Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Sudeste asiático: El régimen de Pol Pot: ¿Un Estado obrero?

· Inprecor n.º 4, abril de 1979 · pp. 10-14 · 5.386 palabras

Debate

imposible obtener cualquier asistencia médica edecuada -que ya de por sí se había visto mermada por la guerra y las restricciones de la ayuda norteamericana-.

La población urbana fue dispersada de este modo por el campo, contra su voluntad, y tuvo que dedicarse al cultivo del construcción de embalses y canales, a cade regadío y a participar en otros proyectos destinados a restaurar y extender la producción agrícola. Pocos escaparon a la rápidamente sus centros administrativos en los más suntuosos edificios oficiales de Phhom Penh y permanecieron en ellos hasta que los rebeldes camboyanos y las tropas vietnamitas rodearan la ciudad, a

Los apologistas del régimen Khmer Rojo en sus inicios, como George Hildebrand y Gareth Porter en su libro "Camboya: hambre y revolución" , intentaron primero justificar la brutal evacuación aduciendo la amenaza del hambre. Pero Porter e Hildebrand reconocen el peso político real que este régimen daba a la clase obrera, al estimar que la población urbana era económicamente "improduc-

Los dirigentes del nuevo régimen defendieron el éxodo forzoso argumentando con las amenazas a la "seguridad" Así, Pol Pot afirmó en Pekín el 4 de octubre de 1977: "Esta evacuación habia sido decidida antes de la victoria, es decur, en febrero de 1975, porque sabiamos que hasta no aplastar a lar organizaciones enemigas de espias de toda clase, no seríamos lo suficientemente fuertes para defender el régimen revolucionario... _ Pero una vez aplastadas estas organizaciones, les era dificil recuperarse. Sus fuerzas estaban dispersas en distintas cooperanvas que nosotros controlábamos".

Los dirigentes de Camboya no pensaron ni por un momento en apoyarse en los trabajadores y los pobres de las ciudades para eliminar los peligros de la contrarrevolución. Jamás se plantearon llamar a la huelga general para eliminar los vestigios del antiguo régimen, como hiciera

Fidel Castro tras la caída de Batista, el

31 de diciembre de 1958.

Ni siquiera fueron tan lejos como los estalinistas vietnamitas, que respondieron al sabotaje económico de los capitalistas animando a los comités obreros, bajo su control, a ocupar las fábricas en las últimas horas del régimen de Saigón.

Los dirigentes del Khmer Rojo consideraban a las masas oprimidas y explotadas de las ciudades, no como una potencial base popular del nuevo régimen revolucionario, sino como enemigos de clase irreconciliables.

Una posibilidad prevista por Trotsky

Pese al carácter extremado de las medidas adoptadas por el régimen de Pol Pot, semejante política no debiera sorprendernos si comprendemos que los estalinistas y las demás corrientes pequeño-burguesas son extraños a la clase obrera por su programa; y en China, así como en Indochitambién lo son por su composición

Sin embargo, mucha que una dirección estalinista que accede al poder por medio de un levantamiento revolucionario tiene que eliminar el capitalismo e instaurar un Estado obrero. Este error ha llevado a algunos a embellecer las Khmer Rojo, caracterizándolas de formas "originales" o "insólitas" de la revolución

De hecho, acontecimientos tales como los que se produjeron bajo el régimen de Pol Pot ya habían sido previstos por el dirigente bolchevique exiliado, León Trotsky,

"La guerra de los campesinos en China y el proletariado".

Cuando la política estalinista de apoyo a Chiang Kaishek condujo a la derrota de elemento motor fue la clase obrera, los sobrevivieron se retiraron al campo e iniciaron una guerra de guerrillas.

Perdida su base en las ciudades, la composición social del partido se transformó en pocos años; de una mayoría aplastante de obreros pasó a ser casi completamente campesino.

Trotsky llamó a los obreros chinos a apoyar las guerrillas campesinas contra Chiang Kaishek, pues formaban parte de la lucha antiim perialista. Pero advirtió que su victoria no llevaría necesariamente a los obreros chinos al poder.

