Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

La guerra de las galaxias, dirigida por Ronald Reagan

· Inprecor n.º 43, octubre-noviembre de 1985 · pp. 12-19 · 5.071 palabras

"La guerra de las Galaxias"

(1). Strategic Arms Limitation Talks (SALT): negociación sobre la limitación de armamentos estratégicos, iniciadas en 1968 entre la URSS y los EEUU.

dirigida por Ronald Reagan

El 23 de marzo de 1983, el presidente de los EEUU anunció en un resonante discurso, su intención de iniciar una nueva decisiva de la carrera de armamentos por la militarización general del espacio. La "iniciativa de defensa es tratégica"

"de oponerse a las nucleares y volverlas obsoletas". Por supuesto, esto es sólo un hábil camuflaje ideológico destinado a disimular ante la opinión americana e internacional las múltiples consecuencias y la finalidad de este nuevo programa de militarización, el mayor y más costoso de todos los programas militares elaborados por el Pentagono.

Sólo en la fase preliminar de las investigaciones, este programa devorará muchos miles de millones de dólares, lo cual supondrá de entrada un ataque en toda regla, masivo y brutal contra el nivel de vida de las masas, no sólo en los EEUU, sino también en el conjunto de las demas metrópolis imperialistas. Caspar Weinberger, el ministro americano de Defensa ha efectuado una gira europea para proponer una "participa ción" de los demás Estados capitalisesta empresa de militarización sin precedentes. Ya en octubre de 1983, diario "New York Times" había evaluado en 500.000 millones de dólares la realización de un sistema completo de defensa balística anti-misiles (ABM).

Así, la IDS americana crea una situación nueva, cuestiona las certidumbres estratégicas de los veinticinco últimos años y afectara duraderamente a las relaciones internacionales, tanto las del imperialismo con la burocracia soviética, como las de los EEUU y sus aliados. Para el movimiento obrero y el movimiento anti-guerra, se trata ante todo de exactamente la medida de la amenaza para trazar la vía de poderosas movilizaciones de masas que impidan que se realice el diabólico proyecto de los dirigentes imperialistas. Los origenes de la IDS

Las investigaciones destinadas a la utilización del espacio con fines

Jean Louis Michel son nuevas; datan, efecto, de una treintena de años. Desde el comienzo de los años 60, los EEUU, y después la URSS, se han esforzado en montar sistemas de defensa contra los misiles balísticos, lógicas medidas de respuesta frente al desarrollo de los arsenales intercontinentales de la época. Entonces se trataba de utilizar misiles interceptores, nucleares, para intentar neutralizar los alcanzaran su objetivo. El dispositivo desplegado en torno a Moscú con los interceptores "Galosh", y el dispositivo similar americano —la red "Sentinel" y después la red "Safeguard"— para la protección de las zonas de lanzamiento de los misiles "Minuteman" estado de Dakota, obedecen precisamente a esta lógica, más próxima a la clásica defensa aérea de proximidad que a los proyectos actuales de tipo

De hecho, estos primeros sistemas de defensa anti-misiles balísticos fueron relativizados rápidamente por las serias dudas que se suscitaron sobre su eficacia y sobre todo por el elevado coste de su realización. En aquella época, el imperialismo americano financiaba prioritariamente su esfuerzo de guerra en el sudeste asiático. La firma por Nixon y Breznef en mayo de 1972 de los acuerdos SALT-1(1) no hizo más que registrar esta situación de hecho: las dos partes se comprometieron a no instalar sistemas ABM, salvo dos áreas de despliegue cada una, reducidas posteriormente a una sola.

No hay por tanto comparación posible entre los sistemas actualmente en estudio en el marco de la IDS y sus predecesores de los años 70. Merece la pena insistir en esto porque los centros imperialistas nos dirán, según una tradición sólidamente establecida, que los EEUU están en retraso sobre la URSS en este terreno. En efecto, la URSS ha conservado dispositivo

, considerado unánimemente anticuado, americano fue, por esta misma razón, desmantelado en 1975.

Página 13

(2). Department of Energy Fiscal Year 1983. National Defense Programs Authorization, audición ante la Comisión de las fuerzas armadas del Senado, citado por "Le Monde Diplomatique", abril 1985.

