LAS RAICES DE LOS VERDES
RFA:
S. Cosseron ¿Cómo analizar la evolución social de los dos últimos decenios en la RFA, si queremos ir más allá de las expresiones y tópicos que el sentido común no deja de producir y reproducir sobre ese pais?. Debemos aceptar que hay que hacer frente a una realidad muy curiosa, que contiene historias específicas llenas de paradojas. Porque la situación alemana es paradójica: esa sociedad (con una opinión pública y una "ideología dominante" anticomunista, una cultura cívica extensa, un amplio consenso social y político sobre el modo de funcionamiento republicano, y una integración económica facilitada por un sindicalismo unitario) segrega un antagonismo capaz, a través de numerosos meandros, de construir una alternativa. Fuera de Alemania, ese modelo alemán fue altamente valorado durante todo un período, aunque el inconveniente de haberse hallado entre los vencidos de 1945, se prolongara con el papel de vasallo de los Estados Unidos que le correspondió desde 1949. Es además en este terreno donde surgirán las primeras fisuras en ese edificio construido en el marco de un crecimiento económico récord.
De la "Guerra fría" al 67
Denunciada como estación de enlace de los Estados Unidos en el continente europeo, la RFA vive una modernidad según el modelo americano, que impregna toda su actividad cultural de masas. Mucho más que la presencia de tropas de ocupación aliadas, el debate sobre la posesión de armas atómicas (rearme alemán), el rechazo de las experiencias militaristas, asumido de manera positiva por una parte de la juventud (lucha por el estatuto de objetor, liberalización de la vida cotidiana militar), habían constituido un antídoto contra los efectos producidos por la campaña de desnazificación. Al desarrollarse en plena guerra fría, ésta había permitido construir un paralelo ideológico en torno a la idea de totalitarismo, en el cual el "socialismo real" de Alemania del Este tomaba el relevo del naZismo.
La cultura política hostil al consenso, no encontrará expresión autónoma capaz de difundirse socialmente, más que a partir del período llamado de la "gran coalición" en 1966, cuando la socialdemocracia y la democracia cristiana, gobernando juntas, van a bloquear y excluir toda mediación de la oposición.
Sólo la política renovadora de Brandt permitio alejar una crisis institucional larvada, cuyos efectos estamos viendo hoy (dificultad de la derecha para salvar una parte de su aparato político, como el partido liberal FDP). Durante los años cincuenta, la socialdemocracia de Schumacher podía jugar aún el papel de representante del antagonismo social dentro del sistema de representación política. Pero el abandono simbólico de la referencia formal al marxismo y de la lucha de clases en el "aggiornamento" de Bad Godesberg (Congreso SPD de 1959) anticipó la formación de esa gran coalición, como un paso obligado a la alternancia, ciertamente, pero también como puesta en práctica de un lenguaje común que abarca un área de poder amplia, pero demasiado integrada.
El sistema político alemán inició su "gran transformación" a partir de su pérdida de capacidad de mediación de los antagonismos difusos: ésta fué lenta, pero profunda, específica, pero una base común a toda Europa
Entre 1963 y 1967 observamos en Europa y también en Estados Unidos que lo que predomina es la reproducción de los valores gicos, sin que se comprenda aún la profundidad de la crisis. Así, un estudio de "Le Monde Diplomatique" de 1967 titulado "La juventud y la política en el mundo actual" ', llegó a la constatación general, aunque un poco sumaria, de que la juventud no se reconoce en los partidos políticos, no comparte, en su gran mayoria, los valores de ayer y se conforma con los sistemas que se le ofrecen en los diferentes países.
