El sindicalismo light. está de moda. Periodistas, sociólogos, empresarios y burócratas sindicales nos vienen anegando últimamente con un discurso coincidente
«En un mundo en el que, bajo el impacto de la revolución tecnológica, el proletariado industrial retrocede en favor de las nuevas profesiones y del sector terciario, el sindicalismo industrial está ya superado, no logrando mantener el.
paso con las transformaciones de la sociedad y del propio mundo del trabajo».
«Los contenidos tradicionales de la estrategia reivindicativa se han envejecido:
cuestiones como la titularidad y la defensa a ultranza de cada puesto de trabajo, reivindicaciones cuantitativas como las usualmente planteadas en la negociación colectiva... ya no funcionan; más aún, no sintonizan con el mensaje de igualdad y solidaridad que es necesario transmitir para impedir la división entre ocupados y desempleados, o entre los que tienen empleo estable y los que trabajan en precario, o entre los parados subsidiarios y los que se encuentran totalmente
«Abandonemos el sindicalismo tradicional, corporativo, que defiende sólo a los que trabajan, y pongamos en el centro de la acción al empleo; hagamos un esfuerzo colectivo de todas las clases y organizaciones sociales y de las instituciones del Estado en favor de ese empeño; impidamos que el darwinismo social impere y que la sociedad deje abandonados a su suerte a los sectores mas débiles; busquemos un nuevo marco de solidaridad y resituemos, en ese contexto, la función y el estilo del sindicalismo moderno, adaptado a los cambios estructu-
Viraje a la derecha en el XI Congreso de la CGIL italiana
MISERIA DEL NUEVO
"REALISMO" SINDICAL que rebosa modernidad:
desprotegidos, y reunificar el mundo del trabajo».
rales del movimiento obrero que los nuevos tiempos imponen».
Este discurso está ganando adeptos entre determinados aparatos sindicales. Se viste de rigor en base a ciertos datos de la realidad —como la disminución de los trabajadores industriales en favor del sector terciario o la marginación del mundo del trabajo de grandes sectores de la población a causa del paro- para extraer de ellos conclusiones absolutamente falsas como la progresiva desaparición de poder potencial del proletariado, el tin de las formas tradicionales de la lucha obrera o la caracterización de corporareivindicaciones del tivismo de las sector empleado de la clase: Y se basa en una interpretación absolutamente resignada de las derrotas sufridas en defensa de los puestos de trabajo y en el mantenimiento de las prestaciones sociales; concluyendo que, al fin y al cabo, si la reconversión de industrias y está imponiendo y el sectores se empleo precario también, lo mejor es abandonar la resistencia a estos
Joaquín Nieto cambios, para influir mejor en ellos, evitando que se den al margen del movimiento sindical. El fin de este discurso no es otro que el de instalar al sindicato en la política de austeridad, reeditar una política de pacto social que, si en el pasado se basaba en cambiar salarios por empleo, ahora -queriendonos hacer olvidar el fracaso de esa politica- propone cambiar la estabilidad en el empleo por un pretendido empleo para todos.
Era de esperar que los sindicatos dominados por burocracias socialdemócratas fueran" receptivas a este discurso. Estas burocracias están hermanadas con partidos en el gobierno que están llevando adelante políticas de austeridad capitalista aún más lesivas para los trabajadores de las que intentaron aplicar gobiernos de derecha con bastantes dificultades fundamentalmente porque carecían de la implantación social que tiene la socialdemocracia.
Este discurso les permite dar coherencia a su apoyo — no exento de contradicciones— a las políticas de austeridad. En el caso del Estado español, la UGT hace tiempo que maneja y practica este tipo de ideas, apostando por un sindicalismo rebajado en contenido reivindicativo y de sabor más suave y conciliador, elevando la componente asistencial hasta el punto de estar estudiando seriamente la forma de ofrecer por la cuota de afiliación seguro de vida y accidente, así como la integración en un fondo de pensiones que complementará la pensión tras el retiro e incluso un banco al servicio de los afiplanteamientos logrado en lo más mínimo ni detener la caida del empleo, ni reunificar el mundo del trabajo, ni ampliar el campo de acción del sindicalismo, ni siquiera fortalecer a UGT — que más bien se ha visto obligada últimamente a desmarcarse algo del gobierno, rechazando algunas de sus medidas mas brutales como la reducción de las pensiones, e incluso a emplear un lenguaje algo menos suave y más ácido respecto al capitalismo y la política económica del PSOE; para evitar una imagen excesivamente gubernamentalizada del sindicato ugetista que le estaba acarreando el alejamiento de numerosos sectores de trabajadores, tal como venian constatando las elecciones sindicales.