En los años 60 y 70 se trataba solamente de asegurar la defensa de proximidad de ciertos objetivos "duros" como los silos de misiles balísticos intercontinentales ICBM y los principales puestos de mando. Con la iDS se trata de algo completamente diferente: el emplazamiento de un verdadero escudo, lo más hermético posible, para la intercepción de la mayor parte de los misiles adversarios, si es posible en la fase inicial de propulsion, inmediatamente posterior al lanzamiento, que dura de 3 a 5 minutos para los ICBM de la actual generación. En esto consiste la novedad del proyecto americano y esto es lo que permite hablar de una militarización general del espacio. Cuatro niveles de defensa en la batalla del espacio

Con la IDS, Reagan ha puesto a la orden del día la perspectiva de una defensa anti-misiles balísticos global, que consiste en detectar lo más pronto posible la partida de los ingenios enemigos, con el fin de neutralizarlos lo más lejos posible del santuario americano. Esto supone una capacidad de intervención en todas las fases del vuelo de un te a duro de desde misil balístico enemigo, desde la fase inicial de propulsión del lanzador hasta la fase final de retorno a la atmósfera de las cargas explosivas, sobre su objetivo designado.

Podemos distinguir cuatro fases diferentes, cuatro defensa sucesivos que, combinándose, deberían asegurar una protección prácticamente total de los EEUU.

La primera fase es la que corresponde a la combustión del lanzador. Para la mayor parte de los ICBM actualmente en servicio, esta fase dura algo menos de 300 segundos, pero probablemente esta duración será considerablemente reducida en el futuro: por ejemplo, la propulsión del misil americano MX dura solamente entre 150 y 180 segundos. Podemos concluir que una intercepción en este nivel del vuelo -que evidentemente es la más deseada, puesto que es la que se produce más cerca del territorio de las fuerzas enemigasexcluye prácticamente el tiempo de decisión política, que se ve sustituído por una reacción automática.

La segunda fase, llamada de post-propulsión, tiene una duración de 2 a 6 minutos, y corresponde a una fase del vuelo en la que aún es posible neutralizar un misil antes que los vectores múltiples que transportan las cargas explosivas sean disparados.

La tercera fase corresponde al vuelo

• de una duración variable por debajo de 30 minutos, a una altitud de 45 a 1.200 Km, durante la cual el misil dispara sus diferentes cabezas hacia los objetivos que tienen asignados. El país que fuera objeto de un ataque de este tipo debería estar en condiciones de seguir cada una de estas cabezas para neutralizarlas.

La cuarta fase es la entrada en la atmósfera de las cabezas explosivas sobre sus objetivos. Aquí está la última posibilidad de intervención para el país agredido, con todos los inconvenientes ya señalados para los viejos sistemas anti-misiles balísticos, es decir, que una explosión en altura en la fase final de objetivo, complica aproximación al las tareas de las fuerzas defensivas, sobre todo perturbando sus comunicaciones y sus sistemas de ra-

El desafío tecnológico lanzado por el imperialismo investigadores consiste en poner a punto armas del espacio capaces de intervenir en todos los niveles del vuelo de los ingenios baenemigos y prioritariamente, por supuesto, en las dos primeras fases. De aquí han partido programas investigación que combinan la utilización de tecnologías múltiples tanto en lo que concierne a la detección, como en el tiro y en el guiado de laș nuevas armas espaciales, llamadas de la tercera generación.

El adjunto para la energía atómica del ministro americano de Defensa da la definición siguiente de estas armas de la tercera generación: "Son armas en las que la energía producida por la explosión es, en parte, transtormada en una forma más ajustada a las necesidades que la onda de choque y el calor, que son los efectos mejor conocidos de las armas nucleares en el pasado"(2).

sin pretender ser exhaustivos, podemos citar además de las armas de radiaciones reforzadas, las armas de "energía dirigida" que utilizan un rayo laser que se desplaza a una velocidad de 300.000 Km/segundo, o haces de partículas de una rapidez casi equivalente; las armas que amplifican el impulso electromagnético en una zona de varios miles de kilómetros de radio, sin riesgo para el hombre pero capaces de causar graves daños en las instalaciones electrónicas; las armas de "plasma dirigido", , que concentrarian los efectos de una explosión nuclear y evitarían la dispersión uniformemente

Página 14

(3). Sandra Blakeslee, "New Horizon in Space Seen for Businessmen", New York Tines, 6.10.83 esférica de las armas nucleares clásicas...

