Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Economía: Perspectivas de la economía internacional en 1986-1987

· Inprecor n.º 51, noviembre de 1986 · pp. 12-19 · 6.690 palabras

INTERNACIONAL EN 1986-87

La breve recuperación económica que tuvo lugar en 1983-85 se ha

La política de altas tasas de interés practicada por la administración consecuencia una sobrevaloración del dólar respecto a otras monedas y ha favorecido las exportaciones dirigidas al mercado americano, que han tomado la forma de un verdadero "boom" de las importaciones provenientes de los demás países imperialistas y de los países depen.

Pero esta frágil recuperación no ha resuelto el problema de fondo, ni

NOTAS: (1). Sobre el análisis de la recuperación económica de 1983-1985, ver el artículo de Ernest Mandel «Une reprise couplée a une crise financière agravée», en la edición internacional de INPRECOR, n° 193, del 1 de abril de 1985. (2). Sobre la cuestión de la deuda, ver «La espiral infernal de la deuda externa» de Ernest Mandel, en INPRECOR n° 48. (3). Fuentes de estas cifras: The Economist de fechas 10 de mayo, 14 de junio, 28 de unio y 13 de septiembre de 1986; Neue Zürcher Zeitung de 7 de agosto de 1986 Business Week de todo el mes de agosto de 1986, así como del 1 de septiembre. (4). Ver página 16. (5). Perspectivas económicas de la OCDE, número 39 de mayo de 1986. (6). Según el Japan Economic Journal del 26 de julio de 1986, las firmas exportadoras japonesas temen perder un 30% de sus beneficios como consecuencia de la revalorización del yen. Para el conjunto de las firmas japonesas, se espera en 1986 el más bajo márgen de beneficios desde 1973-1974. Las cifras que vienen a continuación de esta nota están tomadas del Japan Economic Journal del 16 de agosto de 1986. (7). Japan Economic Journal, 12 de julio de 1986.

PERSPECTIVAS

DE LA ECONOMIA

estimulada por el enorme déficit público americano (1). Reagan con el fin dientes semi-industrializados. la debilidad estructural de la economía capitalista. No hubo reestructuración, ni expansión fundamental del mercado mundial, ni reorganización fundamental del proceso de trabajo y de producción de la plusvalía, ni modificación profunda de las relaciones de fuerzas sociales, capaz de permitir una elevación radical de la tasa de beneficio. Esta corta recuperación no ha impedido la baja contínua de las inversiones productivas y el ascenso del paro, dos de las características de la larga depresión que conoce el capitalismo. Permanece también el problema del 'tercer mundo que está lejos de encontrar una solución. La economía mundial, empezando por la de los EEUU, navega en un oceáno de deudas(2).

Finalmente, esta recuperación de 1983-1985 ha confirmado la modificación de las relaciones de fuerzas interimperialistas en perjuicio de los EEUU. Todos estos rasgos generales, diseñan el rostro de la crisis económica, han sido acentuados por la recesión que acaba de esbozarse. Una mini-recesión a comienzos de año

Los primeros meses del año 1986 se han caracterizado por una indiscutible mini-recesión. En el primer trimestre del año la producción industrial ha disminuido en todos los grandes paises imperialistas. En algunos de ellos, la recesión se ha prolongado en abril y.

Ernest Mandel generalizada de la producción industrial, de atraer capitales a los EEUU, ha tenido como mayo, incluso durante todo el segundo trimestre, aunque se haya tratado de un retroceso limitado. El cuadro de producción industrial anexo refleja claramente esta situacion(3).

Excepto México, que después de la breve recuperación de 1985 sufre de nuevo un prolongado retroceso de su producción industrial, los principales países semi-industrializados han conseguido escapar hasta ahora minirecesión. Incluso, Brasil vive un verdadero 'boom" con una tasa de crecimiento superior al 8% en 1986. Pero esto es sólo un desvío temporal respecto a la excepción que ya se produjo en la reestos países dependen de las exportaciones para su crecimiento, sus perspectivas económicas determinadas ampliamente por lo que pasa en los países imperialistas. Por ejemplo, en Corea del Sur las expor-

Than disminuido durante el primer trimestre de 1986, lo cual tendrá repercusiones en la producción industrial.

Pero lo más inquietante para el mundo capitalista es la evolución económica en los EEUU. A finales de agosto de 1986, prácticamente todos los indicadores económicos estaban en rojo. Durante los dos últimos meses del segundo trimestre, mayo y junio, la baja de las rentas familiares ha llegado a aproximadamente 6.000 millones de dólares. La demanda de bienes de duradero estaban aún en

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alza, pero solamente gracias a la demanda del sector del armamento. En su conjunto la capacidad de producción industrial sólo está utilizada al 78%. Durante los meses junio a que ya nos hemos referido, las ventas de automóviles han retrocedido, pasando de un nivel anual de 8,2 millones de unidades a 7,4 millones. bajado un 1,8% en julio de 1986 respecto a junio. Este era el tercer mes consecutivo de retroceso y la caída acumulada ha sido del 9%. También la venta de viviendas terminadas está en baja desde marzo de 1986.

