Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Debate: Ideología y práctica de la postmodernidad

· Inprecor n.º 51, noviembre de 1986 · pp. 35-39 · 2.820 palabras

Debate

IDEOLOGIA Y PRACTICA

DE LA POSTMODERNIDAD

¿Qué ha sido de Althusser, de Balibar, de Macherey?. ¿Qué ha sido de todos aquellos pensadores marxistas que en la década de los sesenta — y sufriendo por ello, en la celebre trase de voly, «todos los males que se pueden infligir a un hombre sin matarlo»- lucharon ›or demostrar que el materialismo his tórico había abierto, junto a la Física las Matemáticas, un nuevo continente científico: la Historia?. ¿Qué ha sido en definitiva de Marx?. A la mayoría de nuestros lectores pueden parecer ociosas, y aún absurdas, estas preguntas. Mucho más, desde luego, si para colmo se admite que no se hacen con el mero propósito de saciar una especie de curiosidad arqueologica más o menos académica sino que se formulan en serio —y lo más imperdonable- sin sonrojo. Porque, ¿acaso no es de todos sabido que el pensamiento de Marx ha sido superado?. ¿Acaso no habíamos convenido que el pensamiento mismo había superado a Marx?. Cierto que otrora los pensamientos no se dejaban liquidar tan fácilmente: a un pensamiento sólo se

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Santiago Alba y Carlos Fernández Liria le podía oponer una refutación; esto es, otro pensamiento. Pero ésta es quizás, una de las muchas ventajas que el milenio postmoderno recién inaugurado nos ha proporcionado a los hombres: un pensamiento refutado puede ser sin embargo —iy sin incurrir en el principio de no contradicción!— superado (superado como el brasero de carbón en relación al brasero eléctrico o como los embarazosos corsés decimonónicos relación a la cómoda, erótica y liviana lencería de hogaño). Porque, además, ¿qué es lo que dijo Marx?. ¿Qué es lo que realmente nos dijo Marx?. He aquí, en definitiva, el problema. Ciertamente Marx no dijo nada, pues el propósito de Marx no era decir sino demostrar o, si se prefiere (recogiendo la metáfora gráfica del continente) descubrir. ¿Descubrir?.

Por ejemplo: descubrió que hombre sólo es un obrero bajo determinadas relaciones de producción.

Por ejemplo: descubrió que hombre no hace la Historia sino que ésta es —en palabras de Althusser—

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un proceso sin sujeto ni fin(es). Esto quiere decir no sólo que el hombre no es sujeto de la Historia (no son sus necesidades las que están en juego) sino, aún más, que la Historia no es sujeto, con lo que se hace imposible localizar en ningún principio de necesidad inmaejemplo: descubrió que el hombre, en todo su espesor, no es más

"macizo ideológico", a partir del cual cada hombre piensa, se adhiere a un determinado credo político o religioso, costumbres, etc... De este modo, la problemática que todo filósofo o historiador debe proponerse como objeto de su reflexión (y su reflexión misma no es más que esa problemática en acto, no consciente de sí) no puede leerse "a libro abierto" en la Historia, sino que debe ser "arrancada" del interior del "macizo ideológico" en el que se encuentra, siempre activa, pero escondida. Leer a "libro abierto". consecuencia, significa permanecer

"lo imaginario", las conclusiones" -por expresión de Spinozaque "se olvida" de las premisas y para la cual, por tanto, la "conclusión" es

Run dato: una especie de callosidad ideológica ya impenetrable que se nos ofrece de forma inmediata como principio y que, en consecuencia, no nos deja ver su principio.

Todo esto Marx lo descubrió — y de ahí que el marxismo no sea una ideología sino una ciencia- sirviéndose de conceptos. ¿Conceptos? Sí, es muy Presde Adolo Domingueza Barro postmodernidad vo) haya olvidado —que es la forma más definitiva de la "superación" — lo que es un concepto: exactamente lo contrario de un dato, de una imagen, ideológica. concepto es ese producto del conocimiento sin el cual el objeto (del cono-

