RFA: La lucha por las 35 horas
En ningún otro país de Europa occidental la exigencia de implantar la semana de 35 sin disminución del salario se ha situado tanto en el centro de la lucha contra el paro masivo y la política de austeridad como en la República Federal
Alemana el año pasado. Después de las movilizaciones masivas del movimiento por la pa del pasado atoño, es el movimiento sindical el que emprende ahora la lucha masiva contra la política del gobierno conservador. La lucha por la semana de 35 horas, para la que viene preparándose desde sector decisivo del movimiento encuentra en un momento crucial. En país han comenzado huelgas por esta reivindicación. Pero sindicatos fuertes presiones. Las asociaciones patronade derechas —compuesta de Cristianodemócratas y Liberales— que gobierna desde hace año y medio, hacen todo lo posible por auténtico clima de odio reivindicación. consigna: cada minuto por debajo de las 40 horas es la ruina para "nuestra" economía. En las fabricas se resiente, bajo la presión del paro, el miedo y la inseguridad. El movimiento sindical está dividido. Una parte de las federaciones sindicales prefieren negociar con el gobierno y los empresarios un aumento de salarios y una jubilación anticipada a partir de los 58 años. Y el sindicato más fuerte y poderoso de los que se han unido en la lucha por las 35 horas, el IG Metall con sus 2,6 millones de afiliados, aún no había tomado, después de casi cuatro meses negociaciones, la decisión de lanzar huelgas masivas. La dirección intentó evitar la lucha. El comienzo de las huelgas — en el Metal...
A finales de febrero expiró en la industria alemana del metal el plazo de respeto de la paz social y desde finales de marzo el pequeño sindicato de artes graficas (IG Druck und Papier) tiene también las manos libres para convocar huelgas. Según la legislación laboral alemana, una vez expirados los convenios colectivos existe u n determinado plazo durante el cual los sindicatos están obligados a mantener la "paz laboral".
En el metal comenzó, a partir del 13 de marzo, una serie de huelgas de advertencia organizadas por el IG Metall, para presionar sobre las negociaciones con la patronal. En algunos
Use pararon empresas durante una y dos horas, en otros se juntaban las plantillas de varias empresas en manifestaciones por la ciudad. El 5 de abril participaron 132.000 metalúrgicos en las huelgas de advertencia. En Hamburgo, 14.000 trabajadores de 48 fábricas "ensayaron" la jornada de 7 horas: se fueron del trabajo una hora antes. El 6 de abril, en el que estaba convocada la primera ronda de negoclaciones con los empresarios, el IG Metall movilizó un total de 135.000 trabajadores, en todo el país, en consigna: "Hoy nos bastan 7 horas" —y en las grandes fábricas del automóvil, como en Daimler-Benz y Porsche, el 90% de los trabajadores la pusieron en práctica ese día. ...Y en artes gráficas
A partir del 14 de marzo se iniciaron también las. "acciones espontáneas" en la industria de artes gráficas, acciones que el sindicato no podía convocar oficialmente pero que desde entonces han venido intensificándose dentro de una "táctica de huelga flexible". El IG Druck es pequeño (tiene actualmente unos 145.000 afiliados), que se ha visto muy afectado por la introducción de nuevas tecnologias en las imprentas y por la disminución del empleo, pero que ha sabido incrementar su tasa de afiliación (a más del 53%), tradicionalmente elevada. Desde las grandes huelgas de artes gráficas, en 1977 y 1978, se le consideraba demasiado débil desde el punto de vista financiero como para impulsar un movimiento huelguístico de gran envergadura (los estatutos de
los sindicatos alemanes los obligan a pagar indemnización de huelga a los afiliados cuando convocan oficialmente una huelga).
