Dossier
HOMENATGE A
ANDREU
NIN
(1892-1937)
el vendrell, 1982
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POUM aBatalla
Nuestra herencia teórica
Jaime Pastor Para comprender la importancia de la aportación teórica realizada por quienes militaron en el POUM, habría que • empezar recordando las condiciones hasta xa guerra ci el marxismo en Estado español civil. Sólo en ese marco cabrá hacer una valoración ajustada de lo que pudo significar el marxismo crítico, independiente y revolucionario de luchadores como Andrés Nin, Joaquín Maurín, Juan Andrade, los hermanos Arenillas, Fersen y muchos otros menos conocidos hoy. Marxismo versus anarquismo
Es sabido que en la batalla entre las dos corrientes que dieron lugar a la Primera Internacional y a su posterior división, fueron los anarquistas quienes la ganaron en el seno del movimiento obrero del Estado español. Sobre las causas de esa victoria se ha escrito y discutido mucho: existen razones objetivas como las relacionadas con el carácter más atrasado de la formación social española, con el mayor peso del campesinado y su influencia en la clase obrera que se va estableciendo en Catalunya; o los efectos de la frustración posterior al fracaso de la revolución de 1868 y de la •Primera República en el desarrollo de un fuerte sentimiento popular antiestatalista, además de otros factores más complejos.
Pero no son éstas causas suficientes por sí solas para entender ese triunfo anarquista, ya que en otros países, como la misma Rusia, también existían en cierto modo. Por eso es inevitable reconocer también el efecto negativo que tuvieron las debilidades de quienes aparecieron como portadores del marxismo en la península, tal como indica, por ejemplo, Fernandez Buey(1): su acentuacion unilateral de la version estatalista de esa doctrina; su desprecio de la cuestión agraria, o la escasa preocupación que muestran por analizar e influir en el proceso de formación de la clase obrea y de su conciencia en los principales centros industriales.
Ló que resulta de todo este conjunto de causas, objetivas y subjetivas, es que el marxismo ibérico de la Primera y la Segunda. Internacionales es especialmente pobre en comparación con la mayoría de los países europeos. Sólo se han pódido salvar de la mediocridad obras como el famoso Informe a la Comisión de Reformas Sociales de Jaime Vera y algunos artículos y obras menores.
La corriente que representa ese marxismo, encabezada por Pablo Iglesias, manifestaba claramente esas limitaciones, agravadas por el hecho de concentrarse en Madrid, entonces una capital puramente burocrática frente a la verdadera capital industrial que era Barcelona: Eso es lo que reprocharán al llamado pablismo los futuros dirigentes del POUM. Joaquín Maurín dirá, por ejemplo, que Pablo Iglesias «no comprendió jamás que el problema de España no consistía en transformar la aristocracia obrera de Madrid en directora del proletariado, sino en conquistar totalmente las zonas industriales, elevando al proletariado más fuerte a la condición de dirigente de la clase trabajadora en general»(2). Quizás de este juicio condenatorio sólo se salvó la panetración que el PSOE tuvo en el proletariado vizcaino.
Pero lo peor de la imagen que adquirió el marxismo oficial hasta finales del primer tercio de este siglo fue que, pese a su limitada implantación obrera, practico un obrerismo muy conservador frente a cualquier esfuerzo intelectual de actualización marxista.
Una de las mejores críticas de lo que significó ese marxismo tan prematuramente reformista se encuentra precisamente en una obra no reeditada de Juan Andrade, La burocracia reformista en el movimiento obrero, publicada en 1935, y en la que hace una denuncia. bastante pormenorizada del funcionamiento oligárquico del PSOE y de la UGT. En esa obra el autor señala cómo «por su carácter obrerista, que no obrero, el pablismo era profundamente antiintelectual; pero entendámonos: no enemigos del arribismo intelectual solamente, sino de todo lo que representase inquietud por los proble: mas teóricos y de lucha de clases». Y concluía, coincidiendo con Maurín, diciendo que «por esta propensión natural de concentrar sus actividades en la capital y de hacer de la burocracia madrileña el centro directiVO, se abandonó al proletariado catalán en manos del anarquismo.