La prensa burguesa especializada está de acuerdo en reconocer esta tendencia: según Business Week del 1 de industrial está virtualmente en recesión». Por su parte el Japan Economic Journal del 6 de septiembre destaca que «el gobierno reconoce el deslizamiento en el período de recesión». EI Times del 16 de julio precisa que para Gran Bretaña «la producción industrial.

deprimida(...) producción manufacturera se ha estancado en el curso de los cinco primeros meses del año, quedando a un nivel inferior al del primer semestre del año pasado».

A pesar del optimismo "de encargo" del que hizo prueba el informe anual de la OCDE de mayo de 1986, varios observadores esperan una real recesión de la economía capitalista internacional en 1986 o 1987, sobre la base del conjunto de estos datos. Staphen Morris, que fue uno de los principales economistas de la OCDE y que dirige ahora el Instituto Económico Internacional (IIE), llega a predecir una muy recesión, aunque no le pone Caída del dólar y ascenso del yen

El curso elevado del dólar había abierto ampliamente el mercado de los EEUU a las exportaciones del resto del mundo capitalista en 1983-1985. Este fue el principal motor de la recuperación económica de estos amplitud del déficit de la balanza de pagos americana que es el resultado de ello ha obligado a la administración su orientación, hacia un ajuste de las tasas de cambio orientado hacia una baja del dólar.

"ortodoxa" de tasas de cambio flotantes, que pretende que el equilibrio resulta automáticamente del juego de las "fuerzas del

', ha sido abandonada, como antes lo fue la doctrina monetarista

El curso del dólar alcanzó su cumbre en la semana del 4 al 8 de marzo de

1985. Un año después había bajado un 25% respecto a una "cesta" de diversas divisas nacionales. Durante el mismo período, el yen y el marco alemán han subido un 55% respecto al dólar(5). El efecto de esta baja del dólar sobre la balanza de pagos de los EEUU sigue haciéndose esperar. En el de 1986, su déficit se elevaba a 14.200 millones de dólares, lo que equivale a un nivel anual de 150.000 millones de dólares, superior por tanto al de 1985. En julio se llegaba millones de dólares, mientras seguían subiendo los excedentes de las balanzas de pago de Japón y la RFA, gracias en parte a los efectos de la baja del

Esta situación, que supone un fraca-

Tokio. de septiembre de 1985 —cumbre que, sin había dejado prever coordinación más política monetaria, comercial e industrial de las grandes potencias imperia"sagrado Podría egoísmo" que, siempre, prevalece en situaciones de prolongada. Esta explicación no es falsa, pero es incompleta. Tiende a exagerar la importancia del papel de económica burguesa (y del Estado burgués) en la coyuntura actual y a subestimar el peso decisivo de la implacable lógica interna de la economía capitalista. Además esta explicación lleva a subvalorar la interdependencia de los diversos componentes de esta economía. Los resultados actuales de la industria exportadora japonesa y alemana, no pueden constituir triunfo duradero y sólo pueden ser de corta duración. La lógica fundamental va en el sentido de su descenso y de una extensión de la recesión americana hacia estos dos países.

Esta dinámica es evidente en el caso del Japón. El alza del curso del yen afecta duramente a la capacidad competitiva de las mercancías japonesas. Los grandes trusts especializados en las exportaciones ven desmoronarse sus beneficios(6).

El descenso de las exportaciones japonesas entre enero y junio de 1986 es la siguiente: televisores en color 51,6% cemento 34,0% juguetes 24,0% gemelos 23,0% poliester 20,5% vajillas 14,5% camiones 5,3% laminados en frío 3,5% ordenadores personales 1,6% máquinas herramientas 1,4%

Solamente las exportáciones de coches, vídeos, relojes, cámaras fotográficas y recambios para la industria electrónica han experimentado un alza apreciable. Además, en los mesés posteriores se ha producido ya un cambio de tendencia en lo que se refiere a las cámaras fotográficas y los relojes (la firma Seiko ha despedido a 6.000 trabajadores y ha reducido su producción un 10%). La situación no es mejor para los videos, sector que había exportado el 80% de su producción en 1985 y preve ahora un fuerte retroceso de sus exportaciones en 1986. Se espera que este retroceso sea compensado por un aumento de las ventas en el mercado interior del 11%, pero la creciente competencia hará bajar mucho los precios. En consecuencia, los resultados globales de la rama disminuirán probablemente en un 6%(7). En cuanto a la industria de los componentes electrónicos, especialmente los semiconductores, se encuentra ya en plena recesión. Según el Financial Times del 9 de septiembre pasado, los constructores de automó viles japoneses esperan una caída del valor de sus exportaciones a los EEUU superior al beneficio total de estos trusts en 1985. Además, la industria japonesa debe afrontar en su mercado interior la competencia agudizada de países semi-industrializados,

