Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Polonia: La línea de las fábricas

· Inprecor n.º 36, enero-febrero de 1984 · pp. 23-38 · 12.271 palabras

Zbigniew M. Kowalewski La línea de las fábricas

POLONIA:

Nota de la

Redacción El artículo que reproducimos fue terminado el 20 de abril de 1983. Apenas tres días después, Josef Pinior cayó en manos de la polícia secreta, como habían caído los anteriores presidentes del Comité Regional de Huelga del sindicato 'Solidarnocs' de Baja Silesia — Wladys/aw Frasyniuk y Pinior Bednarz. Como ellos, tampoco Pinior aceptó la propuesta de capitular, es decir, de renunciar públicamente a la lucha por la libertad sindical y por una sociedad auto- más gestora, ( a cambio de la libertad personal. Como ellos, a la capitulación pre- tipo no avanza, retrocede. fiere largos años de la carcel. En espera a su juicio, envía desde la cárcel un mensaje a los militantes de Solidarnocs en el que señala que "la rendi-

›an sacrificado sus vidas' arnocs" en la Baja Silesi Durante el primer añó de actividad clandestina Solidarnosc ha obtenido un éxito que no tiene precedentes en los países sometidos al yugo de la burocracia totalitaria. Un éxito que Josef Pinior, presidente del Comité Regional de Huelga (RKS) de Baja Silesia, describe con estas palabras: "El principal objetivo de la junta militar -la normalización a la húngara o a la checa— no se ha cubierto. La sociedad no se ha dejado imponer un orden social totalitario. Puede que no seamos conscientes de este hecho, pero se trata de un aspecto de la situación totalmente nuevo en los paises del 'socialismo real' ".

Sin embargo, desde hace ya muchos meses, Solidarnosc estaba sumida en una crisis de orientación estratégica que ensombrecía tanto sus conquistas como las perspectivas del movimiento social. 'la huelga nacional de ocho horas, el 10 de noviembre de 1982, fue un fracaso. Solidarnosc se mostró incapaz —contrariamente a lo que anunciara la Comisión Coordinadora Provisional (TKK) en abril - de responder a la convocatoria de huelga general o lanzar cualquier otra acción de masas coordinada en todo el país frente al renovado ataque brutal contra las libertades sindicales y los derechos del ciudadano y del trabajador que representa la ilegalización del sindicato. "La acción de protesta del 10 de noviembre —afirma Pinior- aparece como un intento de atacar las posiciones enemigas con balas de fogueo, mientras el adversario dispala con fuego real. " Es una expresión concentrada en la crisis mencionada más arriba. Esta crisis se hizo cada vez patente durante siguientes. El movimiento social estaba amenazado de parálisis — y es sabido que de hecho, cuando un movimiento de este

Queda mucho por hacer para superar los efectos negativos de esta situación, tanto en lo que se refiere a la organización como a la combatividad de las masas. No obstante, la declaración programática de la TKK, del 22 de enero de 1982, titulada '''Solidarnocs'hoy", sienta una buena

"Jamas abandonaremos la lucha por los ideales por os que los obreros, en Polonia y en el mundo entero

Josef Pinior presidente del Comité Regional de Huelga de "so base para superar la crisis estratégica del movimiento y, por tanto, para combatir

'Pensábamos que er posible reformar el sistema de dictadura del partido, que era posible lograr la libealización y la democratización en nuestro país. Hoy sabemos que era una idea ingenua, pero entonces no sabíamos qué precio íbamos a tener que pagar por esta ingenuidad.", — dice Pinior. Hacia el derrocamiento de la dictadura militar Esta idea empieza a perder terreno frente a la toma de conciencia que ha aparecido en numerosos sectores de la clase obrera y en otros grupos sociales oprimidos. "EL auténtico cambio de nuestro programa es que hablamos de ciertas cosas sin rodeos, sin ilusionarnos ni ilusionar a los demás en cuanto a las posibilidades de llegar a un compromiso con la dictadura, o siquiera de entablar negociaciones" subraya Eugeniusz Szumiejko, miembro también de la TKK. El movimiento social debe quebrar, derrocar a esta dictadura si quiere recuperar las libertades sindicales y las demás conquistas democráticas que había logrado y si quiere abrir la vía de la construcción futura de una sociedad autogestora. El reconocimiento de este hecho constituye la base de la declaración programática de la TKK. En esta perspectiva, la dirección nacional clandestina del movimientos social considera la huelga general como algo inevitable. Así, el principal obstáculo ideológico que estaba en el origen de la crisis estratégica parece suprimido.

