Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

1934: Una revolución aislada

· Inprecor n.º 40, noviembre de 1984 (número especial) · pp. 4-10 · 4.833 palabras

Asturias 1934: una revolución aislada José Babiano Los acontecimientos del Octubre asturiano fueron precedidos de un periodo de aproximadamente un año de exacerbación de la lucha de clases. Recordemos que en el plano internacional, 1933 significa el ascenso de Hitler al poder en Alemania y la represión del movimiento obrero austríaco, que culminará con el aplastamiento de la insurrección de Viena, dirigida por los socialdemócratas. Ambas derrotas produjeron un gran impacto en el movimiento obrero europeo y en sus organizaciones, incluído el español, como mas adelante 1933-1934: la ofensiva de la reacción

En el verano de 1933, la crisis económica en el Estado español había tocado fondo. Al mismo tiempo, el gobierno republicano socialista iniciaba la cuenta atrás de su existencia, después de dos años de haber frustrado las expectativas de las masas. Fue esta frustración la que posibilitó la victoria electoral de la CEDA el 19 de noviembre de 1933, en unas elecciones en las que hubo una abstención del 32%, producida buena medida por el llamamiento de la CNT. La derrota electoral de la izquierda significaba el inicio de una etapa en la que la burguesía iba a arrasar con todas las conquistas parciales obtenidas por los trabajadores durante los dos primeros años de régimen republicano. Efectivamente, no otra cosa puede significar el hecho de que desde el 10 de diciembre de 1933 se vivió siempre en estado de alarma o de prevención. Las fuerzas de órden público se empleaban con rigor frente a los trabajadores y el gobierno se mostraba permisivo las agresiones fascistas que cobrando auge —en abril de 1934, aparece precisamente el SEU-, a la que amnistiaba a Sanjurjo y los demás

Un objetivo importante de la derecha era liquidar la tímida reforma agraria, cosa que hizo gracias a su mayoria parlamentaria, durante el invierno del 33primavera del 34. Tal liquidación significaba, entre otras cosas el desahucio de 28.000 yunteros. La cuestión de la contribuyó aumentar la presión de la caldera de los conflictos sociales, como ya se puac apreciar en la celebración del 1° de mayo de 1934, fecha en la que la Guardia Civil disparó contra los campesinos en Fuente del Mestre (Badajoz).

El gobierno de Madrid, dirigió sus ataques contra las nacionalidades. De este modo provocó que el Tribunal Constitucional declarase incompetente al Parlament de Catalunya para aprobar una ley como la que acordó el 21 de marzo, una "ley de cultivos" de contenido social pequeño burgués que permitía a las familias que arrendaban la tierra, llegar a ser propietarias de las mismas. La respuesta en Catalunya consistió en masivas movilizaciones de "rabassaires" y en el abandono del grupo parlamentario catalán del Parlamento de Madrid el 10 de junio. Además, el gobierno privó a la diputación de Vizcaya de percibir un impuesto tradicional sobre el vino, lo que fué interpretado por las instituciones vascas —ayuntamientos principalmente- como una agresión al concierto económico.

Durante todo este tiempo el gobierno estuvo constituído fundamentalmente por radicales de Lerroux, sin la participación directa de la CEDA en el mismo. Fué el 4 de octubre, tras la crisis del gobierno Samper, cuando ya formarian parte del gabinete tres cedistas. Esto fue el detonante de octubre del 34. La CEDA era el ala más reaccionaria de la clase dominante, representaba la contrarevolución pura y dura, alzándose como representante de los intereses de los terratenientes. Todo eso lo sabían los trabajadores e identificaban a un posible gobierno de la CEDA con el fin de la República y con una experiencia similar a la que vivían los pueblos alemán y Crece la lucha

Los meses previos a la revolución asturiana conocieron, además de la oleada reaccionaria que hemos señalado, una notoria respuesta obrera y popular a la misma.

