ENTRO de la Cuarta Internacional han aparecido diferentes posturas en torno a la apreciación y la actitud política a adoptar con respecto a los conflictos militares que vienen ocurriendo en el Sudeste asiático desde diciembre de 1978. Mientras que estas divergencias parecen centrarse en torno a la actitud que debe adoptarse en relación con la invasión de Camboya por las fuerzas armadas regulares vietnamitas —-la condena de la invasiôn de Vietnam por China fue unánimesus implicaciones políticas con vistas al ulterior desarrollo de conflictos armados entre las burocracias en el poder en Estados obreros no están claras. Esto es potencialmente peligroso, especialmente a causa de la posibilidad de una lucha armada entre la Unión Soviética y la República Popular China. Además, los problemas teóricos subyacentes son tan importantes (y en un caso, tan nuevos), que resulta imprescindible realizar un debate a fondo. En este artículo discutiremos fundamentalmente las posiciones expresadas en INTERCONTINENTAL PRESS/INPRECOR I. ¿Era la Camboya de Pol Pot un Estado obrero (aunque extremadamente burocratizado y despótico)?
Los artículos de Mary Alice Waters, Fred Feldman y Steve Clark, publicados en INTERCONTINENTAL PRESS/INPRECOR, tratan de justificar el apoyo crítico dado a la invasión de Camboya por el ejército regular vietnamita con el argumento de que el país no era un Estado obrero, y que, en cambio, el régimen de Pol Pot era "un Gobierno capitalista contrarrevolucionario que amenazaba a la revolución vietnamita (The Militant, 23 de febrero de 1979). Inmediatamente nos vinen a la memoria las analogías históricas: Georgia, Finlandia.
Más en general, en un conflicto militar entre un Estado obrero y un Estado burgués, los marxistas revolucionarios apoyamos al primero contra el segundo, pues es necesario preservar el sistema socio-económico superior frente a la restauración del capitalismo. Y esto en cualquier circunstancia, independientemente del grado burocratizacion que caracterice al Estado obrero respectivo. Esta ha sido la actitud programática habitual de la Cuarta Internacional desde las experiencias de 1939-1940. A nuestro entender no hay nada que justifique cambio alguno en esta posición.
Los camaradas Mary Alice Waters, Fred Feldman y Steve Clark basan su argumentación en buena medida en la hipótesis de que el régimen camboyano de Pol Pot no
Estado obrero. Rechazamos esta hipótesis, consideramos contraria tanto a los hechos como a la teoría mar-
En Camboya estalló una guerra civil en abril-mayo de 1967, cuando los dirigentes del Partido Comunista Camboyano (PCC) abandonaron Phnom Penh para organizar
Camboya
Un caso
extremo
de
estalinismo/1
Ernest MANDEL Cuestiones teóricas y políticas subyacentes a las divergencias en torno a los conflictos militares en el Sudeste asiático. la guerra de guerrillas contra el régimen burgués del principe Norodom Sihanuk, después de que este régimen lanzara una feroz represión contra los comunistas y otros luchadores de izquierda, y después del estallido de las revueltas campesinas espontáneas en Samlaut, en la región de Battambang, donde los terratenientes habían tratado de imponer el pago de arriendos a unos campesinos que durante siglos
"Camboya en la guerra del Sudeste asiático" ', de Malcolm Caldwell y Lek
Debate
Hor Tan, Monthly Review Press, pp. 157161; François Ponchaud: Cambodge, annee zéro , Paris, Juillard 1977, pp. 195. 196. Este autor señala que para evitar la detención, dos dirigentes del PCC, leng Sary y Son Len, ya pasaron a la clandestinidad en 1963).
Esta guerra civil se extendió considerablemente cuando se iniciaron las incursiones aereas masivas y la invasión de Camboya por los EE.UU. en 1970, y después del golpe de Estado de Lon Nol (el antiguo comandante en jefe de las fuerzas armadas bajo Sihanuk). Se entrelazó estrechamente con las guerras civiles de Vietnam y Laos, / con la guerra de liberación nacional de las masas vietnamitas contra el imperialis mo norteamericano, culminando finalmente con el derrocamiento del régimen Lon Nol por el Khmer Rojo en abril de 1975. Mientras que las fuerzas vietnamitas, dirigidas por el PCV, desempeñaron un papel importante con su ayuda al Khmer Rojo en esta guerra civil, sobre todo frus trando varias ofensivas de las fuerzas imperialistas y los contrarrevolucionarios de Vietnam del Sur y Camboya contra ellos, el PCC defendió celosamente su autonomía y actuaba de manera cada vez más independiente con respecto a Hanoi. Entre otras cosas, esto vino demostrado por la manera en que trató de destruir todos los elementos del Estado burgués y de la clase capitalista de un sólo golpe, después de su
En contra de la opinión de Hanoi y Pekin —a Moscú ya no se le prestaba oído, especialmente desde que el Kremlin mantuviera relaciones con el régimen de Lon Nol mientras éste masacraba a miles de comunistas, obreros, estudiantes, intelectuales y campesinos camboyanos--, los dirigentes del PCC intentaron llevar a cabo
"revolución social radical en todos los terrenos" en el espacio de tiempo más posible (para emplear la fórmula con la que los dirigentes actuales de Camboya caracterizan el régimen de Pol Pot: ver la "Declaración fundacional del FUS NK" en "El conflicto Vietnam-Camboya", Hanoi 1979).
