El ascenso de Le Pen FRANCIA Las elecciones cantonales de los pasalos 10 y 17 de marzo constituian para todas las formaciones políticas ur ensayo de cara a las consultas legislativas y regionales de marzo de 1986. Desde este punto de vista han verificado las grandes tendencias de la situación francesa.
Una vez más, la izquierda ha debido pagar la factura de sus traiciones y sufrir los efectos de una abstención masiva en las zonas obreras. Con el 45,06% de los sufragios en la primera vuelta del escrutinio, progresa ligeramente en relación con las europeas del año último. Pero con el 24,25% del electorado, el Partido Socialista (PS) está lejos de reencontrar sus resultados de las cantonales de 1982 (29,89%) e incluso de 1979 (26,96%). En cuanto al Partido Comunista (PCF), caída, recoge el 12,69% de los votos en la primera vuelta, pero sólo recupera audiencia número limitado de circunscripciones, especialmente en la región parisina. Al mismo tiempo, no aparece todavía una alternativa creíble a la izquierda de los reformistas, aunque algunos resultados de la extrema izquierda o los candidatos apoyados por coaliciones unitarias, han sido estimulantes. Este es el caso especialmente en Sedan (4,27% de los sufragios), Sauges (15,4%), Gerardmer (5,9%), Hérouville (5,6%), La Courneuve (3,43%), la Paillade (3,33%) Clermont Ferrand (4,34%) etc.
A la inversa, la derecha confirma un avance de cerca de 20 puntos sobre sus adversarios y alcanza el 57,79% de los sufragios. Sin embargo, como signo más espectacular de su crisis de dirección, ninguna de sus componentes llega a asegurarse una mayoría absoluta en el
La alianza RPR-UDF Jacques Chirac y Valery Giscard d'Estaing y los candidatos reagrupados bajo la etiqueta "diversos derecha" no alcanzan más que el 49,03% a la primera vuelta. En su conjunto, depende pues totalmente de la actitud de la extrema derecha representada por el Frente Nacional (FN), que ha conseguido el apoyo del 8,6% de los electores a nivel nacional.
Estos resultados, como la propia campaña electoral, confirman el peso
Christian Piquet adquirido por el FN, movimiento que se inspira de la tradición fascista y "petainista"El retroceso de los partidariosLe Pen en comparación sus resultados en elecciones europeas . de 1984 (11,06%) no debe provocar ninguna ilusión. En efecto, no presento candidatos más que en dos tercios de los cantones renovables y este tipo de favorece tradicionalmente a instalados notables locales.
Sin hacer una nueva progresión, el Frente Nacional prosigue su implantación. Donde sus candidatos estaban presentes, recoge como media un 10,94% de los votos, pero bate todos sus récords en los departamentos de la zona mediterránea, y en las grandes ciudades de la región parisina del NordPas-de Calais y del Rhône. Obtiene por ejemplo el 20,44% de los votos en el Var, 19,44% en las Bouches du Rhône, 17,32% en el Vaucluse, 15,91% en los
Orientales, Herault, 17,29% en Seine-Saint-Denis (región parisina), 14,08% en el- Val d'Oise, 13,40% en los Altos del Sena (región parisina), etc. Sus resultados son todavía más impresionantes en los cantones de algunas aglomeraciones: 36% en Marsella-2, 30% en Marsella14B, 31,08% en Toulon-5, 27,33% en Toulon-2, 27,5% en Perpignan-1, 26,28% en Cagnes sur-Mer, 23,61% en la Ciotat 7, 20,08% en Roubaix-Este, etc. En 23 cantones, el partido de Le Pen incluso ha llegado delante de los candidatos de la oposición parlamentaria. Los rasgos característicos del auge de la extrema derecha se encuentran pues corroborados. Se beneficia de un voto urbano, de un reflejo de miedo que se cristaliza en una corriente xenófoba y racista, del deslizamiento a derecha de ciertas categorías populares. Y la crisis económica, la desorientación que golpea al movimiento obrero después de cuatro años de gobierno de izquierda, la impotencia de la derecha tradicional combinada con una ofensiva ideológica que busca legitimar el ataque a numerosas conquistas democráticas y populares, vuelva a dar un lugar autónomo a este tipo de fuerza.
Así pues, los meses que vienen van a
estar marcados por el desarrollo de l grandes maniobras políticas. Los gobernantes van a esforzarse en crear alrededor de François Mitterrand, que se dá cada vez más el papel de árbitro que le asigna la Constitución de la V República, las condiciones de una nueva mayoría incluyendo a los sectores de derecha susceptibles de rehusar la llamamientos socialistas a la "unión, más allá de la izquierda, de todos los republicanos" introducción de una dosis de proporcio-
Men el modo de escrutinio para elecciones legislativas marzo de 1986, prueban esta voluntad y
La hacer estallar las divisiones de la oposición.