Pero con su táctica de huelgas volantes se colocó a la cabeza de la lucha por las 35 horas. Hasta el 6 de abril participarn 18.000 trabajadoras y trabajadores del sector en huelgas de advertencia en 136 empresas de todo el país. Muchos periódicos no pudiesólo con retraso y menor tirada. El 5 de abril, la prensa del poderoso grupo editorial reacciosensacionalista Bild Partaparecid sensacionalista , desapareció de todos los quioscos del norte de Alemania: varios turnos pararon sucesivamente en todas las grandes imprentas de Hamburgo. Una prueba de fuerza política
En la RFA, los sindicatos alemanes efectos de la crisis económica internacional de 1979-1982 y el cambio de gobierno tras largos años de coalición entre la socialdemocracia y el pequeño partido burgues de los liberales (FDP), que pasó a formar una coalición de derechas con la Democracia Cristiana (CDU/CSU), en 1982, hicieron comprender a una parte burocracia "cambio" reaccionario en Bonn había responder combativo del movimiento sindical si este no quería perder toda influencia. Franz Steinkühler, elegido en 1983 al cargo de vicepresidente del IG Metall y que encarna en cierto modo esta reodirecciones sindicales, ha acuñado la expresión de que en este conflicto semana de 35 horas se juega "el ser o sindicatos. En una entrevista declaro: sindicatos
User desdentados y mansos, capaces, en el mejor de los casos, para celebrar el 1º de Mayo a puerta cerrada -este es el ideal de los empresarios. Para ello quieren aprovechar el paro".
Mientras que en todos los países de la Comunidad Europea el número de parados registrados ascendió entre 1975 y 1983 de 4,6 millones a 12,6 millones, esta triplicación del número de parados se da en la RFA en tan sólo tres anos: según cifras oficiales, entre 1980 y 1983 aumento de 889.000 2.350.000. Al mismo tiempo, durante la crisis se inició el empleo masivo de la microelectrónica en las fábricas y oficinas alemanas; esta innovación por sí sola eliminará hasta 1990 de 3 a
4 millones de puestos de trabajo.
Desde la huelga de la siderurgia en
1978/79, por las 35 horas, que no logró su objetivo, los sindicatos se quedaron evolución. Simultáneamente, año tras año han ido disminuyendo los salarios reales, que a finales de 1982 ya se encontraban por debajo del nivel de
Mientras que la desafiliación aún ha sido limitada hasta ahora (en 1983, la
Confederación Sindical perdió 100.000 de sus 7,85 millones de afiliados), la confianza en la capacidad de lucha de los sindicatos se ha visto socavada.
Un delegado del
Metall en 1983 acuñó la fórmula de la "difícil reorientación de un periodo de negociaciones en tiempos de buena coyuntura a un periodo de luchas en tiempos de crisis".
La necesidad de esta reorientación viene reforzada por el cambio de gobierno. Los dirigentes sindicales acostumbrados a una colaboración durante más de un decenio con "su" gobierno están escandalizados ante la política de confrontación del gobierno, no sólo en el terreno social (la política de austeridad de Bonn, que por cierto ya se inició bajo el gobierno del socialdemócrata Schmidt, costado ya a la masa de asalariados billones de pesetas, desde
1982, sino sobre todo por su disposición a buscar la confrontación en el terreno político con los sindicatos. El gobierno Kohl se ha colocado, en la lucha en torno a las 35 horas, demostrativamente en el bando empresarios. El canciller federal Kohl (CDU) ha calificado la reivindicación sindical de "tonta y absurda". El ministro de Economía, el conde Lambsdorff (FDP) ha atacado en el parlamento sindicato de artes gráficas, tildándola de "organización marxista de cuadros". El presidente de Baviera, Franz Josef Strauss, declarado que la semana de 35 horas es tan sólo un pretexto del movimiento sindical para derribar al gobierno.
representantes Capital hablan actualmente del relanzamiento. El hecho de que está ahí debe servir para calmar los ánimos -dicen que la crisis está superada, que aquí no ha pasado nada y que el paro va a disminuir. Esta propaganda apunta directamente contra la semana de 35 horas. Los sindicatos, se dicen, tienen la solución en sus manos: si renuncian a reivindicaciones "irrazo-
nables" entonces todos los problemas se resolveran por mor de la "economía de mercado". Pero si luchan por reivindicaciones tan "'radicales" como la reducción de las horas de trabajo, entonces pronto se acabará el relanzamiento y hay peligro para aún más puestos de trabajo. Esta propaganda no deja de surtir efecto en las empresas.
Pero el gobierno no se ha limitado a pronosticar propaganda hundimiento de la economía alemana occidental y de la "economía libre de mercado". " Ya ha intervenido a tavor del Capital con una serie de iniciativas legislativas. El 29 de marzo se promulgó una ley sobre la jubilación anticipada, que entró en vigor el 1º de Mayo. Según esta ley, en los próximos 5 años las trabajadoras y trabajadores que hayan cumplido 58 años o más podrán abandonar percibiendo el 65% de su último salario bruto (excepto en las pequeñas empresas de menos de 20 trabajadores). Para ello, los empresarios reciben una subvención del 35% de la pensión anticipada. exceptuado función pública.