Sin embargo, ese sindicalismo rebajado para lo que sí ha servido, y mucho, ha sido para facilitar que se abriera camino una política de ajuste duro, de sustitución del empleo fijo por el empleo precario, de destrucción de miles de puestos de trabajo vía Fondos de Promoción de Empleo desmantelando sectores del acero y de la construcción naval, de pérdida de salarios reales y prestaciones sociales, de aumento de la productividad, la competitividad y los beneficios bancarios y empresariales costa de destruir empleo, golpear a su estabilidad, quebrar protección. social de los trabajadores y disminuir la protección a los desempleados, ahondando así la división y disgregación del mundo del trabajo. También la CGIL
No tenemos que ir muy lejos, por lo tanto, para denunciar qué da de sí este sindicalismo viejo y conocido que se disfraza con aires de modernidad. Y embargo, merece la pena detenerse a analizar algunos de los planteamientos que un sindicato de tanto prestigio como la CGIL italiana va a discutir próximamente en su XI Congreso, ya que se trata de un sindicato hegemonizado por un partido comunista, el PCI, y que goza militantes del PCE que dirigen CCOO.
Las tesis presentadas por la dirección de la CGIL. a este Congreso suponen un tremendo viraje a derecha, en lógica con lo que venía siendo su política desde la derrota de FIAT. No es de extrañar que dirigentes como Lama que no tiene ningún escrúpulo en afirmar que "si viviera en la RFA militaría en el SPD" apropien pronto del discurso socialdemócrata sobre el sindicalismo moderno que esta época necesita. Lo que sí esperamos es que tales planteamientos encuentren resistencia entre los militantes de la CGIL. El nacimiento en noviembre de 1984 de Democra. zia Consiliare —a partir de una confecelebrada en Ariccia con participación de medio millar de
By afiliados de la CGIL, animada por militantes de Democrazia Proletaria y de la LCR, así como por obedece a la voluntad de ofrecer una plataforma de oposición a los numerosectores del sindicato que no están de acuerdo con el viraje a la derecha que se pretende consumar en el Congreso.
Patto per il lavoro es el lema elegido por la dirección de la CGIL. Este pacto implica para el sindicalismo la renuncia a reivindicaciones tradicionales (escala móvil; reducción de jornada con igual salario, la defensa de cada puesto de trabajo...) a cambio de la participación sindical en un gran e iluso proyecto que acometa la reestructuración productiva de Italia a través de acciones concertadas entre las instituciones del Estado ý las empresas, teniendo como objetivo el empleo, y teoriza este viraje amparándose en la caducidad de las mejores tradiciones reivindicativas del sindicaLa crisis del sindicato "industrial"
Pero vayamos por partes: empiezan su argumentación a partir de la crisis que sacude al sindicalismo europeo que también en Italia empieza a notarse. Efectivamente, aunque la crisis de afiliación no alcance ni de lejos la bajísima tasa de sindicación de Francia o el Estado español, también en Italia hay cierta desafiliación, que si bien no es nada significativa en cifras absolutas —la CGIL ha perdido 62.000 afiliados entre 1980 y 1984, pero conserva cuatro millones y medio- es preocupante si tenemos en cuenta que el número de jubilados inscritos ha
Run 35% llegando a ser cerca de millón y medio, mientras el número de afiliados entre los trabajaactivos ha bajado en un 15%, casi medio millón. Hay que observar que la disminución del peso sindical es más notable en las grandes zonas urbanas como. Turín, Génova, Milan, Roma, Nápoles o Palermo y que el metal ha sido duramente golpeado, ya que la federación metalúrgica de la CGIL ha perdido 128.000 militantes en esos cuatro años y la desafiliación en el conjunto de la FLM —federación unitaria de los metalúrgicos de las tres centrales italianas— ha sido de 230.000 trabajadores.