Al otro lado del tablero político, los dirigentes de la UDF y del RPR se esfuerzan en conjurar este peligro, manifestando su firmeza frente a la extrema derecha. Esta actitud será sin embargo difícil de mantener frente a la presión de las realidades locales. En las zonas en que el "Frente Nacional" ha realizado sus mejores marcas (como en Marsella y Montpellier), los responsables de la oposición han infringido las consignas parisinas de rechazar cualquier acuerdo con el FN y, al menos, han negociado, provocando con ello la continuación de las polémicas en el campo reaccionario. El "efecto Le Pen" no ha terminado de hacer sentir sus consecuencias amenazadoras para el movimiento obrero franEl "efecto Le Pen"
En Francia, las elecciones europeas del 17 de junio de 1984 han cristalizado espectacularmente un "efecto Le Pen". El período que se abre hasta las elecciones legislativas de marzo de 1986 debería estar marcado por la importancia del papel de la extrema derecha en la vida política francesa. La renovación de la mitad de los consejos generales con ocasión de las elecciones cantonales marzo de 1985 constituye un índice premonitorio: más allá de la ofensiva de la derecha tradicional (UDF y RPR) para reconquistar el poder, y del callejón sin salida en el que se encuentran los partidos socialistas y comunistas, es el lugar del Frente Nacional y su porvenir lo que ha estado en el centro de esta campaña electoral.
Ello es así porque, escrutinio tras escrutinio, la extrema derecha ha llegado a estabilizar una audiencia sin compa-.
ración posible con los resultados electorales anteriores. Las elecciones municipales de marzo de 1983 anunciaron un progreso, que a continuación fue confirmado por las consultas parciales de Dreux (Eure y Loire) y de Aulnay-sousBois (Seine-Saint Denis), por la elección legislativa parcial del Morbihan, por la renovación del Parlamento europeo y, después, por las últimas elecciones cantonales.
En este sentido el actual avance de este partido no puede ser comparado con otras fases de desarrollo extrema derecha, después de la Segunda Guerra Mundial. Ciertamente en 1956 el movimiento de Pierre Poujade, la "Unión de defensa de los comerciantes y artesanos", transformado ulteriormente en "Unión y fraternidad francesa"', había recogido el 11,50% de los sufragios, enviando varias decenas de diputados a la Asamblea Nacional. Pero el empuje del "poujadismo" sobrevino en pleno período de expansión económica e incluso fue su producto. Si un papecomo Poujade atrajo a toda la extrema derecha frances, lo que le valió el apodo de "Poujadolf" vimiento fue sobre todo la expresión de revuelta de las profesiones independientes, comerciantes, artesanos, agricultores, e intermediarios diversos, golpeados por la concentracion del capital. El hundimiento de la IVª República bastó para contener la ola poujadista. Algunos años más tarde, la rebelión del ejército colonial de Argelia, después la creación de las OAS (Organización Ejército Secreto) representaron una nueva tentativa de estructurar una fuerza fascista de masas. Pero ello no tuvo verda Jero eco, salvo ente los tranceses de Argelia, los "pied noir", lo que facilitó su derrota frente al poder gaullista. Entin, mas cerca de nosotros, el auge de actividad de los grupos fascistas después de 1968 se saldó igualmente con un fiasco. Los grupos como "Occidente", "Orden Nuevo" y sus diferentes avatares no fueron nunca otra cosa que instrumentos del régimen y del ministro del Interior de la época, Raymond Marcellin, en su intento de controlar la Universidad. Detras de la retórica nacional populista
Para desarrollarse, el Frente Nacional ha concentrado sus proposiciones en una serie de formulas cada vez más demagógicas. "Paro, garrotazo fiscal, in-
(1). En estos escrutinios, los candidatos del Frente Nacional han obtenido marcas bastante elevadas (9,32% en Aulnay-sous-Bois, 16,72% en Dreux de donde uno de los suyos se ha convertido en adjunto al alcalde gracias a una alianza en la segunda vuelta con la derecha tradicional). Hoy el FN dispone de diez parlamentarios en e/ Parlamento europeo, ha logrado la adhesión de un diputado RPR de la Reunión y anuncia "mil electos" municipales. (2). Desde el comienzo de la recesión económica en Francia, la delincuencia ha progresado más del 50%. La inseguriargumento eleclos sondeos de opiPen sobre la inseguridad y la inmide cada cinco, tenía la misma opinión. (4). Extraído de "Yo seguridad, inmigración, abandono mo. ral, hastío" proclamaban sus carteles electorales en marzo de 1983. ideas que yo he defendido son las vuestras", proseguía Le Pen el año siguien-