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NOTAS: (8). Japan Economic Journal, 26 de julio de 1986. (9). Idem, 7 de junio de 1986. (10). Far Eastern Economic Journal, 4 de septiembre de 1986. (11). Wall Street Journal, 11 de agosto de 1986. (12). Evidentemente podría argumentarse que la pérdida de poder de compra de los propietarios de haberes en dólares y libras esterlinas hacia las mercancías japonesas, de la RFA, holandesas, suizas, incluso francesas, italianas, belgas,..., se compensa con las ganancias de poder de compra de los propietarios de yen, marcos, florines, etc., respecto a las mercancías americanas y británicas. Otro tanto podría decirse respecto a la revalorización de los haberes en yen y marcos, que compensaría la desvalorización de haberes en dólares y libras esterlinas. Pero este argumento no es válido, porque el mercado interior americano es mayor que el mercado interior del Japón y la RFA juntos, y porque la masa de los haberes en dólares y en libras esterlinas es aún mucho más grande que la masa de haberes en yen y en marcos. (13). En un artículo aparecido el 1 de agosto de 1986, el semanario Die Zeit (RFA) caracteriza por ejemplo la situación en el mercado mundial de los componentes electrónicos con la siguiente fórmula lapidaria: «Una evaluación (previsión) errónea de la demanda ha llevado a enormes capacidaexcedentarias». Al mismo tiempo, hemos asistido a una baja vertiginosa de los precios de estos componentes en el mercado. Para detener esta baja catastrófica de los precios y de los beneficios, los grandes trusts de los semiconductores en Japón y EEUU acaban de constituir un verdadero cartel de exportación.

donde los salarios son más bajos, especialmente Corea del Sur,

Kong cuyos productos encuentran graves dificultades en el mercado algunos de sus principales productos exportación. Por ejemplo, astilleros japoneses se hunden rápidamente bajo los golpes de la competencia sur-coreana y del curso elevado comprender esta lógica hay que partir de un hecho fundamental: el estancamiento del mercado mundial en su conjunto. Según el informe de

1986 del secretariado del GATT (Acuerdo general sobre tarifas aduaneras y comercio), el comercio mundial sólo ha progresado el 3% en 1985, es decir menos que la progresión de la producción industrial. En dólares constantes, se ha situado más allá del nivel de recesión de 1981 (1.910 miles de millones de dólares frente a 1.960) e incluso ha habido una baja absoluta del volúmen de exportaciones de los productos agrícolas y minerales, incluyendo el petróleo, respecto a 1984. El descenso de las exportaciones americanas en mayo de 1986 se debe sobre todo a los productos agrícolas. Por primera vez, la balanza comercial de ha hecho deficitaria también para estos productos. Esta es la causa del ensayo americano de guerra comercial con la CEE y los esfuerzos de Reagan para asegurar el mercado soviético de cereales.

En condiciones de competencia capitalista internacional agravada, los ganancias de unos se corresponden automáticamente con miento del mercado en su conjunto. Y los efectos inducidos de las pérdidas fenómenos recesión— acentúan el estancamiento, e incluso el retroceso de los intercambios comerciales y tienden por ello a generalizar la recesión.

En 1985, la RFA se ha convertido en la primera potencia exportadora de productos industriales, seguida de cerca por el Japón; los EEUU caen a la tercera posición. Esta es una tendencia a largo plazo que no se explica fundamentalmente por fenómenos monetarios, tasa de cambio artificiales o por fallos o errores de gobiernos o especuladores privados. Es el producto del declinar del crecimiento de la productividad del trabajo industrial en los

La naturaleza misma del modo de producción capitalista —en el seno del cual el capital dinero es el punto de partida y el punto de llegada final de toda rotación de capital— implica una contradicción insuperable desde el momento que divergen los intereses de los industriales/exportadores y los de los banqueros/rentistas. Después de los EEUU y la Gran Bretaña, el Japón está sufriendo los efectos de

El déficit de la balanza de pagos déficit presupuestario de los EEUUha sido financiado en buena parte por la conversión en dólares del superávit de la balanza de pagos japonesa en 1984-1985, es decir, por la exportación japoneses hacia EEUU. El imperialismo japonés se ha convertido así en la primera potencia exportadora de capitales del mundo. En 1985, este país tenía un saldo neto de 130.000 millones de dólares de haberes en el extranjero, respecto a las sumas debidas a extranjeros. El saldo neto de la Gran Bretaña era de 90.000 millones de dólares y el de la RFA de 50.000 millones, mientras que los EEUU tenían un saldo negativo de 100.000 millones de dólares(9). Pero como estos haberes existen en buena parte en forma de préstamos públicos y de obligaciones en dólares, la caída de la tasa de cambio del dólar supone una pérdida de cerca del 50% del valor real de estos haberes..., siempre que los propietarios japoneses vendan matratan de evitar. Así el deudor tiene cogido al acreedor por el miedo a sufrir pérdidas catastróficas. Esto es cierto para el "tercer mundo" respecto a los países imperialistas y es cierto también para los EEUU respecto al

Pero sería erróneo deducir de ello que los deudores ganan así un poder duradero respecto a sus acreedores. La respuesta de la burguesía japonesa, enfrentada a la depreciación de los americanos que detenta, haberes casi líquidos reales"; comprar empresas, acciones o tierras, en los EEUU y en otros países. Porque cuando el yen sufre un alza del 50% respecto al dólar y a la libra esterlina esto significa que las americanas son más baratas para los compradores japoneses, mientras no se produzca una nueva escalada inflacionista en los EEUU.

