Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Dossier: Portugal, Abril 1974, La gran ilusión

· Inprecor n.º 37, marzo-abril de 1984 · pp. 21-29 · 7.712 palabras

PORTUGAL, ABRIL 74-NOVIEMBRE 75

LA GRAN ILUSION

FRANCISCO LOUÇA

CRONOLOGIA

1974

25 de abril de 1974:

Sublevación militar y formación de la junta de Salvación nacional.

El ahora mariscal Espinola -dignidad que le fué conferida hace unos pocos años— ha sido nombrado presidente de la Comisión organizadora de las conmemoraciones oficiales del 10º aniversario del golpe de Estado del 25 de abril de 1974, que derribó la dictadura de Marcelo Caetano. Ex-combatiente junto a los ejércitos nazis, brillante oficial de las guerras coloniales, responsable del asesinato del dirigente nacionalista guineano Amílcar Cabral, primer presidente de la República después de la caída de la dictadura y responsable de los golpes de Estado fallidos del 28 de septiembre de 1974 y de 11 de mar-

ISKRA POL

Dossier

zo de 1975, Spínola organizó en el exilio una fuerza terrorista, el MDLP, responsable de numerosos atentados y asesinatos. El periodista Gunter Walraff consiguió tender una trampa a este viejo general e introducirse en su corte, consiguiendo revelar sus planes de lucha armada contra el régimen surgido del 25 de abril. Vuelto del exilio, ahí lo tenemos organizando las conmemoraciones de una revolución en la que no participó, a la que se opuso e intentó destruir con la fuerza de las armas. ¿Paradoja?. Una de las muchas de estos diez años.

Un primer ministro socialista que anuncia

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1 de mayo de 1974: Manifestaciones monstruo en Lis-

Oporto y otros lugares. Fraternización entre la tropa y los trabajadores.

15 de mayo de 1974: Spinola presidente de la Repúbli-

9 de julio de 1974: Dimisión del primer gobierno de Palma Carlos.

17 de julio de 1974: El general Gonca/ves es nombrado primer ministro: cuatro representantes del MFA en el gobierno.

29 do julio de 1974: Reconocimiento y limitación del derecho de reunión y de huel-

28 de septiembro do 1974: Fracaso de un golpe spinolista ante la respuesta de los trabajadores.

30 de septiembre de 1874: Dimisión de Spinola. Le sustituye Costa Gomes.

14 de enero de 1875: Gran manifestación en Lisboa en pro de la unidad sindical.

de onoro de 1876: Aprobación por el gobierno de la ley sindical, con la oposición del PS.

25 de enero de 1875: En Oporto, la extrema izquierda boique su gobierno va a guardar el socialismo en un cajón. Un ministro de Educación, masón, que concede a la Iglesia católica facilidades en la enseñanza oficial que ni el mismo Oliveira Salazar hubiera otorgado. El anecdotario de la revolución está lleno de cosas así: a esta "clase política" hecha deprisa y corriendo, no se le pueden exigir los 'buenos modos"' y la "dignidad" de las democracias occidentales.

‹Cómo fué esta revolución y cuál es su herencia?. La respuesta no es fácil. Las particularidades de la crisis pre-revolucionaria, la aplicación concreta de la política de los partidos mayoritarios de la clase obrera, y en particular, la "excepcionalidad" del PCP, y finalmente algunas cuestiones sobre la revolución europea, serán los temas de este artículo. La caída de la dictadura y la crisis pre-revolucionaria

Cuando el 9 de septiembre de 1973, 136 oficiales se reunieron para discutir asuntos profesionales, las medidas más radicales que se propusieron en defensa de sus reivindicaciones fueron una huelga y una manifestación. Dos meses después, un golpe estaba ya en marcha. Inicialmente, el pretexto era mas que ambiguo: los oficiales profesionales querían impedir la aplicación de una medida del gobierno que, para suplir la falta de oficiales provocada por la continuación de la guerra colonial, permitía a cualquier hombre con formación universitaria adquirir, tras 6 meses de instrucción, el mismo estatuto profesional y salario que los oficiales que habían ascendido lentamente en la escala jerárqui-

Pero estas reuniones, animadas por los militares más radicales, fueron suficientes para poner en movimiento una amplia coalición, en la que confluían reivindicaciones corporativas, el ansia de terminar con la guerra colonial (que costaba proporcionalmente, en dinero y en vidas humanas, el doble que la guerra de Vietnam) y la voluntad de restablecer las libertades democráticas, asfixiadas por la más vieja dictadura de Europa. Mili-tares de derecha y extrema derecha participaban en las reuniones junto a los que militaban en el PCP y la extrema izquierda.

Por esta razón, el enorme aparato policial del dictador (en aquellos momentos, la PIDE tenía cerca de 22.000 agentes y 200.000 informadores, aproximadamente uno por cada 40 portugueses residentes), fué impotente para frenar este movimiento, pese a estar informado de su actividad: el movimiento era una reacción orgánica de una parte esencial de la oficialidad, aquellos oficiales que tenían mando directo de tropas. Así, el golpe era un ''secreto de Polichinela"'. El mismo Caetano intentó anticiparse a sus consecuencias y organizar una transición ordenada del poder a las manos de los generales que podían tender un puente a los rebeldes: Costa Gomes y Spinola, jefe y subjefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. Cuando estos intentos fallaron, el régimen intentó afirmar una posición de fuerza: en la tarde del 14 de marzo son destituídos Costa Gomes y Spínola y los demás generales juran fidelidad a Caetano. Dos días después, el regimiento de Caldas de Rainha se pone en marcha hacia Lisboa con 200 hombre y carros blindados: no habían recibido a tiempo la desconvocatoria de la acción militar en marcha, que había sido aplazada. La historia siempre se repite...

