La batalla entre la izquierda y la
GRAN BRETAÑA:
derecha sindical
Pat Hickey Cuando la huelga llevada a cabo por el 'Sindicato nacional de mineros' (NUM) entra en su novena indica que se trata de uno de los conflictos industriales mas duros y nás laraos de Gran Bretaña desde la Segunda Mundial intentos desesperados del gobierno conservador de debilitar a los mineros del carbón han alcanzado un relieve particular después del pobre resultado candidatos motivo de las elecciones legislativas parciales y municipales del 3 de mayo
Margaret Thatcher, poder desde hace 5 años, ha sufrido un retroceso político frente a los partidos de la oposición en estas consultas. Estas elecciones han demostrado que el partido laborista se ha visto reforzado en las grandes ciudades y en las industriales, regiones relativamente prósperas del Sur del país.
En una elección parcial celebrada en un valle minero del País de Gales, el Partido Laborista ha incrementado su de votos en relación con las elecciones generales anteriores, y los conservadores cuarto puesto situándose detrás de los nacionalistas galeses. Los laboristas también han obtenido la mayoría el Consejo Municipal de Birminghan, la segunda ciudad en importancia de
Bretaña, sumando también
Edimburgo y Southampton al número de ciudades en que municipio. En Liverpool el partido ha alcanzado la mayoría en el Consejo
Comunal, claramente el rechazo por parte de los electores de los intentos de los conservadores de debilitar a las autoridades de la ciudad y reducir el presupuesto municipal. El Consejo Municipal hoy se enfrenta al gobierno, ya que se niega a conformarse con las limitaciones presupuestarias impuestas, que significan una reducción masiva de los gastos sociales. (1). Véase Inprecor, edición internacioelectorales no significan en ningún nal, número 172 del 30 de abril de 1984. caso que el Partido Laborista saldría vencedor en unas elecciones generales. Una extrapolación a partir de los últimos resultados parciales muestra conservadores perder su mayoría absoluta en el Parlamento en una futura elección, Alianza —coalición entre el Partido Social-Demócrata (SDP, organización formada tras una escisión derecha del Partido Laborista) y el viejo Partido Liberal (LP), burgués —se mantendría todavía en el fiel de la balanza entre conservadores y laboris-
La Alianza llega en efecto en segunda posición en las tres elecciones parciales que acabamos de comentar.
Pero el curso de los acontecimientos políticos se verá mucho más afectado todavía por los resultados de la lucha de los mineros. Si bien se ha producido en primavera, momento tradicional de poco consumo de carbón, esta huelga comienza a afectar a la industria. En las minas de Nottingham donde una mayoría de los mineros se opone a la acción, unos masivos piquetes de huelga de 10.000 mineros procedentes de otras minas se reunieron en la entrada de los pozos "amarillos". Estos piquetes también han aparecido ante la fábrica siderúrgica de Ravenscraig, donde la dirección y los burócratas del sindicato del acero, miembros del ala derecha de la Confederación de Sindicatos (TUC) colaboran para abastecer la fábrica de carbón "amarillo" extraído por los no-huelguistas. Estos piquetes se vieron enfrentados a una formidable despliegue policial, y hasta la fecha se han producido 1500 interrogatorios.
Los mineros. reciben de todas formas un apoyo importante del ala izquierda del moviemto laborista. La TUC escocesa, que pertenece al ala izquierda, ha convocado una jornada de acción de solidaridad. Por otra parte se han tomado medidas por parte de los sindicatos de ferrocarriles y transportes para hacer más eficaz su boicot a los movimientos de transporte de carbón.