El objetivo era evidente: aprovechar los reflejos racistas que engendra en los grandes centros urbanos una pequeña delincuencia producida por el deterioro de las condiciones de existencia de la población más pobre(2). Más allá, el FN intenta muy particularmente captar los votos de la pequeña burguesía urbana tradicional, inspirado por el poujadismo. Desde septiembre de 1982 el Presidente del Frente Nacional la llamaba a formar "un gran movimiento nacional, antimarxista y antiburocrático" y sus denuncias de la burocracia, su apología de los valores tradicionales, Dios incluído, o incluso sus referencias a un "capitalismo popular" se dirigían al mismo público. "¿A qué corresponde la ascensión rápida del
Nacional en 1983-1984?", se preguntaba Michel Collinot, miembro del buro politico del Frente, hace un año. Y respondía: "A un hastío generalizado de la opinión pública contra el Estado tentacular, el "Estado-moloch", sectarismo escuela, la prensa, agregado a la inseguridad, al rechazo de la inmigración conducida desde hace veintidós años por los gobiernos sucesivos de la Va República, al temor al control de los co.
el aparato Estado"(3). ¿Cómo no comparar estas fórmulas con las diatribas de Poujade
"potencias financieras, apátridas e inhumanas, los turistas, las 600 familias, la influencia de las feudaliocultas en las instituciones del Estado" y contra "los extranjeros que no tienen una gota de sangre gala en las venas" (4)
Sin embargo, la táctica actual del FN naturaleza de esta corriente. Su historia, sus líderes y los temas esenciales de su programa prueban su filiación con la tradición fascista. Fue fundado en 1973 por una alianza de diversas corrientes de extrema derecha que querían salir de su marginalidad. Este origen se encuentra hoy en la composición de su aparato dirigente. La gran mayoría de los miembros del buró político y del comité central del FN provienen de las tres filiales clásicas de la extrema derecha francesa: el petainismo y la colaboracion con el ocupante hitleriano, el combate por la Argelia francesa y los grupúsculos fascistas del post-1968.
En cuanto al programa y a las tomas de posición de sus dirigentes, si se los estudia seriamente, se reencuentra en ellos las principales referncias de familia política (cf. el cuadro que publidel "Frente Nacional" constituyen en efecto una síntesis particular de las diferentes experiencias fascistas entre las dos guerras y de la petainista francesa. Allan Rollat, periodista de Le Monde y uno de los mejores especialistas en el análisis de la extrema derecha, escribe así, muy justamente: "Jean Marie-Le Pen es sin duda el heredero político directo del gobierno de Vichy y de la Revolución Nacional predicada por Philippe Petain de 1940 a 1942 (...) Como la del Frente Nacional, la revolución pacífica del mariscal Petain se proponía remediar la "decadencia" del país e instaurar un nuevo (...) El Mariscal Petain quería también fundar el Estado francés sobre los valores de la religión católica, ensalzar el honor de la familia, volver a dar al trabajo su valor de virtud protegiéndola a la vez del comunismo y del capitalismo (...) el orden vichista, como el orden petainista, era xenofobo y discriminatorio".(5) Las raíces del "efecto Le Pen"
Si una corriente ha podido progresar tan rápidamente es que ha llegado a focalizar una cierta desagregación del cuerpo social, a beneficiarse de las exasperaciones y de las pulsiones irracionales de diversas categorías sociales. mica es sin duda la principal raíz del desarrollo de este movimiento, al producir un amplio sentimiento de inseguridad. La ciones industriales, la exacerbación de la competencia, la disminución de las salidas profesionales, la reducción del poder de compra de los conducen en primer lugar al crecimiento de las dificultades de numerosos sectores de la pequeña burguesía, que pueden llegar a ser una base potencial para todos los pescadores en aguas turbias. Paralelamente, desarrollando el paro, la crisis económica divide profundamente a los explotados y produce tendencias al repliegue sobre sí mismos y a la búsqueda de chivos expiatorios, especialmente en el seno de la población inmigrada. Estas tendencias son
(6). cf, artículo de Francis Sitel publicado en Inprecor en francés del 4 de marzo de 1985. (7). Este porcentaje, como los siguientes, está sacado de un sondeo efectuado en mayo de 1984 por cuenta de un grupo de periódicos de provincia. (8). En el Midi, el FN se ha beneficiado además del apoyo masivo de los repatriados de Argelia. (9). En 1980, el alcalde comunista de Vitry hizo destruir con un bulldozer una residencia de trabajadores inmigrados originarios de Malí.