Sobre la República Federal, Joachin Fest escribió: «Ya sean de derechas o de izquierdas, esta actitud es, a fin de cuentas, ajena a la política. Los dos grupos no se proponen seriamente modificar la sociedad. Quieren inquietarla o exasperarla. Después de todo, no son tan diferentes de esa mayoría que ha optado por el conformismo». No es pues de extrañar, que el autor emplee el título de "Falsos rebeldes" al hablar de las primeras manifestaciones de desagregación voluntaria del consenso: «Una parte de las tentativas de ruptura del establecido se orienta quierda". Sólo la joven literatura digna de ese nombre está a la izquierda. En la RFA, al igual que en la mayor parte de los países occidentales, existen bandas de jóvenes, "beatniks", tivos. No hace mucho tiempo que un grupo de jóvenes berlineses mucho ruido al preparar un atentado con una bomba de humo contra el vicepresidente de EEUU Humphrey. La investigación posterior concluyó, ante el horror de la opinión pública, que esos jóvenes defendían un romanticismo revolucionario de tipo maoísta y que inçluso estaban contra la propiedad privada en las relaciones amorosas». Y añadía calificando el acontecimiento: «Sin duda, este tipo de posición implica una cierta necesidad de hacer cosas espectaculares y de escandalizar al burgués. Se trata, a fin de cuentas, de una actitud de protesta contra un mundo lleno de aburrimiento y de sórdidas previsio-
Un mes después de que aparecieran estas líneas, el espectáculo carnavalesco que Fest había deducido de la experiencia de las primeras Kommunen berlinesas se convertía en tragedia, hundiendo a una sociedad civilizada en el espectáculo de la muerte política, que no conocía desde hacía tiempo... El 2 de de 1967 el estudiante Ohnesorg hallaba la muerte a tiros del policía Kurras durante una manifestación organizada contra la visita del Sha del Irán a Berlín. La originalidad renovadora de los movimientos alternativos
Alemania participa entonces en un movimiento mundial, cuyos temas van a ser semejantes aunque no idénticos, producidos por imágenes sociales y políticas comunes (la lucha obrera, o la juventud vietnamita que combate contra el imperialismo americano). Pero aunque la intensidad de los movimientos antagonistas será similar en los otros países, la particularidad de Alemania Federal será la revelación de una función de rénovación, de conciencia critica de la sociedad y de voluntad de transformación, sin discontinuidad aparente, de los "nuevos movimientos sociales" ', que en los demás sitios estaban muertos o agotados. Ese fenómeno, cuya expresión política parece ser, cada vez más, el Partido de los Verdes, es el producto de una sedimentación progresiva, aunque no gradual, de las generaciones políticas surgidas desde 1965; y está cortado transversalmente por movimientos "de identidad" (los movimientos de las mujeres, sobre todo) cuya importancia política no deja de crecer, hasta llegar a cuestionar formalmente las relaciones sociales en el interior de los movimientos organizados у de los partidos.
Ese movimiento social complejo no
podia responder a las previsiones ni siquiera las más lúcidas de los militantes más intransigentes. Querer reducir la "escena"' a unas "nuevas capas" medias parece como mínimo esquematico, aunque haya itinerarios reales o potenciales de este tipo. Estos trayectos políticos pudieron constituir en Alemania y en su sociedad civil "exilios interiores" definitivos, llegaron a pensar después de 1977, sin contar con los exilios exteriores. Pero también es cierto que el proceso social en Alemania pudo recomenzar y poner de nuevo en funcionamiento los canales anteriores. Ese camino no tiene nada que ver con los que conocen otros países (Francia con los "liberales-li-
', o EEUU con los "yuppies" simpatizantes del fenómeno Hart).
Alemania consigue esos "travestismos", podría llegar a ser no una excepción, sino un modelo. Y es esto precisamente lo que inquieta a quienes en Francia denuncian "la continuidad, construída con hormigón, de las generaciones, desde el terrorismo el pacifismo" (A. Glucksmann, Berlin-Oeste como ejemplo
Los acontecimientos de 1967 ofrecieron ya un cierto marco a la protesta de la juventud alemana:
—Una voluntad de experimentación social directa a través de la ideología y la práctica de la liberación colectiva (comunidades, libertad sexual, etc.). Esa voluntad no se quedó en una situación fantasmal sino que encontró un lugar de particularmente propicio: Berlín-Oeste, que va a conocer, a lo largo de la historia reciente, un itinerario particular en Alemania. Al ser al mismo tiempo una ventana que mira hacia el Este y un lugar descentrado en relación a las contradicciones sociales dominantes en la RFA, Berlin es un anticipo de las relaciones sociales de la era post-industrial: una clase obrera reducida a un ghetto multinacional, una autóctona dominada viejos cada vez mas viejos, y una. juventud reforzada por los "insumisos" que llegan del Oeste y que dudan del futuro que se les ofrece: ser cuadros represores de los obreros, o proletarios del terciario. Además, Berlin ha podido funcionar como el lugar privilegiado del "Estado del bienestar" ya en CrISIS.