Pinior subraya con razón que pese a la "suspensión" del estado de guerra, "Polonia sigue siendo un Estado de excepción' a saber, un régimen de dictadura militar. Tras el golpe de Estado del 13 de diciembre, "el aparato burocrático de los cuarteles" tomó en 'sus manos las principales riendas del poder y sigue controlándolas. Es esta una observación importante. La organización política de la burocracia totalitaria se materializa hoy

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ción de las estructuras sindicales y autogestionarias clandestinas sería una traición a los intereses fundamentales de los obreros" y que para esta ante todo en esta rama dominante del aparato del poder. Es este sector, y no ya el POUP, el que constituye el aparato del "partido político" de la capa

Y en esto se distingue básicamente la situación actual de la que existía entre agosto de 1980 y diciembre de 1981, cuando el movimiento de masas había conquistado la libertad sindical y otros derechos democráticos cambiara la forma del poder totalitario. "En principio —señala Pinior-, el poder aparato burocrático permaneció intacto", o al menos su núcleo duro, el aparato represivo. Por supuesto, esto no quiere decir que estas conquistas podian mantenerse en el marco de un Estado

- el 13 de diciembre dustruyó tales ilusiones. Pero ahora, cuando ya no tenemos que ver con la forma clásica de la dominación de la burocracia totalitaria, sino con un Estado de excepción, no es posible restablecer la libertad sindical mediante concesiones del poder: esto exige el derrocamiento previo de la dictadura militar. Exige realizar una ruptura democrática de carácter revolucionario, aunque esta ruptura no comporte aún el derrocamiento definitivo del poder de la burocaracia totalitaria, sino que se limite a arrancarle a ésta una parcela de su poder, estableciendo, por ejemplo, el control de los trabajadores sobre la producción y la distribución. El aparato burocrático ¿Por qué debe ser así? En primer lugar, porque esto se desprende de la gran rigidez de la estructura del poder que caracteriza a todo Estado de excepción y en particular a toda dictadura militar. Este rasgo lo ha destacado Nicos Poulantzas en sus trabajos sobre las dictaduras militares contemporáneas en la Europa capitalista: Algunas de la conclusiones que extrae se aplican también a la dictadura militar en Polonia. La rigidez de aparato militar se comunica al conjunto del aparato de Estado a partir del momento en que se convierte en la rama dominante del mismo. De esta manera se encuentra bloqueada la posibilidad de desplaza-

"'suaves"! entre los distintos grupos o fracciones de la clase o capa dominante en el seno del aparato de poder. O al menos se ve muy limitada. De ahí que resulte muy difícil privar poco a poco al aparato militar del control que ejerce sobre el poder o hacer que él mismo se aleje de este. Ya la forma clásica de dominación de la burocracia totalitaria, tal como existía en Polonia antes del 13 de diciembre de 1981, se distinguía del Estado de democracia parlamentaria en hecho de que era rígida y de que todo desplazamiento exigía fuertes sacudidas dentro del aparato de poder; en las condiciones de la dictadura militar, esta rigidez aún se ha acentuado. En segundo lugar, ningún Estado de excepción es capaz de liberalizarse en condiciones de crisis económica, que se expresa de forma concentrada en la crisis política. Si en España se pasó a un Estado de democracia parlamentaria sin ruptura democrática y de carácter revolucionario, y si hoy observamos una tendencia similar en Brasil, después de muchos años de dictadura militar, no cabe deducir apresuradamente que esta liberalización también es posible en Polonia. Porque en ambos casos, la posibilidad de evolucionar proviene del hecho de que el capitalismo supo recuperar un equilibrio relativo y estabilizarse prácticamente a partir de la ola expansiva de la economía que conocieron estos países. En cambio, en todas partes donde el Estado de excepción traduce una crisis de dominación, tal evolución queda bloqueada. Mientras la economía polaca no salga de la crisis que conoce - y esto no es previsible bajo la dominación de la burocracia totalitaria -, la liberalización del sistema de poder es improbable. La crisis actual, contrariamente a las precedentes, se caracteriza, en etecto, por la inexistencia de reservas económicas indispensables para llevar a cabo semejante maniobra política.

En tercer lugar, finalmente, la dominación parasitaria del aparato burocrático se distingue del sistema de dominación de las sociedades capitalistas en el hecho de que es incapaz de asegurarse la continuidad del poder al pasar de la dictadura abierta (es decir, el Estado de excepción) a un Estado de democracia parlamentaria. Esta dominación sólo puede tener un carácter totalitario, pues prohíbe toda autoorganización y toda actividad independiene de las masas, aunque sólo fuera en los intersticios de la vida social. Aparte de breves periódos, en los que se ve obligado a hacer concesiones, este poder se caracteriza por el hecho de que su misma existencia es contradictoria con la dinámica de las conquistas parciales y transitorias del movimiento social, que no puede tolerar y que es incapaz de "asimilar"'. Estos periódos — como el que va de agosto de 1980 a diciembre 1981- constituyen para él periodos de retroceso táctico que le permiten reorganizarse y prepararse para la contraofensiva destinada a restaurar el orden totalitario.

De ahí que la satisfación de cualquier reivindicación transitoria de carácter democrático y autogestionario sólo sea posi-ble, en Polonia, cuando el aparato militar se vea privado de su control sobre el poder por una ruptura democrática.