El objetivo de esta ley, que ocupa un lugar central en la plataforma negociación de los empresarios, es el los sindicatos. "alternativa" a una reducción de la voluntaria de la pensión por jubilacion anticipada, de la que apenas nadie puede vivir. Dentro de la estrategia patronal en torno al tiempo de trabajo se inscribe también un proyecto de ley el fomento del empleo" a apoyar al Capital esfuerzo por ampliar el número de puestos de trabajo inseguros e infrapagados: con la sanción legal de más trabajo a tiempo parcial, contratos de temporales, prestado" y con la eliminación de las de protección para los jóvenes y los enfermos.
Así, fue el gobierno y no los sindicatos, el que ha politizado el conflicto.
Actualmente, la sociedad alemana occidental está profundamente dividida en torno a las 35 horas: el IG Metall y los sindicatos asociados con él en lucha reciben una creciente solidaridad por parte de todas las fuerzas que se oponen a la política del gobierno del "cambio" (SPD y Verdes, movimiento pacifista, y comités pro- derechos de los inmigrantes). En el otro lado se encuentran todas las fuerzas de la reaccionaria "coalición del capital y del gabinete" (en palabras de Franz Steinkühler, vicepresidente del IG Metall). La lucha por las 35 horas se ha convertido en una prueba de fuerza central con el gobierno del Capital. La socialdemocracia y los Verdes aliados invisibles
Bajo la impresión de la movilización sindical, los dos partidos de la oposición parlamentaria, el SPD y los Verdes, han abandonado su escepticismo inicial frente a la reivindicación de las 35 horas y han declarado su solidaridad con el IG Metall y los demás sindicatos.
EI SPD ha necesitado mucho țiempo para pasar, en su nuevo papel de partido de oposición, desde programa de gobierno abiertamente burgués de Helmut Schmidt, a sus nuevas posturas políticas. Bajo la presión del movimiento por la paz rompió en 1983 su lealtad hacia la OTAN, practicada durante decenios, al declarar su rechazo del despliegue de los nuevos misiles norteamericanos en la RFA.
Sin embargo, el nuevo ascenso del SPD como alternativa gobierno reaccionario de Kohl exige también un cambio de rumbo en la política social y un nuevo acercamiento a las posiciones sindicales. En 1982, el SPD había declarado —aún era el principal partido del gobierno— que la semana de 35 horas era un sueño lejano (Helmut Schmidt: "Espero que aún podré vivirla"'), pero favoreciendo en su lugar la jubilación anticipada. Además afirmó que una reducción de la jornada debía supuesto" con una disminución del salario. Aún en diciembre de 1982 había presentado un proyecto de ley sobre la jornada de trabajo que partía de la semana de 40 horas y admitía, general, dos horas extraordinarias, extraordinarios hasta 20 horas extraordinarias a la semana.
Además, pretendía hacer posible una "jornada flexible" (es decir, la distribución de un tiempo de trabajo anual según las necesidades variables de producción de la empresa). Y en la primavera de 1983, el SPD propuso la introducción de la semana de 36 horas con un 5% de disminución del salario subvenciones estatales para la después del congreso del IG Metall a finales de
1983, el presidente del partido Willy Brandt, proclamó el "codo a codo" con el sindicato.
Desde entonces, el partido apoya la movilización sindical por la semana de 35 horas —ayuda a que los carteles rojos con el símbolo de la campaña por las 35 horas (un sol naciente sobre la cifra 35) domine el paisaje en todas las ciudades y pueblos, y participa en los
Men su propaganda propia (lema: "Más empleo, trabajar menos"'), trata la semana de 35 horas y. la jubilación anticipada (aunque en condiciones mejores que las previstas en la ley del gobierno) como fórmula equivalente reducción del tiempo de trabajo. Y.su postura con respecto a la no disminución del salario es muy ambigua. Incluso el pasado 28 de marzo no hubo ninguna mayoría favorable a esta reivindicación sindical congreso del partido regional de Hamburgo.