- Una represión policial inmediatamente muy violenta, alimentada por el odio social destilado por medios de comunicación con funciones de control y de encuadramiento espeeficaces (el grupo Springer tiene su cuartel general junto al muro).
—Una cultura política que se ve obligada inmediatamente a expresarse en el terreno de la violencia ( de ahí al referencia que hacían los armados espontaneístas a la fecha del 2 de junio, cuando se manifestó por primera vez el terrorismo de Estado).
—Una historia de movimientos políticos en la que se mezclan la lucha por la paz, contra la bomba y el átomo (años 50-60) y el anticolonialismo militante (apoyo a Argelia, al Congo y luego al Vietnam contra los americanos).
El tejido social estudiantil, que está relacionado frecuentemente con la juventud de las escuelas de formación protesional, mas interesado por la prác tica de masas que por la organización o la construcción de partidos, y atravesado por numerosas referencias militantes, se halla confrontado a una nueva composición política y social de los movimientos antagonistas (mujeres, retorno a la naturaleza, luchas obreras específicamente animadas por los inmigrantes). El movimiento estudiantil, organizado sobre todo por el SDS, que juega entonces el papel de crisol o de cincel para esbozar otras estrategias, se niega menudo - aunque quizas menos que en otras partes— a constituirse como tal. Como en muchos sitios, sus imágenes emancipadoras se articulan durante ese período 1967-73 en torno a dos figuras dominantes: el guerrillero vietnamita y el obrero de fábrica inmi-
Berlin-Oeste, con su Universidad crítica, jugó entonces un papel de iniciador de modelo político, a partir del cual van a desarrollarse numerosas expelas grandes metrópolis: Hamburgo, Munich, Frankfurt. El movimiento estudiantil se propuso orientar su fuerza de atracción entre la juventud en torno a dos líneas fundamentales que marcan su discurso y al mismo tiempo le sirven de enlace y medio de difusión social, permitiéndole abrirse una via hacia la Revolución. El auge de la actividad antiimperialista y las numerosas iniciativas del movimiento en general sobre ese tema, imponen reflexión sobre las modalidades de acción propias a las grandes metrópolis occidentales. La ligazón entre la lucha armada vietnamita y la de los "Panteras Negras" sirvió de cimiento para la lucha armada antiimperialista, como expresión específica de un combate diferente a desarrollar en las "Babi-
lonias" germánicas. Esa referencia constituye a la vez, una crítica de la orientación marxista-leninista entonces mayoritaria que propone la constitución de marcos de organización y del partido, según un modelo elaborado a partir de la experiencia de la III Internacional (por ejemplo, los múltiples "grupos comunistas" de la época).
Tratando de superar esa alternativa
"a priori" demasiado definidos y despegados de la realidad política normal, se constituyeron toda iniciativas Gruppen"), que se parecen a los "oneissue movements" (movimientos sobre un sólo objetivo) de origen americano, y que tejen una red de movimientos específicos reivindicativos que llevan en sí mismos la potencialidad de una dinámica ofensiva, por la gama de acciones que pueden realizar, y por los objetivos materiales que plantean como forma y contenido de apropiación inmediata. Las luchas en torno a los transportes (operación rojo", HannoverHamburgo-Bremen: a la vez lucha contra el aumento de precios y organización de transportes colectivos y autogestionados) vivienda, con la aparición de los primeros "squatters" , como superación de la experiencia comunidades, constituyen el punto de vista más elevado de una perspectiva de control del territorio, o al menos del barrio.
Pero una de las limitaciones del movimiento estudiantil fué no difundirse como referencia, ni siquiera como iniconjunto del escolar, a diferencia de los casos de Italia o Francia. Esto nos remite a una reaalemana del sistema educativo, cuyo control del flujo de escolarizados ha podido producirse sin demasiados choques y por consiguiente no ha conocido esa situación de inadecuación a las neçesidades de la formación de mano de obra juvenil, especialmente característico de los años 67-70 en sus dos países vecinos. La fabricación de las élites no ha sido perturbada por la masificación creciente del trabajo intelectual; la relación del movimiento con la cultura, con el saber, si bien ha pasado por el mismo tamiz teórico, no prácticos que en Francia (un ghetto culturai como el de la Facultad Vincennes no se corresponde con los mismos términos y las mismas realidades que el de la Universidad libre de Berlín).