Gran parte de los miembros del aparato estatal burgués fueron eliminados físicamente (aparte de los que huyeron al extranjero). La gran mayoría de la burguesía hasta las clases medias inferiores, sufrió el mismo destino. La población urbana fue dispersada. La propiedad y/o el cultivo privado de la tierra quedaron severamente restringidos, o incluso se suprimieron ra-
Los campesinos, que representaban el prototipo de cultivo individual durante siglos en el Sudeste asiático, fueron obligados a un rígido trabajo colectivo
En sustitucion del sistema en que el cultivo de la tierra era fundamentalmente una empresa familiar, los grupos de pro ducción solidarios pasaron a constituir la unidad básica de la agricultura. Estos grupos se organizaron a su vez en 30.000 cooperativas agricolas.
"La política de Pol Pot impidió reparar rápidamente los daños causados por la destrucción impe-
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campesinos cultivaban pequeños huertos con frutas y verduras, roy en dia la pro piedad privada de la tierra básicamente no
(George C. Hildebrand y Gareth Porter: "Hambre y Revolución , Monthly Review Press, 1976, pp. 71-72).
François Ponchaud (op. cit. p. 120) señala que a partir de octubre de 1975 se colectivizaron, en las cooperativas, todos los medios de producción. Además, a partir de diciembre de 1975, empezaron a crearse haciendas estatales.
El. radicalismo (o aventurerismo ultraizquierdista) del régimne de Pol Pot llegó incluso a suprimir virtualmente toda forma de comercio y dinero. Solo se conservaron las formas más primitivas de trueque.
La economía y la sociedad camboyanas ya habían sido arruinadas por los bárbaros bombardeos imperialistas yotras acciones de guerra. Se ha estimado que en los seis anteriores a agosto de 1973, los bombarderos estadounidenses arrojaron cada mes el equivalente a 7 bombas atómicas del tipo de la que se lanzó sobre Hiroshima, tan sólo en la zona, densamente poblada, de los alrededores de Phnom Pen. La consiguiente destrucción de la agricultura y de la producción de alimentos fue catastrófica.
Un estudio no publicado del Fondo Monetario Internacional estimaba que a finales de 1974, el total de tierras destinadas al cultivo del arroz se redujo en un 75% y que la producción de arroz en la República Khmer (es decir, las zonas que entonces aún no habían sido liberadas por el Khemer Rojo) había descendido de un nivel anual de 3,8 millones de toneladas a tan sólo 493.000 toneladas. Pero fuentes del Khmer Rojo consideran que incluso esta última difra está exagerada. La amenaza del hambre masivo, la desnutrición y las epidemias estaba latente. Muchas de atribuídas, primero por la propaganda imperialista, luego por Hanoi y Moscú, a las atrocidades de Pl Pot, se debieron en realidad a las barbaridades cometidas por los imperialistas y sus agen-
Pero también es obvio que la política aventurerista de la fracción Pol Pot contribuyó en gran medida al precio pagado en términos de sufrimiento humano por el cambio de régimen en Camboya. Es más, esta política impidió reparar rápidamente los daños causados por la destrucción imperialista. La economía nacional y hasta la propia trama de la división social elemental del trabajo se quebrantaron todavía más a causa de los métodos inhumanos con que se suprimió la propiedad privada.