El despliegue de esta generación de nuevas armas supondría además un número considerable de ingenios espaciales, satélites detectores, transmisores, reflectores de rayos, etc. Este es sin duda un handicap mayor de este programa de "guerra de las galaxias". Evocar a grandes rasgos estos siniestros escenarios del futuro que nos prepara el imperialismo es suficiente para señalar la dimensión de lo que está en marcha y de la amenaza que supone. Un programa ruinoso para la humanidad

Esta amenaza es multiforme, pero sus implicaciones más inmediatas para las poblaciones civiles son consecuencia del coste exorbitante de la movilieconómica, industrial financiera que supone la propia fase de investigación. Lo hemos podido comprobar con el voto por el Congreso americano de los créditos exigidos por Reagan, de 25.780 millones de dólares, escalonados durante años, sólo para las investigaciones centrales del programa. Desde este punto de vista ningún programa puede compararse con la IDS. A efectos de comparación, e;

del conjunto de las actividades espaciales de la NASA desde 1958 incluyendo investigaciones, establecido en unos 150.000 millones ce dólares, de los cuales un tercio apro madamente dedicado a las actividac::

Han circulado cifras más fabulosas aún, como las evocadas por el "New York Times"(3), cifras juzgadas "razo-

, y a veces incluso "optimistas" -es decir, sub-evaluadas- por la mayor parte de los expertos. Así el coste de un sistema de armas antisatélites (ASAT) con rayos laser está valorado dólares; el de un sistema ABM completo en 500.000 millones de dólares. A partir de esto, sería un error no ver dibujarse tras el discurso ideológico de la administración Reagan sobre la "guerra de las galaxias" una ofensiva de enorme envergadura que preparan los trusts capitalistas federal norteamericano contra el nivel de vida de las masas. Este es precisamente el aspecto fundamental de la cuestión en la fase actual. Los trusts, como TWR, Ford Aerospace and Communications, "Martin Aerospace, Boeing y Rockwell International, que son ya los principales beneficiarios actividades espaciales militares, han hecho fuertes inversiones para este programa, creando un poderoso lobby militar-industrial de la "guerra de las galaxias".

De todo ello resulta una situación en la que está finalmente en juego nada menos que el grado de brutalidad de la austeridad que deberán imponer los Estados imperialistas para financiar este proyecto ruinoso. Ruinoso para las masas americanas; para las de las metrópolis imperialistas asociadas; para las de los países dominados, sobre todo a través de mecanismos financie- ontal que so ros; enfin, para las de la Unión Soviética y Europa oriental que deberán soportar las consecuencias de la adopción de medidas de respuesta, aunque sean limitadas, por parte de la burocracia soviética.

En este sentido, la política de sobrearmamento concretada en la IDS de Reagan constituye una solución capitalista radical a la crisis. Una solución bárbara no solamente porque refuerza la eventualidad de un holocausto final para la humanidad, sino también por la miseria que implica para la aplastante mayoría de la población de la tierra.

Es cierto que la parte fundamental de .este programa demencial no ha pasado aún de la fase de proyecto, pero no podemos subestimar que pasos concretos no despreciables han sido emprendidos ya para su realización. La mitad de los vuelos de los "autobuses" espaciales serán reservados para aplicaciones militares secretas de la "guerra de las galaxias". El primer ensayo efectivo de utilización del arma de laser en el espacio está previsto para 1987, a bordo de uno de estos "autobuses". Todo esto tendrá muy rapidamente consecuencias prácticas, tanto más si pensamos que por enorme que parezcan las sumas destinadas actualmente a este programa son aún limitadas respecto a las ambiciones presentes en Washington. Por eso, es probable que el movimiento antiguerra y con él el movimiento obrero internacional tendrán que dar en los próximos años en este terreno, un combate decisivo contra la ofensiva de militarización imperialista, cuya salida podría llegar a decidir por largo tiempo la suerte de la humanidad entera.

Página 15

(4). Discurso de la "guerra de las galaxias". (5). Ibidem. (6). "La defensa antimisiles balística a partir del espacio", Hans Bethe, Richard Garwin, Kurt Gottfried, Henry Kendall, "Pour la science", diciembre 1984. (7). "La guerra de las galaxias obligará a los soviéticos a modificar su arsenal estratégico", Henri Pierre 'Le Monde" 28.8.84.

Una ofensiva ideológica en toda regla

El imperialismo norteamericano

La marchas forzadas perspectiva para acelerar los programas de militarización del espacio y presentarlos al gran público bajo un aspecto favorable, debido a una serie de factores que permiten pensar que ha llegado el momento de actuar deprisa y fuerte.

