Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Oriente Medio

La crisis de la OLP: Un balance

· Inprecor n.º 50, octubre de 1986 · pp. 24-32 · 6.044 palabras

Este documento es una resolución adoptada en la reunión del mes de

LA CRISIS DE LA OLP:

UN BALANCE

junio pasado por el Secretariado Unificado de la IV Internacional.

1 Antes incluso de la creación oficial del Estado de Israel en 1948, la lucha contra la empresa de colonización sionista de Palestina, sobre todo desde la instauración del mandato británico en 1920, constituyo un elemento central de la lucha nacional árabe contra la tutela occidental. La guerra de 1948, entre el nuevo Estado y sus vecinos, iba a inaugurar la adopción directa del objetivo de la liberación de Palestina por parte de los Estados arabes. Sin embargo, la derrota sufrida por éstos suscitará una primera radicalización antiimperialista en la región, que conducirá a golpes de Estado nacionalistas en Egipto, Siria e Irak. | LOs nuevos regímenes proclamarán Su determinación de vengar la afrenta de 1948, imputada a sus predécesores, tanto más en la medida que la participación del Estado de Israel en la agresion tranco-britanica contra Egip o en 1956, confirmará plenamente st papel de perro guardián del imperialis mo en Oriente Medio

Sin embargo, la impotencia manifes tada por los regimenes nacionalistas

Secretariado Unificado de la IV Internacional frente a las provocaciones arrogantes de los sionistas, alimentará el escepticismo hacia ellos. Por otra parte, la salida victoriosa de la guerra de liberación argelina, en 1962, populizará las nociones de "lucha armada" y "guerra popular" , e incitará a imitarla para liberar Palestina. Las diversas expresiones del movimiento nacionalista se organizarán con este fin. La Organización para la Liberación Palestina (OLP) será creada, bajo la tutela egipcia, por decisión de la primera cumbre árabe en 1964, con vistas a recuperar, en el marco de los Estados árabes, la nueva radicalización que se dibujaba. Las diferentes tendencias no estatales del movimiento nacionalista entrarán también en la competición. La más retrógrada ideológicamente de entre ellas, Al-Fatah, de inspiración islámica con origenes integristas, tendrá el privilegio de inaugurar la lucha armada el 1 de enero de 1965. Esta práctica —a pesar de una ideología profundamente derechista, que rechazaba todo contenido social de la lucha- bastará para poner a Al-Fatah en ruptura con los regímenes árabes, excepto el más radical de entre ellos,

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el de la izquierda del Baas que tomará el poder en Siria en 1966.

La derrota aplastante de los ejércitos árabes frente al ejército sionista en junio de 1967, acabará por desacreditar a estos regímenes y permitira la segunda ola de radicalización desarrollarse, esta vez en el terreno del movimiento de masas. Las organizaciode guerrilla, principales expresiones de esta nueva ola, designadas comunmente con el nombre de resistencia palestina, conocerán una muy fuerte expansión en 1968-69, sobre todo en Jordania. En 1969, tomarán el control de la OLP oficial completamente desbordada. Estas organizaciones serán las prolongaciones palestinas de las diversas tendencias del nacionalismo árabe burgués y pequeñoburgués: ademas del ya citado Al-Fatah, los principales serán la Saika baasista, estrechamente dependiente de Siria, y el FPLP de Habache, salido del Movimiento de los Nacionalistas Arabes naseriano. Este último conocerá una radicalización ideológica, producida por la crisis del naserismo consecutiva a la derrota egipcia de 1967. El FPLP acabará por reclamarse del "marxismo-leninismo", precedido en este camino, en 1969, por su escisión de izquierda, el FPDLP (más tarde FDLP) de Hawatmeh. Unicamente quedarán fuera del campo de la resistencia palestina, entre las corrientes antiimperialistas de la región, los stalinistas, a pesar de una tímida tentativa rápidamente abortada. Esto se explica por una doble razón: su tarea original de apoyo a la partición de Palestina en 1947 y su apoyo al "arreglo pacífico" previsto por la resolución 242 (noviembre de 1967) del Consejo de Seguridad de la ONU —posiciones que, ambas provenían exclusivamente de su dependen-

La irrupción de las organizaciones de la resistencia palestina en escena regional y mundial, tras 1967, constituirá un hecho irreversible de un inmenso alcance político: la afirmación de la existencia de un pueblo, el pueblo palestino, al que el Estado sionista y su vecino jordano habían intentado borrar la identidad durante "Arabes israelitas" a un lado de la frontera y en "(cis)jordanos" en el otro. Por otra parte, en el seno de la tercera sección de este pueblo —los refugiados de los campos de (Trans)Jordania, del Líbano y de Siria, expulsados de las zonas ocupadas por el organizaciones palestinas reclutarán el grueso de sus batallones. La OLP, reagrupando al conjunto de estas organizaciones a partir de 1969, se afirmará en el curso de los años como dirección de la lucha nacional del conjunto del pueblo palestino, y, por consiguiente, la expresión una identidad y de una dignidad nacionales. agredidas durante mucho tiempo.