Otros sectores del movimiento
obrero también comienzan a entrar en acción, en particular los ferroviarios у los enseñantes. Una de las primeras víctimas de este ascenso de la combatividad obrera ha sido el 'maestro de ceremonias' de la política de colaboración de clases denominada "nuevo realismo", Murray, general de la TUC, que ha anunciado su dimisión anticipada. El ala derecha del partido laborista ha sufrido un duro golpe después de haber predicho que el partido se encontraría electoralmente debilitado por la huelga de los
El ala izquierda del partido, dirigida por Tonny Benn, utiliza todo su peso para obligar a Neil Kinnock, el nuevo líder del partido laborista, a prestar un apoyo total a los mineros en lucha. La izquierda quiere que abandone esta estrategia "neo-realista" que ha desa rrollado al igual que otros dirigentes laboristas eminentes, sumándose a los llamamientos de los medios de comuniciación para que los mineros cesen en la táctica combativa reconizada por el presidente de su sindicato, Arthur Scargill. Una prueba de fuerza
La huelga de los mineros se ha convertido en la prueba de fuerza más importante entre el gobierno y los sindicatos desde la huelga nacional de la siderurgia en 1980, bajo la primera administración del Partido Conservador ('Tory'). Lo que está en juego es muy importante para la clase obrera. Si los mineros pierden su combate, el gobierno de Margaret Thatcher rápidamente adoptará toda una serie de medidas antisindicales contra el monopolio sindical del monopolio el empleo), votaciones secretas obligatorias ante cualquier huelga y ruptura de los vínculos entre los sindicatos y el partido laborista.
Pero si la lucha de los mineros resulta victoriosa, todo este proyecto antiobrero de los conservadores se vendrá abajo, y los días del gobierno Thatcher estarán contados. La cuestión decisiva a la que se enfrenta por lo tanto el movimiento obrero británico es saber hasta qué grado la fuerza de la clase obrera entera podrá movilizarse tras los mine-
Esto significa que uno de los temas clave de esta huelga en la relación de fuerzas entre la izquierda y la derecha en el movimiento laborista. El ala derecha intenta aislar a los mineros y dejar que combatan solos. Esta orientación ha aparecido claramente desde el inicio de la huelga. Denis Healey, número dos parlamentario laborista, sostiene los llamamientos de los conservadores y de los medios de comunicación para que se realice una votación nacional sobre la huelga —táctica destinada a desmovilizar a los huelguistas— y para que los mineros que trabajan en los pozos no amenzados de cierre puedan también votar sobre el despido de los otros. Bill Sirs, dirigente del sindicato siderúrgico (ISTC) ha declarado "que no permitirá que la siderurgia sea sacrificada en el altar de quien sea". Terry Duffy, del principal sindicato de los metalúrgicos, el AUEW, en respuesta a una solicitud de ayuda por parte de los mineros ha explicado "que lamenta que los mineros no hayan podido garantizar la necesaria unidad para vencer a los empresarios". En cuanto a la confe. deración sindical TUC, permanece en silencio. Los dirigentes del ala izquierda del partido laborista y los sindicatos por el contrario se han unido a los mineros en huelga. Tony Benn, dirigente nacional del ala izquierda laborista, les presto su apoyo total. Los dirigentes de los más importantes sindicatos de transportes han aceptado suspender todo movimiento de transporte de carbón. En la base, los militantes han organizado toda una serie de iniciativas: mítines, giras por las empresas, comités de apoyo y han recogido importantes sumas de dinero para apoyar a los huelguistas. La lucha de los mineros no es solamente un enfrentamiento con el gobierno Thatcher, sino que también es una batalla entre la derecha y la izquierda del movimiento laborista. Las divisiones que ha hecho aparecer, atraviesan el movimiento laborista de arriba a abajo y reflejan una situación que lentamente ha madurado en su seno desde la época del gobierno laborista de 1974 a 1979. El estado de preparación de la izquierda ante esta batalla factor decisivo para el desenlace del conflicto. El deslizamiento a la derecha del movimiento laborista
Desde el regreso de los conservadores al gobierno en 1979, los sindicatos británicos han sufrido varios golpes muy duros. Los trabajadores de la empresa de automóviles British Leyland, los siderúrgicos, los ferroviarios y los trabajadores de la sanidad han sido vencidos por los conservadores y han conocido la derrota. Solamente los tra-
(2). Véase Inprecor, edición internacional, número 143 del 14 de febrero de 1983. de los de imque insindimasivos piquetes, encon esta lucausa de un por la de 1984).
