Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Francia

nueva etapa de las oposiciones sindicales

· Inprecor n.º 39, septiembre-octubre de 1984 · pp. 22-29 · 5.226 palabras

Los desafios de la oposición

FRANCIA:

sindical

Jean Lantier La llegada al poder del gobierno Mitterrand-Mauroy en Mayo-81, ha enfrentado a las centrales sindicales francesas con nuevas contradicciones, producto de su confrontación directa a los graves problemas sociales planteados por la política gubernamental de austeridad y por la ofensiva patronal. Los

Men los sectores de construcción naval, siderurgia, automóvil, minas de carbón, es decir en los bastiones tradicionales del sindicalisfrancés, obligan al movimiento sindical a dar una respuesta precisa a esta política de supresión de empleos. Los ataques combinados del gobierno y la patronal contra los mecanismos de ajuste de los salarios a los precios igualmente respuesta sindical clara en la defensa del poder de compra de los trabajadores. ¿La vocación primera del sindicalismo no es acaso defender el precio y el uso de la fuerza de trabajo? Sin embargo, las tres centrales sindicales obreras francesas -la Confederación General del Trabajo (CGT) de Henri Krasucki, dirigida por el Partido Comunista francés (PCF), la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) de Edmond Maire, nacida en 1964 tras un proceso de desconfesionalización de la Confederación Francesa de Trabajadores Cristianos (CFTC), y Fuerza de André Bergeron, escisión por la . de la CGT en 1947 —no cumplen ni siquiera esta función.

Conforme crece la crisis económica, el problema es más dramático. La batalla por la defensa de los salarios y del empleo pasa por una oposición a la política de austeridad de un gobierno compuesto esencialmente por el PS y el PCF. Pero, cada una a su manera, tanto la CGT como la CFDT no quieren enfrentarse gobierno. Lo que se traduce en una pérdida de credibilidad del sindicalismo en general, tanto más ineluctable cuando se abandona la defensa de las inmediatas de los trabajadores, apareciendo a sus ojos ligadas al gobierno, dependientes de su política o dispuestas a sumarse a ella, incluso en detrimento del propio programa reivindicativo tradicional. centrales CGT y CFDT desde 1977 -fecha de la ruptura de la unidad entre el PS y el PCF basada "Programa Común de la Izquierda" donde también aparecía asociado el grupúsculo burgués del Movimiento de los Radicales de Izquierda (MRG)— ha manteniéndose entonces, desarrollándose e incrustándose en el interior de las empresas. Esta división sindical no se basa en una práctica y un debate que separen una orientación reformista de otra anticapitalista. CGT, CFDT y FO sólo se oponen para dar mejor la espalda a la vía de defensa de los intereses obreros y de ruptura con el capitalis-

El conjunto de factores de crisis del movimiento sindical era más o menos claramente percibido por un número creciente de trabajadores cuando se ha producido una verdadera fractura de la situación. En efecto, 1983 ha sido el año en que, por vez primera desde la post-guerra, el poder de compra global de los asalariados ha comenzado a bajar. 1983 ha sido el año de las draconianas opciones gubernamentales en materia de cierre de empresas, que siguen aplicándose hasta ahora. Sin embargo, el sindicalismo obrero no acudió a la cita con la necesaria respuesta a esa política anti-obrera.

Desde entonces, las corrientes de oposición sindical que se habían desarrollado en las centrales obreras estan confrontadas a retos fundamentales. Una enorme responsabilidad reposa en sus frágiles espaldas. En efecto, estas corrientes deben ser capaces al mismo tiempo de impulsar por la base un sindicalismo de lucha y de masas intransigente en la defensa de las reivindicaciones obreras, comportarse en las luchas como alternativa de dirección concreta, oponerse a las orientaciones burocraticas de los aparatos confederales y aportar a todos los sindicatos respuestas anti-

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(1) Durante el año 1982 tuvo lugar una ola de movilizacio. nes entre los trabajadores del automóvil, sobre todo los trabajadores emigrados, contra los sindicatos patronales. Por su papel en esa lucha la CGT consiguió implantarse en Talbot-Poissy.