Entre el mes de marzo de 1985 y el mismo mes de 1986, las inversiones japonesas directas en los EEUU han aumentado un 55%(10), concentrándomedianas empresas de tecnologías punta(11). También los bancos japoneses han adquirido importantes bancos en el extranjero, como la Banca del Gottardo en Suiza, el grupo Heller y la J. Henry Schroder en Londres, el Bank of California en los EEUU, etc.

En agosto de 1986 corrió el rumor de que la Da-Ichi Bank -que es ya el

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Cola en una oficina de empleo en Francia. primer banco del mundo por el valor res— estaba a punto de absorber al Bank of América (el segundo banco de los EEUU) que sufre graves dificultades financieras: en el curso del primer trimestre de 1986 había tenido pérdidas por un valor de 640 millones de dólares. Además, dado el alza de los costes salariales japoneses dos en dólares, los grandes trusts de este país desplazan cada vez más sus empresas de contrata, e incluso sus unidades de producción hacia Corea del Sur, apur España algunos Paises

Bretaña e incluso a los EEUU. Por consiguiente, las primeras víctimas de la escalada capital financiero japonés van a ser los propios trabajadores japoneses, más duramente por el paro. El famoso principio del "empleo vitalicio" en las japonesas está siendo cada vez más puesto en cuesLos efectos internacionales de la crisis del dólar

La caída vertical del curso del dólar -papel moneda básico del sistema monetario internacional— da evidentemente un nuevo golpe a este sistema y de rebote al conjunto de la economía capitalista internacional. Representa ante todo una prodigiosa desvalorización de capitales para todos los que detentan dólares o créditos en dolares, o incluso obligaciones de firmas privadas y préstamos del Estado. EEUU, sino sobre todo están dentro de

Es cierto que esta desvalorización (así como la baja momentánea de las tasas de interés en los EEUU) alivia un poco a los países del "tercer mundo" más endeudados. Pero este efecto bemente por movimientos inverso provocados por la recesión americana: la inflación más acentuada de su divisa nacional respecto al dólar y una deterioración de los términos de intercambio. El hundimiento del cartel y de los precios del estaño, y el nuevo desastre que ha provocado en Bolivia es una contundente ilustración de este fenómeno: Según el informe anual de 1986 de la Banca mundial, los países del "tercer mundo" han sufrido una pérdida del 1,1% en sus exportaciodel deterioro de los términos de intercambio en 1985, lo que supone una cifra cercana a los 6.000 millones de dólares. A la vez han reembolsado solamente por el servicio dólares, además de todas las aportaciones de capitales que han recibido ese año (préstamos rice Nationale Por (Empo privados, incluyendo los que se han hecho como inversiones).

Para la economía capitalista en su esta desvalorización del dinero en dólares actúa en sentido deflacionista y agrava la tendencia a la caída de precios que se deriva de la existencia de enormes capacidades de producción excedenta-

La agravación de la competencia internacional provocada por la caída del dólar obliga a las firmas exportadoras a reducir sus márgenes de beneficios, acentuando así la tendencia a la baja de los precios. La baja del precio del petróleo actúa en el mismo sentido en los países imperialistas. Pero cuando la recesión ha comenzado, una deflación sólo puede acentuar producción, del empleo y de las rentas.

el endeudamiento creciente de los EEUU arrastra a los países del "tercer mundo" en un verdadero movimiento de avalancha que es imposible detener. Para los años 1986-1990 se espera un déficit acumulado de la balanza de pagos de los EEUU de 1 billón de dólares y este país no dispone ya de oro y divisas para hacer frente a esta deuda colosal; sólo puede pedir préstamos en el extranjero para tratar de taponar el agujero. Por su parte, la burguesía extranjera, a la vista de la desvalorización del dólar, sólo está dispuesta a prestar dinero a

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(**). La "Neue Zürcher Zeitung" de 15 de agosto de 1986 estima la baja en solamente el

(****). Según el Instituto Italiano de Estadísticas (ISTAT) ("'La República", 11 de julio de

(4). Hay mucha discusión sobre la cifra que da The Economist para el Estado español. El mismo gobierno de Felipe González proconjunto del año 1986. Sin embargo, hay que señalar que el país cuenta con la tasa de paro de la población activa más alta de Europa, 21%, o sea más de 3 millones de (14). Neue Zürcher Zeitung, 20 de agosto de 1986. (15). La parte de los bancos japoneses en los haberes acumulados de los diez mayores bancos del mundo capitalista ha subido en un año del 50 a cerca del 60%. (16). Neue Zürcher Zeitung, 22 de julio de 1986. (17). Neue Zürcher Zeitung, 23-24 de noviembre de 1985; Sunday Times de 12 de enero de 1986; Der Spiegel n° 12, 1986. (18). Business Week, 4 de agosto de 1986.