Y también es verdad que, de una forma más palpable que la afiliación, lo que ha disminuído sensiblemente es la capacidad de los sindicatos para intervenir en las empresas, su poder de negociación y su peso político en la
Pero de esta realidad, la conclusión que saca la dirección de la CGIL es una crisis del sindicalismo reivindicativo y de resistencia, bajo el eufemiscrisis del sindicalismo "industrial'. Las razones que da para explicar esta crisis son: un aumento del desempleo de larga duración, un profundo cambio en la composición de las clases trabajadoras con la desapade la función dirigente de algunas capas de la clase obrera, y la línea de conducta del propio sindicato: "...en la CGIL —dicen— ha prevalecido una respuesta de tipo defensivo. Es decir la tendencia a identificar la lucha por el empleo con la tutela, a cualquier precio, de cada puesto de trabajo; a identificar la justa protección salario neto con la defensa indiscriminada de las conquistas salariales y normativas alcanzadas en el pasado... Esta respuesta, si bien obligada en algunas dramáticas situaciones de emergencia, ha resultado perdedora frente a la dureza de los procesos de reestructuración que tienen dimensiones mundiales... contribuído a disminuir el poder contractual del sinsu cohesión negociadora y capacidad representativa' ". Pero tales razonamientos no avalan su conclu•El desempleo, en Italia como en otras partes, ha traído consigo la irrupción de un amplio sector de la población que abarca a millones de personas semimarginadas o marginadas totalmente de la producción, lo que no favorece precisamente su organización sindical. Esto supone un importante reto para los sindicatos y ganarlo es de gran importancia para el futuro, sobre todo en lo que se refiere a la juventud cuya tasa de paro —si bien no es tan alta como la del 45% que se da actualmente en el Estado español— en Italia alcanza ya el 34%. Pero los parados —y menos los jóvenes— no se van a organizar, ni en Italia ni en ninguna parte, porque los
sindicatos tengan grandes propuestas programáticas sobre el empleo, ni siquiera los incentivos al empleo cooperativo -que inmediatamente entra en la lógica absorvente de la competencia- van a ser capaces de lograrlo, menos aún los sacrificios del sector empleado; sólo una acción ese colectivo que recoja y estimule su potencial de protesta — y de revuelta— en favor de concreto concretos y de una protección social será capaz de. albergarlos organizativamente. Por cierto, la estructura sindical tradicional no parece ser la forma más adecuada y lo que habría que plantearse desde esta son formas más abiertas, unitarias y asamorganización parados. Este sí es un resante que urge resolver sin prejuicios tradicionales.
En cuanto a los cambios en la composición de la clase, la dirección de la CGIL concluye con bastante ligereza firmando el acta de defunción de la función dirigente de lo que han sido bastiones fundamentales de la clase y poniendo el RIP a lo que han sido sus aspiraciones y reivindicaciones esense empieza a mentar insistentemente el polémico tema.
incuestionable determinados sectores industriales retroceden en su peso cualitativo y cuantitativo en el mundo del trabajo, mientras que otros, llamados "de servicios" crecen, a la vez que crecen los empleados en el sector público. Pero mucho de suponer una transformación tan brutal y regresiva de las condiciones objetivas en las que se desarrolla el movicomo la que algunos nos quieren hacer creer.
tecnologías, consigo grandes aumentos de productividad que desplazan empleo, no borra las fábricas de la geografía. Los capitalistas necesitando producción concentran a varios centenares o a de trabajadores, cuando sean algo más pequeñas que en el pasado. Es allí donde se cuece el obrero. En Italia, por ejemplo, que es uno de los países europeos en los que la pequeña y mediana empresa tiene mayor peso, el manufacturera trabaja en empresas de mas de 500 trabajadores. Esto no sufrirá grandes cambios en los próximos veinte años. La fabricade robots y nuevas máquinas requiere desarrollar nuevos sectores de la industria. Además la introducción de la robótica avanza mucho más lentamente de lo que técnicamente podría hacerlo por razones inherentes al sistema capitalista: no basta con aumentar la capacidad de producción, sino que también hay que poder vender lo que se produce y si la producción de una planta robotizada tiene que ralentizarse al mínimo de su capacidad productiva su alto coste no la hace siempre rentable. En fin, que unos sectores industriales retroceden y otros avanzan, aunque en términos de empleo se de un retroceso. Pero, a la vez, lo que se produce es la proletarización de determinadas cualificaciones profesionales y, sobre todo, la incorporación al movimiento obrero de nuevos bastiones por parte de asalariados como los de Correos, Telefónica o el Transporte que además de estar agrupados en traciones de personal realizan actividades cada vez más inmersas en el proceso productivo y menos en los servicios. El nivel de organización, el tipo de reivindicaciones, la acción sindical y las formas de lucha de estos sectores difieren cada vez menos de las adoptadas por los sectores "industradicionales. Igualmente, otros sectores de trabajadores como los empleados públicos de la salud y enseñanza, aún movimiento cuando reaccionan a los ataques a sus derechos laborales o profesionales responden con métodos proletarios.
