Para iniciar una
correspondencia con
Mientras Tanto
Miguel Romero En la Carta de la Redacción publicada en el n° 22 de Mientras Tanto (complementada con el informe sobre La reunión de suscriptores 1984 publicada en el n° 23 de la revista) se plantea un análisis de la crisis del capitalismo y se proponen elementos para avanzar en una alternativa al sistema, que merecen una reflexión y un debate responsable. La injusta. y superficial descalificación que Carta aplica a las organizaciones comunistas revolucionarias no debe impedir el debate. Más bien, aumenta nuestro interés por establecer unas relaciones que permitan una discusión prolongada, una práctica comun cuando y donde sea posible, y sobre todo una superación de los malentendidos y los no entendidos que existen actualmente entre nosotros.
Para que estas notas no superen una extensión razonable y sirvan al objetivo de iniciar una correspondencia, vamos a tratar tres temas: un resúmen general de acuerdos y desacuerdos que podrían desarrollarse en textos posteriores si, como queremos, el debate continúa; una polémica más extensa sobre el punto 5 de la Carta es decir, sobre las alternativas en el Estado español; en fin, una idea general sobre lo que podemos hacer en común en el futuro inmediato.
No entra en este plan tratar de responder a las preguntas que aparecen al final de la Carta y del informe del n° 23; pese a la importancia que les da la redacción de Mientras Tanto. Hemos trabajado poco sobre la mayoría de las preguntas, aunque no despreciamos en absoluto el interés de discutir en torno a ellas. Pero creemos que los problemas y dificultades más importantes que tenemos los comunistas en capitalistas desarrolladas están antes de preguntas: en los caminos de la lucha revolución, más que en el construcción revolucionaria.
conseguimos una claridad suficiente en ese terreno, luego será más fácil discutir sobre las preguntas, e incluso ampliar el cuestionario.
1. Tenemos numerosos e importantes puntos de acuerdo con la Carta, tanto en... cuestiones analíticas, como en de las orientaciones prácticas, o valores como se les llama en resumirlos a continuación, señalando los desacuerdos más interesantes que mantenemos en cada tema fundamentales con el análisis de la crisis internacional, particularmente refiere a las causas y efectos de la política militarista del imperialismo
No valoramos de la misma manera la situación del movimiento obrero: es cierto que se mantienen en occidental condiciones generales de retroceso, pero las movilizaciones que han tenido lugar desde 1983 demuestran una fuerte capacidad y voluntad de resistencia, que encontrado una muy solidaridad popular. La ideología y la práctica del pacto social, y la desastrosa cultura que ha engendrado en el movimiento obrero, están en crisis. La influencia de las posiciones más combativas, sindicalismo de resistencia, avanza con lentitud y entre grandes dificultades, pero pensamos que se han abierto brechas importantes y duraderas en la situación anterior, dominada por la pasividad de la mayoria y el aislamiento de los revolucionarios. Es arriesgado analizar las situaciones por medio de símbolos, pero con las debidas precauciones, podemos decir que la situación de los años 79-82 tiene como modelo la derrota de los trabajadores de la FIAT italiana, octubre de 1980; creemos que las valoraciones que se hacen en la Carta sobre el movimiento obrero europeo corresponden a este tipo de situación. Pero la lucha modelo de la situación actual puede ser la huelga minera en Gran Bretaña, cuyo final es también una derrota y serias dificultades para la propia dirección del movimiento huelguista, pero cuyas consecuencias y conclusiones
Estamos de acuerdo con el análisis del proyecto político del PSOE y del balance y perspectivas de su gobierno.
Compartimos la voluntad restaurar la alianza del movimiento obrero con la ciencia, que Mientras
Tanto ha planteado desde su primer número. Para nosotros, este proyecto debe afectar también al terreno directamente político. El stalinismo supuso la ruptura de la mayoría de las organizaciones que se llaman comunistas con la concepción científica, marxista, del Estado, tanto en lo que se refiere a la naturaleza del Estado burgués y la necesidad de su destrucción, como en los objetivos y la práctica de la dictadura del proletariado. Restaurar la
alianza en este terrenc ha sido y es una de las razones de ser de la izquierda comunista y, en todo caso, nos parece una tarea esencial actual de los revolucionarios.
Estamos de acuerdo en la necesidad de una elaboración programática para poder responder a los problemas que plantea la crisis del sistema Estamos convencidos de que esta tarea avanzará más y mejor si las diferentes corrientes y organizaciones revolucionarias establecemos marcos de discusión adecuados, que incluyan la voluntad de cada cual de reflexionar sobre su propio patrimonio político, a la luz de las manifestaciones actuales de la crisis, la experiencia histórica, sobre todo desde 1968 y la propia práctica en los diversos movimientos.
