Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Sobre "Historia de Mayta": Vargas Llosa: la mentira perpetua

· Inprecor n.º 41, noviembre-diciembre de 1984 · pp. 40-42 · 1.576 palabras

VARGAS LLOSA: LA MENTIRA PERPETUA

SOBRE

Mario

Vargas Llosa

Historia

de

Mayta

Seix Berral AL Biblioteca Breve

Cuando se considera, como en mi caso, que Vargas Llosa es uno de los más grandes narradores que existen en lengua castellana, hay que realizar una difícil operación cada vez que se COmienza a leer una nueva novela suya: impedir que la actitud civil, política, del | mezcle con la lectura. Impedir, por ejemplo, que el recuerdo de su miserable trabajo en la comisión de investigación sobre los crímenes de Ayacucho -donde la afición de Vargas Llosa a las "mentiras" ha pasado de la literatura a la realidad, convirtiéndolo en cómplice y encubridor activo de una masacre cometida por el Ejército peruano— se identifique con su obra literaria. Al fin y al cabo, un cortesano puede ser, sobran los ejemplos, un excepcional creador. Podemos regalarle el novelista a la derecha, pero no sus novelas. A veces esta operación es particularmente difícil. A priori, este era el caso con "Historia de Mayta", una novela

LA HISTORIA DE MAYTA sobre el tema "político", protagonizada además por un troskista, porque si el narrador Vargas Llosa —el de "Los jefes", "La ciudad y los perros", •"La guerra del fin del mundo"...- está a la altura de los más grandes, el político Vargas Llosa está al nivel, en cantidad y calidad de ideas, de un editorialista de ABC.

La lectura de "Historia de Mayta" confirma las hipótesis más pesimistas. Es una mala novela o mejor, es un panfleto de derechas novelado, deshonesto y aburrido. ¿Una encuesta?

En una entrevista publicada en "Liberación" del 2.11.84, decía Vargas llosa: «Cuando me decidí a escribir la novela, esa era la idea de la encuesta: /desen.. trañar el mecanismo detonador. Y la en. cuesta, como todas, es fascinante, porque tu no sabes que va a salir, y siempre sale otra historia». La conclusión que se saca de la lectura de "Mayta" es la contraria: Vargas sabía desde el principio no lo que "iba", sino lo que "tenía que salir": este es el error original que arruina la novela.

La técnica narrativa de la encuesta es

Miguel Romero muy difícil que funcione bien. Hace falta la calidad y la honestidad literaria de los grandes de la "novela negra" ', Hammett o Chandler o Himes, para que la encuesta sea creíble, los personajes estén vivos y no parezcan marionetas en manos del encuestador-novelista. No sucede así en "Mayta": Vargas Llosa ha escrito lo que hace unos años se llamaba una "novela con mensaje", en la cual el mensaje —la denuncia de la lucha guerrilera, según la ideología burguesa latinoamericana partidaria de la llamada "democracia viable", es decir, compatible con los intereses del Ejército "nacional'' y el imperialismolo determina todo. La función de todos los personajes, y en primer lugar de

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Mayta, es demostrar la tesis establecida por el escritor —en funciones de panfle tario— antes de coger la pluma. ¿ Mentir con conocimiento de causa?

En varios pasajes de la novela, Vargas Llosa afirma su concepción de la ficción literaria como una "mentira", su derecho a "mentir con conocimiento de causa". Esta es una fórmula brillante y vacía. En cierto modo, es verdad y es legítimo: un novelista puede, en principio, moldear la realidad como mejor le parezca y exigir que se le juzgue por su novela, por la verdad literaria, no por su fidelidad a hechos concretos que le sirvieron más o menos de base. El problema se complica cuando la novela pretende concluir en una "moraleja" basada en la experiencia histórica real. Porque las verdaderas intenciones de Vargas Llosa en su manipulación de la Historia, no tienen raíces literarias, como puede comprobarse con sus mismas palabras. En las declaraciones a "Liberación" el novelista decía: «Por otra parte, esto pasó en el año 60, o incluso en el 59, en la vida real, pero yo lo he retrocedido en la novela al año 58, porque me convenía para la ficción situarlo antes de la revolución cubana, para que no tuviera una significación especial, sino que fuera algo... "protohistórica"». En cambio en la página 53 de la novela, el encuestador autor, explica así su interés por la historia de Mayta: «No sé, hay algo en su caso que atrae mas que el de otros. Cierto simbolismo de lo que vino después(...)».

¿En qué quedamos, "proto-historia" o "simbolismo de lo que vino después"

que es, por supuesto, la revolución

cubana y sus consecuencias?. La conclusión tras la lectura de la novela es diáfana: simbolismo. Toda la sordidez, la amargura, la inutilidad, el fracaso de la historia de Mayta quiere ser el símbolo de la historia real del castrismo, el sandinismo... la lucha revolucionaria en América Latina. Un símbolo a la medida naturalmente, símbolo está hecho a la medida de las intenciones, y también de la incapacidad del autor para comprender al personaje, al guerrillero revolucionario y la historia real de las relaciones entre los grupos guerrilleros y su entorno social.

