LA HUELGA DE LOS MINEROS
BRITANICOS
Janine Inglefield Desde hace meses, el conflicto de los mineros domina la escena política inglesa. A diario, los informativos de la Radio y de la Televisión recogen acontecimiento de la huelga. No es difícil comprender el por qué. El desenlace del conflicto será tan importante como la Huelga General de 1926* determinar las relaciones de fuerza globales entre las clases.
El gobierno conservador debe vencer al NUM —Sindicato Nacional de los Mineros, compuesto por 180.000 miembros y dirigido por Arthur Scargill— para disminuir el poder de los sindicatos. Necesita modificar de forma cualitativa la relación de fuerzas para poder imponer drásticas reducciones de nivel de vida de los trabajadores en activo en Gran Bretaña. Una apuesta considerable que explica la aspereza de la lucha
La economía británica vive una grave crisis. Una victoria del gobierno conservador en este conflicto sería una victoria contra la vanguardia del movimiento sindical británico, una catástrofe para las luchas en defensa del empleo. Consolidaría la utilización de la ley contra todo sindicato que intentara oponerse a la política monetarista de Thatcher. Una derrota de los mineros significaría que Thatcher consumara lo que el laborista Harold Wilson había intentado en 1969 y perdido con el "In place of strike" (proyecto de ley sobre las Relaciones Industriales, que pretendía sustituir las huelgas por pactos), y lo que el conservador Edward Heath había intentado en 1974 y fracasado con el "Industrial Rela tions act": una restricción efectiva del poder de organización del movimiento sindical británico.
Por otra parte, inclinarse ante el NUM significaría una catástrofe para los conservadores. Sería el principio del fin del gobierno Thatcher. El destino de la última administración conservadora que se midió con los mineros en 1972/1974 es demasiado reciente como para dejar alguna duda sobre cual sería el futuro político de Thatcher si ella también fracasara. Por eso asistimos hoy en Gran
Bretaña a una batalla de clase tan en-
Los tribunales, la policía y las brigadas antidisturbios han elevado la violencia de Estado a un nivel nunca alcanzado durante todos estos últimos tiempos en conflictos obreros: Han matado a 2 mineros; otros 6.000 han sido detenidos; se ha detenido también a mujeres de mineros, entre ellas la compañera de Scargill. El presidente del NUM en la región de Kent, Malcom Pitt fué encarcelado por romper las condiciones de libertad bajo fianza. Se histerizan los medios de comunicación. Ambas partes saben el precio de la derrota. Ambas partes — el NUM y el Gobierno junto con el Consejo Nacional del Carbón (CNB)— parecen decididos a no ceder.
Los gobiernos capitalistas de la CEE tienen un enfoque común de las reestructuraciones de las grandes industrias de base. La batalla de los mineros británicos es la punta de lanza del combate contra sus planes de austeridad. Si
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el rígido monetarismo de Thatcher puede ser efectivamente derrotado Inglaterra, esto supondrá un enorme impulso en la batalla de las 35 horas en Alemania, en la defensa de la escala móvil de los salarios en Italia, en el rechazo de los planes de Mitterrand la siderurgia en Francia. Por esta razón movimiento obrero europeo se una a la causa de los mineros, no solamente a través de un apoyo financiero y moral, sino también haciendo campaña para frenar las importaciones de carbón en Inglaterra. Esta sería la más importante contribución internacional que los obreros pueden hacer para la victoria de esta huelga.
La razón directa de la huelga, que comenzó el 12 de marzo de 1984, fué el anuncio del plan de cierre de pozos por parte del CNB. 20 pozos deberían cerrados y 20.000 empleos suprimidos el año siguiente. De hecho, como ha demostrado Scargill en el curso de la huelga, esto era solamente la parte visible del iceberg. El CNB quería despedir a bastante más mineros durante los 4 próximos años. La productividad
debería, aumentar un 4% anual hasta 1988. Por esta razón, el CNB está reorganizando sus pozos más productivos, enlazándolos bajo tierra y reagrupando sus medios de transporte y de almacenamiento. Sólo en el sector de Barnsley, el resultado de esta política ha sido un crecimiento de la extracción del 21% en 3 años y una reducción del número de trabajadores del 12%. Además, el CNB quiere cerrar los pozos cuya producción —25 millones de toneladas- es más cara, en provecho de otros cuya explotación tiene un costo menor. Esta última forma de racionalización tendrá los efectos más dramáticos para los mineros. En el nuevo superpozo de Selby en Yorkshire, cada minero extrae 12 toneladas de carbón por brigada. La media actual es de 2,5 toneladas por minero.
