Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Italia: El PCI, un partido del sistema

· Inprecor n.º 50, octubre de 1986 · pp. 16-23 · 6.570 palabras

Tras la derrota electoral sufrida el 12 de mayo de 1985, se abrió un debate en el Partido Comunista Italiano (PCI) que, tanto por su duración y amplitud como por el alcance de las diferencias en él manifestadas, supera al que tuvo lugar en 1956 como consecuencia de la denuncia de los crimenes de Stalin en el XX Congreso del Partido Comunista de la

Este debate, que se inició en el Comité Central inmediatamente

"L'Unita" en septiembre de 1985, culminó en Florencia durante el XVII

Congreso del PCI en abril de 1986, tras importantes discusiones, en las secciones y federaciones provinciales, de los textos del CC y las

La práctica totalidad del debate fue público. La prensa diaria y semanal del PCI publicó tribunas libres e informes de las reuniones del

CC. La prensa burguesa —desde La República hasta Corriere de la

Sera- también intervino abriendo sus páginas a declaraciones, entrevistas y artículos de diversos dirigentes del PCI, así como a comentarios

NOTAS: (1). Al festival de "'L'Unita" que duró más de dos semanas y en el que participaron cientos de miles de personas, fueron invitados dirigentes del PS/ y de otros partidos gubernamentales (ministros incluidos), dirigentes sindicales y de organizaciones patronales y dirigentes de empresas estatales. También tomaron la palabra políticos e intelectuales extranjeros. Entre otros, hubo un debate entre el demócrata norteamericano Mo Govern y un portavoz de la burocracia soviética, Kovalski, consejero , del CC del PCUS en política internacional. (2). Traducimos por "salida" la palabra utilizada corrientemente en el PCI. "Fuoriuscire" significa literalmente "salir fuera". Esta terminología fue introducida para expresar mejor las concepciones gradualistas del partido. (3). Natta rechaza esta caracterización de "centro", tanto en lo que le concierne como respecto a sus predecesores: «Es completamente arbitrario a nivel de apreciacion histórico-política —escribe Natta- definir •la línea de Togliatti y después la de Longo y finalmente la de Berlinguer, como si lo que se presenta en una jerga abusiva como "centrismo", que nosotros definimos más correctamente como una lucha permanente contra el extremismo y el oportunismo, fuese, sustancialmente, una especie de equilibrio estático, una falta de opciones resueltas» (L'Uninta, 8 de octubre). (4). Ver el informe de Natta al Comité Central de julio de 1985, L'Unita del 23 de julio.

EL PCI,

UN PARTIDO DEL SISTEMA

Unión Soviética (PCUS). enmiendas presentadas. de dirigentes de otros partidos y a conocidos intelectuales(1). Desde el principio, el ala derecha de PCI se esforzó por definir mejor sus perfiles en los temas de alcance general. Su figura destacada fue Luciano Lama, principal dirigente de la Confederación general italiana del trabajo (CGIL). Ya en mayo de 1985 concedió a una entrevista que alborotó a los miembros del PCI, pues no gusta que los dirigentes empleen la prensa burguesa para expresar puntos de vista particulares. cosas, Lama explicaba que a partir de ese momento el PCI debería situarse en la óptica de luchar por mejorar el sistema social actual, renunciando a todo eiercicio conceptual abstracto sobre la "fuoriuscita" del capitalisEl debate en el Comité Central

El 19 de julio volvía a la carga en el partido. Elogiando a la Socialdemocracia alemana, añadía: «Pienso que la mayor parte de los comunistas italianos, si estuvieran en Alemania (...) estarían en el SPD». El 4 de octubre, en una entrevista publicada en El Corriere de la Sera, Lama reiteraba que no tiene «ningún sentido, ningun significado» hablar de "salida" del capitalismo. Precisando su pensamiento, declaraba: «Estoy instalado en esta sociedad y hay valores de este sistema que no quiero perder (...): la

Livio Maitan en julio y diciembre de 1985 y con ocasión del festival de libertad, la democracia, mis derechos como individuo». Imposible expresar mejor el sentimiento medio de un demócrata burgués.

En el CC de julio otro portavoz de la derecha, Guido Fanti, actual vicepresi-. dente del Parlamento europeo, fiel reflejo de la sensibilidad de los cargos elegidos locales, rechazaba las críticas que alguno le había dirigido en los municipios de izquierdas. Según él, los fracasos electorales del PCl responden a que este partido no ha sabido plantear las "orientaciones generales de gobierno nacional" correspondientes a las concepciones y a las prácticas afirmadas a nivel de pueblos, provincias y regiones. En otros términos, no se había culminado la integración en las instituciones.

En la misma reunión de CC, Sergio Segre, también diputado europeo, la tomó con quienes avanzaban la idea de una Europa no alineada. De ninguna forma había que cuestionar la pertenencia a la OTAN, ni la fidelidad a la alianza con los países occidentales.