Como tela de fondo está la crisis general de las estrategias de la disuasión en vigor en la OTAN desde hace más de veinticinco años y que objeto de una creciente contestación, tanto en los EEUU, como en Europa, Japón o Australia. Sobre la base de una tecnología en perpetua renovación, los propios estados mayores imperialistas se han puesto a pensar los problemas de estrategia en términos nuevos. Por ejemplo, los expertos de la OTAN han podido, a partir de la miniaturización de las cargas y los vectores, concebir la perspectiva guerras limitadas, proyectando sus elucubraciones en el escenario preciso de batalla en Europa: la doctrina "Airland Battle 2.000" se ha convertido en la referencia obligada de los estados mayores occidentales. Pero la opinión pública no engañar. El viejo equilibrio del terror basado en "la seguridad de destrucciones mutuas inaceptables" que estaba destinado a garantizar el estado de "no guerra" carece de la menor credibilidad, como muestra la amplitud de la movilización contra los euromisi-

OTAN, cuyos desestabilizadores nunca serán suficientemente destaca-

Tres elementos principales precipitan hoy la crisis general de la disuasión. La miniaturización de las cargas nucleares -las famosas "mininukes"— abren la vía a una posible utilización de estos armamentos nucleares en conflictos limitados, lo "tecnologías emergentes" en particular sus aplicaciones en el sector de los armamentos convencionales contribuye a difuminar el umbral que separaba tradicionalmente la utilización de estas armas de la de las armas nucleares. Enfin, la militarización del espacio debilita la disuasión en el nivel más elevado, al menos tendencialmente.

La administración Reagan ha lanzado una ofensiva ideológica para intentar responder a este problema del estallido del consenso en torno a la disuasión: La IDS le permite actuar así, dado que la complejidad del proyecto hace posible variaciones sensibles en lo referente a la interpretación que se va dando de él. Así, la versión para el gran público de radiante porvenir "para los pueblos libres que podrían vivir sabiendo que su seguridad no se basa en una amenaza de represalias inmediatas de los EEUU"(4). Reagan, continuando en este registro nuevo para él, de luchador por la paz, se pregunta: "¿acaso no es mejor salvar vidas humanas que vengarlas?"(5). Y concluye que la IDS es capaz de "volver obsoletas las armas nucleares"

Como hemos visto, la verdad está en las antípodas de estas afirmaciones gratuitas, ya que la mayor parte de las armas del espacio llamadas de "tercera generación". , recurren a la tecnología nuclear y son aún más temibles que las bombas H, que constituyen aún hoy lo esencial de los arsenales nucleares. Pero el peligro principal de la propaganda imperialista reside sobre todo en la idea según la cual la IDS sería un sistema defensivo. De hecho hay que constatar, como afirma la "Unión de científicos inquietos", , que "aunque en el momento de su nacimiento la defensa antimisiles basada en el espacio no provoque un cataclismo, el despliegue de tal sistema sólo puede reforzar la inestabilidad del equilibrio estratégico. En efecto, es difícil imaginar un sistema más apto para provocar una catástrofe que un sistema que exige decisiones tomadas al segundo, que no ser comprobadas previamente, que es frágil y que, en todo caso, constituye una amenaza por la capacidad de represalia del campo opuesto"(6).

Algunos portavoces del Pentágono dan una visión más realista de los objetivos de la IDS. Así, M. Furniss, encargado de la puesta a punto del programa de investigaciones ha explicado recientemente al periódico «The Washington Post" que él «pensaba que los soviéticos, puesto que no disponen de recursos financieros ilimitados, preferirán modificar su arsenal estratégico y utilizar sus bombarderos, más que ingenios balísticos, para penetrar en el sistema de defensa americano. Así, según él, volveremos al periodo relativamente estable de los años 50"(7). Dicho de otra manera, el imperialismo americano y sus aliados, con una impunidad. prácticamente

Página 16

(8). Documento hecho público por la OTAN el 26.3.85 en Luxemburgo. (9). Pacto militar firmado en 1951 entre EEUU, Australia y Nueva Zelanda para la zona del Pacífico.

asegurada gracias a la superioridad manos libres, como ocurría al comienzo de la era nuclear, para política en las cuatro esquinas del pla-