A pesar del fracaso de este golpe que no llegó a disparar un solo tiro, el régimen fué incapaz de organizar una represión eficaz y desarticular el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA). Los conspiradores volvieron a la faena tranquilamente y en la noche del 24 de abril, Otelo Saraiva de Carvalho montó su puesto de mando en el cuartel de Pontinha: la mayoría de las unidades militares obedecieron sus órdenes; las emisoras de radio, de televisión, el aeropuerto, los ministerios fueron ocupados sucesivamente.

Tres hechos deben ser destacados; mucho de lo que ocurrió a continuación tiene que ver con ellos.

En primor lugar: el golpe militar se fijó como primer objetivo del dominio de los grandes medios de comunicación de masas. Este control permitió establecer rápidamente una relación de fuerzas política: la población fué alertada de lo que sucedía y se ectó a la calle, de forma que las tropas apenas podían desplazarse. Los soldados fieles al régimen sufrían el impacto de las noticias no desmentidas que daban cuenta, a veces con exageración, de que el MFA controlaba la situación. En particular hubo dos efectos psicológicamente decisivos: la radio captaba y retransmitía las llamadas entre jefes militares y ministros, que probaban su indecisión y confusión: nada mejor para quebrar el ánimo de sus tropas. Además, y no de menor importancia, el apoyo que iban sintiendo los soldados rebeldes aumentaba su confianza: la verdad es que habían salido de sus cuarteles siguiendo las órdenes de sus capitanes, pero sin saber el objetivo de su misión...

En sagundo lugar, las masas ocuparon inmediatamente los centros de las grandes ciudades, de un modo totalmente espontáneo, pero en favor de la revuelta, llegando a anticiparse respecto a algunos objetivos (asalto al cuartel de la PIDE; liberación de presos políticos) y comenzando a influir en el curso de los acontecimientos. Este movimiento espontáneo culminó el 1º de mayo en la mayor manifestación realizada en el país.

En tercer lugar, el propio régimen procu-

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cotea e impide el congreso del CDS (derecha demócrata-cristiana).

7 de febrero de 1975: Cinco mil manifestantes en Lisboa respondiendo al Hamamiento de las comisiones obreras, contra las maniobras de la OTAM y el paro, pese a que la manifestación fué prohibida.

10 de febrero de 1976: Se anuncian las elecciones constituyentes para el 12 de abril.

7 de marzo de 1976: Manifestación de extrema izquierda en Setubal contra un mitin del PPD (parti do burgués de "centro"). Un militante es asesinado por la policía.

11 de marzo de 1975: Intento de golpe spinolista fallido. Spínola huye a España.

15 de abril de 1975: Formación del cuarto gobierno provisional y adopción de la primora serio de na cionalizaciones.

25 de abril de 1975: Elección de la Asamblea constituyente: PS 38%; PPD 26%; PCP 13%; MDP 4%; Ext. izqda. 4%.

8 de jullo de 1975: Adopción por la Asamblea del MFA del 'Documento guía".

ró evitar el enfrentamiento. Su incapacidad operativa es sorprendente: Marcelo Caetano, primer ministro y hombre fuerte del régimen no cumple el plan de emergencia y no se dirige hacia el bien equipado cuartel de Monsanto; corre a refugiarse en el cuartel de Carmo, quedando aislado en el centro de Lisboa, este cuartel será posteriormente rodeado por soldados del MFA y sectores populares. Tampoco dió ninguna órden a sus ministros, que fueron cada uno por su lado. El presidente de la República Américo Tomás se quedó todo el día en su casa: nadie se acordó de él. La única iniciativa de Caetano fué promover su sucesión a través de Spínola. Mandó llamar al general, que le garantizó no tener nada que ver con los acontecimientos (lo que en parte era verdad). Le pidió que tomara ei poder en sus manos antes de que 'caiga en la calle'. Spínola pidió y recibió un mandato del MFA para una operación de transmisión de poderes: ¡todavía la revolución respetaba las reglasl. Así terminó la dictadura, en su 48° año El fracaso del spinolismo y la crisis pre-revolucionaria

Así, el último acto de la dictadura fué transmitir el poder a Spínola, que formó rápidamente una Junta de Salvación Nacional, para formalizar su nombramiento como presidente. El movimiento de los capitanes quedó desbordado: su candidato era Costa Gomes y nadie dudaba de que los oficiales presentes en la Junta no representaban al MFA. Pero el compromiso fué aceptado: Spínola nombró un gobierno y se creó un Consejo de Estado asociando personalida-

En este contexto se define el primer enfrentamiento que va a determinar el rumbo de la revolución. De hecho, Spínola representa la única posibilidad de controlar la crisis abierta con el golpe y restablecer rapidamente un centro de poder. Sus profundas relaciones con el gran capital financiero le aseguran el apoyo de la burguesía; también está con él la cumbre de la jerarquía militar, o al menos los que supieron escoger el lado del vencedor durante el golpe y así conservaron sus funciones. Spínola juega sus cartas: procura reforzar su poder, aplazando las elecciones a la Asamblea Constituyente y refrendando su función de Presidente, marginando de este modo a los oficiales del MFA, estructura que pretende disolver. Este poder fuerte es la condición para alcanza dos objetivos: controlar el movimiento de masas e impedir la descolonización, imponiendo una solución neocolonial asociada a los imperialismos más fuertes.

En esos dos objetivos se resumía lo que la burguesía consideraba que podía ceder. El nuevo régimen debía dejar la democracia a la puerta de las fábricas y, sobre todo, no debía dejarla salir de la metrópolis: éstas eran las condiciones fundamentales que la burguesía identificaba con la defensa de su órden.