En cuanto a la izquierda del PCI, Ingrao insistió especialmente en su crítica al Partido Socialista Italiano : (PSI), cuya hostilidad al movimiento pacitista revela hasta que punto es "prisionero de la lógica imperial americana". Por otra parte Ingrao no olvidó añadir que el propio PCI era responsable de la desmovilización del movimiento antiguerra. Del mismo modo la crítica al PSI era el eje central de una

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TTO COMUNDIA MALANO

SUSTO BANGLA carta de la célula de la empresa Piaggio (Pontedera), también muy dura respecto a las direcciones sindicales: "Si queremos representar una alternativa a este sistema de poder, debe quedar claro que en muchos casos y en numerosas situaciones debemos representar también una alternativa al PSI, integrado en este sistema" (L'Unita,. 7 de agosto de 1985).

Otro representante de la izquierda, Cossutta, fue más activo que Ingrao, presentándose como el principal oponente a los "resbalones" programaticos de la mayoría. Por ejemplo, en el Comité Central de julio, respondiendo

"estos camaradas que plantean explícitamente como punto central del debate la cuestión de saber si hay que renunciar a toda hipótesis de lucha para la "salida" del capitalismo" negó que "las contradicciones del capitalismo hayan dejado de jugar un papel determinante en la vida social y ecónómica". Así, no se puede renunciar a la lucha por superar el capitalismo en Italia y, más generalmente, en Occidente. Insistió en la misma idea en un artículo publicado un mes más tarde en L'Unita del 21 de agosto: «Nada ha envejecido tanto como el pretender mejorar la sociedad adaptándose a la gestión de las reglas del juego capitalista: es algo experimentado y tracasado». Desgraciadamente, en el mismo artículo confirmaba su acuerdo con "la línea gradualista que marca la historia del partido" reclamándose tanto de las ideas de Togliatti como de Berlinguer. Finalmente, en el Festival de L'Unita, declaró no estar "convencido" del proyecto de "pacto entre productores" —a saber, entre trabajadores y patrones— que sigue siendo un lema central de la orientación mayori-

Por su parte, el grupo dirigente que Natta(3), secretario nacional del PCI, al tiempo que niega la existencia de una crisis de identidad en el partido, lugar, reafirma el papel central de la masas de trabajadores dependientes no han dejado de ser los protagonistas de la lucha por unas nuevas relaciones sociales». En segundo lugar, precisa el perfil actual del partido: «El •PCI es y quiere ser un partido democrático moderno, reformador, y una fuerza auténticamente socialista, indisolublemente ligada al destino de Italia, a la vida y al destino de la izquierda europea, ligada a todas las fuerzas de liberación, de emancipación y de progreso del mundo entero». Defiende las ideas «de libertad, liberación, justicia, igualdad y solidaridad», así como «la idea de que las relaciones de producción surgidas de las estructuras capitalistas no suponen ni la conclusión de la historia humana, ni una aplicación de las leyes naturales». En tercer lugar, confirma la "concepción de la alternativa" como eje estratégico a medio o, mejor, a largo plazo(4).

Más adelante, a propósito del debate sobre los textos preparatorios del Congreso de abril de 1986, volveremos sobre la "alternativa". Ahora subrayemos que, en el período al que nos referimos actualmente, los portavoces del "centro", conscientes de las dificultades que tienen para explicar su estrategia, se centraron sobre todo en este terreno. Desgraciadamente, se dedicaron con frecuencia al placer de los malabarismos conceptuales y verbales. Merece la pena citar a Achille Occhetto, campeón en tal materia. En un artículo publicado en Rinascita el 13 de julio de 1985, titulado "Nuevas ideas para la izquierda europea", partiendo de un ensayo del socialdemócrata alemán Peter Glotz, se pronuncia por una '"revalorización del mercado", pero -precisa- a condición de plantear al mismo tiempo «/a verdadera cuestión que aparece ante nuestras opciones políticas: una reconquista colectiva del valor de uso, capaz de superar cualquier utopía neo-señorial».

El autor hace todo lo posible por ayudarnos a comprender. Más adelante explica que es necesario «superar la falta alternativa entre estatismo y neoliberalismo» e «introducir un nuevo liberalismo en los grandes procesos de socialización en curso». Y concluye: «la solución de los nuevos problemas es fácil, no está inscrita en textos de. Marx, ni de Keynes. Si no queremos

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(5). Declaración de la dirección del PC/ del 30 de diciembre de 1981. (6). Es patente que a los dirigentes del PCI les molesta el balance de los gobiernos socialistas en Francia y en el Estado español, cuya estrategia no es cualitativamente diferente a la suya. Casi no hablan del Estado español y toman cada vez más distancia respecto a Francia. Estiman especialmente que la política de nacionalizaciones está superada y que la izquierda no ha hecho los esfuerzos necesarios para obtener apoyo activo de las masas. Dan a entender que en lugar de querer gobernar con un 52%, habría sido preferible intentar acuerdos más ámplios. Respecto a este tema ver una respuesta de Gilles Martinet, en Rinascita de 7 de diciembre de 1985. (7). Se trata de un programa que debería ser realizado por un "gobierno de alternativa". (8). 89 miembros del Comité Central del PC/ votaron a favor, 22 en contra y 33 abstuvieron. (9). En total hubo 12 abstenciones en las tesis y 8 en el documento programático. Nadie votó en contra.