Los efectos combinados de estos cambios fueron calculados por un grupo de profesores de la Universidad de Bradford a partir de los datos del CNB: preveen una reducción de 100.000 empleos -sobre un total de 180.000 trabajadores- de aquí a 1988. lan Lloyd, un diputado conservador que preside el "Select committee on energy" ha confirmado las conclusiones del grupo de Bradford. Interrogado en julio por la televisión de Yorkshire para saber si el número de mineros podría ser reducido en 80.000 de aquí a 5 años, respondió: «Si, es más o menos de ese orden».
Las contínuas rupturas de las negociaciones entre el NUM y el CNB revelan más claramente qué está políticamente en juego en este conflicto. Lo que es rentable para Thatcher y el CNB no lo es para los mineros y sus familias. El inquebrantable rechazo del NUM a aceptar la filosofía de mercado del gobierno Thatcher ha dado a esta lucha su caracter extraordinario. Ningún cierre de pozos sobre pretendidas bases económicas, sino únicamente si las vetas están agotadas, este es el grito de guerra del NUM, subrayando que el carbón es vital como fuente de energía barata. La única razón que hace que el carbón británico no sea competitivo es el apego dogmático de Thatcher a la economía de libre mercado que la ha llevado a suspender la subvención a la producción, al nivel practicado por otros gobiernos europeos. El movimiento obrero frente a Thatcher
Desde 1979, el movimiento obrero británico ha tratado de resistir los ataques del gobierno conservador. Los trabajadores del automóvil, de la siderurgia, de la sanidad los sindicatos de transportes han entrado todos en lucha, y excepto concesiones menores, han debido retroceder ante los conservadores. Mientras Thatcher permanecía firme, los dirigentes del TUC ("Trade Union Congress", la confederación sindical) titubeaban.
Tras la reelección de Thatcher junio de 1983, asistimos a nuevos ataques contra los sindicatos. La batalla del NGA (sindicato de trabajadores de la imprenta) que defendía el "closed shop" (monopolio sindical sobre la contratación) y la prohibición de los sindicatos en los servicios civiles del GCHQ (estación de radio del espionaje británico) demostraron cuales eran las apuestas
de esta escalada. Para el gobierno y la patronal no se trata simplemente de reducir salarios y empleo, sino la existencia misma de. sindicatos. Incluso el ala derecha dominante en el consejo del TUC se vió obligada a organizar una jornada de protesta contra la prohibición de sindicatos en el GCHQ.
Lo que es único en el actual conflicto es el rechazo a cualquier compromiso adoptado por los dirigentes de los mineros. Sabiendo desde el principio que esta batalla iba a ser política, el NUM basó su campaña en las zonas militanafectadas por los cierres de pozos enfrentándose a las peticiones de la prensa burguesa y del ala derecha del TUC de organizar una votación del conjunto de los mineros. En la conferencia de delegados de Sheffield, los dirigentes del NUM ganaron la batalla por rechazar esta petición y la aprobación de las acciones zonales. Como declaraba en "Socialist Action" (periódico publicado por militantes revolucionarios miembros del Partido Laborista), el secretario de la zona de Kent, Jack Collins: "¿Porqué razón los mineros que no están amenazados de despidos inmediatos tendrían derecho a frenar la acción de los que luchan por defender su empleo?». Piquetes de huelga volantes se repartieron inmediatamente por todas las zonas mineras y en todos los lugares en que se trata el carbón y el mineral de hierro. Desde el principio, el trabajo de los piquetes ha sido más duro que en 1972 o 1974: no solamente por la división existente en el interior de los sindicatos (en la zona de Nottingghamshire, donde el sindicato es más conservador, ha aceptado bonificaciones ligadas a la productividad, y el car-
Yes mas competitivo. Tras haber entrado en huelga durante una semana, esta zona votó la vuelta al trabajo), sino que también porque han debido enfrentarse al ISTC, el sindicato siderúrgico de actitud abiertamente amarilla. Bill Sirs ha declarado constantemente durante todo el conflicto que «el hierro no debía ser sacrificado en el altar del carbón» y que los obreros siderúrgicos debían atravesar los piquetes de mineros para mantener abiertas las acerías. Así en Ravenscraig, en Escocia, en Orgreave en el sur de Yorkshire y en Port Talbot en el sur del País de Gales, mientras los
Use batían con la policía torno a sus piquetes de huelga, los portavoces del ISTC ordenaban a sus miembros que hiciesen de rompehuel-
También se han suscrito acuerdos locales entre el NUM y la dirección del ISTC para limitar la producción de acero. Esto suponía sabotear la campaña que trataba de frenar todo movimiento de carbón y acero en el país. Incluso tras los enfrentamientos más sangrientos, los de Orgreave el 18 de junio, los piquetes masivos no pudieron obtener mas que un paro temporal del transporte de cok de Orgreave a las fábricas de
Por supuesto, detrás de la dirección del ISTC, se encuentra el Consejo Federal del TUC cuyo silencio en este conflicto es un escándalo. EI NUM ha decidido dejar el conflicto fuera del control del TUC temiendo una traición similar a la de otros conflictos. Ha tratado de ne-
gociar independientemente con el CNB, dejando al margen a los miembros del Consejo General del TUC, mientras sus condiciones no fueran aceptadas.
