movimiento nacionalista negro
El espectacular ascenso del movimiento de los negros sudafricanos, que ha ido creciendo desde la primavera de 1984, supone un punto de inflexión en la evolución de una situación política y social caracterizada desde hace varios años por un despertar de la actividad de los oprimidos. En los últimos meses han ido entrando en acción contra la política del gobierno y la patronal diferentes
(téngase en cuenta que el régimen sudafricano divide a la población en cuatro ciudades "blancas") y trabajadores de la minería y la industria. A partir de sus reivindicaciones específicas, todos estos sectores convergieron por efecto de la represión y el peso de la cuestión nacional, en una huelga general de 48 horas en la región de Transvaal, en noviembre de 1984, que reveló una rápida dinámica de enfrentamiento con el Estado y que puede considerarse la lucha de referencia
Empezaremos este artículo recordando los datos más significativos de esa
Huelga General, para pasar inmediatamente a lo que constituye el tema central del texto: explicar los importantes debates estratégicos que recorren el movimiento nacionalista negro, tanto más importantes cuanto más se agrava la crisis del régimen y comienzan las grandes maniobras para tratar de controlar la
Debates de estrategia en el
sectores oprimidos: jóvenes estudiantes, trabajadores de toda la etapa de movilización que estamos viviendo. "transición". Una reunión unitaria, convocada por el Congreso de Estudiantes Sudafricanos (COSAS) y que reagrupaba más de una treintena de organizaciones y asociasindicatos, decidió formar un Comité de Huelga en la región del Transvaal (TRSC). Esta estructura unitaria agrupaba al COSAS, el UDF, • Comité por la liberación de Nelson Mandela, la Fedede Mujeres Sudafricanas, asociaciones cívicas de Soweto y del Vaal y las principales fuerzas sindica-
Federación Sindicatos de Sudafrica (FOSATU) con 150.000 afiliados, y el Consejo de Sindicatos de Sudafrica (CUSA). La huelga general del 5 y 6 de noviembre sobre estas reivindicaciones: dimisión municipales, retirada de la política y del ejército de los ghettos negros, suspensión de los aumentos de alquileres y tarifas de autobús. liberación de detenidos y presos políticos, reincorporación de trabajadores despedidos, anulación de los impuestos considerados injústos. El TRSC distribuyó 400.000 octavillas y 5.000 carteles, y en las
Peter Blumer Tony Roux "mestizos" e "indios" empresas donde llegó su propaganda la huelga tuvo una participación superior al 75%, siendo lo más frecuente un 90%. Es decir, alrededor de 1.000.000 de personas participaron en esta acción, 500.000 trabajadores y unos 400.000 estudiantes de instituto y universidad. Por vez primera en una acción de esta amplitud, el movimiento obrero independiente apareció, a través de sus principales organizaciones sindicales, como armazón del movimiento de protesta anti-apartheid. Hasta entonces era el UDF, frente en el que participan pocos sindicatos, quien había aparecido como fuerza principal contra las eleccionesfarsa a los parlamentos "mestizo" "indio". Durante la huelga general del Transvaal, las organizaciones sindicales independientes consiguieron ponerse en cabeza del movimiento al lado del UDF. Desde entonces asistimos, de alguna forma, a la aparición de una dirección bicéfala del movimiento de las masas oprimidas. Esta convergencia en la acción no impide la existencia de divergencias estratégicas importantes entre estas dos corrientes.