Yes inteligible o, mejor

Campbells

CONDEMNED CREAM EXPLOITATION visible (p.e., el concepto de gravedad, el de inercia, el de plusvalía); ese producto del conoci. discurso y, en consecuencia, en el movimiento, pero que tiende por su dinamismo científico hacia la inmovilidad divina (el concepto de perro no ladra, el concepto de gravedad no pesa). Un concepto, en fin, es un objeto del pensamiento sin el cual el pensamiento no alcanza jamás su objeto; un objeto, pues, de la "práctica teórica" o -para los que todavía nos atrevemos a emplear ciertas diacrisis solemnes de la Teoría. Y hablamos de tratando precisamente evocar su sentido etimológico más precioso, esa acepción casi sagrada que hacía de la Teoría una "visión" pero además una visión "divina"' Visión, sí, pero no esa visión paciente e impresionable a la que se entregan, en forma de datos, los objetos que se encostran en el "macizo ideológico"; no esa visión a la que es anterior un no-ver la problemática que (ella) es en acto. Una visión que ve el problema en el dato (y que ve, por tanto, más acá ideológico") precisamente porque es un concepto; una visión que ve por primera vez el construido su concepto. Divina, pues, ha suspendido ese no-ver interior al ver y ve por fin su objeto, pero no Dios ella misma (y de aquí la ruptura de Marx con Hegel) porque es necesario que el sujeto que piensa, ideológico", construya su construye, pues, a sí mismo).

Y, con todo, no hay duda que la postmodernidad ha superado a Marx de hecho. No conforme con esto, sin también de derecho. Para medir el admirable alcance de este intento, basta con echar una mirada a las obras de aquel al que la crítica considera "teórico del pensamiento postmoderno": Gianni Vattimo. Bien es cierto como si él también juzgara consumada y, por lo tanto, obvia esta superación de hecho, apenas si cita expresamente a Marx más que de soslayo, para ilustrar un camino que la recorrió y del que no conserva más que un puñado de arena, y se además en citar siempre al Marx que a él le parece digerible y "rellenable" ese Marx no-marxista (como no son newtonianos los chistes de Newton) y al que quizás por eso no deja nunca de marxiano (que es llaman aquellos que quieren proteger a Marx de sí mismo). Sin embargo, sí se puede leer en el conjunto de los textos de Vattimo, por debajo, al superación del pensamiento marxista.

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Se puede leer no ya en su invitación a abandonar el balneario de Descartes, Hegel, Marx (como si fuesen lo mismo!) para beber en las procelosas fuentes de Heidegger y Nietzsche sino, sobre todo, en su ausencia del discurso de la postmodernidad. Marx, en efecto, está ininterrumpidamente aludido, en su elusión del discurso postmoderno. Pedimos por anticipado disculpas a Vattimo (que es sin duda muy inteligente) por hacer una reducción tan mal intencionada de ese pensamiento concentrado, concienzudo, tan alemanote, que rezuma al escurrir sus libros y que muchos (¿y quiénes somos nosotros juzgarán más serio, pero por nuestra parte queremos agradecerle el que por fin nos haya abierto los ojos acerca de la verdadera naturaleza de la postmo-

La postmodernidad no renuncia a los descubrimientos de Marx;. al contrario, se viste con ellos, los asume, mejor los subsume - completados, acabados- en el interior del inconsciente colectivo. La postmodernidad "lo sabe todo". Claro que el hombre no llega a tocar la Historia, claro que el modo de producción capitalista atiende únicamente a sus necesidades de ininterrumpida valorización del valor sacrificando a menudo, como los antiguos dioses sacrificaban a los hombres arrojándoles sus rayos, las necesidades de la humanidad (quién no sabe eso!). Pero dejemos entonces, que la historia transcurra, dejemos que se organice a dejemos que las condiciones de producción capitalista sacien su sed de plusvalía pagando los imprevisibles -como el rayo en el siempre modestos tributos que exige a cambio (nuestra economía se sostiene gracias a esos tres millones de parados). Nada podemos hacer, nada depende de nosotros (hasta un carácter residual constituye el principio de la individualidad postmoderna, ya desposada con la Felicidad. Porque si, en efecto, el hombre no llega a tocar la Historia, el hombre al mismo tiempo, por una exquisita paradoja, permanece de algún modo intocado.

embutido es su "macizo ideológico"

por supuesto que él mismo es "ideológico" (imaginario) hasta en el retrete (¡todos saben eso!), pero se refleja milagrosamente entero en el espejo. NO es ya más que un dato entre otros una erupción ideológica en medio de otras protuberancias ideologicas, pero en el interior de ese ideológico" sujeto-dato (dirá Vattimo) "tiene un maryen de libertad", puede jugar más o menos con esos otros datos que se le dan y en los que él está también ya. dado: puede jugar consigo mismo, por tanto, onanista y narcisista, desplegando el verdadero poder creativo que es propio del sujeto-dato: el de interpretar y combinar, como niños abandonados definitivamente a sus juegos, los otros datos, las otras costras ideosabemos que es imposible!) de salir de su jurisdicción: el dato, lo imaginario, el "macizo ideológico" (¿o debemos decir del "círculo hermenéutico"?).