ser derrotados por Reagan y por las lecciones de Marx y Keynes son, en cierto modo, insos-

La sintesis propuesta es juiciosa, pero de ahí a que se trate de "ideas nuevas"

En un segundo artículo publicado en el 27 de julio de nuestro autor proclama que hay que «superar el viejo revolucionarismo y el viejo reformismo (...) Incluso la afirmación de la necesidad de una "salida" del capitalismo debe ser presentada como problemática». Aquí, el fondo de la cuestión parece más claro. El grupo dirigente del PCI no quiere proclamar sin rodeos que está por la superación del capitalismo, porque esto le crearía dificultades en sus proyectos políticos actuales y en las alianzas que desea, pero tampoco quiere decir lo que dice por ejemplo Lama, por miedo a diluir demasiado la identidad del partido y desesperar a esos militantes y cuadros que se resisten a creer que la lucha contra el sistema capitalista sea ya más que una arcaica PCI, movimiento obrero europeo y reformismo

Subrayando los elementos nuevos que aparecían en los posicionamientos del PCI tras la instauración del réllamamos entonces la atención sobre decisión de mantener desde ese momento "relaciones con todos los partidos comunistas, igual que con cualquier otra fuerza socialista, revolucionaria y progresista, sin lazos privininguna de ellas"(5). Ahora es necesario constatar —anticipando algo el análisis de las tesis del XVII Congreso- que la lista de los miembros del "nuevo internacionalismo" del PCI se ha ampliado. Incluye también a "las fuerzas democráticas laicas o de inspiración cristiana o católica, los sindicatos, los movimientos pacifistas y ecologistas".

La diferencia entre los lazos que deberían unir a los partidos obreros y el apoyo a movimientos progresistas de cualquier tipo se difumina aún mas. Pero lo esencial es que, en la practica y en el debate político y programático actual, el PCI ya no coloca al mismo nivel a todos los partidos obreros. Hoy en día está mucho más interesado en tener relaciones con partidos socialdemócratas que con partidos comunistas, como por ejemplo, el Partido Comunista francés (PCF) o el Partico Comunista portugués (PCP). De hecho, la lectura de su diario y de su revista semanal no deja lugar a dudas: los

PCI son las socialdemocracias de Ale-

Respecto a la primera, Rinascita le consagra, por ejemplo, un artículo de su especialista, Mario Telo, que con un tono totalmente favorable presenta el nuevo programa del SPD. Por otra parte ya hemos visto que el PCI se refiere constantemente a las tesis del socialdemócrata alemán Peter Glotz. Este nuevo programa vendría caracterizado especialmente por la idea de "una alianza social por el empleo financiada sobre todo por el sacrificio en un espíritu de solidaridad" y por la ampliación del "gran pacto social", que ya no tendría lugar únicamente entre los "tres actores tradicionales" (SPD, sindicatos y patronal), Sino también con la Banca central (concepde Globalsteuerung, dirección global, nos explica el atad: "Las Sin embargo hay una dificultad: industrias privadas no comparten ni el objetivo prioritario (el empleo), ni sus fuentes de financiación, ni sus formas de realización". Pequeño detalle, cuya causa parece ignorar Telo. Al margen de cualquier novedad, la economía alemana como cualquier capitalista se ha regido siempre por el beneficio y todo el resto no es más que literatura a los ojos de "aliados sociales" como patronos y bancas.

Por lo que concierne a la socialdemocracia sueca, la prensa del PCI saludó con entusiasmo sus últimos éxitos electorales. L'Unita, el 14 de septiembre de 1985 consagró a Suecia una página entera y el día 17 tituló su editorial: "Donde no hemos doblado la rodilla". Rinascita del 28 de septiembre de 1985 publicó un artículo titulado "El ejemplo sueco" en el que Mario Telo rechaza la idea de la «excepcionalidad sueca» y se plantea la cuestion de saber si «el proceso de renovacion que preparó la vuelta poder solamente seis años más tarde no indica y no anticipa una nueva fase de desarrollo posible del movimiento sindical y del socialismo europeo». Una sola reserva: La socialdemocracia sueca mantiene una "estrategia socialista nacional", , mientras que el "SPD es más claramente pro-europeo". Telo no parece preguntarse algo que ver con las diferentes orientaciones de las dos burguesías respecti-

Como ya hemos visto, caracteriza al PCI como partido reformador. Más generalmente, el grupo dirigente sigue evitando las palabras "reformista" y "reformismo". Incluso en debates recientes algunos de sus representantes explicaron que la diferencia entre socialdemocracia clásica y el PCI residía en que los socialdemócratas en última instancia no han luchado más que por modificar distribución los ingresos, mientras que el PCI quiere introducir estructurales. Pero una

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reducción tal de la política socialdemócrata —que no es más que un camuflage táctico, por no decir una automistificación— ya fué abiertamente contestada, por ejemplo en un artículo del diputado Augusto Barbemiembro del Comité Central, insistió en la necesidad que tiene el partido de extraer todas las consecuenicas de aceptar la "democracia política" como "valor universal", a saber: explicar ex-