Una situación así agravaría las condiciones de las luchas de emancipación nacional y social de los pueblos de los países dominados. No hay más que consultar la lista de los 17 países a los asociación-partioipación en la IDS para comprender el peligro que constituiría tal "santa alianza" de la reacción: estos son todos los de la OTAN, incluyendo a Francia que no está representada en el mando militar integrado, Israel, por su papel en el Cercano y Medio Oriente, Japón, Corea del Sur y Un nuevo orden imperialista a escala planetaria

La carta que el ministro americano de Defensa Caspar Weinberger ha dirigido a estos 17 gobiernos vuestro país está interesado en la de acuerdos eventuales o contribuciones, le ruego, en primer lugar, que me haga llegar en los proximos sesenta días una indicación de vuestro interés en participar en el programa de investigaciones IDS y los sectores en los que la calidad de la investigación en vuestro país os parece más prometedor para este programa. Deseamos tomar rápidamente en consideracion vuestra respuesta, con el fin de entablar discutemas específicos y acuerdos de cooperación» (8).

Hay que destacar tanto la insistencia de Washington en los plazos -60 días, lo que es excesivamente corto— y el procedimiento establecido en discusiones bilaterales para organizar y resolver los detalles de una eventual asociaciónparticipación. Estos elementos ilustran la voluntad americana de poner orden en el campo imperialista, tanto en la zona Atlántica, como en el Pacífico y el

Así la IDS podría servir de cobertura a una colaboración militar en todas las direcciones un marco menos rígido para los dirigentes americanos que los pactos multilaterales tipo OTAN o ANZUS(9), en el marco de los cuales, aunque las decisiones americaaplicándose ocurre a veces que los aliados se ponen de acuerdo entre ellos para frenar los americanos, particular cuando está sobre la mesa el aumento de su participación financiera en el esfuerzo de guerra norteamericano.

En lo que se refiere a Europa, la carta de Weinberger avanza la perspectiva de investigación destinada más específicamente a la defensa de la Europa capitalista: "El programa IDS no se limitará a una explotación de las tecnologías de lucha contra los misiles baintercontinentales(...)sino que examinará también con atención las tecnologías de lucha contra los misiles balísticos de alcance más reducido. "Se trataría especialmente de oponerse a los misiles soviéticos de un alcance inferior a 1.000 kilómetros por la puesta a punto de un cañón tierra-aire de alta velocidad, tecnologías de punta utilizadas en el marco de la IDS para los ICBM. Por el momento esta orientación es imprecisa, pero el hecho de que los ministros de Defensa de los países miembros de la OTAN hayan expresado una "aprobación amplia y unánime" el pasado 26 de marzo al programa IDS indica suficientemente la realidad del peligro. Nada más volver la página de los euromisiles, gobiernos capitalistas están dispuestos a meterse en nuevas aventuras militaristas, invitados por Ronald Reagan.

Por el contrario, las relaciones Este-Oeste y especialmente las del imperialismo USA y la burocracia soviética no deberían verse afectadas tan directamente en lo inmediato por la IDS, salvo conmociones imprevisibles. Es cierto del imperialismo apunta directamente contra la Unión Soviética, pero el despliegue de sistemas nacidos de la IDS es una perspectiva bastante lejana. Según la opinión de ciertos expertos del Pentagono, la URSS no está en condiciones de seguir a los EEUU en este terreno particular de la carrera de armamentos, sobre todo por razones económicas, como ha dicho claramente el responsable del programa IDS, M. Furniss. Según las mismas fuentes, sólo una reforma económica, una modernización radical del conjunto de la economía soviética podría liberar los medios colosales exigidos por una militarización general del espacio; pero estos expertos apenas creen en esta hipótesis, y llevan razón.

Hoy es difícil negar la evidencia, unánimemente reconocida por fuentes occidentales, incluyendo la CIA, de que cada año aumenta la distancia

Página 17

(10). Fuente: Anuario 1984 del Instituto de investigaciones por la paz de Estocolmo, SIPRI. (11). Subsecretario adjunto del departamento de la Energía (DOE) encargado de las aplicaciones militares. (12). ICBM soviéticos. (13). Citado por David C. Motisson, "Lar armas nucleares de la tercera generación", "Le Monde Diplomatique", abril 1985.