También por la misma razón, hasta muy recientemente, el agrícola ha estado más influenciado por la Confederación: que por el ugetis-
Afortunadamente, frente. versión pablista aparecera apoyada en una revolución triunfante, la revolución rusa. .Su.. impacto internacional llegará aqui y contribuirá al surgimiento de nueva generación revolucionarios. Estos se identifican con - los bolcheviques, tanto de la socialdemocracia como del anarcosindicalismo. Las trayectorias políticas de Andrés Nin, Maurín o Juan Andrade son en sí mismas" reveladoras de, una nueva etapa en la que se trata de superar la dicotomía entre las dos viejas corrientes del movimiento obrero, mediante la formación de un nuevo partido capaz de atraer a los sectores revolucionarios presentes en el PSOE o en la CNT. Marxismo versus stalinismo
Pero por desgracia el período de tiempo que tuvieron para realidad ese objetivo fue corto. Mel pronto empezará producirse ascenso del stalinismo en la URSS y con él la bolchevización y burocratización del nuevo PC, viéndose empujados los principales pioneros del nuevo marxismo revolucionario a abandonar o se expulsados de las filas de un partido que ayudaron a construir de modo decisivo. Bastaría demostrar esto último recordando el papel de Juan Andrade en la fundación del PC y en la dirección y edición de sus publicaciones de los años 20, el Maurín en la creación de la Federación Catalana, o el de Nin como dirigente de la Internacional Sindical Roja amigo de Lenin, Gramsci, entre otros.
Una vez fuera del PC, todos ellos continuarán su esfuerzo por ir definiendo un marxismo vivo, enseñanzas de la Revolución Rusa y no a la caricatura que va transmitiendo el nuevo marxismo oficial. Su labor no fue desde luego inútil.
En los primeros años de la Segunda República su trabajo será inmenso. Este juicio no es ya parcial, puesto que por fortuna es una opinión extendida hoy entre los estudiosos de la historia de ese período.
Respecto a las revistas de la época, comentarios de políticamente tan dispares Fernández Buey, Paul Preston Santos Juliá lo confirman. El primero de ellos emite el siguiente comentario:
«LO más vivo del mismo (del marxismo) durante esos años estuvo en las revistas teórico-políticas vinculadas a las organizaciones marxistas entonces existentes, Comunismo y Leviatan. Es éste un marxismo muy vinculado a los problemas y aspiraciones de los trabajadores en un Estado que se autodefine proletariado a esa.
otra profundo una de. marxistas procedentes.
Joaquin hacer de
Trotsky, fiel a las eufemisticamente como República de trabajadores, que se enfrenta con una crisis grave resistencia de los privilegiados a ceder parcelas de su poder, con el surgipersonas miento del fascismo y con el empuje como de la propia clase obrera; un marxismo que redescubre y pone en primer plano la motivación emancipatoria de la obra de Marx, que recientes experiencias europeas y que ensaya el análisis concreto situación concreta».(3)
quierda señaladas en comunista, escribían Nin, Andrade (que era el director y empleaba varios seudónimos), Fersen y Esteban Bilbao, entre otros. Leviatan era dirigía Luis económica, la con
POUM.
conoce y compara de la públicamente
Comunismo era la revista de la Iz-
POUM?.
la en que la revista que así el
Araquistain, de la izquierda del PSOE, y en la que colaboraban asiduamente los antes citados y Joaquín Maurín. La apreciación positiva de la importancia de estas revistas debería extenderse también a La Nueva Era, publicación primero del Bloc Obrer i Camperol y luego del
¿Qué características o qué contribuciones habría que destacar mas de todo lo que escribieron y defendieron los dirigentes del
La primera, en mi opinión, sería la capacidad mostrada para dar un enfoque internacionalista a los problemas de la revolución española, superando provincialismo pablista. Fueron
conscientes de la nueva época inaugurada por la revolución rusa; de que se había roto el eslabón débil de la cadena imperialista y, por consiguiente, de economía y de la lucha de clases exigía construir una Internacional dispuesta a analizar e intervenir en los acontecimientos que se produjeran en cualquier parte del mundo.
Por esa razón, su participación en la Tercera Internacional y en la Internacional Sindical Roja irá acompañada del análisis del auge del fascismo en Italia, luego en Austria y Alemania, así como del distanciamiento crítico respecto al proceso de burocratización en la Unión Soviética, sin olvidar en absoluto el proceso revolucionario desarrola en China y otros lugares del llamado tercer mundo.