"La capa dirigente del Ejército Rojo' chino ha adquirido sin duda el hábito de impartir órdenes", escribio Trotsky. ausencia de un partido revolucionario fuerte y de organizaciones de masas del proletariado hace que sea imposible controlar a esta capa. Los mandos y comisarics aparecen como los dueños absolutos de la situación y a partir del momento en que ocupen las ciudades podrán mirar con desdén sobre los obreros

"En China, por tanto, no han desapaecido las causas y los motivos para ur onflicto entre el ejército, que por si composicion es campesino, y por su dirección pequeño-burgués, y los obreros;

al contrario, todas las circunstancias aumentan la posibilidad e incluso la inevitabilidad de tales conflictos; y además, las perspectivas del proletariado son mucho menos favorables, de partida, de lo que eran en Rusia".

Cuando los ejércitos campesinos entraron en las ciudades chinas en 1949, los dirigentes maoístas aplicaron una política antiobrera, aunque no hubieran procedido evacuaciones masivas tales como en

Camboya. Prohibieron las huelgas y mani-

Trataron de incluir a fuerzas festaciones.

capitalistas en el Gobierno.

Pero cuando el Gobierno chino se vió forzado a hacer frente al imperialismo estadounidense en la guerra de Corea, tuvo que cambiar de orientación. La reforma agraria se extendió a toda China meridional (las reformas anteriores sólo habían afectado al Norte).

movilizaciones campesinas resultantes estimularon las movilizaciones urbanas anticapitalistas, que se iniciaron en 1951. Entonces se obrero y campesino, que empezo a impulsar -bajo los auspicios de la burocracia maoísta- las movilizaciones urbanas y las medidas económicas que en 1953 transformarían China en un Estado obrero.

Gracias a estos factores, los peligros que había previsto Trotsky en China, si bien estuvieron latentes tras la Revolución de 1949, no impidieron la destrucción del capitalismo y el fin del dominio

En Camboya, sin embargo, el conflicto extremadamente aguda, dando lugar a la derrota de los trabajadores. La trayectocontrarrevolucionaria, Trotsky, de un ejército campesino dirigiestalinistas, hecho en el PC camboyano con la consolidación del régimen de Pol Pot.

La evacuación urbana total, impuesta por la banda de Pol Pot, dispersó a la clase obrera e impidió la formación de un gobierno obrero y campesino en Camboya como el que derribó al capitalismo en China. Este paso inicial fue reforzado por la imposición de despiadadas medidas to-

El carácter completamente antidemocrático y hermético de la dirección del atmósfera de miedo e intimidación. La población no sólo no tenía la posibilidad de elegir a sus dirigentes y de discutir sus errores, sino que durante cierto tiempo se efectuaron esfuerzos sistemáticos por ocultar incluso la identidad de los dirigentes.

El aparato del Khmer Rojo se denominaba simplemente el Angkar (la organización). Tan sólo en setiembre de 1977 se informó al pueblo camboyano lo que los observadores extranjeros ya daban por cierto: el Angkar estaba dirigido por el

Partido Comunista Camboyano.

La política del

Khmer Rojo

En la prensa occidental, la tiranía de

Pol Pot se describía generalmente como un sistema que intentaba volver a un pasado agrícola de naturaleza indeterminada pero precapitalista, convirtiendo al conjunto de la población en campesinos.

Pero los modos de producción precapitalistas (asiáticos o feudales), se formaron durante siglos y por fuerzas económicas y sociales complejas; no pueden reproducirse en pocos años, por mucho que algunas de las medidas políticas adoptadas parezcan estar en contradicción con la dirección del desarrollo histórico.

Los dirigentes del Khmer Rojo no eran gente pobre del campo, con un horizonte limitado a su aldea. Habían cursado estudios en París, y algunos de ellos estaban

Página 11

Sudeste asiatico especializados en los problemas económi-

"tercer mundo" partidarios de la política estalinista. A un grupo así, el retorno a unas relaciones de producción precapitalistas debía parecerles tan irrealista como lo es en realidad.