además animadas abiertamente por una patronal que busca atomizar a la clase obrera, hacer más precarias las condiciones de trabajo y de vida de algunos de sus sectores y profundizar las contradicciones entre los asalariados. Las agresiones a los principales mecanismos de protección social, la extensión del trabajo, a tiempo parcial, la instauración de horarios variables para las mujeres, el desarrollo del trabajo precario y el aumento del número de parados, tienden a debilitar a la clase obrera.
Evidentemente, tales tendencias son reversibles. Sólo toman carácter devastador cuando el movimiento obrero se muestra incapaz de responder a las aspiraciones del mundo del trabajo, de ofrecer sus propias soluciones a la crisis capitalista. Esto es lo que se ha producido en Francia desde 1982. Capitulando ante la ofensiva de la derecha y de la gran patronal, el PS y el PCF han dilapidado el capital de confianza que les había llevado al gobierno en 1981, provocando el giro a la derecha de una parte de su electorado y extendiendo la confusión entre las masas populares. En el estado actual, ninguno de los dos principales partidos obreros aparece representando soluciones movilizado-
Los socialistas, únicos sostenedores del gobierno, deben asumir lo esencial de la responsabilidad de la política de austeridad aplicada desde hace cerca de cuatro años. EI PCF, que salió precipitadamente del gobierno en julio último para no sufrir hasta el fin el mismo descrédito que su antiguo compañero de la Unión de la Izquierda, no tiene nada que proponer a los trabajadores, excepto su propio enderezamiento electoral(6). Por su parte, las direcciones sindicales han abdicado de sus tareas de defensa de los intereses materiales y morales de los asalariados. Desde 1981, para no molestar al gobierno, han avalado la baja del poder de compra, la reestructuración de ramas industriales enteras con despidos masivos, la liquidación de numerosas ventajas sociales. Y no han hecho nada para organizar a los tres millones de parados con cuenta el país. En ausencia de alternativa de izquierda creíble, es todo el movimiento obrero quien paga en el presente la factura y pierde una parte de sus capacidades de polarización políti-
Un vacío tal no podía más que ofrecer un terreno propicio a la demagogia reaccionaria. Los discursos inflamados de Jean Marie Le-Pen han encontrado un eco entre una masa de pequeños burgueses amenazados por la crisis. Según unos sondeos un 36% de ellos expresa su simpatía por el Frente Nacional. Asimismo, sus ataques contra la inmigración y la inseguridad le han permitido explotar los reflejos de miedo en las zonas populares menos organizadas por el movimiento obrero. El especialmente sectores de trabajadores empobrecidos, que se sienten más desasistidos o más abandonados y a los que se encuentra concentrados en la periferia de las grandes ciudades. El voto Le Pen emerge sobre todo en las zonas urbanas. En junio de 1984, representaba el 15,24% de los votos en Paris, 17% en Lyon, 21,4% en Marsella, 19,1% en Roubaix, 15,98% en Seine-Saint-Denis(7). Las cinco regiones en las que los partidarios
Than conseguido sus mejores resultados son también aquellas en que los porcentajes de población inmigrada que no tiene el derecho de voto, son más elevadas respecto a la población total (Córcega, París y región parisina, región Rhôn-Alpes, contorno mediterráneo, Languedoc-Rousillon).(8)
El PS y el PCF han intentado recuperarse, pero compitiendo con el adversario en su propio terreno. Se ha visto a alcaldes comunistas denunciar el "excedente" de población inmigrada en su municipio(9). Se ha visto al gobierno socialista actuar por el "retorno" de los inmigrados a sus países de origen, prohibir el reagrupamiento de las familias y multiplicar los controles policíacos a fin de buscar a los inmigrados "clandestinos": Laurent Fabius, jefe del Gobierno ha llegado proclamar cínicamente: "Le Pen aporta malas respuestas a problemas verdaderos". Haciendo esto los partidos obreros han contribuído no poco al crédito de las tesis del Frente Nacional entre sus propios electores. Según un sondeo, el 18% de los simpatizantes actuales de la extrema derecha votaron en la primera vuelta de la elección presidencial de 1981 por un candidato de izquierda y el 22% de entre ellos vota-
François Miterrand segunda vuelta. últimas elecciones europeas, el Frente Nacional ha realizado mejor que el PCF en Reims y en Saint-Etienne, ciudades dirigidas hasta 1983 por electos comunistas.