"transformación socialista de la sociedad" no puede ser más que "reformista y gradual". El propio Villari explicó en el Comité Central de diciembre que en lugar de proclamar "perspectivas ideales de soluciones definitivas y elaborar proyectos abstractos", había que "valorar las conquistas, las reformas que el movimiento obrero ha realizado a lo largo de su historia". Más explícito todavía en la revalorización de los reformistas es el historiador Giuliano Procacci, miembro de la Comisión general de control del PCI. Así, escribe: reformistas han sido la componente más constructiva, más capaz e incluso más eficazmente combativa del movimiento obrero italiano". El XVII Congreso

Las tesis que el Comité Central del PCI adoptó a principios de diciembre de 1985 no reflejaban más que parcialmente toda la problemática aparecida en los debates desarrollados durante más de seis meses. De hecho, no aportan ninguna novedad importante. No hacen más que reformular, normalmente en términos utilizados a lo largo de los últimos años e incluso en el Congreso de 1983, la línea estratégica reformista del partido, su enfoque de los problemas internacionales y su concepción del centralismo democra-

El documento programático, votado pequeñas variantes los ejes y los objetivos específicos de otros textos de analizar los textos en sí, merece la pena detenerse en el debate de las enmiendas sobre el que el diario del partido dió informes muy detalla-

Para empezar, la mayoría rechazó una enmienda presentada por Cossutta, que decía simplemente: «Los comunistas actúan para superar el capitalismo». El texto queda formulado así: «En la óptica de los países desarrollados, la superación del sistema capitalista es concebida por los comunistas italianos no a través de grandes rupturas traumatizantes, como sucedió en el pasado (de hecho esto se produjo a continuación de las dos guerras mundiales, en Rusia y en China), sino a través de un complejo tejido de formas económicas en las que un modo de producción y de vida pueda prevalecer sobre el otro». socialdemocratas mas derechosos de la Edad de Oro podrian derecho denunciar semejante plagio...

En segundo lugar, mientras el texto del congreso precedente denunciaba, aunque con reservas, la responsabilidad principal del imperialismo norteaarmamentos, en el Comité Central de diciembre todas las enmiendas que iban en este sentido fueron rechazadas. También se rechazó una enmienque se posicionaba por "actos unilaterales y limitados de desarme", así como una enmienda de Cossutta que indicaba, en terminos muy vagos por otra parte, en que condiciones podría permanecer Italia en la OTAN. Con todo derecho Fieschi y Castellina —ellos también autores de enmiendas.- reprocharon a la mayoría el que defendiera posturas "más atrasadas" que las de ciertos partidos socialdemócratas europeos.

Sobre el tema de la "alternativa democrática", del que habían aparecido interpretaciones Comité Central de mayo, el debate fué una vez más bastante vivo, sin por ello

P.C.I.

VOTA

COMUNISTA

llegar a la claridad necesaria. La única novedad reside en la utilización de una nueva fórmula, la de "gobierno de proparecer, sería objetivo intermedio en el camino de la "alternativa". En cualquier caso, significativo que todas las propuestas que trataban de presentar la "alterna-

"alternativa a Democracia Cristiana" fueran rechazadas. Aparentemente el "compromiso histórico" no está todavía enterra-

Sobre la cuestión de la utilización de la energía nuclear se expresaron, una vez 'más, posturas opuestas. La mayoría avaló la línea adoptada antes, pronunciandose por una utilización "limitada y controlada" (8).

Finalmente, la mayoría rechazó una enmienda que deseaba el establecimiento de relaciones siquiera "formales" con la Internacional Socialista y otra que trataba de reemplazar la

"centralismo democrático"; que una parte de la derecha quería abandonar, por la de "método de la

En realidad, el debate sobre las enmiendas constituyó un nuevo del enfrentamiento entre las diversas corrientes o sensibilidades del partido. La derecha, algunos de cuyos portavoces se abstuvieron final(9), intervino poco en temas inter'nacionales ya que estimaba haberse

P.C.I•

VOTA

ANS

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(10). Las cinco formaciones de la alianza gubernamental son el Partido demócrata cristiano, el Partido socialista, el Partido socialdemócrata, el Partido republicano y el Partido liberal. (11). Además de las enmiendas presentadas en el Comité Central de diciembre de 1985, los congresos federales habían discutido una cantidad enorme de enmiendas, de las que 1.427 fueron aprobadas. justificar la retirada de sus enmiendas, Cossutta explicó que no insistía porque "el partido no compartía" sus enmiendas y quería "evitar una cristalización de posturas". Castellina utilizó argumentos análogos. (12). A este respecto ver nuestro artículo "Lo que ha cambiado en Italia", número 20 de la revista Quatriéme Internacionale de mayo de 1986. (13). Garavini defendió estas posturas también en el debate del Congreso de la CGIL.

salido con la suya en los puntos más importantes: actitud sobre los Estados Unidos y la Unión Soviética, cuestión de la OTAN y la lucha por el desar-

Por el contrario, se declaró poco satisfecha respecto a las persternativa" y el "gobierno de progra- nacionales, es decir la ma". Efectivamente, es en este terre no sobre todo donde el centro ejerció su mediación imponiendo fórmulas susceptibles interpretadas según las preferencias de cada uno o según las necesidades del momento.