Para salvar la dificultad, Vargas Llosa simplemente la elimina: su tema es la vida una pequeña secta aislada, de un militante marginal en ella y una aven-

—la rebelión de Jauja- que es, a su vez, un fenómeno ultra-marginal en la experiencia guerrillera latinoamericana.

Aún así, pudo hacerse una gran novela con esta historia. Hay un tema concreto —el papel que lanzarse a la guerrilla pudo desempeñar para algunos militantes de las sectas de la época, como un salto hacia la vida, como la ruptura con el doctrinarismo y el mesianismo frustrador y esperando a un novelista con talento y honestidad. No es este el caso de Vargas Llosa, que por el contrario encubre este tema con varios recursos, uno de ellos la homosexualidad de Mayta

Cuando en la novela, Vargas justifica por qué hizo a Mayta homosexual, da dos razones: una, para acentuar la marginalidad del personaje; otra, para mostrar el comportamiento "reaccionario" de los grupos revolucionarios en las cuestiones de "modo de vida". En este segundo aspecto, el fracaso del novelista es clamoroso: el pasaje del "juicio moral" de sus camaradas a Mayta es literariamente lamentable. Basta con re-

Run problema parecido Imanol Uribe en "La muerte de

, para que sea evidente la pobreza de recursos del novelista y el mediocre moralismo con que enfoca el pro-

En el primer aspecto, la acentuación de la marginalidad, ya sería discutible en sí misma, dado el carácter "simbólico" que el novelista pretende dar a su historia, pero además no se deduce esto de la novela. En realidad, la función de la homosexualidad de Mayta es desviar las motivaciones políticas de sus hechos, resolver con recursos psicológicos primarios, problemas políticos, y personales, profundos. Por ejemplo, en la atracción de Mayta por el proyecto insurreccional del alférez Vallejos, Vargas introduce una componente de fascinación sexual por el personaje; inmediatamente después de que Mayta tome la "gran decisión" de incorporarse a la lucha armada se decide también a proponer a un camarada que le deje marturbarle; Mayta sueña el foco guerrillero menos en función del desarrollo de la revolución peruana, que por la posibilidad de convivir libremente en el monte con su camarada-amante, supuesto, la militancia revolucionaria está llena de pulsiones psicológicas implicitas y explícitas. Pero Vargas Llosa ha construido un revolucionario fantasmal, cuya voluntad política tiene un papel secundario en sus actos. Así de paso, Vargas Llosa puede compadecer

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al revolucionario y a la vez degradar la lucha que se pretende simbolizar en él. El colmo del ridículo se da en el solemne momento en que el autor se decide a explicarnos la razón de la destrucción de Mayta: «descubrir que las expropiaciones fueron atracos; descubrir que, según su propia filosofía, había actuado "objetivamente" como un delincuente común». ¡Qué idiotez!. Según Vargas Llosa. un revolucionario con 30 ó 40 años de lucha, organiza un atraco a un banco para conseguir fondos para la guerrilla, cae preso, sus compañeros de acción se quedan con tonces él llega a la conclusión de que debe romper con la revolución porque «ha actuado objetivamente como un delincuente común»... En la entrevista a "Liberación" Vargas Llosa decía: «al final llegué a la conclusión de que yo sabía más que muchos protagonistas. Tenía unos elementos de juicio y una capacidad de cotejar que ellos no tenían ya». No es verdad: al final, el novelista no ha comprendido nada; lo que ha hecho ha sido narrar una vulgar ideología reaccionaria, que está todos los días en los periódicos: los "terroristas" son "delincuentes comunes"

Historia

de

¿lnformar?

En la página 27.4 de la novela, Vargas Llosa hace uno de los discursos teóricomorales de los que rebosa la novela: «Informar es ahora, entre nosotros, in. terpretar la realidad de acuerdo a los deseos, temores o conveniencias, algo que aspira a sustituir un desconocimiento sobre lo que pasa que, en nuestro fuero intimo, aceptamos como irremediable y definitivo». Si se sustituye "informar" ', por "novelar", el párrafo podía servir de autocrítica. EI desconocimiento de Vargas Llosa sobre el objeto de su narración es tan enorme que, al final, su pobre, marginal, miserable Mayta es más fuerte que él. No provoca compasión, sino un cierto sentimiento . entrañable hacia un amigo lejano y fantasmal. Como ocurre en la vida real, las raíces del afecto que crea la militancia revolucionaria en común, es más fuerte incluso que la voluntad de arrancarlas. También ocurre así con un borroso personaje de novela. Pero esta es otra de las cosas que Vargas Llosa no comprenderá jamás. O