Viendo que la batalla se prolongaría durante el invierno, los NUM han preparado la lucha contra el ala derecha en el Congreso del TUC, donde las posibilidades de ganar son más grandes que en el Consejo General.
La intransigencia de los mineros crea algunos problemas a los conservadores, pero es una batalla que no pueden permitirse el lujo de perder. En julio, el Ministro de Hacienda declaraba que 400 millones de libras eran "una inversión rentable" de los fondos públicos para asegurar la derrota del NUM. En el número de agosto de la revista "New Statesman" , George Balzyca, John Harrison y Bob Morgan escriben que se trata de una subestimación del costo real de esta huelga. El costo real es de cerca de 1.400 millones de libras. Este dinero proviene de las reservas fondo de previsión que los conservadores utilizaron ya en la guerra de las Malvinas. Como dijo Samuel Brittan, el economista del "Financial Times", alguna cosa puede considerarse una inversión a largo plazo para Inglaterra es el combate contra el "scargillismo". Es una inversión que justifica ampliamente la utilización de los fondos de previsión.»
No es únicamente el costo económico del conflicto lo que inquieta a los conservadores. Es también su costo político. Los laboristas acaban de ponerse en cabeza de los sondeos de opinión tras haber tocado fondo en julio de
1983. Las amenazas de supresión de ciertos consejos municipales (dominados por la izquierda Laborista, como el consejo del '"Gran Londres") y los intentos de sanción contra municipalidades laboristas "que viven por encima de sus medios" (fundamentalmente la de Liverpool que mantiene importantes programas sociales e impuestos locales muy bajos), están poniendo a los conservadores una etiqueta de totalitarismo. Los votos se desplaza de los contambién, en el Sur, hacia la alianza SPD. servadores laboristas
Por encima de todo, los conservadores temen una acción concertada de los sindicatos detrás del NUM. Se sintió el panico en los estamentos financieros cuando los estibadores se pusieron en huelga durante 2 semanas para protestar contra la utilización de mano de obra amarilla para descargar mineral de hierro en los puertos de Immigham en el Humberside. gobierno desde el principio en el conflicto de los ferroviarios para llegar a un acuerdo sobre las reivindicaciones salariales. La prensa conservadora actuará sobre las movimiento, sirvan para frenar una amplia acción de Scargill y los bennistas
Arthur Scargill es un dirigente sindical socialdemócrata de izquierda, un burócrata, pero es también alguien que ha rechazado todo compromiso en este conflicto desde el primer día. El prestigio de Scargill entre los mineros es in-
menso. Desde hace tiempo, ¿qué otro sido detenido, golpeado por la policia en los piquetes de huelga?, ¿ qué otro líder ha permanecido con los piquetes pidiéndoles resistir las cargas de la policía a cabalio, acompañada de perros?.