Consultado para la redacción del programa del MFA, Spínola se pronunció por la restricción de las libertades, en particular por una liberación selectiva de los presos políticos, por la restricción del derecho de asociación política y, sobre todo, rechazó el "derecho a la autodeterminación" de los pueblos coloniales. En su primer discurso en nombre de la Junta, afirmó textualmente que "su primera tarea era garantizar la supervivencia de la Nación soberana en su totali-

El primero de estos objetivos fué resuelto inmediatamente por los hechos. Los presos políticos rechazaron una liberación selectiva: ''o todos o ninguno". Y salieron todos. Los partidos aparecieron inmediatamente en público; los sindicatos y los ayuntamientos comenzaron a ser ocupados por los trabajadores; las estructuras represivas (Legión portuguesa, censura) fueron asaltadas por las masas. El gobierno fué reconociendo las situaciones de hecho. El 11 de mayo comenzaron las ocupaciones de casas vacías por familias pobres y la Junta fué obligada a aceptarlas. Hay que señalar, y volveremos más adelante sobre el tema, que los partidos de la derecha tardaron en formarse, pese a que el PPD primero y el CDS después, tuvieron apoyo y dinero garantizado por los spinolistas. Spínola intentaba crear una estructura de intervención social que soportase su lucha por el poder: fracasó en los dos terrenos.

La historia de este fracaso se fué escribiendo por episodios: primero, la caída del 1° gobierno provisional que había intentado dar plenos poderes al general, y la imposición de un 2º gobierno provisional elegido por el MFA, con Vasco Goncalves como primer ministro; después, el fracaso del golpe de 28 de septiembre de 1974 y la dimisión del presidente; finalmente, el fracaso del golpe de 11 de marzo, cuya derrota provocó la huída de Spínola a España.

El fracaso del spinolismo es la primera gran etapa de la revolución portuguesa. La derrota de Spínola cierra un capítulo con mucha más fuerza que todas las luchas posteriores por el poder, con excepción del 25 de noviembre de 1975. Significó la derrota de la estrategia de la burguesía portuguesa en los primeros meses de la revolución. A partir de entonces, la burguesía adoptó la máxima de los gansters de Chicago: "if you can't beat them, join them" (si no puedes con ellos, únete a ellos).

De hecho, la esperanza de continuidad orgánica del régimen, con una pequeña cirugía estética estaba ligada a la posibilidad de

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9 de julio de 1975: Dimisión de los ministros socialistas que pronto fueron seguidos por los ministros del PPD.

16 de Jullo de 1975: Manitestaciones en Lisboa de las Comisiones de trabajadores con la participación de soldados y, por primera vez, la presencia de seis tanques en el desfile.

21 de Julio de 1975: Designación del triunvirato (Costa Gomes, Goncalves, Carvalho).

8 de agbato de 1975: El nuevo gobierno Goncalves entra en funciones. El documento publicado la víspera por nueve miembros del Consejo de la Revolución, entre los que está el mayor Melo Antunes, re cibe el apoyo de Mario Soares.

13 de agosto de 1976: E/ 'documento de los oficiales destinados al COPCON denuncia la posición de Antunes.

20 de agosto de 1976: Por iniciativa de los revolucionarios y ante el llamamiento de las comisiones de trabajadores y de barrios, 50.000 manifestantes salen a la calle en Lisboa.

26 de agosto de 1976: El FSP, MES, LUAR, LCI, PRP-BR, PCP y MDP*, firman mantener intocables las condiciones fundamentales de la explotación de los trabajadores de Portugal y de las colonias. La independencia de las colonias, impuesta sobre el terreno por la fraternización entre los dos ejércitos, a pesar de la jerarquía militar que soñaba con reconstruir una comunidad lusófona intercontinental, y a la vez la enorme movilización de los trabajadores metropolitanos, derrocó los proyectos continuistas de la gran burguesía. Y así pudo verse a los miembros de las familias Mello y Champalimaud, convertidos en pistoleros de las bandas spinolistas, sin éxitos ni expectativas de lograrlos, huyendo en los helicópteros de su general. Sus bienes serían nacionalizados después del 11 de marzo.

Marcelo Caetano perdió su última apuesta. La crisis del Estado y las particularidades del ascenso revolucionario

Este fracaso debe ser medido en toda su dimensión: dejaba a la burguesía sin alternativa inmediata para el poder. Una burguesía de la cual pudo decir, con algún cinismo y mucha verdad, el dictador Caetano: "La burguesía portuguesa, habituada a gozar de un clima de paz durante casi medio siglo, bajo la protección de unas instituciones policiales que le servían de escudo, no tenía espíritu combativo, ni sabía cómo actuar en defensa de los principios que decía profesar"'.

Esta situación de desarme político tiene mucho que ver con las características de la larga dictadura: al contrario que los fascismos europeos, construídos sobre la base del ascenso de un partido de masas, en Portugal la dictadura se implantó, creó su aparato de Estado y sólo después un partido; exceptuando los años cruciales de 1930-33, la pequeña burguesía no se movilizó nunca de un semejante a los movimientos nazis. Este "fascismo", , católico y provinciano, tuvo la habilidad de ir equilibrando en su política los intereses de varias fracciones burguesas. Ninguna de ellas originó una alternativa y los descontentos acabaron siempre en el exilio, en la cárcel o en el cementerio. La única corriente que llegó a diferenciarsa en los últimos años fué la que formaría el PSD, pero desde el primer momento estuvo comprometida con Spínola y con la estrategia de reforma interna del régimen (sus dirigentes, en particular Sa Carneiro, habían sido diputados de la "Unión Nacional" de Salazar).

En este contexto, la crisis de dominación burguesa tomaba una dimensión extraordinaria: su principal motor estaba dentro de las fuerzas armadas, durante tantos años guardia pretoriana del poder, y se transmitía a todos los aparatos de Estado-cuerpos represivos, tribunales, escuelas, medios de información- sin que ninguna fuerza burguesa tuviera consistencia política para coger el timón de la crisis.

Esta especificidad de la crisis pre-revolucionaria se mantuvo durante los 14 meses: hay una desincronización entre la crisis del aparato de Estado y la creación de organismos centralizados de poder alternativo. Esto puede comprenderse considerando el largo camino recorrido por el movimiento obrero, que sólo comenzó a ganar identidad y experiencia a partir de 1969 y bajo la opresión de una dictadura y de una guerra colonial.