El viceprimer ministro, leng Sary, resumió los objetivos económicos del régimen en la sesión del 5 de setiembre de 1978 de la Asamblea General de las Naciones Uni-

"(Nuestra) política económica conconsiderar la agricultura como base y la industria como factor dominante. La agricultura suministra las materias primas a la industria, que a su vez sirve al desarrollo de la agricultura. Nuestro obie tivo es el de convertir el país en un país moderno en lo que se refiere a la agricul-

Run programa de radio prometio: "Cuanto más arroz podamos exportar, tantas mayores posibilidades tendremos de importar máquinas-herramienta, diversos tipos de maquinaria y' otros equipos útiles para el desarrollo económico de

Estas declaraciones expresan la estrategia económica fundamental del régimen camboyano bajo Pol Pot. El nuevo régimen trataba de lograr una explotación máxima de su trabajo y un consumo mínimo, con el fin de conseguir la autosuficiencia del país en cuanto a la alimentación y la acumulación de un excedente en productos agrícolas susceptible de venderexportaciones se finaciaría la industrialiNo se trata de un

La derrota de las fuerzas de Lon Nol, apoyadas por el imperialismo, asestó un golpe demoledor a la burguesía camboyana: casi todos sus miembros huyeron tras la caída de Lon Nol en 1975. El Gobierno cayó en manos del Angkar, así como todos los edificios urbanos y una parte creciente de las tierras cultivables.

En opinión de algunos comentaristas, esto era suficiente para demostrar que el capitalismo había sido derribado en Camboya. Pero la nacionalización de la propiedad por sí sola no basta para establecer un Estado obrero. La intervención de los trabajadores -única fuerza de la sociedad moderna capaz de instaurar y mantener económica progresistaes imprescindible.

Las nacionalizaciones, en Camboya, no fueron el fruto de una movilización de la clase obrera -siquiera controlada y limitasino que se produjeron después de que el Khmer Rojo aplastara a los obreros en las ciudades.

La expropiación de los capitalistas por los trabajadores y la transformación de la industria en propiedad pública crea la posibilidad de coordinar los medios de producción mediante un plan económico nacional (y en última instancia internacio-

El aislamiento económico, la mala gestión burocrática y los gastos militares impuestos por el cerco imperialista hacen que el nivel de vida de muchos Estados obreros sea relativamente bajo (aunque en la mayoría de los casos esté en ascenso). Sin embargo, la economía planificada permite una vasta expansión en campos como la medicina, la educación, la asistencia a la vejez, así como el incremento de la dimensión y del peso de la clase obrera. Ello refleja el proceso de sustitución prolucro por la producción para el uso. ¿Quién defiende las expropiaciones?

Incluso en los Estados obreros dirigidos por castas burocráticas, la clase obrera es el único guardián, en última instancia, de la expropiación de los capitalistas y de la planificación económica coordinada.

Trotsky consideraba a la casta burocrática de la Unión Soviética como una amenaza para las nuevas formas de propiedad Soldados vietnamitas y prisioneros camboyanos. creadas por la Revolución rusa, debido a sus tendencias rapaces al consumo privado y a los privilegios.

"sólo continúa preservando la propiedad del Estado en la medida en que teme al proletariado". Trotsky en "La revolución traicionada" Es este miedo justificado el que ha preservado la economía planificada en la Unión Soviética, a pesar de todas las distorsiones de medio siglo, una vez la burocracia estalinista se hiciera con las riendas del poder.

En un Estado obrero, la propiedad no es de la burocracia, aunque ésta ostente el monopolio del poder político. Los burócratas chinos y soviéticos se darían cuenta de ello muy pronto si trataran de imponer medidas equivalente a las restricciones de los servicios públicos efectuadas por el

Debate

régimen de Pol Pot, sin hablar de volver de la propiedad nacionalizada a la propiedad privada. Los estalinistas polacos tuvieron dificultades de imponer aumentos de precios sin provocar profundas explosiones en la clase obrera.

En sus esfuerzos por restringir el consumo y acumular un excedente con el que iniciar una industrialización capitalista, el aparato del Khmer Rojo eliminó la mayor parte de la educación pública; prácticamente abolió la medicina profesional y los hospitales; cerró las bibliotecas y las demás instituciones culturales, • suprimió el teléfono y el correo, suspendió la publicación de periódicos y libros, suprimió el ocio y las diversiones.

El trabajo se intensifico al extremo. Se instituyó la jornada de 12 horas. Se acortaron las vacaciones. La clase obrera "improductiva" -y políticamente sospechosa- fue puesta a trabajar en los arrozales. se generalizo

•¡Acaso no conocieron Vds. el trabaj infantil al comenzar la rerolución industrial?" , le preguntó un funcionario del régimen de Pol Pot a la corresponsal del Washington Post, el pasado mes de diciembre. Y en un programa de Radio Phnom Penh se vanagloriaba en los' siguientes términos: "La Camboya democrática es un inmenso lugar de trabajo".

