Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Debate con "Mientras Tanto": La reunión de suscriptores de 1984

· Inprecor n.º 46, diciembre de 1985 · pp. 36-37 · 1.196 palabras

La reunión de suscriptores

La última reunión de suscriptores estaba pensada como una celebración

Tanto nació prácticamente sin capital, pero el apoyo de amigos asiduos y una administración cautelosa han conseguido que sobreviviera sin pedir nunca subvenciones ni ayudas, ni del estado ni de ninguna

Lo pensado como simple celebradesenfocada porque algunas de las intervinieron en ella creyeron ver en la Carta de la redacción (n° 22) una plataforma electoral o una plataforma de unidad de la izquierda: así la entiende, por ejemplo, un reciente artículo de Servir al Pueblo.

La Carta es un escrito político, de análisis y de opinión. Pero no es una breve de balance sociopolitico que se propone estimar los análisis y las preque hacíamos hace cinco años, corrigiendo lo errado y ampliando lo acertado. En la redacción de la Carta se adoptó un tono distanciado pretendía subrayar la intención analítica, pero que probablemente no fue suficiente eficaz para cumplir su

Desde luego que no existe la objeti-. vidad absoluta; pero cuando se hace análisis -de lo que sea- es bueno aspirar a ella. La manera más natural de aspiracion consiste en no imaginarse que uno piensa en política (y no sólo en política) sin depender de valores, pero intentar explicitar éstos para que sea posible alguna separación entre ellos y el análisis. La Carta intentaba hacerlo: conseguir la mayor distancia descriptiva y análitica posible y declarar los valores que la guían.

Ya porque ella misma fuera insufi-+ cientemente clara, ya porque las preocupaciones con que algunos la leyeron prejuzgaran demasiadas cosas, el hecho es que su discusión fue casi exclusivamente un forcejeo con ma-

El principal de esos malentendidos es, como queda dicho, la confusión de la Carta con una plataforma política, electoral o no. También hubo quien pensó que la Carta proponía la creación de un partido verde. La línea ideológica de Mientras Tanto incluye desde su fundación un elemento alternativo (ecologista y feminista sobre comunista) que da de sí naturalmente otros contenidos como, por ejemplo, el

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antimilitarismo. Y la Carta registraba, en efecto, el hecho de que la atracción por la opción alternativa que representan en la RFA Los Verdes no ha dejado de crecer. Pero junto a esa constatación, la Carta presentaba consideraciones críticas, sentando la necesidad de cambiar la política; la Carta recordaba que en mientras tanto se había escrito que lo verde está verde, sostenía que sólo se puede hacer una política alternativa formulando programas que incluyan otros planos diferentes del ecologista, principalmente economico-sociales, y concluía este asunto con la siguiente declaración: Sin el movimiento obrero organizado y sin el movimiento de las mujeres la opción alternativa quedaría coja desde el principio. La cosa estaba clara, pero no todo el mundo lo vio así.

La tesis general de la Carta, que es una valoración programática asentada analiticamente en ciertas convicciones que se remontan a Karl Marx, no estaba menos clara.. La formulación era ésta: «La idea de restaurar la vieja alianza del movimiento obrero con la ciencia, en la forma en que se expresó en la 'Carta de la redacción' que abría la primera entrega de mientras tanto hace cinco años, nos sigue pareciendo hoy la única perspectiva razonable que puede oponerse a la instrumentación granburguesa de la crisis y a la recomposición de la hegemonía ideológico-cultural que la acompaña».

De menos importancia, pero también merecedores de rectificación, son algunos otros malentendidos. Hubo, por ejemplo, quien pensó que las menciones de partidos de matriz stalinista y de CCOO expresaban nostalgia política, y que la Carta no los criticaba, sino que se limitaba a lamentar su fracaso. Una lectura sin prejuicios habría mostrado que la Carta lamentaba, en efecto, la pérdida de peso político de la clase trabajadora, manifiesta en la degradación ideológica o el hundimiento de los partidos y sindicatos socialdemócratas, comunistas de las internacionales III y IV, otros comunistras y anarquistas, pero, además, consideraba críticamente ese proceso. Por lo que hace al PCE y al PSUC, la redacción de mientras tanto se basaba en la crítica: del eurocomunismo hecha y publicada tiempo atrás (en la época de Materiales) y; además, indicaba brevemente dos motivos críticos contra la política de ese partido: su tendencia a

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convertirse en un apéndice del PSOE y su culto de la tan vieja como utópica búsqueda "burguesía dinámico alianza con la

Tal vez haya, en cambio, una discrepancia real entre el colectivo editor de mientras tanto y algunas personas que también intervinieron a propósito de la cuestión del nacionalismo. La Carta se limitaba en este punto aludir a la artificialidad de las autonomías que no son naciones históricas. Estaba claro, dado el suelo ‚deológico común a todos los asistentes a la reunión, que todos somos partidarios de la autodeterminación de los pueblos, de su derecho a separarse de los estados a los que están sujetos y de su derecho a fundar estados y ejércitos propios (si quieren estado y ejército o si no pueden ahorrarselos). Pero, como en el colectivo de mientras tanto no abundan los nacionalistas (de ninguna de las naciones que pueblan la Península Ibérica), no se puede esperar de él que comparta unánimemente los estados afectivos o pasionales frecuentes en los nacionalistas de todas las naciones.

Entre las cartas que han llegado a la revista (de personas que no pudieron asistir a la reunión), hay una que trae el reproche de que, al escribir que lo verde está verde y siendo conocidos como partidarios de una política alternativa, hemos hecho daño al movimiento. Esperemos que no. En esto, como en lo demás, hemos intentado tener presente el lema de Lassalle que recogió Gramsci, según el cual la verdad es por sí misma revolucionaria.

Por último, será útil llamar la atención sobre el final de la Carta. Como no es ni una plataforma política ni una propuesta electoral, la Carta no termina con tesis, sino con preguntas que no son retóricas. De la respuesta que se consiga dar a esas preguntas (y depende, según creemos, la posibilidad de construir un pensamiento y un programa que recojan las aspiraciones de más de un siglo de luchas socialistas y los problemas mundiales

-¿Qué tipo de comunidades alternativas, locales, regionales; con qué producción de bienes y distribución de los mismos y con qué formas de vida en el occidente hoy capitalista, si tenemos como objetivo detener las máquinas de guerra y paliar la sed y el hambre de una buena parte de la población mundial?.

-¿Qué relaciones laborales y qué organización del trabajo alternativo, si tenemos como objeto acabar con el parasitismo que endosa crisis ecológica y escasez al mismo tiempo a la mayoría de los pueblos de la tierra?.

-¿Qué concepto de la nación y de la patria cuando entran en juego a la vez el peligro de guerra nuclear y los conflictos parciales en las Malvinas o en Ceuta y Melilla?.

— ¿Qué tipo de agricultura satisfactora de las necesidades alimentarias de los otros y ecológicamente orien-

- ¿Qué tasa de consumo energético que permita mantener la buena utopía concreta en las distintas zonas geográficas de España y echar la mano que nos corresponda a aquella parte de la especie que está al borde de la Abril de 1985