Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

URSS

Debate sobre las brigadas de trabajo

· Inprecor n.º 51, noviembre de 1986 · pp. 20-24 · 3.703 palabras

LAS BRIGADAS DE TRABAJO

Hasta ahora la era Gorbachov se caracteriza, ante todo, por la amplitud de los debates sobre el estado de la sociedad. La crítica a "lo que no marcha" está muy presente y ha sido oficializada por el último congreso del PCUS. También se ha dado a esta crítica una perspectiva: debe servir para reformar/transformar (en ruso el término perestrojka es ambivalencanalizados?. Sin ninguna duda. Es evidente que son directamente utilizados por Gorbachov en su lucha contra ciertas franjas de la burocracia.

Al mismo tiempo, escapan ampliamente al control de sus instigadorescensores. Por su diversidad, heterogeneidad incluso, constituyen una fuente de información sobre el estado actual de la sociedad, sobre su profunda crisis. Aunque no sea más que por esta razón, merece la pena

NOTAS: (1). Eko, revista mensual del Instituto de Economía y Organización de la Producción Industrial, que se publica en Novosibirsk, Siberia. Fue fundado en 1970 por el académico Aganbegian, hoy consejero directo de Gorbachov. (2). La experiencia del complejo químico de Chtchekino (región de Toula) arrancó en 1967. Es una de las primeras tentativas de hacer depender directamente el nivel de los salarios del crecimiento de la productividad (en el marco de un taller, a fin de reducir el número de puestos de trabajo, la masa salarial era independiente del número de trabajadores). De este modo, se pudo suprimir 1.300 puestos de trabajo en el complejo. Extendida a continuación a numerosas empresas, esta experiencia sigue siendo, aún hoy, una referencia. (3). Eko n° 10, 1985.

EL DEBATE SOBRE

te) el sistema existente.

¿Todos discursos críticos leerlos, tomarlos en serio. No se trata de pasar revista a todos los debates en curso -afectan a todos de la vida social, económica y cultural—. Nos limitaremos a tratar un sólo tema, el de la productividad del trabajo, basandonos en dos artículos, a priori muy diferentes. El primero (cuya autora es una socióloga, N. Maximova) es un reportaje sobre ciertas reacciones obreras ante la organización del trabajo en brigadas. El segundo (escrito por T.I. Zaslavskaia, recientemente promovida a la academia) es un texto de orden más general sobre la importancia del "factor humano" en los disfuncionamientos económicos actuales. Además de haber sido publicados ambos en la

Eko que se publica en Novosibirsk(1), estos textos tienen en común un enfoque muy minoritario del problema: no intentan responder a la pregunta "cómo hacer trabajar más a los obreros". El primero insiste en el costo humano de las ganancias de productividad obtenidas en el marco de la organización de los trabajadores

El segundo demostrar que tener en cuenta las exigencias de los trabajadores no es algo suplementario a las medidas de reforma económica; por el contrario, para Zaslavskaia, toda reforma que no parta de estas exigencias está abocada al fracaso. En este sentido, este texto prolonga en positivo el estudio-reportaje sobre las brigadas.

Desde finales de los años 50, el paso de la economía soviética de un desarrollo extensivo a otro intensivo ha sido el centro de todos los debates sobre la o las reformas: el crecimiento de la producción debe pasar

Eric Laurent estan organizados, tolerados, esencialmente por un aumento de pro. ductividad. Más o menos estrechamente ligado con la introducción de nuevas tecnologías, esto significa en primer lugar hacer trabajar más a los

En esta perspectiva, obstáculos a superar hace tiempo que fueron enumerados y descritos:

— Escasez permanente de mano de obra (en su informe al Pleno de junio, Gorbachov evaluó en 700.000 el déficit de trabajadores, sólo en la industria).

— Considerable movilidad de la ma-

- Reservas ocultas de mano de obra en las empresas.

— Absentismo y alcoholismo que suponen la pérdida de un gran número de jornadas de trabajo.

- Desbarajuste y mala organización de la producción, responsables igualmente de una pérdida de jornadas de trabajo.