Es, sin embargo, su actitud ante la URSS la que tiene mayor mérito: en un que el mito del primer Estado obrero se hallaba fuertemente arraigado, su evolución y posterior ruptura con la Tercera Internacionai no fueron resultado de ninguna frivolidad intelectual. Para todos ellos, principalmente para militantes como Nin y Anuna verdadera tragedia que romper con la nueva dirección de la URSS: de nada sirvió su firme disposición a defender ese nuevo Estado frente al imperialismo para evitar las calumnias que luego
En la mayoría de estas cuestiones quien más destacó como analista fue de nuestro tiempo (en la que polemizó con Cambó y estudio con mucha precisión el fascismo italiano y la evolución incipiente en la organizaciones obreras internacionales (en la que hará un repaso histórico de las Internacionales y del sindicalismo en general) o movimientos de emancipación nacional (en la que hace una verdadera antología del pensamiento marxista sobre esta cuestión), esa labor queda sobradamente demostrada (4).
Esta última obra de Nin entronca con otro rasgo importante de quienes formarán el POUM, y es la búsqueda de las causas históricas de la opresión nacional en el Estado español. Este interés no era fácil entonces teniendo en cuenta que el pablismo habia sido y seguía siendo profundamente españolista y que los principales movimiennacionales de entonces, el de
Catalunya y el de Euskadi, dirigidos por fuerzas pequeñoburguesas y burguesas.
Es aquí donde hay páginas enormemente interesantes de lo que opino
Maurín en obras como La revolución española, lución en •sos artículos, conferencias y discursos, incluido el que realizó en el
Ateneo de Madrid en junio de 1931. Su relación con el catalanismo y su preocupación por arrebatar la base popular a la Esquerra Republicana fueron sin duda un buen acicate para
Maurín trató de comprender el por qué del fracaso de la unificación española, contando ya con aportaciones. sobre este tema hechas por el propio Marx y por Nin. convicción, a la luz de la historia, de impuesta reaccionariamente le llevo a sentencias tan tajantes como la de que «España es hoy un conjunto de pueblos prisioneros de un Estado gendarme», incluso bajo la Segunda República. De esa tesis dedujo la necesidad de apoyar abiertamente el movimiento nacional en Catalunya y la de combatir, como dice Antoni Monreal, «desde el catalanismo radical contra ¡la pequeña burguesía radical»(6). De ahí a la defensa de la separación de Catalunya había un paso que él no dudó en dar y que le valió duras críticas por parte de Nin y de Trotsky.
Según Maurín, había que «separar unificar luego. La verdadera unidad ibérica, Portugal y sólo podrá realizarse por medio del triunfo de la clase trabajadora. Muerto el Estado semifeudal opresor, las nacionalidades ibéricas formarán una Unión de Repúblicas Socialistas».(7)
Ese separatismo táctico fue objeto de fuertes polémicas, pero al menos obligó a tener en cuenta la importancia que estaban adquiriendo los movimientos nacionales en el proceso revolucionario español. Quizás en esto donde más claramente demostrado que los futuros dirigentes del POUM no se limitaron a practicar la analogía histórica con la revolución rusa sino que, aprendiendo de ella, intentaron comprender las particularl•dades del proceso en el que intervenían. Las enseñanzas de Octubre del 34 condujeron a un acercamiento entre Nin, Maurín y sus respectivas organizaciones, expresado en el apartado sobre la cuestión nacional de las tesis de fundación del POUM: en ellas se insistía tanto en la defensa la autodeterminación, incluída la independencia, como en la necesaria unidad del proletariado de todo el Estado.
reflexión sobre ese debate puede ser hecha ahora, habría que decir que si bien las crity cas de Izquierda Comunista eran acertadas en algunos aspectos, esta organización mostró cierta rigidez a la hora de determinar la existencia de nacionalidades y, sobre todo, en la táctica a adoptar respecto a los movimientos nacionales, particularmente en Euskadi (como •se refleja en la propia evolución de los escritos de los hermanos Arenillas) o en la posibilidad o no de propugnar desde el marxismo una opción independentista.