capitalistas que rompan con las orientaciones reformistas. Luchas obreras y divisiones en los sindicatos

La huelga de los OS (obreros especializados, sin cualificar, fundamentalmente inmigrantes) de la fabrica de

'Talbot-Poissy', pertenecientes al grupo Peugeot, contra los 3000 despidos planteados por la dirección de la empresa, desarrollada en diciembre-83 enero-84, reveladora para el conjunto del movimiento sindical. En efecto, esta lucha apareció como la primera huelga de importancia a nivel nacional contra las reestructuraciones industriales y las supresiones que llevan consigo. El apoyo a esta lucha ha determinado una line de división en los sindicatos, en relación al problema planteado: ¿Había que oponerse o no a los despidos de estos trabajadores?

La CGT, recientemente mayoritaria en esta fábrica de 17.000 trabajadores, lanzó el conflicto para obtener una solución negociada (1). Para poner fin a la movilización, aprobó un acuerdo firmado entre la patronal y el gobierno, refrendado por los ministros del PCF, que daba a la dirección de la empresa autorización de despidos de los 3000 pedidos inicialmente. Amparándose en una misión patriotera (salvar la marca francesa Talbot) y en la pretendida defensa del. interés general (aceptar 1905 despidos para salvar los 15.000 puestos de trabajo restantes), la CGT se volvió contra la huelga, pensando tener los medios de reanudar al trabajo sobre la base de de los centenares de inmigrantes OS en huelga, no dominapor la CGT, a partir de ese momento la dirección de la lucha se le fué de las manos.

Por vez primera apareció en toda la CGT el sentimiento de que, en nombre del apoyo a la política gubernamental, la Confederación no apoyaba a trabajadores en huelga. La agitación fue grande entre los afiliados de base y cuadros sindicales, especialmente los miembros del PCF. Todas las noches, semana, la televisión mostró a dirigentes de la CGT abucheados por masivas asambleas de trabajadores de Talbot que rehusaban volver al trabajo. La dirección confederal de la CGT no dudó en unir su voz a las de los miembros del gobierno para denunciar al movimiento huelguista, tachado de 'responsable' y extremista'. Aunque débilmente cuando la policía intervino contra la huelguistas en Nochevieja, fue la CGT que organizó el aislamiento del conflicto, no distribuyó ni una sola octavilla de solidaridad, ni emprendió colecta alguna en apoyo de los huel-

El abandono de los huelguistas por parte de la CGT, públicamente reivindicado en TV ante millones de teleespectadores, dió al sindicato patronal CSL (Confederación de Sindicatos Libres), hegemónico en la hasta 1982, la posibilidad de organizar la represión de la huelga. El 3 de enero, 1500 hombres provistos de garfíos, hondas con rodamientos, armas de fuego, atacan el edificio B3 de la fábrica, corazón de la huelga. Hieren a varios huelguistas; un OS pierde un los huelguistas consiguen rechazar a los fascistas de la fábrica que les atacan, a quienes se unieron elementos del Partido de las Fuerzas Nuevas (PFN), de extrema derecha, no se lo deben a la CGT. Presente en la fábrica en ese momento en la persona de algunos de sus dirigentes parisinos, la CGT no tomará en sus manos ni la repuesta física a los agresores, ni la solidaridad efectiva de otras empresas. En días distribuyesen a nivel millones de ejemplares octavilla de denunciaba confusamente como responsables de los enfrentamientos de la Talbot a los "izquierdistas infiltrados" de la LCR (Liga Comunista Revolucionaria), seccción francesa de la IV Internacional), a la CFDT y a la CSL. Sin embargo, la parte de estas octavillas permanecen amontonadas en los locales del sindicato, dada la poca disposición de sus afialiados para distribuir-