A lo largo de 1933 se produjeron 1.127 huelgas de carácter estrictamente labo-

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(1) Datos del Ministerio de Trabajo, citados por Tuñón de Lara en 'La Il República" volúmen 2, SXXI. Madrid 1976, pág, 59. (2) Félix Morrow: "Revolución y contrarrevolución en España". Pluma. Bogota 1976. pág. 23.

ral, que en 1934 se redujeron a 594(1). Sin embargo, el número de huelguistas no disminuyó tanto, ya que pasó de 843.303 en 1933 a 741.848 en 1934. Lo que ocurrió es que los conflictos se dieron en 1934 en centros de trabajo de mayor concentración obrera. Pero además, dentro de estos datos, no figuran las cifras relativas a la participación en las jornadas de octubre, en la huelga general campesina de junio y en las huelgas de "marcados objetivos políti-

, y por cierto, los conflictos de este carácter no fueron pocos. Ya el 8 de diciembre del 33 se desencadenó una insurrección anarquista en Aragón y Rioja y en algunos puntos aislados de Ex-

Catalunya, según la estrategia "faísta", ', una estrategia de desesperados, que fué rápidamente sofocada y que supuso un duro golpe para el aparato de la Confedera-

En Vizcaya desarrollaron sendas huelgas el 20 de enero y el 13 de febrero para impedir la celebración de un mítin de derechas y en protesta por la represión gubernamental. En abril, a partir del día 5, tuvo lugar una huelga general en Zaragoza, y en Madrid, huelgas en el metal y un paro general el día 22 del mismo. En protesta por una convocatoria de las JAP (las juventudes de la CEDA, de carácter clerical-tascista) en El Escorial. El 30 de agosto, en Madrid, el asesinato del joven comunista Joaquín Grado provoca una manifestación de masas que contó con alrededor de 70.000 participantes. Finalmente los días 8 y 9 de septiembre, en Madrid y

Use desencadenaron huelgas generales respondiendo a la marcha de propietarios catalanes sobre la capital del Estado, promovida por la CEDA, y al intento fracasado de la concentración de las JAP en Covadonga. La acción asturiana sirvió como ensayo, a un mes vista de la insurrección.

Puede concluirse que durante el año 1934 la movilización obrera no sólo se mantuvo, sino que se intensificó, lo cual, evidentemente fortaleció al moviEl problema campesino

Pero antes hemos hablado de que la ofensiva reaccionaria iba dirigida de manera peculiar contra el campesinado. Es importante mencionar el comportaporque la cuestión campesina resultó ser una de las claves no sólo en la derrota de la revolución española en general, sino también en el desarrollo de octubre del 34. En la primavera de ese año, la organización de Toledo de la ugețista Federación Nacional de Trabajadores

Tierra, propuso una huelga durante la cosecha, si la patronal no respetaba rigurosamente los turnos de trabajo con el fin de paliar el paro agrícola. La propuesta de Toledo fue recogida por la dirección de la Federación, incluyendo una plataforma de cinco puntos. Ahora bien, cuando la propuesta la discutió la dirección de la UGT, controlada por Largo Caballero, dió el visto bueno a la huelga, pero se negó rotundamente a mover un sólo dedo para organizar la solidaridad, bajo el pretexto de que las "escaramuzas", , lo único que lograrían era "restar fuerzas" al movimiento obrero de cara a una próxima insurrección. Este argumento fue esgrimido por Largo Caballero y sus colaboradores más próximos durante todos los meses previos a octubre, para oponerse a las movilizaciones parciales de los trabajadores. En fin, el 5 de junio, la Federación de Trabajadores de la Tierra decretó la huelga general campesina, ampliamente en Castilla y Andalucía, donde se prolongó 15 días. Los campesinos, sin el apoyo de UGT, combatiesolos. Ello supuso 13 muertos, 10.000 detenidos y el desmantelamiento de la Federación de Trabajadores de la Tierra. A finales de junio ya se sabía pues, que tras semejante derrota los campesinos no se moverian en octubre para apoyar a los trabajadores. La burosocialdemócrata pudo ser más necia y trabajar mejor en contra de la alianza obrero-campesina, en un país en el que el 70% de la población era rural.(2) La alianza obrera y los partidos de clase

La tremenda derrota que supuso el ascenso de Hitler al poder en Alemania y la represión ejercida por Dollfus en Austria despertó en la clase obrera española un sentimiento de autodefensa frente a la amenaza fascista que encarnaba Gil Robles y que se expresó en una presión unitaria de los trabajadores hacia sus direcciones, presión que se fue forjando en la dinámica de movilizaciones abierta desde mediados de 1933.