Scargill se sitúa en el mismo marco político que la corriente de Tony Benn del Partido Laborista. La diferencia está en que él es un líder sindical y los otros están en el parlamento. Hay división de trabajo, pero los dos tienen la perspectiva de un gobierno de la izquierda del Partido Laborista para resolver los problemas de la clase obrera. Cuando Scargill llama a la formación de un gobierno laborista que sea tan leal con la clase obrera como lo es Thatcher con la burguesía, está pensando en un gobierno dirigido por Benn. Los mineros y sus familias se reconocen en este proyecto, incluso si sus acciones yan frecuentemente más lejos que Scargill, como en el caso de las barricadas erigidas en Orgreave para frenar las cargas de la policía montada contra los piquetes de
El desarrollo de la corriente de izquierda de Tony Benn en el parlamento, los mineros dirigidos por Scargill y el de Londres Livingstone haciendo campaña para consejo del Gran Londres y los consejeros municipales: esta es una combinación inquietante para la burguesía británica, precisamente porque detrás de estos líderes hay millares de personas. Esta es una alianza que el ala derecha del Partido Laborista es hoy por hoy incapaz de destruir. El cambio del lema del "Daily Mirror" (comprado en 113 millones de libras por Robert Maxell) que ha pasado de "adelante con el pueblo" a "adelante con Gran Bretaña" ilustra perfectamente esta nueva ofensiva ideológica contra la "izquierda extraparlamentaria" dirigida por esos "chalados" de Scargill y Benn, en la perspectiva del Congreso del TUC y de la Conferencia del Partido Laborista. El "Daily Mirror" se lanzó inmediatamente a una campaña de apoyo a las medidas de Kinnock —el dirigente laborista- que trata de favorecer a los diputados del ala derecha del partido en el proceso de selección electoral. Hijo de minero, Kinnock ha puesto el acento en el aspecto humanitario del conflicto, cuidándose mucho de defender la acción extraparlamentaria. Tras haber intervenido para apoyar la idea de un voto nacional contra el ejecutivo del NUM, ha pasado a la denuncia de la violencia bajo todas sus formas en los piquetes de huelga, diciendo que este comportamiento violento no tiene nada que ver con el sindicalismo "británico". Esta campaña de defensa hecha en nombre del sindicalismo "británico" tomó proporciones desmesuradas cuando, justo dos semanas antes del Congreso del TUC, declaró que una huelga "big-bang" no sería más que una "monumental lotería", que no sería apoyada por los dirigentes del sindicato o por los sindicados, y que esta idea respondía más al sindicalismo "continental" que a las tradiciones británicas. Este es el ataque más directo contra la izquierda del sindicato, porque ésta hace precisamente campaña en el Congreso del TUC sobre
este "big-bang" es decir una Huelga General de 24 horas.
Pero Kinnock no se limitó a atacar la acción extraparlamentaria de los mineros. También aconsejó a los miembros del Consejo Municipal de Liverpool que aceptasen un aumento del 70% de los impuestos, poco antes de que los conservadores fuesen obligados a dar marcha atrás y hacer concesiones. Kinnock tuvo que callarse.
En el lado opuesto de esta actitud encontramos la de la corriente de Benn. Tras haber concentrado sus campañas en las reformas internas del Partido Laborista entre 1979 y 1982, esta corriente ha empezado a profundizar su influencla en el movimiento de masas contra los "Tories" (conservadores). Particularmente estos últimos 6 meses, se ha asistido a una campaña en defensa de la acción extraparlamentaria de los diputados y de los consejos municipales pertenecientes a la izquierda laborista. Así fué en el caso Common, de los piquetes de huelga de los mineros, de las callejeras en Liverpool, y aún más recientemente la clara condena hecha por Benn del asesinato perpetrado por los RUC (cuerpos de policía) en Irlanda del Norte del jóven católico Sean Downes, muerto por una bala de goma. Benn relacionó la suerte reservada a la comunidad nacionalista de Belfast y a las comunidades mineras de Chesterfield y de otras zonas mineras de Inglaterra. Esta intervención fue seguida del anuncio de un proyecto de ley el 17 de agosto, que preveía la retirada de las tropas de Irlanda del Norte. Desde entonces, los más los representantes mineros hacen la misma relación en sus mitines en Gran Bretaña.
