NOTAS: (1). Ver entre otros André Gortz "Adiós al proletariado", 1979. Daniel Belle "La sociepostindustrial" "Geht uns die Arbeit aus?" "Labor's Forward March halted" Londres 1980. (2). Joseph Huber "Die verlorene Unschuld der Oekologie" 1982; Ivan Illitch "Le travail fantome" 1980; Club de Roma "Límites del crecimiento"; Rudolf Bahro, Green", Londres, Verso Books, 1981. (3). OCDE "Robots industriales" 1983. (4). Evidentemente, esto no implica que en ramas precisas de la industria (como por ejemplo en las minas de carbón), no haya un declive absoluto del empleo mundial; o en otros (como el textil, la industria del cal-: zado, la construcción naval, el acero) un declive pronunciado del empleo en algunas regiones (USA, Europa occidental) y un crecimiento en otras (Asia). (5). Ver el excelente estudio de Wilfried Wolf, "Volkswagen's Robots"'. en "Was Tun?" diciembre de 1983.
MARX Y EL PORVENIR
DEL TRABAJO HUMANO
los libros más accesibles existentes en castellano. Desde hace algunos años, la tesis sedo puede basarse ya en el "proletaria- gún la cual la emancipación humana
, la clase de los trabajadores asalariados, es defendida cada vez más con argumentos económicos. Algunos afirman que el trabajo asalariado está perdiendo rápidamente su posición de principal sector de la población activa a causa de la automatización, de la robotización, del paro masivo, del crecimiento de los pequeños negocios independientes, etc. (Gorz, Dahrendorf, Daniel Bell, Hobsbawn(1)). Otros dicen que no hay futuro para la humanidad y por lo tanto tampoco para la emancipación humana, mientras la tecnología industrial "clásica", y por consiguiente el trabajo asalariado "clásico", sean mantenidos a su nivel actual; tal situación conduciría a la destrucción equilibrio ecológico (llitch, Bahro, Gorz(2)).
La crisis actual no es considerada una crisis típica de sobreproducción y de sobreacumulación, sino una crisis de civilización, aunque algunos de estos autores aceptan aún que pueda haber un ciclo industrial normal en el marco de la "nueva" crisis. Algunos la contemplan también como un cambio fundamental de estructura de la economía capitalista internacional, con una modificación fundamental a largo plazo del peso, de la cohesión y de la dinámica de la clase obrera, como una "crisis del sistema industrial".
¿Pueden verificarse empíricamente estas hipótesis? Si no es este el caso, ¿cuál es el sentido y cuáles son las
Ernest Mandel consecuencias potenciales a largo plazo del crecimiento del paro estructural que, en sí, es un fenómeno innegable? Si están en lo cierto, ¿cuál es la explicación de este supuesto declive, de la clase obrera como fenómeno objetivo?. ¿Cuáles son las consecuencias económicas potenciales?.
All
Empíricamente, fundamental, estadísticamente verificable es la de un crecimiento de la clase obrera a escala mundial y en todos los continentes, y no la de un declive absoluto o relativo. Si se examinan las estadísticas de la OIT, es algo que salta a la vista. Cuando hablamos hablamos de variaciones de tres o cuatro meses, sino de medias de cinco o diez años. Incluso a partir del comienzo de la depresión económica actual, desde 1968 ó 1973, el crecimiento de la clase obrera continúa siendo la ten-
La verificación de esta tendencia implica una serie de precisiones cona) No hay que reducir la clase obrera al "trabajo manual en las grandes empresas" (ver la precisión de Marx sobre el. "trabajador colectivo" en «El Capital», Vol. I y la sección VI no publib) Hay que definir a los proletarios en el sentido clásico como todos los que están en la obligación económica de vender su fuerza de trabajo (definición de Plejanov y Lenín), excluyendo de esta forma únicamente a los ejecu-
tivos y altos funcionarios que tienen rentas elevadas o que les permiten acumular un capital suficiente para vivir de los intereses de ese capital y que son pues, asalariados por elección y no c) No hay que reducir el proletariado a únicamente los obreros productivos, sino incluir en él a todos los asalariados improductivos que responden a la condición b), como por otra parte a todos los parados que no se transforman en pequeños empresarios (ver Marx «El Capita/» Vol.l; Rosa Luxemburg «Einfuhrung in die Nationalokonomie» y el concepto de "ejército de reserva" industrial).
d) Hay que dar una definición objetiva y no subjetiva de la clase obrera, (clase en sí), es decir, reconocer que su existencia no depende de un determinado nivel de conciencia de clase. Esto implica entre otras cosas, que los asalariados agricolas (por ejemplo en la India) y en lo que se denomina sector servicios, son proletarios en la misma medida que los trabajadores de las minas y de la industria.
Desde el momento en que se aplican estos criterios, las estadísticas confirman claramente que asistimos aún a un crecimiento y no a un declive del proletariado mundial. El número total de los asalariados no agrícolas en el mundo hoy se sitúa entre 700 y 800 millones, cifra jamás alcanzada en el pasado. Contando los asalariados agrícolas, alcanzamos la cifra de mil millones. Esta tendencia aparece también en los siguientes datos:
EVOLUCION ANUAL DE LOS EMPLEOS ASALARIADOS NO MILITARES (MEDIA ANUAL 1973-1980) Alemania del Oeste. •0,2% Australia. Austria. Bélgica . Dinamarca EEUU. (OIT, "Le Travail dans le monde". Geneve 1984).;
«Según las estimaciones de la Banca mundial, el empleo en la industria (y sin duda también en el sector manufacturero) progresó alrededor de un 4,8% de 1960 a 1980 en los países en vías de desarrollo con débiles rentas, y a un ritmo ligeramente inferior, un 4,1% en los países de renta media (entre los países en vías de desarrollo)» (ibid).
Queda aún el problema del descenso relativo de la clase obrera empleatalistas, es decir la cuestión de una desconcentración relativa del trabajo acompañada de una concentracion y una centralización acrecentadas del capital. Tal ha sido la tendencia marginal desde el comienzo de la crisis actual en los países imperialistas, pero no en los países semiindustrializados a escala global, en los que la concentración del trabajo continúa progresando. Además hay que determinar si se trata, en las metrópolis imperialistas, de un fenómeno coyuntural, ligado al declive relativo de lo que se llama las viejas ramas industriales antes de que aparezcan en gran es"nuevas" ramas, o si se trata de una tendencia fundamental a largo plazo. Debemos esperar a los años noventa antes de poder sacar conclusiones definitivas sobre este tema.