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Esta exigirá que el movimiento social recurra al arma de la huelga general. Es proel derrocamiento del poder militar exigirá romper la espina dorsal del aparato militar, conducirlo a un estado de descomposición avanzado. Pero, ¿acaso no será entonces la existencia misma del poder la que estará en tela de juicio? Además, ¿tiene aún el poder en Polonia algún margen de maniobra, vista la profundidad de la crisis en que está inmerso? ¿Es capaz de subsistir bajo otra forma que no sea la dictadura militar? ¿Acaso puede organizarse al margen del aparato militar, y perdurar aunque sólo fuera una decena

Es difícil responder a estas preguntas tan sólo a partir de la reflexión teórica. Pero se trata de cuestiones importantes. Sólo conoceremos la respuesta en el transcurso de la lucha futura — probablemente no antes de la propia huelga general, huelga a través de la cual el movimiento social tratará de derrocar la dictadura militar. Pero es importante que la estrategia de Solidarnocs tenga en cuenta estas cuestiones para que el sindicato no se deje sorprender por la respuesta. El pensamiento de Frasyniuk. La declaración programática de la TKK es fruto de un compromiso, tal como lo fue el proyecto de declaración clandestina- publicada por la TKK el 28 de julio 1982. Pero mientras tanto, la relación de fuerzas entre las dos líneas principales en el seno de la TKK, la representada por la región de Masovia y la defendida por la baja Silesia, ha ido evolucionando. La "línea de las fábricas" ha adquirido un peso importante en el inte-

Esta orientación surgió en 1982, sobre todo en la baja Silesia, una de las principales concentraciones de la clase obrera industrial polaca. Fue elaborada por un colectivo — el Comité Regional de Huelga (RKS), emanado de la coordinadora de organizaciones sindicales clandestinas de las principales empresas de la región, con la participación (conviene subrayarlo) de representantes de los trabajadores de estas empresas. Wladyslaw Frasyniuk, un joven obrero, uno de los dirigentes naturales de su clase y por tanto del conjunto personalidad política se forjó en la lucha librada por Solidarnosc, desempeñó un papel particular en la elaboración de esta orientación. Tras diez meses de actividad clandestina al frente de la dirección del RKS de Baja Silesia, Frasyniuk fue detenido por los servicios de seguridad y hoy figura entre los presos políticos en manos del régimen totalitario. Pero se aseguró la continuidad en la región, en lo que respecta a la elaboración y el desarrollo de la "línea de las fábricas".

Apoyándome ante todo en el pensamiento político de Frasyniuk y en las reflexiones que me inspira, quisiera presentar aquí esta "linea de las fábricas" ', cuyo desarrollo determinará, en mi opinión, el futuro de Solidarnosc. Evitar el aplastamiento Las cartas abiertas a los militantes de Solidarnosc, las entrevistas que dio a la prensa clandestina, al igual que sus explicaciones departamental de Wroclaw y todo lo que se sabe de su actividad sindical en la clandestinidad, constituyen un testimonio muy importante del nivel de conciencia de los sectores más activos de la clase obrera, lo que permite comprender lo que pretenden y desean — por instinto sobre la base de las lecciones extraídas de sus experiencias colectivas.

El pensamiento politico de Frasyniuk no expresión consciente de la aspiración a una sociedad autogestora, presente de forma espontánea, sinó siempre consciente, en su ambiente social. Sus ideas sólido fundamente material — en el sentido de que eran ideas ancladas en las masas, particularmente movimiento social que son los trabajadores de las grandes fábricas. O, por lo menos, se enraizaban rápidamente por el hecho de que respondían a los intereses y a las aspiraciones de los trabajadores. Además - esta era la preocupación constante de Frasyniuk- se materializaban en la organización creciente de las masas, encontrando siempre una base sólida en las tendencias naturales del medio

Esto no significa en modo alguno que la

Frasyniuk sólo era expresión pura y simple de las reacciones espontáneas que en un momento dado empujan a las masas a realizar acciones tan radicales como desesperadas, o que no tienen ninguna posibilidad de tener éxito ante la relación de fuerzas momentánea. Si Frasyniuk resultó ser un dirigente poco común de la huelga general de Baja Silesia durante los primeros días que siguieron a la instauración del estado de guerra, y posteriormente un dirigente del sindicato clandestino en esta región, es sobre todo porque se mostró capaz de ir al encuentro de tales reacciones con una firmeza imperturbable. Se opuso a los trabajadores que querían hacer saltar las empresas en huelga en caso de ataque, convenciéndoles de que no intentaran defender las fábricas frente a los ataques