En el país del apartheid, el crisol| común de la opresión nacional de todos los Negros fundamenta la base objetiva de la unidad de su movilización. Esta dinámica ha favorecido la aparición de marcos unitarios anti-apartheid, como el UDF y el NF. Pero el grado de organización y de implantación del movimiento sindical independiente ha permitido reforzar la expresión centralizada de esta unidad. La prensa sudafricana no ha dudado en afirmar, por otra parte, que esta huelga general ha sido la más importante de los últimos 35 años. A diferencia de los años 1976-77, en los movimiento independiente no había jugado por su propia debilidad, un papel motriz, la huelga del Transvaal ha revelado todo el potencial de combatividad y eficacia, en términos de capacidad de paralizar el aparato productivo, que el movimiento sudafricano entrañaba ya a través de sus organizaciones sindica independientes conseguían encabezar la movilización del conjunto de los oprimidos. Y esta huelga fue, precisamente, un movimiento del conjunto de los oprimidos que asociaba a la juventud escolarizada, trade distintas comunidades, poblaciones los townships y, comerciantes y pequeños propietarios de taxis. Por otra parte, la de la protesta obligó cierto número de miembros de los consejos municipales a dimitir.
El poder reprimió duramente esta huelga, muy especialmente al miento sindical. Numerosos miembros del TRSC fueron detenidos, entre ellos
Dhlamini, presidente de la FOSATO, Thami Mali, dirigente del TRSC y responsable del UDF, Moses Mayekiso, responsable en el Transvaal del MAWV (Sindicato Metalúrgico de la FOSATU), P. Camay, dirigente del CUSA, Themba Nonhlantane, del Trabajadores municipales y generales (MCWUSA), Peter Mahgopa, dirigente regional del COSAS,... Todos ellos, así como centenares de personas detenidas, pudieron ser mantenidos en prisión preventiva a causa de la represiva legislación sudafricana. Las represivas mataron, esos dos días a una treintena de personas, hirieron a varias transformación del carbón en petróleo, SASOL, de importancia estratégica, que esta bajo estricto control gubernamental, alrededor del 90% de los 6.500 trabajadores negros fueron despedidos por participar en la huelga. Esta reacción de los gerentes de SASOL ilustra la voluntad de firmeza del poder frente a la actuación de los sindicatos independientes, ya que el sindicato mayoritario en la empresa pertenecía a la rama de químicas de la FOSATU. Pero este ejemplo también muestra claramente la gran combatividad del proletariado negro. La represión va a plantear nuevos problemas al movimiento de masas, especialmente a los sindicatos independientes, pero ello no oscurece el éxito de esta huelga general del Transvaal. Como ya lo ha declarado por otra parte Joe Foster secretario general de la FOSATU, la represión no hará más que "inflamar un poco más la situación y polarizarla". embargo que ciertos miembros del TRSC hacen una apreciación demasiado unilateral de las relaciones de fuerzas. Así, Thami Mali, presidente del TRSC y dirigente local del UDF de Soweto, llegó a declarar: "Nuestra tarea es intensificar la resistencia, crear una situación ingobernable y forzar realmente al Estado a declarar ciertas regiones, zonas liberadas". Cuestión nacional y luchas sociales
Estas movilizaciones demuestran claramente el complejo carácter de la imbricación de la cuestión nacional y la lucha social en Africa del Sur. Este país entraña una combinación muy excepcional de tareas nacionales, democráticas y sociales que el movimiento de las masas oprimidas debe resolver. En todas las luchas, incluso en las de caracter económico, esta presente el aspecto nacional, en la medida en que las propias huelgas expresan la voluntad de los trabajadores negros de organizarse como tales para conquistar su emancipación y llevar a buen término sus reivindicaciones. Así pues, todas las movilizaciones obreras combina reivindicaciones inmediatas y económicas (salarios, condiciones de trabajo, etc.) con reivindicaciones nacionales y democráticas que desbordan el marco de la empresa y se inscriben en la lucha por la liberación nacional (igualdad de derechos, libertad de organización y de expresión).