Era la única manera de parar los pies a la reacción. Fruto de tal presión nacieron las Alianzas Obreras. "En su origen y en su rapida difusión, las alianzas obreras representaron la respuesta organizativa del proletariado español ante la posibilidad de sufrir la represión que se abatió sobre la clase trabajadora ale-

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(3) David Ruiz: "Asturias Contemporánea. (1808—1936)". SXXI Madrid 1975. pág. 51. (4) "El Frente Unico Obrero", El Socialista 29.XII.1933. Citado por Marta Bizkarrondo en "Octubre del 34: reflexiones sobre una revolución". Biblioteca de textos socialistas n° 9. Editorial Ayuso. Madrid 1977. pág. 26, el subrayado es nuestro. (5) Exigencia explícita en el punto noveno del acuerdo. El acuerdo en su conjunto puede verse para el caso de Asturias en: "La Insurrección de Asturias". Manuel Grossi Mier. Ediciones Júcar Madrid 178. pág. 12. (6) Narcis Molins i Fabrega.- "UHP la Insurrección proletaria de Asturias".

Ediciones Jucar.

Madrid 1977. pág. 38. (7) Datos tomados de: Pelai Pagés: "El movimiento Trotskista en España"

Ed. Peninsula. Barcelona 1977. Pág.

94 y de Marta Bizkarrondo.op.cit.

pág. 13.

(8) A. Nin "Los problemas de la revolución española

(1931—37)". Ruedo

Ibérico. París 1971.

pág. 155.

mana tras la llegada de Hitler al poder en 1933 y al que desencadenó en Viena el canciller Dollfus ambas de gran eco en la península"(3). Más tarde, habría de ser el instrumento de la insurrección as-

Las alianzas obreras fueron organismos de frente único. cuajaron en los pactos, respondían en general a la tradición del Frente Unico Obrero que marcó los congresos IIi y IV de la Internacional Comunista en 1921 y 1922. Desde luego Nin y Maurin tenian una idea bastante similar a la concepción leninista. Si la Alianza Obrera luego en los hechos, no se ajustó exactamente al modelo clásico, fue porque la mayoría de las veces faltaron organismos unitarios de base, que completasen a los acuerdos de las direcciones. En Catalunya el pacto de Alianza Obrera se realizó en diciembre de 1933 y lo suscribieron UGT, PSOE y USC de Joan Comorera, la Izquierda Comunista, diversas organizaciones sindicales oposición a la línea oficial de CNT —como los afines a Pestaña- el Bloc Obrer i Camperol y la Unió de Rabassaires, colocándose al margen la CNT (ver documento 1). En Asturias la Alianza Obrera tiene su origen en el pacto de marzo de 1934 entre socialistas y anarquistas, marginándose el pacto que septiembre (ver documento 2). En Catalunya el pacto se hizo bajo cinco condiciones: primera, que cese toda hostilización mutua; segunda, que se olviden por unos y por otros los agravios recibidos; tercera, que la alianza no se intente por abajo..., sino por arriba; cuarta, que en las partes negociantes haya voluntad de frente único, y quinta, que todos se hallen dispuestos a hacer concesiones" (4)

El pacto de Alianza Obrera implicaba la ruptura de los firmantes con las organizaciones burguesas(5). Como acuerdo de frente único, al mismo tiempo que garantizaba la unidad, "no obligaba a las respectivas posiciones ideológicas"(6). Cada Alianza Obrera formaba un comité ejecutivo que pondría en contacto con la Alianza Obrera a escala estatal, la cual nunca existió por boicot del PSOE.

En el caso asturiano, que fue donde la alianza cuajó hasta sus últimas consecuencias, sin llegar a suponer lo que los soviets rusos -como dijeron los diripoumistasproducto de un pacto de organizaciones obreras y no un organismo basado en de consejo obrero, desarrolló tareas de tipo soviético, pues además de ser un organismo de unidad de acción y propaganda, constituyó el centro de organización del nuevo orden politico económico, político y social, el organo de poder.

Los más firmes impulsores de la Alianza Obrera fueron los grupos comunistas al margen del PCE, es decir, la Izquierda Comunista de A. Nin y fundamentalmente, el BOC de Maurin, con unos 800 y militantes respectivamente(7). Para Maurín, la Alianza Obrera era la concreción del frente único de cara a la construcción de un partido revolucionario y a la toma del poder.