Estamos de acuerdo en que el movimiento obrero, el movimiento feminista y el movimiento pacifista son los tres componentes esenciales de la lucha revolucionaria, o emancipatoria, en las desarrolladas. Estado español hay que incorporar un cuarto componente: los movimientos de lucha contra la opresión nacional. El colectivo de redacción de Mientras Tanto mantiene una posición programática clara de defensa del derecho de autodeterminación, pero pese a ello no creemos que valore adecuadamente el difícil problema de las relaciones con estos movimientos. En la nota del n° 23 se hace una referencia al problema de una sorprendente frivolidad: el problema no está por supuesto en compartir o no estados emocionales de los opinión, los movimientos nacionalistas radicales, sobre todo en Euskadi, y las organizaciones que los dirijen, sobre todo elemento fundamental de las fuerzas sociales y las organizaciones políticas que resisten y luchan hoy en el Estado español, y en todos los terrenos (es decir, incluyendo la lucha obrera, feminista, écologista...). No creemos que pueda plantearse una política comunista sin contar con ellos, es decir, sin integrarse decididamente en las luchas concretas de emancipación nacional y sin planterse una política unitaria, cuyas dificultades conocemos muy bien, hacia las organizaciones nacionalistas revolucionarias.
En fin, creemos compartir una voluntad de convergencia entre distin tas corrientes revolucionarias. A decir verdad, nos basamos para ello más en conversaciones privadas con miembros de la redacción de Mientras Tanto que en el texto de la Carta, en la cual el único papel que se otorga a las organizaciones de izquierda comunista es el hundimiento catastrófico. Estas cuestiones merecen un desarrollo más amplio, que vamos. a hacer en el punto posterior. 2. En el punto 5, sin duda el más discutible y el más importante, de la
Carta se presentan dos ejemplos alternativos para la izquierda española:
Italia, es decir, el PCI, y la RFA, es | decir, los verdes. Nuestros desacuerdos empiezan aquí: no sólo consideramos inadecuados los ejemplos, sino también nos parece equivocado el mé todo de afrontar lor problemas de la izquierda en el Estado español por vía de ejemplos.
más rechazable de cuestión es la referencia Conocemos muy bien las críticas que se han hecho en Mientras Tanto al eurocomunismo en general y a la política del PCI en particular, por eso mismo nos resulta incomprensible que se atribuya el desprestigio de la alternativa italiana al trabajo de los dirigentes del PCE entre 1975 y 1977. Francamente, la teoría y la practica del PCI especialmente desde 1973 compromiso histórico, abandono de la oposición a la OTAN, criminalización de la autonomía obrera, defensa radical y encubrimiento del aparato de la República italiana, propaganda sistemática en favor de la política clara de colaboración en la reconversión industrial capitalista a partir de la derrota FIAT en octubre de 1980, derrota en la que la fracción PCI en la CGIL y la propia dirección del partido asumió una responsabilidad fundamental, etc, etc.), son más que suficientes para descalificar por completo al PCI como alternativa para cualquier sector de la quizás, a los llamados gerardistas. Desde un muy difícil enfoque objetivista, es decir, considerando que el PCI es un inmenso partido que no esta en crisis, podría mantenerse en diciembre de 1984, fecha de la Carta, que el PCI es un ejemplo.. Pero los debates provocados por el relativo fracaso en las últimas elecciones, debate claramente hegemonizado por las posiciones más derechistas del equi-
(Napolitano, Bufalini, Lama,...), parecen indicar que la crisis está abierta y sigue la diná.
eurocomunismo,
El ejemplo de los verdes alemanes sería, en principio, más fácil de aceptar, pero tampoco lo consideramos correcto. No nos parece que el problema esté en constatar que lo verde está verde en el Estado español. En esto estamos de acuerdo e incluso añadiríamos que en tiempo transcurrido desde la publicación de la Carta no se ven signos de maduración, sino más bien de todo lo contrario. El problema si existen condiciones aclimatación en el Estado español de la apasionante experiencia del movimiento alternativo alemán. Mientras Tanto parece opinar que sí y da para ello tres razones en el punto 5 de la Carta. No estamos de
desde políticamente más significativo de la desilusión ante el gobierno del PSOE no se encuentra en la actitud de lo que
Tanto llama la izquierda vacilante. (o elecciones 1982). Probablemente electorales a la izquierda en 1986, pero no creemos que las elecciones sean, sistemas de Por por el momento, un terreno apropiado para ayanzar en una alternativa de izquierda que merezca el nombre. El significativo de la desilunuestra opinion, movimiento de rebelión. y resistencia social y política, que tiene tres manifestaciones fundamentales: las luchas obreras desde comienzos de 1983 (Sagunto) a la Huelga General de junio pasado; las movilizaciones anti-OTAN; las luchas nacionalistas en Euskadi.