Esta particularidad engañó a muchos observadores. Por ejemplo, Alfredo Margarido afirma que "lo que se verificó constantemente en Portugal fué una lucha entre los diversos clanes de la nueva clase política para ocupar el aparato de Estado, sin que la estructura del Estado fuese nunca puesta en cuestión". Por su parte, Pierre Naville alertaba sobre el hecho de que los militares no habían abandonado ninguna parcela de poder, limitandose a crear una ficción de democratización del poder. También Roger Garaudy expresó reservas del mismo tipo: el ejército aparato represivo por excelencia, sólo como maniobra podía pretender y aceptar una real liberación de la dictadura.

De este modo se desconocía la existencia de una crisis global del Estado y la dialéctica precisa a que daba lugar: el movimiento de masas penetraba en las brechas abiertas por la paralización del aparato de represión, extendía sus iniciativas, ganaba fuerza con las ocupaciones de pisos, de tierras y de empresas, generalizaba la democracia directa, aceleraba la descomposición del ejército y acentuaba la debilidad de los gobiernos. La radicalización política que se desarrolló es un producto de esa dialéctica: la crisis del aparato de Estado facilita la ofensiva del movimiento de masas, que a su vez influencia la relación de fuerzas en el MFA.

Porque esta contradicción se resume en un nombre: MFA, la punta del iceberg del poder. Después de la derrota de los generales, ésta es una estructura de organización de los capitanes: ahí está el centro del poder. Al iniciar la ofensiva que prepararía el golpe de Estado, el grupo de los 9 (Melo Antunes, Vasco Lourenco...) lo dijo con todas las letras: "Sin clarificar la cuestión del poder en el MFA, no es posible atacar a fonla organización del Estado, evitando su ruina completa (...) Es necesario rechazar enérgicamente el anarquismo y el populismo que conducen inevitablemente a una catastrófica disolución del Estado, una fase de desarrollo de la sociedad en la cual, sin Estado, ningún proyecto es posible ni viable" (agosto 1975). Lo menos que puede decirse es que los actores se sabían muy bien la obra que estaban representando.

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un acuerdo unitario (FUR). Y el 27 se celebra una gran manifestación en Lisboa por iniciativa del frente.

29 de agosto de 1975: Goncalves es sustituído al frente del gobierno por el almi rante Pinheiro de Azevado y es nombrado jefe del estado mayor general de las fuerzas de 1975: El nuevo primer ministro, Pinheiro de Azevedo, pide a los partidos socialistas y comunistas que participen en el nuevo gobierno (finalmente habrá 4 ministros del PS, 2 del PPD y 1 del PCP). El líder socialista Soares pide la dimisión del general Goncargo de jefe de las fuerzas armadas.

4 de septiembro de 1976: El ejército de tierra, que dispone de la mitad de los puestos en la asamblea del MFA pide la destitución del general Goncalves. El general Splnola emprende una gira por Europa. (*)Los únicos partidos que continúan hoy son el PCP y la LCI, cuyo nombre actual es PSR, sección portuguesa de la IV Internacionsl.

Atravesado por una multipolaridad de presiones, el MFA se desagregó en el verano de 1975, por efecto conjugado de la ofensiva de su derecha y su centro, preparando el golpe y rentabilizando las estructuras tradicionales de la jerarquía militar, y de la ofensiva obrera, con la generalización de la autoorganización y el desarrollo de iniciativas autónomas, cuya expresión más avanzada es el movimiento de soldados que creó un masivo movimiento democrático y reivindicativo, los SUV (''Soldados Unidos Vencerán"). Las manifestaciones impulsadas por los SUV en septiembre en Lisboa y Oporto, son la primera indicación de la posibilidad de transcrecimiento de la situación política y de creauna dualidad de poder: los SUV atraen a importantes sectores socialistas, escapan al control del PCP, son reconocidos por las Comisiones de Trabajadores como una vanguardia de lucha. Desplazando a los generales, los capitanes participaron en la apertura de una crisis pre-revolucionaria; cuando los soldados pusieron en causa er poder de los capitanes, la revolución comen-

La enorme autoridad política que el MFA conquistó en el pueblo en 1974, y que mantuvo durante gran parte de 1975, le dió una gran capacidad de integración de tensiones sociales. Pero están equivocados los que ven en este proceso simplemente un conjunto de maniobras populistas del brazo armado del capital: el MFA se desintegró justamente porque no era ese instrumento, porque estaba atravesado por la presión de las luchas de masas, en una situación en la que no existían alternativas burguesas sólidas y la relación de fuerzas evolucionaba en favor de la clase obrera. Por tanto, la particularidad del

MFA está inscrita en este trayecto de la crisis de dirección burguesa de la sociedad; y ésta es la razón fundamental por la cual la futura revolución portuguesa tiene tantas posibilidades de contar con un nuevo MFA, como

Godot de llegar a tiempo en la obra de

Durante el año 1975, el MFA procuró equilibrar las diversas tensiones en su interior, avanzando progresivamente con un fortalecimiento de su izquierda (las fuerzas próximas al PCP eran predominantes en la Asamblea del MFA durante los primeros meses de

1975, pero las fuerzas ligadas a Otelo y a los grupos de extrema izquierda controlaban los principales regimientos operativos de Lisboa). Reflejo de la institución militar, el MFA procuró garantizar siempre su papel como centro del poder político: en esto, todas las corrientes estaban de acuerdo. Definiéndose como "movimiento de liberación nacional lun pequeño triunfo, a posteriori, de los ejércitos nacionalistas africanos sobre la ideología de los ejércitos de ocupación...), afirmaba que "la dirección del actual procoso rerolucionario compete al MFA, por medio de sus órganos revolucionarios, la Comisión Coordinadora de Programa, el Consejo Superior y la Asamblea" (boletín del MFA 14.1.75). Más adelante, el "Documento Guía de la Alianza Pueblo-MFA" (ver el texto en anexo/ definía el objetivo de crear "un aparato de Estado de base popular' "dinamizando las potencialidades de las iniciativas de los órganos populares locales"' y garantizando que el "Consejo de la Revolución" es el "órgano máximo de soberanía