La izquierda, que también se abstuvo (en 1983 Cossutta había votado en contra), se manifestó en sus tres com-

La componente ex-PDUP (Partido de Unidad Proletaria) se ca. racterizó presentando enmiendas sobre cuestiones internacionales y otra sobre el "gobierno de programa" que iba en el mismo sentido que la presentada por Ingrao en este mismo asunto. Cossutta y Cappelloni continuaron una batalla que dura ya cinco años, preconizando crítica respecto a la Unión Soviética, lo que, según ellos, se justificaría por la nueva actitud de Gorbatchov, criticando a las direcciones sindicales y reivindicando más derechos para minorías en el interior del partido.

Ingrao criticó parcialmente, a la burocracia sindical, asunto de prácticas poco democráticas y se alió con las enmiendas de Castellina del ex-PDUP sobre las cuestiones internacionales. Ingrao luchó especialmente por una enmienda a propósito del

"gobierno de programa", que, según él, debería ser un "gobierno constitu-

", ya que "la cuestión crucial" sería hoy la de una "reforma del estado" y. el fin del gobierno de los cinco partidos "podría presentarse como un paso traumático"(10). Lo menos que puede decirse es que la adopción de tal enmienda no habría modificado gran cosa la orientación del partido.

Por añadidura, ninguna de las componentes de la izquierda presentó enmiendas a tesis capitales como el "nuevo internacionalismo", la caracterización de la sociedad italiana, las perspectivas, las alianzas sociales que preconizan "una alianza por el trabajo y el desarrollo" incluyendo a "las fuerzas de la burguesía industrial inconfirma que dicha izquierda no constituye una alternativa frente al grupo dirigente del PCI, ya que no cuestiona sus orientaciones fundamențales.

Como conclusión se puede decir que los textos presentados al XVII Congreso no llevaban consigo novesustanciales orientaciones precedentes del partido, ni respecto a lo que ya se había avanzado en el debate posterior a las elecciones del año pasado. Sin embargo, a partir de los cambios y de las rectificaciones que hemos indicado más arriba, parece más claro que las concepciones del grupo dirigente se distinguen cada vez menos de las concepciones socialdemócratas.

Es de destacar que las votaciones conseguidas por las enmiendas en las

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secciones y federaciones provinciales tienen una significación que va más allá del alcance intrínseco de las propias enmiendas. Así, el apoyo a la enmienda sobre el reaganismo por Luciana expresó una oposición más general al apoyo del PCI a la participación de Italia en la OTAN. Del mismo modo, el apoyo a la enmienda de Pietro Ingrao sobre el funcionamiento poco demode los sindicatos refleja un descontento muy extendido sobre las orientaciones sindicales globales del partido. Es francamente que la enmienda de Castellina consiquiera la mayoría en unas cincuenta tederaciones (de un total de 112) y la de Ingrao en unas treinta. En cuanto a

Bassolino-Mussi contra la construcción de nucleares, hay que decir que fué adoptada por poco más o menos la mitad de las federaciones. Incluso en donde fueron minoritarias, obtuvieron votaciones apre-

Fué especialmente el ala del PCI quien se preocupó por el éxito. de las enmiendas en numerosos congresos provinciales. De hecho, reprochaba al centro haber hecho concesiones a la izquierda y no defender las tesis del Comité Central con suficiente vigor. Siete de sus partidarios incluso llegaron a pedir una reunión ex. traordinaria del Comité Central antes del Congreso. A la mayoría le fué fácil responder que era cuestión del partido en su conjunto resolver sobre las diferentes posiciones y, por lo. tanto, rechazar la petición. Esto no impidió que, tras la iniciativa de los "siete" centro iniciara su contraataque, especialmente frente a las enmiendas de Ingrao y Castellina. La señal fué dada por el propio Natta en su discurso al congreso de la federación de Milan. Un éxito para Natta y el centro

Esta respuesta contribuyó a asegurar al centro el incontestable éxito que consiguió en el Congreso Nacional. Al final, casi todas las enmiendas fueron retiradas(11). Las tesis se adoptaron casi por unanimidad (17 abstenciones sobre un total de algo más de 1.000 delegados), así como el documento programático (3 votos en contra y 72 abstenciones). El informe y las conclusiones de Natta no tuvieron ni un voto en contra, ni una abstención. El propio Natta quiso a continuación explicitar aún más su éxito excluyendo del Comité Central a Antonio Cappelloni, defensor durante mucho tiempo de las posturas de Armando Cossutta y al propio Cossutta de la dirección, a pesar de que el número de miembros pasó de 33 a 38.