Estos diferentes puntos han sido objeto de numerosísimas discusiones, pero de momento las medidas adoptadas no han mostrado eficacia alguna: ni las reformas económicas de los años 60, que por medio de un sistema de primas trataban de interesar a los trabajadores en la producción, ni las sucesivas campañas contra el alcoholismo y el absentismo, ni la masiva introducción de psico-sociólogos en las empresas durante los años 70, ni la creación de un Comité de Estado para la utilización de los recursos de mano de obra (cuya misión es desplazamientos incontrolados de trabajadores). Ninguna de estas cosas ha conseguido modificar de forma sensible la situación. En cuanto a las experiencias que trataban de asociar de

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forma mucho más estrecha productividad y nivel salarial —la más conocida es la de Chtchekino(2)—, lo mas frecuente es que hayan dado resultados espectaculares los primeros años, estancándose rápidamente a continuacion. La organización de trabajadores en brigadas

Las brigadas conciernen hoy a la gran mayoria de los trabajadores de la industria, de la construcción y también de la agricultura. Pueden ser consideradas como un intento de dar una respuesta global a la necesidad de aumentar la productividad, en una situación en la que el crecimiento no puede basarse en un flujo de nuevos trabajadores, sino que reposa únicamente en una mejor utilización de la mano de obra (declaración oficial para el quinquenio en curso).

La idea esencial es que un cierto número de trabajadores se comprometen colectivamente a realizar un objetivo dado. Ellos mismos gestionan la organización de su trabajo y el reparto entre ellos del fondo salarial acordado y de los complementos eventuales.

Al margen del ropaje ideológico —las brigadas tenderian a instaurar una "práctica autogestionaria"-, las consideraciones emitidas en favor de este modo de organización son las siguientes.

El primer tipo de consideraciones va ligado al balance del sistema de participación de los trabajadores en los beneficios, instaurado en el marco de la reforma de 1965. Se admite oficialmente que los obreros prácticamente no se beneficiaron de las primas lifondo de fomento: como máximo afectaron al 20% de ellos. Los técnicos e ingenieros. En comparaesta forma de estímulo, el objetivo de la organización en brigadas es doble: introducir un sistema de al trabajo que concierne a todos los trabajadores у, sobre todo, no disociar las primas del salario, haciendo que éste dependa en gran medida, si no totalmente, de la producción. —insistiremos más adelante— la introducción del coeficiente de participación en el trabajo permite individualizar totalmente

El otro objetivo —más o menos con-

Yes romper lo que podría llamarse la mayor o menor complicidad que podía existir entre los trabajadores y la administración de la empresa. En efecto, hasta ahora los obreros y la administración eran "solidarios" para realizar el plan y superarlo — más o menos ficticiamente. Una parte de sus ingresos dependia de ello, incluso si para cobrar las horas complementarias y los festivos trabajados —necesarios para realizar el plan "por arrancada" los últimos días del mes— los trabajadores necesitaban regatear de especialmente dura con la ad(los obreros designan con un término muy significativo esta parte suplementaria: rescate).

Si bien la puesta en marcha y la geevaluando la eficacia de este nuevo modo de organización y proponiendo perfeccionamientos (creación de brigadas "transversales" que integren a trabajadores de distintas cualificaciones o la integración de ingenieros en las brigadas), prácticamente no dispone de ninguna información sobre la reacción de los obreros. Ya en la época de la puesta en práctica de la alusiones a ciertas resistencias, pero sin proveer detalles. De aquí el interés artículo de Maximova (3) presenta los resultados de un trabajo de más de un año con el fin de apreciar el costo humano de esta reorganización del trabajo. El carácter deliberadamente anecdótico del texto prohibe, supuesto, cualquier generalización; pero permite hacerse una idea del estado anímico, las reacciones e incluso las formas de auto-resistencia de los obreros.

«Antes, en un colectivo, se temía a quien trabajaba demasiado. Ahora se teme a quien no trabaja lo suficiente». Puesta por Maximova en boca de un obrero, esta observación traduce bien la lógica iniciada por las brigadas; lógica que, por otra parte, supone un éxito, estrictamente desde el punto de vista de la intensificación del trabajo. En primer lugar, se acabaron las pausas para echar un cigarro o tomarse el té; nada de detenerse para respirar. Ya no es necesario un encargado para llamar al orden a quien se concede una pausa: se encargan de ello los demás miembros de la brigada. «Yo no quiero hacer el trabajo de nadie», recorre como una consigna todo el estudio de Maximova. En efecto, en el marco de este compromiso colectivo; cualquier retraso, cualquier ausencia, cualquier ralentización del ritmo, implica reaccion inmediata, ya que poner en cuestión la realización del objetivo fijado en los mejores plazos.

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Los "perezosos" no caben en las brigadas. Estos "perezosos" resultan ser los jóvenes, los trabajadores de más edad, las mujeres: todos aquellos que no pueden plegarse al ritmo. Las relaciones en el seno del grupo sufren las consecuencias: cada uno ve en el otro un "perezoso" en potencia.