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Más allá de la gran variedad ideológica de las organizaciones de la resistencia palestina -variedad entre organizaciones, y también en el propio seno de la más amplia de ellas, Al Fatah, donde coexisten corrientes que van desde el integrismo al maoísmoprácticos comunes, que constituyen congénitos. Estos rasgos corresponden a dos ca-

El maximalismo: la liberación de Palestina, objetivo común ya presente en el nombre de todas las organizaciones palestinas, no puede ser asimilado a, por ejemplo, la liberación de Argelia. Si en este último caso, se trataba de un objetivo razonable respecto a la correlación de fuerzas sobre el terreno, en el caso palestino, el objetivo es de una envergadura que sobrepasa de lejos las posibilidades del pueblo paconsiderado aisladamente, tanto más en la medida que cerca del 60% de los palestinos residen fuera de su patria histórica, y están sometidos a diversos gobiernos árabes. Por otra parte el apego a la "tierra prometida"

-expulsada de sus paises de origen por la opresión racista e implantada en Palestina por el movimiento sionista— no se puede comparar con la de los colonos europeos de Argelia que Francia. Hay que añadir a esto que el Estado sionista, además del formidable poderio militar que le caracteriza, está considerado por el imperialismo americano como una parte integrante de su propio territorio. En estas consentido de lograr el desmantelamiento del Estado sionista, es una tarea de puede ser llevada a cabo únicamente proponen el conjunto de las organizaciones palestina.

carente de objetivos transitorios del tipo de la retirada israelí incondicional de los territorios ocupados en el 67, la hegemonía de la resistencia durante sus primeros años, a la población de los campos de refugiados palestinos, receptivas maximalismo por su situación social marginal. La propia concepción de la lucha armada palestina será modelada por las ilusiones maximalistas: no será considerada como elemento de estrategia revolucionaria conjunto, complementario de las diversas formas de movilización de las masas, sino "a la argelina" medio adaptado al objetivo de liberacion y capaz de alcanzario. Esto suponía condenarse a un callejón sin salida a corto plazo, que explica el recurso creciente de las organizaciones palestinas, desde 1968, a acciones de

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tipo "terrorista", fuera del territorio palestino y de la región árabe.

"palestino-centrismo":

resistencia palestina es su incapacidad para integrarse en una estrategia resistencia impulsada por las ilusiones engendradas por su crecimiento posibilidad, incluso la proximidad, de su victoria contra el Estado sionista. Por consiguiente, una atención muy secundaria, en el mejor de los casos, a lo que hubiera debido ser su tarea prioritaria: la movilización de los aliados, cuales su lucha no. tiene ninguna perspectiva real de victoria.

Estos aliados son, en primer lugar, las masas trabajadoras de los países árabes y en particular las de los países en los que están concentrados los refugiados palestinos y donde se encontraban las bases de la querrilla. Ahora bien, privilegiando de forma absoluta los intereses inmediatos de su propia acción —elección que se demostrará totalmente errónea— la OLP los gobiernos existentes en nombre de la lucha sacontra el . enemigo nacional común, en vez de fusionar sus fuerzas de las masas trabajadoras para el derrocamiento revolucionario de los regímenes establecidos y la llegobiernos a apoyar la lucha del pueblo palestino.

En segundo lugar, las masas trabajadoras judías, y principalmente las más oprimidas. La "desionización" de una fracción apreciable de la población judía israelita exige que se demuestre claramente, por una parte, la contradicción entre los intereses de trabajadores judíos y los sistema burgués sionista, y por otra la comunidad de sus intereses históricos con el conjunto de los trabajadores de la región. Estos dos objetivos políticos necesitan un tratamiento programático internacionalista de la cuestión reconociendo el hecho nacional creado por la colonización sionista, y una práctica política y mietar que tenga en cuentieste trata comportamiento todas las organizaciones palestinas y si planteadominalitico y am predominante y marginal del precisamente en el sentido contrario a las consideracio

La consecuencia más nefasta del palestino-centrismo de la resistencia palestina será su dependencia de los regímenes árabes. En efecto, tanto A. Fatah que erigirá la ideología oficial de la "no ingerencia en los asuntos in ternos de los Estados árabes", como las FPLP y FPDLP que se reclamaban de la revolución árabe — por no hablar de la Saika, emanación directa del Estado sirio—, todas las organizaciones palestinas se ligarán de entrada a tal o tal Estado de la región: el FPLP a Irak, el FPDLP a Siria y Al Fatah al conjunto de los Estados árabes, y, en particular, al mas retrógrado de entre ellos, la monarquia saudita. última eligirá inundar a su protegido de sumas fabulosas para un movimiento se-dicente revolucionario, con la intención evidente de controlarle por la "costumbre" de la riqueza que creaba en su seno. En un grado u otro, todas las organizaciones serán financieramente dependientes, a pesar de las tentativas de autofinanciamiento armado de una organización como el FPLP.