El transporte, la asistencia médica, los hospitales y buena parte de la enseñanza no sólo quedaron interrumpidos, sino que se hundieron totalmente durante todo un periodo. La represión se amplió a grupos sociales enteros, incluyendo las mujeres y niños. No cabe duda que las víctimas del terrorismo estatal se cuentan por centena-
El paralelismo evidente que nos viene a la mente es la severidad, la amplitud y el extremado terrorismo de la colectivización forzosa realizada por Stalin en la Unión' Soviética, que se resumía en su fórmula de "suprimir a los kulaks como clase". El coste humano de este crimen ya de las consecuencias a largo plazo en términos de miseria y escasez de determialimentos en la Unión Soviéticaes incomensurable, Jruschof estimo que duante este periodo y las ulteriores purgas en los años 30, Stalin y sus verdugos asesinaron a 12 millones de personas, mientras varios millones -no se sabe cuantos- fueron deportadas. En cualquier caso, estas cigras subestiman la terrible realidad.
Pero una cosa es decir que un déspota inhumano empleó métodos bárbaros -que nosotros, por supuesto, condenamos totalmente y sin reservas, y que no sirven para avanzar en la construcción de una sociedad socialista sin clases- de cara a suprimir la rialista". propiedad privada. Pero otra cosa muy distinta es presentar a este déspota como un "capitalista contrarrevolucionario". A menos que nos pasemos al bando de los capitalistas de Estado o los colectivistas burocrátiços, hemos de reconocer que losi crímenes de la burocracia soviética contra los trabajadores y campesinos de la Unión Soviética no estaban destinados, ni tuvieron el efecto objetivo, de restaurar el capitalismo o restablecer un domino de clase.
La burocracia operaba en el contexto de una sociedad postcapitalista - una sociedad de transición entre el capitalismo y el socialismo, es decir, un Estado obrero. Lo que es cierto para el terror de Stalin lo es también para el de Pol Pot.
Esto no es ante todo un problema de
Sudeste asiatico
especulación, sino de valoración de los hechos. Si es cierto que el aparato estatal burgues fue totalmente aplastado en Camboya -probablemente mucho más que en cualquier otra revolución social anterior (1); si es cierto que no sólo fue expropiada la burguesía, sino incluso el campesinado; si es cierto que en la Camboya de 1976, 1977 ó 1978 no podemos encontrar ninguna clase de vestigio de propiedad capitalista o de relaciones de producción capitalistas-- entonces es imposible caracterizar el régimen o el gobierno de Pol Pot como capitalista. Un gobierno capitalista o un Estado burgués que destruye totalmente el capitalismo es algo absurdo en el contexto de la teoría marxista de las clases y el Estado. Es un concepto contradictorio con todos los elementos fundamentales del materialismo histórico.
Se puede decir que por el hecho de que Camboya era un país extremadamente atrasado y de que ambas clases tundamen tales de la sociedad capitalista -el prole tariado y la burguesía- sólo existían de forma casi embrionaria, los criterios clásicos para definir la naturaleza de clase del
Estado sólo pueden aplicarse con gran dificultad, muchas reservas y una constante referencia al trasfondo histórico y a la especificidad de la sociedad camboyana
Estamos totalmente de acuerdo. La tragedia de la Revolución camboyana radica en una distorsión extrema y grotesca de la tragedia del estalinismo reflejada a través.
de un atraso extremo. Pero es una copia distorsionada del estalinismo, no de una contrarrevolución burguesa. Cualquier
Sudeste asiatico
juicio equivocado en esta materia tendrá serias consecuencias en el análisis de la Unión Soviética y otros Estados obreros burocráticamente degenerados o muy deformados.
Es posible que algunos camaradas no vean con claridad la cuestión del carácter de clase del régimen de Pol Pot y del Estado camboyano bajo este régimen, por no tener en cuenta el problema de la naturaleza de clase de la burocracia del Khmer Rojo y no analizar sus relaciones con la clase. obrera y la burguesía desde este punto de vista.
La idea de que esta burocracia pudiera compararse de alguna manera con la burocracia del modo de producción asiático es rechazada, con razón, por los camaradas Feldman y Clark. Estamos viviendo en el último cuarto del siglo XX, no en la priPiezas de artillería capturadas por las tropas vietnamitas en Camboya. mera Edad Media. Pero en este mismo contexto también hay que rechazar, por absurda, la idea de que la clase obrera fue totalmente suprimida y que defender la opinión de que Camboya es un Estado obrero significa tener un Estado obrero sin clase obrera.
Ningún Estado contemporáneo, menos aún una economía contemporánea, podría existir o sobrevivir sin aeropuertos, telecomunicaciones, ferrocarriles, carreteras, puertos (si tiene salida al mar, como Camboya), talleres de reparación, centrales eléctricas, depósitos de armas, una mínima producción de cemento y otros materiales de construcción, una mínima producción textil y alguna producción industrial de utillaje agrícola. Todo esto implica no sólo la existencia, sino incluso la expansión de una fuerza de trabajo industrial. Presentar las cosas como si Pol Pot y sus verdugos hubieran querido deliberadamente destruir el proletariado industrial o lo hubieran destruido realmente en Camboya es absurdo.