El ala derecha tiene pues buenas razones para felicitarse por los resultados obtenidos con su táctica de precentro. Mientras tanto, la retirar sus enmiendas confirmó una vez más su incapacidad para expresar una alternativa a la orientación mayoritaria y su resignación a no llevar más que batallas parciales o simplemente de retaguardia. Subrayemos que la votación de la única enmienda sobre la que el Congreso se dividió netamente —la que iba contra las centrales nucleares (440 a favor, 457 en contra y 59 abstenciones)— no coincidía con las divergencias de orientaciones más generales: de hecho el grupo dirigente del centro se dividió en este punto.

pretendido ocaso de la clase obrera, problema que constituye el meollo de innumerables debates en Italia y en otros países capitalistas avanzados, aparecieron diversos enfoques. Una parte no despreciable de los cuadros y dirigentes del PCI acepta fundamentalmente las mistificaciones propagadas sobre esta cuestión por "teóricos" y portavoces tanto de los partidos burgueses como del PSI(12) Por supuesto hubo intervenciones que iban más o menos explícitamente en este sentido. Pero otros oradores

Run punto diferente. Por ejemplo, un delegado de la Lancia de Chivasso, próximo Turin, afirmó que «Fiat no ha cambiado; el enfrentamiento entre sigue siendo actual» y que «la fábrica es fundamental para nosotros, para desarrollar ese proyecto

Yes necesario también para los demás sectores».

Sergio Garavini, secretario general de la FIOM, sindicato metalúrgico de la CGIL, la mayor confederación sindical, mayoritariamente dirigida por el PCI, explicó que «hay que confirmar la opción según la cual las contradicciones del sistema deben ser abordadas a partir de los problemas del trabajo, que se sitúan en el proceso de producción (...) El peso de la industria, en sentido estricto, ha disminuído en el conjunto de la economía y el peso de los trabajadores manuales también disminuye. Pero el método de trabajo de la industria moderna, transformada por la electrónica, se extiende en la economía y en la sociedad»(13).

Por su parte, Natta había utilizado en el informe una fórmula intermedia:

clase obrera, tal como teníamos costumbre de concebirla, no ha desaparecido en absoluto, pero debemos captar clara y netamente el proceso de transformación de las clases y de las sociales: emergencia de profesiones nuevas y la constante desaparición de antiguas funciones, la extensión del trabajo asalariado y al mismo tiempo del trabajo autónomo, la subsistencia de grandes concentraciones como dato su internacionalizacion, pero también el crecimiento de las unidades de produccion pequeñas y medias». Desgraciadamente, no es la defensa consecuente de los intereses y de las aspiraciones de los obreros y más en general de los asalariados lo que constituiría el elemento central de esta orientación de alternativa democrática tal como el Congreso definició y aún menos sus aplicaciones prácticas. Más sobre la "alternativa democrática"

El Comité Central había propuesto dos ejes de orientación al Congreso:

alternativa democrática" Hubo deba"gobierno de programa". tes muy vivos sobre el contenido de estas dos fórmulas. Retengamos la definición que Natta dió de la primera de ellas en sus conclusiones:

«Hemos hablado de la "alternativa" como de un proyecto, es decir un designio, una línea de renovación que no puede dejar de referirse a opciones de valores fundamentales; como de un proceso que se realiza a través de una política de reformas; como de una innovación del sistema que trata de afrontar los problemas planteados por desafío tecnológico y movilizar todas energías y las capacidades que son indispensables para dirigir cambio (...) En la base de esta obra de transformación, nosotros, los comunistas, situamos -nadie podría

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NOTAS: (14). Algunos días despues de finalizado el Congreso, el semanario del PCI Rinascita, sentía la necesidad de explicar por enémisa adoptada por el Congreso. Esta 'alternativa, se puede leer, perfiles de una nueva estrategia democrádemocracia consociativa (esta palabra no castellano, pero quiere indicar una democracia basada en un acuerdo de asociación). Tampoco son los de una democracia conflictiva, menos aún si el conflicto se reduce a un puro y simple enfrentamiento por el poder. Más bien, la propuesta de una de programa" ción a reflexionar sobre el proyecto de una democracia competitiva. Una democracia, en la que haya competición sobre el modo de gobernar una sociedad en evolución" (Rinascita, 19 de abril de 1986). He aquí un buen ejemplo de los grotescos camelos que los dirigentes del PC/ quieren como proyectos políticos "modernos" (15). Incluso en el Corriere, hay, por otra parte, periodistas que están mas bien de acuerdo con Repúbblica. Por ejemplo, uno de suS corresponsales en el Congreso escribió: «Hay que constatar que aquí, en el Congreso de Florencia, una intervención de cualquier delegado socialdemócrata alemán o sueco habría aparecido más bien como izquierdista" (13 de abril). Ni que decir tiene que a los periodistas y politicos que rechazan la tesis de la socialdemocratización les trae sin cuidado la precisión "científica". Pertenecen de hecho a esas tendencias burguesas que rechazan cualquier perspectiva de colaboración gubernamental con el PCI y buscan argumentos para proseguir mejor su batalla. (16). Ver las "Tesis para el Congreso" citadas antes. (17). Luciano Lama, secretario general de la CGIL durante mucho tiempo y actualmente miembro de la dirección del PCI, merece el honor de ser citado respecto a este tema. fundamentales de justicia, trabajo, tad, igualdad, paz, valores que no han desaparecido porque no pueden desaparecer y que son los valores de cualquier utopía (L'Unita, 11 de abril de 1986). (18). Ver L'Unita del 16, 22 y 24 de abril de 1986. Añadamos que Natta y los suyos hablan normalmente de los Estados Unidos como de una potencia "aliada" Numerosas intervenciones en el debate y en el congreso utilizaron la fórmula "democracia cristiana". , mientras que la expresión y el concepto de imperialismo sólo aparecieron excepcionalmente, normalmente en boca de partidarios de la ,izquierda. En la batalla contra la enmienda, muy moderada, de Luciana Castellina, el "leitmotiv" del ala derecha y de los centristas fue que no había que ser anti-americanegarlo- los valores y principios de nuestra Constitución republicana».