El impacto a corto y medio plazo de la automatización y de la robotización a gran escala sobre el empleo total (el número de trabajadores empleados) ha sido prácticamente nulo hasta el comienzo de los años setenta (teniendo en cuenta las modificaciones del reparto del empleo entre las diferentes reales). Sigue siendo modesto hoy, y lo será en el futuro previsible. Estudios recientes de la OCDE prevén que desde ahora a los años noventa, la roFrancia + 0,2% Italia. + 1,1% Japón. Noruega. Portugal... Reino Unido. . botización suprimirá entre el 4 y el 8% de todos los empleos que existen hoy en los paises occidentales (entre 2 y 5% de todos los empleos asalariados a escala mundial) (3). La OCDE no indica cuántos nuevos empleos se crearán en las ramas industriales que producen robots y máquinas automáticas. Las predicciones en este terreno vaconsiderablemente entre "optimistas" y "pesimistas". Pero incluso si se toman las previsiones de los más pesimistas, que creen que el número de empleos nuevos creados en estas nuevas industrias será muy reducido, la reducción total del empleo será inferior al 5 o incluso al 4%. Así pues, los asalariados seguirán constituyendo la mayoría aplastante de la población activa hasta el fin del siglo (entre el 80 y 90% de esta población en los países occidentales, en Japón, en Europa del Este y en la URSS). No hay pues base empírica para hablar de un "declive del proletariado" en el sentido objetivo del término.(4)
Esto no quiere decir que pueda subestimarse el alcance de un paro masivo a largo plazo. Este tiene fundamentalmente dos causas en los países capitalistas: la baja de las tasas de crecimiento durante la onda larga de presiva, tasa de crecimiento que cae por debajo de la tasa media de cretrabajo (tercera revolución tecnológica); la imposibilidad para el sistema de absorber en estas mismas circunstancias en el mercado de empleo el crecimiento demográfico, suponiendo que el resto de los datos permanecen igua-
Por citar de nuevo el estudio de la mencionado ("'Le travail dans le monde"): «Estudios estrictamente sectoriales sobre el impacto de los robots en materia de empronósticos pesimistas, aunque variables. En la preparación del VIII plan francés (1981-1985) se ha estimado que los robots harian perder unos 30.000 empleos; pero esta cifra representa menos del 1% de la mano de obra industrial francesa en 1980. Las previsiones para la RFA son más sombrías. Presumiendo que la utilización de los robots será del 60% del potencial total en 1990 (2% sólo en 1980), se perderían 200.000 empleos, es decir, el 6% del empleo industrial... Esta estimación es sin duda demasiado elevada en la medida en que supone un ritmo rápido de difusión. El problema en tales estudios sectoriales es precisamente su alcance, como ya hemos señalado. Limitadas a un sector, no tienen en cuenta efectos de arrastre que no son necesariamente negativos sobre el conjunto de la economía».(5)
Además, debemos tomar en consideración los efectos precisos de la robotización de las ramas específicas de la industria que han jugado un papel clave en la organización y la fuerza de la clase obrera y del movimiento obrero, como la industria automóvil en los EEUU y en Europa occidental. Ahí las perspectivas son amenazadoras y deben ser comprendidas antes de que sea demasiado tarde (como desgraciadamente ocurrió en la siderurgia y la construcción naval an-
NOTAS: (6). Este fenómeno se manifiesta entre otros por el auge del consumo de drogas en los USA, la violencia de los jóvenes de los suburbios en Gran Bretaña, ect. (7). Saga Ichiro. El desarrollo de la nueva tecnología en Japón. Boletín del Centro Socialista de investigación. Universidad de 'Hose, Tokio 1983. (8). En su panfleto Salario precio, y ganancia, Marx declara igualmente: «Al esforzarse por reducir la jornada de trabajo a su antigua duración razonable, o, allí donde no pueden arrancar una fijación legal de la jornada normal de trabajo, por contrarrestar el trabajo excesivo mediante una subida de salarios —subida que no basta con que esté en proporción con el tiempo adicional que se les estruja, sino que debe estar en una proporción mayor-, los obreros no hacen más que cumplir con un deber para consigo mismos y para con su raza. Se limitan a refrenar las usurpaciones tiránicas del capital. El tiempo es el espacio en que se desarrolla el hombre. El hombre que no dispone de ningún tiempo libre, cuya vida, prescindiendo de las interrupciones puramente fisicas del sueño, las comidas, etc., está toda ella absorbida por su trabajo para el capitalista, es menos todavia que una bestia de carga. Físicamente destrozado y espiritualmente embrutecido, es una simple máquina para producir riqueza ajena». (Márx-Engels. Obras elegidas en volúmenes. Ed. Progreso Moscú. T.lI pág. 69).
teriormente). Las consecuencias de un crecimiento a largo plazo de un paro
-que se prevé millones— son una fragmentación y una división potencial creciente de la clase obrera y el peligro de una desmosectores de la juventud proletaria (los jóvenes negros y los jóvenes de lengua hispana en los EEUU por ejemplo y en ciertas regiones de Gran Bretaña)(6) que no han trabajado nunca desde que abandonaron la escuela y que corren el riesgo de no encontrar empleo en
Socialistas intentado estudiar los efectos de las tecnologías sobre todo en la industria del automóvil. Insisten sobre los aspectos cualitativos de estas modificaciones (descalificación, aumenemergencia de nuevas capas de trabajadores y de nuevas cualificaciones, etc.). Concluyen en una reducción del número de los obreros manuales de alrededor del 10% en la fábrica de automóviles más fuertemente robotizada del Japón, la fábrica Myrayama de Nissan, entre septiembre de 1974 y enero de 1982, sin embargo acompañada de un ligero aumento del personal empleado. Incluso los sindicatos más ligados a las empresas co. mienzan a inquietarse por estas pers. pectivas, cuando el "empleo vitalicio"
Solidaritot
ist unsere
Starkr
continúa siendo la regla en el Japón (ver "Japan Economic Journal", 21-2. 84).
IV La única respuesta seria al crecimiento del paro estructural masivo durante la larga depresión actual es una reducción radical a escala internacional de la semana de trabajo, sin re. ducción de salario: la introducción inmediata de las 35 horas, incluso de las 32 horas semanales. Esto significa el reparto del trabajo existente entre el conjunto del proletariado sin pérdida de salario (un paro del 12% puede suprimirse mediante la reducción semanal del trabajo de cada obrero del 12% y una contratación suplementaria obligatoria). Y esto implicaría la reunificación de sectores obreros frag mentados por el paro y el miedo al paro. Este debe ser el objetivo estratégico central a corto plazo del movimiento obrero internacional en su conjunto, a fin de impedir una modificación seria de las relaciones de fuerza entre el capital y el trabajo, a expensas de éste. La perspectiva a medio plazo debe ser la de una duración semanal del trabajo de 30 horas, si no menos.
Todas las consideraciones sobre la "competitividad nacional" y la "rentabilidad de la empresa" deben ser rechazadas ante esta prioridad social imperativa. Puede fácilmente probarse
que, desde un punto de vista global e internacional -no desde el de una empresa tomada aisladamente—, ésta es también la solución económica más racional. Pero la "racionalidad"
del capital se basa precisamente en la "racionalidad" de las empresas consideradas aisladamente, es decir en una racionalidad "parcial" que conduce a una irracionalidad global cada vez más pronunciada.
El propio Marx se expresó claramente sobre estos dos asuntos: los efectos beneficiosos de una reducción radical de la duración semanal del trabajo sin reducción de los salarios, y la necesidad de una solidaridad internacional de los trabajadores sustituyendo a toda solidaridad "nacional" (o regional, o local, o sectorial o incluso de rama) entre obreros y capitalistas.