En realidad, como afirman correctamente los propios camaradas Feldman y Clark, el PC camboyano quería la industrialización, aunque fuera de un tipo especial: a saber, en una relación particular con la agricultura (idea que no tomó prestada de algún ideólogo burgués, dicho sea de paso, sino de Mao Tsedong). Su dirigente número dos, leng Sary, lo afirmó con tantas palabras ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
De acuerdo con los ya mencionados Hildebrand y Porter, que defienden el régimen de Pol Pot y cuyas informaciones, por tanto, deben tratarse con precaución, a finales de 1975 se dió permiso para volver a Phnom Penh a 100.000 personas, que en parte trabajaban en fábricas. A comienzos de 1976, según ellos, había cerca
100 fábricas el país que habían reanudado la producción (op. cit., pp. 90-91). Y de acuerdo con la Far Eastern Economic Review del 13 de octubre de 1978, Pol Pot afirmó ante una delegación japonesa que la población de Phnom Penh ya había aumentado hasta 200.000, y que la intención era que creciera hasta
Ponchaud (op. cit., pp. 107-109) da
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informaciones análogas, insistiendo particularmente en el papel de los trabajadores de la comunicación y del transporte. El periodista del PC yugoslavo, Stanic, que visitó Camboya en 1978, inque en los suburbios de Phnom Penh vivían 220.000 personas (Questions Actuelles du Socialisme, octubre 1978).
Así, el problema se reduce a esto: ¿qué tipo de industria estaba empezando a reconstruir la burocracia de Pol Pot?. industria capitalista o no capitalista? Esto no es sólo una cuestión de la nacionalización o no nacionalización de la industria inicial. Es una cuestión de todo el contex-
¿Mantiene o resucita esta nacionalización e industrialización la propiedad privada, la acumulación privada de capital, el nacimiento de una nueva clase capitalista? ¿Administran los burócratas esta industria acumulando fortunas privadas (ya sea por medio de la corrupción, ya del robo o del mercado negro)? No cabe duda que los burócratas del PC, de obediencia y estalinistas, podrian hacerlo. pregunta es: ¿lo hicieron en Camboya? Los camaradas Feldman, Clark y Waters apoyar esta hipótesis. El hecho de que "el trabajo forzoso es explotado" no es más que una prueba de la existencia o la supervivencia del capitalismo en Camboya que lo fue en la Unión Soviética. La
Yes: ¿conduce a la propiedad capitalista y a relaciones de producción capitalistas, a la producción generalizada de mercancías? No hay pruebas para fundamentar esta afirmación.
De ahí se deduce inevitablemente que no estamos ante una burocracia estatal capitalista, burguesa o una burocracia vinculada a la clase obrera no sólo a través de su ideotorsionada), sino también y particularmente a través de su forma específica de remuneración y su relación básica con los medios de producción y la propiedad de bienes. Sabemos que no es agradable considerar que unos déspotas de la calana de Pol Pot están vinculados de alguna manera con la clase obrera. Pero, francamen-
¡era más agradable como una parte extremadamente degenerada de la burocracia de un Estado obrero? La repulsión moral, justificable, no debería obstruir el camino hacia unas definiciones científicas correctas.
Recordemos que el PCC jamás abandonó sus declaraciones programáticas a faconstrucción del comunismo, el papel dirigente de la clase obrera y la necesidad de la solidaridad internacional con los trabajadores de todo el mundo
"Breve guía para la aplicación de los Estatutos del Partido", 1975, el "objetivo a largo plazo del Parti-
Use define del modo siguiente: dirigir al pueblo en la creación de una Revolución Socialista y una Sociedad Comunista en Kampuchea...'
"La tragedia de la Revolución camboyana radica en una distorsión extrema y grotesca de la tragedia del estalinismo reflejada a traves de un atraso
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extremo".