El afipleados de derepor libras por cabeza. esta no se de voto para todos los miembros del partido laborista en las elecciones de la dirección y del jefe del Grupo Parlamentario ha sido una de IBs conquistas mas importantes de la izquierda en la lucha por la democracia. La "'combinación ideal" (como dicen los medios de comunicación) para llevar cabo la campaña electoral bajadores del servicio de aguas han logrado una victoria real en contra de! gobierno (2). El paro hoy en día casi alcanza los 4 millones de personas. Esto ha afectado en especial a los sectores tradicionales de la industria: automóvil, siderurgia, metalurgia y
De ello se deriba una considerable reduccion huelgas entre 1979, donde se contabilizaban 29,5 millones de jornadas de trabajo perdidas debido a las huelgas y 1983, donde no se contabilizan más de 3,6 millones. Los efectivos sindicales han bajado del 52 al 49% de la fuerza de trabajo. El número de delegados del taller ('shop stewards') también ha disminuido, pasando de más de 320.000 a cerca de 200.000. Esta baja del número de 'shop stewards' ha sido particularmente importante en los sectores industriales, donde sus efectivos han pasado de 130.000 a 80.000. Este fenómeno ha quedado parcialmente enmascarado por el crecimiento de los efectivos sindicales de empleados y funcionarios. El resultado político de esta situación, combinado con el rechazo de la dirección laborista de tirar adelante realmente la lucha, fue el desastre del partido laborista en las elecciones generales de junio de 1983: Menos del 30% del total de los votos y solamente el 39% de los sufragios de los sindicalistas. Esto significó que una mayoría de los miembros de los sindicatos votaron a la Alianza o a los conservadores. Uno de los elementos importantes en el resultado de estas elecciones fue la aparición de la 'Alianza SPD/LP' como tercera fuerza en la vida política británica. La Alianza recogió gran parte de los votos tradicionalmente laboristas y permitió a los conservadores ganar ampliamente estas elecciones, con sólo un 42% del total de
La primera consecuencia de este resultado fue un importante giro a la derecha en el movimiento sindical en el congreso de la TUC de 1983. La TUC adoptó entonces un política de diálogo con los conservadores para intentar dulcificar el alcance de la legislación antisindical. Esto significaba una inversión de las posiciones adoptadas anteriormente de rechazo de diálogo con el gobierno, en tanto que la legislación antisindical estuviese todavía a la orden después que tenía intención de discutir con "todo partido susceptible de formar gobierno". Esta posición intentaba tener en cuenta el ascenso de la Alianza y subrayaba la falta de confianza del ala derecha de la TUC en la posibilidad de los laboristas para ganar las elecciones generales. Esta política fue bien acogida por la prensa burguesa y lanzó la idea de un "nuevo realismo" de la oposición laborista. Los primeros frutos de este "nuevo realismo" fueron las trabajadores de artes gráficas y del centro secreto de telecomunicaciones de Cheltenham (3).
El cambio de actitud política se verificó también en el último congreso del Partido Laborista. 'La "combinación ideal" (4) hallada para la composición de la dirección del partido fue un compromiso Kinnock) y la derecha (Denis Healey). Este compromiso reflejaba simultáneamente el avance de la derecha en el seno del partido laborista y el mantenimiento de la influencia del ala izquierda de los benneistas en las secciones locales del partido y en la base de los sindicatos. Su objetivo principal era dividir y doblegar al ala izquierda del partido, es decir a la base de Tony Benn.
A pesar de la línea de compromiso de los 'neo-realistas', el gobierno conservador no redujo en absoluto sus ataques en contra de los sindicatos. El resultado más bien fue una acentuación de la polarización existe desde hace muchos años entre los sindicatos. Los dirigentes sindicales del ala izquierda atacaron públicamente la línea capitulante del ala derecha durante la huelga de artes gráficas. En la actual huelga de los mineros, el sindicato de izquierda de trabajadores de transportes ha organizado por propia iniciativa la suspensión de los transportes de carbón.