A todos estos factores conviene agregar la crisis de la derecha parlamentaria. Porque, a diferencia de la situación que prevalecía desde la funda-
(10). Los clubs constituyen hoy el principal laboratorio ideológico de la oposición. A cabeza encuentran numerosos antiguos líderes de la extrema derecha francesa que a, lo largo de los años 1970, han preferido practicar "centrismo" en seno de las formaciones tradicionales. El "Club del Reloj" es por ejemplo, la emanación de la "nueva derecha", corriente caracterizada por sus posiclones racistas antiigualitarias.
ción de la Va República, las corrientes del campo reaccionario han conquistado un margen de maniobra autónomo. El gaullismo, reagrupando bajo su dirección a los principales clanes de la clase dominante, había reducido a la extrema derecha a una porción mínima y el fracaso de la OAS había hecho el resto. En 1965, apenas acabada la descolonización argelina, Tixier-Vignancourt (antiguo abogado de Petain y de la OAS) pasó muy justo la barra del 5% de los sufragios expresados. Después de la partida del fundador de la Va República, una fracción de la oposición de derecha al régimen se unió a Georges Pompidou. Este movimiento prosiguió en 1974, con el apoyo de lo candidato Giscard d'Estaing. Le Pen, en ese momento sólo obtuvo el 0,74% de
Sin embargo, desde esta época, la sacudidas tan profundas que explican, en parte, el lugar actual del Frente Nacional. En efecto, la victoria de d'Estaing en 1974 marcó el comienzo del declive del partido gaullista, que prosiguió con Jacques Chirac como Primer ministro, dos años más tarde. Al mismo tiempo la derecha de tradición liberal guía ensanchar las bases sociales del bastante reducidas desde mayo de 1968. Las rivalidades internas en la mayoría de la época, el fracaso de la tentativa giscardiana de contener la socialdemocracia condujeron a la victoria de François Mitterrand en 1981. Las condiciones en que ésta sobrevino, los enfrentamientos que oponían a giscardianos y gaulistas, la incapacidad de cualquiera de para lograr una ventaja duradera sobre sus concurrentes, imposibilitaron a la burguesía reorganizar su dispositivo político. Cuatro años después de la llegada de la izquierda al gobierno, la derecha sigue sin disponer de proyecto apto para unificar a sus diferentes componentes y no ha encontrado la base social necesaria para la autoridad de su gobierno en caso de vuelta al poder. Además, sufre una despiadada guerra entre los tres pretendientes a la nagistratura suprema Jacques Chirac, Valery Giscard d'Estaing y Raymond
Desde hace cuatro años, la oposición se ha contentado con gestionar este callejón sin salida, viviendo de los beneficios electorales de las traiciones de la izquierda y cabalgando la radicalización de su base más militante, sin por tanto buscar a precipitar los políticos. Este inmovilismo ha afectado considerablemente a su autoridad y su credibilidad, lo que da un papel mayor a las corrientes que aspiran a enfrentarse rápidamente con la izquierda. Le Pen ha sabido aprovecharse de este contexto, recogiendo varios centenares de cuadros y militantes del RDR o de la UDF. Su lista en las elecciones europeas de Junio de 1984 es perfectamente reveladora de esta evolución y de sus preocupaciones. Presentes sobre esta lista los nuevos secretarios departamentales del 'Frente Nacional" en el Var, en el 20° distrito de• París y en el Loiret, son antiguos miembros del Partido Republi-
Giscard d'Estaing, mientras que otros dos candidatos del FN a estas elecciones son antiguos miembros del RPR. Una táctica que dá frutos puesto que, según ciertos estudios, el 12% de los electores de Giscard y el 18% de los de Chirac en 1981 habían votado a Le ocasión de las elecciones Un clima favorable
Otros rasgos refuerzan más aún el impacto del partido de Le Pen. En primer lugar, se beneficia de los temas dominantes de la campaña ultra-liberal y conservadora inducida por la oposición parlamentaria. Es, por ejemplo, Alain Juppé, consejero de Chirac quien hace dos años afirmaba la existencia de una ligazón entre la inmigración clandestina, la delincuencia y la criminalidad. Es una octavilla común del RPR y de la UDF que exigía: "Hay que detener esta invasión". Un antiguo ministro giscardiano proclamaba en su periódico electoral: "Exigimos el derecho a la seguri dad". El alcalde UDF de Toulon se ne gaba a que su ciudad sea "el cubo de la basura de Europa", mientras que el de Saint-Etienne indica que convenía acabar con la "delincuencia bronceada". En fin, el "Club de Horloge",
Use encuentra un miembro del Comité Central del RPR y un responsable nacional del Partido Republicano explicaba en plena batalla de la enseñanza: "Como es necesario prever la desnacionalización del sector público después del fracaso del socialismo, ¿por qué no aprovechar la ocasión para educativo?" (...) La renovación de la enseñanza sólo puede ser el fruto de otra diferente igualitarismo".(10): Esto es totalmente
idéntico al programa del Frente Nacio-| de tipo fascista, ya que los mecanismos
(11). Uno de los electos del Frente Nacional en el Parlamento europeo, Bernard Antony, llamado Romain Marie, se encuentra actualmente inculpado por "provocación al odio racial" debido a un discurso violentamente antisemita pronunciado en París en octubre de 1983.