En 1933, Maurin giraría de la unidad hacia el sindicalismo y la CNT, a la unidad dirigida hacia el PSOE y la UGT, luego del balance que hiciera Largo Caballero del bienio republicano-socialista. Ambos coincidirían en el agotamiento de la burguesía para realizar su propia revolución y venían a concluir, especialmente Maurín, en una estrategia próxima a las concepciones de la revolución permanente. El giro a la izquierda de los socialistas

Desde el fin del bienio de colaboración republicano-socialista, operajen la socialdemocracia española un viraje a la izquierda. En palabras de Nin, "el Partido Socialista se había lanzado, durante un año, a una campaña de agitación revolucionaria, sin fijar,. no obstante, objetivos concretos a la lucha" (8) (ver documento 14). Esta radicalización se expresaba en la corriente que encabezaba Largo Caballero y en las Juventudes Socialista (JS). Este "izquierdismo" caballerista era un tanto mantenia que el camino del poder consistía en aguardar en espera de la insurrección, despreciando todas las movilizaciones parciales, porque estas, al parecer, no reforzarían al movimiento, sino que lo desgastarían. Se trata de una concepción vieja en el PSOE, heredada de Pablo Iglesias, que en realidad sólo respondía al interés del aparato por no verse perturbado con el calor de la lucha de clases, y en cuyo nombre se permitió la derrota campesina de junio, ya citada. Su visión de las tareas militares era también un tanto peculiar, pues si bien, por un lado las JS estuvieron durante un año preparándose militarmente y pretendieron adquirir más armas, por otra parte no consta que se intentase en los

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(9) A. Nin, op. cit. pág. 156. (10) Nos llama la atención el hecho de leer todavia, en la bibliografía utilizada para este artícosas que el frente único por la base es táctica heredada del FUO leninista de 1921, como si entre 1921 y la primera parte de la década de los 30 no hubiese ocurrido hecho como los congresos V y VI de la IC, con Stalin a la cabeza, los congresos de la "bolchevización" —léase stalinización— del "tercer periodo" ultraizquierdista. (11) Prensa citada por Tuñón de lara. op. cit. págs, 76 y 77.

meses previos a octubre hacer un traba"jo político con los soldados y se confió en que parte de la jerarquía y la oficialidad, apoyase al movimiento. El precio sería muy caro. Aún así la "voluntad" declarada del largocaballerismo era la revolución socialista.

Pero para el PSOE en su conjunto, éste no iba a ser el objetivo de octubre. Tanto para el ala encabezada por Prieto, como para la de Besteiro, de lo que se trataba era dar un golpe de fuerza, dentro de la "legalidad" más genuinamente republicana, para detener el curso reaccionario del régimen y volver a la situación de 1931, es decir a un régimen.. democrático-burgués más liberalizado, que permitiese al PSOE volver al

EI PSOE en su conjunto boicoteó la Alianza Obrera a nivel nacional, precisamente, porque así se aseguraba el control del movimiento a escala de estado de forma monopolista. Gracias a ello, Nin pudo decir que el movimiento de octubre y las alianzas obreras, salvo en Asturias y Catalunya, donde hubo otras fuerzas en presencia, fueron "un movimiento sectario que movilizaba exclusivamente a los miembros del PSOE que se apoyaban en comités secretos..., y en la oficialidad".(9)

Además, el PSOE llegó a comienzos de octubre, sin programa alguno que ofrecer (sólo se conoció tal programa del Partido por la prensa ¡en 1936!, y dicho sea de paso, para nada cuestionaba las bases de la propiedad privada). El PCE, hasta su último minuto...