Al comienzo, la semana de 35 horas chocó con un rechazo aún mayor en las filas de los Verdes. La postura de muchos verdes era, por un lado, la de abierta enemistad miento obrero "tradicional", al que se identificaba con el entonces partido gubernamental, el SPD, y, por otro, la de defender la idea de una "salida radical del sistema industrial".
Los representantes más consecuen-
Vestas concepciones, | a organizarse actualmente como corriente minoritaria "ecolibertaria" en el Partido Verde, no ven el
Capital, sino en el "industrialismo", del que son responsables, a partes iguales, los empresarios y los sindicatos. Rechazan la reivindicación de no disminución del salario, tachándola de "consumismo", "economia ecológica n quieren excluir trabajar 45 horas o más. Pero esta postura ya no es predominante.
El "cambio" en Bonn y la práctica de estar, junto con el SPD y los sindicatos, en la oposición al rumbo reaccionario del gobierno, así como el pragmatismo "realpolítico" de la mayoría del grupo parlamentario, han favorecido un cambio de línea. Así, en el programa electoral de Verdes, la introducción inmediata de la semana de 35 horas "sin disminución de los salarios bajos y medianos", encuentra en lugar destacado, como medida para combatir el paro.
Y en marzo de 1984, el grupo parlamentario verde invitó a sindicalistas a una audición en el parlamento federal, con el fin de discutir una resolución a favor de la semana de 35 horas. En esta resolución, los Verdes expresan su apoyo a los sindicatos, "que tienen ante sí una dura lucha para imponer la semana de 35 horas". Exigen además la regulación de cuotas de contratación a favor de las mujeres, superar a largo plazo la división del trabajo entre sexoś y permitirles a las mujeres una vida con igualdad de derechos", el derecho a participar en la decisión de introducir nuevas tecnologías, acuerdos sobre el número contrataciones, también el "fomento de unidades de producción medianas y pequeñas, en de cooperațivas, con gran intensidad de mano de obra, y de iniciativas autogestionadas".
Sin embargo, al igual que el SPD, los Verdes temen meterse con un tabú de la política germano-occidental —el tabú de que las leyes, en el mejor de los casos, sólo están para tarificar los convenios negociados entre las "partes" (patronal y sindicatos).. E proyecto de ley verde para la revisión del reglamento aún vigente sobre la jornada laboral, que data de 1938 (!), presentado claramente al margen del SPD, parte, al igual que el del SPD, de la semana de 40 horas como norma general. Y en el estado de Hesse, donde los Verdes negocian el apoyo al gobierno minoritario del SPD, ningún verde ni ningún socialdemócrata ha tenido la idea de utilizar la mayoría parlamentaria que tienen para promulgar una ley que introduzca la semana de 35 horas a nivel regional. La solidaridad de ambos partidos con la lucha por la semana de 35 horas aún tendrá que demostrarse en la práctica — en el parlamento y en la calle. La división sindical
Ya antes de que comenzara la lucha por la semana de 35 horas se disipó la unidad formal de los 17 sindicatos en la confederación DGB. La profunda división del movimiento sindical es la hipoteca más grave que pesa sobre esta lucha.
Ocho sindicatos se han unido en la lucha por la semana de 35 horas: además del IG Metall y del sindicato de Artes Gráficas, el sindicato de Comercio, Banca y Seguros (HBV), el Sindicato de Correos, el sindicato de Madera y Plástico, el sindicato de Jardinería, Agricultura y Silvicultura, así como el sindicato de la Enseñanza
(GEW). El sindicato Públicos, Transportes y Tráfico (OTV), que con sus 1,7 millones de afiliados es el segundo sindicato más grande, se declaró, tras un largo debate en una conferencia central sobre la jornada laboral, el 11 de abril, a favor de la semana de 35 horas como objetivo prioritario, y de la solidaridad con el IG
Por otro lado, hay cinco sindicatos abiertamente solidaridad: el sindicato de Químicas, de la Construcción, de la Minería, del
Confección, Alimentación y Hostelería. Estos sindicatos declararon tempranamente favorables a la negociación con el gobierno y las empresas reglamentación de la jubilación antipada, en las que quieren concentrarse en el intento de lograr un incremento de las pensiones ofrecidas para la misma.