La cuestión no estriba por lo tanto en estar abiertos o no a analizar los cambios de la realidad, sino en las sectores habra que ir a organizarlos. Si la composición del movimiento obrero está disgregada en unos sectores con gran experiencia y tradición de lucha, pero en decadencia, y otros creciendo pero carentes de experiencia en el combate obrero, habrá que tirar de unos hacia los combatividad latente en los sectores emergentes. Dejémonos de apreciaciones objetivistas y además poco rigurosas y sepamos mirar aquí tenemos un ejemplo muy concreto que fue el de la Huelga de junio, pudimos observar cómo las zonas industriales seguían siendo la vanguardia, el sector con mayor capacidad de combate, cómo los bastiones obreros tradicionales y sus poblaciones fueron el alma del éxito de la huelga. Pero mientras se habla sobre ¡qué parcamente se les convoca a expresar esa fuerza!. Las viejas prioridades reivindicativas ya no sirven
Esa es la conclusión a la que quiere llegar la dirección de la CGIL cuando habla de crisis del sindicalismo "in-
dustrial": "...es necesario reconocer explícitamente - afirmanviejas prioridades ya no aseguran la unidad de las clases trabajadoras. La protección de los salarios mínimos y de una escala móvil igual para todos no es suficiente para unir a la gran mayoría de los trabajadores... mismo modo, la defensa pasiva del viejo puesto de trabajo y de su ficticia titularidad, las reducciones del horario automáticas y generalizadas... no han podido garantizar la solidaridad entre los diversos sectores del trabajo dependiente... la modestia de los resultados obtenidos impone una rigurosa reflexión crítica que motive un verda..
"vuelco" en la praxis reivindicativa del sindicato". Este vuelco consiste, obviamente, en el Pacto por el trabajo, un "nuevo pacto de solidaridad entre los trabajadores dependientes ocupación". ¿Cómo conseguir el pleno empleo?: "La aceleración de los procesos de reconversión es una elección que no se puede eludir... la modernización del tejido productivo es el centro de una previsora política de desarrollo, a pesar de que los efectos inmediatos sobre el empleo serán en este caso muy escasos, si no negativos, aunque se hayan adoptado indispensables y graduales modificaciones del régimen de horario. A partir de esta decisión es posible concretar los grandes campos de intervención capaces de crear nuevas oportunidades de trabajo... " y citan algunos como la alta tecnología, para lo cual proponen una concertación de empresas a nivel europeo, o la expansión de empresas cooperativas.
O sea, primero y concreto reestructurar aunque se pierda empleo. Y luego los planes abstractos y las grandes propuestas generales, llenas de palabras altisonantes como "la reforma del sistema de crédito para que el Estado oriente la política industrial" o el "gobierno democrático de la economía", pero vacías de contenido: ¿cómo se puede hablar seriamente de reforma del sistema de crédito para orientar los recursos financieros a la creación de empleo sin nacionalizar esos recursos? ¿qué significa el gobierno democrático de la economía en un sistema capitalista que se basa en la propiedad privada de los medios de producción y en la lógica del beneficio y del mercado?.
Pero lo grave de estos planteamientos no son su falta de rigor, sino sus consecuencias:
Así pues, mientras los dirigentes de la CGIL hablan de la "reforma y expansión del Estado social" ( y reconocen que hay una gran ofensiva "neoliberal" al respecto para acabar con importantes conquistas históricas, no tienen ningún rubor en afirmar que esta ofensiva hay que abordarla "con gran dosis de realismo el gran desequilibrio entre los grandes gastos de pensiones
"recalificación sistema de pensiones" como una de recorte de los gastos sociales, aunque lo recubran con un lenguaje en favor
User grave esta postura resignada ante la reforma regresiva de lo que queda del llamado Estado del adquieren sus posiciones sobre la flexibilización del mercado del trabajo y del horario laboral, pues ambas cuestiones afectan a la condición misma en la que se desenvuelve el movimiento obrero: la lucha contra los despidos,, así como las movilizaciones en favor de jornada han jalonado la historia del movimiento sus albores nuestros días. No es casualidad que la patronal, en todo el mundo, busque cercenar las conquistas adquiridas en ambos terrenos: lo que pretende con la llamada flexibilización —tanto empleo como del horario— no es sólo reducir sus costes, mejorar su competitividad y recuperar la tasa de beneficio, sino también echar por tierra las conquistas adquiridas, disgregar profundamente a los trabajadores, individualizar al máximo sus relaciones contractuales, disponer de un verdadero ejército de reserva semiactivo-semidesempleado... socavar al movimiento obrero. ¡Ese sí es un gran peligro para el sindicalismo de clase, para la igualdad, la solidaridad y la conciencia colectiva, que hay que combatir sin ambigüedades!. Pero no, ahí los grandes teóricos de la CGIL no se dan por enterados. Al contrario. La "reforma" del mercado de trabajo
"La experiencia de estos años demuestra que si no se define un diferente equilibrio entre flexibilidad y estabilidad del trabajo, prevalecerá la defensa impotente del sindicato o la destrucción salvaje de un cuadro referencial necesario... un nuevo sistema capaz de conjugar flexibilidad, sistema de garantías y posibilidad de elecciones reversibles en el curso de la vida laboral debe basarse sobre una reforma que aspire a unificar las normas fundamentales para todos los trabajadores... se trata de pasar de un modelo sustancialmente único a una pluralidad de modelos aprovechables por parte de todos los trabajadores en las distintas etapas de la vida laboral.
