Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Europa: Lo que está en juego en las elecciones europeas

· Inprecor n.º 4, abril de 1979 · pp. 19-22 · 3.682 palabras

ANZADA a bombo y platillo hace algunos meses, la campaña para la elección al Parlamento Europeo -prevista para junio de 1979- empieza a cojear a medida que se agrava la crisis política y social en algupaises. Esto no pone en tela de juicio la convocatoria de junio, pero arroja una cruda luz sobre las contradicciones a que se enfrentan las burguesías europeas en su proyecto de centralización e integración: este requiere, en efecto, y debe permitir acelerar la sincronización de las coyunturas económicas, politicas y sociales en los diferentes países; sin embargo, en sus países respectivos se enfrentan a crisis que las empujan momentáneamente a cerrar fi-

-divididas en torno a la cuestion europea-, para hacer frente a la clase obrera.

Pero esto no debe hacernos perder de vista que los intentos de meter en vereda a la clase obrera a nivel nacional y el proyecto de institución del Parlamento Europeo -con el fin de homogeneizar dichos intentos al nivel de la Comunidad Europea-, son, para la burguesía, dos caras misma moneda. Del mismo modo que debe serlo para los trabajadores la respuesta a los planes de austeridad aplicados en cada país y a la centralización europea del ataque antiobrero, respuesta cuyo carácter necesariamente internacional es cada vez más evidente, como lo demuestra actualmente la situación en la siderurgia.

De ahí que sea indispensable comprender bien los proyectos de la burguesía europea, para oponerles respuestas obreras y por tanto internacionalistas y para no meter a los trabajadores en el atolladero de la gestión de la crisis y del chovinismo. Un proyecto inscrito en el acta de nacimiento de la CEE

La creación de instituciosupranacionales europeas es la consecuencia lógica de la concentración europea de capitales y de la formación de nultinacionales europeas. En efecto, en el sistema capitalis:a, el ámbito de actividad del Estado debe amoldarse al de as fuerzas productivas y de

Europa

Lo que está en juego en las elecciones europeas

Meter en vereda a la clase obrera a nivel nacional y generalizar esta acción al nivel de la comunidad Europea mediante el proyecto de institución del Parlamento Europeo: un plan combinado de la burguesía.

las relaciones de producción.

Así, la internacionalización y la concentración de capitales en la CEE choca cada vez más con las prerrogativas que conservan los Estados nacionales con la ausencia de instituciones supranacionales.

Anna LIBERA R.F.A.

La misma fundación de la CEE constituía una respuesta del gran capital europeo a la contradicción existente entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el cerrojo de los Estados nacionales. Para hacer frente a la competencia norteamericana y japonesa, los grupos industriales europeos tenían que unirse y sacar provecho de una política económica cada vez más concertada (materias primas, infraestructura). Esto condujo a la firma del Tratado de Roma. Pero en vista del papel determinado del Estado (moneda, fisco, crédito, infraestructura, política social), estos grandes grupos europeos necesitan apoyarse en instituciones supranacionales de tipo estatal susceptibles de desarrollar en beneficio suyo una política centralizada. Cuando la interpretación y la centralización europea de capitales alcanza determinado nivel, la presión a favor de un Estado europeo se hace irresistible.

Desde 1969, los representantes de los sectores punta del capital europeo predican a favor de una mayor integración económica y política Agnelli, el patrón de la FIAT, explicaba el 20 de febrero de 1969 a la Comisión Permanente de Industria del Parlamento italiano: "Si queremos realizar una programación del sector del automóvil, tenemos que poner manos a la obra c nive supranacional"

En la misma época, Raymond Barre, cuando era vicelas Cente de la Comisión de

Comunidades Europeas, marchaba al mismo paso: "El Mercado Común de los capitales lleva retraso con respecto al de las mercancías, debido a las ambigüedades del Tratado de Roma en esta materia, aunque también a la actitud de los Estados. Estos temen que la movilidad de los capitales pueda hipotecar la realización de los objetivos nacionales". Y en la misma época, también, Giscard d'Estaing, entonces ministro de Finanzas, estaba a favor de la creación de una moneda europea.