Todo esto se explica por la particular naturaleza de la sociedad sudafricana, sociedad capitalista semi-industrializada, dependiente de las inversiones y ayudas imperialistas, a pesar de un
importante desarrollo industrial. La importancia de los capitales imperialistas en la actividad minera e industrial del país, la dependencia respecto del mercado imperialista en materia de acceso a la tecnología y a los créditos o en el establecimiento del precio del oro, constituye uno de los aspectos de la realidad económica sudafricana. Otro de ellos está representado por el fuerte grado de concentración del capital sudafricano … la existencia de una burguesía financiera que no puede, sin embargo, librarse de dos coacciones: por un lado, su dependencia respecto al conocimiento tecnológico y a las inversiones de las potencias imperialistas y, por el otro, su dependencia respecto a los mecanismos de opresión nacional (el apartheid) en los que basa sus beneficios. Esta situación es fuente de dificultades, ligadas a estrechez del mercado interior común a la de todos los demás países dependientes semi-industrializados. Pero ninguna fracción de la burguesía sudafricana (o imperialista actuante en Africa del Sur) puede sobrebeneficio proviniente opresión nacional de las masas negras
El desarrollo industrial de este último decenio ha modificado la composición del proletariado, incrementando el númera de trabajadores industriales. En el último período, es precisamente en desarrollado las primeras experiencias de organizaciones sindicales independientes. La existencia de estos sindicatos independientes modifica los datos políticos de la lucha de las masas oprimidas y explotadas. El proletariado industrial y minero constituye desde ahora la fuerza motriz del proceso de tados en el marco de la lucha nacional por la conquista del derecho a constituir una sola y única nación, hoy prohibido por la política del apartheid y los "Bantoustans. conseguirlo apartheid y la dominación capitalista.
En este particular contexto, la lucha de liberación de las masas negras no puede tomar la forma clásica de des trucción de un poder colonial resultante de una dominación extranjera. No puede limitarse a una lucha por reivindicaciones esencialmente democráticas y
Debe incorporar inmediatamente reivindicaciones sociales cuya dinámica es anticapitalista. En tal situación es imposible concebir la organiza. ción de un movimiento de nacional clásico similar a los que han aparecido en la lucha anti-coloniales en sociedades mucho menos industrializadas y que se han basado, fundamenplebeyos. Por otra parte, la fuerza de la ciase obrera y el lugar que ocupa en la sociedad sudafricana explica la imposibilidad objetiva de que se constituye un nacional como el argelino o el MPLA angoleño. Esto no quiere decir que el movimiento de los oprimidos no llegue a revestir un carácter de alianzas entre diferentes categorias sociales de la población oprimida y explotada. Pero la diferente formación sudafricana respecto a ejemplos argelino y angoleño justifica atribución a la clase obrera negra de un papel determinante y dirigente en la práctica inmediata de lucha y no solamente en forma de una dinámica histórica de movilización. La nueva coyuntura
El desarrollo que los sindicatos independientes han conocido desde 1973 corresponde a un período de crecimiento industrial, de desarrollo numérico de la clase obrera y de una fuerte demanda patronal de mano de obra. Los efectos de la crisis económica internacional se dejaron sentir tan sólo parcialmente y de forma no sincronizada durante el período 1973-1982. La economía sudafricana dispone en efecto de ciertos amortiguadores, los que encuentran la multiplicidad y el caracter estratégico de sus exportaciones mineras, su posición de cuasi-monopolio en algunas de ellas, y la relativa autonomía de la evolución del precio del oro respecto a la crisis económica internacional. Pero este es a su vez el punto débil. La economía sudafricana tiene una gran dependencia de las cotizaciones del oro, producción que supone un 45% de las exportaciones y el 20% de los ingresos presupuestarios de este wais. Desde 1981 las exportaciones empiezan a bajar; en 1982 aminora la actividad económica; y en 1983 las inversiones se reducen en un 3%. El país se ve así golpeado por una recesión cuya amplitud y profundidad combinan el carácter dependiente de ia economía sudafricana respecto a los grandes países industrializados y los efectos acumulativos, desde 1973, de la crisis en esos mismos países. La baja del precio del oro supone para el régimen la pérdida de un beneficio previsto a pesar del alza del dólar en ese mismo período
Paralelamente, esta subida del dolar, valor-refugio para el ahorro, acentúa la tendencia a la baja del precio del oro. Finalmente, como consecuencia de esta situación la moneda sudafricana, el rand no deja de depreciarse respecto a la divisa americana.
extranjera, principios de los 70 podía encontrar en este país un interés no existente en los países imperialistas por el descenso de la tasa de beneficios, ha comenzado a experimentar una regresión a causa de la reducción general de salidas, de la estrechez del mercado y de los riesgos
1983 cerraron más de 25.000 empresas, un 28% más que en el año precedente. promedio, 12 cierres diarios.