Hay pues, una discontinuidad generacional en las luchas estudiantiles, pero también, paradójicamente, cuando en 1973 los emigrantes aparecen en la
escena de la lucha de clases, entra en crisis para las organizaciones izquierdistas que apostaron por el trabajo sindical, la concepción de que la clase obrera representa el antagonismo social fundamental. Paradoja, pues, pero sólo a medias porque la autonomía de la situación del obrero enfrentarse también a la estructura sindical y a replantear las perspectivas de conquista de los aparatos. La autonomía de los objetivos igualitarios todos (como en las luchas de la Ford en Colonia, de BMW en Munich, de Opel en Frankfurt, etc.), al igual que la moviliel interior de la sociedad europea serán también afirmaciones de una independencia incontrolable.
Cuando cambian el principal objetivo y destinatario del discurso revolucionario, no hace falta mucho esfuerzo para acusar no sólo los fallos de la organización, sino también las relaciones alienantes que ésta ha podido crear y que quedaron ocultos por un tiempo debido a los entusiasmos individuales y colectivos de las movilizaciones constantes. 1973-74: La configuración de los "nuevos" movimientos
A partir de 1974, la práctica de los movimientos locales se desarrolla en torno a ejes muy claros (la sociedad nuclear, el universo carcelario) superando asi el marco de las acciones puntuales que tenian como objetivo rehabilitar el espacio social (guarderías, escuelas de preescolar, trabajadores sociales). Era un paso adelante, que no se tradujo por un abandono sino por una conjunción: un trabajo capilar de autoorganización cotidiano, colectivas y conflictivas con el Estado, no tienen al principio un primordial, y movilizaciones masivas sobre problemas de control del medio ambiente cotidiano, donde la sociedad basada en la productividad absoluta descarga sus capitales y sus (nuevas tecnologías masivas como la energía nuclear, trabajos gigantescos lugares de almacenamiento de residuos atómicos, etc.).
En el espacio creado en torno a estos ejes de intervención real va a ir perfilandose el movimiento alternativo. Esos ejes, como veremos, le permitirán desarrollarse de manera intensiva, multiplicando los proyectos adecuados a sus componentes, y de manera extensiva, integrando capas sociales que se encuentran amenazadas por el desarrollo tecnológico.
Este abandono de la estrategia de toma del poder se manifestó también a través de la vuelta a la vida privada, que algunos intelectuales tarde. Sin embargo, ese proceso no ha significado una reintegración masiva en la sociedad burguesa ni en sus canales de representación política socialdemócratas. Una de las razones esenciales de ello es el fracaso de la "marcha a través de las instituciones" , teorizada desde el 68-69, y que chocó con la rigidez ideológica de la sociedad ale-
Una sociedad que se defiende simbólicamente a golpes de "Berufsverbot" (prohibición de que los "comunistas" obtengan empleos en la administración) como reminiscencia de una guerra civil larvada, no tiene la flexibilidad necesaria para integrar todas las revueltas. Un sentimiento de bloqueo y de imposibilidad extendió en el conjunto del tejido sociai alternativo. Se ensayaron los medios de respuesta más diversos, como el regreso a la naturaleza (en el extranjero, comprando casas o tierras para vacaciones, y también en la misma Alemania, por ejemplo, en Gorleben, instalándose en el campo) el interés por los viajes orienlos métodos "blandos" pudiendo así constituirse un cimiento ideológico y práctico para el nacimiento de una contrasociedad con sus mercados y producciones paralelas. La extensión del área social alternativa
La crisis general que conoce el mili tantismose manifestó también, para una generación política al insertarse dentro de una relación salarial. Pero ese momento coincidió con la crisis internacional que poco a poco va poniendo en pie un nuevo sistema productivo, por una reorientación de las relaciones sociales a dosis casi homeopáticas en una primera fase, y luego con medidas más drásticas (paro masivo, reorganización del tiempo de trabajo y de la fuerza de trabajo), que desorganiza la capacidad expansiva del sector social (cuya potencia depende esencialmente del mantenimiento del "Estado del bienestar") en. el que se encontraba la mayoría del movimiento político —organizado o no- (diversos niveles de enseñanza, trabajadores sociales: psicólogos, servicios de salud, etc.). A la vez que la relación con el Estado en tanto que "tutor financiero" disminuye, el medio alterna-