En la RFA, la empresas reconocen como parte en la negociación a los sindicatos de ramo; por tanto las distintas federaciones son autónomas sus decisiones. Esta división refleja el intento de una parte de la dirección sindical de proseguir con la política practicada en los años 60 y 70 de "colaboración social" y negociaciones "pacificas", incluso en unas condiciones de paro masivo y bajo un gobierno reaccionario.
de Químicas concluyó en 1983 un nuevo convenio, en el que se establece la semana de 40 horas hasta 1987. El 2 de abril de 1984, el sindicato de la Construcción siguió este ejemplo y aceptó la semana de 40 horas hasta 1988, a cambio de un aumento salarial del 3,3% y determinadas promesas en torno a la jubilación anticipada. El gobierno y los empresarios apelan a este tipo de "política sindical razonable", en su agitación pública contra la semana de 35 horas.
Pero la combatividad sindical se ve amenazada por otro tipo de división, incluso en las filas del IG Metall. La reaccionaria ley de relaciones de 1952, ha dividido la representación de los trabajadores en la empresa: en un lado está el Comité de Empresa, elegido por todos los trabajadores (organizados y no organizados), que tiene derechos legales de "cogestión", pero que está obligado a
"paz laboral". Por otro lado, esta el Cuerpo de Delegados, elegido por los afiliados al sindicato. Si bien es cierto que los sindicatos del
DGB controlan del 80 al 90% de todos los comités de empresa, en las grandes fábricas se ha desarrollado una forma particular de colaboración "amistosa" de estos "caudillos de comité de empresa" , con el empresario, que en muchos casos abstaculiza el camino del IG Metall hacia la movilización de las grandes empresas.
En las elecciones a comités de empresa, en marzo y abril, muchos miembros del IG Metall en los comités de las grandes fábricas no sólo se declararon contrarios a la semana de 35 horas, sino que incluso prohibieron cualquier propaganda sindical por esta reivindicación, poniendo trabas a cualquier iniciativa de los cuerpos de delegados, ocupandose ellos mismos de que las octavillas del sindicato desaparecieran en la basura. Ahora se paga por el hecho de que muchos de estos miembros de los comités de empresa no sólo controlan los cuerpos de delegados sindicales, sino que también son casi totalmente independientes del aparato sindical local.
Por tanto, en esta lucha también se trata de determinar si el movimiento sindical encuentra una respuesta común a la política burguesa, o de si en una sociedad "neoconservadora" la lucha de todos contra todos se divide en un reguero de intereses de grupo. Comienzo de una reorientación
En estas difíciles condiciones, reivindicación de la semana de 35 horas debe considerarse como punto de partida de la necesasaria reorientación de la política de los sindicatos. Por primera vez, una gran parte del movimiento sindical lucha por una reivindicación que rompe con la lógica del sistema capitalista. • La introducción inmediata de la semana de 35 horas se exige con el objetivo de crear en el conjunto de la industria hasta 1,5 millones de puestos de trabajo. Frente a ello, una nueva reglamentación de la jubilación anticipada a partir de los 58 años apenas "liberaría" más de 27.000 puestos de trabajo anuales. Porque los ritmos de trabajo han aumentado de tal manera, que la industria matalúrgica apenas trabajan personas mayores (debido a la incapacidad laboral, la edad media de los trabajadores que abandonan cada año la vida laboral ya descendió en 1982 a 58 años). • Por primera vez, en el material de
propaganda del IG Metall aparecen abiertamente argumentos anticapita-
A la vista de la revolución tecnológica, se explica, no habrá ningún "milagro económico": con el "relanzamiento económico, prometido por la patronal y el gobierno, el paro no disminuirá y el crecimiento económico en las condiciones actuales implica agravación, aún mayor de la catastrote ecológica. • Las reivindicaciones complementasindicatos de Artes Gráficas y del Metal, tienen gato encerrado. Los trabajadores de las imprentas exigen el derecho de veto sobre la implantade nuevas tecnologías. Metall indica realizaron, en toda la industria, 2000 millones de horas extraordinarias, lo que equivale a 1,2 millones de puestos de trabajo. Por tanto, exige convenios que sólo admitan las horas extraordinarias en casos excepcionales, y exijan su compensación con tiempo • Es la primera vez que varios grandes por un objetivo común, en lugar de insistir celosamente en su autonomía. El esfuerzo de coordinar la lucha en distintos ramos aún es muy modesto, tanto a escala central como regional. Sin embargo, en el plano local, los sindicalistas activos luchan por una colaboración efectiva, incluso al margen de las estructuras sindicales oficiales.