En el terreno político, esta evolución se corresponde con varios intentos de remodelación de la dirección del MFA y por consiguiente del gobierno: el 16 de julio de 1975 se establece un triunvirato formado por Otelo, Costa Gomes (presidente de la República) y Vasco Goncalves (primer ministro), que fué llamado "directorio". Su fracaso llevó a nuevos intentos: el "grupo de los 9"' negoció con Otelo la sustitución de Vasco Goncalves en el cargo de primer ministro (en estos momentos, el PCP estaba ya en minoría en la Asamblea del MFA). Esta fué la razón real que llevó a la dirección del PCP a participar en el FUR ("Frente de Unidad Ravolucionario", bloque político constituído por el PCP y la gran mayoría de los partidos de extrema izquierda): intentaba así aliarse y neutralizar a la extrema izquierda y su influencia en el seno del MFA, para abrir el camino a una alianza con el "centro". Desastrosa maniobra, que sólo terminó concretandose, durante las acciones militares del 25 de noviembre, cuando el PCP aseguró la desmovilización de las unidades que intentaban resistir frente al golpe (Costa Gomes. "Sobre Portugal"'. Lisboa 1977 p.89).

La bipolarización entre las clases en el conjunto de la sociedad terminó desarticulando este poder político cada vez más frágil: quedará en la historia el recuerdo del gobierno del almirante Pinheiro de Azevedo, apoyado por el PS y el "grupo de los 9", que debió ponerse en huelga ante el temor de ser, una vez mas, secuestrado por manifes. taciones obreras. El mensaje estaba claro: sólo un golpe de fuerza podía invertir la relación de fuerzas. Y el golpe estaba en prepa-

Descorriendo las cortinas de humo que se lanzaron en torno a este golpe, se impone la evidencia: la verdad es que algunos partidos de extrema izquierda, en particular sectores de la fuerza entonces dominante, el MES, creían en las posibilidades y la eficacia de una especie de "golpe de palacio" en realidad una demostración de fuerza capaz de permitir una recomposición en caliente de la relación de fuerzas dentro del MFA. Porque la estrategia del MES era coherente con esa perspectiva: el poder no se toma, se ocupa, y para eso basta con una alianza con la izquierda del MFA y el PCP. En aquellos momentos, la relación de fuerzas militar era

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8 de septiembro de 1975: general Vasco Goncalves, obligado a dimitir de sus funciones de je-fe del estado mayor del ejército, es además, excluldo del Consejo de la Revolución. Todos los ministros -con excepción del primer ministro, almirante Azevedo- dimiten por solidaridad con Vasco Goncalves.

9 de septiembre de 1975: Seis miembros del grupo de los nueve son reintegrados al Consejo de la Revolución. La socie dad norteamericana ITT decide interrumpir todo tipo de ayuda ftnanciera a sus filiales portuguesas.

20 de septiembre de 1976: Constitución del VI Gobierno Pro-. visional.:

26 de septiembre de 1975: Creación del AMI, una fuerza de in: tervención militar dependiente del Presidente de la República. Este. "COPCON de de rechas" volará, més y medio después, las instalaciones de Radio Renascenca.

9 de noviembre de 1976: Manifestación del PPD y PS en apoyo del VI Gobierno

Provisional.

12 de noviembre de 1976: Los obreros de la construcción, en huelga, asedian el edi aplastante: en Lisboa, principal centro del situación no era igual en otras regiones), al COPCON (el regimiento dirigido por Otelo) contaba con 11.400 soldados, de los cuales 7.000 con instrucción y equipamientos de comando, mientras la derecha sólo contaba con 800 soldados en estas condiciones, y no todos aceptaban las órdenes de su jefe, Jaime Neves.

Pero lo fundamental era que ni la izquierda del MFA, ni el PCP querían tomar esa iniciativa. Los jefes del COPCON se entregaron en la madrugada en el Palacio presidencial, y allí quedaron presos. Bastó una llamada de teléfono para reclamarlos: ellos no estaban dispuestos a romper con la jerarquía y la institución militar y obedecieron las órdenes superiores hasta que los superiores les expulsaron del ejército. Unos y otros se oponían a los SUV y al movimiento de soldados, que modificaba profundamente las condiciones de la lucha política en Portugal. Esta es la razón de su rendición.

Por tanto, la fuerza política y la iniciativa estaban ya del lado de la derecha del MFA. En realidad, este sector era una alianza entre la extrema derecha (los oficiales paracaidistas, los comandos de la fuerza aérea...), una derecha (Eanes) y un centro (Melo Antunes y el grupo de los 9, que poco después del golpe invocaban a Gramsci en la Tv para justificar este "bloque histórico"). Y junto a ellos, los partidos burgueses, el PS y toda la extrema derecha civil, creando las condiciones sociales para el golpe.

Las acciones militares que se desencadenaron soi, muy reveladoras: toda la iniciativa del golpe fué tomada por 100 comandos y 100 soldados más, con 25 carros blindados les decir, un grupo sensiblemente menor que la columna militar que intentó el golpe fallido de 16 de marzo de 1974), que ocuparon diversos puntos estratégicos, en particular algunas bases y cuarteles y atacaron a la Policía militar (PM), donde se encontraban 2.000 soldados. Este ataque, es militarmente un fracaso: los comandos disparan y la respuesta les obliga a retroceder, llevándose siete muertos. Pero la PM se rinde porque sus jefes se entregan inmediatamente al presidente Costa Gomes que apoya el golpe.