O sea que después de tanto hablar sobre lo nuevo y original de los diferentes conceptos y fórmulas, volvemos a la idea central, que tiene ya más de 40 años: hay que llevar a la práctica los preceptos de la Constitución(14). Pero el Congreso, cretamente, confirmó que la "alternativa" no es necesariamente alternativa a la Democracia Cristiana, es decir al explicó sacando inopinadamente esta Democracia Cristiana no está inscrita en el cielo". Se guarda mucho de preguntarse si tampoco está inscrita en la realidad social. En cualquier caso, es de programa" quien debería constituir el objetivo intermedio en el camino de la "alternativa".

Dicho sea de paso, a pesar de toda la buena voluntad de sus dirigentes, no hay muchas posibilidades de que la "gran alianza de fuerzas reformado-

", preconizada por el PCI, se haga realidad. Al menos en los dos años que nos separan de las próximas eleccio nes legislativas, no se puede pronosticar cambios decisivos por parte de sectores de la burguesia que pudieran ser susceptibles de abrir el camino a la participación del PC| en el gobierno, tanto más cuando aquél no podría aceptar el papel de fuerza de apoyo que le fué consagrado en 1976-1977. Así pues, corre el riesgo de permane cer en la oposición todavía varios años, sin por ello construir una

En esta medida, la batalla electoral de 1988 será el verdadero envite para el PCI. ¿Podrá aprovechar las debilidades y contradicciones de la actual coalición gubernamental, o de otra que eventualmente pudiera sucederle, para ampliar de nuevo su influencia y crear una relación de fuerzas electoral y parlamentaria que haga inevitable su presencia en el gobierno; se atascara o, peor aún, sufrirá un nuevo retroceso?. Pensamos que Natta sufrirá en este terreno más de lo que sufrió para hacerse plebiscitar en Florencia. "Parte integrante de la izquierda europea"

A lo largo de todo el Congreso, el diario del PCI hizo hincapié en el giro que tal congreso supondría. No insistimos en el alcance, muy limitado, de los elementos nuevos de las tesis y del documento programático respecto los textos del congreso precedente. El caso es que la afirmación según la cual el PCI es "parte integrante de la izquierda europea" se convirtió en el del Congreso, transformándose casi en una consigna de agitación. Ahora bien, cuando hablan de "izquierda europea", los dirigentes del PCI incluyen a movimientos de origen y naturaleza diferentes (ecologista, pacifista, etc.), pero se refieren ante y sobre todo a los partidos socialdemó-

Así pues es legítimo plantearse la siguiente pregunta: ¿Ha acabado el PCI este proceso de socialdemocratización cuyos orígenes se remontan a dos o tres decenios?. No se trata de una cuestión que interese únicamente a trotskystas, preocupados por poner al día su clasificación o por colocar etiquetas. Es un debate que se desaburguesa, explicando Repubblica que

"a la Socialdeoccidental e industrial" mientras que el Corriere della Sera no comparte este parecer (15).

Recordemos que los predecesores de Natta, no sólo Palmiro Togliatti y Luigi Longo, sino también Enrico Berlinguer, incluso tras la explosión del eurocomunismo, se habían esforzado siempre en subrayar la especificidad del PCI respecto a los partidos socialdemócratas, lo que de ninguna forma implica que sus argumentos fueran pertinentes. Esto ya no es así. La casi obsesiva insistencia con la fórmula "somos parte integrante de la izquierda europea" tiene precisamente como finalidad demostrar que el PCI y los partidos socialdemócratas se sitúan terreno. Y es más, el tema de la tercera

"socialismo real" de los países del Este como de la socialdemocracia, avanzada en época de Berlinguer como uno de los ejes centrales de la ideología del partido, se ha difuminado totalmente. En Florencia sólo Ingrao lo lamento.