En estas condiciones, el sindicalismo se ha visto confrontado a su primera capaz de hacer frente a una política de austeridad que trata de hacer pagar la crisis a la clase obrera negra. El paro, rasgo permanente del mercado de trabajo de los no-blancos en el país del apartheid, crece brutalmente, al ritmo de las numequiebras, reconversiones industriales y despidos masivos llevados a cabo por la gran industria sudafricana capitalista aprovechan esta situación para incrementar los rendimientos y la productividad del trabajo. Esta ha aumentado en el sector del automóvil, superando las cotas de 1980, mientras se intensifican los despidos.
Los principales sindicatos indepenlos trabajadores negros supieron constituirse utilizando sus victorias en batallas llevadas y ganadas a nivel de empresa. Entre 1979 y 1980 el coraje de los primeros núcleos de sindicalistas se transmitió a decenas de millares de trabajadores que aprendian a hacer huelga, a oponerse a los patronos y a incorporarse al movimiento sindical independiente sobre la base de esta experiencia y de sus victorias reivindicativas. De 1980 a 1983 el número de afiliados "africanos" aumentó un 200%, pasando de 220.000 miembros a 670.000. Hoy en día, sólo los trabajadores "africanos" suponen el 43,3% de los efectivos sindicales.
La insistencia de algunos sindicatos, como la FOSATU, en organizar por la base y desarrollar el sistema de delelocales de empresas steward) correspondía a la primera fase del desarrollo del movimiento sindical independiente. Se trataba así de estabilizar los sindicatos a nivel de empresa y de dar al proletariado negro una forma organizativa correspondiente a ese primer nivel de lucha de clases. Hoy, toda esta experiencia se ha visto puesta a prueba con los despidos y por las nuevas necesidades de enfrentamiento con el régimen. Desde principios de año el movimiento sindical se enfrenta a una política de despidos que pone en peligro sus propias adquisiciones organizativas así, desde agosto del 84, el MAWO, sindicato de la FOSATU en el metal, ha perdido 2.000 afiliados, un 5% del total, a causa de los despidos.
Durante la huelga del Transvaal, la prensa subrayó que los sindicatos se implicaban ya en el ámbito político, enfrentándose directamente al Estado. En realidad, desde su creación todos los sindicatos independientes adoptaron posiciones políticas acordes a las necesidades de la lucha del momento. Así pues, lo nuevo no es tanto el comportamiento del movimiento sindical como el grado que el enfrentamiento entre el Estado racista, la patronal y la clase obrera ha alcanzado. En esta prueba de independiente debe poder concretar plenamente lo que en su fase elemental de organización solo estaba implícito, es decir, su papel objetivo y determinante en la construcción de un movimiento obrero negro sudafricano.