los EEUU si el interés de esos préstamos incluye una prima de contra las pérdidas cambio. Cuanto más se eleva esta prima de seguro, más crece la presión para que la tasa de interés nominal suba de nuevo en los EEUU. A su vez, el alza de esta tasa de interés acentúa americana que tiende generalizarse a todos los países capitalistas, estrangulando asi el comercio mundial. Esto agravará nuevamente el déficit de la balanza de pagos de los EEUU y aumentará la obligación de de pedir nuevos préstamos

Finalmente, estos efectos negativos de la crisis del dólar para la economia americana y capitalista internacional tendencia a desplazar capitales del sector productivo hacia los sectores improductivos y puramenespeculativos. Así. se agrava la crisis de acumulación (la sobreacumulación), porque sólo los capitales invertidos en la producción permiten producir plusvalía suplementaria.

La deuda pública en los EEUU ha superado el nivel astronómico de 2 billones de dólares. Sólo el servicio anual de esta deuda se aproxima a los 200.000 millones de dólares. Este agrava el déficit presupuestario y se alimenta regularmente del déficit de la balanza de pagos, el cual hincha constantemente la deuda. La deuda neta de con el extranjero, que equivalía al 3% del Producto Nacional Bruto (PNB) a finales de 1985, puede el 14% del PNB (800.000 millones de dólares) en 1991. Pero esos 200.000 millones de dólares de intereses cobrados cada año por los acreedores del gobierno de los EEUU sólo son invertidos productivamente proporción ínfima. Para PRODUCCION INDUSTRIAL 1er trimestre de 1986 (respecto al último trimestre de 1985) EEUU -2,9%(*) Japón -2,8% RFA -3,7%(**) Francia -5,8% Gran Bretaña + 1,9% Italia -1,9%(****) Canadá -0,1% E. Español(4) - 15,7% (*). Febrero-marzo de 1986 respecto a los tres meses precedentes. (***). El alza es solamente del 1,8% respecto al mismo período de 1985 hacerse una idea, basta compararlos con los 5.500 millones de dólares invertidos normalmente en los EEUU por

Podría suponerse que los efectos del alza del yen y del marco alemán neutralizarian, al menos parcialmente estas presiones deflacionistas sobre la economía internacional. En efecto, existe una tendencia hacia la internacionalización del yen que converge con otra ya más antigua de internacionalización del marco. La parte de las operaciones internacionales de crédito (incluyendo las emisiones de préstamos) en yen ha pasado al 7,7% frente al 6,7% para el marco alemán. En cifras absolutas, esas operaciones han pasado de 2,3 billones de yen en 1983 a 5,2 billones en la actualidad. A la tasa de cambio actual esto representa 33.000 millones de dólares En el mismo intervalo, la parte de las reservas de cambio de todos los bancos centrales capitalistas constituída en yen ha pasado del 4,9% al 6,2%(14). En la actualidad debe haber alcanzado el 7%. Aproximadamente el 10% de las importaciones japonesas facturan ya en yen.

Pero cuando colocamos estas cifras en su contexto, comprobamos que estamos ante modificaciones modestas, incluso insignificantes, dada la amplitud de la deuda en dólares y de los haberes de los capitalistas japoneses. El 31 de marzo de 1986, la suma total de los haberes de los 10 más importantes japoneses alcanzaba los 250 billones de yen, es decir, 1,5 billones de dólares al cambio de entonces. Esta masa era superior en un 75% a la del año anterior(15). La parte de los activos extranjeros en esta masa se elevaba ya al 40%, frente el 30% un año antes y 25% dos años

2° trimestre de 1986 (respecto al primer trimestre de 1986) -2,9% - 1% + 4,6%(***) + 5,1% + 5,2% -1,1% -5,2%

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antes. Se dice que en Londres grandes bancos japoneses ya el 25% de todos los activos bancaórdenes de magnitud, la importancia relativa del yen en tanto que moneda de cobertura internacional, o de su utimundial parecen irrelevantes. No existe aún sustituto para el dólar como moneda de base del sistema monetario internacional, porque en definitiva no hay aún potencia imperialista (o alianza imperialista) que haya reemplazado a los EEUU como potencia hegemónica. Por ello la crisis del dólar debe acentuar la crisis del sistema internacional de la moneda, del crédito y del comercio capitalistas.

Como se ve, la dinámica del endeudamiento y la de la producción mateestrechamente imbricadas en la época del capitalismo tardío. En última instancia, esto es resultado de la agravación de las contradicciones intrínsecas del modo de producción capitalista, más allá de la problemática de los países del "tercer mundo".