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de los ZOMOs apoyados por los tanques, llamándoles a evitar los combates callejeros y a abstenerse de toda huída hacia adelante cuando los éxitos obtenidos no comportaban un cambio suficiente de la relación de fuerzas. Hablando del 13 de diciembre de 1981, Frasyniuk dijo un día: "'Entonces llamé a no resistir de forma activa. Hoy pienso que quizá la situación habría sido distinta si la Alta Silesia no hubiera sido la única en decidir defender las empresas en huelga". Sin embargo, esto no quiere decir que pone en tela de juicio la decisión adoptada entonces por el RKS de Baja Silesia. De las explicaciones efectuadas por él ante el tribunal se desprende claramenhubiera opuesto a la tendencia espontánea de numerosos trabajadores que quepasar a la empresas. El RKS no podía adoptar ninguna otra decisión el 13 de diciembre. Solidarnosc no había preparado previamente la defensa activa de las empresas, y en aquel momento ya no era posible recupe-

Shoras todo el tiempo perdido, al menos con suficiente amplitud para poder modificar el curso de los acontecimientos. Por activa de las empresas habría dificultado la toma de las fábricas en huelga por la milicia, pero ya no podía alterar la relación de fuerzas de forma significativa. Al contrario, semejante decisión comportaba el riesgo de agravar enormemente la amplitud de la derrota de los trabajadores. Y esto es lo que había que evitar ante todo, y esto es a lo que se entregó Frasyniuk.

La huelga estalló Baja Silesia antes de que Frasyniuk, que volvía a Gdansk, llegara a Wroclaw y dirección regional se Huelga. Era una huelga más útil que la expresión moral de la voluntad de resistir a la dictadura. "Si en diciembre toda Wroclaw no hubiera ido a la huelga (incluídas pequeñas empresas de las que nunca había oído hablarl, la reconstrucción de Solidarnosc en la cladestinidad habría llevado más tiempo"'. Pero los trabajadores desigual y sin posibilidades de éxito. Por tanto, había que asegurarles la posibilidad de una retirada lo más ordenada posible, minimizar las pérdidas del movimiento social, en una palabra: actuar de manera que todas las fuerzas que podían ser salvadas en la retirada lo fueran. Frasyniuk tomó entonces, a la cabeza del RKS, decisiones que eran justas. Pero a partir de este momente considera la preparación de la defensa de las empresas como uno de los aspectos más importantes de la preparación de la huelga general. El futuro se decidirá en las fábricas "El golpe del 13 de diciembre, dijo ante el tribunal, no ha puesto a la sociedad de rodillas; hay que tener en cuenta el hecho de que el poder buscará un pretexto para asestar un nuevo golpe con el fin de realizar 'la variante húngara'. Sabemos que para el poder la masa no organizada y desarmada frente a efectivos armados y preparados constituye un adversario ideal. Es una cuestión de tiempo y de cálculo de pérdidas la que determinará el momento en que el poder asestará el gol-

No darle al poder la ocasión de aplastar al movimiento, esta era una tarea de suma importancia, para Frasyniuk. "La gente está agotada por la situación económica y sus consecuencias en su nivel de vida y en el de su familia. Quieren una solución rápida. Cuando se dejan guiar por sus emociones, pueden dejarse provocar fácilmente a salir a la calle". Frasyniuk no ha dejado de advertir contra tales provocaciones. "'En marzo de 1982, hubo los primeros intentos de llamar a la gente a salir a las calles de Wroclaw, recordaba durante el proceso. Aparecieron octavillas falsificadas, firmadas por el RKS y, creo, por la Asociación Independiente de Estudiantes (NZS), llamando a manifestarse situación, " el 1º de Mayo de 1982, el RKS llamó a no organizar manifestaciones, mientras estaban convocadas tales manifestaciones en Gdansk, Szczecin, Varsovia y muchas otras ciudades. El 4 de mayo, el RKS publicó una carta a los militantes del sindicato justificando esta decisión, pues eran muchos los que nos acusaban de practicar la política del avestruz. El RKS subrayaba en la carta que el terreno de nuestra lucha son las empreFrasyniuk no cambió de posición cuando algunos grupos radicalizados, agrupados en la Alianza Solidaridad Combatiente, proclamaron: "¡No dejemos encerrarnos en el marco estrecho de las empresas!", haciendo apología de las manifestaciones de calle y de los combates multitudinarios con el aparato represivo. La experiencia de agosto de 1980, respondió el boletín del RKS, "aconseja otros métodos de lucha - una lucha librada en las empresas". Hasta el final de su actividad clandestina, Frasyniuk no alteró su punto de vista sobre esta cuestión. "Son ante todo las fábricas, y en menor medida la calle, las que determinarán el futuro del sindicato Solidarnosc", declaró durante el

Mantiene una actitud escéptica incluso en lo que se refiere a la famosa "batalla de

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Grabiszyn", que tuvo lugar el 13 de junio a iniciativa de los militantes agrupados en torno al boletín "Solidarnosc Walczaca" (Solidaridad Combatiente). Ese día, en aquel barrio obrero de Wroclaw, la muchedumbre se enfrentó a los destacamentos de ZOMOs, construyendo barricadas, utilizando cócteles Mólotov y atacando a la milicia con objetos contundentes lanzados desde las ventanas y tejados de las casas. Se ha dicho que fue en los alrededores de la calle Grabiszynska donde la población inflingió por vez primera una