después de Nietzsche y Heidegger (subtítulo de una de las de Vattimo) significa, "el es finalmente se consuma la usurpación por parte del "macizo ideológico" del lugar de la naturaleza misma. Pensar naturaleza (''ousia") forma de sujeto-dato: un hombre juguetón, travieso, ingenioso, inteligente: un hombre que es su propio juego. Pensar es burlarse, y realidad. Pensar ahora es aceptar lo imaginario del "macizo | ideológico" como única posible matriz del pensamiento, aceptar la nueva esencia de la diferencia en que consiste el discurso mismo de lo ideológico (infinitas imáigualmente legítimas en relación a una ilegitima) verdadero estatuto ontológico y, en consecuencia, aceptar la idea exquisitamente democrática de que por fin incluso los peluqueros piensan. En definitiva, Nietzsche y Heidegger (y nombre de Nietzsche y Heidegger) significa negar el pensamiento para abandonar la episteme

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reivindicar el rico, variado y rrado polípero de la doxe. Perdido el verdadero Bien, decía Pascal, todo es nuestro verdadero bien.

Ahora ya estamos en disposición de señalar la verdadera grandeza postmodernidad. Ahora estamos condiciones de explicar por qué, de la postmodernidad a Marx: dando la razón a Hegel. El "macizo ideológico" se ha ensimismado, pero ahora bajo la forma de la reflexión, y así se ha cerrado sobre sí en una Parusía de la que no importa que quede fuera el Concepto, la Verdad, el Arte; la Poesía, mayúsculas solemnes y caducas que deben ser sustituidas por las mayúsculas de la diferencia, mucho más escurridizas y divertidas: diSeño, modA, mOvida... El verdadero logro de la postmodernidad no es el de haber acabado con la era moderna sino el de haberse soñando sabiendo que se sueña", decía Nietzsche. supuesto (iquién no lo sabe!), sigue siendo moderna, sigue en el dique de la modernidad relaciones producción capitalistas), hombre, el nuevo sujeto-callo, el nuevo sujeto-dato esta ya muy por delante Althusser escribió que teórico es un lleno ideológico" (todo el mundo lo sabe): la hazaña de la post modernidad ha sido la de haber comprendido que ese lleno es la propia naturaleza del hombre y su verdadero

(finalmente teoría y praxis coinciden fácilmente, como las dos valvas de una misma concha) un obrar en ese lleno. La postmodernidad no es un nuevo período de la Historia: es

›ara-si ' de deológico", la AUTOCONCIENCIA D LO IMAGINARIO, que se ha reconocido y se ha gustado. LA POSTMODER NIDAD, pues, ES LA AUTOCONCIENCIA DE LA IDEOLOGIA MODERNA: un que inmediatamente ha sido "rellenado" con todo el polvorón ideológico de la sociedad moderna... Nietzsche y Heidegger!.

Sabemos por fín por qué el pensa. miento de Marx ha sido superado: porque lo que ha sido superado es el pensamiento mismo. Naturalmente, esto. no constituye nadie (sólo para ciertos paletos de la cultura, empeñados en seguir siendo marxistas evidencias). Y sin embargo, las consecuencias de este "vacío teórico", de este "lleno ideológico" pueden seguirse fácilmente en los medios de difusión, en los periódicos, en la televisión (y si hay fuerzas para ello, uno puede incluso reirse...)

Por ejemplo: en el espejo de esta usurpación por parte del "macizo ideodel lugar de la naturaleza (e incluso de la razón, bajo una dulce inercia hegeliana), los adjetivos han usurpado también el lugar de las explicaciones. El terrorismo es ya sólo "pútrida barbarie", éste es su principio de Naturaleza, la esencia de la que emana el fenómeno de la sangre y la metralla. Se acumulan los signoscallo; el telediario anuncia en sus

"Barrionuevo condena terrorismo", "Chirac condena el terrocondenan el terrorismo". ¡Qué noticia! Es cierto que no se novedad, pero la condena consuetudinaria se ha convertido ya en signo signos que lo sustentan; la condena significa (se está de este lado o del otro), como significa religiosamente la persignación para los cristianos o la danza de la lluvia para los apaches. ¿Se pasará pues, más adelante, condenar también el destruye nuestras cosechas y el incendio que devora nuestros bosques o, por el contrario, el telediario nos saludará algún día con un titular de

"Barrionuevo explica el

Por ejemplo: recientemente un grupo de intelectuales y políticos PSOE (entre los que se encontraban Claudin, trazaron la estrategia de los socialistas para los próximos años. Entre otras conclusiones, tuvieron la audaagradecérselo) proponer (!) la eliminación de los con la misma ingenuidad con que un niño, en sus oraciones, hubiese podido proponer a Dios que eliminase los volcanes o los terremotos. Puestos a proponer, ¿por qué no llegar más lejos?. ¿Por qué no: proponer al ministro de Sanidad que elimine los virus o al ministro de Transportes que elimine

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ganas de comer o las de fornicar?.