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Al Fatah llevó el conjunto de los rasgos descritos anteriormente a su límite extremo. Favorecido por la elas ticidad de su ideología, el prestigio debido a su papel de precursor, y "last but not least", medios financieros que sobrepasaban de lejos a los de sus concurrentes, Al Fatah se impuso muy pronto como organización mayoritaria hegemónica palestina. concretado en el enorme aumento de su ejército de "combatientes profesionales" y del número de beneficiarios de sus subsidios económicos por dialimentado por la profusión de sus recursos en el marco de un desbarajuste extraordinario. Este proceso se consolidará por la fusión en 1969, de las organizaciones de la guerrilla con la OLP que pasará así a estar bajo la hegemonía de Al Fatah. Esta fusión representaba el matrimonio de esta organización con la burguesía palestina representada en el seno del Consejo Nacional Palestino (designado, desde su creación, nunca elegido) así como su inserción oficial en la Liga de los Estados Arabes, en la que participaba la OLP, ella misma creación de la Liga.

El conjunto de la reacción árabe y palestina se volvió hacia la organización de Yasser Arafat, para cizar" el peligro representado por el ascenso impetuoso del movimiento armado de los refugiados palestinos. Con ello, la dirección de Al Fatah será contínuamente tributaria del equilibrio inestable entre presión de las masas que encuadraba y las presiones de sus socios capita. listas árabes. Su aburguesamiento burocrático acelerado determinará sus decisiones, en última instancia, cada vez que está obligada a elegir entre presiones contradictorias.

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Este fue especialmente el caso en Jordania, en 1969-71, donde la dirección de Al Fatah tomó la responsabilidad de reprimir toda intervención de sus competidores de izquierda en los asuntos políticos o sociales del reino, en nombre de la primacía absoluta de la "contradicción principal" con el enemigo sionista. Desarmó así moralmente a la resistencia palestina frente a la monarquía hachemita, que se preparaba con toda claridad para suprimir un movimiento masas que había tolerado a su pesar y que era objetivamente contradictorio con su propio poder. La dualidad de poderes en Jordania no podía durar eternamente, a pesar de las ilusiones dirección de Al Fatah. Y la única de las dos partes resuelta a zanjar esta dualiera la monarquía hachemita. Así, cuando ésta lanzó su contra la resistencia palestina en 1970, encontró frente ella a una dirección de Al-Fatah sin firmeza, a la defensiva, y preocupada, además, de desmarcarse de sus competidores de izquierda, llegándoles a atribuir la responsabilidad de los enfrentamientos. Al desarme moral añadirá el desarme material, cuando la dirección de Arafat aceptó desarmar las milicias, retirar los combatientes de las ciudades y aparcarlos regiones aisladas de donde el ejército de Hussein no tuvo mucho trabajo para expulsarles en 1971, poniendo así fin a la presencia palestina armada en el reino. Esta grave derrota no era el resultado de una relación de fuerzas objetiva, sino claramente de una política, y esto es mucho más cierto porque no sólo la mayoría de la población civil de Jordania (Transjordania), sino también la de los soldados del ejército real, son de origen palestino. Jordania culminará el proceso de su degeneración muerte en el combate de sus mejores combatientes, los más entregados a la causa de su pueblo; por la ruptura de con la principal base de armas de la que disponía; por la desmoralización consecutiva a la derrota; y por el repliegue de sus instituciones, a un país, el Líbano, donde los privilegios burocráticos podían ser plenamente "consumados".

La transformación burocrática (burguesa para la dirección de Al

Fatah) de las organizaciones palestinas debía acompañarse inevitablemente de una revisión programática.