La los ZOMOs. Frasyniuk no ha considerado Grabiszyn" como un auténtico éxito o un ejemplo a seguir. Temía, por su parte, que la dictadura militar fomentara los combates callejeros, los provocara para darle un sentimiento de fuerza a la muchedumbre, para inflingirle mejor una demomento dado, se hubieran suarder den Engua inión batalla dia

Grabiszyn". "A veces, por razones tácticas, el poder permite que se crea en la victoria de la muchedumbre (como el 13 de junio de 1982) para incitar a la gente a lanzar este tipo de acciones no coordinadas. Subrayo que el poder no tiene miedo a ninguna organización paramilitar; lo que

Yes una sociedad consciente, que conozca sus derechos y no dude en

Comentando la "batalla de Grabiszyn", Frasyniuk afirmaba: que impedir que el pode escriba por sí mismo el guión de los acontecimientos. Desgraciadamente, es lo que sucedió a menudo antes de diciembre de 1981. Hoy no podemos permitírnos/o"'

Frasyniuk no estaba dispuesto a dejarse seducir por las manifestaciones de calle, pues estaba convencido que esta táctica acumular organizarse, y que esto no puede ser un factor de realización de la estrategia de que debía dotarse el movimiento. Según

"por lo general, estos acontecimientos ‚reforzaban la desorganización de la socie-

‚autogestora". Las manifestaciones calléjeras dan una sensación de "fuerza aparente y son muchos los que prefieren adoptar esta forma de lucha más fácil que no desarrollar una actividad restringida y poco atractiva en las empresas, propio medio". Consideraba que la orgaclandestina manera un grave riesgo de agotar sus fuerzas aún frágiles, mientras que las manifestaciones perderían pronto su dinamismo. Una vez pasado la ola de manifestaciones, el movimiento social quedaria debilitado. "Considero que las acciones de protesta dispersas y no coordinadas a escala de todo el país, y en particular las manifestaciones de calle, no tienen efecto y por tanto son inútiles" , escribía una carta abierta del 1o. de junio de 1982. "En cambio, la lucha desarrollada por una organización social fuerte, capaz y sólida puede 'cambiar el curso de los acontecimientos' El éxito del 31 de agosto Una cosa debe quedar clara: valoraba las manifestaciones callejeras de una manera relativamente negativa, pero no tenía una validez Admitía la posibilidad de recurrir a veces a esta táctica, particularmente cuando desprendía de métodos de lucha más ricos y más complejos, que permitieran la participación de las masas en poderosas acciones del movimiento social. Apoyó las manifestaciones convocadas por la TKK, a escala nacional, el 31 de agosto de 1982, y fue el primero en considerarlas un éxito de Solidarnosc. "Bajo la presión de determinados sectores, particularmente de las empresas, el sindicato llamó conmemorar de forma decidida el aniversario de Agosto de 1980 — el único aniversario, en la historia, de la victoria del diálogo sobre la brutalidad. La TKK llamó a convertir ese día en una auténtica fiesta de los trabajadores, organizando manifestaciones pacíficas, considerando que se trata de una forma pacífica de presionar al poder. Sabemos por experiencia que el poder sólo cede a la presión, pues él mismo considera el terror y la presión como sus armas fundamentales".

En Wroclaw se aseguró el desarrollo organizado y coordinado de la manifesta-

"Fueron las empresas las que se hicieron cargo de organizar la manifestación. Se comprometieron a impedir las peleas callejeras. Se celebró una reunión del RKS, a la que asistieron, además de los seis miembros permanentes, los representantes de todas las grandes empresas." "Si las empresas son capaces de sondear la opinión del 80% de los trabajadores, puedo pensar que el compromiso adquirido es sólido", añadió ante los "El elevado nivel de conciencia de los habitantes de la ciudad se tradujo en el intento de efectuar un rodeo ante los cuarteles de los ZOMOs para llegar pacíficamente a la calle Mazowiecka desde la Plaza Roja. Cuatro cortejos, que evitaron los lugares sensibles, llegaron a la Mazowiecka (en algunos momentos, cada uno de estos cortejos abarcaba a más de 20.000 personas), y esta gente les dio flores a los ZOMOs y a los milicianos, agradeciéndoles su comportamiento razonable. Estas 60.000 personas se dispersaron en calma y el ataque se produjo cuando ya sólo quedaba un grupo reducido."