La proclamación del estado de sitio, la confusión y la pasividad del movimiento obrero, la desarticulación de la izquierda militar, cierran la crisis pre-revolucionaria. El órden pasó a reinar en Lisboa. Los partidos reformistas durante la crisis

Tanto el comportamiento del PCP durante la crisis pre-revolucionaria como su posterior crecimiento y consolidación han producido ilusiones en muchos militantes y comentaristas políticos. De hecho el PCP representa hoy una excepción en la Europa capitalista: es el único partido fiel a Moscú (Cunhal fué el primer dirigente del PC occidental que visitó la Polonia "normalizada" de Jaruzelski), que tiene una importante base de masas (200.000 afiliados), influencia electoral (cerca del 20%) y apoyo sindical (dirige la mayor central sindical, la CGTP). Particularmente en Catalunya, este éxito es una referencia para el partido surgido de la escisión del PSUC, el PCC. Se plantean sobre el PCP muchas preguntas: ¿puede una línea aparentemente combativa tener mayor éxito electoral que el moderado eurocomunismo? (ciertamente esta cuestión ronda por la cabeza de algunos dirigentes comunistas). ¿ Puede un partido tan stalinista ortodoxo ser "revolucionario'"? (muchos militantes de extrema izquierda en Portugal se hicieron esta pregunta y no pocos respondieron afirmativamente).

Las particularidades históricas del PCP están ligadas a la trayectoria de un movimiento obrero que, bajo la dictadura, no conoció otro partido que le asegurase una continuidad orgánica (el PS fué fundado en la República Federal Alemana en 1973). Además, el PCP tenía entonces una notable relación de fuerzas frente a las débiles oposiciones liberales burguesas. Su línea política acompañó todos los giros de la Internacional stalinizada: fué ultraizquierdista, fué frentepopulista, fué pro-pacto germano-soviético, fué anglófono y fué todo lo que ustodos quieran. En la tradición de la izquierda portuguesa, marcada por la influencia ideológica de los republicanos radicales de los años 20, el PCP fué también un partido profundamente pro-colonialista. Y siempre sostuvo una estrategia de "revolución democrática nacional", entendida como un levantamiento nacional que pondría fin a los restos de feudalismo en manos de los grandes propietarios agrarios y monopolistas.

En todo caso, esta política reformista se aplicó con dos particularidades: sin la competencia de ninguna fuerza obrera significativa (el PCP conocía bien los peligros que podría suponer esta competencia: su violenta reacción contra la escisión pro-china de miembros de su CC en 1963 llegó hasta a denunciarlos a la policía política de Salazar) y, como ya dijimos, junto a una débil oposición liberal burguesa. Así los frentes electorales creados por el PCP para concurrir en la seudo-elecciones legislativas que Salazar organizaba para contentar al "mundo occidental", tuvieron siempre un estrecho control orgánico del partido. Sus cuadros fueron educados en esta tradición: una política reformista en la que se procura asegurar la mejor relación de fuerzas posible para el PC. Ya decía Kruschef que "para comer con el diablo hay que tener una cuchara más grande que la suya". A fin de cuentas, también la

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ficio de la Asamblea Constituyente, donde se encuentra el Primer Ministro. El encierro forzoso de los diputados dura 22 horas.

16 de noviembre de . 1975: Manifestación de 100.000 personas en Lisboa, convocada por las Comisiones de Trabajadores, contra la política del VI Gobierno Provisio-

20 de noviembre de 1975: El VI Gobierno Provisional se pone en "huelga" hasta que le sea garantizado por el Presidente de la República el ejercicio de sus funciones.

El Consejo de la ReOtelo como comandante de la Región mi litar de Lisboa. vuetta de los paracai-

24 de noviembre de 1976: Barricadas cortan los accesos a Lisboa. Los oficiales paracaidistas reunidos en Cortegaca preparan el golpe.

25 de noviembre de 1976: Los paracaidistas de la Base de Tancos ocupan las 4 bases de la Fuerza Aérea. Los Comandos de Amadora, dirigidos por Jaime Noves, controlan la situación. Otolo se rinde a Costa Gomes, que anuncia el estado de sitio y la prohibición de pupolítica internacional del Kremlin no pierde ocasión de luchas por "mejores relaciones de fuerzas"': los resultados se han visto, por ejemplo en Afganistan.

Por todo ello, el 25 de Abril era una magnífica oportunidad para el PCP. Controlando el movimiento sindical, particularmente en las principales empresas, y con una fuerte influencia en el MFA, el PCP pudo asistir a la realización uno a uno de los objetivos de su "revolución democrática y nacional"', en un contexto que además desbordaba la simple estructuración de un régimen normal de democracia burguesa, sobre todo porque la participación de las masas en la vida política era creciente y activa. Pero la política del PCP tuvo, aunque esto se olvide con frecuencia, dos fases en su aplicación.

En un primer momento, el PCP apostó a la carta de Spínola. Como ministros leales de su gobierno, se enfrentaron a huelgas y ocupaciones: la manifestación de la Intersindical (dirigida por el PCP) contra las huelgas, el 1 de junio de 1974 es una fecha señalada en su historia. Entonces la consigna era "consolidar el Estado". Pero los acontecimientos se precipitaron, Spínola cayó, la "crisis de los de arriba"' y la "lucha de los de abajo" se conjugó en la crisis pre-revolucionaria; entonces el PCP cambió de orientación y procuró ir ganando posiciones en el aparato de Estado.

Lo hizo dentro de los límites de supervivencia de este aparato, como demuestra la práctica de los gobiernos de Vasco Goncalves y la actitud concreta del PCP en las jornadas de noviembre del 75. Esta época significaba también para el PCP un grave peligro: la posibilidad de que se creara una situación generalizada de dualidad de poder, la radicalización y la pérdida de control sobre sus militantes, la incapacidad de controlar el movimiento por medio de la habilidosa gimnasia entre el MFA, los sindicatos y las "comisiones de trabajadores" (CT). La división del MFA, el inicio de la pérdida de su autoridad en el movimiento de masas - protagonizado ahora por el movimiento de soldados y por nuevos avances de las comisiones de trabajadores- eran para el PCP, como también para la derecha, la señal de que era necesario parar el movimiento.