La derrota jordana será atribuída al

"izquierdismo" y el maximalismo de los años. de gloria, progresivamente puesto en cuestión. Se le añadirá, en teoría -se le sustituirá, en la realidad- un minimalismo mucho mejor adaptado a las aspiraciones de la nueburocracia palestina. verdadero aparato de Estado "en el exilio" buscará en adelante el camino más corto para dotarse de un territorio propio en el que podría disfrutar sin trabas sus privilegios alimentados por el maná petrolero. El objetivo de libe-

Palestina se mantendrá como perspectiva más que ver con la utopía oficial que con el programa real. El nuevo objetivo inmediato, presentado como realista y realizable, será la instauración de un "Estado palestino independiente" en Cisjordania y territorios palestinos ocupados por el ejército israelí en 1967. En el espíritu de sus "realista" en la medida en que podía ser alcanzado sin vencer militarmente al Estado sionista: es decir, diplomáticos, combinados con una lucha armada que perderá así su carácter fundamenpresión complementario (la revisión afectaba al papel de la lucha armada y no a sus formas; estas han permanecido iguales hasta hoy).

EI FPLP —cuya degeneración había tomado la forma específica de una stalinización y de un alineamiento con la

URSS— será el primero en proponer la revisión programática. La dirección de Al Fatah, no optará abiertamente por esta revisión más que tras la guerra árabe-israelí de Juzgando entonces que las nuevas condiciones políticas creadas por la guerra - en particular, el refuerzo considerable del peso diplomático de los fabuloso de las rentas del petróleo, y la conferencia de Ginebra entre los beligerantes bajo el patronazgo de los USA y de la URSS- hacían plausible un "arreglo político" del contencioso arabe-israelí, la dirección de Al Fatah decidirá reivindicar su "parte del pastel" reclamando los territorios palesrestitución por Israel constituye la condición sine qua non de cualquier "arreglo global". "Estado palestino"' será adoptado por la OLP, dominada por Al Fatah, a partir de 1974. Esta adopción se hará, sin embargo, a través de formulaciones sobre todo territorio liberado" (1974) al "Estado independiente" (1977). Ahora bien, cualquiera que fuera su formulación, el nuevo programa se fundaba sobre un sofisma: en efecto, si el objetivo es ciertamente instaurar un poder nacional palestino, soberano e independiente, expresión parcial de la autodeterminación

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Men Cisjordania y —además del carácter completamente ilusorio de una pretensión a la independencia en un miniestado completamente atenazado por Israel, con la espalda dando a Jordania (Cisjor dania) por un lado y al mar y al desierto del otro (Gaza), con Israel interpuesto entre los dos componentes-, es es.

consentida (negociada) ejército israelí de los territorios ocupa-

1967. En la hipótesis más el Estado sionista consentirá en una retirada muy parcial de la Cisjordania —más de la mitad de cuyas tierras ya se ha apropiado- y de Gaza, con unas condiciones draconianas que harían de estos territorios algo nada mejor que "bantustanes" sudafricanos, y ello al precio de una capitulación Estados árabes, del tipo de la de

El objetivo de una autodeterminación palestina real, incluso limitada a Cisjordania y Gaza, no puede ser "negociado" con el estado sionista: no puede sino imponersele por la lucna En este sentido, este objetivo cuyo interés es permitir una movilización más intensa de las masas palestinas de los territorios concernidos, como ganar el apoyo de una parte no despreciable de la población judía israelita, adquiere un carácter transitorio. Completa la reivindicación de la retirada total e incondicional del ejército sionista de los territorios ocupa-

1967, y él mismo debe ser completado por esta otra determinación parcial del pueblo palestino que pasa por el derrocamiento revoluciomonarquía hachemita, opresor principal de este pueblo tras el Estado sionista. Estas etapas transitorias hacia el objetivo estratégico de destrucción del Estado sionista que requiere las condiciones descritas más arriba (punto 2).

Incluso si la dirección de Al Fatah-OLP pretendía en 1974, adherirse a la interpretación "transitoria" del nuevo el contexto político de su olanteamiento no dejaba ninguna duda en cuanto a sus intenciones rea-

'orientadas hacia la "solución negociada". Esto es por otra parte lo que subrayará en aquel momento el •PLP, que romperá con las instancia le la OLP y fundará con otras oi ganizaciones menores el Frente de Rechazo. La dirección de la OLF diplomara, a da vez de 19/4, aprove condiciones creadas por la guerra de octubre de

Su nuevo programa, mucho más "legítimo" a los ojos de Moscú, de los regímenes árabes y "no alineados", e incluso de sectores imperialistas, le terreno. Así es como la OLP "suavizaserá reconocida en 1974, por la cumbre árabe de Rabat como "única representante legítima del pueblo palestino". En materia de lucha antila resistencia palestina no competidor desde 1967; a partir del momento en que la OLP se coloca en la perspectiva de la participación en un arreglo negociado, se enfrentará a poder jordano. De ahí la afirmación de su derecho exclusivo de representación del pueblo palestino, que diferentes Estados aliados, islámicos y otros, le reconocerán tanto más fácilmente cuanto que sabían pertinentemente que sólo la OLP podía representar, de torma creible, palestinos en un arreglo negociado; es decir que sólo ella podía contribuir eficazmente a desactivar una de las cuestiones más peligrosas para la estabilidad del orden imperialista regional y mundial. En 1974 se establecerá igualmente la alianza privilegiada entre la OLP y la URSS que, años antes llegaba a calificar a Al "aventurera" y de "trotskysta" (sic!).