Algunas citas ilustran las relaciones algunos años se reunían al terminar el trabajo, festejaban juntos acontecimientos personales y familiares, iban juntos al teatro o al cine. Ahora este lazo se ha roto". Un joven obrero (cuyo porque no aguanta el ritmo): «Hace un año que trabajo aquí, pero no hablo, ni quiero relacionarme con ellos. No puede ser amigo de quien trabaja contigo. Por menos de nada empiezan a odiarte». «Al responsable de la brigada no le gustan las hojas de los partes de baja. A una joven madre le pregunta claramente: "¿Volverás a darte de baja trabajar?". responde que no volverá a estar enferma. Pero ese mismo día se cayó y se rompió un dedo». Abundan relatos de trabajadores brigada y pasar a otro puesto, aunque sea con menor salario.

A través de múltiples elementos, Maximova muestra cómo se engarza la intensificación trabajo, donde sólo los más fuertes obtener el máximo salario.

El objetivo que persigue la implanbrigadas es salarios y primas, con el fin de que la remuneración chamente del trabajo efectivamente realizado. Para ello se utiliza el coeficiente de participación en el trabajo (lo designaremos con sus iniciales en ruso, KTU), que determina la parte de cada uno en el trabajo realizado y, en consecuencia, fija la cuantía de los ingresos. La importancia del KTU en la determinación del salario varía de una brigada a otra. En algunas, salvo una base mínima de tarifas, todo calcula respecto al KTU. El coeficiente de participación en el trabajo

Este coeficiente es un medio excelente para introducir la competencia entre los obreros, tanto más en cuanto que nunca se define de forma colectiva, sino por parte de uno de los miembros de la brigada (normalmente el responsable) o por la administra-

Algunos casos de aplicación del KTU: «A una brigada llega uno nuevo, instruido y con labia. Consigue convencer al responsable de que es incorrecto repartir el fondo salarial de forma igualitaria, que es necesario introducir un coeficiente. Encargado de aplicarlo, se las apaña para atribuirse mas puntos que los demás. A los descontentos les explica que a lo pequeñas infracciones y que por esta razon su salario había disminuido. En este colectivo, antes menzaron las disputas, llegando a pelearse. No había ni un absentismo especial, ni faltas profesionales gra'ves. Antes nadie tenía en cuenta los minutos de retraso por fumarse un cigarro o beber un te. Por el contrario, él si lo toma en cuenta». «Tras repetidas ocasiones me he persuadido de que los obreros no son indiferentes al KTU. Pero me planteo esta pregunta: El que no sean indiferentes estén a favor? No consigo olvidar una carta recibida en la redacción: "Por culpa de ese KTU hemos empezado a recuerdo otra observación: "El KTU hace daño; no a la cartera, sino al corazón". Como declaraba un ingeniero: "El KTU es una palanca en manos del ingeniero y del encargado"».

Intensificación del ritmo de trabajo, ruptura del colectivo, diferenciación e claro que no son los obreros quienes de la organización en brigadas, sino la administración de la empresa. A ésta lo único que le intereaumentar la productividad del trabajo: "Esta es la más pura variante de esta relación utilitaria: se pone en marcha a las brigadas como si fueran máquinas y ellas deben aumentar la

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productividad a pulso. La administración les deja total libertad: no se preocupa de la mecanización del trabajo, no se inmiscuye en las relaciones en el interior de la brigada". . La Administración realiza todo esto con el más perfecto cinismo, como lo testimonia este extracto del artículo de Maximo-

«Los jefes de brigada que, entusiasmados por el aumento salarial, habían arrancado a toda velocidad, aumentado la productividad, están en condiciones extremas de agotamiento(...). Ahora nadie quiere su puesto. Se sacan lecciones de su experiencia (hay que disimular más sutilmente las reservas, aminorar a toda costa el incremento de productividad, etc). Pero, ¿qué pueden hacer los responsables de brigada que han agotado sus reservas (no sólo las físicas) y que no ven cómo aumentar la intensificación? ¿irse a otra empresa por iniciativa propia?. ¿Echar a los que se ponen enferjóvenes, los mayores y todos los que, de uno u otro modo, son demasiado

— La administración, la organización del partido, el departamento del trabajo y del salario, ¿saben que no puedes más?.