(1). Alessandro Natta, secretario general del PCI, ha declarado recientemente OTAN no es un pacto ofensivo, sino una alianza militar defensiva. Con estas declaraciones, que alguna prensa española ha destacadamente con mala intención en medio de la campaña del Referéndum para fortalecer las posiciones de los partidarios de la Alianza y debilitar las de los que queremos salir de ésta, el líder eurocomunista italiano no hace sino dar un paso más el compromiso partido con la OTAN iniciado por E. Berlin. posiciones que los dirigentes del PCI en la CGIL defiendan lo mismo. Pero, al igual que en ese partido, también en la dirección del sindicato hay posiciones divergentes al respecto, lo que ha motivado que en el XI también una opción B, alternativa a la tesis mayoritaria, que manifiesta su desacuerdo
"política común de seguridad europea" porque "no se trata de aumentar los armamentos en Europa, ni tampoco de dotarla de arsenales atómicos" reducirlos, reducir los gastos militares y las dotaciones a todo tipo de armas.
Use trata de dar dignidad contractual y tutela jurídica a todas las formas de trabajo mantenidas al sistema contractual o apartadas en áreas sumergidas que competencia entre los
Lo que equivale a plantear: como el despido, el trabajo sumergido o en precario es una realidad, independientede la voluntad del sindicato, abandonemos el quijotesco plantea miento de modificarla y hagamos ley de esa realidad.
Pero semejante planteamiento tiene varios problemas muy serios:
El primero, es que no por legalizar el empleo precario o sumergido cambian las condiciones en las que éste se desenvuelve. Las mujeres en sus casas seguirán haciendo piezas textiles "a tanto la pieza" en vez de estar empleadas en la empresa que las contrate. Las bases sobre las que se asienta la trabajadores
El segundo, es que la experiencia ha demostrado sobradamente que la ex—eventual, a tiempo parcial, etc.- no ha traído consigo una mayor creación de empleo, sino la sustitución de empleo fijo por eventual. Legalizar el contrato "a la carta" y más aún hacerlo en los supuestos del trabajo actualmente clandestino, no sólo no mejoraría en nada la situación de quienes padecen el trabajo en precario, sino que acabarían padeciéndolo numerosos trabajadores que hoy "gozan" de un empleo fijo. Un informe del Gabinete Técnico de CCOO publicado en el Gaceta Sindical n° 39 es bastante concluyente al respecto cuando afirma que la "normalización" legal del em pleo temporal y los "incentivos económicos a la creación de empleo" están "produciendo efectos perversos sobre otros segmentos de la población trabajadora desocupada y, aún peor, sobre la ocupada... se alienta a aquellos empresarios con plantillas estables e indefinidas a deshacerse de las
El tercer problema, es que no es lo mismo que los trabajadores pierdan con demasiada frecuencia la batalla por mantener cada puesto de trabajo, que abrir las puertas al despido libre, eso sí, reglamentado. También la experiencia demuestra que donde hay resistencia se mantienen más puestos de trabajo que donde no la hay y que, también con demasiada frecuencia, los sindicatos no vienen organizando la lucha ni la solidaridad para defenderlos —ahí sí cabe una profunda autocrítica. La contratación " a la carta" en vez de significar unas mayores garantías —por muy reglamentadas que estén- representaria estímulo para que las empresas deshicieran con más celeridad aún de parte de sus actuales plantillas, especialmente de los sectores más díscolos, borrando de un plumazo el derecho a la estabilidad en el empleo y abriendo un campo inmenso a la ofensiva patronal, incluido en el terreno sindical. Un informe del Consejo de
Administración de FIAT de mayo de
Men el que analiza su victoria frente a los trabajadores explica: "si empezado la obra de reorganización despidiendo a los 61 trabajadores culpables de acciones violentas en la empresa, hoy no podríamos un balance positivo". Esa reflexión patronal nos lleva a conclusiones diametralmente opuestas a las de los dirigentes de la CGIL, incluído sobre el por qué de derrotas como la de FIAT: si sindicato hubiera puesto todos los medios a su alcance para defender a aquellos 61 trabajadores combaestaríamos hablando de muy aistinta manera sobre la "impotencia' del sindicato para defender los puestos de trabajo. No es el sindicalismo industrial lo que falló en FIAT, sino la incompetencia y el reformismo de una dirección sindical que empezó no sabiendo defender el puesto de trabajo militantes "flexibilidad" en el empleo. Las repercusiones que la generalización de tal flexibilidad del mercado del trabajo puede tener sobre el movimiento obrero y sobre los propios sindicatos serían tremendamente negativas. "reforma" propuesta fomentará todo menos la reunificación del mundo del trabajo: el individualismo, la disgregación, la indefensión y la desorganización de los sectores ocupados, sin por ello favorecer un ápice a Adios a la reducción de la jornada laboral con igual salario
Esta ha sido una reivindicación igualitaria y solidaria por antonomasia. Con ella se han escrito algunas de las páginas más hermosas del movimiento obrero. Este año conmemoramos el Centenario de la heróica lucha de los trabajadores de Chicago que dió origen al 1º de Mayo. En una situación económica como la que viene atravesando el mundo capitalista —en la que los aumentos de productividad al ser superiores al crecimiento económico están arrojando al paro a millones de trabajadores- la lucha por la reducción de jornada, el ideario de trabajar menos para trabajar todos, es más solidario que nunca unificando los intereses de parados y ocupados. Cierto que las empresas se resisten: pero el combate por las 35 horas va calando cada vez más como una
demanda justa en todos los trabajadores.