Si la Camboya de Pol Pot fuera un Estado Obrero, aún con graves deformaciones burocráticas, entonces los socialistas revolucionarios tendrían que defender la eventualidad de que pudiera constituírse un Estado así sin que representara en modo alguno un progreso social e histórico para la clase obrera.

Los revolucionarios defienden, frente al imperialismo o la restauración capitalista interna, las conquistas económicas progresivas de los trabajadores en los Estados obreros grotescamente burocratizados, como la URSS o China. Pero ¿qué puede defender la clase obrera mundial de la criminal política social y económica impuesta a las masas camboyanas por Pol Pot?. ¡ Nada!.

Nada estaba en juego para la clase obrera camboyana con la nacionalización de la propiedad, realizada sin su participación por pequeña burguesía del Angkar. Era la obra de una nueva burgue. sía, que nacía del aparato de Estado. No se trataba de medidas anticapitalistas realizadas por los trabajadores camboyanos.

Arrancada de las ciudades e incapacitada para participar directamente en la transformación de la sociedad, la clase obrera camboyana no tenía motivos ni medios para defender las nacionalizaciones del régimen. Estas medidas ni siquiera empezaron a resolver cualquiera de los problemas sociales y económicos que tienen las masas camboyanas, desde la industrialización hasta la independencia frente al imperialismo.

De hecho, la política del régimen de Pol Pot hizo retroceder el proceso revolucionario que se había desarrollado durante la lucha contra Lon Nol, empujando

Página 12

Debate

hacia atrás a la sociedad camboyana.

A pesar de la amplitud de las nacionalizaciones, del grado de desintegracion del régimen de Lon Nol y de la devastacion de la economía camboyana por la guerra, las nacionalizaciones de Pol Pot tienen numerosos antecedentes históricos. Pertenecen a la misma familia que las amplias nacionalizaciones de los regímenes de Egipto, Birmania, Mozambique y Angola, que fueron todo lo contrario a un cambio social realizado por los obreros, incluso cuando fueron efectuadas por direcciones burocráticas.

Y no se parecen en nada a las expropiaciones revolucionarias masivas dirigidas por los bolcheviques rusos o por el gobierno de Castro en Cuba.

Los regímenes neocoloniales se ven frecuentemente obligados a favorecer la acumulación primitiva de capital por medio del aparato de Estado. Estos regímenes no pueden destruir los cimientos económicos que los mantienen bajo la batuta del imperialismo. Y siguen necesitando el apoyo de los imperialistas como última arma contra las luchas de los obreros y campesinos. En última instancia, estos regímenes son incapaces de mantener la propiedad nacionalizada o de alcanzar la independencia frente al imperialismo.

Dejando a un lado los casos en que el Estado se hace cargo de empresas no rentables, las nacionalizaciones realizadas sin la movilización de la clase obrera contra los patronos y sus agentes resultan transitorias.

El dominio económico imperialista se reafirma a través del control del mercado mundial y de las fuentes de capitales de inversión. Nuevos elementos capitalistas aparecen en la pequeña burguesía del aparato de Estado y entre los comerciantes en el campo y la ciudad. Estos elementos presionan primero para obtener una liberalización del control, y después la desnacionalización de los sectores rentables.

Esto ya ha sucedido en Egipto y en Birmania, ya amenaza con suceder hoy en Mozambique y Angola. Este era el porvenir de Camboya si el régimen de Pol Pot hubiera logrado sobrevivir.

Puesto que las masas no tienen ningún interés fundamental en la propiedad del Estado de estas neocolonias capitalistas, las desnacionalizaciones pueden producirse sin provocar una guerra civil. Semejante retorno pacífico a la propiedad privada no podría darse jamás en un Estado obre-

Se enfrentaría a una resistencia popular masiva y dividiría incluso a los burócratas pasásitos que viven del producto de estas conquistas sociales.

Además de la brutal dispersión de la clase obrera, el carácter capitalista del régimen de Pol Pot se puso también de manifiesto en la brutal marcha atrás dada a la revolución agraria que habían emprendido los campesinos durante su lucha contra Sihanuk primero y contra Lon Nol después.