Sin embargo, si bien esta es la tendencia histórica, en un periodo de crecimiento económico bastaba con tomar medidas de ayuda a la exportación y de garantía de •los beneficios. Con el estallido de la gran recesión económica mundial en 1974-1975, la crisis de la CEE apareció en toda su amplitud. No existía un Estado supranacional capaz de aplicar la política anticrisis necesaria para los grandes grupos europeos, que debían hacer frente a la com-

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petencia de los trusts norteamericanos que, ellos sí, tenían un poderoso Estado a su servicio. En esta situación, en ausencia de un Estado supranacional, cada burguesía pasaría a ocuparse de su propia economía (cf., por ejemplo, la solicitud de Italia de poder disfrutar de una serie de derogaciones de los acuerdos económicos comunitarios cuando apareció la grave crisis de la lira). Cada vez más se encerrarón en sus Estados nacionales para hacer frente a la profunda crisis social que se

Entonces apareció el peligro de un desmembramiento de la CEE, estimulado por la tendencia de los Estados naproteccionistas con el fin de frenar la competencia de las firma lo que escribió Ernest sonará para la CEE cuando sobre la Europa capigeneralizada. Será la prueba

En 1977,los representantes más lúcidos de los intereses a largo plazo del gran capital europeo (el socialdemócrata Helmut Schmidt y Giscard d'Estaing) empezaron a reacpeligro de desmembramiento de la CEE. La burguesía, después de explicar que la crisis era, una aumento del precio petróleo, se acomodó entonces en una crisis que preveia de larga duración, y tenía que templar sus instrumentos para hacer que la pagaran los traba-

En su "cumbre" del 4 de febrero de 1977, Giscard y Schmidt declararon que su voluntad era la de promover el relanzamiento europeo. Su declaración conjunta explicaba: "El Gobierno de la RFA y el Gobierno francés desean que la Comunidad pueda reanudar en 1978 la marcha hacia la unión económica y monetaria, paso obligado en el camino hacia la Unión Europea. Esperan que las políticas de enderezamiento (léase austeridad) aplicadas por varios Estados miembros contribuirán a este fin". Schmidt, por su parte, concluyó: "Creemos que la política económi ca desarrollada en Alemania durante la crisis económica mundial, asi como la politica económica lanzada en Francia conocida 10 comp cotaran en 1977 grandes avances. París y Bonn quisieran reforzar esta evolución, no sólo mediante la consulta, sino también mediante la coordinación, evidentemente en el marco de las decisiones y' opciones de las instanpoder invitar a nuestros colegas a participar en una con-

CHA

SENT-A ELDLES 'Los intentos de meter en vereda a la clase obrera y el proyecto de institucion del Parlamento Europeo son, para la burguesía, dos caras de la misma moneda". vergencia más estricta de las económicas". Monde del 6-7 de febrero de coordinar las políticas austeridad, por los Gobiernos de los países miembros de la

By utilizar de un nuevo desenSon estos los objetivos que persiguen las tres medidas conjuntas que trata de llevar a la práctica actualmente la burguesía europea: la creación de una Unión Monetaria Europea, la ampliación de la CEE У la elección del Parlamento Europeo. La vía tortuosa del sistema monetario europeo

La creación del sistema monetario europeo (SME) responde a diversas preocupaciones de los capitalistas - no verse sometidos a las fluctuaciones del dólar; - liberalizar los movimientos de los capitales europeos; - coordinar la política anticrisis (crédito, etc.); - crear un fondo común de reserva que les permitirá a los países (fuertes) hacer presión sobre las opciones políticas, económicas y sociales de los Gobiernos enfrentados a un poderoso papel del Fondo Monetario

Internacional, durante estos últimos años, en Perú,

Italia, Gran Bretaña...).

Como escribe sin ambages semanario británico Economist, hay que defender el SME "porque fija un marco para la coordinacion e incluso la disciplina de la política fis cal, monetaria y de intercambio, marco que podria beneficiar a Europa del mismo modo que el FMI ha beneficiado al mundo. Porque presiona a los Gobiernos que ahora no aplican su política económica de una manera sana, a que lo hagan: y un éxito aun parcial en terreno sería un éxito real" (The Economist, 21 de

EI SME debería ser el corolario y el guía de las políticas de austeridad nacionales. Así, por ejemplo, el Comité de Po lítica Económica de la Comunidad admite que los países pobres que se adhieran al SME dificultades, deberían dar mayor prioridad a los problemas de la balanza de pagos en detrimento de otros objetivos, como el crecimiento y el empleo; otro lado, puesto que el SME fija los tipos de cambio, disminuirá el número de instrumentos políticos a disposición de los gobiernos para hacer