Sin embargo esta reivindicación puede quedar totalmente desnaturalizada si no se deja meridianamente claro que es reducción de jornada con igual salario -pues de lo contrario se camina hacia el "salario hora" que tanto acaricia la patronal- y sobre todo, si se intenta mezclarla con cuestiones como el trabajo a tiempo parcial o part-time. Entonces, lo que se produce no es la reducción de jornada como conquista irreversible para los que trabajan y una forma de favorecer la creación de empleo necesaria para los que no trabajan; sino la parcelización del colectivo empleado, su atomización en condiciones de trabajo y remuneración dispares - incluido dentro de cada empresa— y la generalización de empleos precarios con salarios de subsistencia como forma de reducir costes laborales, y, como en caso del empleo eventual, la sustitución de trabajadores a tiempo completo por contratados a tièmpo parcial, desactivando de nuevo la fuerza del movimiento obrero, sus condiciones igualitarias y su solidaridad.
Pues bien, también en esto la dirección de la CGIL -salvando "la tentación de defender viejos esquemas" (literal)- propone un "manejo flexible y concordado del tiempo de trabajo y de las prestaciones profesionales" e insta a la constitución de un Fondo nacional —suponemos que financiado en parte con aportaciones de los trabajadorespara incentivar, entre otros, los contratos a tiempo parcial. El mito europeista
El Patto per il lavoro tiene también una dimensión europea, pero que no tiene nada que ver con la solidaridad entre los trabajadores, los sindicatos у los pueblos europeos para coordinar luchas desatio de las multinacionales contra los trabajadores; sino con la vación coordinada como camino obli-. gado crecimiento europeo de la subordinación a los Estados Unidos y a las vicisitudes del dólar, como piedra angular de una coherente estrategia por el empleo" para "responder al desafío de EEUU y Japón" para lo qué, entre otras cosas, es necesario "apoyar como decisión del proyecto Eureka" y "favorecer la creación de empresas multinacionales europeas".
Los planteamientos de clase más elementales arrojados a la papelera. Además de apostar a la hipótesis más que discutible de una reactivación coordinada europea como forma de salir de la crisis, lo más destacable de tales posiciones es que toman partido abiertamente en la batalla interimperialista por el reparto de los beneficios y los mercados, ofreciendo la imagen absolutamente falsa de una Europa dependiente económicamente favorecer así el apoyo de los trabaja. dores a las políticas de austeridad de las burguesías imperialistas europeas, que siguen siendo uno de los imperialismos más poderosos y expoliadores de la tierra. La Europa dependiente económicamente es un mito absoluto Europa capitalista sigue manteniendo su cuota de participación en el mundo, industriales como en capitales y los stocks de capitales invertidos en el extranjero por parte de los países aumentando, al igual que los Japón, mientras que los de USA son ahora inferiores al 40%. En sectores tan importantes como telecomunica.