Por su parte, el PCE se pasó la mayor parte de este tiempo con la ristra de concepciones del "tercer periodo" de la IC y rezumando el consabido ultraiz quierdismo con los términos de "socialfascismo" y "anarcofascistas" y propugnando el "frente único por la base" que en realidad nada tiene que ver con la concepción leninista del Frente Unico Obrero (10). A la par, el PCE denunció a las Alianzas Obreras como "contrarrevolucionarias" septiembre, el PCE operó un brusco viraje, y el plenario de su comité central pidió el ingreso en la Alianza Obrera, utilizando como argumentos justificativos del cambio, la presión unitaria de las masas, la gravedad de la situación y fascista. Ademäs, afirmaban que las relaciones con el PSOE habían mejorado (sobre todo, había habido contactos entre ventudes, pero sin llegar a acuerdos firmes). En los hechos, el PCE entró en la Alianza Obrera Asturiana el mismo día

Por último la CNT se abstuvo de participar en las alianzas obreras, viniendo a decir, más o menos, que la unidad del proletariado ya estaba forjada, ¡en las filas de la Confederación!. Sólo la CNT de Asturias participó en la Alianza Obrera, después de una trayectoria crítica con respecto a la línea mayoritaria en el anarcosindicalismo a nivel estatal. En Catalunya, la CNT ordenó al poco de iniciarse la huelga de octubre, la vuelta al

Hasta aquí, hemos visto, la situación de las organizaciones obreras de cara a octubre, el grado de unidad obtenida por el proletariado. Hemos podido ver también que no había un partido revolucionario y un programa que merezca tal calificativo, a escala de estado en aquellas vísperas. Las jornadas de octubre

Al fin en la tarde del 4 de octubre se hace público el anuncio de lo que los trabajadores se temían: tras la dimisión del gabinete Samper que funcionó desde finales de abril, se forma un nuevo gobierno, en el que entran a formar parte tres miembros de la CEDA, ocupando nada más y nada menos que las carteras de trabajo, agricultura y justicia. En las vísperas, la prensa obrera ya había dado el toque de atención: el día 3 el editorial de "El Socialista" afirmaba": "en guardia, compañeros. llegado al límite de los retrocesos. Gil Robles en el poder podría aplastar a las organizaciones obreras..." , y "Mundo Obrero" reclamó el día 2 a toda plana, "el poder los obreros campesinos". (11)

En la noche del día 4 la consigna empieza a extenderse. Al amanecer hay paro total en Madrid, Barcelona, Valencia, Oviedo, Euskadi, Sevilla, Córdoba, etc., en las capitales, ya que el campo no se lanzó a la huelga. Según la intensidad de la actividad de masas el movimiento de octubre conoció huelgas pacíficas de solidaridad —Zaragoza y Madrid-, huelgas —Catalunya-, y verdadera revolución, que sólo se dió en Asturias, (Sabadell, Terrasa, Vilanova i Geltrú, Eibar y Mondragón, sólo pueden citarse como casos puntuales).

Catalunya, el movimiento se provocó el día 5, sin la participación de CNT en la Alianza Obrera, ni en el mis-

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En Vilanova i Geltrú, la Alianza Obre. ] ra tomó el ayuntamiento y proclamó la "República Socialista Comunista Ibérica". El mismo día 5, Companys llamo a *la calma y frenó al consejero de gobernación, Dencás, y a sus hombres. El día 6, la Alianza Obrera proclama la República Catalana en Barcelona (con lo que Companys proclama el "Estado Catalán" pero se niega a dar armas a la Alianza y pidió al general Batet que se al movimiento. Pero Batet, lo que hizo fue dirigir la represión a las órdenes de Madrid. Las vacilaciones del gobierno Companys, que no significan en realidad sino la capitulación de la pequeña burguesía, supusieron la derrota del movimiento en Catalunya.

En Asturias, a partir de la madrugada del día 5, los mineros y metalúrgicos se lanzan a la acción dirigidos por un comité provincial revolucionario de mayoría socialista y en 24 horas toman todos los cuartelillos de la Guardia Civil en la cuenca minera. Sama de Langro, Mieres y La Felguera, comités revolucionarios locales, pasan a ser los bastiones de la revolución. Comienzan a organizarse las columnas de milicias obreras, que se lanzan sobre Oviedo, donde el día 7, los revolucionarios controlan algunos puntos vitales -Ayuntamiento, Comandancia de carabineros, central de telégrafos—. Trubia, con su fábrica de armas se había unido a la revolución. Las columnas obreras carecían de armamento adecuado, y fue muy extendido el uso de la dinamita que poseían los mineros. Mientras el combate se sucedía, en las localidades se empezó a organizar el abastecimiento obreras, reclutamiento, los servicios sanitarios, la distribución de alimentos entre la población y el mantenimiento de la producción en minas y fábricas, todo ello bajo control obrero. El día 7, las mujeres se incorporaron masivamente no sólo a estas tareas, sino también directamente