Probablemente por primera vez en su historia, el IG Metall no se "desliza"
preparándose sistematicamente desde hace un año. La dirección declaró desde el principio que la lucha por las 35 horas podría se posguerra". Pero la movilización, a diferencia de antes, no viene garantizada únicamente por la tradicional organizativa. plantillas amenazadas en las fábricas hace mella, en muchos casos, la propaganda de la patronal y el gobierno.
La confianza en la organización es menor. En estas difíciles condiciones, la dirección sindical estaba obligada a proponer medidas para la movilización que los sindicalistas activos venían exigiendo en vano, en buena desde hace años. • En muchas empresas, los acuerdos de delegados han creado comisiones de trabajo abiertas a todos los afiliados. Estas comisiones elaboran informes sobre la situación económica de la empresa, sobre los puestos de trabajo eliminados en el pasado y los despidos previstos para el futuro. Han acumulado el número de nuevas contrataciones que serían necesarias con la introducción de las 35 horas, y han definido las modificaciones necesarias en el parque de maquinaria y en los procesos de trabajo. Preparan acciones destinadas a evitar que más tarde, cuando se haya introducido una jornada laboral más corta, el empresario se dedique simplemente a intensificar los ritmos de trabajo. (La propuesta de una minoría, de fijar en el convenio el derecho al control de las condiciones de trabajo, aún no ha obtenido ninguna mayoría en el IG Metall. Han realizado acciones llenas de fantasía para propagar los resultados de su trabajo, por ejemplo, colocación de sillas vacías para los despidos de los últimos años en las asambleas generales. Para apoyar esta movilización, el IG Metall ha organizado en todo el país una encuesta, en los lugares de trabajo, en la que han participado más de 600.000 metalúrgicos. • Por primera vez se han realizado asambleas de afiliados sindicales en fabricas y barrios • Con apoyo del IG Metall y muy a menudo contra la resistencia de los miembros de los comités de empresa; se han rechazado las horas extras, forzando así la contratación de más personal. • Por primera vez, los sindicatos han pasado a adoptar formas de lucha de los nuevos movimientos sociales (ecologista, pacitista). Por su puesto, muchas se quedaron colgadas en la rutina burocrática del aparato. Pero en todas las ciudades, los sindicatos han salido a la calle y han realizado acciones de gran repercusión pública. Las de Semana Santa del movimiento pacifista tienen como lema, entre otros, la solidaridad con la lucha por la semana de 35 horas. • También por primera vez, la dirección del IG Metall ha llamado oficialmente a crear un amplio movimiento social de solidaridad. En muchas ciudades han surgido comités ciudadanos y de barrios pro-semana-de-35-horas, independientes de los sindicatos, que aunque claramente están dominados por la izquierda radical y socialistas, han sido reconocidos por los organismos sindicales locales, que colaboran con ellos. Un dirigentes del IG Metall llamó expresamente a la solidaridad
de los verdes y alternativos, en una entrevista publicada mensual de la corriente ecosocialista del Partido Verde, "Moderne Zeiten"
(Tiempos Modernos). • Por primera vez, la dirección del IG
Metall se plantea realizar una huelga, no únicamente en una región, sino en empresas clave de todo el país.. La sombra de la colaboración social el pasado de colaboración social del movimiento sindical en la RFA aún proyecta su alargada. sombra sobre esta lucha. Particularmente en la
Metall no pasa desapercibido, desde comienzos de el distanciamiento respecto a las posturas defendidas entonces. entrevistas de prensa, los reponsables de la dirección han mostrado su disposición compromiso,
La los empresarios
Después del fracaso de las negociaciones regionales habituales con los empresarios del Metal, la dirección, en lugar de iniciar las votaciones sobre la huelga y darle un objetivo al movimiento ya lanzado de huelgas de advertencia, aceptó dos reuniones en la cumbre con la organización patronal. La dirección pone sus esperanzas corriente de la patronal, dispuesta a dar una serie de concesiones a cambio sobre una laboral "flexible". En especial, industria del automóvil, que el pasado año conoció un ligero auge, no desea ninguna huelga. En todas partes donde se han introducido nuevas instalaciones automáticas, de elevado coste, el capital esta interesado en una ampliación flexible del trabajo por turnos, para prolongar el tiempo de explotación de las máquinas.