exportaciones europeas son las más importantes del mundo, doblando a los Estados Unidos. Estos que ver con la intencionadamente, se
Tras el mito europeísta, tan de moda por estos pagos, los dirigentes de la CGIL tratan de colar una política de colaboración de clases —de unidad de intereses entre trabajadores, sarios y multinacionales y Estados europeos— que cada vez es más difícil de hacer colar en cada Estado, que es donde se dan las confrontaciones concretas entre los intereses capitalistas y los de los trabajadores, que es donde los trabajadores sufren las políticas de austeridad y ajuste duro de sus propios gobiernos. Europeismo militarizado, OTAN incluida
Una de las ideas que más manipulan los adalides de este europeísmo imperialista es el sano sentimiento antinorteamericano que está arraigando cada vez más en la conciencia de los curiosamente, esa dependencia eurode los Estados Unidos parece detenerse allí conde más claramente existe, que es en la participación de los Estados imperialistas europeos en través de la OTAN, hegemonizada por
No, la CGIL no está contra la OTAN. Mas aun, en sus tesis sobre "Paz y Desarme" —vava ironía— no sólo se manifiesta "a favor de una política común de seguridad europea" como
herramienta importante "autonomía de Europa en el campo de la defensa, de freno a la carrera armamentista y como factor de-distensión internacional" avanzando en la coordinación de las fuerzas convencionales de los países de la Comunidad y en la búsqueda de además esta propuesta favorable al militarista capitalista y que no cuestiona ni la instalación de los misiles nucleares norteamericanos ni las Bases USA en territorio italiano "tiene que llevarse a. cabo en el marco de la Alianza Atlántica, aceptando las obligaciones fundamentales e introduciendo al mismo tiempo un núcleo autónomo de defen-
No, el fin de la carrera armamentisgastos militares y de la investigación recursos a generar empleo, no forman del Patto per il Lavoro ni del sindicalismo moderno. Tales planteamientos deben ser también caducos.
Como muy bien dicen las tesis de la CGIL "seguridad, economía y política son tres cuestiones que no pueden ser separadas". Lo que pasa es que dichas tesis apuestan justamente por un modelo de sociedad y desarrollo determinado por el sistema capitalista y el militarismo de la OTAN, de ahí que estén dispuestos a modificar el sindipara apechugar con las consecuencias de paro, miseria y explotación de ese modelo y para que se limite a amortiguar algunas de sus Nueva ideología para vieja política reformista
Tienen razón los dirigentes de la CGIL cuando acusan la crisis que sacude al sindicalismo. Pero el sindicalismo que ha fracasado, en Italia como otras partes es su sindicalismo Jn sindicalismo reformista que no busca transformar la sociedad capitalista, sino instalarse en ella, se podia mover cómodamente en plena época de expansión capitalista y desa rrollarse en base a conseguir reformas arisis ha resituado profundamente el asequibles el sistema; pero la contexto, no sólo porque las reformas más elementales chocan frontalmente con los intereses capitalistas, sino porque éstos requieren asestar un duro golpe a conquistas históricas de la clase obrera. Y en ese contexto, o se abandona el viejo reformismo y se recuperan las mejores tradiciones anticapitalistas del movimiento obrero y el sindicalismo de clase, o se acaban abandonando también las reformas y reivindicaciones más elementales del programa y de la práctica del sindicato para instalarse corresponsablemente en la crisis capitalista. Esto lo han ido entendiendo en CCOO numerosos dirigentes, cuadros y militantes que han ido rompiendo con la política de pactos sociales que, equivocadamente, creyeron justa en los años de la transicion.
La CGIL contó para convertirse en un poderoso sindicato con el potente movimiento huelguístico y consejista que recorrió en 1969 y buena parte de la década de los 70 una Italia cuya región norte se había poblado de importantes concentraciones fabriles. Aquel movimiento desbordaba ampliamente los planteamientos reformistas de las direcciones sindicales, pero carecía de organizaciones revolucionarias suficientemente experimentadas e implantadas, cualidades ambas que el PCI poseía. El aliento de aquella experiencia ha determinado buena parte de las características del movimiento sindical italiano. Pero la política del compromiso histórico del PCI imprimió también una cultura de conciliación social que ha sido determinante en la vida sindical italiana. El sindicalismo de la CGIL —menos aún las otras centrales— ha sido incapaz de responder adecuadamente a la nueva situación, dejando que fueran derrotados los trabajadores de FIAT y. tras ellos los trabajadores han seguido cosechando derrotas tan importantes como la de la escala móvil. Era necesaria pues una reflexión autocrítica, pero justo en el sentido inverso a la adoptada por la dirección de la CGIL en las tesis del XI Congreso.