Paul Volcker, presidente del Banco central americano, señala en una carta enviada al senador americano Proxmire, que a finales de 1985, los fondos propios de las empresas americanas sólo representan el 51,5% activos, contra el 62% en 1981. La deuda de los consumidores americanos ha alcanzado el nivel récord del 19,2% de las rentas disponibles. En Gran Bretaña, un tercio de los gastos de los consumidores crédito, frente el 25% hace 10 años, familias alemanas está endeudada y 4 millones de ellas han tenido retrasos en los pagos de sus deudas: unos 20.000 millones de marcos son considerados irrecuperables(17). Mas de la mitad de esas familias con problemas de pagos están afectadas por el paro. Pero si el crédito al consumo se reduretrocederian y el paro aumentaría más aún. ¿Pueden sustituir coyunturalmente al mercado americano los mercados interiores de Japón y la RFA?

Saber si la "mini-recesión" actual se prolongara

, del tipo de la de 1974-1975 o 1980-1982, equivale a fin de cuentas a saber si los mercados interiores del Japón y de la RFA podrán reemplazar al mercado interno de los EEUU como locomotoras de la economía capitalista internacional, teniendo que una expansión posterior de las exportaciones de estos países conducirá a nuevos excedentes de sus balanzas de pagos, lo cual tendrá evidentemente efectos negativos sobre la coyuntura internacional.

La administración Reagan está realizando esfuerzos enérgicos y hasta desesperados, para empujar a Tokio y Bonn a un relanzamiento acentuado. Japón y la RFA deberían realizar una política de baja sistemática de las tasas de interés (de dinero "barato"), para estimular la demanda interna, la cual absorbería una mayor cantidad de americanas ¡Véase a nuestros monetaristas de ayer, convertidos al keynesianismo no solamente en el terreno nacional, sino también en el internacional!.

Hasta ahora, Tokio y Bonn hacen oídos sordos a estas propuestas, demostrando así una vez más que la hegemonía americana se ha desvanecido hace mucho tiempo. Es difícil imaginarse una negativa de este tipo por su parte en 1955, o incluso en 1965. Evidentemente, este rechazo está inspirado por consideraciones de intereses de competencia propios a cada una de estas burguesías imperialistas. Pero puede apoyarse también en económica burguesa con base teórica.

Unas tasas de interés más baja en Japón y la RFA, ¿tendrían un efecto real sobre el volúmen de las inversiones, del empleo, de la producción y de la renta nacional?. Es dudoso. El nivel de esas tasas es ya muy bajo, mucho más bajo que en los EEUU. La masa también por otra parte en los EEUU donde su crecimiento anual es del 13%. No obstante, el crédito concedi'do a las empresas tiende a ralentizarse, no porque haya falta de oferta de capitales-dinero, sino porque la demanda no progresa. El aumento de la neutralizado por un descenso de la velocidad de circulación de la moneda, a pesar de la baja de las tasas de interés(18):

Contrariamente a las ilusiones de la mayor parte de los economistas burmasa monetaria y tasa de mente autónomas en la economía capitalista. Los efectos de sus variaciones dependen en última instancia del nivel de utilización de las capacidades de producción, de la posibilidad de circulación de las mercancías, de las tasas de beneticios que se esperan y de la masa de beneficios realizados. S estos factores no incitan a los capitalistas a invertir más, ninguna baja de las tasas de interés modificará su comportamiento.

Lo que pesa sobre el beneficio de los grandes trusts japoneses y les lleva a moderar sus inversiones —y por consiguiente a "provocar" la rece sión— no es solamente el curso elevado del yen y el fin del boom de las exportaciones que esto provoca, sino que son sobre todo las capacidades de producción excedentaria que afecta no sólo a los sectores tradicionales (siderurgia, petroquímica, construcción naval, también marginalmente en el automóvil), sino también a los

Según el Japan Economic Journal del 23 de agosto de 1986 «con la baja consecutiva desde hace dos años de las inversiones en el sector de semiconductores, la industria japonesa de producción de semiconductores conoce tiempos difíciles El capital invertido por los industriales del sector ha caído un 50% en 1985». En 1986 se espera una nueva reduc-

Incluso una fuerte expansión de la demanda en Japón y la RFA sólo conseguiría compensar la caída de las exportaciones y de las rentas de exdos países Dificilmente podría además la suma de las pérdidas por la baja de la demanda en América del Norte y el "tercer mundo", pero sin una compensación así, la demanda global a escala internacional seguirá débil o incluso retrocederá, incapaz de provocar un verdadero relanzamiento de la economía capitalista en su

Si hubiera un fuerte crecimiento de la demanda interior en Japón y en la coyuntura por medio del relanzamiento del consumo privado, ya que no hay refiere a las inversiones productivas. Pero un relanzamiento del consumo privado en países como esos es irrealizable sin un alza de los reales y del empleo. Y desde el comienzo de la larga depresión, toda la