A propósito del primer tema, encontramos los comentarios siguientes en los "Manuscritos de 1861-1863", desconocidos hasta hace poco y que constituyen un texto bisagra entre los "Grundrisse" y "El Capital":
«Así, se crea también tiempo libre para los trabajadores, y la intensidad de un trabajo determinado no suprime la posibilidad de una actividad en otra dirección (de otro contenido) que puede por el contrario aparecer como un descanso (recuperación de las fuerzas) y tener este efecto. De ahí las consecuencias excepcionalmente ventajosas que este proceso (la reducción de la jornada normal de trabajo) ejerce —considerado desde un punto de vista estadístico— sobre la mejora física, moral e intelectual de la clase
A propósito del segundo problema, basta recordar el párrafo siguiente del "Llamamiento inaugural de la Asociación Internacional de Trabajadores",
«La experiencia del pasado nos enseña cómo el olvido de los lazos fraternales que deben existir entre los trabajadores de los diferentes países y deben incitarles a sostenerse unos a otros en todas sus luchas por la emancipación, es castigado con la derrota común de sus esfuerzos aislaEngels. Ed, Progreso Moscú. T.II pág.
En uno de sus informes trimestrales sobre la actividad del Consejo General de la AIT, Marx escribió: «E incluso la organización nacional fracasa fácilmente como consecuencia de la ausencia de organización más allá de las fronteras, puesto que todos los países se hacen la competencia en el mercado mundial y se influencian pues mutuamente. Sólo una unión internacional de la clase obrera puede asegurarle definitivamente la victoria». (Marx-Engeles-Werke. T.16 p.322). De forma aún más categórica Marx afirma, en sus "Instrucciones a los decongreso de Ginebra de 1867 de la
«La condición preliminar, sin la que todas las tentativas de mejorar la situación de los obreros y de su emancipación están condenadas al fracaso, es la limitación de la jornada de trabajo». (Obras escogidas en 2 vol. de Marx y Engels. Ed. Sociales Moscú pág. 79).
La lucha entre, por una parte, las fuerzas que presionan hacia un paro estructural masivo a largo plazo y, por otra parte, las que van en el sentido de una nueva reducción radical de la duración del trabajo, está íntimamente ligada a las dos fuerzas motrices fundamentales de la sociedad burguesa: -la tendencia necesaria del capital a aumentar la producción de la plusvalía relativa, es decir el desarrollo de las fuerzas productivas "objetivas" (objetivizadas, materializadas), las máquimecánicos, los sistemas semiautomatizados, la automatización en gran escala, los robots; -la presión en sentido contrario que resulta de la lucha de clases entre el capital y el trabajo asalariado. Uno de los principales éxitos analíticos de precisamente en mostrar la interrelación dialéctica (y Ricardo-Lassalle) entre las dos tendentiene efectos contradictorios sobre el trabajo. Reduce cualificación, suprime empleos, pesa sobre los salarios por el aumento del ejército de reserva. Estos efectos pueden ser compensados parcialmente por aumento de la acumulación de capital ("crecimiento económico"), la emigración internacional del trabajo, etc. Pero simultáneamente, la extensión de la mecanización tiende a aumentar la intensidad del esfuerzo en el trabajo la la vez físico y psíquico, o al menos uno de los dos), y ejerce pues una presión objetiva hacia la reduc'ción de la jornada de trabajo. Este segundo aspecto de las cosas ha sido olvidado, a menudo por los militantes obreros, incluso los socialistas y marxistas, pese a que está desarrollado con fuerza en Marx:
«En un punto determinado (el trabajo) debe perder en intensidad lo que gana en extensión. Pero la misma rela* ción se establece igualmente en el sentido inverso. Reemplazar la cantidad por el grado no es un asunto espe. culativo. Cuando el hecho se manifiesta, hay un medio muy experimencuando, por ejemplo, aparece como fisicamente imposible para el obrero proporcionar durante misma masa de trabajo que efectúa ahora durante diez o diez horas y media. Aqui, la reducción necesaria de la jornada normal o total de trabajo resulta de una mayor condensación del trabajo, que incluye una mayor intensidad, una mayor tensión nerviosa, pero al mismo tiempo un mayor estuerzo físico. Con el aumento de los dos factores —velocidad y amplitud (masa) de las máquinas — se llega necesariamente a una encrucijada, en la que la intensidad y la extensión del trabajo ya no pueden crecer sumultáneamente, en la que el aumento de una excluye necesariamente el de la otra». (Manuscritos de 1861-63. Marx Engels: Gesamtausgabe MEGA II, 3,6; p. 1906).
Pero el capital no concederá esta reducción de la jornada de trabajo, que es física y económicamente indispenespontaneamente y de buena Sólo lo concederá como consecuencia de una lucha encarnizada entre el capital y el trabajo:
«No es sino la ausencia de medida, sin vergüenza ni escrúpulos del capital, que se esfuerza por sobrepasar demencialmente los límites naturales de la duración del trabajo, mientras que se acepta tácitamente que el trabajo se convierta en mas intenso y más tenso con el desarrollo de las fuerzas productivas, lo que obliga incluso a la sociedad fundada en la producción capitalista a limitar mediante la coacción la jornada normal de trabajo a fronteras fijas (natura/mente, es la rebelión de la clase obrera la fuerza motriz principal de esta limitación)». (MEGA || 3,6, p. 1909)..
Esta rebelión no puede conseguir un
(9). E. Mandel "El capitalismo tardío". Ed. Era. (10). Un grupo de obreros y sindicalistas en Francia, que escriben bajo el seudónimo de Adret publicó un libro en 1977 bajo el título "Trabajar dos horas al día" que tuvo demasiado poco eco. Muestra la posibilidad material de una reducción radical de la de trabajo incluso antes de la jornada aparición de la robotización. (11). Ver sobre este aspecto las conclusiones muy mesuradas de una conferencia sobre la robótica: P. H. Wilson y K. Prendergast (ed). The A.I. Bussines, The Commercial uses of Artificial Intelligence, MIT Press Cambridge Mass, Londres 1984.
triunfo (temporal) más que én condiciones de relaciones de fuerzas relaticreadas por la extensión del empleo y las modificaciones de la organización del trabajo en la fase que precede a la larga depresión y al desencadenamiento del paro. Y precisamente, al final de los años setenta y en los años ochenta, el proletariado internacional (sobre todo en, Europa del Oeste) ha entrado en una confrontación creciente con el capital sobre la problemática "o bien austeridad, o bien reducción de la duración del trabajo sin reducción del salario sociales"" , con una fuerza numérica, prestaciones organizativa y militante considerablemente aumentada, acumulada durante cincuenta, sesenta y el comienzo de los años setenta, es decir durante el período del "boom" econólarga duración de posguerra. Por esta razón la resis. tencia de la clase obrera contra la austeridad va a aumentar, extenderse, volverse periódicamente explosiva y va a tender a generalizarse nacional e internacionalmente. Por esta misma razón la clase capitalista no lo tendrá fácil para poner en práctica su propia "solución" histórica a la depresión actual.