La ofensiva de la derecha - en la cual hay que decir que el PCP no tuvo responsabilidad directa alguna, siendo por el contrario una de las principales víctimas de la represión en las Fuerzas Armadas- permitió al partido mantener una imagen de corriente agresiva, identificadas con las "conquistas

', y con la fuerza centrípeta de la mayoría del movimiento obrero organizado sindicalmente, que se reforzaba rápidamente y pasaba a desempeñar el papel decisivo, con el retroceso de las CTs dentro de las empresas. Esta es la base del crecimiento del

Pero las contradicciones de esta situación son evidentes: la "identificación con Abril" dejaba abierto un problema de orientación que puede resumirse en la pregunta siguiente: la situación actual ¿es el resultado de la "revolución democrático-nacional"'?. Para escapar a este problema, el PCP asegura que ''la revolución continúa'': este ha sido el tema central de todos sus Congresos desde el 25 de noviembre. El triunfalismo esconde dos realidades: la primera, que la "revolución democrática" entregó el poder a la burguesía, situación que se mantiene hasta hoy; la segunda, que el PCP no puede yá aspirar a influenciar sectores del aparato de Estado y rentabilizar así su política, como hizo durante los 14 meses de crisis pre-revolucionaria. Su último intento en este sentido ha ido hacia la corriente que se reconoce en el actual presidente Eanes, es decir, el jefe operativo del 25 de noviembre. El PCP ha intentado convencerlo de que forme un partido, con la esperanza de conseguir así una reestructuración profunda del sistema partidario, un debilitamiento del PS y en general una recuperación de posiciones.

Un sólo factor retrasa la explosión de las contradicciones del PCP: el PS. La estructura y la política del PS siguen siendo el mejor aliado de Cunhal para defender sus posiciones. Porque si hay algo que merece el nombre de "excepcional"' en la política portuguesa es ciertamente este partido socia-

Militante del PCP por poco tiempo, Mario Soares participa en las décadas de los 50 y 60 en las tertulias republicanas, en cuya tradición están las raíces de su acción. En la fase de la crisis abierta de la dictadura, Soares aceptó "prudentemente"' la posibilidad de colaborar con la "primavera" de Marcelo Caetano: "'Creo que la gran mayoría del país está dispuesta a empujar al gobierno (de Caetano) en sus esfuerzos de liberalización, en la justa medida en que se convenza de que son sinceros y conducen a la democrade la vida nacional" ("Escritos políticos". pag. 117). Es difícil imaginar a Felipe González diciendo lo mismo de Carrero Blanco o de Navarro, y la referencia no es exagerada: en el mismo libro, Soares presenta como un modelo de libertad de prensa a la ley Fraga de principios de la década de los 60. La segunda vertiente de estas posiciones es una política neocolonialista: "Así, la autodeterminación no significa en ningún caso el abandono (de las colonias), sino más bien una solución del problema en términos de una perspectiva esencialmente preocupada del futuro" (idem, pag. 163).

Es esta tradición la que moldea a la dirección del PS, partido sin influencia social significativa antes de la caída de la dictadura, pero que valorizado por sus relaciones internacionales y por su pertenencia a la Inter-

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blicación de prensa en Lisboa.

de noviembre de 1975: Los comandos rodean la Policía Militar. 7 muertos de los comandos y 1 de la policía militar. Se rinden los comandantes de la PM.

27 de noviembre de 1975: Detención del Estado Mayor del COPCON que seguidamente es disuel-

6 de diciembre de 1975: Eanes, jefe militar del 25 de noviembre, es nombrado jefe

Estado Mayor general de las Fuerzas Armadas. O nacional socialista, identificado con la lucha por la democracia, canalizó la participación política de gran parte de los trabajadores después del 25 de abril.

Como ocurrió con el PCP, también el PS se adaptó en una primera fase al poder spinolista. Pero no ocupó un lugar de vanguardia en la crítica a los movimientos huelguistas; tampoco tenía eficacia para hacerlo. Se limitó a las tareas de apoyo. Uno de sus ministros, Raúl Rego, de Comunicación Social, aceptó imponer una multa a su propio periódico — "República" — por sus informaciones sobre la negativa de dos oficiales a reprimir una huelga de trabajadores correos. Pero en todo caso, en esta época, el PCP era quien mostró más su utilidad al gobierno, lo que fué reconocido hasta por los

En una segunda fase, ante la crisis creciente del MFA y el ascenso de masas, el PS se mete en la trinchera de la defensa del gando para ello a aliarse con todas las fuer- Estado contra el "anarco-populismo", zas de la derecha. La afirmación de la soberanía de la Asamblea constituyente es uno de los aspectos de su política, pero no el único: el PS aceptó un pacto con el MFA en 1975 y un segundo pacto en Febrero de 1976, que organizó el poder político, determinando a los diputados constituyentes lo que debían aprobar sobre el gobierno y la presidencia de la República, y después entregó este puesto al vencedor del 25 de noviembre, el general Eanes, que va a desempeñar un papel bastante independiente del PS. EI PS cuenta con el MFA para marginar al PCP y reconstituir la autoridad del Estado; de hecho, lo conseguirá solamente gracias al apoyo de la jerarquía militar. Fueron los blindados de Jazime Neves los que terminaron resolviendo el "problema de Estado" según el eufemismo que solía emplear Melo Antu-

A partir de esto se inició la actividad más importante del PS: "poner todo en su sitio", como dice la canción de Chico Buarque. Pero eso son otras historias; basta señalar que uno de los actuales ministros socialistas, Eduardo Pereira, afirma con orgullo que "el PS ha conseguido hacer lo que la derecha no fué capaz de hacer"' ('Expresso" '. 1.10.83). Tiene toda la razón. La revolución portuguesa en Europa

Muchos vieron la revolución portuguesa como un espejismo de Mayo 68. Derrotado Fpínola - esa combinación de Urcuyo y el príncipe Lvov con un penoso Kornilov- los soldados con el clavel en el fusil evocaban una revolución rusa triunfante. Los acontecimientos del 74 y el 75 fueron alimentando todas las tesis gradualistas: parecía posible ir ocupando el poder, sin conquistarlo. Un MFA extraño y progresista hacía que muchos confundieran Portugal con Perú. En realidad, las analogías fueron inagotables: con el ejército del Perú, con los peligros de Chile, con el movimiento obrero de España, con la burguesía de los países independientes... y muchas mas.