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NOTAS: (19). El paro se ha mantenido prácticamente al mismo nivel en los países imperialistas durante todo el periodo de recuperación 1983-1985. El ministro reaccionario francés Philippe Seguin no ha dudado en declarar al diario Le Monde (8.8.86) que existe en Francia un residuo "imposible de eliminar" de 2,5 millones de parados. Esta declaración, que no tiene ninguna relación con la ciencia económica, expresa por el contrario cínicamente el objetivo que persigue la burguesía francesa. (20). Es cierto que en Japon hay un margen para las inversiones públicas (sociales y de infraestructura) que estan muy retrasadas respecto a la situación europea. Hay también un margen para la reducción de la tasa de ahorro de las clases medias y los empleados, ampliamente superior al de otros países imperialistas. Pero los ataques que se multiplican contra la seguridad en el empleo en las grandes empresas y el miedo al paro ascendente explican la prudencia de los japoneses en este asunto. (21). En un libro que ha producido sensación ("The Triumph of Politics", and Row) el ex-jefe del departamento de presupuestos de Reagan, David Stockman, expresa su "decepción" hacia el comportamiento de los parlamentarios republicanos de Reagan que se han opuesto a todo corte sustancial de la seguridad social en el terreno de la asistencia médica (Medicare, Medicaid) por miedo a las reacciones de los (22). Armstrong, Glyn y Harrison ("Capitalism since World War II" , Fontana Books,. 1984) expresan una opinión similar. (23). Ver The Economist, 26 de julio de 1986, y la Revue Internationale du Travail" n° 1, 1986. (24). New York Review of Books, 26 de junio de 1986. John Kenneth Galbraith, economista keynesiano es autor de "La era de la opulencia" y "El nuevo estado industrial", entre otras muchas obras.

política económica de la burguesía de estos países busca justamente el objetivo opuesto, porque está obligada a buscar la subida de las tasas de plusvalía y de beneficio, objetivos que son irrealizables con alzas de salarios. Los ataques contra el nivel de empleo, el mantenimiento de un nivel elevado de paro incluso en plena expansión, durante los años persiguen justamente este fin(19). Las burguesías de Japón y la RFA no van a sacrificar estos objetivos prioritarios por intereses estrictamente americanos. Su oposición a los llamamientos de Washington responde pues a una lógica de clase muy clara(20).

Una política monetaria expansiva en Japón y la RFA tendería a borrar total o parcialmente las ventajas competitivas que las burguesías de estos dos países han conquistado respecto a los EEUU, a Francia y a Gran Bretaña. Pero el interés de estas burguesias es precisamente conservar estas ventasienten muy poco inclinadas a sacrificarlas a una consideración a corto plazo: evitar a todo precio una recesión.

No puede excluirse que el efecto inmediato de la baja de los precios del petróleo y de las materias primas en dólares dé una ventaja competitiva aún mayor a la industria de la RFA y subsidiariamente a la de otros paises de la CEE, hasta el punto de compensarles en lo inmediato los efectos de la caída del dólar sobre su capacidad de exportar, incluso a los EEUU. En este caso, habrá un desnivel entre la continuación de la "mini-recesión" América del Norte y en el Japón, y su prolongación en Europa. Este desnivel ya habitual, ayudado por el cambio de coyuntura en la mayoría de los paises semiindustrializados, conduciría a una " desincronización de la coyuntura internacional durante algunos trimestres. Pero es improbable que esta desincronización pueda extenderse hasta doce, o incluso dieciocho meses. Perspectivas de la depresión y relanzamiento de la inflación

La hipótesis más optimista para la economía capitalista

—continuidad de la expansión en Europa occidental, en el Sudeste y Este asiáticos y en Brasil durante todo el año 1987— es la menos probable por la conjunción de cuatro tenden-

— los efectos depresivos de las capacidades excedentarias de producción sobre el volúmen de inversiones productivas en todos los países imperialistas;

- una política burguesa que se inclina hacia una política de reducción de empleo y de los salarios directos e indirectos, especialmente bajo la presión del déficit de las finanzas públicas que se agrava en todas partes;

— los efectos inmediatos de la recesión americana y japonesa, asi como de la caída del precio del petróleo, sobre el volúmen del comercio mun-

— los efectos negativos de la deuda del "tercer mundo" sobre la economía capitalista internacional.

Vestas tendencias habria que añadir la amenaza de una nueva ola inflacionista. En todas partes, el crecimiento de la masa monetaria supera ampliamente las previsiones de las autoridades de los bancos centrales y las necesidades propiamente dichas de la economía productiva. crecimiento reside en el déficit creciente de las finanzas públicas y de la Seguridad Social, resultado de la depresión económica a largo plazo y, en los EEUU del nuevo avance del rearme. A ello se añade también el recurso creciente al crédito al consumo, para atenuar las pérdidas de renta producidas por la política de austeridad de todos los gobiernos burgueses. En los EEUU, el coste creciente de las importaciones causa también un alza de los precios. Pero sobre todo es el nuevo "laxismo" monetario lo que podría estimular la inflación. Para relanzar sus ventas, los trusts del automóvil han reducido radicalmente los costes de los créditos a los consumidores a finales de agosto de 1986, con el acuerdo total de los bancos y del propio Banco