La opción de la dirección de la OLP por una estrategia de arreglo negociado, incluso combinando diversas formas de lucha, conducirá inexorablemente a su evolución política ulterior: el propio objetivo del "Estado palestino independiente" no puede alcanzado únicamente por las fuerzas del pueblo palestino: entre la eventualidad de una retirada incondicional de los territorios ocupados en 1967 y su anexión formal, con la expulsión de la mayor parte de sus habitantes, el sistema sionista no dudará en elegir la segunda. Por ello la realización del objetivo anterior implica una dinámica de fuerzas en el sentido del objetivo estratégico máximo. Ahora bien, la dirección Al Fatah-OLP no estaba de ninguna forma dispuesta a buscar los medios de esta política, contradictoria con su naturaleza burocrática burguesa y su dependencia financiera de Arabia Saudí. En vez de buscar el apoyo de las masas trabajadoras de los países árabes y de Israel y de integrarse plenamente, sin ambigüedad, en la lucha mundial contra el imperialismo, la dirección Arafat buscará los medios de su propia política del lado de la reacción árabe, de los imperialismos europeos y de las fracciones sionistas "moderadas", con el objetivo prioritario de obtener el reconocimiento del imperialismo americano

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—única potencia capaz de imponer al Estado sionista una "solución" contra su voluntad.

Sin embargo, la ambigüedad misma de las posiciones de la dirección de la OLP, combinando declaraciones antiimperialistas y guiños al imperialismo, refleja la ambigüedad de su posición de dirección burguesa tributaria del equilibrio entre el movimiento de las masas del que saca su fuerza política y los apoyos árabes del imperialismo enormes recursos. Esta ambigüedad no podía de forma alguna satisfacer al imperialismo americano, y bastante menos aún al poder sionista. Por ello estos dos últimos buscarán incansablemente, por diversos medios, directos e indirectos, destruir el elemento más radical de toda esta ecuación: el las masas palestinas, cuyo santuario principal tras 1971, era el Líbano. evidente que el ejército reaccionario libanés era incapaz de acabar la tarea con sus propias fuerzas. Washington creyó conseguirlo añadiéndole las de las milicias cristianas reaccionarias. Estas serán lanzadas a la batalla en 1975, con el único resultado de suscitar una reacción nacionalista-confesional de la mayoría musulmana de la población libanesa, que conducirá al estallido del Estado libanés y al reforzamiento considerable del poder de la

Sin embargo la dirección de la OLP privilegiada a los diversos musulmanes, tanto sunnitas como chiitas (¡Amal!) o drusos; en varias ocasiones, llegará a tender la mano a derecha cristiana con la esperanza de pactar con ella, aunque

Cuándo las fuerzas cristianas reac1976, Washington negociará con el poder sirio, prometiéndole no dejarle de separada egipto-israelita, tarea en la desde 1975. A cambio, Damasco se comprometió a salvar a los aliados libaneses del imperialismo y a restablecer el orden burgués en el Líbano. La tentativa siria chocará sin embargo fuerte resistencia de libanesas. y palestinas; saldará a pesar de todo con un domisobre el conjunto del territorio libanés, al norte de la "línea roja"

Men virtud de acuerdo establecido con la dirección la OLP, bajo patrocinio (conferencia de Ryad, octubre 1986). Los regímenes árabes, en las visperas de las presidenciales americanas, optaron por el atentismo.

El cambio vendrá de las elecciones israelitas en 1977, con la llegada al poder de los ultras del Likoud, dirigido por Begin. Cualquier perspectiva de "arreglo global" negociado se volvió caduca desde entonces, y Sadat se lanzó a su célebre "iniciativa de paz" que desembocó algunos meses más tarde, en septiembre de 1978, en los acuerdos de Camp David. Viéndose re chazada, por la fuerza de las cosas, al campo antiamericano, Siria restableció su alianza con la OLP y la izquierda libanesa, en detrimento del campo cristiano reaccionario. Ya no quedaba más que la intervención israelita directa como último recurso contra la resistencia palestina, aliada a la iz. quierda libanesa y Siria. Una primera invasión israelí, limitada al sur del Líbano, tendrá lugar en 1978, provola instalación de ONU en esta Estos, en lugar de hostigar a la OLP y a sus aliados, más bien les sirvieron objetivamente de escudo protector. Una segunda invasión, mucho más masiva prolongada, tendrá lugar cuando se reunan condiciones apropiadas: Reagan está en el puesto de mando en Washington y ha terminado la retirada israelí del Sinaí (abril de 1982), con lo cual no se crearán problemas a la "paz" egipcio-