La consigna "La tierra para quien la trabaja" no era, ni mucho menos, la idea que animaba a los dirigentes del Khmer

Rojo que han controlado Camboya desde 1975 hasta su derrocamiento en enero de 1979

La respuesta del régimen al peligro del hambre y a la necesidad de incrementar el excedente agrícola no consistió en aflojar las presiones sobre la fuerza de trabajo rural ni en aumentar su bienestar. Al contrario, se adoptaron medidas draconianas para asegurar que los campesinos pusieran el producto de su trabajo a disposición del Angkar.

Al principio, la mayoría de las población estaba organizada en las llamadas cooperativas de bajo nivel, como señala François Ponchaud en su libro "Camboya: año cero". En dichas cooperativas, tierra y los medios de producción siguen siendo propiedad de los campesinos, pero se ponen a disposicion de la cooperativa para que pueda utilizarlostodo el mundo"

Pero a finales de 1975, el régimen decidió expropiar a los campesinos pobres. Se proclamó la creación de las llamadas cooperativas de alto nivel. En ellas, "todos los medios de producción eran comunitarios y la cosecha pertenecía a la cooperativa, que la distribuía según los méritos y las necesidades de cada individuo.. Pero las familias conservaban aun cierto nargen de libertad en lo que se refiere a la organización de su alimentación. Esta autonomía relativa también fue abolida en enero de 19/0, cuando se instituyeron las 'comunidades' (sahakum): los alimentos ya no eran distribuidos, las comidas se organizaban en común, y lo único que cada uno podia poseer enteramente era su fuerza fisica, que entregaba a la coo-

Esta reorganización les permitía a los dirigentes controlar mejor la cosecha. La llamada "comida comunitaria", por ejempón Toroso, para asegurarse lo catpesinos no pudieran mantener una reserva destinada a su propio uso en lugar de a la

De este modo se crearon cada vez más haciendas estatales, cuyos productos iban a parar directamente a manos del Estado.

, según François Ponchaud.

Para prevenir cualquier estallido de oposición a estos ataques reaccionarios masas campesinas, miles de campesinos fueron arrancados de sus hogares y trasladados a las regiones fértiles, pero escasamente pobladas, del Norte.

A partir de este momento, el estallido de rebeliones (muchas veces con la participación de sectores del aparato del Khmer Rojo, en el Este), así como el aumento significativo del flujo de refugiados hacia los países vecinos, revelaron que el Angkar disfrutaba entre los campesinos. Estos, al igual que los antiguos habitantes de las ciudades, llegaron a la conclusión de que el régimen de Pol Pot era tiránico.

"comunidades" agrícolas militarizadas eran cualitativamente distintas de la política agraria que ha acompañado a toda transformación social revolucionaria

Sudeste asiatico en el mundo, incluso cuando se haya producido de forma burocrática y deformada

Para los revolucionarios, la tarea Clave consiste en forjar una alianza política duradera entre los obreros y los campesinos pobres, para derrocar a los capitalistas y terratenientes e iniciar la reconstrucción de la sociedad sobre nuevas bases. Ello requiere el apoyo total de los campesinos pobres, que quieren parcelas de tierra para ellos, además de un acceso fácil a las máquinas, los forrajes y abonos para culti-

Luchando por todo ello, los bolcheviques ganaron a los campesinos pobres de Rusia para la Revolución; esta es también la orientación seguida actualmente por el gobierno revolucionario de Cuba.

El objetivo socialista de reorganizar la agricultura sobre una base colectiva más eficaz sólo podrá alcanzarse si los campesinos se convencen voluntariamente que ello mejorará su conjunto de la sociedad. Una colectivización forzosa -sin hablar ua de la acumulación capitalista llevada al extremo, arrebatada a los campesinos por el régimen de Pol Pot- es un obstáculo tanto para forjar una alianza con los obreros como para mayor productividad del trabajo se obtiene en cooperativas a gran escala.