— ¡Qué sabran ellos de nosotros!,

responde amargura responsable de brigada. Que trabajamos bien. Esto dicen hasta ahora en los informes. Porque cumplimos el plan. Y de la forma que lo hacemos ya no aguantaremos mucho tiempo.

— Uno de los dirigentes del departamento del trabajo y del salario de la empresa, a quien yo había hablado de las dificultades de la brigada, parecía desorientado.

— Es cierto; no imaginábamos que el colectivo estuviera en tal estado. Pero aunque el responsable de la brigada hubiera venido a vernos, no habríamos podido ayudarle en nada. Es cierto que necesitan técnicas nuevas, pero esto depende del ingeniero-jefe. En cuanto a reevaluar las normas a la baja, ello equivaldría a renunciar a todo lo que la brigada ha conseguido hasta ahora. Entonces, ¿para qué haber disminuído el número le obreros y haber aumentado la oroductividad del trabajo?. No, mejol que sigan trabajando en las condiciones actuales. Si no pueden más, peor para ellos si no cumplen el plan. Dejaremos de presentar a esta brigada como brigada de vanguardia».

Los dirigentes no sólo dan muestras de la más perfecta indiferencia cuando las cosas van mal, sino que además se sienten liberados de cualquier responsabilidad en el proceso de producción, especialmente en lo que respec ta a rupturas de "stocks" ', falta de piezas de recambio: es el responsable de brigada quien tiene que buscarse la vida, y peor para él si despilfarra un tiempo precioso. Formas de resistencia obrera

La resistencia ante la intensificación del trabajo a cualquier precio se traduce en primer lugar en una gestión muy prudente de las reservas existentes, incluso en detrimento del crecimiento de los salarios. Igualmente, Maximova evoca a numerosos colectivos que han sabido mantener y desarrollar una solidaridad de grupo. «Aquí las brigadas son cabezonas,

No quieren aplicar el KTU para repartir los salaresponsabilidad colectiva para la disciplina de producción». Algunas brigadas, compuestas por obreros de la misma edad, han sido incluso disueltas por demasiado homogéneas y solidarias a ojos de la administración. En otros casos, la dirección ha depuesto de sus funciones a responsables de brigada supuestamismos", de hecho demasiado preocupados por defender las condiciones de trabajo de sus compañeros. menciona Maximova es el rechazo a la diferenciación de los salarios por aplicación del KTU. En numerosas empresas, la introducción del propio principio del KTU ha suscitado resistencias muy fuertes y rechazo a su aplicación. Si ahora el KTU es obligatorio, se soslaya aplicando el mismo coeficien-

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te a todos: «En una gran empresa se introdujo el KTU para todas las brigadas. Para que las cosas fuesen transparentes se ordenó inscribir los coeficientes en las "pantallas de competición". Pero tras haberlo verificado, un responsable del departamento del trabajo se dió cuenta de que en gran número de brigadas el KTU habia sido conducido al igualitarismo: todos los obreros tenían el mismo coeficiente, a saber: 1».

Cuando quiso compartir las inquietudes que en ella suscitaba la lógica de la organización en brigadas, Maximova chocó con un muro de indiferencia en todos sus interlocutores: responsables de la economía, periodistas o sociólogos de empresa. Más aún: en numerosas ocasiones habia leído artículos de prensa donde brigadas que ella había constatado que estaban en situación de deterioro interno, eran presentadas como grandes éxitos del nuevo sistema. ¿Quién se interesa por los obreros?

¿Permitirá esta forma de organización del trabajo resolver -aunque sólo fuera en parte- el problema del aumento de productividad?: El estudio de Maximova no aporta ninguna respuesta a esta pregunta, pero tiene el mérito de perfilar concretamente las divergencias existen entre los intereses en presen-

Introduciendo una visión conflictiva de las brigadas, denunciando el costo humano de este sistema, Maximova va a dar con una problemática ya vieja, manifestó particularmente durante el primer debate sobre la reforma de la economía en los años 60. Entonces algunos autores habían intentado dar prolongación social a los Birman, en varios artículos publicados en la revista Novy Mir, había insistido en la necesidad de asociar directamente a los trabajadores a la gestión de la economía, retomando ciertos posiciones seguían siendo muy marginales y podían ser consideradas como un simple añadido, más o menos demagógico, a posturas por otra parte muy tecnocráticas. Lo profundamente nuevo en Maximova es que ella de sarrolla una crítica a una reforma en curso, a partir de las consecuencias negativas que ésta induce para los trabajadores. A través de ello, aborda un debate que, en la URSS de hoy, no tiene nada de académico: ¿los bajadores son objetos o sujetos de la producción?.