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Aquel día -como lo había previsto

Frasyniuk-, la dictadura demostró que busca la primera ocasión para provocar acontecimientos sangrientos para aplastar al movimiento. Esto se hizo particularmente evidente en Baja Silesia: en Lubin, la milicia y los agentes de seguridad de paisano abrieron fuego, no contra la masa de manifestantes, sino contra los viandantes. Según los resultados de la investigación judicial de la fiscalía regional militar de Silesia, el primer destacamento de ZOMOs volvió al cuartel habiendo utilizado, él solo, 600 cartuchos de munición de combate. De este modo fueron asesinadas tres personas a sangre fría, sufriendo al menos doce personas heridas de bala. Una oportunidad Histórica La defensa de los intereses de clase de la burguesía en declive o - como en nuestro país— la defensa de los "intereses de clase'' del aparato de poder totalitario mediante tal o cual forma de Estado de excepción, se apoya siempre en la aniquilación de todas las formas y de todos los elementos de democracia y de actividad independiente de las masas, aunque sea de la vida social. A lo que hay que añadir — escribe un militante del movimiento obrero alemán, Georg Jungelas, - "la destrucción pudieran proporcionar a los trabajadores un punto de apoyo cualquiera o una dirección cualquiera, la pulverización del proletariado en una masa amorta, incoherente y totalmente desorganizada como clase, la intoxicación de su conciencia."

Pero no todas la formas de Estado de descansan sobre semejantes cimientos. La experiencia histórica nos represión estatal más poderoso en el aspecto técnico —a saber, su maquinaria policiaca y militar-, es incapaz de inflingirle al movimiento social una derrota tan amplia y duradera como puede hacerlo otro movimiento social de masas de carácter reaccionario. Sólo un movimiento de este tipo es capaz de destruir o de corromper profundamente la conciencia de la clase obrera, de inflingirle una derrota ideològica y moral a largo plazo. Ahí la superioridad del Estado de excepción establecido con el apoyo de movimientos de masas de tipo fascista, anclado en los sectores pequeño-burgueses, en comparación con la dictadura mili-

EL poder totalitario en Polonia ha adquirido tal grado de exterioridad con respecto a la sociedad que la creación de un movimiento de masas reaccionario, opuesto a Solidarnosc, y su utilización en la lucha contra los trabajadores, está fuera de lugar. El poder totalitario ha sido por tanto incapaz de obtener la victoria con que soñaba.

Una derrota parcial. Pero no nos hagamos ilusiones: el terror técnico de la maquinaria policiaco-militar por sí sólo es capaz de muchas cosas. Como muestra, la duración de los efectos de la derrota del movimiento obrero chileno en 1973 —han transcurrido diez años desde la instauración de la dictadura militar y la clase obrera aún no ha logrado superarlos. Por tanto, un baño de sangre organizado por el aparato represivo del Estado puede resultar eficaz, por mucho que no pueda llevar a la descomposición y a la degeneración de la conciencia de la clase obrera. El choque sicológico producido puede durar bastante más que la relación de fuerzas que condujo al aplastamiento. El poder totalitario en Polonia es consciente de ello. Es necesario que también lo sea cada militante de Solidarnosc.

El equipo de Gierek logró mantenerse durante 10 años, no sólo porque tras los trágicos acontecimientos de diciembre de 1970 fue capaz de engañar a los trabaja-

"¿nos ayudaréis?" dores con el famoso lanzado a los comités de huelga de Gdansk y Szczecin, o porque el nuevo modelo de acumulación que impuso por la fuerza pudiera crear la ilusión en una nueva época de "desarrollo dinámico de la econimía". La explicación reside también en el choque sicológico duradero provocado en la sociedad por la masacre de los obreros del Litoral. Recordemos lo que sucedió entonces, particularmente en Gdynia. Algunas horas después de que el Presidium del Consejo Municipal de Gdynia, que perdía el control sobre una ciudad inundada por la revuelta obrera, hubiera decidido, en un brusco impulso de clarividencia, traspasar su autoridad al comité interempresas de huelga, el poder totalitario se tomó la revancha y se libró a una masacre monstruosa contra los obreros. Ese día ni hizo falta provocar manifestaciones callejeras. Le bastó, por boca del plenipotenciario de la dirección central del POUP, Kociolek, llamar a los trabajadores a que se reunieran en las empresas para evitar que corriera la sangre, para bloquear a continuación el acceso a las fábricas con los carros blindados y abrir fuego sobre los obreros que afluían de todas partes hacia los lugares de trabajo - misión que fue encomendada al general Korczynski dentro de la "división del trabajo". Diciembre de 1970 demostró de qué es capaz el poder como lo que pueden ser los efectos de una acción represiva cuando no retrocede ni siquiera ante un asesinato masivo.

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costa que el poder le aseste al movimiento social un golpe que lo quiebre - este era el punto de partida de la estrategia elaborada por Frasyniuk y por el RKS de Baja Silesia. Por supuesto, la amplitud del movimiento social era tal que el poder no lo tenía nada fácil a la hora de buscar la ocasión para dar ese golpe. Durante los 16 meses de desarrollo y de lucha del sindicato Solidarnosc se contituyó una vanguardia muy amplia del movimiento social. No se limitaba al imsindicato y del movimiento por la autogestión. Estaba compuesto por los trabajadores de decenas, incluso de centenas de grandes empresas. Tras la instauración del estado de guerra, la destrucción de las este movimiento era por tanto mucho más difícil que en otros casos históricos en que el movimiento obrero fue aplastado por el terror. Pero no quiere decir imposible. Frasyniuk lanzó una advertencia en torno al hecho de que la situación en Polonia era tal que "podemos asistir al baño de sangre más grande de la historia de la Europa de posguerra."