Estas divisiones no sólo se han limitado al nivel de las burocracias sindicales. Traspasan al movimiento laborista, tanto en los sindicatos como en el partido. Además se sitúan en un contexto en el que a pesar de las derrotas, la fuerza organizativa de base de la clase obrera está organizada en los sindicatos, existen mas de 200.000 delegados de taller y una fuerte minoría de militantes del sindicato del partido laborista está dispuesta a combatir a los conservadores y oponerse a la línea de colaboración con la burguesía emprendida por la derecha sindical. La izquierda de los sindicatos y la del partido laborista hoy en día tienen un objetivo político más claro que nunca desde hace varios años. También es una izquierda bien diferente de la de hace 10 años. En aquella época la fuerza política dominante en la base de los sindicatos era el partido comunista de la Gran Bretaña
de 1983 estaba compuesta por Neil Kinnock y Roy Hattersley (representante de la derecha) y debía expresar "nueva unidad del partido". (5). Hasta 1974 el partido conservador tenía vínculos direcsostenían la unión directos se rompieron en 1974 y existen ya tres partidos individuales del par"conservadores unistas. y
La evolución de la izquierda laborista en el curso de los diez últimos años
El Partido Comunista británico se apoyaba en una red de delegados de taller en la automoción, la metalurgia, la construcción naval y los trabajadores portuarios. Cuando había que responder a los intentos gubernamentales de introducir una legislación antisindical, podía
"Comité de coordinación para la defensa de los sindicatos (LCDTU)", que podía a su vez convocar una huelga nacional que implicaba a trabajadores, sucedió en diciembre de 1970. El Partido Comunista británico organizó en los sindicatos, en alianza con otras fuerzas de izquierda, estructuras de "Izquierda amplia" , una corriente que se dedicaba fundamentalmente a la elección de representantes sindicales oficiales del ala izquierda en las diversas instancias. Esta acción logró transformar la dirección de dos de los principales sindicatos, el Sindicato de Transportes y de los trabajadores no cualificados (TGWU), que tiene más de 2 millones de miembros y el Sindicato de los metalúrgicos (AUEW), organizaciones sindicales que pasaron de estar dirigidas por el ala derecha del movimiento obrero, a ser el ala activa de la corriente
De esta combinación de fuerzas, entre una estructuración sólida en la base dirigida por el Partido Comunista, y burócratas de izquierda cuya popularidad estaba ligada a esas estructuras de base, dió nacimiento a una enorme huelga de resistencia obrera a los ataques patronales a finales de los años 60 y principios de los años 70. Estas luchas hicieron añicos la legislación antisindical, inflingieron una derrota a la política de topes salariales y a fin de cuentas, logró tumbar al gobierno conservador de Edward Heath en 1974. Esto condujo también a una sindicalización masiva de empleados y funcionarios. Hubo una gran afluencia de mujeres en la composición de la fuerza de trabajo y también en los sindicatos. En 1976 el
Sindicato estaba formado por un 75% de mujeres. Pero los límites de esta actividad reivindicativa y sindical aparecieron muy
Laborista, sucedió en el gobierno a Edward Heath, fue incapaz de asegurar una mayoría electoral absoluta. Con motivo de las elecciones de febrero de 1974 logró la votación más baja desde 1931.
En resumen, la combatividad de los trabajadores en las luchas no se transformó en apoyo al único partido obrero. Pero un giro incluso más importante se produjo con la recesión de 1975. El gobierno laborista, ayudado por la burócracias sindicales, impuso una política de austeridad que redujo en un 10% el nivel de vida de las masas trabajadoras en menos de 3 años. El Partido Comunista rehusó romper su alianza con los burócratas sindicales que sostenían esta orientación, abandonando a los delegados de base a su propia suerte y a su desmoralización. contención cedió en 1978-1979; cayó el gobierno laborista arrastrado por una ola de luchas. Y fue Margaret Thatcher la que ocupó su lugar. La experiencia del gobierno laborista de Harold Wilson y James Callaghan, y la incapacidad del Partido Comunista en la dirección de la lucha sindical implicó un cambio muy profundo en la izquierda de los sindicatos y del partido laborista. El centro de actividades obreras dejó de ser exclusivamente la lucha reivindicativa directa llevada a cabo por las organizaciones de delegados de taller y de empresa. Un nuevo combate surgió en los sindicatos y en el partido laborista para cambiar la dirección y obligarla a rendir cuentas a la base. Esta fue la primera ola de lo que se llama 'bennismo", que provocó la más amplia discusión política que los sindicatos hayan conocido desde la