Precisamente porque la fuerza orgánica de la clase obrera (de los trabajadores asalariados) es tan amplia al comienzo y en la primera fase de esta depresión, la salida de esta intensa ofensiva de clase del capital contra el trabajo no.
decidida. La posibilidad de que el proletariado sufra una derrota aplastante del tipo de la de Alemania en 1933,
España 1939 o Francia en 1940 en alguno de los grandes países capitalistas claves es restringida, al menos en un futuro próximo. Esto no significa que una solución socialista proletaria a la crisis esté clara o sea ya perceptible en el horizonte. El principal obstaculo a esta crisis es subjetivo y no objetivo: el nivel de conciencia de la obrera y la capacidad de su dirección son todavía absolutamente inadecuados.
también que al menos la posibilidad objetiva de una solución obrera a la crisis de la humanidad sigue existiendo, y por un largo período. El resto del propio movimiento conciencia gravedad y de los riesgos implicados por la crisis (la simple supervivencia física de la humanidad está ahora en cuestión), de la imposibilidad de resolverla en el marco de la economía de mercado generalizada, es decir del capitalismo, de la necesidad de desarro-
Ilar un programa de acción anticapitalista que tenga como punto de partida las preocupaciones y las necesidades realmente existentes de los trabajadores realmente existentes con toda concentrar esta fuerza considerable variedad, de la necesidad . de en un ariete para arremeter entre la fortaleza del capital, de la necesidad de organizarla para el derrocamiento del capitalismo.
VI hipótesis de que todo lo que acaba- Aceptemos por un instante mos de decir será desmentido por la experiencia en los próximos decenios, y que por consiguiente, —a la vez por razones económicas (robotización) y políticas (toma de conciencia ecológica de la "sociedad") que se supone
"subestimamos"— obrera decrecerá de forma considerable entre hoy y el fin del siglo XX, que el proletariado ha comenzado ya a declinar como fuerza objetiva (a la vez en número y en su cohesión interna) y que por la misma razón, su capacidad objetiva de transformar la sociedad en declinará también, más o menos regularmente. En este caso, no basta con decir "adiós al proletariado". Debe decirse también "adiós al socialismo", proyecto realista, fundamentado forma materialista, de emancipación humana y "adiós a la economía de mercado" y al propio capitalismo.
Una de las tesis fundamentales de Marx, contra la cual ninguna demostración puede oponerse sobre la base. de los últimos cien años de experiencias, es que únicamente la obrera adquiere por su lugar'en la producción capitalista y en la sociedad burguesa las "cualidades positivas", es decir la capacidad de una (auto) organización solidaridad y de cooperación en gran escala, que son las precondiciones de una solución socialista a la crisis de la humanidad. Estas cualidades no crean automáticamente el papel emancipador revolucionario del proletariado, pero establecen su potencial social.
Ninguna otra clase o capa social tiene potencialidad similar, ni los campesinos del tercer mundo, ni los intelectuales revolucionarios, ni evidentemente los tecnócratas, los funcionarios o las capas pauperizadas y marginalizadas, semiproletarias o subproletarias. Ciertamente, otras clases o capas sociales tienen un enorme potenanticapitalista
(antiimperialista) "negativo", ejemplo el campesinado pobre de los países subdesarrollados. Pero la historia sigue probando que no tienen el
"positivo" para la organización socialista consciente.
Por otra parte, si una substitución masiva del trabajo "vivo" por trabajo
"muerto" (los robots) conduce a un declive masivo absoluto de la clase
obrera, no es solo el porvenir del proletariado y del socialismo el que está amenazado: la simple supervivencia de la economía capitalista de mercado se vuelve cada vez más imposible. Este dilema se resume aunque sea de forma simplificada por el siguiente diálogo, ya clásico, entre el patrón y el sindicalista: "-¿Qué será de la fuerza de vuestro sindicato cuando todos los obreros sean reemplazados por robots?; -En este caso, ¿qué será de vuestras ganancias, realizadas por la venta de vuestros productos?. Desgraciadamente para vosotros, los robots no compran absolutamente nada".
Marx preveía este desarrollo hace más de ciento veinte Grundrisse (lo que dicho sea de paso, menudo, que lejos de ser un "economista del siglo XIX", era un visionario que percibía tendencias que iban a afirmarse sólo en el siglo XX). Marx escribe: «En la medida, sin embargo, en que la gran industria se desarrolla, la creación de la riqueza efectiva se vuelve menos dependiente del tiempo de trabajo y de la cantidad de trabajo durante el tiempo de trabajo, poder que a su vez no guarda relación alguna con el tiempo de trabajo inmediato que cuesta su producción, sino que depende más bien del estado general de la ciencia y del progreso de la tecnología, o de la aplicación de esta ciencia a la producción. (El desarrollo de esta ciencia, esencialmente de la ciencia natural y con ella de todas las demás, está a su vez en relación con el desarrollo de la producción material) (...) El trabajo ya no aparece tanto como recluido en el proceso de produccion, comporta como supervisor y regulador con respecto al proceso de proSiglo XXI T.II p.227). «El robo de tiempo de trabajo ajeno,
Use funda la riqueza actual, aparece como una base misecomparado fundamento, recién desarrollado, creado por la gran industria misma. Tan pronto como el trabajo en su forma ha cesado de ser la gran de la riqueza, el tiempo de trabajo deja, y tiene que dejar, de ser su medida y por tanto el valor cambio (deja de ser la medida) del valor de uso. El plustrabajo de la masa ha dejado de ser condición para el desarrollo de la riqueza social, así como el no-trabajo de unos pocos ha cesado de serlo para el desarrollo de los poderes generales del intelecto humano. Con ello se desploma la producción fundada en el valor del cambio». (Grundrisse. Ed. Siglo XXI. T.II p.229).
De forma evidente este desarrolló no puede ser acabado bajo el capitalismo, precisamente porque bajo el capitalismo, as inversiones, crecimiento económico, desarrollo maquinismo,
(incluyendo el de los robots) permanecen subordinados a la acumulación del capital, es decir, a la producción y búsqueda de los beneficios de las empresas consideradas individualmente. Habíamos señalado ya en nuestro libro "El capitalismo tardío"(9) que bajo el capitalismo, la automatización completa, la introducción de robots a gran escala son imposibles pues implicarían la desaparición de la economía de mercado, del dinero, del capital y de las ganancias. En una economía somaravilloso instrumento de emancipación humana. Haría posible la semana de 10 horas(10) de trabajo. Daría a los hombres y a las mujeres todo tiempo necesario para la autogestión de la economía y de la sociedad, el desarrollo de una individualidad social rica para todos y todas. Permitiría la desaparición de la división social del trabajo entre administradores y administrados, la extinción del Estado, de toda coerción o violencia entre los seres humanos.