En cuanto a Maurín, su sana intención de comprender y buscar formas de relación entre movimiento nacional y movimiento obrero iba a compañada de una tendencia a generalizar la existencia de nacionalidades en el Estado español, asimilando a
éstas incluso la cuestión colonial marroquí, y a fomentar así los nacionaprotagonismo en la lucha del movi-
De todas formas, convendría recordar también que el propio Trotsky no completamente un cambio de táctica en esta cuestión en función del desarrollo de los acontecimientos. Así, por ejemplo, a raíz del conflicto del año 34 entre la Generalitat y el gobierno central, llegó a proponer a la Izquierda Comunista que hiciera «agitación (a través de su propia organización y de la Alianza Obrera) a favor de la proclamación de una república catalana independiente, y deben exigir, para garantizarla, el armamento inmediato de todo el pueblo (....) E/ proletariado debe demostrar a las masas catalanas que tiene un sincero interés en la defensa de la independencia catalana» (El conflicto catalán v las tareas del proletariado, verano 1934; publicado en la edición en cas: tellano de Inprecor sobre octubre del Revolución
Partiendo de ese internacionalismo militante, hacia fuera y hacia dentro, otra labor destacable en todos ellos fue la de tratar de definir la naturaleza de la revolución española.
A pesar de que la Izquierda Comunista fuera acusada por el propio Maurin de calcar los esquemas de la revolución rusa, no fue eso lo que pretendieron hacer los miembros de esta corriente. Es cierto que el ejemplo bolchevique tendía a ser exportado como modelo, pero en la medida que se iba profundizando en la historia y en las lecciones de los primeros años de la Segunda República, eran las especisiendo puestas en primer plano. Así, en Comunismo podemos ver análisis sobre la cuestión agraria, sobre la cuestión nacional, como ya indicábamos antes, o sobre el papel más importante que juegan los sindicatos. Su aplicación de las tesis de la revolución permanente impedirá, por ejemplo, que desprecien las tareas democráticas de una revolución burguesa frustrada (a diferencia de lo que sucederá al PC oficial en su giro ultraizquierdista); y su fidelidad a las tesis del Frente Unico Obrero de los Primeros Congresos de la Interna-
Comunista mantener una línea de continuidad a lo largo de todo el período republicano, frente a los zigzags de unos y otros.
En el caso de Maurín y el BOC, es cierto que tanto su reticencia a tomar partido en los debates de la Tercera Internacional (salvo en lo que se refiere al tipo de centralismo democrático que se podía aplicar dentro de ella y que ha llevado a algunos a considerarle precursor policentrismo) como su especial preocupación por la esfuerzo mayor por estudiar la historia y la sociedad española, tal como se refleja en sus dos obras antes citadas. De todo ello intentó definir una estrategia revolucionaria que pretendía ser distinta tanto de las posiciones socialdemócratas y stalinistas como de las trotskistas. La fórmula que fue la de revolución democrático-socialista que, finalmente, será aceptada en las tesis del POUM por el sector procedente de Izquierda Comunista.
En realidad, después de Octubre del 34, tanto Maurín como Nin coincidían en que las tareas pendientes de la revolución eran democráticas y socialistas y, por lo plantearse el de fascismo o socialis-
Las tesis del nuevo partido, el junto a los analisis y propuestas que al calor de los acontecimientos y la guerra civil harán los dirigentes de este partido confirman el grado de madurez alcanzado por dos corrientes que fusionan dos experiencias distintas: una, la de quienes estuvieron más vinculados al trotskismo y al intento de influir en sectores de izquierda de la socialdemocracia, y otra más ligada al sindicalismo revolucionario y al catalanismo.
El comienzo del levantamiento franquista, de la revolución y de la guerra civil se produciran sin embargo menos de un año después de la creación del nuevo partido. En un contexto internacional de ascenso del nazismo y del stalinismo la puesta en práctica de una estrategia revolucionaria no será tarea fácil: primero, con el Frente Popular, y luego con la relación que se establece entre guerra y revolución, los dirigentes del POUM. intentarán evitar que las lecciones de la Alianza Obrera y las conquistas de julio del 36 sean abandonadas en aras de la hegemonía de las fuerzas republicanas pequeñoburguesas.