Desde hace varios meses, el enfrentamiento entre las masas y el régimen racista ha confirmado el alto grado de organización de los oprimidos, notablemente materializado en la cuasisincronización de las movilizaciones. En este contexto, dos tipos de estructuras de masas han confirmado su representatividad: por una parte los sindicatos y por otra las diversas asociaciones comunitarias que intervienen en problevivienda, deporte, etc. Es indiscutible que el actual enfrentamiento político necesite una estrecha unidad entre estos dos niveles complementarios de organización. La masa de parados, el papel clave de la juventud, la extensión del trabajo en precario explicitan la importancia que comunitarias para centenares de miles de oprimidos que no pueden organizarse en un sinditownships ámbitos naturales para que se desarrolle el sentimiento de solidaridad y de la necesidad de organizarse. La unidad de los oprimidos puede encontrar formas muy diversas en relación a la diversidad concretas. multitud de redes asociativas de dife-
rentes temas, a veces ligadas incluso a ! la iglesia, corresponde precisamente a
Pero una vez alcanzado un cierto nivel de desarrollo de las luchas y de enel poder, más diversas no es suficiente. Resulta decisivo afirmar en la movilización: el papel central del proletariado negro. A partir de aquí, las último período van acompañadas por un debate muy vivo sobre fines y medios del actual comba. te de las masas. El debate sobre la unidad
La corriente "cartista" — referencia a la "Carta de la Libertad" - ha intentado dar un marco político y organizativo al movimiento de las masas oprimidas. EI UDF, que, en cierta forma, es una alianza entre estos "cartistas", sectores de la Iglesia y círculos blancos liberales, corresponde a este objetivo de reunir al movimiento de masas en torno a un programa político implícito, el de la "Carta de la Libertad". . Ofreciendo así una salida a los diferentes sectores en lucha, esta corriente intentaba también evitar ser marginada por la recomposición del movimiento sindical, cuyo proceso de unificación en marcha se le va de las manos. El UDF agrupó de hecho a una parte sustancial de las asoanti-apartheid y a algunos sindicatos, también un papel central en la movilización contra las elecciones de Agosto. El otro polo con carácter políla misma época, el Forum National (NF), agrupa a diversas corrientes en torno al rechazo de la alianza con los liberales, deseosos de confrontarse a la "cartista" oponiéndole un programa más radical, explícitamente socialista.
Sindicatos FOSATU, el Sindicato General de los Trabajadores (GWU), el AFCWU, etc., dan explicaciones diversas a su rechazo a incorporarse al UDF y al Forum National. Todos subrayan su voluntad de garantizar la independencia sindical, explicando a
La juntarse sectores no proletarios, asociaciones de pequeños patronos mestizos e indios o, simplemente, grupos blancos liberales. Este rechazo de los principales sindicatos a incorporarse al UDF sólo se explica tomando en cuenta un elemento central del pensamiento político de los "cartistas". Para éstos, el movimiento de liberación, que representa la direcúnica del movimiento de los ya existe: Nacional Africano (ANC). Además, para una parte no despreciable de misma corriente, el ANC, su apéndice sindical, el Congreso de los sindicatos sud-africanos (SACTU), y su ala armada, juegan un papel de vanguardia porque están dirigidos por el Partido Comunista sud-africanos (SACP). Así pues, movimiento de masas tendría ya revolucionaria, encarnada, decenios ha, en la combinación ANC-SACP y su estrategia de lucha. Para esta corriente el único problema reside en la relación entre esa dirección y el movimiento de masas, surgido durante estos últimos años, en gran parte fuera de su control.
En estas condiciones debe cumplir su función en UDF en forma de gran agrupamiento unitario que concrete la hegemonia política del ANC como movimiento de liberación dirigente de la lucha anti-apartheid. Esta visión de las cosas es muy contestada, por una parte por las organizaciones que componen el Forum Nacional y por otra principales sindicatos. Evidentemente el debate público es muy difícil y limitado, a causa de la represión. EI ANC y el SACP están prohibidos y perseguidos y su prensa se distribuye fundamentalmente desde el exterior. Los sindicatos expresan su opinión en el limitado marco de su legalidad vigilada. Todas las organizaciones se ven obligadas a controlar su expresión política. Por todo esto; la discusión ha adoptado aspectos muy formalistas. Mientras el UDF reprochaba al NF el no ser más que un simple foro y no un verdadero frente disciplinado y a los sindicatos el adopposiciones "economicistas" "obreristas" y "sectarias" , los sindicatos desaprobaban la forma y la composición de los órganos de dirección de UDF y el espacio, que deja ocupar a los liberales en sus mítines. La polémica lanzada desde hace varios meses por el SACP contra los sindicatos que no están en el VDF y contra las corrientes que forman el NF, expresan en buena medida el importante nivel confrontación política.