A continuación de esta actitud de la dirección de la CGT en la huelga de los Os de Talbot-Possy, se hacía público un llamamiento de sindicalistas de esta confederación, a iniciativa de afiliados de la sección de la fábrica 'Renault-Sandouville', cerca de Havre. Estos se pronunciaban en solidaridad con los huelguistas de Talbot, a favor de su reivindicación de "Cero despidos" y por que la dirección sindical confederal organizase una respuesta nacional en defensa del puesto de trabajo, a la altura del ataque de la patronal; y todo ello dentro de la unidad sindical y obrera. Este llama-

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miento tuvo una rápida expansion en las empresas del automóvil y de la matalurgia (Chausson, Gennevilliers, Renault-Cléon) y en la CGT en general. Sobre la base del apoyo a la consigna "Cero despidos" aparecía, en el seno de la CGT, una nueva oposición sindical, de contornos dispares, atañendo a cuadros de fábrica del PCF, a militantes combativos de la CGT, aunque la mayor parte de ellos no estuviesen dispuestos a desmarcarse pública y espectacularmente de la orientación de su dirección nacional.

Un rápido cambio de orientación de la dirección de la CGT frenó el desarrollo de este naciente movimiento de oposición. dirección confederal analizó la lucha de Talbot como revelador de la existencia de una posibilidad de desbordamiento de sus directrices a nivel nacional. En efecto, el movimiento que se le había ido de las manos en esta empresa critalizaba de alguna forma a todas las fuerzas vivas del momento, incluídas las organizaanti-racistas de jóvenes inmigrantes de la segunda generación, es decir, nacidos en Francia de padres inmigrados.

Proto el movimiento huelguístico de Talbot, la CGT cambió de lenguaje, critacando severamente al gobierno. Puso a punto un calendario de jornadas de acción sindicales, a fin de prevenir cualquier riesgo de desbordamiento por parte de movimientos sectoriales de huelga que no pudiese dominar. Para la CGT se trataba de no desbordar por una • base militante,

Men la Talbot, aplacando al mismo tiempo el descontento de los trabajadores respecto a la política de austeridad del gobierno, por medio de simbólicas acciones de protesta de bien medido alcance. Extrayendo las lecciones huelga de Talbot, cuando se sucedían manifestaciones de protesta de huelguistas despedidos de astilleros, de las minas de carbón y de la siderurgia de la Lorena, la CGT organizó la marcha a París, ofrenciendo así un desvio a su combatividad, encubriéndolo en un discurso de duras críticas a la política de austeridad.

Pero sucesivamente, estos conflictos se agudizan y endurecen, aparecen direcciones sindicales locales de la CGT que, en su totalidad, como en los casos de los astilleros de 'Péchiney-Gardannes' Aciers' de Fos-sur-mer, de la siderurgia lorena, quieren llevar hasta las últimas consecuencias la lucha contra los despidos, conscientes de estar entre la espada y la pared ante los proyectos gubernamentales y patronales.

Mientras que en la CGT la oposición sindical había aparecido hace algunos años como movimiento de opinión contra la división de los partidos de la izquierda, para echar al Presidente Giscard d'Estaing en las elecciones de 1981, conociendo gloria por su solidaridad masiva con Solidarnoso y la clase obrera polaca, especialmente cuando el golpe de Jaruzelski en diciembre del 81, las actuales corrientes de oposición a la orientación confederal tienen un origen diferente. En esta ocasión provienen del corazón mismo de las luchas obreras y se centran en las tareas fundamentales del sindicalismo de lucha de clases. Estos militantes, favorables a un sindicalismo de lucha, no disponen todavía de una estructuración a nivel nacional; pero se conocen, desde el Sur mediterraneo hasta el este, en la Lorena. En las próximas luchas centrales, esta corriente sindical conocerá ciertamente un desarro-