Por otra parte, esto es lo que Natta respondió a quienes subrayan que el PCI retoma ahora en su discurso lo que los partidos socialdemócratas dicen desde hace decenas de años: «Hoy, los grandes partidos socialistas y socialdemócratas y las fuerzas progresistas de Occidente deben, ellos constatar que la vía que parecía haber sido trazada por ellos de una vez por todas debe ser repensada y profundamente. Ciertamente, no hay que creer que esto signifique que las cratas europeas cambien su opción fundamental; pero si esto concierne ante todo y esencialmente a la vía democrática reformas y a la opción de la distensión internacional en el interior de alianzas a las que se pertenece, esto ya no es para nosotros una razon de

Precisamente: en lo esencial el PCI se coloca -Natta no hace más que

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confirmarlo— en el mismo terreno que

En primer lugar acepta sin reservas el marco del estado burgués y sus instituciones, así como los mecanismos fundamentales del capitalismo. En las regiones y ciudades en las que gestiona los poderes locales, toda su acción se inspira en dicha opción.

En segundo lugar, su perspectiva estratégica comporta -incluso en la actual vicisitud de la "alternativa democrática"largo plazo con sectores importantes políticas que la representan.

En tercer lugar, la perspectiva de la "superación" capitalismo no abandona explícitamente (algunos de los partidos socialdemócratas tampoco la abandonan en sus proclamas porvenir indeterminado y, sobre todo, se concibe como finalización de una evolución gradual a muy largo plazo de las estructuras socio-economicas(16). Tras haber rechazado el "modelo" del "socialismo real", no se ha avanzado ningún proyecto programático de estado obrero o de sociedad socialista, ni siquiera de forma muy general. Cuando los dirigentes o intelectuales del partido se enfrentan a esta problemática, no van más allá de proclamas huecas sobre la construcción de una sociedad justa, democrática, libre, en la que todos tendrían los mismos derechos y las mismas oportunidades, o de someras anticipaciones sobre las enormes potencialidades que ofrecen a la humanidad las nuevas tecnolorecuerda tanto al social-liberalismo de los años 30, como al socialismo premarxista(17).

En cuarto lugar, el PCI acepta sin reservas la OTAN, defendiendo sus "principios" y su pretendida ideología defensiva. Sus críticas. puntuales tomas de posición o acciones de algunos de los países miembros no cuestionan en absoluto el respeto al marco político y militar de la Alianza. La agresión de los Estados Unidos contra Libia es un ejemplo significativo. El PCI condenó la acción de Reagan, pero aprobó sin reservas la italiano; hizo un llamamiento a respe-

"principios" de la OTAN y aprovechó la ocasión para proclamar su hostilidad a cualquier posición de "neutralismo abierto o camuflado". La "revisión de las relaciones en el seno de la alianza", por él preconizada, lleva a acrecentar el peso decisorio de los países imperialistas europeos(18).

Finalmente, la actitud del PCI respecto a la Unión Soviética es análoga a la de los partidos o corriensocialdemócratas, hincapié en iniciativas de desarme y de distension, en el relanzamiento de una política hacia la Unión Soviética del tipo de la "Ostpolitik" de Willy Brandt a principios de los años 70. Las relativamente favorables apreciaciones planteadas sobre la actitud de Gorbatchev no comportan ningún giro respecto al "desgarro" subsiguiente al golpe militar de Jaruzelski. Por una parte, se trata de análisis semejantes a los de numerosos socialdemócratas o especialistas burgueses. Por la otra, general de los dirigentes del PCI, que no pueden concebir ningún cambio —la Unión margen de una óptica reformista y gra-

Todo esto confirma sin ninguna distingue cualitativamente partidos socialdemócratas, ni desde el punto de vista de sus concepciones ideológicas, ni por sus perspectivas estratégicas, ni por práctica política partido, a lo que fue en los años 30 ó 40. El peso de este pasado se borra ante 40 años de integración en el marco de la democracia burguesa. Después de todo, la degeneración reformista-gradualista de los partidos socialdemócratas clásicos sólo se produjo tras dos o tres décadas de integración en el estado y la sociedad frecuentemente a niveles más modestos y de forma menos sistemática.

Hay que añadir que la aplastante mayoría de cuadros y militantes no ha conocido más que el período de la postguerra, mientras la experiencia de la lucha antifascista durante la guerra, y, con más razón, de las luchas de los años 30, sólo sobrevive en los recuerdos de los veteranos. En el congreso de Florencia la edad de cerca de la mitad de los delegados se situaba entre 30 y 40 años y un 20% de ellos tenían de 40 a 49 años. Un tercio de los delegados se afiliaron al partido entre 1969 y 1974. Esto quiere decir que la experiencia política de todos estos cuadros, que constituyen el esqueleto del partido, viene marcada no sólo por la acción sistemática, sin interrupciones, en el marco de la democracia burguesa, sino también por la evolución que el partido respecto al stalinismo y a la Unión finalizar, a nuestro parecer sería erróneo pensar que la conclusión de su socialdemocratización, a la que provocar fatalmente una gran crisis en el PCI. Dada la relación de fuerzas en el movimiento obrero italiano y el desgaste que el PSI sufre a causa de' su práctica gubernamental, el PCI puede todavía pretender jugar, durante un período de tiempo, el papel de alternativa óptica, puede esperar razonablemente. mantener volver a soldar temporalmente filas. Sólo en una perspectiva ulterior de crisis social y política sus contradicciones -las del reformismopodrán explotar y crear condiciones nuevas la recomposición del movimiento obrero.O