En un artículo publicado en el nú-

Eko,

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Zaslavskaia pone el éxito de cualquier reforma en dependencia directa de la respuesta que se dé a la pregunta: ¿qué cabida tendrá la actividad creadora y espontánea de las masas? Los actuales disfuncionamientos de la economía y, más generalmente, de la sociedad residen fundamentalmente en el siempre muy grande hiato entre el considerable potencial socio-cultural existente y la cabida — muy limitada— que se le dá en el proceso de producción. Los tan frecuentemente decomportamientos negatininguna medida de control, por ningún reforzamiento de la disciplina, ya que son consecuencia directa del sistema y del modo de gestion administrativo burocrático. Una reforma sólo tiene posibilidades de éxito si se fija como objetivo redefinir el papel y el lugar de los trabajadores en la producción. Democracia y justicia social

Zaslavskaia había formulado este punto de vista, quizás de forma aún más neta, en un informe presentado hace tres años, no publicado entonces en la URSS, pero del que "L'alternati e" nº 26 (1984) publicó algunos ex tractos: «El modelo de relaciones de producción que se está elaborando debe tener en cuenta el carácter compleno Contino de los intereses de. pluridimensional" y frecuentelos grupos que intervienen en la esfera económica, las regularidades subyacentes a su comportamiento y a su nteracción y el contenido de su "diálo go" con las instituciones sociales y organismos de gestión. Así mismo, elaborar una transformación de relaciones de producción presupone un alto grado de conocimiento de la situación social de los intereses y del comportamiento actual y potencial de los grupos que pueden influir decisivamente en el curso de las reformas». sobre la jerga sociológica empleada, sobre el hecho de que hablando del "factor humano" como fuerza motriz de la producción (término que Zaslavskaia introduce por oposición al término clásico de "recursos de mano de diferenciaciones sociales, y sobre que ponga al mismo nivel a todos agentes económicos, del director at simple obrero.

De hecho, tanto en su informe de Zaslavskaia insiste en que, de forma casi absoluta, se ignoran estos inteeses y necesidades reales. Se podrí ecir, como lo subrava Maximova e su conclusión, que no se quiere sabel nada de ello. Para Zaslavskaia, es ne cesario crear espacios en los que estos intereses, estas exigencias puedan manifestarse en «su complejidad y su carácter contradictorio»: es, pues, urgente desarrollar una democracia económica, social y política.

Según ella, la "activación" de las masas en la producción no es disociable de la exigencia de justicia social, cosa que aún escasea en la Unión Soviética. No se trata de un simple retraso histórico pendiente de colmar. Como en el caso de las reformas económicas, están en juego divergentes, algunos de los cuales obstaculizan esta reivindicación de justicia social: «El reforzamiento de la justicia social es un proceso social complejo que se realiza a través del conflicto de intereses de los diferentes grupos y capas sociales. En estas condiciones, es particularmente importante ampliar las posibilidades que tanto los colectivos de trabajo como los grupos profesioterritoriales expresar públicamente, discutir y defender sus intereses ante diferentes instancias de la administración, así como de obtener respuestas precisas a sus preguntas y a sus reivindicaciones. La ampliación de tales posibilidades va estrechamente ligada al reforzamiento de la democracia socialista, a la ampliación de la participación de los trabajadores en la gestión. Enlazado con la instauracion cada vez más consecuente del principio de justicia social, éste es el medio más seguro de acelerar el progreso socioeconómico».

Las formulaciones del texto pueden parecer profundamente reformistas (las del texto de 1984 eran más tajantes, más radicales, lo que deja entrever los límites de la censura actual). De hecho lo son, pero no en el sentido de que simplemente se trataria de poner un ropaje ideológico a la política de

La dimensión radical de este artículo y del de Maximova reside esencialmente en la inversión de las "prioridades": al no plantear ya el problema términos de imperativos económicos y tecnológicos, sino desde el punto de vista del lugar concedido a los trabajadores, las autoras, no en la forma pero si en el fondo, introducen puntos reformista que sea— de la burocracia. Es de destacar que esta reivindicación de una sociedad "de dimensión humana" aparece también en otros discursos críticos, especialmente en aquellos que desarrollan la crítica al gigantismo burocrático a través de inquietud ecologista. Esta problemática, arrinconada en el pasado como "exigencia del futuro", vuelve a desplegarse hoy al criticar el presente. Esto es, quizás, lo más importante. O