Del mismo modo, en la CFDT la huelga de Talbot ha tenido consecuenclas importantes. En efecto, la pequeña sección de la CFDT de la fábrica Talbot, compuesta por militantes abnegados pero escasamente implantados, fue quien tomo el relevo del desafío. Cuando, el 17 de diciembre de. 1983, la CGT se pasaba al campo del gobierno aceptando las propuestas de despidos, fue la seccion de la CFDT de la empresa quien tomó la dirección de la huelga. La dirección nacional de la CFDT arropó la acción de su sección, pero sin darle en realidad medios para sostenerla. No organizó la solidaridad con esta lucha, aunque aprobase la decisión de su estructura de base, por razones tácticas frente a la CGT. La sección CFDT de Talbot fue quien organizó la ocupación de la fábrica, la respuesta a los sicarios de la CSL y el apoyo de la huelga bajo la consigna de despidos". La oposición nacional, constituída en la CFDT hace ya varios años, especialmente en las batallas de orientación en los congresos sindicales —y que hoy comprende unas 200 estructuras sindicales (sindicatos profesionales regionales o estatales, secciones sindicales) miento estatal, dotado de una revista mensual pública llamada "Alternativa sindical" que vende 3000 ejempla-

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res-, jugó un papel dicisivo en la organización de la solidaridad activa con la huelga de Talbot. En los momentos álgidos del conflicto consiguió organizar varias manifestaciones de solidaridad.

A pesar de su debilidad numérica y *de su juventud, la sección sindical de la CFDT de Talbot propulsada hacia adelante en la escena social nacional, por la acción de sus militantes, que se animadores del conflicto:. Ellos favorecieron, acuerdo con delegados de base de la CGT en ruptura con la orientación de la aparición de un comité de huelga, días antes del final del conflicto. Este comité de huelga tuvo al menos la ventaja de marcar el paso de los delegados de cadena de la CGT al trabajadores despedidos, que constituían el núcleo duro de los huelguistas. El comportamiento de la sección de la CFDT, la orientación intransigente de que se había dotado, plantearon en toda la confederanción actitud adoptar frente a los despidos avalados por el gobierno. En cuanto el conflicto terminó en fracaso, la dirección confederal de la CFDT se volvió contra la reivindicación "cero despi-

En la propia oposición sindical de la CFDT, el debate sobre esta cuestión no está todavía cerrado, sino que se mantiene incluso entre los que fueron protagonistas del conflicto: ¿hay que mantener firme en este tipo de luchas la consigna de "cero despidos"? ¿o se debe plantear la consigna de las 35 horas, explicándola como medio para que no haya despidos? Detrás de estas discusiones aparecen apreciaciones diferentes de la evolución del nivel de conciencia de las masas, entre quienes consideran que una toma de conciencia expresada en reinvicaciones anticapitalistas debe ser previa a la acción contra los despidos, y los que, como los militantes de la LCR, piensan que es en el curso de la propia acción sobre un objetivo inmediato donde se forja la conciencia anticapi-

Dentro de la oposición sindical se ha dado un debate democrático, pero en las estructuras dirigidas por la mayoría confederal se ha instalado una verdadera parálisis: hojas sindicales contradictorias, sutilidades tactisecretario general Edmond Maire para apoyar la huelga de Talbot contra su propia orientación general de adaptación del sindicalismo a los sacrificios reclamados por la política de austeridad, etc terminaron creando la desorientación de muchos militantes que se mantiene hasta ahora.

Como conclusión de la situación actual, podemos afirmar que el desarrollo de elementos de una tendencia de lucha de clases en las dos mayores Confederaciones obreras estará determinado por la evolución de las luchas concretas y la capacidad de las oposiciones constituídas en los últimos años de aparecer como direcciones alternativas en ellas. La CFDT frente al gobierno Mitterrand

Desde mayo de 1981, la dirección de la CFDT se propuso reproducir en el terreno sindical lo que el PS había conseguido hacer con el PCF en el terreno político: es decir, dejarla en clara minoría. En el proyecto de sus dirigentes, la CFDT aparecía como el centro de una amplia recomposición del movimiento sindical en torno a un eje político: adaptar la orientación, la práctica y hasta la estructura misma del sindicalismo obrero a la situación de crisis económica actual y a las modificaciones tecnológicas emprendidas por la patronal y el gobierno para racionalizar el aparato de producción. En definitiva, el proyecto confesado era dejar en minoría a la CGT nombre de un sindicalismo reformista que, ademas, buscaba intervenir directamente en la escena política. Esto exigía que la CFDT se convirtiera en sindicato moderno, dinámico, partidario de una nueva colaboración de clases envuelta en discursos sobre

"necesaria modificación proceso de trabajo", y también fuera un consejero privilegiado del nuevo poder político.