Los principales obstáculos en el camino de la puesta en práctica del SME reside en la disparidad entre las distintas monedas nacionales, las diferentes economías, las diversas situaciones sociales y sindicales. Ya lo señalaba con la misma lucidez el artículo citado más arriba: "Si un Gobierno cree que el arte actual de la convergencia económica puede soportar la carga de mantener el SME, los negociadores podrian dejar asimismo perder el tiempo. No sólo las distintas politicas, sino también las diferentes realidades sindicales, las diferentes perspectivas, las diterentes bazas de los Nueve hace imposible que un tipo de cambio entre ellos pueda mantenerse en pie durante más de un año" (The Economist, 21 de octubre de 1978).

Y son efectivamente las diferencias existentes las que bloquean actualmente la puesta en práctica del SME, que la burguesía desearía realizar antes del inicio de la nueva recesión! Las reacciones de los distintos gobiernos en torno a esta cuestión son elocuentes.

Gran Bretaña se nego buenas a primeras a adherirse al SME en noviembre pasado, considerando que la disparidad entre las distintas tasas de inflación era demasiado grande. Pero Callaghan negó también, y sobre todo, a causa de las dificultades políticas y sociales a las que se enfrenta como consecuencia del rechazo de su política de control de los salarios por los trabajadores y sindicatos británicos y por su propio partido. La crisis ya es fuerte en el Partido Laborista, debido a la negativa de Callaghan a plegarse a la decisión de su congreso sobre el adherirse al SME cuando dentro del Partido Laborista existe un fuerte grupo de presión contrario a la CEE.

embargo, cabe destacar que Callaghan se ha cuidado mucho de lanzar una cruzada

El Gobierno italiano -en demócrata cristiano, apoyado por una mayoría que incluia al PCI i al PSI- decidió intempestivamente, en cambio, adherirse al SME a pesar de la oposición de los comunistas, que eran su principal punto de apoyo. El objetivo de burguesía italiana era simple:

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ampararse en este "comproen Italia una política de austeridad cada vez más contestrabajadores. Puede decirse que esta adhesión al SME constituye uno de los principales factores que determinaron la decisión del PCI de retirarse de la mayoría parlamentaria y, por consiguiente, de provocar la caída del gobierno Andreotti. Una adhesión al SME para nada, al menos en un futuro inmeuna Italia carente las incógnitas la situación política y pasan a un

Mucho más significativa y reveladora es la actitud del Gobierno francés: Giscard se había presentado, junto con Schmidt, como el campeón de la moneda europea, la presidencia francesa de la CEE -que se inició en enero por el bloqueo de los debates y avances en torno al SME, el CEE y los precios agrícolas Esta obstrucción refleja las de los representantes del Gobierno francés.

París quisiera aplazar para después de junio la puesta en práctica del SME, a causa de las dificultades de la economía y las exportaciones francesas, y de la respuesta obrera en el Norte y en Lorena y en una serie de otros sectores. Otro problema, para el Gobierno francés, radica en los precios agrícolas y en los famosos importes de compensación (2). Francia quisiera que se desmantelaran. estos antiguos importes de compennes, y estimulan el descontento de los productores franceses, antes de la puesta en práctica del SME, y de hecho prepara ya las tasas de los futuros importes de compensación. En efecto, una vez establecido el SME, y para no reducir precios agrícolas alemanes, habría que aumentar los precios agricolas europeos en

Resulta innecesario decir que los demás países no están de acuerdo y que en esta situación, los productores alemanes -que forman la base electoral del partido liberal, gubernamental del ventajas actuales. La situación, por tanto, es difícil, como defestada por Giscard d'Estaing en su última conferencia de

"La puesta en marcha de este sistema (el SME) no ha podido realizarse a causa de un problema de naturaleza distinta, que es la existencia de lo que se llama los importes monetarios de compensación. Se trata de un problema que el del sistema monetario, pero que también exige una solución (...). Estamos a favor de la puesta en marcha de este sistema monetario europeo tan pronto como se hayan superado las dificultades existentes en lo que se refiere a los importes monetarios de compensación" (Le Monde, 17 de febrero de 1979). O sea, que esto va para

Finalmente, el último elemento: las reticencias de los representantes del Gobierno francés en torno al presupuesto comunitario para 1979. En efecto, Francia sigue sin reconocer la decisión los créditos asignados al Fondo Regional Europeo. Esto sería reconocer que el Parlamento Europeo dispone de los giscardianos se ven expuestos en Francia al fuego graneado de sus aliados gubernamentales del RPR (gaullistas); que denuncian la ampliación de esos poderes y el abandono de la "soberanía nacional".