En abril de 1982, en el congreso de la FOSATU, su secretario general se preguntó sobre el papel de una dirección obrera al declarar: "¿Nuestra actividad organizadora ha desarrollado una dirección obrera capaz de dar orientación y sentido a todos los trabajadores?. Si limitáramos a nuestros propios
adherentes tendríamos un papel polí. | Unión Nacional de Estudiantes Sudafrireducido. Sin embargo, si pensamos más ampliamente en la clase obrera, debemos analizar con mucha más atención nuestro papel político". El polémica diciendo, con citas de Lenin de por medio que los sindicatos, por su propia naturaleza, no pueden sustituir al partido revolucionario; el artículo afirmaba: "La existencia y los hechos del Partido Comunista son bien conocidas por todos. En las luchas de hoy sus miprimera línea. atrevería la FOSATU a ignorar ésto?" Oponiendo a la opinión de Joe Foster la existencia del ANC como movimiento de liberación, el artículo insistía en "la realidad de una fuerte influencia, en constante progresión, de la clase obrera en el ANC, influencia que ha llevado a adoptar orientaciones socializantes, como lo testifican los puntos de la "Carta de la Libertad" que tratan las cuestiones de la tierra y los monopolios industriales". Esta crítica ha resurgido recientemente desde otro ángulo al escribir el órgano del SACP: "Algunos (...) han sido seducidos por el ejemplo de Brasil. Un reciente articulo sobre este país en el South African Labour Bulletin, se esfuerza por hacer paralelismos con las evoluciones en Sudafrica. En Brasil, apuntan un sindicalismo de masas com. bativo ha llevado al nacimiento de un partido político que rápidamente se ha desarrollado entre los trabajadores, parados, sectores de base de la Iglesia, jóvenes progresistas e intelectuales de izquierda(...)". El autor añade que este partido "se ha ganado la antipatía de los partidarios del clandestino Partido Comunista brasileño(...), que pretende representar, historicamente, al partido de la clase trabajadora". Brasil figura también en el programa de estudios elaborado por los universitarios que el trabajo de formación de la FOSATU y es objeto de artículos en el periodico de este sindicato.(...) Quizas los autores de este tipo de material son conscientes de que el recurso a un anticomunismo claro no les va a suponer apoyos entre la clase obrera organizada. Sin embargo, esta tentativa de ignorar los programas y la existencia del ANC y el SACP lleva a
La discusión se centra asímismo en la cuestión de la alianza con los grupos de liberales blancos y las asociaciones patronales. En efecto, el UDF se ha asociado a miembros de organizaciones liberales blancas, como Black Sash y lal canos (NUSAS) o, incluso, del Partido Federal Progresista (PFP) de la patronal liberal, y ha integrado en su seno a asociaciones de pequeños patronos no-blancos, como Western Cape Traders Association. Se ha construido también en torno a organizaciones "cartistas" como el Congreso Indio de Transvaal (TIC) y el Congreso Indio del Natal (NIC). Esto fue denunciado por otras corrientes, tales como la Organización del Pueblo Azanio (AZAPO), originalmente influenciada por la corriente "Conciencia Negra", y por algunos sindicatos. A la alianza con liberales blancos o grupos patronales, se oponía así una política de independencia de clases. Al relanzamiento del TIC y del NIC por el UDF se oponía el rechazo a agrupamientos políticos adaptados a las divisiones del "apartheid"' , con el fin de promover los intereses de ciertas capas pequeñoburguesas de estas comunidades.
Junto a otros más, el GWU reprochó al UDF el ser una. organización multiclasista. . Sin embargo, el VDF defiende claramente esta naturaleza suya, definiéndose así: "El VDF no es una orga nización de clase. No pretende trabajar en defensa de los intereses de la clase obrera, de la clase capitalista o del campesinado. Es una alianza entre dichas clases".