Las teorizaciones sobre el fin del sindicalismo industrial no son más que la envoltura ideológica, modernizada, para un "nuevo" tipo de sindicalismo reformista cuyas consecuencias pueden ser muy graves para todo el movimiento obrero italiano y para el propio sindicato. Nada se puede esperar de sus dirigentes tradicionales. El eco que las propuestas de Democrazia Consiliare están obteniendo en los congresos regionales, aunque limitad fuerte aseguran la presencia de una minoría que batallará por mantener y recuperar las mejores tradiciones del sindicalismo italiano y que hará mella entre los que confian en este sindicalismo "light" que se les propone, condenado al fracaso de antemano. Resistencia versus reformismo
También CCOO está obligada a resituar su línea sindical. La política de concertación social practicada desde la transición se ha agotado. Los sacrificios salariales que iban a generar beneficios e inversiones para empleo -tal como decía el dirigente
envio cheque o transferencia bancaria a: LCR. cuenta corriente n° l
01-504000-2 del Banco de Vizcaya. Agencia urbana Glorieta de Bilbao:
socialdemócrata de la RFA, Helmut Schmidt, y que pregonaban los dirigentes reformistas de CCOO— crearon efectivamente beneficios, pero las inversiones han sido dedicadas a pagar los despidos e introducir tecnología que sustituye empleo. El famoso Plan de Solidaridad Nacional, ese sí, ha quedado caduco y arrinconado, como quedará el Patto per il lavoro. El único sindicalismo que ha dado rendimiento ha sido el de la lucha de resistencia. Rendimientos modestos, es verdad, en lo que se refiere a detener la política de austeridad y las medidas antiobreras; pero tampoco despreciables en pues las numerosas luchas de resistencia que hemos conocido han limitado unas agresiones, han impedido otras y han hecho de muro de contención frente a otras más que tienen en cartera. Rendimientos más sustanciosos en cuanto a mantener la conciencia, la capacidad de combate y de solidaridad, e incluso en lo que se refiere a ir parte de la militancia y la afiliación perdida con la política sociales. Lo que en tremenda ofensiva capitalista no cuestión de minimizar.
Es el rescoldo de esa resistencia, el poso organizado que vaya dejando lo que nos permitirá recomponer el tejido del movimiento obrero que por otras partes — a través del empleo precario, o de las derrotas que seguiremos sufriendo, o de las Nombre y Apellidos. Dirección .. Provincia. País: SUSCRIPCION ANUAL (6 números) E. Español: 1.500 pesetas Europa: 27 dólares Resto del mundo: 35 dólares MADRID.
deseo recibir la revista a contrareembolso.
fábricas que cierran sin lucha- se vaya descomponiendo. Es eso lo que nos permitirá, tiempo en hacerlo, traducir el descontento social que las depauperadas condiciones de vida va generando en una lucha más ofensiva. Es eso lo que nos permitirá aprovechar mejor las transformaciones que se produzcan en la estructura de la clase. Algunas de ellas sólo podemos verlas con optimisejemplo: hoy tenemos una clase obrera muy envejeespecialmente industrial, lo que efectivamente favorece la lucha obrera; pero esta situación cambiará inexorablemente por razones del propio desarrollo productivo empresarios necesitan trabajadores jóvenes, más aptos al aprendizaje y más productivos, y necesita que, al menos en un porcentaje importante, sean fijos. La irrupción de nuevas generaciones en las fábricas será un cambio favorable al desarrollo de la lucha obrera. Que seamos capaces o no de aprovechar los efectos positivos de estos cambios depende en buena parte del nivel de conciencia y organización que seamos capaces de desarrollar en situaciones difíciles como ésta y esto sólo lo podemos hacer con una política de resistencia, animando las grandes y las pequeñas luchas de resistencia obrera, propiciando grandes acciones generales y pequeñas acciones de protesta. Ganaremos algunas batallas, perderemos otras; pero así iremos
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acumulando la fuerza necesaria para cambiar las actuales condiciones del movimiento obrero. La resignación de antemano, e instalarse sindicalmente en la crisis es renunciar a combatir por
La tozudez de los hechos y la persistencia de quienes, combatiendo los pactos sociales, hemos defendido un sindicalismo de resistencia han acabado por ir abriendo camino en la práctica a esta política. Pero algunos reformistas de —mucho más preocupados por la ausencia de CCOO de determinadas institucionales, que por levantar el movimiento obrero desde incómodos en ella. Y estos sectores estan permanentemente buscar una nueva coherencia reformista, reeditar la política de solidaridad nacional, modernizarla con nuevos argumentos y propuestas, instalarse en el sindicalismo light sucumbido ya la CGIL.
La experiencia negativa de lo que da de sí el sindicalismo de conciliación social, el arraigo de las reivindicaciones tradicionales y de formas de lucha combativas en nuestro movimiento obrero, y la oposición decidida de quienes estamos convencidos de que el sindicalismo de clase sigue vivo, serán los más serios obstáculos a cualquier intento que pretendiera, una vez más, rebajar el sindicalismo de
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