Desde 1968, la CFDT se había beneficiado del impulso antiburocrático y combativo surgido amplios sectores de la juventud obrera y del

Esta vez, trataba de sacar partido, no de movilización obrera, sino de la crisis del movimiento sindical. La lógica general de su oposición implicaba que hiciera progresos considerables en sus relaciones con la clase obrera y, a la vez, papel de sindical "oficial" del poder político. Pero la CFDT perderá credibilidad al conseguir sólo el 3 puesto, incluso detrás de FO, en las elecciones sindicales nacionales (28 millones de votan-

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tes) de octubre de 1983 para elegir representantes sindicales en consejos de administración de las cajas de la Seguridad Social. Durante 1983, la CFDT va a perder de un 10 a un de sus afiliados, fenómeno paralelo al que sufre también la CGT. Además, la CFDT nunca ha sido capaz realmente de homogeneizar una red nacional de cuadros sindicales en torno a su proyecto.

En estas condiciones, la derecha de la CFDT ha acentuado un poco más su política de colaboración de clases, para forzar un proceso que no consigue culminar. Numerosas estructuras sindicales plantean centralmente el problema de la democracia frente a una dirección a la que no se sienten capaces de oponerse políticamente; algunas organizaciones sindicales de base, como la de París-región, caen en la desmovilización total.

Por primera vez en este sindicato, la crisis provoca fenómenos de desmoralización. Un ejemplo de las contradiciones que se dan en la CFDT es su posición en la lucha que ha tenido lugar en le sector de funcionarios, tra bajadores municipales y de servicios públicos (transportes, gas y electricidad, correos y telecomunicaciones). El gobierno impuso en 1984 un descenso en los salarios de sus 2,5 millones de empleados. Esta medida tenía un valor ejemplar para la patronal, que apoyandose en esta política gubernamental, la impuso también a los asalariados del sector privado. Pese al descontento creciente de los funcionarios, la CFDT aceptó capitular, aún sabiendo que va a costarle caro en afiliados, influencia en las elecciones sindicales y capacidad de controlar las luchas. A pesar de esto, mantuvo esta línea, alimentando con ella una división total con la CGT y FO, que guardan sus lítica gubernamental. En este caso, la Originalidad" la política CFDT consiste en sacrificar la defensa de los salarios en "beneficio" de la del empleo. Así, asume plenamente el tema de llamar a los sacrificios económicos de los funcionarios, considerados como "privilegia-

, y a que se benefician de un empleo garantizado. También, rechazará sistemáticamente asociarse a las jornadas de acción organizadas paralelamente por FO y la CGT, amenazando a los sindicatos locales que se

•posición de defensa de los salarios y de unidad de acción con las iniciativas de FO y CGT.

La busqueda sistematica del compromiso ha llevado finalmente la dirección de la CFDT a firmar una serie de acuerdos salariales rechazados por los trabajadores y a apareçer, tanto o más que la CGT, como un sindicato progubernamental. La CGT, antes y después de Talbot