Los dirigentes del Khmer Rojo emplearon la mayor parte del excedente agrícola así acumulado para relanzar ciertas industrias y crear nuevas. informaba ya en 1976 que "la rehabilitación de la industria se ha lanzado decidl-

Resumiendo las emisiones de la Radio oficial, escribió: textiles en Phnom Penh... En Battambang, la radio menciona una fábrica de yute y'

En otros lugares hay fábricas de tejidos de seda, de conservas de pescado en Kompong Ampel, una refineria de sal en Kampot, un pequeño alto horno en Phnom Dek, otro en Mont Aurel, y una fábrica de cemento... de las principales industrias de Camboya, el caucho, volvió a su pleno nivel de produción a finales de 1978

Por supuesto, la industria no podía relanzarse, siquiera a esta escala limitada, sin un renacimiento de la vida urbana. Las estimaciones del número de habitantes de Phnom Penh a finales de 1975 oscilaban entre varios miles de personas y más de 100.000 (cifra dada por el Gobierno). A finales de 1978, el Gobierno proclamó que en la ciudad y los alrededores vivían que visitaron la ciudad a finales de 1978 dijeron que los obreros iban a las afueras a trabajar en las fábricas y volvían a casa al anochecer.

La necesidad de una fuerza de trabajo más cualificada obligó al régimen a empezar a abrir escuelas profesionales y hospi-

Pero los obreros que antaño habían vivido en las ciudades, muchas veces no vol-

En su lugar, fábricas fueron puestas en marcha por

Página 13

Phnom Penh, con 600.000 habitantes en 1975, pasó a tener menos de 100.000 después de la eva-

Sudeste asiatico

técnicos chinos, soldados del Khmer Rojo, campesinos venidos directamente del campo y niños. El cambio de la composición social de la fuerza de trabajo servía a los fines políticos de los dirigentes del

Rojo, procurándoles, esperaban, una clase obrera relativamente inexperimentada y que se someteria mas mente a una disciplina militarizada y a una explotación intensiva. ¿ Basarse en sus propias fuerzas?

La prensa capitalista ha hablado mucho del pretendido objetivo del régimen de Pol Pot de desarrollarse de un modo completamente autónomo, -o ningunas- relaciones con el resto del mundo.

El régimen recurrió a la demagogia xenófoba para justificar su política de rechazo de los intercambios con el exterior y de reducir al mínimo las importaciones. Trataba asímismo de impedir la entrada de extranjeros en Camboya, para que no fueran testigos de las brutales medidas que llevaba a cabo.

Pero el aislamiento del régimen no fue nunca tan drástico como a menudo se pretendía. Desde el comienzo estrechos con China y Corea del Norte, y un poco más tarde, los estableció con Yugoslavia y Rumania.

Además, uno de los objetivos declarados del Angkar fue siempre el de hacer país un exportador importante de arroz y productos agrícolas, y un importador de maquinaria y utillaje modernos.

En agosto de 1976, cuando abrió oficialmente su frontera con Tailandia, Camimportó de este país productos industriales y de otras clases. establecieron relaciones comerciales con Singapur, Malasia, Indonesia, Japón, Madagascar y otras naciones afri-

Hacia finales de 1978, el régimen volvió a abrir los templos de Angkor Vat. El turismo en la zona estaba en manos de hombres de negocios tailandeses. El capital japonés a interesarse por Camboya: "Detrás del deseo de Japón de ayudar a Camboya está también el deseo viable económicamente" escribía la Far Eastern Economic Review en su número del 10 de noviembre. Sirvientes con chaqueta blanca

En su reportaje desde Phnom Penh, del pasado mes de diciembre, Elisabeth Becker, del Washington Post, hablo mucho de la "búsqueda de la igualdad total" de los dirigentes del Angkar. estructura del mando militar y el aparato de Estado conocían toda una jerarquía de privilegios. Ponchaud informa tropas del ejército regular equipadas y mejor alimentadas, y no tienen que hacer trabajos agricolas' otros oficiales tenían asímismo acceso a las reservas restantes de medicamentos

El reportero chard Dudman ha descrito su encuentro con Pol Pot en el "palacio oficial del anti-

Sen soberbedor elas al francas en conti fácilnas, un poco abiertas, de la sala de recepción decorada con flores tropicales y tapices de colores, y amueblada con filas de

Mientras insisten en austera -privada de ocio, de teléfono, de con escasas mantuvo

También se

Filipinas, cuación ordenada por Pol Pot.

libros, de médicos, de escuelas y de otras futilidades "occidentales"- para las masas, los dirigentes del Angkar no se han olvidado de reservarse una parte un poco mejor.

por parte

Pero la

¿Una economía de trueque?

que las

"están mejor papel moneda, por el Angkar, ha sido presentada como

• Ellas y había eliminado el capitalismo.