entre el esfuerzo económico de guerra de EEUU y de la URSS. Así, la parte mundiales ha pasado en tres años, de 1980 a 1983, del 25,5% al mientras la de la URSS pasaba del 23,3 al 21,6%(10). La desproporción es mas grande aún si se compara la evolución de los % respectivos de la OTAN y el Pacto de Varsovia en el mismo período. Para la OTAN ha pasado del 45% al 48%, mientras que para el Pacto de Varsovia retrocedía del 25,5% al 23,7%, es decir, en cifras reales, de 216.000 a 307.000 millones de dólares (OTAN) y de 144 a 151.000 millones de dólares (Pacto

Esta es la razón fundamental que explica por qué la burocracia conservadora que reina en Moscú, y que nunca ha tenido la iniciativa en este terreno de la carrera de armamentos, se aferra negociaciones tramposas imperialismo. La burocracia soviética se ha pronunciado por una "prohibición total" de la militarización del espacio, calificada por el "lobotomía tecnológica unilateral" (11). También se pronuncio, en un primer momento por "una moratoria de los ensayos de las armas anti-satélites" Esta posición formal es doblemente irrealista, por una parte debido a la voluntad americana, que por el momento se aplica a realizar un programa de investigación que no puede ser objeto de negociación: en efecto, ¿cómo pueden controlarse los trabajos de laboratorio?. Los dirigentes soviéticos se orientarán más verosímilmente reducción de los armamentos actuales desplegados, de tipo SS 20, o incluso SS 18(12), contra los Pershing y Cruise, contando con una flexibilidad Washington respecto a estas armas y esperando que no llegue la hora del despliegue de los primeros sistemas IDS. Las proclamaciones formales de Moscú contra la miespacio no debe producir ninguna ilusión en su capacidad de actuar eficazmente en este sentido.

Por ello no es imposible que seamos confrontados a un período bastante largo de negociaciones y eventualmente incluso a la conclusión de acuerdos limitados que no afectarán, con toda probabilidad, a lo esencial de esa nueva fase de la carrera de armamentos que es la militarización del espacio. En una situación así, hay que temer desgraciadamente un mayor aislamiento de los pueblos que luchan contra el imperialismo, reforzado por la voluntad de Moscú de no hacer nada que pueda comprometer el marco de las negociael cual, cualquiera que sea su contenido, sigue siendo el terreno más seguro para la burocracia del Kremlin. El adjunto para la energía atómica del ministro americano de Defensa, Richard Wagner, oculta esta perspectiva cuando declara: "La razón profunda de la aceleración del programa de tecnoavanzadas -departamento de la Energía- es lo que yo llamaría el mantenimiento de los

"en estado de disuasión". Dicho de otra manera, nosotros tratamos en definitiva de actuar de modo que ellos conserven un sentimiento de inferioridad hacia nosotros, para que en caso de crisis tengan la íntima convicción de no poder medirse con nosotros. Esto es mucho más importante que una simple cuestión de número de misiles, de dimensiones o de rendimientos" (13) ¿Cuáles son las implicaciones para el movimiento pacifista?

La toma en consideración por el movimiento antiguerra de los nuevos datos que resultan del lanzamiento del programa IDS debe poder realizarse en buenas condiciones, ya que fundamentalmente estos datos no implican un cambio de la estrategia del movimiento sino que, por el contrario, confirman y refuerzan la validez de los ejes de lucha avanzados por los sectores más lúcidos del movimiento desde hace ya bastante aún, el movimiento antiguerra aborda esta situación sobre la base de una combatividad renovada y confirmada por el conjunto de las últimas iniciativas, que han dado un claro mentís a quienes pronosticaron la asfixia del movimiento al día siguiente del despliegue de los euromisiles de la OTAN, en Italia, en Gran Bretaña y en la República decisión gobierno Martens de aceptar el desplie. gue de los misiles de crucero americanos en Bélgica se saldó, menos de 48 horas después de la capitulación gubernamental, por una manifestación de 150.000 personas el pasado 17 de marzo. El 24 de marzo, la 5ª Marcha a Torrejón reunió más de 100.000 personas en Madrid y más de un millón participaron en todo el Estado español en los actos contra la visita de Reagan a primeros de Mayo. Las tradicionales manifestaciones por la paz de Pascua

Página 18

PARA • BELLVM

SI VIS PACEM.

si vis bellumm paro s vus pacem bellum

Página 19

(14). EI VAKA está asociado al Frente anti-intervención de solidaridad con América central, especialmente para la edición de material informativo. (15). La condena del régimen racista de Pretoria y el apoyo claro que le presta Washington suscita en el movimiento antiguerra, tanto en EEUU como en Europa, una fuerte solidaridad con la. lucha de las poblaciones negras de Africa del Sur.