tivo desarrolla estrategias de crisis propias en torno a una temática que propone una relación diferente con el trabajo: "trabajar de otra manera" ampliación de la noción de "trabajo social" que llega a afectar a sectores casi directamente productivos, o al menos de mantenimiento: recuperación, reparación, etc. Se trata de una diferenciación más importante de los objetivos y a la vez de la realidad política y social de las prácticas alternativas. Así, se alejan de la práctica de una pedagogía militante en beneficio de medios de supervivencia colectivos que no entran dentro de los rígidos marcos de la relación salarial dominante sociedad. El medio alternativo se amplía y se convierte en una referencia para llevar "otra vida" a los ojos de nuevas generaçiones pero se va haciendo más complejo y, a veces, más ambiguo. Ciertamente, "vivir de otra manera" es organizar el tiempo fuera aparentemente de las esferas de la productividad tradicional y aumentar las capacidades de libertad. Pero también se trata de romper con una cierta lógica de antagonismo que patronos y obreros desarrollan dentro de su natural oposición en torno a la negociación colectiva. Una parte de la extrema izquierda niega que esto se haya realizado y demuestra fácilmente que el medio alternativo favorece la aparición de empresas conflictivas, en las que las relaciones de dominación y de diferenciación se expresan de forma incontrolada, la jerarquía no está limitada y la fuerza moldeable a su gusto. Así surge una cierta destaca la fundación de "sectas" en el interior de un medio reducido a un ghetto. Pero lo que impide, precisamente, que estos casos sean numerosos es que el medio de experimentación social se extiende sin convertirse en ghetto, sino en un medio de contracultura plural que puede dedicarse a movimientos so-
By políticos de enorme alcance, como los movimientos antinucleares y contra la construcción de una ampliación del aeropuerto de Frankfurt.
En 1980, los proyectos alternativos están dirigidos reproductiva (70% en servicios, 18% en trabajo político) que hacia la esfera directamente productiva (12%). refieren mucho más al trabajo llamado intelectual (71%) que al trabajo llamado (22%) y la información (17%) son las principales actividades que el medio alternativo aspira a practicar. Uno de los ejemplos de la práctica "de base" o "movimientista" , está en la gran importancia dada a las iniciativas ciudadanas y a los comités de ciudadanos en los proyectos de trabajo político: son el 9 y el 8% respectivamente, mientras que las iniciativas ligadas a partidos, sindicatos o grupos religiosos de carácter alternativo, no superan el 1% del total de las iniciativas.
Esta configuración social de caracteristicas tan diversas se ha afirmado progresivamente en el seno de la sociedad alemana, teniendo como espejo el ejemplo berlinés, donde esta sociedad ha podido constituirse y repercutir su hegemonía en numerosas movilizaciones "anti". "para" o estrictamente institucionales. Esta sociedad va a desarrollar una ideología propia, anticipándose a la destrucción de las líneas de demarcación tradicionales, impuesta a la sociedad industrial. Una mezcla de inventiva social, de magnificación de la resistencia, de antiestatismo radical, de rechazo del control institucional, va a ir desarrollándose, multiplicando los contactos y las referencias en los otros sectores de la sociedad. Así pues, no se trata simplemente de una reproducción de una "pequeña burguesía modernista" que intenta desmarcarse del progresismo y del conservadurismo. Ese esquema no se ha producido en la medida que el movimiento social que analizamos es profundamente heterogéneo y, por otro lado, no pierde ni un segundo su carácter antagónico. Se trata de un rasgo profundamente arraigado en historia propia de los militantes que lo también impuesto por los límites mismos de la acumulación actual de posibilidades de desarrollo capitalista.