añadir otras movilizaciones significativas de mujeres, de solidaridad internacionalista, tortura, etc. Francamente no vemos que esta compleja dinámica de luchas , y movimientos, ni un sector significativo de ella, pueda expresarse en una alternativa de tipo verde, ni siquiera en la versión específica que se plantea en lucha
• Es verdad que existe una exigencia burocráticos. de hacer política de una forma radicalmente distinta de la de los partidos tradicionales. La respuesta que da Mientras Tanto a esta exigencia es de los tipo-partido obrero y considerar . deración. de «hundimiento «el respeto a la pluralidad organizativa por la base y la aspiración a comunidades reducidas, considerablemente integradas y laxamente unidas entre sí», es decir, el paradigma, o mejor, el sueño organizativo de ciertos sectores de los verdes alemanes. Tampoco en este punto estamos de acuerdo. No por poner un sabemos si Mientras Tanto considera a la-LCR dentro de los partidos tradi-
• terzointernacionalistas: parece una simplificación | meter en el saco de la III Internacional a corrientes políticas que tenemos posiciones opuestas por el vértice sobre su patrimonio político, incluyendo lo que se refiere a las formas de hacer política. Los compañeros de Mieniras Tanto que nos conocen un poco y que nos ven trabajar en los movimientos, saben que los métodos de trabajo y el régimen interno de la LCR no tiene nada que ver con los de los partidos tradicionales. Es cierto que sectores significativos de la izquierda, sobre todo ex-militantes, ponen en cuestión el partido de tipo leninista, incluso cuando merece el nombre, es decir, es un partido revolucionario y democrá tico en su régimen interno. Nosotros pensamos que el partido de tipo leninista es la mejor forma organizativa que se ha creado para resolver un problema: arrebatar la dirección política de la mayoría del movimiento obrero a poderosas burocracias sindicales reformistas. Puesto que este sigue siendo un
hubo lograrlo, en los primeros años de la transición. Pero de aquí no se puede sacar ninguna conclusion seria para el : futuro: la historia no juega al doble o " nada. Y sobre todo, tampoco pueden ? sacarse conclusiones serias sobre el presente. Mientras Tanto la convicción de que la tarea más necesaria y más urgente es superar organizativas de los movimientos de masas y que éste es el camino inevi-" table para avanzar en una verdadera alternativa revolucionaria al sistema. Si es así, ¿no es más correcto partir de las organizaciones políticas activas y
Men la lucha, criticar y auto-" eficaces criticar los errores que se cometan, buscar la acción común y la reflexión sobre la acción,.... en vez de partir de modelos, ejemplos, esquemas de valores,... que obligan a tomar en consideración a organizaciones insignificantes, como el grupo de Tamames, que caben en el molde y excluir todo lo que no entra en él?. ¿No será más" fecundo trabajar por un paso adelante. del movimiento real?. 3. Nosotros creemos que sí y que éste' es el punto de encuentro hoy posible de las diferentes corrientes revolucionarias. Hace algún tiempo leimos en Mientras Tanto n° 16:17 una frase dentro de un artículo de Paco Fernández Byey qué recomendaba: «(...) primero la investigación empírica sobre la historia»;
Creemos ésta es : una buena norma de trabajo para los revolucionarios, para los comunistas en los años 80; no nos importa añadir la especialmente adecuada para los trotskistas,, los comunistas que se enfrentaron que tenemos una carga tremenda de filosofia de la historia en nuestra tradición política. Pero hay que aplicar la norma también a la historia más inmediata, a la que se esta haciendo ahora mismo.
Como producto de la crisis de la izuna época saturación de alternativas, de grandes proyectos generales, de espera de la gran iluminación que nos revelará la salida del laberinto. Hemos dejado de cosas. Sólo con encontrar terreno de trabajo común entre las diferentes corrientes revolucionarias. Y sólo sobre la base de este acuerdos programáticos sólidos, en los que no conviene ir más deprisa que corriente revolucionaria delimita sus relaciones y alianzas con otras en función de las propias estrategias, programas o proyectos a medio plazo, poco va a poder hacerse. En cambio creemos que existe un campo para la colaboración amplio y útil, que incluye el debate regular sobre cualquiera de las cuestiones que tienen que ver con la política revolucionaria; la unidad de acción cuando se coincida en los movimientos; acuerdos para campañas o actividades concretas, que respeten las divergencias políticas que existan y busquen el terreno común, terreno que muchas veces, como creemos que nos ocurre con la redacción de Mientras Tanto es bien grande. Y no seremos nosotros los que le pongamos límites. D
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