Pero muestra nada. Ningún régimen -capitalista

En la cúspide, los privilegios eran maciente

"las ventanas con corti-

"sirrientes con chaqueta blanca"

zación una existencia

Penh.

La abolición legal de la circulación del una prueba guardan mas de que dicha abolición formal no decionario.

Debate

o no- ha sido capaz aún de funcionar sin moneda. Ningún Estado obrero, siquiera el más desarrollado económicamente, ha alcanzado un nivel de producción sufipara satisfacer las necesidades humanas sin utilizar la moneda como medio de circulación.

Esta medida sólo podía ser pasajera y artificial. Aunque había pocos bienes de consumo que comprar, todos los productos. -incluído el arroz- seguían siendo valorados en riels, la antigua moneda camboyana. En el campo, ello vino acompañado de fraudes a gran escala, de la utilidel arroz como moneda, y sin duda de otras sutilezas.

La corresponsal del Washington Post, Elisabeth Becker, describió la cooperativa de Kampong Cham, donde "el arroz es vendido al Gobierno central de Phnom

La cooperativa recibe un crédito a cambio del arroz -cuatro riels por tone lada- y utiliza este crédito para comprar cosas que no puede reproducir, como la gasolina para sus tractores.

"Las cuentas de cada cooperativa se

Men un registro nacional en Phnom Penh, según nos informó un fun-

'Esto no es tan extraño, dijo; 'en su país, Uds. muchas veces no utilizan

Página 14

Debate

moneda. cheques " tilizan tarjetas de crédito y

La expansión de la economía camboyana y de su comercio exterior habría obligado al régimen, inevitablemente, restablecer la circulación legal del dinero y las monedas. Pero por el momento, su supresión coincidía con el objetivo central del Angkar: reducir al mínimo posible el consumo y obtener una explotación máxima de la fuerza de trabajo para acumular el máximo de riquezas en sus propias manos. Los lazos con el imperialismo

La tendencia a la acumulación primitiva de capital, y el miedo a una oposición interior que ello engendraría imperialismo durante el último año de su existencia. Las movilizaciones de masas que suprimieron las relaciones de propiedad capitalistas en Vietnam del Sur en la primavera de 1978 alarmaron al imperialismo y aterrorizaron a sus sátrapas neoimperialismo intensificó sus medidas destinadas a aislar a Vietnam y las encaminó a utilizar a Camboya, débil y arruinada por la guerra, pero al fin y al

Los aspectos extremos y aparentemente bizarros del régimen camboyano no eran fruto de una irracionalidad particular del régimen de Pol Pot. Formaban parte. de la profunda irracionalidad y de la inhumanidad que caracterizan al sistema capitalista mundial en un estado avanzado de descadencia.

Ante la sociedad camboyana sólo había dos vías posibles. Para avanzar por la vía de un gobierno obrero y campesino, las masas podían haber sido movilizadas con el objetivo de derribar el capitalismo y nacer progresar a la sociedad camboyana. Una vez rechazada esta vía por los estalinistas camboyanos, todo, desde la dispersión forzosa de la clase obrera hasta la contrarrevolución rural, se ha derivado ógicamente. Esta política represiva tenía por objeto lograr una rápida acumulación capitalista.

carácter capitalista del régimen explica por qué las potencias imperialistas más cercanas; como Australia, considera›an al régimen de Pol. Pot como un "amortiguador entre el Vietnam comunis"a y la Tailanda no comunista". (Far Easer Economic Review, 10 de noviembre le 1978).

El derrocamiento de Pol Pot abre un nuevo periodo para los obreros y campesilos camboyanos. ¿Cómo pueden hacer progresar la lucha por los derechos dea libertad frente al dominio imperialistas nocráticos? ¿Por la reforma agraria? ¿Por el socialismo?

El régimen de Pol Pot demostró que estaba dispuesto a vender a precio de saldo la independencia de la nación, cuannprecor/14 do envió al viejo fantoche imperialista Sihanuk para representarlo en las Naciotar de la ONU y de los EE.OO. contra los les Unidas y 'solicitar una invasión mili rebeldes camboyanos y las tropas vietnamitas.