Este complejísimo debate tiene dos aspectos. El primero de ellos es relativo a la amplitud, la naturaleza y el papel de los acuerdos con corrientes no-proletarias! Evidentemente, está en relación directa con la cuestión nacional en Africa del Sur. ¿Cómo asociarse, en ciertos puntos de la lucha anti-apartheid, con ciertos sectores de la pequeña burguesía india o mestiza?. ¿Hay que llegar a una unidad orgánica con movimientos constituídos como reagrupamientos étnicos, a semejanza del TIC y del NIC?. En el centro de esta cuestión está la necesidad de una dirección política que sepa combinar alternativas estratégicas a largo plazo con una capacidad de iniciativa táctica en función de las necesidades de la lucha inmediata.
La definición multiclasista que el UDF dá de sí mismo, expresa su enfoque de la cuestión nacional. Esto viene ilustrado por la cuestión del TIC y del NIC cuyo relanzamiento se justifica de la siguiente manera: "Resucitar el TIC y el NIC ha sido necesario ya que la lucha se lleva en el marco de una realidad específica. Si queremos movilizar a la gente, hay que dirigirse a ella partiendo de la
lal y un rechazo a evolucionar desde el i bajo su impulso al movimiento de realidad tal como ellos la perciben y sienten: (...) En Africa del Sur cada raza tiene su papel específico, aunque no es obligado que las diferentes razas jueguen su papel independientemente unas de otras" . Y precisamente este rechazo a considerar la cuestión nacional de cuestiones nacionales "específicas" es lo que anteponen las corrientes que critican al UDF.
toma un segundo aspecto: la alternativa estratégica a revolución sudafricana. Todas las corrientes se reclaman, más o menos, del socialismo, o al menos de desaparición de la explodel hombre por el (fórmula muy extendida entre la pequeña burguesía nacionalista reivindica una etapa democrática en ei proceso revolucionario, mientras que una parte de sus oponentes hablan de la necesaria destrucción de la explotacapitalista, verdadera responsable del sistema de opresión racial. Así, el manifiesto del Forum Nacional dice: "La lucha contra el apartheid no es nada más que el punto de partida de nuestros esfuerzos de liberación. El apartheid será erradicado cuando se acabe el sistema capitalista racista. La clase obrera negra inspirada por una conciencia revolucionaria es la fuerza motriz de nuestras luchas"
El órgano del SACP expresa muy claramente esta divergencia al escribir que marco teórico del 'Socialismo inmediato' constituye la base de un ataque a la Carta de la Libertad, una reducción vulgar de la cuestión naciounto de vista de la teoría abstracta o l del intelectualismo abstracto hacia la realidad concreta y viva. Estamos ante una tentativa de 'imponer' la dirección de la clase obrera. El intento de amalgamar la lucha de la clase obrera con la lucha de liberación nacional representa 'el sectarismo por excelencia'. Según esta visión sectaria, se niegan las etapas de nuestra revolución y se moviliza a la clase obrera no como punta de lanza de la lucha de liberación contra la opresión nacional, sino como punta de lanza de una 'Azania Socialista
La amplitud del actual movimiento de masas de los oprimidos subraya, cada vez más, la importancia del debate entre las diferentes componentes políticas y sindicales. Para unos, existe desde ya un movimiento unitario de liberación nacional que representa al conjunto del pueblo oprimido de Sudáfrica. Esto justificaría que todos sus componentes aceptasen su direccion y se colocasen a su lado. Esta es la orientación que se aplica en el movimiento de solidaridad en el extranjero y que contrapone, por ejemplo, el apoyo a la SACTU al apoyo a los sindicatos negros independientes.
Para los otros, se trata de presentan una orientación alternativa a la corriente ANC-SACP que puede tomar la forma de reagrupamiento "clasista" que defienden implícitamente programas de lucha anticapitalista, incluso si quienes mantienen esta opinión no son unánimes en todos los aspectos tácticos de la cuestión. Esta confrontación política se expresará primeramente en la capacidad de cada uno de los protagonistas de organizar masas y favorecer su unidad. O