Y esta es la faceta política de los problemas con que tropieza Giscard a la hora de poner en práctica sus opciones europeas. Estos problemas dividen en dos a la burguesía francesa, cuando precisamente necesita estar más unida al ascenso de la cólera obrera. Así, en su reciente conferenhace varios meses había abierso la despane suaviza, pesó el deseo de suavizarla: pronto para empezar (la campaña). Hay una contradiccion entre el estado de las preocupaciones de la opinión francesa, que en el momento actual fundamentalmente económicas y sociales, y la anticielecciones la compara parte elecciones europeas. tos prevén una duración de las campañas electorales que oscilan entre quince días y un mes. Por tanto no es necesario lanzarla con varios meses de antelación. Asimismo, deseo que Francia se concentre en sus problemas económicos y sociales y que espere hasta tener, llegado el momento, su debate no sobre Europa, sino sobre la representación de los franceses en la Asamblea europea" (Le Monde, 17 de febrero de 1979). Una manera harto defensiva de abordar los problemas. En otras palabras,

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" ¡No a los bajos salarios!". Giscard llama a la burguesía francesa a cerrar filas frente a los trabajadores, y en lugar de hablar de "la gran idea europea", , que tanto acariciaba, no plantea sino una mezquina discusión sobre la delegación francesa al Parlamento de Estrasburgo.

Las reacciones de estos Gobiernos ilustran bien las dificultades a que se enfrenta la burguesía europea en la realizacion de su proyecto. La puesta en pie del Parlamento Europeo debería permitirle avanzar en sus planes está lejos de resumirlos), pero la condición fundamental reside en la sincronización de las situaciones sociales y políticas en los distintos paí ses, lo que está lejos de ser

Por otro lado, la elección de este Parlamento por sufragio universal debería legitimar toda la operación a los ojos de las poblaciones europeas y en primer lugar, de las direcciones reformistas de la clase obrera. En este sentido puede hablarse de un cerrojo institucional para los trabajadores europeos y sus organizaciones. Por medio de este rodeo, las poder reducir también el peso político de las organizaciones obreras en cada Estado nacioexplicaba a France Soir, el 10 de julio de 1976 (después del fuerte avance electoral del PC que conduciría a su integración en la mayoría parma planteado por una fuerte presencia comunista en Italia y en Francia se diluiría en par-

Los comunistas tendrían el tiempo necesario para lledemocrática (si es que son capaces), y' nosotros tendriamos tiempo para verificar la sinceridad de su respeto hacia el pluralismo, no sólo político, sino también económico, y hacia los lazos que nos unen en Occidente y a los que no queremos renunciar"

Sin embargo, las dificultades e interrupciones registradas en el camino de la realizaparte de las burguesías europeas, no significan que vayan a renunciar a él. El problema de la ampliación

La perspectiva de la entrada de Grecia, Portugal y España en la CEE va en el mismo sentido. Para las burguesías de estos países, la crisis que deben afrontar ha puesto sobre el tapete su entrada en la Europa capitalista. Es cierto que en ciertos sectores de la burguesía de los demás países de la CEE existen muchas reticencias a esta entrada, pero hay cuatro factores que recomiendan, para la burguesía europea, su integración:

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"'...empezando por una campaña conjunta por la reducción del tiempo de trabajo para desembocar en la batalla

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- las ventajas derivadas de la formación de un mercado que abarcaría la'cuarta parte del mercado mundial: - el interés de las grandes empresas agro-alimenticias europeas en acaparar el mercado de materias primas agrícolas de estos paises mediterráneos y en abrirse camino hacia los mercados del tercer mundo en esta materia;

- el interés de los grupos industriales en desplegar su aparato productivo hacia países que disponen de una mano de obra barata; - la necesidad de un apoyo político a unos regímenes débiles y enfrentados a una profunda crisis social.