La variante más probable bajo el capitalismo, es precisamente la larga duración de la depresión actual, con el desarrollo únicamente de una automatización parcial y de una robotización marginal(11), acompañadas las por una sobrecapacidad de sobreproducción a gran escala (una sobreproducción de mercancías),, un paro a gran escala, una presión a gran escala para extraer cada vez más plusvalía
ROBOTS POR CADA 1.000 ASALARIADOS EN LAS EMPRESAS INDUSTRIALES EN 1981
(12). Lo que muchos abogados de la capacidad del capitalismo para regular la crisi ctual olvidan, es que cada etapa de / mecanización, y por supuesto cada etapa hacia la automatización, está acompañada de un aumento masivo de la masa de mercancías producidas que deben ser vendidas, antes de que el capital realice y se apropie de la plusvalía producida. Vel Grundrisse op cit p. 325; MEGA |/ 3,6, op cit., p. 2164.
de un número de días de trabajo y de obreros productivos que tiende a estancarse y a declinar ligaramente. Esto equivaldria a un aumento de la presión para la explotación de la clase obrera (haciendo bajar los salarios
Seguridad Social), debilitando o des truyendo el movimiento obrero organisocavando las libertades democráticas y los derechos
VIi
En los Grundrisse, Marx no sólo percibe la tendencia fundamental de la tecnología capitalista a ir hacia la progresiva humano del proceso de producción. Subraya también la contradicción fundamental que produce esta tendencia
- Sobreproducción masiva o, que viene a ser lo mismo, subempleo masivo de la capacidad productiva. Durante la última recesión, de 1980 1982, más del 35% de la capacidad productiva de los USA estaba inutilizada. Si deducimos de ella además la de armamentos desde el punto de vista de la produc
- se llega al alucinante resultado de que más del 50% de la capacidad productiva americana no era aprovechada para fines productivos(12).
- Paro masivo.
el potencial amante matemen a tengo e para el ser humano, que es tiempo Pais Suecia Japón Alemania del Oeste USA Francia Gran Bretaña Fuente: L'Observateur de l'OCDE n° 123 julio 1983. para el desarrollo de toda la personalidad humana, a su tendencia opresiva en el capitalismo. Sintetiza así toda la diferencia fundamental entre una sociedad de clases y una sociedad sin clase una sociedad de clases, la apropiación del sobreproducto social por una minoría significa la posibilidad de extender el tiempo libre únicamente para esta minoría, y por consiguiente, la reproducción a una escala cada vez más amplia de la división de la sociedad entre quienes la administran y acumulan los conocimientos y quienes producen sin acceso a los conocimientos, o con accesos más limitados. En una sociedad sin clases, la apropiación y el control del sobreproducto social por los productores asociados significaría por el contrario una reducción radical del tiempo de trabajo (del trabajo necesario) para todos, y, con ello, la desaparición de la división social del trabajo entre los administradores y los productores, entre los y las que tienen acceso a todos los conocimientos y los y las que estan cortados de la mayor parte del saber. En un pasaje impresionante de los Grundrisse ligado a los que ya hemos citado, Marx escribe: «La creación de mucho disposable time(a) —aparte el tiempo de trabajo necesario—, para la sociedad en general y para cada miembro de la misma (esto es, margen para el desarrollo de todas las fuerzas productivas del individuo y por ende también de la sociedad), ción de tiempo de no-trabajo, se presenta desde el punto de vista del capital, al igual que en todos los estadios precedentes, como tiempo de no-trabajo o tiempo libre para algunos... Su tendencia, empero, es siempre por un lado la de crear disposable time, por otro la de to convert it into surplus labour(b). Si logra lo primero demasiado bien, experimenta una sobreproducción y entonces se interrumpirá el trabajo necesario, porque el capital no puede valorizar surplus
1978 1980 1981 13,2 18,7 29,9 8,3 13,0 0,9 2,1 3,1 4,0 0,2 1,1 1,9 0,2 1,2 labour(c) alguno. Cuanto más se desarrolla esta contradicción, tanto más evidente se hace que el crecimiento de las fuerzas productivas ya no puede estar ligado a la apropiación de surplus labour ajeno, sino que la masa obrera misma debe apropiarse de su plustrabajo. Una vez que lo haga —y con ello e! disposable time cesará de tener una existencia antitética-, por
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4,2 2,3 4,6 0,6
una parte el tiempo de trabajo necesario encontrará su medida en las necesidades del individuo social y por otra el desarrollo de la fuerza productiva social será tan rápido que, aunque ahora la producción se calcula en función de la riqueza común, crecerá el disposable time de todos. Ya que la riqueza real es la fuerza productiva desarrollada de todos los individuos».
(Grundrisse T.II p.231-232 Ed. Siglo XXI). [Nota del traductor: (a). Disposable time: tiempo libre disponible. (b). To convert it into surplus labour: convertirlo en plustrabajo. (c). Surplus labour: plustrabajo]. consiste en el ahorro de tiempo de trabajo; (minimizar —y reducción minimo- de los costos de producción); pero este ahorro se identifica con el desarrollo de la fuerza productiva. En modo alguno, pues, abstinenpower(a), de capacidades para la producción, y, por ende, tanto de las capacidades como de los medios de disfrute. La capacidad de disfrute es una condición para éste, por tanto primer medio del disfrute, y esta capacidad equivale a desarrollo de una aptitud individual, fuerza productiva. El ahorro de tiempo de trabajo corre parejo con el aumento del tiempo libre, o sea tiempo para el desarrollo pleno del individuo, desenvolvimiento que a su vez reactúa como máxima fuerza productiva sobre la fuerza productiva del trabajo. 'El tiempo libre -que tanto es tiempo para el ocio como tiempo para actividades superiores— ha transformado a su poseedor, naturalmente, en otro sujeto, el cual entra entonces también, en cuanto ese otro sujeto, en el proceso inmediato de la producción. (Grundrisse T.II p. 236. Ed. S.XXI). [Nota del traductor: (a). Poder, facultades. (b). Siendo (este) capital fijo el hombre mismo. (c). Fin último].
Igualmente subraya Marx como, bajo el capitalismo. la ciencia, es decir los resultados de lo que él llama "el trabajo social en general", los conocimientos generales de la sociedad son sistemáticamente divorciados del trabajo, como -¡sorprendente anticipación de la "robótica"!— la ciencia bajo el capitalismo está opuesta al trabajo: "La ciencia en tanto que producto mental general del desarrollo social aparece aqui como directamente incorporada al capital (y por ello su aplicación en tanto que ciencia, separada de los conocimientos y de las aptitudes de los obreros individuales no surge más que de la forma social del trabajo), igual que lo son las fuerzas naturales del propio trabajo social. El desarrollo general de la sociedad, precisamente porque está explotada
TRIBO
por capital contra el trabajo, aparece asímismo como el desarrollo del capital, tanto más cuanto que está acompañada por una reducción del contenido de la capacidad del trabajo, al menos para la gran masa de los trabajadores» (MEGA II, 3,6, p. 2164).
VIII
¿Cómo intenta el capitalismo contradicción creciente entre la reducción de la cantidad absoluta de trabajo humano necesaria para la misma producción de una masa creciente de mercancíaș y las posibilidades de realización de la plusvalía contenida en esta masa de mercancías?. Su solución es la de una proletariado actual en dos grupos antagónicos: los que continúan participando en el proceso de la producción de la plusvalía, es decir en el de producción capitalista (con una tendencia a la reducción de los salarios); y los que están excluídos de este proceso y que sobreviven por medios que no son la venta de su fuerza de trabajo a los capitalistas o al Estado burgués: asistencia social, aumento de las actividades "independientes", campesinos parcelarios o artesanos, vuelta al trabajo doméstico, comunidades "lúdicas", etc, y que pero no las producen. Una forma transitoria de marginalización en relación al proceso de producción "normal" se encuentra en el trabajo "precario", el trabajo "a tiempo parcial" negro, que afectando particularmente a las mujeres, los jóvenes trabajadores, los inmigrados, etc...