Lo mismo que el PCF, la CGT que quería una unión de la izquierda antes de mayo del 81; más aún, la CGT había ayudado poderosamente a la división sindical y política, antes de la elección de Mitterrand. En su interior, se había constituído una oposición en torno a una campaña por vencer a Giscard y por un gobierno PS-PC, que reagrupaba desde portavoces socialdemocrátas militantes del sindicato, hasta sindicalistas unitarios, pasando por militantes críticos del PC. Este mismo agrupamiento de sindicatos y militantes individuales fue el que respondió a la orientación de la dirección de apoyo al golpe 'de Jaruzelski contra la clase obrera polaca. Pero esta corriente de oposición no ha sobrevivido al cambio de gobierno. Creada para vencer a Giscard, se dividió sobre la actitud a adoptar hacia el nuevo gobierno y su política. Los portavoces del PS en la CGT abandonaron toda batalla interna. La CGT se había convertido en un engranaje fundamental para la relaciones del PS y el PC en el gobierno: se convertía en el agente de la paz social, porque mantenía la hegemonía del control sobre la clase obrera; a cambio de un "armisticio" interno con los militantes del PS, la dirección aceptó ese papel.

Los demás elementos de la oposición se repartieron en dos posiciones:

mayoritaria, jugó la carta de "hacer la experiencia de la izquierda"; la otra, minoritaria, se mantuvo fiel al llamamiento para vencer a Giscard que afirmaba que, antes y después del 10 de mayo de 1981, cualquiera que fuera gobierno, había integramente las reivindicaciones de los trabajadores. De hecho, la oposición contra la derecha giscardiana y el apoyo a Solidarnoso representaban el final de un ciclo. Era una consecuencia en el terreno sindical del movimiento "Union dans les luttes", que había reunido después de la ruptura de la Unión de la izquierda en 1977, a militantes del PS, del PC de la CGT, y de la

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haber roto la huelga organizando la división sindical de los res de Paris y de la puedan unirse a la organizando recorrido muy largo, directamente cuentas al palacio presidenAsamblea (3) Frente a las nuevas amenazas de despidos en Citroën, la CGT cuya base militante en el sector del automóvil es mayoritariamente de bajadores emigrados lanzó a mediacon ocupación de la

Men Aulnay. sous-Bois, ha extendido a las instalaciones región parisina. El objetivo dirección de la CGT es evitar un nuevo "efecto Talbot", controlando las reacciones obreras frente a los despidos. Paralelamente la central de Nenri Krasucki trata de utilizar esta lucha para imponer que la CGT sea tenida en cuenta por la patronal y el gobierno en las negociaciones sobra las reestructuraciones industriales.

para el apoyo unitario a las luchas y contra la extensión de la división política a los sindi-

CGT tomó inmediatamente partido por el gobierno. MitterrandMauroy y su política. Su orientación fue "no cristalizar los descontentos" que aparecían entre los trabajadores, sino agruparlos en apoyo a la unión gubernamental del PS y el PCF. Esta orientación ha dado resultados catastróficos al sindicato: por ejemplo, ministro de Sanidad, Jack Ralite era miembro del PCF, las circulares ministeriales y las circulares de la federación de sanidad de la CGT se parecían como dos gotas de agua, pero el programa reivindicativo tradicional de sector se guardaba en el cajón, porque las reivindicaciones obreras debían "congelarpara hacer "ganar tiempo" al

Una política como ésta agravó la hemorragia de afiliados, cuyo número disminuía constantemente ya desde 1968. Importantes federaciones, como la del Libro o de la Metalurgia, han dividido por 2 o por 3 el número de afiliados. En la cumbre de la crisis, la CGT llegó a despedir permenentes de uniones y federaciones. En las elecciones sindicales de octubre del 83, la CGT obtuvo solamente el 28% de los votos (FO obtuvo el 25%), es decir; quedó al borde de pasar al 2° puesto del movimiento sindical. A la vez, la vida sindical se reduce a las reuniones de la dirección. El precio por ser el parachoques social del gobierno terrible, pero la CGT mantiene su orientación (2).

Las críticas crecían en la base del sindicato, pero hasta enero del 84, la "vamos en la buena dirección, 94€

"Positivo es mayor que lo negativo", re-

firiéndose a la política gubernamental. Cada vez más militantes miembros del PCF reclamaban en sus secciones o en Congresos sindicales su deseo de que el PCF abandone el gobierno.