Porque en ese espacio reducido y densamente poblado que es Alemania Federal, la sociedad industrial ha dejado huellas imborrables: los proyectos industriales de comienzos del siglo XX habían gozado de un consenso social, y el período de reconstrucción también: la tierra había sido comprada, las fábricas
User construidas, y el humo desaparecía entre las nubes. Pero hoy ese esquema no puede reproducirse: la era nuclear es muy dura y el paisaje social. y físico ha sido golpeado. En esa situación, la resistencia social encuentra puntos de apoyo especialmente reveladores y políticamente productivos. EI movimiento encuentra esas palancas y también abandona su ghetto urbano para extenderse al campo: en Whyl, cerca de las tres fronteras, en BadenWurtemberg desde 1972, en Brokdorf cerca de Hamburgo, en Schleswig-Holstein, en Gorleben, junto al Elba, en la llanura de la Baja Sajonia, ha llegado a producirse una confluencia social entre antinucleares, campesinos y pescadores, gente que vuelve a la tierra, y trabajadores de la ciudad retirados o "residentes secundarios". La difusión de la temática antitecnocrática, de la negati-
La las condiciones impuestas por el Estado, encuentra una gran audiencia. Miles de manifestantes procedentes de todo el país van a constituir, a lo largo de diez años, grupos abigarrados, transgeneracionales, moviéndose entre la no violencia radical y el enfrentamiento generalizado. Una cultura regionalista, facilitada por la doble estructura estatal alemana, se difunde simultáneamente en estos gran-
Men los que se acusa directamente al Estado. Esto supone una intensa vida política, en los múltiples comités que, a veces, torno a temas ecológicos. El 'otoño alemán"
Ese amplio movimiento de recomposición social ha tenido el mérito de superar el "otoño alemán" , en el que todo el movimiento alternativo creyó verse aplastado por el avance constante de la represión estatal; dentro de la llamada de los monstruos", como la calificó Libération en octubre de 1977. El "escenario" fue ocupado completamente por ese conflicto, con el riesgo de perder toda legitimidad como centro de resistencia, ante la opinión pública, en sus más diversos sectores. Pero la cri. minalización de ese "escenario" en gran medida fracasó. El debate: "expatriarse o quedarse" fue rápidamente zanjado y vimos florecer a comienzos del 78 una nueva insignia detrás de los coches: una "D" con esta frase: "Dies inst ouch Land" ("'este país también es nuestro")
El "otoño alemán" no puede ser leído e interpretado únicamente a partir de lo que pasó después. Es preciso recordar cómo y contra qué la lucha armada se constituyo como proyecto y como practica. No cabe duda de que se ha tratado de una práctica determinada por un considerable fracaso de los modos de actuación política tradicionales y por una voluntad de imitación de los modelos latinoamericanos y vietnamitas; también se trató, en gran medida, de una negativa a someterse a las mediaciones impuestas por la totalidad de la cultura de extrema izquierda respecto a la construcción de proyectos alternativos. No hay que olvidar que los movimientos de lucha armada establecieron relaciones muy complejas con esas experiencias: las consideraban al mismo tiempo como productos individuales y como punto de referencia al que se diriayudar a su materialización, y para criticarlo en nombre del activismo revolucionario. Asi se establecieron las relaciones entre los diferentes grupos de lucha armada y las iniciativas militantes legales. Más allá de las acciones que marcarán los años 1972-1977 (ataques contra jueces, como el de von Drenkmann en Berlín en 1974, el secuestro de Peter Lorenz en 1975, el asesinato de Buback en 1977), las relaciones políticas se situaron únicamente en la lucha contra el encarcelamiento de de-
"Knastgruppen" encargaban del apoyo material y político a los diferentes presos políticos o
En estas condiciones, las luchas desarrolladas en las cárceles mediante huelgas de hambre (enero del 73, mayo 73, septiembre del 74 —muerte de Holger Meins, marzo del 77) establecieron una relación unilateral con el conjunto del movimiento, que constituyó uno de los primeros elementos de aislamiento político de la "Fracción del Ejército Rojo" (RFA) particularmente visible en los años siguientes.
El empleo de la lucha armada introdujo fenómenos que han chocado enormemente con la conciencia "basista" y movimiento alemán no había dejado de estimular desde mediados de los años sesenta. Toda el ala "movimientista" que se había desarrollado y que no habia conocido el dogmatismo de los grupos "K", vivía un momento muy particular de impotencia, tanto ante la enorme energía que desplegaban unos militantes antiimperialistas que obstruían el debate político, como ante la ausencia de perspectivas dinámicas en el interior de las prácticas de base.