Es en torno a estas cuestiones donde sigue habiendo un desconocimiento grande de las posiciones del POUM: frente a las calumnias stalinistas, hay que dejar bien claro que los dirigentes de ese partido ni despreciaron la necesidad de derrotar a Gil Robles, primero, y a Franco, después, ni fueron entusiastas defensores de anarquistas colectivizaciones. Lo único que hicieron fue plantear que período de revolución y contrarrevolución sólo la unidad obrera y la extensión de la revolución en la retaguardia eran garantía suficiente para acabar con el fascismo.
Sus polémicas con el ala derecha del PSOE y con los stalinistas serán extremadamente duras precisamente porque en función de objetivos inicialmente electorales y luego puramente militares irán rompiendo la unidad obrera y suprimiendo las conquistas revolucionarias de julio del 36. Y con 'los anarquistas también lo serán por su ignorancia del problema del poder político, que les llevó del desprecio de la necesidad de organizar racional-
NOTAS (1). "Marxismo en España", Sistema, n. 66, (2). Los hombres de la dictadura, Barcelona, Anagrama, 1977. (3). Del art. antes citado. (4). Las tres obras han sido reeditadas por grama en 1977 y Ruedo Ibérico en 1966. (6). El pensamiento político de Joaquin Maurin, Barcelona, Ediciones Peninsula, (7). La revolución española. (8). Sobre este tema ver resol. y artículos de Oltra Picó en La revolución española en la práctica, con introducción y selección de Victor Alba, Ediciones Júcar, Madrid 1977. (9). El marxismo y los problemas de la revolución española Marxistas revolucionarios y anarquistas en la revolución española", en La revolución española día a día, de Juan Andrade, Barcelona, Ediciones Nueva Era, 1979. (10). Ese documento aparece publicado en el libro antes citado de Víctor Alba.
com motivo del triunio del Frente adrid, 17 de febrero de 1936)
mente el proceso de colectivización a la participación de sus dirigentes en un gobierno que se enfrentó con sectores de la propia CNT.
poco estudiadas han sido precisamente la política militar del POUM o su actitud ante las colectivizaciones. Hay sin embargo documentos • interesantes temas, especialmente sobre la organización económica de la zona republicana, e incluso después de la guerra Juan. Andrade escribió• reflexiones muy útiles reivindicar (8).
No hay que olvidar, no obstante, que en este período hay dos etapas fundamentales: una, la que va de julio del 36 a mayo del 37, y otra, la que llega. hasta el final de la guerra. Es en la primera cuando la audiencia y el crecimiento del POUM son grandes, sobre todo dentro de las filas del anarcosindicalismo. Y es entonces también cuando, como decía Andrade, existió una oportunidad histórica de reconciliar marxismo y bakuninismo a través de un frente revolucionario que sustimarxista fuerte y convirtiera en pensamiento y estrategia revolucionarios el instinto combativo extraordinario de númerosos militantes de la CNT y la
Pero los obstáculos para que este proceso se produjera fueron más fuertes que las esperanzas depositadas Por Andrade, y usarionesardel las peores acusaciones cogerán relevo del debate político y la solidaridad dentro del campo republicano.
y la revolución
Sabido es que Maurín fue detenido en zona fascista a comienzos de la guerra civil, y esto fue sin duda un grave inconveniente para el joven parsupieron afrontarlo y la calidad de sus análisis y aportaciones se demuestra a través de las páginas de La Nueva Era y La Batalla. En ellas incluso se abordaban cuestiones también poco conocidas hoy como las relacionadas con la escuela, la sanidad, la justicia, la situación de la juventud o la de la
Sobre esto último un documento publicado por Femenino del POUM en 1937, titulado La mujer ante la revolución, merece que nos detengamos un poco. En el se destacaba el papel que estaban juganseñalando que ésta «ha indicado el camino para la obtención de la igualdad de derechos de la mujer en lo económico, lo social y lo político. Pero se han de vencer muchos prejuicios profundamente arraigados (en negrita nosotras mismas de acuerdo sobre lo que la nueva sociedad nos pueda dar y nuestra igualdad de capacidad, en:nuestra igualdad de siglos la llevamos aún en la masa de la sangre y ni siquiera la mejor legislación nos liberará de ella del día a la
La igualdad de derechos
Casadel Pueblo
U tampoco nos la puede regalar (id.) el socialismo. Sólo nos puede dar toda clase de posibilidades para conquistarla con nuestra obra tomando parte en la responsabilidad de la vida social y en su formación»(10.