Algunos economistas, y sobre todo ciertos políticos, consideran que un relanzamiento de la inflación de este tipo no sería muy peligroso, dado el nivel muy bajo a que ha caido la inflación. Sin duda el argumento es válido para la economía mundial considerada en su conjunto, y en la hipótesis de que se lograra una concertación de todas las potencias capitalistas. Pero eso presupone una solidaridad, un interés común que apenas existe en las condiciones de competencia y de propiedad privada. Puesto que hay competencia, por una parte, entre las mismas potencias imperialistas, y por otra parte, entre éstas y los países dependientes, cada gobierno calcula los efectos de competencia de "su" burguesía, sobre la balanza de pagos de "su" sobre las relaciones de fuerzas sociales en el seno de "su" Estado. Actúa así no por ceguera o ignorancia, sino justamente bajo la presión de la competencia. En estas condiciones, el relanzamiento de la inflación se convier-

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te en un factor de inestabilidad cre-

Diversas corrientes de economistas

—incluyendo los de la OCDE— intentan responsabilizar al aumento de los lugar al final de la recuperación de 1983-1985 en algunos paísesposible relanzamiento de la inflación.

El argumento no tiene ningún valor científico. El alza de los salarios al final de la recuperación ni siquiera ha compensado su descenso durante la recesión precedente y, por otra parte, sólo ha afectado a algunos países. En aumentado mas despacio que la productividad del trabajo, cuando no han disminuído. Pero incluso si hubieran aumentado mas, esto no llevaría a un relanzamiento de la inflación, dada la

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amplitud de los recursos productivos inutilizados. Evidentemente es el "laxismo" de los bancos y de las autoridades monetarias hacia las empresas monopolístas lo que permite a éstas "transferir" sobre el mercado todo aumento de sus costes, con el fin de defender sus beneficios.

Tras este argumento demagógico se esconde el desencanto de la burguesia imperialista respecto al efecto de la crisis en la evolución de los salarios. Mientras que éstos han caído de un nodo catastrotico en la mayor parte le los países del "tercer mundo' gando al 50% en algunos (Taiwan, Corea del Sur y Singapur son casos excepcionales), han disminuído muy poco en los. países imperialistas, excepto en Portugal y el Estado español. Pese a la amplitud del paro, las relaciones de fuerzas no se han modificado de un modo sustancial en beneficio del capital. En cuanto a los ataques a la Seguridad Social, inevitables dado el déficit creciente de las finanzas públicas, están encontrando una resistencia, incluso

En estas condiciones, una salida relativamente rápida de la depresión a expensas de la clase obrera, de la de 1940-1945 (ó 1933-1945 en Alemania y en Japón), sigue siendo poco probable en un futuro previsible(22). Otro tanto podría decirse de una salida de la depresión por una retecnológica generalizada, con reestructuración y ampliación del mercado mundial. La perspectiva va mas bien en el sentido de una prolongacion considerable de la depresión.

El caso de la robótica es muy significativo en este aspecto. Se nos la mostrado el señuelo de las perspectivas grandiosas que se iban a abrir gracias a este sector nuevo, que iba a trastornar toda la sociedad, e incluso iba a conducir a la desaparición del trabajo humano. Pero ahora la patronal, incluyendo la del propio sector de la róbotica, propagan el desencanto.

de la robotización se hacen a paso de tortuga y no a paso de gigante justamente porque las inver-

La estancarse. Los estudios realizados por revistas burguesas lo confirman, constatando las capacidades excedentarias de este sector, lo que se confirma también por el simple hecho del avance de la revolución de los robots con mucha mas lentitud de la prevista(23). Desde ahora al final del siglo, estos esclavos mecánicos sólo habrán suprimido algunas porcentuales de los puestos de trabajo en la industria. siendo la posibilidad de una crisis de derrumbe del sistema internacional de crédito, del tipo de la de 1931, acompañe a la actual recesión. Seguimos pensando que es improbable. El gobierno de los EE.UU. no puede dejar que se hundan bancos como la Citicorp o la Morgan Guarantee, por la sencilla razón de que el gobierno de los EE.UU. es la Citicorp y la Morgan Guarantee. Como ha repetido recientemente el profesor Galbraith:«Podemos decir que, en sentido amplio, ningún establecimiento industrial o financiero está amenazado de derrumbarse, con la condición de que sea suficiente mente importante»(24).

Pero hay límites a la capacidad y a la rapidez de los gobiernos burgueses de "socorrer". a los enfermos. Por eso no puede excluirse el crack. Esta evenesencialmente de dos factores. En primer lugar, de la amplitud de la desvalorización del capital, ante todo del capital productivo, en los propios países imperialistas (en primer lugar, los EE.UU.), es decir del número de grandes firmas que quebrarán o serán absorbidas a cambio de solamente una fracción de sus activos fijos. En segundo lugar, de la amplitud de la próxima crisis de insolvencia de los principales países deudores del "tercer mundo".

16.9.1986