En segundo lugar, el empuje de la extrema derecha se conjuga con una tentativa de borrar ciertas lecciones de la historia. La inserción al más alto nivel de los equipos políticos de la burguesía de hombres que hicieron su formación en los grupos neonazis de los años 1960, las correas de transmisión de que disponen a través de órganos de prensa
"Paris-Match" Magazine" han acabado por decantar en el discurso dominante, los "tabús" heredados de la liberación y consenso gaullista que la acompañó. Ya no es raro ver minimizar la monstruosidad del fascismo, y esto sólo puede dar un nuevo espacio a las fuerzas que se proclaman racistas, o incluso abiertamente antisemitas(11).
En fin, las maniobras politiqueras de los gobernantes socialistas ayudan a la l "banalización" de las ideas del Frente Nacional. Confrontado a un descrédito que amenaza a la izquierda con una severa derrota en 1986, el Jede de Estado quiere favorecer el desgajamiento de un "centro-izquierda" , susceptible de gobernar llegado el momento, con los socialistas. La reforma en gestación de escrutinio tiende a crear condiciones para ello. Pero el equipo en el poder debe primero dividir a la derecha. Con este objetivo utiliza deliberadamente el fenómeno Le Pen y favorece su acceso a los grandes medios Estado. Con ello cuenta a la vez con canalizar en su beneficio el temor a la movimiento obrero, impedir a la RPR y a la UDF de disponer ellos sólos los medios de vencer en 1986 y concluir así a la explosión de las contradicciones internas de la derecha parlamentaria. Una maniobra táctica que puede costar muy cara al movimiento obrero. Un porvenir incierto para el Frente Nacional
El conjunto de los fenómenos que acaban de ser descritos no pueden en ningún caso ser interpretados como un proceso de fascistización. Incluso si la crisis favorece en todos los países un endurecimiento autoritario, las luchas de clases no han llegado a un punto tal que la burguesía no tenga otros recursos que un enfrentamiento para la destrucción inmediata del movimiento obrero; las clases dominantes están lejos de haber optado por una solución política de la democracia representativa bastan ampliamente para la defensa de sus intereses. Además, la cristalización de un tal poder derecha dispone de una base de masas organizada en la pequeña burguesía y la población trabajadora. Evidentemente tal no es la situación hoy, aunque el Frente Nacional se esfureza por extender su influencia entre los parados.
No obstante, la estabilización de la audiencia del Frente Nacional tiene ya consecuencias serias. En primer lugar, le suministra una credibilidad suficiente para estructurar su organización e intervenir sobre otros terrenos que el de las urnas. Los miembros del FN se han dotado de una estructura organizativa compacta, compitiendo con los grandes aparatos nacionales. En cada región poseen un equipo formado por un delegado general, delegados departamentales y responsables cantonales y han tantes. EI FN multiplica las apariciones publicas, las ventas de su periódico sobre los mercados y organiza manifestaciones contra la inseguridad y la inmigracion como en París y en Aix-enProvence. Ve confluir hacia el diversas corrientes: tránsfugas del RPR y de la UDF que se encargan a menudo de las nuevas estructuras de la organización; como en Haute-Saone, en los Altos Pirineos, o en los Alpes de Haute-Provence, militantes de extrema derecha, nostálgicos del petainismo, católicos tradicionalistas, monárquicos, etc.