La debilidad de la izquierda ScargillBenn sigue estando en la organización, tanto en el Partido Laborista como, aún mas claramente, en los sindicatos. Los dirigentes de la izquierda sindical se reunieron para preparar el importantísimo Congreso del TUC a primeros de septiembre. Pero los militantes no lo hicieron. Esto significa que nadie ha organizado la batalla en el interior de los sindicatos dominados por la derecha: el ISTC (acero), el AUEW y el EEPTU (electricidad), todos aquellos donde podría ganarse la batalla en este conflicto tomando la iniciativa. Como es tradicional en todos los líderes de la izquierda laborista, Benn y Scargill tienen como principal debilidad una ausencia de organización de su base de masas, en el momento preciso en que ésta sería Las mujeres
La tradicional división entre hombres y mujeres comenzó a superarse durante este conflicto. Las comunidades mineras de Gran Bretaña tienen tradición de resistencia. Pero esta tradición se ha identificado siempre como tradición de hombres, porque desde finales del siglo XIX ya no hay mujeres que trabajen en el fondo de los pozos. De hecho es falso decir que esta resistencia ha quedado limitada a los hombres, incluso durante este siglo. En 1926 las mujeres organizaron cantinas, colectas de dinero. Actividades similares se desarrollaron
huelgas, más cortas, de principios de los años 70.
Pero esta vez, las mujeres no se han contentado con hacer "la política de alimentación" aunque empezaran por eso.
del conflicto, desde los piquetes de huelga hasta las manifestaciones y tomas de palabras en público. Y ahora, no han organizado simplemente mujeres de apoyo en cada una de las 14 zonas mineras concernidas, que están coordinados sobre una base regional, sino que también tienen un centro de coordinación nacional de mujeres establecido por el NUM.
El 11 de agosto tuvo lugar en Londres una manifestación de 20.000 mujeres, apoyada por el NUM, contra los cierres
Scargill durante la manifestación «nunca nabia visto nada igual en Europa». Las mujeres son una fuerza visible en esta huelga. Cuando van a decidirse nuevas acciones de huelga por el ejecutivo nacional, sus representantes son consul-
Todos los mineros han comenzado a apreciar la eficacia de la organización de las mujeres. Todavía hay contradicmineros y compañeras pero los más radicales de ellos se dan perfecta cuenta de la indispensable contribución de las mujeres. En Nottingham, dicen que las hacen bastante mejores piquetes de huelga por tres razones: los policíaș las detienen bastante más a disgusto en las autopistas; la policía piensa que es bastante más difícil justificar enfrentamientos con piquetes compuestos por mujeres; y a los "amarillos" les da bastante más vergüenza pasar a través de piquetes de mujeres de mineros que tienen hambre, que cuando se trata de
En este conflicto las mujeres han confrontado a los mineros con su papel doméstico. En Leicester, con ocasión de la primera reunión del comité de mujeres de apoyo, invitaron a los hombres a acompañarles... para cuidar a los niños. En la primera manifestación nacional de las "mujeres contra los cierres pozos" que tuvo lugar en Barnsley el 12 de mayo, el silencio recorrió la manifestación cuando Maureen Douglas tomó la palabra y dijo a los mineros que gritar consignas sexistas en la calle y en las oficinas durante las manifestaciones degradaba a todas las mujeres; que todas las mujeres debían ser tratadas como iguales.
La máquina de propaganda gobierno, la prensa y la TV, presenta a
"los bueyes" de Scargill. Su tarea se vuelve más difícil con la movilización de estas mujeres de todas las edades que apoyan a sus maridos. Frecuentemente en las comunidades mineras y en otros lugares de trabajo las mujeres tienen mejores contactos que los hombres y han demostrado cuan eficaces pueden ser para conseguir el apoyo de la clase obrera.
La movilización de las mujeres en esta huelga refleja y profundiza un proceso bastante más amplio de radicalización que concierne a las mujeres de la actual sociedad británica. Las mujeres no han aceptado quedar fuera del mer-
cado de trabajo a causa de la recesión. Se han aferrado a esos empleos a tiempo parcial, tan mal pagados, porque los necesitan terriblemente. Queriendo resistir los ataques de los conservadores, que han sufrido muy duramente, se han incorporado a los sindicatos, al movimiento de la paz y al Partido Laborista. Han entrado en la batalla con la izquierda del partido, transformando las organizaciones de mujeres del movimiento obrero en otras tantas armas para la lucha. El conjunto de las mujeres se aleja de Partido Conservador. Las mujeres son parte activa estan convirtiéndose en una fuerza principal de la recomposición de las fuerzas políticas inglesas. El movimiento obrero británico y particularmente su izquierda, se ha visto obligado por fin, a hacer Nuevas etapas
En el Congreso del TUC de Brighton, el NUM aprobó un acuerdo con la dirección, y una resolución en apoyo de las luchas de los mineros, llamando a los demas trabajadores a respetar sus piquetes de huelga: fue aprobada por 20 votos contra 1. Era la primera vez que tales negociaciones tenian lugar entre el TUC y el NUM y el resultado es un apoyo, formal, de la defensa del empleo que hace el NUM. Eric Hammond del sindicato de electricistas (EEPTU) y Bill Sirs del sindicato siderúrgico (ISTC) intervinieron abiertamente contra los mineros y declararon que sus afiliados no emprenderían ninguna acción de apoyo a los mineros. Pero se quedaron sólos en esta cuestion.