El día 9 la aviación gubernamental bombardea a la población civil en Gijón y en Sama. Se produce la llegada de refuerzos gubernamentales al mando de los generales Bosch y López Ochoa y se sitúan buques de la armada frente a Gijón. La vanguardia de contrarrevolución armada está formada por los regulares y la legión —cuerpos mercenarios de los que el gobierno sabe que será imposible la confraternización con los obreros—, que avanza con los métodos (12) Molins i Fábregas op. cit. págs. clásicos de la guerra colonial: arrasan161 a 163. do todo a su paso, robando, saqueando, violando, utilizando a los prisioneros como parapeto para avanzar.

El día 11 de octubre, estaba ya claro que no se podía triunfar, teniendo en cuenta que el resto del Estado no se había unido a la insurrección. Ese mismo día el avance del ejército burgúes provoca la disolución del primer comité revolucionario provincial, de mayoría socialista. Disolución que no fue explicada a las masas(12), y que comporto la huída de varios miembros del comité. Fue entonces cuando se provocó un debate en la Alianza entre los partidarios de resistir hasta la muerte y los que optaban por organizar la retirada. En esta diatriba el PCE era favorable a la primera posición, apoyandose en una base militante mucho mas radicalizada que el primer comité -entre los milicianos hubo propuestas de fusilar a los del primer comité, por traidores-. Fue así como se formó el segundo comité provincial, con mayoría delPCE, cuando el general López Ochoa estaba a las puertas de Oviedo (ver documento 8). Al final, evidentemente, lo que se hizo fue retirarse, pero hay que subrayar la importancia del gesto del PCE, al aparecer ante los ojos de la gente como el partido que más resistía a la hora de combatir con las armas en la mano. Esto le permitió al PCE capitalizar "Octubre" y arraigarse como partido de masas en Asturias.

El día 13 se nombra en Sama un tercer comité de nueva mayoría socialista (ver documento 9), después de haberse iniciado la retirada de los revolucionarios hacia las montañas de la cuenca minera donde pueden resistir mejor.

El día 15 se decide negociar la paz con el general López Ochoa - del que los socialistas pensaron en su momento que se uniría al movimiento-. Con el general, dialoga el socialista Belarmino Tomás, que pone como condición para rendirse que no entren a la cabeza de las tropas en los pueblos, ni las columnas árabes, ni los legionarios.

En la madrugada del día 19 finaliza la insurrección, después de haber ordenado la vuelta al trabajo el Comité Provincial Revolucionario, en la noche del

La represión y el terror blanco que se abaten sobre el movimiento obrero asturiano después del 19 de octubre son despiadados. coambates, Tuñón acepta que hubo 1.105 muertos, de ellos 866 proletarios. Molins i Fábrega recoge testimonios de › que entre el 5 y el 26 de octubre se contaron 1.878 cadáveres en Oviedo y alrededores, de los que el 80% eran /

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obreros. Después del combate las vícti- | liendo la medicina de tipo privado. Se mas mortales de la represión pudieron ascender a 200.

Por supuesto, López Ochoa no cumplió el pacto con Berlamino sobre el lugar que ocuparían moros y legionarios en el avance final de los gubernamentales. En la represión posterior, que estuvo en manos de la Guardia Civil, la tortura David Ruiz señala, en su obra "Asturias Contemporánea", que tras los sucesos, hubo 40 penas capitales, de las que se ejecutaron 4. Presos se podían contar por miles. El carácter de la Comuna Asturiana

Los acontecimientos de octubre del 34 en Asturias, pueden calificarse sin ningún tipo de reserva de revolución socialista.

Durante 15 días el movimiento obrero asturiano realizó una serie de cuestiones que no podremos soslayar, en su momento, los que combatimos por una

En primer lugar, la insurrección tuvo un carácter de masas. Tuñón ofrece el dato de que de 27.604 mineros, 20.000 tomaron las armas y el resto trabajó en diferentes servicios(13), y Grossi atestigua que hubo 30.000 combatientes y personas movilizadas, cifras mucho mayores, erróneas, puesto que a los mineros hay que sumar metalúrgicos y otros sectores productivos. En segundo lugar, tuvo un carácter unitario que abarcó hasta los más reticentes en tal sentido -PCE

Además, se organizó milicias obreras, y de manera muy parcial y limitada se confraternizó con los soldados, con el objeto de que cambiasen de bando.