A comienzos de 1977 la situación
alemana se caracteriza por la crítica de los medios hasta entonces utilizados Aparece la perspectiva de una reinserinstitucional, aceptando presentarse a las elecciones locales en primer lugar, con el fin de hacer estallar el consenso general que los partidos fomentaban. Ante el riesgo de perder su identidad política, el movimiento social rechaza algunas de sus "ropas viejas" anteriores: la problemática "tercermundista" se va hundiendo ante los dramas que refleja la práctica socialista en los dos hemisferios; y como última secuencia, los grupos político-militares o son saboteados ("Movimiento del 2 de junio") o naufragan en el rechazo a toda mediación politica y emprenden un camino solitario (RFA), dejando experiencias tomen los espacios que han dejado libres (como las "células revolucionarias" y sus brazos femeninos-feministas, "Zora la Roja"): se trata de una lucha metropolitana del Estado, una lucha difusa en el terreno social, con unos objetivos ligados a los movimientos de ma-
Eso no significa que el problema de la violencia política no vaya a plantearse, siempre con ocasión de movilizaciones amplias que llevan a un enfrentamiento con el Estado, como es el caso de la lucha contra el aeropuerto de Frankfurt o una central nuclear. Este período entre 1977 y 1979, constituye un período de reflexión y de redefinición ante la gran ruptura de 1980, que ve reaparecer unos sujetos sociales pertenecientes a las nuevas generaciones: los jóvenes antımilitaristas, los "squatters" sarrollo muy rápido y la recomposición de las "bandas" , la organización de los eventuales. tiempo, se trata casi de un desafío que los más jóvenes lanzan a las generaciones implicadas en la lucha alternativa. En realidad, son desafíos múltiples, puesto que en torno al problema de la paz van a conjugarse varias líneas de fuerza, que hay que tener en cuenta para explicar cómo un movimiento social puede pasar -aunque ese proceso por sí sólo constituya un cambio particular- de movilizaciones de 50 a 60.000 personas a otras de más de 200.000. La consolidación de los movimientos sociales y sus causas
Esta sedimentación no es ya un proceso gradualista de ritmo seguro pero lento, sino el medio de constitución de un verdadero movimiento de opinión, de cultura cívica y de relación colectiva con el Estado.
Las lineas de evolución son las siguientes:
Was nütst uns das Ministerwort wonas komat bei UnS jum
—La movilización de los jóvenes, cuyas condiciones de inserción en el proceso productivo se hacen más difíciles: crecimiento del paro en términos absolutos a partir de 1981; la parte de jóvenes de menos de veinte años sin empleo sea inferior en 1981 a la de 1975, pero las capacidades de absorción de la economía disminuyen. Esos jóvenes encuentran numerosos centros de agrupamiento que les permiten desarroIlar todo un comportamiento politico y cotidiano hostil al control social: "squatters" movimientos contra el ejército, contra el censo y el fichaje po-
—La confirmación política de una fuerza electoral cada vez más numerosa / amplia que no ha dejado de progresar
La los partidos mayoritarios que haya un disfuncionamiento institucional (a causa de la desaparición simultánea del Partido Liberal). Así, los Verdes (que no eran al principio más que una de las fuerzas ecologistas) obtenían en las elecciones de 1980 al noveno Bundestag el 1,5% de los votos. En 1982 entran en el décimo Bundestag habiendo superado la barrera del 5% de los votos. En todas partes se reproduce el mismo proceso. Por ejemplo, en las elecciones de la Baja Sajonia donde, de 1978 a 1982, los Verdes pasan del 3,9% al 6,5%. Se podrían multiplicar los
—La presencia continuada en el terreno reivindicativo de una temática ecológica y política en primera persona y la ausencia de referencias pasadas o exteriores les permiten hacer la Historia sin verse totalmente tragados por ella.