¿Cuál es la lógica capitalista de esta sociedad dual?. Es un gigantesco retroceso histórico en una cuestión clave: los salarios indirectos (socializados).
Mediante una larga lucha histórica, la clase obrera de Europa occidental,
UMLE DIN
Pd. medida de los USA y del Japón) había arrancado al capital este cimiento fundamental de la solidaridad de clase, es decir, que los salarios no deben únicamente cubrir los costes de reproducción de la fuerza de trabajo de quienes están efectivamente empleados, sino los costes de reproducción del prole tariado en su totalidad, por lo menos a escala nacional, es decir, también el mantenimiento de los parados, de los de las personas de edad avanzada, de los trabajadores y trabajadoras inválidos y de sus hijos, a un mínimo vital superior al "límite de la oficialmente Esta es la significación histórica de las cotizaciones a la Seguridad Social, que forman parte del salario, que consparte socializada, o al la parte del "transita" por las manos de las instituciones de la Seguridad Social. A través de la presión en favor de la sociedad dual, del trabajo a tiempo parcial, del trabajo en precario, del trabajo negro, el capital quiere en adelante reducir los salarios a los salarios directos únicamente, que inevitablemente declinarán a continuación en función del crecimiento masivo del ejército de reserva. Este es el caso para la masa de quienes trabajan en trabajos negro o en precario, que generalmente ya no se benefician de las ventajas de la Seguridad Social. Esto representa una reducción brutal de los salarios, del orden del 30%, si no más, al menos en Europa capitalista
En otros términos, la sociedad dual no es otra cosa que uno de los mecanismos claves para aumentar brutalmente la tasa de plusvalía, la tasa de explotación de la clase obrera y la masa y la tasa de ganancia. Cualquier excusa, por muy "sofisticada" que sea para sostener este objetivo del capital
"tercermundista" gica, la utopía de una "realización inmediata del comunismo", el deseo de "romper con los modelos de consumo
(13). Aristóteles llama la atención sobre el hecho de que los que practican la política y la ciencia, es decir los que "administran, acumulan" en el sentido marxista del término, sólo pueden hacerlo porque otrosles proporcionan la subsistencia. (14). En su "Etica a Nicomaco", Aristóteles ya había establecido una relación entre trabajo y el tiempo libre que se acerca por otra parte al análisis. de Marx en los Grundrisse y en El Capital. Deberíamos recordar la etimología de la palabra francesa "loisir" (ocio, tiempo libre) que deriva de la palabra latina "licere", ser libre para actuar como a uno le parece. (15). Ver D. Linhart "Crisis del trabajo", "Temps Modernes" enero de 1984. (16). Ver entre otros, Barry Commoner, The Closing Circle, Londres 1972.
capitalista" etc.) es, en el mejor de los una capitulación mistificada ante la ideologia burguesa y los objetivos de la clase capitalista. En el peor de los casos, es una complicidad con Hacerse el abogado de la extension del trabajo no pagado, "objetivos socialmente útiles" cuando hay un número creciente de parados, no es construir "células de comunismo" en el seno del capitalismo. Es ayudar a los capitalistas a dividir a la obrera a través del paro, ayudarles a acremás que eso. Es poner nuevos y formidables obstáculos en el camino de la realización del potencial realmente emancipador de las nuevas tecnologías y de la "robótica" medida en que la sociedad dual tiende a perpetuar de forma elitista la división de la sociedad entre los que reciben el tiempo necesario y las potencialidades para apropiarse de todos los frutos de la ciencia y de la civilización puede hacerse mas que sobre la base de la satisfacción plena y entera de las necesidades materiales fundamentales- y quienes estan condenados (incluso quienes se condenan a sí mismos, por la elección del ascetismo) a pasar cada vez más tiempo como "animales de carga" por citar una vez más la elocuente fórmula
El dilema real, que resume la alternativa histórica fundamental a la que la humanidad debe hacer frente hoy, radical del tiempo de trabajo para todos y para todas —para empezar, la media jornada de trabajo o la media semana de trabajo— o la perpetuación de la división de la sociedad entre los que producen y los que gestionan, saben. La reducción radical del tiempo de trabajo para todos y todas, que era la grandiosa visión emancipadora de Marx, es indispensable a la vez para la apropiación de los conocimientos y de la ciencia por parte de todos, y la realización de la autogestión por todos (es decir un régimen de los productores asociados). Sin tal reducción, los dos son una utopía. No se pueden adquirir los conocimientos científicos, administrar su empresa, su barrio o su "Estado" (su colectividad) con un trabajo embrutecedor durante ocho horas por día, cinco o seis dias a la semana. Afirmar lo contrario, es mentirse a sí mismo y mentir a los demás.
potencial emancipador de la robótica, es el de hacer el socialismo, el comunismo, más fáciles, haciendo posibles una semana de trabajo de veinte, quince o diez horas para todos y todas. Pero cualquier evolución en la dirección de la sociedad dual(13), incluso con las mejores intenciones del mundo, va en la dirección diame tralmente opuesta a la de la emanci-
Dejamos de lado la cuestión de saber si el "trabajo" reducido a veinte o quince horas por semana es aún el
Men el sentido clásico del término(14). Dejamos igualmente de lado el problema de saber hasta qué punto el desarrollo pleno y entero del individuo, social, por citar de nuevo a
Yes un desarrollo en el que las actividades "productivas" continúan separadas de las actividades culturacreativas, científicas, artísticas, deportivas, puramente recreativas, o por decirlo de otra forma, si se realiza el famoso derecho a la pereza de Lafargue. La felicidad humana depende por cierto de una actividad permanente esfuerzo, incluso si un mínimo de actividad y de movilidad físicas y mentales parecen ser una precondición absoluta para un desarrollo sano y armonioso, incluso para el cerebro.