Es la derecha tradicional y parlamentaria quien sufre más directamente las consecuencias de este reforzamiento. No hay ninguna elección que plante el problema de las relaciones con la extrema derecha, lo que provoca importantes tensiones como en la campaña por las recientes elecciones cantonales. En un primer tiempo, en nombre del principio según el cual "no hay enemigo a derecha", algunos miembros de mayores chiraquiano y giscardiano se habían pronunciado por una alianza con Le Pen, sin que sin embargo se realice formalmente a nivel nacional. "Yo prefiero un electo UDF que un electo RPR, un RPR que un Frente Nacional, un Frente Nacional que un PS o un PC" dijo por ejemplo Jean Claude Gaudin presidente del grupo UDF de la Asamblea Nacional. En el sur del país, donde la extrema derecha realiza marcas que le pueden permitir llegar en cabeza de todos los candidatos reaccionarios, han
(12). Cuando Le Pen fue acusado recientemente de haber practicado la tortura en Argelia, numerosos líderes de la derecha se precipitaron en sU socorro, explicando que no era necesario "remover la mierda". (13). "Le Canard Enchainé' ha revelado que uno de los consejeros de Jacques Chirac, el senador Charles Pasqua, , habia organizado encuentros discretos con presidente del Frente Nacional.
sido establecidos acuerdos discretos | entre notables de la oposición y jefes de la extrema derecha.
Sin embargo, muy pronto, numerosas voces se han elevado contra los compromisos con Le Pen. Más que por razones de principio, esta reserva se explica por argumentos de oportunidad
Lejos de frenar su empuje, la "banalización" del Frente Nacional aumenta su audiencia. Por eso una alianza tiene todas las posibilidades de hacer burgués, de removilizar las fuerzas de izquierda y de limitar simultáneamente las posibilidades de victoria en 1986. Albin Chalandon, antiguo ministro del
Gaulle, claramente: "Cuanto más se desarrolla el partido del Sr. Le Pen, más aumentan posibilidades François Mitterrand y de los socialistas de permanecer en el poder. La oposición se rompera verosimilmente respecto a la alianza con Le Pen". Todavía más lucidamente, el editorialista de derecha Alain Duhamel escribía el uno de marzo en el "Quotidien de Paris": Negociar con el Frente Nacional (...) es muy imbécil, porque conduce a ofrecer a la izquierda un terreno de oro para hacer un llamamiento a los refle-
"republicanos -porque conduce ineludiblemente a graves divisiones en el seno de la misma oposición, porque facilita todas las operaciones de salvación ¡del gobierno socialista) que permite la reforma del modo de escrutinio, porque mantiene ilusiones que inevitablemente volveran contra la UDF y vuelven al poder el año próximo, porque en fin la extrema derecha solo es fuerte por la debilidad del centro y de la derecha moderada". Este enfrentamiento en el seno de la oposición ha llevado finalmente a los líderes del RPR y de la UDF a endurecer el tono hacia Le Pen y a rehusar toda perspectiva de negociación con él.
No obstante, se puede apostar que pronto o tarde la balanza se inclinará del lado de la oficialización de la alianza con Le Pen. La base y una parte de los cuadros de la derecha parlamentaria, ganados ampliamente a tesis próximas a las del Frente Nacional, habiendo contribuido ellos mismos a la legitimación de este partido, los estados mayores respectivos se determinarán en última instancia en función del número de escaños que pueden ganarse en la Asamblea Nacional.
Ya han comenzado las negociaciones al más alto nivel entre la derecha y los partidarios de Le Pen.(13)
En estas condiciones, condiciones de realizar lo que nunca hasta ahora había logrado su familia política. Pero nada está jugado todavía. Un partido así no puede contentarse con ser únicamente un movimiento electoral, como un aparato burgués clásico, so pena de disgregarse ante los avatares de la vida política, debe llegar a estructurarse como fuerza de choque anti-obrera. Debe encontrar los medios de movilizar las capas más reaccionacontra los inmigrados, los huelguistas o los sindicatos. Corre el riesgo de oscilar permanentemente entre la inserción en el juego político tradicional como representante de una derecha dura y la afirmación de un perfil radical y antipolítico, más conforme con su verdadera naturaleza.