La revolución portuguesa debe ser comprendida en las condiciones particulares de la crisis de la dictadura y de un imperio colonial sustentado por un capitalismo industrializado pero subalterno: anteriormente nos hemos referido ya a este problema. Punto de encuentro de Mayo 68 y de la revolución africana tiene muy poco de ambas y mucho de específico: no hay duda de que una realidad nacional no se reduce a una "combinación única" de los factores que actúan en el campo internacional.

Por el contrario, tuvo que hacer frente a una incógnita: la revolución europea. Durante décadas y décadas, el centro de gravedad del proletariado internacional, Europa, ha sido un enigma para la revolución: después de la Il Guerra Mundial, de la instauración de un Estado obrero (Yugoeslavia) y de la formación de los Estados burocráticamente deformados en el Este, no hay ninguna experiencia política concreta que nos aproxime a los problemas que deberá afrontar la toma del poder. Dos crisis pre-revolucionarias (Francia y Portugal), en las que se vió más la presión que la realidad de los organismos de doble poder, innumerables crisis políticas agudas que no dieron lugar a una lucha abierta por el poder, son en su conjunto experiencias indicativas más en sentido negativo que positivo.

La crisis portuguesa ayuda poco a resolver estas cuestiones, sobre todo por una razón: es una explosión que nace en las entrañías de la crisis de una dictadura, y no en las contradicciones del Estado de democracia burguesa, mecanismo fundamental para la aniquilación de los ascensos revolucionarios que han tenido lugar en esta región del mundo. Pero también es cierto que este período revolucionario en Portugal se calibraron dos experiencias fundamentales.

La revolución portuguesa confirmó una vez más que la forma natural de organización espontánea del proletariado y sus aliados en un contexto de crisis social global son los organismos de democracia directa, que garantizan la participación concreta en la toma de decisiones por los trabajadores y que permiten afrontar con eficacia a la clase dominante. En Portugal se llamaron "comisiones de trabajadores" , cuya dinámica en Otoño de 1975 era extenderse a coordinaciones locales con sindicatos y comisiones de vecinos. Esta tendencia era evidente desde los primeros días, desde la gran manifestación del 1° de Mayo de 1974, pero tar-

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dó largos meses en afirmarse y crear una estructura nacional. Simultáneamente, se evidenció un desarrollo muy desigual de la conde clase durante este periodo. Por ciencia eso, las mediaciones fueron fundamentales: las ilusiones en el MFA, por ejemplo, que facilitaron durante un período el avance del movimiento sin enfrentamientos mayores. Para preparar las mediaciones adecuadas, para formar una vanguardia con continuidad orgánica y tradiciones, una experiencia anterior, un "ensayo general", es decisivo.

La existencia de un sistema nacional de dualidad de poder es la condición decisiva para combinar esos desarrollos desiguales de la conciencia de clase y poner en cuestión el dominio reformista. Hasta este nivel avanzó la crisis portuguesa. Puede afirmarse que si es cierto que el poder es más difícil de conquistar y más fácil de mantener en "Occiden-

, también la creación de ese sistema de doble poder es más difícil en nuestra época, cuando las trincheras de la sociedad burguesa son más profundas; precisamente, la facilidad relativa para avanzar que fué la particularidad y la excepcionalidad de nuestra crisis pre-revolucionaria se debió a que el factor más desarrollado fué la crisis del aparato de dominación. Superar esos obstáculos frente a un aparato represivo, político e ideológico coherente es un desafío al que todavía no ha respondido la revolución europea.

La segunda experiencia tiene que ver con las condiciones de constitución de una vanguardia revolucionaria. Está claro que aunque el socialismo estuviera a la órden del día en Portugal en el verano del 75, no había fuerzas para ir a la conquista del poder. Aún entonces, la tarea inmediata era la creación de los embriones de poder obrero en la sociedad burguesa. Faltaba una fuerza coherente de vanguardia, que no eran ni la extrema izquierda de entonces, ni la izquierda del MFA, ni mucho menos el PCP. Sin embargo, la existencia de esa fuerza, previamente a la explosión social era una condición para su desarrollo, y no estamos hablando evidentemente de una pequeña organización, sino de un partido ya constituído con una relación de fuerzas ganada dentro del movimiento obrero. Con una organización así podía afrontarse una situación en la que las condiciones para la construcción de un partido revolucionario sufren rápidas transformaciones y pueden darse saltos cualitativos que necesariamente modifican la forma, las estructuras y las perspectivas del núcleo inicial. Esa es la tarea fundamental en la construcción del partido. Es poco creíble que se constituya un partido revolucionario dirigente sin ese tipo de procesos, capaz de este modo de integrar e integrarse en los procesos de radicalización diversificados social y políticamente, ya sea corrientes del movimiento sindical, de los partidos reformistas, de los movimientos sociales. Y esto implica también la capacidad y la comprensión del núcleo revolucionario para afrontar esta tarea. Cualquiera que haya vivido la crisis de los años 74-75 comprenderá las enormes posibilidades que existen en ese camino.