De 1978 a 1982 este ala izquierda bennista logró una serie de reformas democráticas en el funcionamiento del Partido Laborista, así como importantes cambios de orientación política del partido en favor de una posición de desarme unilateral o contra la política de control de las rentas. Siendo el partido la única carta de toda la alternativa política, estos desarrollos eran muy alarmantes para la clase dominante británica. Se encontraba enfrentada a la perspectiva de ver a la Thatcher reemplazada por un partido laborista dirigido por su ala izquierda y a lo mejor un instrumento político y poco fiable. La puntuación electoral de los conservadores ha venido reduciéndose constantemente desde hace medio siglo. Han perdido su base en las ciudades, en Escocia, en Irlanda del Norte entre los protestantes (unionistas) mayoría entre las electoras. Una parte de la derecha laborista se escindió para formar el SDP, que se unió al partido liberal para formar la Alianza. En las elecciones legislativas generales junio de 1983, esta Alianza obtuvo
solamente unos pocos puntos menos que los laboristas, jugando un papel de división de los votos anticonservadores. Teniendo en cuenta el sistema electoral, el resultado fue la obtención por parte de Margaret Thatcher de la más amplia mayoría parlamentaria del siglo en número de diputados, con sólo un 42% de sufragios. Las diferentes corrientes del movimiento laborista
El ala derecha de la burocracia ha hecho recaer en los partidarios de Tony Benn la responsabilidad de los malos resultados electorales del partido laborista en las elecciones generales de junio de 1983 y ha lanzado su contraataque con el objetivo de debilitar y aislar a los bennistas. El objetivo de la derecha es hacer del partido laborista un partido aceptable para la clase dominante y si no lo logra, preparar una posible coalición con la Alianza. Algunos portavoces de la derecha laborista incluso ya han dado a conocer su preferencia por el SDP frente a un Partido Laborista dirigido por Benn. Estas fuerzas se unen a las que en el seno del partido laborista se pronuncian en favor de una organización de tipo sicialdemócrata europeo, cuyos vinculos con los sindicatos fuesen menos directos.
Para resumir, las direcciones del sindicato y del partido laborista están divididas hoy en día en tres corrientes:
— Un ala derecha que intenta debilitar los vínculos entre los sindicatos y el partido y se inclina hacia la constitución de un partido socialdemócrata, cuya adhesión sería individual y hacia un sindicalismo "apolítico" y corporativista. La dinámica de esta corriente la lleva hacia la alianza con el SDP para hacer saltar a los conservadores.
— Una segunda corriente intermedia que espera a la vez hacer al Partido Laborista aceptable para la burguesía y recuperar su audiencia electoral.. El proyecto de esta corriente no tiene futuro en el estado actual de la crisis. La dominante continuará sindicatos para llegar a debilitar su fuerza organizativa. Continuará también con sus esfuerzos por destruir al partido laborista como principal alternativa a los conservadores. Esta corriente constantemente se verá empujada en brazos de la derecha.
- La tercera corriente es la que se constituyó alrededor de Tony Benn en el partido laborista, y alrededor del dirigente minero Arthur Scargill en los sindicatos. Se trata de la fuerza de izquierda más significativa en el mapa político británico actual. Esta corriente apoya las reformas democráticas en el funcionamiento del partido, se opone a la trayectoria colaboracionista de la derecha del partido y apoya las luchas contra los conservadores. Su objetivo es recons. truir el Partido Laborista y convertirlo en un partido obrero basado en los sindicatos y en los movimientos de masas, particularmente en el movimiento antinuclear de la campaña por el desarme nuclear (CND) y en las luchas de los grupos más oprimidos de la sociedad (las mujeres, los negros y los jóvenes).
El resultado de esta batalla es vital para el movimiento obrero en Gran Bretaña. Los conservadores han declarado su intención de dejar fuera de la ley el monopolio sindical del empleo, atacar a las reservas financieras de los sindicatos y los bastiones laboristas en las grandes ciudades. También quieren amarrar a los sectores más fuertes de la clase obrera e infringirles derrotas decisivas. La orientación de la derecha laborista es la de adaptarse a estos ataques y. evitar las confrontaciones graves. Este curso significaría un debilitamiento dramático del partido laborista y de los sindicatos y una coalición con los partidos burgueses.