A finales de enero del 84, despuès de Talbot, el tono cambió. La CGT no puede seguir afirmando, ante la magnitud de los despidos y ante la restricciones salariales, que la situación va buena dirección. A partir de ahora, la dirección de la CGT dirá, que los trabajadores no votaron el 10 de mayo para obtener esto. Pero surgirán nuevos problemas, porque el lenguaje crítico no basta cuando se trata de organizar concretamente la lucha por hacer retroceder a la patronal o al gobierno, sobre el empleo y los salarios. Y así al lenguaje duro se le va a sumar una táctica de jornadas de acción sectoriales, destinada a agotar la combatividad obrera con movilizasectoriales que evitaban un movimiento de conjunto. Por ejemplo, en la lucha de funcionarios de que hablamos antes; la CGT organizó dos jornadas de bastante éxito en febrero y marzo. Pero este tipo de luchas no son suficientes para obtener una victoria y la CGT se niega a ir mas allá. Otro tanto ha ocurrido en el automóvil (3).

El terreno en que puede resurgir una oposición sindical en la CGT son las direcciones sindicales combativas de siderurgia y naval, junto a sindicatos de empresa amanazadas de cierre. Sus objetivos: mantenimiento empleo; la organización y coordinación democrática de las luchas, hacia un movimiento general, unitario e interprofesional; la exigencia al gobierno de retirar los planes de Pocos problemas en FO

Los progresos de FO en las elecciones sindicales son espectaculares. Esta central, implantada esencialmente en el sector terciario (funcionarios y conseguido espectaculares en casi todas las elecciones profesionales. Su 2º lugar en las elecciones sindicales de octubre del 83 fue conseguida pese a que el secretario general de FO es presidente de la Caja Nacional para el seguro de paro, en cogestión con la patronal, y pese a que FO siempre ha desarrollado en los consejos de administración de la Seguridad Social una colaboración estrecha y claramente reivindicada los representantes patronales contra los sindicatos obreros. Aún más, FO se oponía a la elección por sufragio universal de los administradores de la Seguridad Social.

¿Cuál es el origen de la progresión electoral de una central sindical obrera en la que cohabitan desde militantes gaullistas, a lambertistas,.... dirigidos por militantes del PS? La razón principal es que FO se presenta como independiente del gobierno Mitterrand y aparece efectivamente así a los ojos de los trabajadores, como una característica positiva respecto a la CGT y la

Dentro de FO no hay oposición •Sindical constituída; la organización

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"lambertista" PCI disolvió hace tiempo su "tendencia revolucionaria". Unidad y oposición sindical

CFDT división sindical entre CGT Y

sólidamente instalada desde 1977. El acuerdo de junio del 74 — que unió a los dos sindicatos sobre la base de los "comités de huelga" la oposición a las iniciativas que habían surgido de luchas radicales como la de la fábrica de relojes "LIP"

Men el proyecto de "programa común" de la izquierda— duró muy poco, aunque la unidad CGT-CFDT sobrevivió algún tiempo a la ruptura entre el PS y el PCF. Esta división sindical, mal aceptada por la base de trabajadores, ha continuado tras gobierno Mitterrand e incluso se ha desarrollado en forma de una competiperspectivas de remodelación de fuerzas sindicales abiertas por la remodelación de fuerzas políticas entre el PS y esta división no es inevitable, ascenso de luchas sociales obligaría probablemente a los aparatos sindicales a entenderse de nuevo en las "cúpulas" contra el ascenso del movimiento obrero y para poder controlarlo mejor. Esto viene ocurriendo ya, por ejemplo, en la minería del carbón...

En todo caso, la división orgánica en cuatro centrales diferentes -CGT, CFDT, FO y FEN(Federación de la Educación Nacional)— se ha instalado a largo plazo y hace poco creíble toda perspectiva de unidad orgánica en el periodo inmediato. La escisión entre la CGT y FO data de 1947; el mantenimiento de la FEN como federación unitario que reconoce en su seno el derecho de tendencia, independencia de la CGT, se remonta a 1948. La CFDT es de más reciente creación.