—La crisis de los partidos y de las representaciones políticas se acentúa. La primera en verse afectada es la socialdemocracia, que se siente obligada a combatir en varios frentes: la gestión del rigor económico y de la política internacional en vias de degradación por un canciller, Schmidt, influir por los "a priori" programáticos de partido y quiere asegurar la continuidad en la política alemana. El desarollo de situaciones internas ambiguas: la participación de militantes de base del partido en las iniciativas del área extraparlamentaria ecologista, tra de la opinión de las direcciones locales o nacionales. El partido se ve forzado una vez más a redefinir su identidad: o bien intentar reintegrar la conflictividad social moderna al seno del partido a través de alianzas en torno a esos conflictos (iniciativa de Glotz y, en cierto modo, de Brandt) o bien endurecerse apoyandose en la clase obrera cualificada y el movimiento tradicional, "Alemán y Sindicado" (la doctrina Löwenthal). Gracias a la persona de Brandt, se adopta una posición conciliadora, que va a transformarse en una desaprobación hacia Schmidt, quien se verá obligado a abandonar la escena política en 1982.
—Esa crisis de los partidos y la extensión del discurso alternativo más allá de sus bases sociales llegan a difundirse a lo largo de la pirámide de edades y modos de vida. La apertura se acentúa por el desarrollo de las tensiones internacionales y por la opción de Schmidt de apoyar las decisiones de la OTAN sobre los Pershing. Hoy, aunque el movimiento por la paz haya sufrido una derrota, aunque las iniciativas industriales del capital no deban ser totalmente descartadas, Los Verdes y el movimiento alternativo continúan su ascenso a pesar de las numerosas trampas que la guerra de los medios de comunicación siembran en su camino. El movimiento ya no es simplemente social, se ha convertido en una fuerza política, en un polo de referencia en la sociedad alemana. Deberá mantener un trabajo muy intimo con los movimientos sociales antagonistas, de los cuales no va a poder ser su portavoz en todas las dimensiones que puedan ir dándose. El ejemplo reciente de las negociaciones en Hesse entre los Verdes y la socialdemocracia demuestra que los Verdes, para existir, para ser una fuerza política diferente, deben reivindicar necesariamente la continuidad histórica de una trayectoria de revueltas y de prácticas sociales antagonistas. Es preciso que no se dejen encerrar en definiciones demasiado estrechas, como por ejemplo la disyuntiva "no violencia-violencia".
La paradoja principal está en una continuidad de los movimientos sociales en Alemania, que ha conseguido mantenerse superando las diferentes rupturas que hemos podido artículo: 1973, 1977, 1980. Esos tres momentos han sido, según modalidades diterentes, momentos de opciones políticas fundamentales, que habrían podido producir un desclasamiento político radical de las múltiples figuras sociales conflictivas presentes en la RFA. Sin embargo, en cada ocasión, una amalgama, parcial, eficaz, se produjo finalmente situando a otro nivel ese capital de luchas, y generalizando una práctica de desobediencia civil que puede, según los momentos, encontrar terrenos de aplicación particulares, pero asumidos masivamente, generando así nuevas estrategias.
Las razones de esa paradoja no son evidentes. ¿A qué habría que remitirse para intentar comprenderla?. ¿A una inteligencia práctica?. ¿A esa violencia tensa y contenida al mismo tiempo, tan simbólica de las relaciones sociales y culturales creadas en la RFA desde 1945?. ¿A la búsqueda de identidad nacional, enfoque favorito de los medios de comunicación parisinos, con Libération a la cabeza, y que ha hecho estragos en la acogida francesa al movimiento pacifista?.
Por nuestra parte, no nos habíamos como objetivo razones, pero es evidente que es preciso plantear este problema para salir de nuestro provincianismo dogmático y para redefinir a la luz alemana las relaciones entre movimiento social y expresión política. En ese marco de reflexión, que no tiene por qué llevar a la imita-
GRINEN
POLITISCHE REALITATEN ción de un modelo, la historia reciente del movimiento social en la RFA constituye una práctica política original que redefine términos tan frecuentemente mal empleados en la jerga política, como "buscar la oportunidad", el papel de los partidos, la espontaneidad, etc. Si esta descripción sin pretensiones ha podido parecer optimista, se debe a que un análisis de las dinámicas políticas y sociales debe privilegiar ante todo, en un periodo como el que estamos conociendo, la heterogeneidad y la conflictividad en el interior del área política y sociai que nos interesa. Es una manera de volver pensar sobre ese movimiento real que se está desarrollando en el interior de nuestras sociedades y que quiere afirmarse como la apropiación colectiva de los saberes y de los poderes.
SPI