A partir de agosto de 1980, la clase obrera polaca vivió una experiencia de actividad independiente y conoció un desarrollo de la conciencia autogestionaria y de la autoorganización a un nivel rara vez alcanzado en la historia (por mucho que existan tales precedentes). Entre los dirigentes de Solidarnoso en la clandestinidad, Frasyniuk era el más consciente de todos de la oportunidad histórica que se ofrecía para preservar las diversas formas de democracia de masas con la entrada movimiento clandestinidad. Era posible aprovechar esta oportunidad histórica, con dos condiciones: en primer lugar, juzgar correctamente el nivel de conciencia social independiente de la clase obrera y el grado de acumulación de experiencias de actividad autoorganización que había alcanzado; en segundo lugar, juzgando correctamente la amplitud de la derrota del movimiento social el 13 de diciembre. Todas las fuerzas activas que lograran escapar a las redadas de los primeros días del estado de guerra coincidían en que Solidarnoso podía y debía proseguir la lucha en la clandestinidad. Pero a la pregunta de cómo arganizarse y cómo actuar, las respuestas eran muy distintas. En última instancia, sinó directamente, la diversidad de tendencias que surgieron procedía de distintas aprecia- «de tas masas como de amplitud de la derrota. A ello se añadía la referencia a dos modelos posible. Pero seguir a uno u otro de estos ejemplos podía llevar a perder de vista-totalemente, o en todo caso parcialmente, la oportunidad histórica que tenía el movimiento social.

Frasyniuk y el RKS de Baja Silesia optaron por no seguir ninguna de estas dos vías: El modelo del Estado clandestino El primer modelo se refiere a la experiencia de diversas organizaciones políticas clandestinas de cuadros, basadas en los principios del centralismos burocráticomilitar, que preparan no tanto a la sociedad para la conquista del poder como a sí mismas para tomar el poder en nombre de la sociedad. Semejante organización debería haberse creado en lugar del movimiento social,. como sustituto clandestino. EL atractivo de este tipo de organización venía reforzado además por experiencia histórica particular del Estado clandestino polaco durante la ocupación nazi, que dejó una huella duradera en la conciencia de amplios sectores sociales de Polonia. La tentación de seguir esta vía, por tanto, era muy fuerte en diversos sectores de Solidarnosc, aunque no sucediera lo mismo con los obreros. Pero las premisas materiales que habrían permitido poner en práctica este ejemplo eran en general demasiado débiles como para que este tipo de organización pudiera ser otra cosa que una idea lanzada en determinados boletines clandestinos.

Sin embargo, en Baja Silesia sí existían tales condiciones. Allí había, en la clandestinidad, una organización de cuadros de Solidarnosc suficientemente fuerte, a regional, dirigida por Kornel Morawiecki. Muy pronto empezó a vivir su propia vida, y su aparato corría el riesgo de aislarse de las empresas. Frasyniuk y sus compañeros se opusieron al desarrollo de esta tendencia. Pero cuando comprendieron que no podían impedirlo —fue de esta organización de cuadros de donde surgió la Alianza Soli-

Combatiente -, aceptar la escisión aunque con ello el RKS iba a perder a numerosos cuadros valiosos y casí la totalidad de su base técnica, que se encontraba en manos de la organización dirigida por Morawiecki, quien más tarde la utilizaría para crear la de Información SOLidaridad Combatiente. (Pero hay que subrayar aquí que esta organización es atípica para el caso que nos ocupa, en el sentido de que en sus principios de acción se pronuncia por la democracia interna).

La Comisión Ejecutiva Regional de Solidarnosc de Gorzow Wielkopolski plantea la cuestión de una manera total-

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(*/'Libertad e Independencia(WiN) - una organización clandestina de resistencia al "poder popular" que, formada sobre la base de los elementos del antiguo aparato político y militar del Estado clandestino polaco, existio después de la segunda guerra mundial. Desmahtelada por el aparato de represión, se reconstruyó dos veces, pero en la fase final de sus actividades fue profundamente infiltrada y manipulada por la policía secreta stalinis-

Para algunos militantes de Solidarnosc, la historia de la WiN se ha convertido en el símbolo de la vulnerabilidad de las organizaciones centralizadas de profesionales clandestinos la penetración y al control de los servicios secretos./Nota del autor).

mente distinta. En su opinión, cia de la acción exige una sumisión jerárquica y una disciplina de tipo militar". En su proyecto de programa de acción se pronuncia por "la creación de una organización de cuadros centralizada, apoyada en los grupos clandestinos actualmente activos en el país", organización que además de coordinar la actividad social independiente y dirigir las acciones de

"podria emprender actividades organizativas con miras a tomar el poder en el país en un futuro más o menos próximo, según la relación de fuerzas".