La clave de la victoria en este conflicto, está en saber si todas estas bonitas palabras van a transformarse en acción. La huelga de los estibadores, que se inició contra la utilización de mano de obra no sindicada por la BSC para descargar carbón, continuó durante dos semanas, pero una importante minoría . (6.400 frente a 7.000 portuarios en huelga) trabajó normalmente. Los dirigentes de los obreros que trabajan en las centrales eléctricas se unieron para discutir qué acciones llevar a cabo para apoyar a los mineros. Estos vuelven sus ojos a la acción que podrían emprender los 20.000 electricistas miembros del sindicato de los servicios públicos GMBATU ahora que los dirigentes del EEPTU han expresado abiertamente su postura de "amarillos"
Al acercarse los meses de invierno, la salida crucial del conflicto se encuentra en los movimientos de carbón de los pozos hacia las contrales eléctricas. Es en este punto donde la resolución del TUC será puesta a prueba. El NUM deberá contar con sus propias fuerzas para organizar las acciones de solidaridad porque la composición del Consejo General del TUC no se presta a un apoyo activo a la movilización en defensa de los empleos y de los derechos de los trabajadores contra este Gobierno.
Otro peligro inmediato, que es parte del precio a pagar por la unidad conseguida en el Congreso del TUC, amenaza al NUM. Desde entonces el TUC ha metido baza en el conflicto y la dirección de "centro-derecha" quieren nego-
un acuerdo tan rápido como sea posible con el CNB, pero no sobre las bases intransigentes del NUM y de Scargill. Evidentemente la dirección del TUC no sería feliz viendo al NUM "destruído"
manifiesta entusiasmo particular por una victoria obtenida por medios extraparlamentarios al estilo de Scargill: La nueva derecha "realista" que aboga por mantener negociaciones con los conservadores y por un alejamiento de los sindicatos del Partido Laborista, se aprovechó del Congreso de 1983. Esta estrategia no ha sido abandonada ni siquiera hoy, cuando el enfrentamiento entre conservadores y mineros la esta haciendo fracasar. Ahora la izquierda debe organizarse y combatir por una alternativa clara a esta política de colaboración de clases. El que durante el congreso de septiembre los líderes del TUC no hayan tenido que pagar ningún precio por su durante el conflicto del NGA (donde rechazaron apoyar a obreros que luchaban contra un patrón que utilizaba la legislación "'antisindical" de los conservadores y los tribunales para romper el "closed shop") ilustra perfectamente la debilidad de la izquierda.
El sindicato nacional de los mineros tiene hoy una posición única para empezar a poner a la izquierda a la ofensiva en el movimiento sindical británico. Ha dirigido una batalla magnífica contra el plan de cierre de los pozos de Mac Gregor. Ha comenzado a demostrar que existe una alternativa al monetarismo del gobierno Thatcher y a la colaboración de clases del TUC. Tiene la autoridad suficiente como para llamar directamente a las bases de los sindicatos para que organicen el apoyo. Asímismo tiene el apoyo de la izquierda del partido laborista para tomar iniciativas políticas, como por ejemplo el llamamiento a organizar una manifestación nacional, que comenzase realmente a hacer presión sobre el TUC y la dirección del Partido Laborista para llevar a cabo una acción de Huelga General.
Pero para hacer todo esto, es necesario superar muchas de las tradicionales divisiones del movimiento obrero entre el sindicato y el grupo parlamentario entre la dirección y la base de los sindicatos. El periódico socialista "Socialist Action" dirige a Scargill y a los líderes de la izquierda esta exigencia: «este es el momento de organizar vuestra base como nunca lo habéis hecho hasta ahora. Sólo por esta via llegará la victoria».