Por este conjunto de razones, que son más fuertes que los motivos de reticencia, estamos abocados, pues, a un proceso de integración de los tres países candidatos -todavía susceptible, desde luego, sufrir aplazamientos- con cláusulas especiales a largo plazo (en particular para frenar la libre circulación de la mano de obra de estos países, con un alto nivel de paro).

La entrada de estos paises en el Mercado Común -defendida y deseada por los partidos obreros de los tres paísesconsecuencias negativas inmediatas para los trabajadores españoles, portugueses y griegos. La Comisión de Bruselas, por lo demás, expone con toda claridad estas consecuencias cuando escribe:

crecimiento acentuado de la productividad en los países candidatos exige una reestructuración en forma de reauccion muy considerable de los efectivos ocupados... Semejantes aumentos de proluctividad agricolas sólo rodrian obtenerse incremen'ando el paro y la emigración. Por esta razón, el problema usar central dura ocupar un ugar central durante neros años de la ampliación".

La entrada de estos países in el Mercado Común refor:ará los sectores dominantes lel capitalismo indígena tanto su capacidad de :xplotación de los trabajadoes. Estas razones ya justifican :l rechazo, por parte de los rabajadores de estos paises, le la entrada en la Europa apitalista.

Sin embargo, este rechazo io puede plantearse en la lílea del PCF en Francia -que nprecor/22 se opone a la ampliación-, y que no tiene otra consecuencia que la oposición entre los trabajadores tranceses y los de los tres paises candidatos, principalmente los del Estado español. En efecto, si la política de la burguesía europea comporta una división inmediata entre los trabajadores de los distintos países (estimulando el paro y por tanto la competencia dentro de la clase obrera en torno al empleo), no se le puede hacer frente replegándose en la defensa de los "empleos franceses" codiciados por el "extranjero". Es por esto que el rechazo de la entrada de España, Grecia y Portugal sólo puede afirmarse en nombre de la centralización de las luchas de los trabajadores de estos países y de los países del Mercado Común contra la austeridad, empezando por una campaña conjunta por la reducción del tiempo de trabajo para desembocar en la batalla por una planificación democrática de la economia europea, que implica el derrocamiento del capitalismo. m por una planificación democrática de la economía europea...'

Notas: (1) El pasado mes de octubre, después del Congreso del TUC (Congreso de los Sindicatos), el congreso del Partido Laborista rechazo la politica salarial del Gobierno, que impone un tope anual del 5% a los aumentos de salarios. Callaghan decidió saltarse a la torera esta decision. Pero la ola de huelgas que se desencadenó después en Inglaterra se encargó de llevarla a la práctica. (Ver INPRECOR n°. 3, "La crisis de invierno del laborismo", de Brian Grogan).

la con principo estpolica adeso-

comunitaria establecia, desde 1962, precios agrícolas idénticos para los seis países de entonces Estos precios se calculan en una moneda ficticia. En 1969, Francia devalúa su moneda en un 16%. Ello debería incrementar en otro tanto los precios maximos garantizados por la CEE. Pero Francia no desea el aumento de los precios alimenticios: congela los precios de apoyo al nivel de antes de la devaluación. Para sus socios "compensación le establecer una europeos hay pues sinó los productos franceses serian demasiado baratos. Se les impone un

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"importe monetario de compensación", igual al valor del franco devaluado con respecto a la moneda del pais importador. Estos son los "importes de compensación negativos", derivados de una devaluación. El mismo problema, aunque ahora a la inversa, se produce con las revaluaciones del marco en 1969 y In 1971. Esta vez, los precios de apoyo agrícolas alemanes deberían descender. Pero los productores agrícolas alemanes no quieren ni oir hablar de ello. Así, los precios aumentan en Alemania en comparacion con los demás precios europeos. Y las exportaciones alemanas reciben una subvención: son los "importes de compensación positivos" ', derivados de una revaluacion. Lo mismo sucede en Holando cuando el florín sigue al marco. Por consiguiente, el precio minimo garantizado teoricamente у comun a todos los países de la CEE es de hecho débil cuando se expresa en una moneda débil (franco, lira, libra), y elevado cuando se expresa en una moneda fuerte (marco, florín). De ahí la prosperidad de los agricultores de los paises con moneda fuerte. La creacion del SME, que deberia estabilizar las fluctuaciones monetarias, va a exigir de hecho nuevos importes de compensación, pero que tendran la ventaja de ser estables y de menor cuantia. e

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