independientemente cualquier consideración de esta naturaleza -el futuro, del trabajo en el sentido "secular" del término—, una de las conclusiones está clara. Lo que llegue a ser el trabajo humano y la humanidad no está predeterminado mecánicamente por la tecnologia y la ciencia, sus tendencias, presentes y los peligros evidentes que comportan. Está determinado en última instancia por el marco social en el que se desarrollan. Y aquí es absolutamente. fundamental la diferencia entre un desarrollo en el marco del capitalismo, de la competencia, de la economía de mercado, de la sed insaciable de enriquecimiento privado de una parte, y de socialismo, es decir de la propiedad colectiva y de la solidaridad colectiva asociados, por el dominio de todos los productores de sus propias condiciotrabajo, resultante de una reducción radical del tiempo de tra-
Los patronos y el Estado burgués pueden apoyarse parcialmente para su objetivo estratégico de introducir.una sóciedad dual en la actitud evidenteimente contradictoria de los trabajadores hacia el trabajo en las empresas modernas en general(15). Es cierto que los trabajadores, están obligados bajo el capitalismo, a defender el pleno empleo a fin de recibir un salario vital (directo e indirecto). La "alternativa", bajo el capitalismo, es una reducción drástica de su nivel de vida,. es decir, el empobrecimiento, la degradación material, intelectual y moral:
Pero de la misma forma, los trabajadores son claramente conscientes del carácter degradante de la organi-
zación capitalista del trabajo y del esfuerzo productivista capitalista, sobre todo en las condiciones de extrema parcelación del trabajo (taylorismo). Precisamente, cuando su nivel de vida se eleva, como en el período 1950-70 las reivindicaciones "cualitativas" de control obrero sobre los ritmos y el contenido del trabajo (más tiempo libre, más salud, más cultura) toman una nueva dimensión. Esto se ha convertido en una evidencia patente a través y después de la explosión de Mayo del 68. Esta conciencia existe aún, y los patronos y el Estado burgués intentan conscientemente apoyarse en ella para hacer que la sociedad dual aparezca como otra cosa de lo que realmente es: una tentativa para que la clase obrera pague ella misma la factura de la crisis y para aumentar brutalmente la masa y la tasa de ganancia.
En la misma onda que las lamentaciones demagógicas según las cuales los trabajadores (¿por qué no los patronos y el Estado?) deberían compartir sus rentas con los parados, y el mito según el cual "los salarios demasiado elevados y las prestaciones sociales excesivas" serían los verdaderos responsables de la crisis, todo el discurso sobre "abandonemos el trabajo que no tiene sentido", es hoy únicamente un arma ideológica de clases contra la clase obrera para reducir la parte de los trabajadores en la renta nacional y para "racionalizar" el aumento del paro. ¿Si se está tan convencido del carácter "nocivo" o "inútil" del trabajo asalariado, por qué no plantear la reducción en un 35 o de las horas de trabajo para todos y todas mejor que justificar la expulsión del trabajo de algunos y al-
IX
Toda idea según la cual la tecnología actual, que amenaza con destruir el entorno natural, sería el producto "inevitable" de la lógica interna de las ciencias naturales debe ser rechazada como oscurantista, ahistórica, y, en último análisis apologética del capitalismo. Bajo el capitalismo, la tecnología se desarrolla bajo el látigo de la competencia, en el marco de los costes y de las ganancias previstas para cada empresa tomada individualmente. Los costes sociales generales, los costes humanos, ecológicos no se toman en cuenta, no solo porque son "exteriorizados" (es decir, que las. empresas individuales no los pagan) sino también porque a menudo aparecen más tarde que las ganancias que las nuevas tecnologías permiten recoger a corto —o a medio- plazo. Se pueden citar múltiples ejemplos de tales elecciones tecnológicas, provechosas desde el punto de vista de
• individualmente pero irresponsables para la sociedad en su conjunto, a largo plazo; citemos sobre todo el motor a explosión (gasolina) o la elección de los detergentes, frente al jabón, para lavar la ropa. En cada uno de estos casos estaban implicadas alternativas reales. No eran las únicas técnicas existentes en el momento de la elección (16). Por el contrario, otras soluciones técnicas eran posibles. Las opciones no fueron hechas por razones de preferencia puramente "científicas" o "técnicas". Fueron hechas por razones de ganancias por ramas específicas de la industria, o, mejor aún, de las empresas líderes de esas ramas. Estas opciones dependían pues, de las relaciones de poder en el seno de la clase capitalista y de la sociedad en su condeterminismo tecnológico ha decidido destino humano. Lo que está en juego es un determinismo socioeconómico, en el que los intereses materiales de las clases sociales o de importantes mientras estas clases o fracciones de clase tienen el poder para imponer su voluntad (guiada por esos intereses) al conjunto de la sociedad.
No hay nada nuevo en la comprensión de que el desarrollo tecnológico bajo el capitalismo no es la única tecnología posible, sino una tecnologia específica introducida por razones específicas estrechamente ligadas a la naturaleza específica de la economía capitalista y de la sociedad burguesa. Karl Marx era perfectamente consciente de ello: «En la agricultura, como en la manufactura, la transformación capitalista del proceso de producción aparece a la vez como martirologio de los productores; el medio de trabajo, como medio de sojuzgamiento, de explotación y empobrecimiento del obrero; la combinación social de los procesos laborales, como opresión organizada de su vitalidad, libertad e independencia individuales(...)
Al igual que en la industria urbana, la fuerza productiva acrecentada y la mayor movilización del trabajo en la agricultura moderna, se obtienen devastando y extenuando la fuerza de trabajo misma. Y todo progreso de la agricultura capitalista no es sólo un progreso en el arte de esquilmar al obrero, sino a la vez en el arte de esquilmar el suelo; todo avance en el acrecentamiento de la fertilidad de éste durante el lapso dado, es un avance en el agotamiento de las fuentes dura-
(17). Ver David F, Noble Forces of Production, Knopf, New York, 1984. (18). Ver Reinhart Brenet, Die Pfeile der Zeit, Meyster Verlag, Munich 1984. (19). El profesor A.J. Ayer plantea este problema en la crítica que hace (New York, Review of Books, 1 marzo 1984) del libro de J. David Bolter Turning's Man: Western Culture in the Computer Age University of North Carolina Press, 1983. (20). La firma "Denning Mobile Robotics INC" de Woburn afirma que ha firmado un contrato para procurar 680 robots a la "Southern Steel Corp" a fin de servir de guardianes de prisiones durante tres años. (The New York Times, 9 de enero de 1985).
deras de esa fertilidad». (El Capital T.1. Ed. Siglo XXI pág. 612).
Subrayaba también con vigor que esta tendencia a aplicar tecnologías —tecnologias que aumentan la producción de plusvalía— implica que las nuevas técnicas no tienen por único objetivo reducir el valor de la fuerza de trabajo, permitir producir bienes de consumo más baratos y economizar capital constante (asegurar la producción de máquinas, materias primas y también por función reducir el poder de resistencia de los trabajadores en una fábrica, en una rama industrial o en el conjunto de la sociedad.
«La maquinaria;
irresistible, dispuesto a convertir al asalariado en
"superfluo". El capital proclama y maneja, abierta y tendencialmena la maquinaria como potencia hostil al obrero. La misma se convierel arma más poderosa para las strikes (huelgas), dirigidas contra la autocracia del capital. Según Gaskell, la máquina de vapor fue desde un primer momento un antagonista de la "fuerza humana", rival que permitió a los capitalistas crecientes reivindicaciones obreras, las cuales amenazaban empujar a la crisis al incipiente sistema fabril. Se podría escribir una historia entera de los inventos que surgieron, desde 1830 como medios bélicos del capital contra los amotinamientos obreros». (El Capita/ T.1. Ed. Siglo XXI. Pág. 530).
La historia de la introducción de las herramientas de control numérico tras la gran ola de huelgas de 1946 es una ilustración edificante. Hoy, cuando se hace un posteriori, menos del 1% de las máquinas-herramientas utilizadas industria americana son de control numérico. Pero el miedo creado por su introducción inicial fue suficiente para romper el poder del sindicato en las máquinas herramientas.