Por ejemplo: en esta misma reunión de "intelectuales" se propuso también la democratización de la economía completamente independientes de las necesidades producen y de las voluntades más o menos democráticas de los ministros de finanzas, se fundamentan en la peruna clase desempleada). ¿Democratizar la economía quiere decir que se docena de candidatos, al empresario que se apropiará sin equivalente de su trabajo? ¿O que se permitirá visitar, por riguroso turno, a los tres millones de parados el edificio de la Bolsa?.

Por ejemplo: no hace mucho tiempo, el telediario anunciaba que en nuestro país existen ocho millones de pobres y señalaba como "causa" fundamental de la pobreza "la falta de cultura". No hay error posible: las estadísticas demuestran que el 85% de los pobres españoles no saben quién es Shakessaber quién Shakespeare" es la causa pobreza. Profunda y rigurosa argumentación!. Pero, ¿por qué no más aún en las verdaderas razones de estadísticas demuestran que el 97% de los pobres españoles no ha comido nunca caviar. De ahí que haya que concluir que la causa más profunda de la pobreza es precisamente "no haber comido nunca caviar". Es decir, que los pobres son pobres porque comen porquerías. caderas puede refutar un concepto. Esta es quizás la mejor definición de eso que se ha dado en llamar movida. "movida", en efecto, trario de un movimiento: ni rebelión ni sobre la realidad, se una contorsión obtusa y La movida, cultural de la postmodernidad, no ha producido ni un solo concepto, ni un solo verso, ni un solo cuadro auténtico. Eso sí, a su sombra se han hipostasiado algunas manifestaciones excrecentes del fenómeno artístico que, en este juego de usurpaciones, han usurpado también el lugar del Arte. Es el éxito de los "mercados reducidos" (gracias a cuya existencia un teórico de la postmodernidad, desde la Luna — ¿y dónde iba a estar si no?pretendía haber superado a Marx): una necesidad más de la producción capitalista, pues en esa resta entre dos cantidades de trabajo que es la plusvalía se añade ahora un elemento ideológico (el diseño), tan inconmensurable como ella misma, que activa poderosamente el proceso de válorización del valor (además, los "mercados reducidos" respetan el paro, otra de las necesidades básicas del capi-

De este modo, el "macizo ideológico" ha rellenado los últimos intersticios del sujeto-dato: ha triunfado la inteligencia. sres. Vattimo, Sabater, Sádaba; sres. Cueto, Vicent (que no quería que las radiaciones de Chernobil tocasen sus lechugas), sr. Luis Antonio de Villena (que votaba "sí" a la OTAN porque los que votaban "no" comían tortilla y bebían tintorro); sres. postmodernos (y citamos sólo a inteligentes): ustedes son desde luego mucho más inteligentes que los que escriben estas líneas, ustedes han leido mucho más que los

-siguiendo la recomendación que hace Gorgias en un diálogo platónico- dejaron de pensar a los diecisiete años. Completamente. Para

¿Se atreverá algún día la humanidad a escribir de nuevo con mayúsculas Verdad, Arte, Poesía, y vinculando estos. conceptos al desarrollo de una renovada, pujante, vigorosa ciencia

"Un comunista nunca está solo", repetía y repite, completamente solo, Louis Althusser en un manicomio de. París. Pero quizás bajo esta patética expresión se oculte una verdad insoallí donde pronuncie el nombre de Aristóteles, de de Leopardi, allí donde alguien se atreva de nuevo a pensar, a producir conceptos... allí ni Althusser ni ningún comunista estarán solos.

Entre tanto, amenazados por ese teléfono de extirpar rojos instalado Barrionuevo, amenazados por su policía corrupta y torturadora,

Reagan y Felipe González, solos como sólo puede estarlo hoy un comunista, todavía podemos gritar:

"¡Muera la inteligencia! ¡Viva el pensamiento!".C