Así, la dirección de la automóviles de lujo BMW se declara abiertamente favorable a una semana de 36 horas, que podrían trabajarse en cuatro turnos de 9 horas. Con intereses y evitar finalmente el riesgo de una huelga masiva, la dirección del IG Metall se ha distanciado tanto de la reivindicación de una reducción drástica e inmediata de la jornada laboral (ya considera que cualquier conquista por debajo de las 40 horas sería un éxito), como de la reivindicación de la jornada de 7 horas como norma general; el rechazo inicial y razonable de la "jornada flexible" , que forma parte de la ofensiva capitalista de racionalización, se ha sacrificado en aras de una mayor disposición al compromiso en torno a esta cuestión, y cada vez se habla menos de la necesidad de forzar la contratación de mas personal. Sin embargo, si a pesar de todo se produce una gran huelga en la industria del metal, seguramente se deberá sobre todo a la actitud de los empresarios del metal, que en su mayor parte prefieren la confrontación, por razones políticas, y esperan una grave derrota del sindicato.
Sin embargo, si se llega a un "compromiso" , sin que la relación de fuerzas haya variado previamente con una lucha sindical, sería una grave derrota para el conjunto del movimiento obrero. La izquierda se coordina
En muchos años -desde el final desmoralizante de la huelga de la siderurgia en 1978-1979,—, la semana de 35 horas era la reivindicación de una pequeña minoría en el movimiento sindical, mientras que las direcciones intentaban que se olvidara y discutían totalidad de modelos de jubilación anticipada. El hecho de que la dirección del IG Metall retomará a finales de 1982 -sin duda también bajo la impresión del cambio de gobierno- esta reivindicación, coloca a los sindicalistas activos, socialistas, entre ellos también al GIM (sección alemana de la Cuarta Internacional), ante una situación política y táctica
No es en modo alguna la "base sindical" la que "presiona" a la direccion y la obliga de este modo a actuar. Más bien, la izquierda se encuentra ante una difícil batalla en tres frentes. • Contra los empresarios y el gobierno, consecuentemente su estrategia ("jornada flexible", jornada parcial), y declaran, aludiendo al actual relanzamiento de la coyuntura y a la competencia internacional, que si se impone la semana de 35 horas se producirán nuevos despidos masivos. • Contra el escepticismo de muchos compañeros y compañeras, atemorizados por la crisis, que siguen más las consignas de los empresarios que los argumentos de los sindicatos. • Contra las direcciones sindicales, que movilizan actualmente por la semana de 35 horas, pero no rechazan en absoluto la tentación de un
"compromiso" a costa de este objeti-
Además de una gran cantidad de estructuras locales de coordinación que intercambian experiencias, esta situación existe por primera vez el coordinación, de izquierda sindical a escala federal. El hecho de que de una coordinación poco estructurada de compañeros y compañeras que querían intercambiar empresas para defender los puestos de trabajo, surgiera el año pasado el proyecto de un boletín informativo a escala federal, se debe en gran parte al insistente trabajo del GIM, la única corriente de izquierda que propaga desde hace años, sistemáticamente, la preparación esta lucha. Desde finales de 1983 aparece regularmente el boletín "'Info 35", con una tirada de permitiendo un intercambio de información y una unificación sindicalistas activos.
Solidaridad
Contra el intento de la dirección del IG Metall, de evitar en el último momento; por medio de un compromiso, una gran huelga por las 35 horas, en las empresas surge una resistencia masiva, particularmente de los funcionarios sindicales, que vienen luchando desde hace un año por este objetivo, pero también por párte de delegados sindicales socialdemócratas más bien de derechas, que temen un debilitamiento aún mayor de los sindicatos. Aun no hay nada decidido, aun es posible que haya una huelga masiva por esta reivindicación.
Esta lucha podría poner de nuevo en el orden del día, en toda Europa occidental, la reivindicación de la semana de 35 horas sin disminución del salario y con las nuevas contrataciones correspondientes.
!Solidaridad internacional por la reivindicación solidaria de las 35 hora —para que todos trabajen menos!.O