes responsabilizaba de todos los peligros en que se encontraba la revolución rusa.
Y por esto siempre sabíamos, cuando leíamos los artículos de Rosa Luxemburg en el Spartakus, que a pesar de sus críticas, en la acción estábamos unidos; porque ella trataba de cumplir en Alemania con la tarea que nosotros desempeñábamos en Rusia. Cuando la revolución de noviembre le abrió las puertas de la cárcel, las diferencias de opinión entre ella y nosotros dejaron de existir, lo que demostró mejor que nada que no eran divergencias de principio. Pese a su mal estado de salud, se volcó con toda energía en el movimiento. Desempeñó en él el primer papel de un revolucionario. Inició con férrea energía y fogosa pasión la lucha contra las ilusiones de la revolución de noviembre, contra las ilusiones de la democracia, a favor de las consignas de la revolución rusa, de la dictadura del proletariado y el poder de los consejos.
Si los Hilferdings y Kautskys volvieron a entonar sus cantos de sirena sobre la "aplicación mecánica" de las experiencias rusas a la situación alemana, muy pronto se les atragantaron cuando los socialdemócratas independientes prestaron oídos sordos a las advertencias de Rosa Luxemburg y, manipulados por los socialistas mayoritarios, se hundieron políticamente en enero, tratando de buscar la tabla de salvación en la "consigna rusa". El programa de la Liga Espartaco, publicado en diciembre, que iniciaba teórilabradas frases lapidarias, el comienzo de la lucha del proletariado alemán por la dictadura del proletariado, fue escrito por Rosa Luxemburg. Ella fue el alma de "Rote
Fahne", órgano de la revolución alemana, y a finales de diciembre contribuyó a dar forma organizativa al comunismo alemán como partido independiente.
Su discurso programático en el congreso del partido mostró hasta qué punto veia con claridad el camino que había delante, al igual que el hecho de que advirtiera a las jóvenes e impulsivas columnas que no se excedieran, defendiendo la participación en las elecciones a la Asamblea Nacional. Veía que el camino a la victoria en Alemania sería mucho más difícil, mucho más largo que en rusia, y ajena a la fraseología revolucionaria sacó abiertamente las conclusiones de ello, sin temor a que un Rühle cualquiera la tachara de oportunista. Asesinada en el umbral de la revolución socialista
Rosa Luxemburg cayó al comienzo del largo camino de mártires que es el camino del proletariado alemán al poder. Ya no podrá ayudar con sus consejos al proletariado alemán, consejos que no nacen de la situación, sino que sintetiza todo el pasado del movimiento obrero, teniendo en cuenta todas sus lecciones, explicando el presente en función del pasado, para preparar el futuro. Ya no resonará la palabra de Rosa Luxemburg, escuchada con veneración por las masas, porque tras ella veían el alma grandiosa de la luchadora dispuesta a morir por cada una de sus palabras, ya no resonará.
Pero los escritos de Rosa Luxempara cuya edición los comunistas alemanes deben hacer todo lo posible, pese al enorme trabajo que tienen, constituyen un tesoro que prestará el máximo servicio al proletariado alemán e internacional mientrs dure su lucha por la liberación. Lo que representó y representa Rosa Luxemel proletariado alemán e internacional no hay que buscarlo en el
Men el futuro, cuando sectores de los comunistas lean sus obras completas, se impregnen de su espíritu al leerlas. Nosotros no compartimos todas y cada una de sus opiniones. Anton Pannekoek ha criticado su libro sobre la acumulade capital, y el autor de estas enfocado críticamente parte positiva de su folleto "Junius".
que quiera hablar nombre del comunismo, que piense como un comunista, cerrara estos escritos sin estar convencido de que con Rosa Luxemburg ha muerto la teórica más grande y profunda del comunismo, de que es nuestra dirigente, de quien los trabajadores comunistas aún tendrán que aprender durante décadas.
Rosa Luxemburg señalaba constantemente que lo que importa no son los resultados del análisis de Marx, sino el método de Marx; también así debemos tratar los escritos y enseñanzas de Rosa Luxemburg. No tanto distintas conclusiones, sino por el método que sigue, constituyen del comunismo. Pero revisten suma importancia desde otro punto de vista. Por el hecho de que Rosa Luxemburg estaba vinculada por igual al movimiento obrero polaco, alemán y ruso, por el hecho de que gracias a sus profundos conoci. mientos de la historia del movimiento obrero internacional dominaba perfectamente las cuestiones del socialismo francés e inglés, es la representante de la internacionalidad del movimiento comunista, y su pérdida no sólo es la pérdida de la dirigente del comunismo alemán, sino la pérdida de una de las nás destacadas portadoras de la in ternacionalidad de nuestro movimien to.
Y la vida y obra de Rosa Luxemburg también son extraordinariamente importantes desde otro punto de vista. Por el hecho de que participara en la práctica en dos distintos movimientos, que se encontraban en dos distintos niveles de desarrollo, tuvo que analizar, no en términos retrospectivos, sino activamente, los problemas que plantean todas las fases del moyimiento obrero internacional. Una vez editadas sus obras completas tendremos ante nosotros, en su secuencia histórica, directamente todos los problemas del socialismo internacional. En los debates' en torno al programa del socialismo polaco desmenuzó la cuestión de la independencia del proletariado con repecto a la burguesia. En los debates con el revisionismo desmenuzó la cuestión del compromiso del partido obrero independiente con la burguesía. En las cuestiones de la revolución rusa y en los debates en torno a la huelga de masas desplegó ante nosotros la cuestión de la movilización del proletariado en la lucha por el poder. Sus artículos en la víspera de la revolución alemana y en el fragor de la revolución alemana nos conducen mentalmente a los problemas de la revolución mundial.
Rosa Luxemburg no sólo fue la pensadora y luchadora del comunismo alemán; nada humano le era ajeno. Y esta gran humanidad de Rosa Luxemburg, que atraía a todos los que estaban en contacto con ella, esta humanidad quedó coronada cuando cayó en combate por la causa por la que había peleado toda su vida.
Cuando quedó derrotado el movimiento de enero, Rosa Luxemburg no pensó en ningún momento en huir, y ninguno de los camaradas que la conocían se atrevía a plantearle la idea de huir. Ya costaba bastante esfuerzo convencerla de que se mantuviera oculta. Puesto que las masas estaban sangrando, no queria pensar en si mis-
Murió al pie del cañón y su sangre será testigo de la causa a que sirvió. Propagará su voz mucho más allá de lo que habría llegado si permaneciera viva entre nosotros. Le dice al proletariado alemán quién ha luchado por ella, en quién ve el mundo capitalista moribundo a su peor enemigo. [