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El asedio de Beirut por el ejército israelí colocará a la dirección de la OLP ante una sola alternativa: o emprender una resistencia tenaz, que también una posibilidad real de éxito, dado que el ejército israelí no era en modo alguno inquebrantable, como se demostrará inmediatamente hundimiento ante la resistencia de las masas del Líbano Sur; o realizar una capitulación política, para salvar los muebles... mudándose del país. Esta segunda opción —que la OLP estaba condicionada a seguir por su naturaleprevaleció desde los primeros días del asedio, cuando la dirección Arafat comenzó las negociaciones con el enviado de Reagan sobre las condicio. nes de evacuación de los combatientes palestinos de Beirut. Tras laboriosas negociaciones, la dirección de la OLP acabará por someterse a todas las condiciones americanas (plan Habib), incluyendo la intervención de tropas multiimperialistas. Obtendrá a cambio, la promesa de un reconocimiento por la administración Reagan de la necesidad de una retirada israelí de Cisjordania y Gaza, para establecer allí un "autogobierno palestino"

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—con la condición expresa, impuesta por esta última, de que esta entidad

Jordania. nueva posición oficial americana, no estipulada por los acuerdos de Camp David, será proclamada el mismo día en que se acababa la evacuacion de las tropas de la OLP en Beirut: fue el

Al evacuar la capital libanesa, la dirección de la OLP perdía el último territorio en el que los combatientes palestinos podían actuar de forma sobre todo teniendo en cuenta que había aceptado dispersarles en todas direcciones de la region árabe. Al hacer esto, había asumido el objetivo esencial de la ofensiva israelí-

—minar la fuerza desestabilizadora del movimiento armado de las masas palestinas— sacando ella liberarse de la molesta presión que soportaba hasta entonces. En adelante, creerá tener las manos mucho más libres para ir hasta el fin de su opción años 70; más incluso, en la medida en que la lógica implacable de las claudicaciones la había conducido a abandonar el programa del "Estado palestino indepen-

-que aparecía, a fin de cuentas, como casi tan poco "realista" como el maximalismo de antaño-

"opción jordana" dictada por Reagan. Cuando algunos días después del discurso-plan de este último, el rey Hussein le hará eco proponiendo el establecimiento de una "confederación Arafat no dudará responder favorablemente a la invitación, yendo él mismo a Aman para entablar negociaciones sobre las modalidades de su nueva colaboración la monarquía

Incluso tras Beirut, y en el marco de jordana no era la única que se ofrecía a la dirección Arafat. Había también otra opción aún posible: la opción siria, pero ésta suponía el enfrentamiento con Washington, en continuidad con los años precedentes a la invasión de 1982 (el plan Reagan no mencionaba ni tan siquiera la meseta siria del Golan, ocupada por Israel en 1967). Esta última opción significaba también, para la dirección de Arafat, aceptar la tutela siria y dejar para las calendas griegas la perspectiva de dotarse de un Estado propio, aunque con Jordania. Con una cierta ingenuidad derechista, Arafat creerá en las promesas del plan Reagan. Elegirá pues integrarse en la opción definida por éste, y llegará a un proyecto de acuerdo con Hussein abril de 1983. Sin embargo, Arafat sabía que su nueva opción suscitaría oposición: la de Siria, de entrada, así como la de Libia, ambas opuestas a la política americana; la de izquierda incluída el ala nacionalista radical de propia organización, Al Fatah.

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Tomará pues, deliberadamente la decisión de romper los puentes con los adversarios más resueltos de la opción jordana, desde mayo de 1983, para poder ir adelante en sus relaciones con Hussein. Los enfrentamientos que siguieron, con Siria y sus aliados palestinos, conducirán a. la evacuación de los partidarios de Arafat de los territorios libaneses que habían quedado bajo control sirio en diciembre de 1983. Al dejar Trípoli, (Líbano Norte), Arafat se desplazará directamente a El Cairo para enconallí con el presidente egipcio rompiendo establecido tras la firma por Sadat de de paz con Israel. Arafat indicaba así, sin la menor ambigüedad, que había elegido colocarse en el marco de la política Oriente Medio. Aún tenía que esperar que los esfuerzos combinados de Mubarak, Hussein y del rey saudi Fahd, consiguieran obtener su reconocimiento oficial por Washington, en recompensa de su actitud.