A un nivel mas importante, hay que señalar que instauró un nuevo orden de cosas. La vida se organizó en base a comités netamente obreros para las diferentes tareas. La producción no se detuvo ni por un momento, y si bien estuvo determinada por las necesidades militares -fabricación de obuses y blindaje de automóviles—, se mantuvo también la actividad en las minas, panaderías, etc. El consumo se organizó de manera alternativa a la de la sociedad capitalista: comida y vestido a todo ciudadano sin distinción de clases, de manera igualitaria, al mismo tiempo que se establecieran comedores comunita(13) Tuñón de Lara Se organizó también servicio sanitaop. cit. pág. 95. rio gratuito para los trabajadores aboincautaron los bienes de utilidad general. Toda esta serie de actividades se hicieron bajo control obrero —desde la producción hasta el consumo-. En la nueva sociedad, la milicia obrera vigiló y en su caso reprimió a arribistas y "lumpen" que intentaron aprovecharse de la situación creada, acaparando bienes, saboteando, etc.

Significativamente, en tan breve plazo, hubo una incorporación masiva de las mujeres a todas las tareas de abastecimiento, servicios y control, y directamente a las tareas militares

En suma, todos los rasgos señalados en este epígrafe, bien apareciesen de manera clara, o todavía embrionaria, son características del poder obrero. Las razones de la derrota

Brevemente, a estas alturas vamos a recapitular las razones de la derrota de octubre del 34, si bien a lo largo de las líneas anteriores, algunas ya han sido apuntadas.

Es preciso decir, que faltó una dirección revolucionaria, un partido a escala de Estado. Sin olvidar el rol que jugó la CNT, las responsabilidades del PSOE son inmensas dado su peso dentro del movimiento obrero, y puesto que PSOE y Alianza Obrera fueron la misma cosa, salvo en Asturias y Catalunya. El PSOE boicoteó la creación de una Alianza Obrera estatal que centralizase al movimiento, no dotó al conjunto de los trabajadores del estado, no ya de un programa revolucionario, sino ni siquiera de un programa. El ala caballerista utilizó una estrategia, que a pesar de los términos que escribiese en su prensa, fue cualquier cosa menos bolchevique, con esa idea estúpida de que las pequeñas batallas dañarían a la organización del partido, en vez de curtir y fortalecer al conjunto del movimiento de cara al enfrentamiento decisivo, en virtud de la cual abandonó a los campesinos y enterró toda posibilidad de establecer una alianza con ellos; por fin, confió en supuestas simpatías de un sector de la oficialidad en vez de entablar un prolongado trabajo de antimilitarismo revolucionario entre la tropa, única garantía de destruir, o al menos neutralizar, el aparato represivo de la burguesía.

En Catalunya, la capitulación de Companys, es decir del nacionalismo pequeño burgués catalán, demostró hasta que punto el proletariado constituye ese término tan a la moda en nues-. tros días, de "sujeto revolucionario". La

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asturiana fracasó simplemente porque quedó aislada.

En todo caso, en octubre del 34 el movimiento obrero perdió una dura batalla, pero no estaba, ni muchísimo menos definitivamente derrotado, y tuvo posibilidad de demostrarlo hasta bien entrado el año 37.

Tras octubre, se acentuaron las presiones unitarias del movimiento obrero: expresión de ello fue la creación del POUM, después de que la IC de Nin rompiese con Trotsky. Supuso una reorientación de la política en la mayoría de las organizaciones obreras, cuyo fruto fue el Frente Popular (ver documento 15).

Por fin, la represión que sufrió el movimiento obrero tras octubre del 34 fue un elemento altamente galvanizador. En tal sentido puede decirse que una de las razones de la victoria del Frente Popular en febrero del 36, fue precisamente que en su programa electoral abogaba por la amnistía de los miles de presos obreros a raíz de octubre del 34 y de la intentona anarquista de diciembre del 33.

Amnistía que se realizó sin esperar al decreto del propio gobierno del Frente Popular, mediante la apertura directa de las puertas de las cárceles por parte de las masas. Ll