El espíritu de "capilla" sindical se mantiene cuidadosamente. La división general de FO, que se niega a manifestarse con centrales que estan en desacuerdo con la suya. También la CFDT afirma esta línea de división; la CGT, por su parte, la realiza con más tacto. A la vez, se da un movimiento de centralización burocratica dentro de cada una de las centrales, que dejan cada vez menos autonomía financiera y sindical a sus instancias de base, sindicato y sección de empresa. Esta división enfín, sigue siendo uno de los mejores medios de control de las luchas y de los movimientos de la sindicales burocráticos. La cuestión de la unidad de acción sobre la base de las reivindicaciones avanzadas por los trabajadores se convierte en factor inmediato de ruptura con las burocracias de cada una de las

En este terreno de la unidad de acción sindical en las luchas, de la unidad sindical basada en la democracia obrera y la perspectiva de reunificación orgánica de los sindicatos, donde las oposiciones sindicales han hecho menos progresos. Estas oposiciones siguen siendo fundamentalmente el producto de las contradicada confederación; no están moldeandas por un movimiento social de empuje hacia la

Hay ejemplos de trabajo unitario: la oposición sindical de la CFDT se manifestó el pasado 8 de marzo, jornada nacional de acción de los tuncionarios en defensa de sus salarios, convocada por la CGT y FEN; esto constituyó un paso adelante en la vía de la unidad de acción. Pero la debilidad de las pancartas unitarias en los cortejos de las últimas manifestaciones obreras prueba el camino que queda aún por recorrer por parte de las corrientes de oposición para llevar a una verdadera oposición con dinámica intersindical.

La CFDT tiene hoy una forma de reagrupamiento amplio de oposición, que cuenta con una revista, tiene la experiencia de las batallas de línea realizadas en los dos últimos Congresos confederales y prepara activamente el del 85. El la CGT no existe por el momento oposición nacional centralizada; debido al control burocrático del PCF, la oposición no podrá adoptar en esta confederación las formas legales y públicas que tiene en la CFDT. Será difícil que emerja a corto plazo una oposición de izquierda en FO. Enfín, la tendencia "Ecole émancipée" taria y legal, tiene hoy límites a la extensión de su influencia.

Pero más allá de las características propias a los reagrupamientos de oposición de cada confederación, hay dos factores que empujan a la unificación de los ejes sindicales de la oposición. El primero es el desarrollo de la política de austeridad gubernamental que obliga a centenares de sindicatos de empresa a combatir junto a los trabajadores en defensa del empleo, o a

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desaparecer con el cierre de la empresa. La agravación de los ataques centrales contra el empleo, el desarrollo de los contratos a tiempo parcial,.... sitúan al sindicalismo en posición obligatoriamente defensiva. segundo factor es la politización de los debates sindicales, en el contexto de un gobierno producto de la expresión electoral de la voluntad obrera de acabar con la crisis, el paro y la inflación. Cuando el gobierno despide a 20.000 siderurgicos, cuando los diputados del PS y el PC sostienen en el parlamento política de austeridad, el problema de la salida politica central de las luchas y la movilizaciones se plantea permanentemen-

Del mismo modo, frente a direcciones sindicales que conducen a la clase obrera al camino de los sacrificios, cualquiera que sea la concepción de cada confederación sobre la colaboración de clases, las respuestas anticapitalistas son necesarias en todas las centrales.

Las dos terceras partes de los militantes de la LCR son militantes de la CGT y la CFDT. En ellos trabajamos porque tomen la iniciativa de la organización democrática de asamblemas unitarias y soberanas y sean agentes activos de la elcción de comités de huelga en el curso de las luchas. Estas tareas se integran en el esfuerzo de crear tendencias sindicales de lucha de clases en cada confederación y, enfin, de que los militantes obreros claves de la producción, para que el partido tenga en su base en el corazón mismo de la clase obrera.