En la Constitución de Kampuchea Democrática, adoptada el 14 de diciembre de 1975, los dos primeros articulos dıcen: "Artículo 1: El Estado de Kampuchea es el Estado de los obreros, los campesinos Kampuches. Articulo as Todos los me- todas las demás capas trabajadoras de dios de producción importantes son propiedad colectiva del Estado popular y propiedad del pueblo". Además, el artícu-
"Todo trabajador es dueno de su fábrica" (Citas tomadas de Ponchaud,
Un panfleto publicado en agosto 1973 por el Khmer Rojo afirmaba que "la clase obrera constituye la vanguardia" de
"fuerzas patrióticas vienen en la guerra; que ya es "una clase plenamente capaz de dirigir hacia la victoria la guerra revolucionaria de liberacion nacional y popular' ("La clase ouvrière et les Travailleurs du Kampuchea dans la guerre révolutionnaire de libération nationale et populaire la lucha revolucionar del pueblo de Kampuchea es parte integrante de la lucha de los obreros y trabajadores de todos los países del mundo, incluidos los de los Estados Unidos, contra la opresión y explotación capitalista, neocolonial e imperialista. Los obreros, los trabajadores y el pueblo de Kampuchea han mostrado siempre un espíritu internacionalista firme y activo. Siempre han apoyado firmemente las luchas de los trabajadores y pueblos del munincluidos los de los EE.UU., y han manifestado su solidaridad combativa con
" (Ibid. p. 7).
El 10 de setiembre de 1976, con motivo de la muerte de Mao, Pol Pot ensalzó la dictadura de. Englesa Ledon Staline legado de "Marx, Mao Tsedong" (Ponchaud, op.cit., p. 145).
¿Farsa y mera propaganda? Es posible. Pero ¿acaso el contenido de la propaganda no nos dice algo sobre el carácter de clase de la burocracia camboyana? Es posible que los demagogos pequeño-burgueses puedan reproducir este lenguaje. Pero ¿podrían llevarlo a la práctica? ¿Y acaso no fueron llevadas a la práctica estas afirmaciones, en buena medida, en Cam-
Las graves contradicciones a que se enfrentan quienes niegan que la burocracia de Pol Pot era una forma extrema de burocracia obrera degenerada plo llevado al extremo de degeneración de un partido comunista de origen estaligráficamente en las declaraciones oficiales de los enemigos más feroces de la burocracia de Pol Pot: los que la arrojaron del poder. He aquí que tienen que decir de la camarilla
"Surgió una situación compleja: por un lado, prosiguió la colaboración entre revolucionarios (sic) vietnamitas camboyanos; pero por otro lado, los vietnamitas notaron que la actitud de la direvolucionaria de Kampuchea habia cambiado" ("'Le conflit VietnamKampuchea' publicado en Hanoi 1979, p. 8). 'Y en setiembre de 1976, el órgano de propaganda oficial de Hanoi, "Le Courrier du entrevista con Pol Pot en la que se celelas realizaciones revolucionarias de su régimen y sus profundos lazos con las masas revolucionarias. De hecho, alguna forma de colaboración entre las direcciones de los PC camboyano y vietnamita perduró hasta dos años y medio después de la victoria de abril de 1975. El panfleto de 1979, arriba citado, añade que en setiembre de 1977 triunfó definitivamen-
Sudeste asiatico te dentro del Partido Comunista camboyano, una tendencia chovinista.
Sin embargo, en la declaración fundacional del FUSNK, publicada en el mismo panfleto, se califica la fracción de Pol Pot de "militaristas, tiranos reaccionarios" e incluso de "esclavistas". Por supuesto sabemos que en la tradición estalinista los comunistas de distintas fracciones pueden transformarse rápidamente en "contrarrevolucionarios" e incluso pronto como aparece la mínima desviación de la "línea general"
Pero los camaradas Waters, Feldman : Clark se enfrentan a la misma dificultad Los fundadores del Khmer Rojo eran claramente comunistas de obediencia estalinista en sus orígenes, miembros de los partidos comunistas indochino y francés. Cuando rompieron con el régimen de Norodom Sihanuk, todavía eran comunistas, ¿no es cierto? Cuando organizaron y condujeron a la victoria a la guerrilla, en estrecha colaboración con el PC vietnamita, todavía eran burócratas comunistas, ¿no es cierto? ¿Cuando se conviertieron
"nueva burguesía que se gesta en de Estado"? ¿Tras la ocupación de Phnom Penh y otras grandes ciu-
¡Pero dicha ocupación coincidió con una supresión radical de la propiedad privada! Un estalinista se transformó en capitalista (en un capitalista fascista, por el mismo hecho de que, si queréis caracterizarlo como burgués, el régimen de Pol Pot era el gobierno "capitalista" terrorista)... suprimiendo radicalmente la propiedad capitalista y las relaciones de producción capitalistas: ¿no es esto un poco difícil de tragar para un trotskista?. En el próximo número: ¿Cuáles son los criterios para definir un Estado obrero? •