El Partido Laborista se ha convertido en la cuestión central de esta batalla entre el ala derecha y el ala izquierda. El Partido Laborista se ha visto marginado de esta confrontación. Su corriente 'eurocomunista' llama abiertamente a una política de colaboración con la burguesía, mientras que su ala stalinista ha visto como su organización de base de los 'shops stewards' ha quedado totalmente desarticulada. No existe ninguna fuerza significativa a la izquierda del bennismo en el campo político británico hoy en día. Los sectores de la oposición de izquierda en los sindicatos están hoy animados por elementos de base del Partido Laborista. Esto se ha visto confirmado por la audiencia que ha tenido la conferencia organizada en marzo pasado, la tendencia 'Militant' (centristas de derechas, que se reclama del troskismo) en el Partido Laborista. Esta conferencia, organizada en honor de la izquierda sindical, atrajo a más de 2000 delegados. En la base de los sindicatos, la izquierda se organiza y su eje principal de batalla es la lucha por la dirección del partido. La 'Izquierda amplia', dirigida por el Partido Comunista, que se basa en una interseción sobre problemas sectoriales,
ha quedado anulada como fuerza significativa en la base de los sindicatos La nueva izquierda está ligada a fuerzas que se encuentran en el seno del partido laborista y se organiza alrededor de un abanico de propuestas políticas que se refieren a la unidad, el 'unilateralismo' en materia de desarme nuclear, el apoyo a las medidas compensatorias en favor de la mujer y de los negros, el apoyo a las luchas de los trabajadores. Estos elementos de izquierda son más numerosos entre los empleados y en los sin dicatos del sector publico. en los princi pales sindicatos de trabajadores manuales, como los metalúrgicos, los de transportes, los astilleros, la 'vieja izquierda' todavía no ha sido reemplazada por formaciones organizadas de forma significativa en un plano nacional.
Los golpes infringidos a los stewards' y el debilitamiento de la base sindical del Partido Comunista ha obstaculizado el desarrollo de la oposición de izquierdas en el sector industrial. No obstante, se constata un fuerte apoyo para los dirigentes de la izquierda y su política y los militantes se organizan cada vez más en torno a estructuras sindicales para hacer presión sobre las direcciones sindicales.
El polo político dominante de izquierda para los militantes de base es la corriente representada por Tony Benn y Arthur Scargill. Hasta este momento estos dirigentes de izquierda no han decidido organizar su base a escala nacional, lo cual es un riesgo que puede costarle muy caro. Por ejemplo, en el Sindicato de Mineros (NUM) la reciente elección para el puesto de secretario general ha visto como el dirigente de la izquierda Peter Heathfield logró vencer solamente por muy poco al candidato del ala derecha. En el sindicato de transportes y trabajadores no cualificados (TGWU), que millones de adherentes, la campaña para la elección del secretario general se está desarrollando en estos momentos. Parece muy verosímil que el candidato del ala derecha, George Wright, se colocará muy cerca detrás del candidato del ala izquierda, Ron Todd, y quizá incluso llegue a ser elegido. Un resultado así sería un golpe muy duro para la izquierda. El TGWU es el sindicato más importante del país y actualmente su orientación está de acuerdo con la izquierda en contra de realistas'. En una serie de luchas importantes (conductores de trenes, trabajadores de la sanidad, artes gráficas) la derecha sindical ha podido traicionar las luchas porque la izquierda no estaba organizada para oponerse a estas traiciones. Este problema sin duda alguna resurgirá con la huelga de los mineros.
Todos estos conflictos han demostrado que hay una fuerte minoría en los sindicatos y en el Partido Laborista que contra los conservadores y contra el está dispuesta a combatir a la sabotaje organizado por la derecha sindical. La organización de esta fuerza en los sindicatos y en el Partido Laborista está a punto de dar un paso adelante crucial para los intereses de las luchas en el futuro. No haberlo hecho ya representa la debilidad más grande de la burocracia de izquierda.
Para los socialistas revolucionarios el desarrollo de todo lo que pueda conducir hacia una organización nacional de este tipo es una tarea prioritaria. En Gran Bretaña la crisis económica está a punto de provocar una reorganización fundamental de la política burguesa, con el papel de la tercera fuerza que está jugando la Alianza. Esta crisis afecta también al movimiento obrero muy profundamente. La disyuntiva fundamental a la que se enfrenta la clase obrera en el periodo que se abre es aceptar la línea sindical corporativista y de entendimiento con la burguesía de la derecha o luchar por unos sindicatos ligados a obrero defienda todas las luchas de los oprimidos.O Londres, 4 de Mayo de 1984