Cualquiera que sea su porvenir, el empuje del Frente Nacional va a estimular ahora a los sectores más "duros" de la derecha y de la patronal a redoblar su ofensiva contra los trabajadores y más particularmente los más indefensos: los inmigrados. En estopuede dar un nuevo impulso al sindicalismo amarillo en las ramas de la industria que van a aplicar lo antes posible planes draconianos de rentabilización, especialmente en el automóvil, y puede igualmente reforzar a los grupos de extrema derecha que buscan beneficiarse del clima actual para construirse sobre una base aún más radical que Le Pen. La conquista de las movilizaciones antifascistas
Desde la primavera de 1984, la LCR se ha colocado en la primera fila de la batalla contra Le Pen. No como una sustitución al necesario combate contra los ataques patronales y la austeridad gubernamental, sino porque esta actinuestra línea general destinada a que los trabajadores recuperen la iniciativa, y pasen a la ofensiva para imponer sus propias soluciones a la crisis. Con las campañas electorales de 1983 y 1985 y el apoyo a las iniciativas antiracistas de masas de los jóvenes inmigrados, la LCR ha trabajado para desarrollar una corriente popular de masas contra el. racismo y por la igualdad de los derechos entre franceses e inmigrados. Ahora se trata de construir a nivel local y nacional, un frente unido estable de
las organizaciones obreras contra los antifascistas. En una situademocráticas contra el racismo y el cion social y política que extiende la fascismo. Este frente debería en parti- desorientación entre los trabajadores, cular asumir la denuncia de las tesis del las manifestaciones contra el Frente Frente Nacional, actuar para la organi- Nacional están indiscutiblemente entre zación del combate antifascista por las más importantes de estos últimos todas las fuerzas obreras, impulsar años. Sectores nuevos de la juventud y respuestas a cada provocación de la ex- de la inmigración se radicalizan contra trema derecha, llevar este combate en el auge del racismo. los barrios y las localidades, en forma Todo ello constituye una conquista de comités de movilización, organizar la preciosa. La lucha antifascista es hoy autodefensa unitaria de las organizacio- uno de los medios por los que los tranes obreras, de los barrios de inmigra- bajadores pueden volver a movilizarse, a dos, de la juventud, contra los ataques poco que los trabajadores sepan ligar físicos que lanzará la extrema derecha. estrechamente el combate contra el re-
El balance de esta batalla es amplia- surgimiento de la extrema derecha, la mente positivo. Las iniciativas organiza- acción en defensa de las reivindicaciodas en el conjunto del país han reunido nes obreras y la construcción de una a decenas de millares de personas, obli- alternativa de clase a la política de las gando en varios lugares a Le Pen y sus direcciones de los partidos obreros retropas a revelar su verdadera naturale- formistas. Esta es la tarea de la LCR. O za, lanzando sus hombres de mano Los principales temas de propaganda de la extrema derecha ULTRANACIONALISMO. «El Frente Nacional considera a la nación como uno de los únicos marcos —al mismo título que la familia— susceptibles de garantizar la existencia y asegurar el desarrollo de los Franceses», indica el programa del FN publicado en 1984.
ANTIPARLAMENTARISMO. «Le Pen no es un político. Generalmente los franceses son gentes de buen sentido. Ellos no se dejan tomar el pelo demasiado, ni demasiado tiempo». (Artículo aparecido en el órgano del FN en
ODIO AL MOVIMIENTO OBRERO. «Los huelguistas perezosos y vagos impiden a los ciudadanos actuar en el marco de la ley y de la libertad». (Le Pen, en Tours, el 8 de marzo de 1984).
LLAMAMIENTO A UN ORDEN RACISTA Y ELITISTA. «Nosotros estamos por la justicia y no por la igualdad(...) La situación de los hombres y de los pueblos debe ser establecida por sus méritos, sus esfuerzos, sus sacrificios frente a una realidad modelada por el hombre.(...) En este mindo en que existen razas diterentes, etnias diferentes, culturas diferentes, tono nota de esta diversidad. Yo no puedo decir que los bantús tienen las mismas aptitudes que los californianos». (Le Pen "Los Franceses, primero", ed. Carrère).
DESIGNACION DE CHIVOS EXPIATORIOS. «Los países del tercer mundo (...) quieren empobrecer o incluso estrangular a las economías occidentales restringiendo o suprimiendo sus recursos de petróleo y materias primas, y a pesar de la crisis económica que provocan, nos exportan, con gran alegria para nuestros marxistas "nacionales", varios millones de sus parados». Programa del FN).
EXALTACION DE UN REGIMEN AUTORITARIO Y MILITARIZADO. «Lo que es insuficiente es la voluntad de represión (...) Si hay en el ser humano una aspiración a la armonía, debe ser codificada, guiada gracias a la autoridad del Estado Nacional». (Le Pen, "Los Franceses, primero").
CULTO AL HEROE. «Jean Marie Le Pen (...) habla para hacer, para enseñar, aprender, aportar un poco de sus conocimientos, sus intuiciones y las convicciones que se derivan de ellos. Para transmitir a los otros, a sus hermanos de raza y de armas, los destinos de sangre transmitida y de sangre derramada, las verdades esenciales indispensables a los pueblos que no quieren morir». (Artículo aparecido en el órgano dei FN, en diciembre de 1983).