La oposición palestina más radical a la nueva política de la dirección Arafat provendrá de las propias filas de Al Fatah. La "disidencia" como es comunmente denominada, representa de hecho la prolongación radical de la línea de Al Fatah de los años 1967-78. Es decir, que reproduce los rasgos originales descritos más arriba (punto 2), pero de forma más consecuente que Al Fatah de esa época (que se la Arabia con Jordania, regímenes estrechamente conectados con el mismo imperialismo que el conjunto de la resistencia palestina desig naba como enemigo, al mismo nivel que el Estado sionista). Es decir, la disidencia de Al Fatah, cuya figura más sobresaliente es Abu Mussa, no constituye, de ninguna manera, una vía nueva para la resistencia palestina, sino que reproduce congénitas. Esto se traduce, en particular, en su actitud hacia el régimen sirio (y de su instrumento palestino, la Saika) de la que no ha sabido desmarcarse política y practicamente, bajo pretexto de "alianza estratégica" Ahora bien, a pesar del una organización armada palestina, que opera a partir del Líbano, de establecer una alianza con el régimen sirio, esta alianza se podría mantener a nivel de una táctica de frente único, a la vez que se preserva una autonomía política que se expresaría por una diferencia subra yada, en lugar de borrada, como es el

Este tipo de alianza sin compromisos fue practicada por la OLP en su conjunto entre 1977 y 1982, con un régimen sirio cuyas fuerzas controlaban directamente una porción bastante más grande del territorio libanés (incluyendo Beirut Oeste y la zona del mando palestinos) del que controlan hoy. Suponiendo que Damasco se negara ahora a acomodarse a una alianza así y buscara imponer su hegemonía por la fuerza, la izquierda palestina habría tenido aún la posibilidad de construirse a pesar de la represión siria. Esta no impedir a la corriente "arafatista" reconstruirse en el Líbano, incluso llegar a afirmarse de nuevo como la corriente mayoritaria en el seno de la población palestina del país. Ahora bien, evitando cualquier problema con el régimen sirio, la disidencia se compromete no sólo a los ojos de las masas sirias, sino también y sobre todo a los ojos de la mayoría de las perdería su razón de ser.

Por lo que se refiere a la izquierda tradicional de la resistencia palestina, -FPLP y FDLP, reunidos en 1983 en "dirección común"- adoptará, al comienzo del conflicto entre Arafat y sus adversarios, una actitud conciliadora, en armonía con la de la URSS, preocupada por no romper los puentes con la dirección oficial de la OLP, con la esperanza de verla abandonar la opción jordano-americana, por convicción o por despecho. Esta actitud será atacada severamente por el comportamiento de la dirección Arafat que, arrogantemente, convocará unilateralmente el CNP —cuya composición por designación siempre le ha asegurado una mayoría confortable desde 1969— a reunirse en Aman (elección elocuente en sí misma) en noviembre de 1984, invitando al rey Hussein, el verdugo de 1970, a inaugurarlo. La alianza entre el FDLP y el FPLP se romperá, como consecuencia de la decisión de este último de distanciarse de la desacreditada actitud conciliadora y unirse a la disidencia del Fatah, la Saika y otras organizaciones menores para la formación del Frente de Savación Nacional Palestino, frente nacionalista bajo tutela siria. EI FDLP, en alianza con el PC palestino, seguirá fiel a la URSS que si bien manifestará cada vez más su descontento hacia Arafat, no querrá perder la esperanza de recupe rarlo o, al menos, recuperar la OLP oficial que dirige.

La importancia de la OLP de Arafat a los ojos de la URSS no proviene únicamente de su estatuto oficial de "re presentante legítimo del pueblo pales. tino" que Moscú contribuyó a estable cer en la ONU y que podría permitir a Arafat avalar una paz americana Proviene también, y sobre todo, del hecho innegable de que a este estatuto corresponde el apoyo de la mayoría del pueblo palestino a la dirección Arafat, y particularmente de la mayoría de la población palestina de Cisjordania y Gaza. En efecto, el único aspecto relativamente positivo del giro de la dirección de la OLP en 1974 había sido el interés acrecentado concedido a la movilización de las masas de los territorios ocupados en 1967, reivindicados en lo sucesivo por la dirección palestina para establecer en ellos un "Estado independiente". El nuevo pro. grama de la OLP, a pesar de sus corolarios derechistas (y no hay que olvidar que éstos no eran explícitos al comienzo), era mucho más apto para ganar la mayoría de los habitantes de estos territorios que el maximalismo precedente. En efecto, el interés inmediato y prioritario de estas poblaocupación israelí: estan pues — excepto una minoría radical crítica —sobre todo la juventud— presionadas naturalmente a optar por lo que les parece ser el camino más corto hacia la lisu territorio del yugo jordano-palestino. A esta presión objeañaden factores materiales que ligan a una fracción de los notables palestinos al trono hache mita, y a otra fracción a la dirección de la OLP, disponiendo cada fracción de su propia clientela.