Lejos de desmentir el llamamiento de Sihanuk, el representante de Pol Pot, leng Sary, reafirmó el antiguo papel del monarca como principal portavoz del régimen en el extranjero. Ieng Sary se felipor las declaraciones de apoyo de

Las fuerzas de Pol Pot intensificaron la dictadura militar neocolonialista de Tailandia. ¡Qué final revelador para un régimen que afiroponerse a todas ingerencias extranjeras!. Los representantes Pot tampoco dudaron en llamar a las fuerzas derechistas que habían apoyado a Lon Nol a unírseles en la lucha contra el nuevo gobierno camboyano.

Esta evolución es lógica. El carácter de clase del gobierno de Pol Pot le obligó a buscar el apoyo de todas las fuerzas contrarrevolucionarias que habían podido infestar Camboya. Esta banda de pequeño-burgueses con dirección estalinista no tenía nada que ver con la soberanía camboyana ni con la independencia con respecto al imperialismo. Era un enemigo mortal de la clase obrera y del socialismo. ¿Por qué vía avanzar?

Es probable que las masas camboyanas traten de aprovechar las posibilidades abiertas por la caída de esta tiranía capitalista para llevar adelante sus propios intereses de clase. Pedirán armas al nuevo Gobierno para defenderse contra las expediciones punitivas de lo que queda de los partidarios de Pol Pot y para liquidar todo resto de tiranía.

Presionarán en pro de la creación de un gobierno obrero y campesino que aplique una política de acuerdo con sus inte-

Un gobierno obrero y campesino establecería servicios públicos elementales como la educación y la sanidad para todos, aboliría el trabajo obligatorio para los niños y reduciría la jornada y la semana laboral. Podría movilizar a los trabajadores para imponer la propiedad pública de la industria, impidiendo la emergencia de una clase capitalista durante el periodo

Los campesinos y los obreros tratarán de volver a sus hogares. Los campesinos exigirán una verdadera reforma agraría -incluído el derecho a la propiedad de sus parcelas de tierra y de sus animales de tiro, o el derecho a trabajar junto con acuerdo con los deseos de los propios campesinos pobres.

Los trabajadores tendrán nuevas posihacer presión a favor del control obrero sobre la producción y una planificación económica favor del derecho a pensar, escribir y decir lo que deseen, de reivindicar el derecho elemental a formar partidos políticos y a elegir su Gobierno.

No podemos confiar en los dirigentes vietnamıntas, que predominan militarmente entre las fuerzas anti-Pol Pot, para llevar adelante este programa revolucionario. Una transformación socialista en Camboya podría minar su control burocrático de Vietnam y amenazar sus estuerzos por realizar la "coexistencia pacífica" con los imperialistas y sus satélites de la región.

También podemos estar seguros de que los dirigentes del nuevo régimen camboyano -que provienen escisiones del PC de Pol Pot- tratarán de mantener a las masas bajo su control campesinos y obreros que constituyen la base de los ejércitos vietnamitas y de las tropas rebeldes camboyanas podrían reaccionar de nadas les ayudarán en su lucha contra la

A pesar de la propensión de los periodistas occidentales a las expresiones racistas del "viejo odio" entre los pueblos camboyano y vietnamita, los acontecimientos de los últimos decenios en Indochina han demostrado frecuentemente la clase comunes y compartidos por las masas vietnamitas y camboyanas.

La lucha de liberación camboyana sufrió el peso de la mala dirección de un y sus aliados cometieron una de las traimás monstruosas de la historia, transformando una victoria revolucionaria en un reino contrarrevolucionario del terror y la explotación.

No podemos confiar en ningún sector del movimiento adelante los intereses de los obreros y campesinos. Las masas camboyanas, igual que los oprimidos de otros países, necesitan un partido de masas de la clase obrera que se comprometa a aplicar un programa de internacionalismo revolucionario.

Por este camino, los obreros y campesinos vietnamitas, que tanto han luchado y sufrido desde hace diez años en la lucha por su liberación, podrán dar los próximos pasos adelante en la lucha contra el imperialismo y por los derechos democrá-

COMBATE

semanal

SUSCRIBETE!