en Gran Bretaña y en la RFA han conocido este año una afluencia récord. Las manifestaciones antiguerra del 20 de abril en los EEUU, organizadas por coalición deben confirmar también lo que constituye uno de los rasgos dominantes de la situación internacional, saber, el persistente rechazo de las masas en la mayor parte de las metrópolis imperialistas a aceptar los programas de militarización y de guerra de los gobiernos

En este contexto,, el movimiento por la paz europeo y sus diferentes componentes nacionales deben en adelante

Men el centro de su estrategia contra la militarización, la lucha contra la OTAN y por la salida de ella de cada país, recordando particularmente que los ministros de Defensa de la alianza atlántica han aprobado unánimemente el IDS de Reagan el pasado 26 de marzo pasado en Luxemburgo. Hay que oponerse a cualquier compromiso de los Estados europeos en esta aventura militarista del espacio, que se traduciría inevitablemente por el reforzamiento de las políticas de austeridad que son la carga común de todos los pueblos de la Europa capitalista.

de la austeridad, el desarrollo del paro y de la miseria seran las primeras consecuencias de la IDS, desde ahora mismo para el pueblo americano y en un breve plazo para los consigue abolir la decisión de hecho de los Estados miembros de la OTAN de participar en la IDS.

terreno puede jugarse una partida decisiva en muchos sentidos. En primer lugar, para el movimiento pacifista que puede encontrar aquí la ocasión de movilizar aún más masivamente a los trabajadores, sus organizaciones sindicales, que seran las victimas principales de la política de austeridad supone la participación en el programa IDS. En segundo lugar, para el movimiento obrero que puede encontrar la ocasión de lanzar una batalla frontal contra la austeridad a escala de toda Europa, sobre la base de una relación de fuerzas mejoradas por la potencia de un muy amplio movimiento pacifista. En efecto, nunca la relación de causa a efecto entre la militarización y la austeridad ha aparecido tan claramente como con la IDS.

La lucha contra la OTAN y la austeridad exige la acción de masas más unitaria y más poderosa posible; aquellos que en las filas del movimiento consideraban que había llegado el momento de la reflexión, de la pausa, porque los encuentros de Ginebra abrían, según ellos, un campo de acción nuevo, no podrán ocultar su inconsecuencia. La IDS escapará necesariamente al marco de estas negociaciones. Los diplomáticos soviéticos y los movimientos pacifistas oficiales de Europa oriental que actúan como sus portavoces, aunque sea con matices, no son los aliados ideales que ciertos dirigentes del movimiento habían creido descubrir estos dos últimos años. En la actual situación, sus imperativos diplomáticos y los de la acción de masas por la paz, mostrarán sus contradicciones en los objetivos y los métodos de lucha.

Por eso el establecimiento de relaciones permanentes con las corrientes pacifistas independientes de la Europa del Este sigue siendo esencial, con el fin de ayudarles en su difícil combate contra la represión burocrática y de sentar así las bases para llegar a una movilización general de los pueblos de toda Europa contra la militarización del espacio. En efecto, las masas de Europa oriental están también afectadas por las consecuencias del programa imperialista y por la incapacidad de la burocracia de responder a ella más que en el terreno de las amenazas militares.

Los otros aliados naturales del movimiento por la paz de Europa occidental son los pueblos en lucha contra el imperialismo en América Latina y Central, en Africa, en el Pacífico... que deben ocupar un lugar central en la estrategia de alianzas del movimiento pacifista. En terreno, el compromiso preciso del movimiento pacifista flamenco VAKA(14), con los combatientes por la paz nicaragüenses, así como la iniciativa de los sectores más avanzados del movimiento alemán occidental de reunir en Bonn un tribunal de los pueblos contra la política de la administración Reagan, constituyen la mejor vía a seguir para sellar la unidad de todos amenaza directamente política militarista, racista e imperialista de Washington y sus aliados(15).

En realidad, todas estas cuestiones están ya abordadas, por lo menos en esbozo, dentro del movimiento pacifista, pero ahora se trata de traducir en forma de perspectivas de acción concretas contra la OTAN y la austeridad, en solidaridad con los pueblos que luchan por su independencia, dignidad y su seguridad, combatiendo también así la IDS.O