bien, a pesar del Hussein-Arafat, oficialmente sellado

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en febrero de 1985, la rivalidad entre las dos partes no ha dejado nunca de manifestarse en los territorios de 1967.

dejado un maniobrar sus propios peones de forma autónoma, con la co laboración de hecho de sus viejos interlocutores, los laboristas sionistas gobierno en 1984 bajo la dirección de Peres. La colusión entre los dos se traducirá por la nominación del hombre de negocios pro-hachemita, Zafer Al-Masri, a la municipalidad de Napluse reemplazando al nacionalista Bassam Chakaa, destituido por el operación política que estaba previsto • generalizar en Cisjordania, se añadirá de 1986, el anuncio por Hussein de la ruptura de su colaboración con la dirección de la OLP, acusada de tergiversación.

Sin embargo, el asesinato de Al-Masri en marzo parece haber hipotecado —por un tiempo- la maniobra conjunta de Peres y Hussein, sin impedir a este último ir adelante, suscitando, en palestina a su sueldo, bajo la dirección de uno de los dirigentes más corruptos de la OLP, Aboul-Zaim.

Así, la dirección de Arafat se encuentra como perdedora en todos los terrenos, caída en la trampa de su propia traición nutrida por sus ilusiones.

con la bendición de la URSS, le ha tendido un cable, llamando a la reunificación de la OLP: Este llamamiento puede seducir a algunos de los colaboradores más reticentes de Arafat, pero éste -jugandose el todo por el todo- ha preferido volverse hacia Mubarak y Sadam Hussein (el dictador irakí), sus aliados privilegiados en este momento, así como hacia el rey Fahd, su apoyo de siempre, para presionar sobre el poder jordano y obligarle a acomodarsee de nuevo. Sabe, en efecto, que, contrariamente al rey Hussein

Tras veinte años de existencia, la resistencia palestina vive hoy una crisis muy de sus componentes incluyendo las de izquierda, está en condiciones de superar esta crisis. Esto exigiria, de hecho, un cambio radical de estrategia y de comportamiento, mientras que, en el mejor de los casos, la izquierda palestina representa la continuidad del pasado en su programa y sus formas

Únicamente la emergencia de una corriente proletaria revolucionaria en el seno de la lucha palestina, en íntima relación con el movimiento proletario revolucionario de los países en que se manifiesta, permitirá a esta lucha salir de su callejón sin salida histórico actual. La lucha nacional del pueblo palestino no podrá triunfar mas que combinándose con la lucha de clases en la región y dotándose de una orientación

La Cuarta internacional —contrariamente al movimiento stalinista mundial— ha denunciado siempre la acción sionista en Palestina y defendido el derecho del pueblo árabe palestino a la libre autodeterminación. Siempre ha apoyado las luchas de las masas palestinas contra el sionismo, el imperialismo y sus aliados arabes, independientemente de la naturaleza de las direcciones de estas luchas. Este apoyo no impide criticar tanto la política reaccionaria de la dirección Arafat como el terrorismo ciego y sistemático practicado por un grupo como el de Abu Nidal, y más generalmente aquellas caracteristicas y posiciones de las organizaciones palestinas cuya superación es necesaria en interés del propio pueblo palestino.

En todo el mundo, y particularmente en los países imperialistas, la Cuarta Internacional defiende el derecho de todas las organizaciones palestinas a disponer de oficinas de representación y de gozar de una entera libertad de expresión. Defiende igualmente a los militantes palestinos contra la re presión burguesa, sin por ello solidarizarse necesariamente con todas las acciones de estos militantes o las que les son atribuidas. A la vez que critica las acciones que son muestra de un terrorismo ciego y que dañan fundamentalmente a los intereses de la lucha palestina, la Cuarta Internacional denuncia los verdaderos terroristas, asesinos, es decir, los Estados con los EEUU a la cabeza y al Estado israelí. El ciclo de violencia nacido en Palestina, con la colonización sionista no se acabará mas que cuando toda forma de opresión nacional haya sido allí abolida, cuando toda discriminación nacional o religiosa haya sido suprimida; es decir cuando triunfe el internacionalismo proletario, para cuya defensa fue fundada la Cuarta Internacional. O