Una función similar juega hoy el supresión del trabajo humano por los robots". La realidad está lejos de acercomo muestra el cuadro del final del texto.
Ya por citar a la revista "Electronic
; n° 1.1.85: "Incluso si la utilización de los robots crece según las previsiones... en 1990 no afectará aún más que a algunas décimas de 1% de todos los asalariados en los países industrializados, según estimación de fuentes industriales".
Hay que responder a este miedo
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familiarizando a los trabajadores con los ordenadores, exigiendo que los hijos de la clase obrera tengan ordenadores a su disposición gratuitamente en las escuelas. Este año se venderán 5 millones de ordenadores domésticos "personales" en los USA. La compe tencia es feroz. La caída de los precios será paralela. Los sindicatos y las demás organizaciones de clase deben asegurar que los obreros y los emplea-
La dominar mecánicos, dotados de "inteligencia Entonces el miedo retrocederá y la clase obrera acabará por comportarse con las nuevas máquinas como acabó por hacerlo con las antiguas. instrumentos de trabajo que pueden ser transformados de instrumentos de despotismo en instrumentos de emancipación en cuanto los trabajadores se conviertan en sus dueños colectivos.
Sociedades postcapitalistas como la de la URSS utilizan generalmente la las consecuencias de la gestión burocrática y del monopolio del poder burocrático, es decir de la falta de una opinión pública crítica. Pero en un régimen de productores libremente asociados, en una democracia socialista con pluralidad de partidos políticos, todas estas contradicciones no.
No hay ninguna razón para creer que estos productores estarían tan locos como para envenenarse mutuamente, envenenar el entorno, conozcan los riesgos. No hay ninguna razón para pensar que no utilizarán máquinas, como los robots, para suprimir o reducir todos los trabajos humanos mecánicos, no creativos, agotadores, es decir, todo el trabajo humano alienante. La nueva tecnología hace posible la reunificación de la producción, la gestión: y el conocimiento para los productores y amplía pues de forma considerable el espacio de la actividad creadora y el disfrute
Queda una cuestión que los marxistas no habían tenido en cuenta hasta ahora porque no se planteaba aún a la humanidad. Tras haber sido durante decenios un tema de ciencia ficción y futurología, esta cuestión aparece ahora en el umbral de lo que es históricamente concebible como resultado de los prodigiosos progresos de las ciencias aplicadas y de la tecnología en los últimos decenios. ¿Podría el trabajo humano construir máquinas que podrían escapar al control de la humanidad, que podrian volverse completamente autónomas de los hombres y mujeres, es decir, "máquinas inteligentes"? ¿Podrían estas máquinas rebelarse un día contra su creador original?. A partir de un cierto umbral, ¿los robots empezarían construir otros robots sin instrucciones humanas (sin programación), que serian ampliamente superiores a los hombres desde el punto de vista de la inteligencia?.
En abstracto, tal posibilidad es ciertamente concebible. Pero debe circunscribirse más precisamente el marco material del problema hoy y en un futuro próximo, antes de sentirse condenados en cuanto al dominio del hombre sobre las máquinas.
Para construir un juego de ajedrez respuesta a todas las combinaciones posibles, es decir 10120 se necesitaría un número de combinaciones que excede de lejos el número total de átomos del universo. Para que un ordenúmeros de 39751 cifras a fin de descubrir un posible número "primo" entre ellos (un número primo es el que sólo puede dividirse por sí mismo y por 1), le haría falta un tiempo superior al de toda la existencia de la humanidad desde sus origenes hasta hoy. Pero con la ayuda de estos mismos ordenala inteligencia humana descubierto en el mes de septiembre de 1983 tal número "primo" de 39.751 cifras (que si fuera totalmente impreso se extendería a lo largo de 60 metros). En Chippewa Falls, en los Estados
Hay hasta 15.000 millones de células nerviosas en un sólo cerebro humano y mil sinapsis por célula; las componentes de los ordenadores no podrán alcanzar de ninguna forma, un número semejante en un futuro previsible. Por consiguiente, el dia en que nuestros esclavos mecánicos podrían controlarnos, dominarnos está aún muy, muy lejano. Por otra parte, si fuera preciso, la humanidad puede decidir limitar o parar la producción de los ordenadores robotizados y de los robots informatizados. corazón del problema: la estructura y las leyes de desarrollo de la sociedad humana y de la economía. Tal es el verdadero objeto de la alternativa y no el potencial incontrolable de las nuevas tecnologías. Si la humanidad se hace la dueña de su sociedad, de la organización social del trabajo, de las finalidades y objetos del trabajo, es decir, dueña de su propio destino, no hay ningún peligro de que se convierta en la esclava de los ordenadores pensantes. Pero esto presupone la abolición de la propiedad privada, de la competencia, de la economía de mercado, del "egoismo sagrado", como estimulante global del trabajo social.
Esto presupone una organización del trabajo basada en la cooperación y la solidaridad con vistas al interés común, es decir, el socialismo democráticamente autogestionado. logramos este dominio, las amenason innumerables. riesgo de la muerte atómica, de ahogarnos en nuestros propios desechos, ecológica, de la pobreza masiva y el declive de las libertades. La posible esclavitud por las máquinas no es más que un riesgo más y sin duda el menos probable(19).
El núcleo racional de este miedo irracional, es el hecho de que cambio necesario en la conciencia humana para ir hacia un mundo socialista puede ser hecho más difícil por los efectos a corto plazo de las nuevas técnicas de comunicación sobre el
Men la medida que el empleo de dichas técnicas está subordinado a los objetivos e intereses particulares de los grupos sociales privilegiados. La sustitución de los libros por videocasettes, la elección extremadamente reducida entre los conjuntos de ideas que resultan de ello, declive del pensamiento crítico y de la investigación libre de cualquier dependencia de la búsqueda de ganancias a corto plazo; el declive del pensamiento teórico, sintético, imaginativo en provecho de un pragmatismo estrecho y de un utilitarismo miope (combinado generalmente generosa envoltura de misticismo y de irraciona-
Men lo que concierne a los "grandes problemas") , este es el peligro real: que los robots y los ordeforma de pensar, pero no por culpa de esos desgraciados esclavos mecánicos, sino por la de las fuerzas sociales que tienen un interés inmediato en estos efectos desastrosos. Igualmente, ayudado por el ordenador, puede oprimir más facilmente, explotar, reducir a' la esclavitud a otros seres humanos — en primer lugar a las clases explotadas y oprimidas— de lo que podría hacer el cerebro humano sin ordenadores. Pero nuevamente, la causa de esto no es la "maldad" de los ordenadores o de la ciencia aplicada, crueldad inherente a un cierto tipo de sociedad, que crea la tentación y las incitaciones para ese tipo de comportamientos y de tentaciones(20).
Contra esos peligros, debemos movilizarnos, no tras la consigna de "¡cuidado con la ciencia y sus peligrosas potencialidades!" o "destruyamos los ordenadores". La consigna que se impone es la de "Dejemos a la humanidad convertirse en dueña de su destino social y técnico, dueña de su economía y de todos los productos de su trabajo intelectual y manual". Esto es hoy todavía posible y es mas necesario que lo ha sido nunca. O