En este párrafo queda condensada una argumentación embrionaria de la necesidad de un papel autónomo de las mujeres en un momento histórico en el que, como se refleja en otras partes del propio documento, todavía aparece subordinado a su integración en el movimiento obrero y en el partido revolucionario.
Tambien en esa declaración aparece una firme defensa del derecho del aborto con razones más claras que las que daba el decreto aprobado por la Generalitat. Las mujeres del POUM sostenían que «/a mujer que no quiera tener hijos por razones de salud, de economía y otros motivos fundamentales, tendrá a su disposición medios para evitar el embarazo. Y lo mismo la madre que no desee traer más hijos al mundo. Desde ahora en adelante, pues, podrá la mujer determinar libre-
METRALLA
MORTEROS
mente sobre su cuerpo». En resumen, ese derecho se justifica no por el interés de la raza, tal como pretendía la Generalitat, sino porque la mujer ha de poder decidir sobre su propio cuerpo.
Hay, en fin, otra contribución menos brillante, más discreta, por parte de quienes estuvieron en la IC y el BOC y luego en el POUM: fueron ellos quienes, desde principios de los años veinte, más se preocuparon por realizar la traducción y difusión de obras y artículos de los clasicos marxistas y de los teóricos revolucionarios de su
Los escritos de Marx, sobre la revolución española, por ejemplo; obras de Bebel, Rosa Luxemburgo, Alejandra Kollontai, Victor Serge, Alfred Rosmer, Lunatcharsky y otros muchos fueron conocidos por los militantes izquierda de la época a través de las editoriales y revistas de esta corriente. Se trata de una labor comparable quizás con la que hicieron los anarquistas en su propia tarea divulgadora, pero no desde luego con el escaso trabajo realizado por quienes representaban al PC oficial.
Y por último, habría que indicar que todo este conjunto de aportaciones no se realizaba en un recinto cerrado. Todo lo contrario. La presencia de los dirigentes y militantes de la IC, del BOC y luego del POUM era grande, y sin relación directa con su reducido peso numérico: sus actividades en los sindicatos, en los Ateneos, en las Casas del Pueblo, su colaboración con diversas editoriales y publicaciones hacían que sus posiciones fueran ampliamente conocidas dentro del movimiento obrero de entonces. Recuperar la memoria
¿Qué podríamos concluir de este breve repaso a la herencia teórica del POUM?.
En primer lugar, que no sólo no es pobre sino que, teniendo en cuenta las
By limitaciones según indicábamos al principio, es rica, creativa y no simplemente divulgadora, y merece la pena que sea estudiada por las generaciones de militantes marxistas que surgieron en los años 60 y 70 y que en su mayor parte todavía hoy desconocen ese le-
Pero, en segundo lugar, conviene insistir en que esa lectura necesaria no puede obedecer sólo a motivos de curiosidad histórica. El año próximo va a ser el cincuenta aniversario de la guerra civil y tendrá que servir, esperemos, para recapitular en común cuáles fueron los problemas, los puntos de vista y las estrategias que propugnaron entonces las diferentes corrientes del movimiento obrero. El peso terrible de la derrota frente al franquismo contribuyó a confundir a muchos sobre las razones y la fuerza reales de quienes dentro del campo republicano defendieron una vía revolucionaria consecuente. Pero ahora deberemos hacer todo lo posible para restablecer la verdad histórica sobre quienes llevaron la peor parte en toda la contienda.
Hay, en fin, una justificación aún mayor para ese llamamiento a conocer y estudiar la aportación teórica de 'OUM. Me refiero a la utilidac que puede tener para enriquecer nuestros debates actuales. Desde la reivindicación de un internacionalismo revolucionario frente a cualquier Estado-guía hasta la lucha por la construcción de una organización revolucionaria fuerte y unida, pasando por la sensibilidad especial a tener ante la cuestión nacional o la desconfianza profunda frente a las alianzas con fuerzas burguesas y a las instituciones parlamentarias, los principios comunistas que guiaron a los fundadores de aquel partido y que les llevaron a pasar la prueba de fuego de la revolución y la guerra, han de ser puntos de referencia constantes para quienes queremos recoger su herencia desde la izquierda revolucionaria de hoy. O