La Dirección Regional Provisional de Solidarnosc de Czestochowa plantea la cuestión en términos similares: "Durante la segunda guerra mundial, en su punto culminante, el número de combatientes del Ejército del Interior (AK) eran de 420.000 personas, es decir, apenas el 1,5 % de la nación. Y el AK constituía casi la totalidad de la clandestinidad. Pero incluso este escaso percentaje convirtió a la clandestinidad polaca en el brazo armado más fuerte de todos los países ocupados de Europa." Según la dirección de Czestochowa, este es el ejemplo a seguir. 'Hoy nos encontramos de nuevo en una situación en que en un polo funciona el aparato de opresión con su entorno social, y en el otro polo están las masas que rechazan el sistema totalitario, pero que lo rechazan pasivamente. En nuestro caso, estas masas son capaces de quecondición de que las mueva la esperanza de una victoria. " ¿Qué se deduce de todo esto? "La consigna de huelga general hasta la victoria consevará su capacidad de movilizar a los trabajadores — el sector decisivo de la sociedad — si la vanguardia de la nación —la clandestinidad- se muestra capaz de reavivar en los corazones polacos es sentimiento de la fuerza y de la certidumbre de la victoria. Después de la Organización Militar Polaca (POW) de la primera guerra mundial, después del AK de la segunda guerra, el papel de vanguardia de la nación recae hoy sobre Solidarnosc. No ya el Solidarnoso de varios millones de miembros, sino una organizacion clandestina de cuadros que debe convertirse en la tuerza dirigente del Esta do clandestino polaco, pues se trata de transformar la estructuras clandestinas actuales en las estructuras del Estado clandestino".

Los sectores que persiguen el objetivo de construir un "Estado clandestino" empiezan ahora a crear una red de coordinación y tratan de consolidarse como tendencia organizada en el seno del movimiento social. En enero de 1983 tuvo lugar un encuentro entre los representantes del Consejo de Solidaridad Combatiente y la dirección sindical clandestina de Czestochowa, en cuyo transcurso "se establecieron principios de coordinación y de apoyo mutuo". El modelo del KOR El segundo modelo es el que se deriva de la experiencia de la oposición democrática de antes de agosto de 1980 -ante todo, de la experiencia del Comité de Autodefensa Social. (KSS-KOR), adaptado a las condiciones de la clandestinidad y desarrollado a una escala mucho más amplia gracias a la posibilidad de apoyarse en un número infinitamente superior de militantes y de utilizar la experiencia acumulada por el movimiento social. De ahí la idea de la "sociedad clandestina" en su forma clásica, presentada en primer lugar por la redacción del boletín de Varsovia "Wola" y por los principales dirigentes de Solidarnosc de la región de Masovia, Zbiginiew Bujak.

Se apoya en experienca del KOR y en una crítica severa de los sectores del movimiento social que se reclaman del modelo del Estado clandestino.

En la carta a la redacción del "Wola", Bujak escribía ya en febrero de 1982: "'En tales consignas todo el mundo comprende e imagina una red clandestina de amplitud nacional, una estructura organizada, basada en una sumisión y dependencia jerárquicas. Nos oponemos a este tipo de organización Mencionáis sus peligros, y basta recordar la historia de la WIN(*) para prever cuál será su fin. Solidarnosc no puede permitirse semejante fracaso, y los estudiantes que lanzan la consigna del Estado clandestino polaco no se han preocupado de pensar qué significa esta consigna."

Es el propio Jacek Kuron el que reveló, en una carta en que criticaba sus propuestas, que Bujak y Kulerski trataban de aplicar el modelo del KOR: "Si he entendido bien, proponéis construir un movimiento social a imagen del que nosotros llamámos de "autodefensa social" antes de agosto de 1980, movimiento basado en la organización de personas de distintos sectores para permitirles resolver en común los problemas a que se ven enfrentados. Tal autoorganización puede servir de base para el desarrollo de actividades más generales: edición, círculos de formación, discursiones programáticas. En mi texto 'Reflexiones programa de acción', de 1976, insistí en el hecho de que un movimiento de este tipo debía apoyarse en una plena autonomía de los grupos de acción sectoriales y locales creados sobre esta base. Perdonad

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esta autopublicidad, pero quiero subrayar hasta qué punto me es próxima la idea que defendéis. Quedó verificada en los hechos, llevando a la victoria de agosto de 1980, victoria que ya es irreversible. Por tanto, no me asombra que esta concepción del movimiento obtenga hoy un apoyo muy amplio. Todos reflexionamos buscando analogías históricas y tratando de apoyarnos en la experiencia. Pero no hay que olvidar que discutimos sobre métodos de acción, en función sobre todo de las condiciones de la lucha, y estas son actualmente muy distintas de las de antes de agosto de 1980."

La primera vez que Bujak presentó la concepción clásica de la "sociedad clandestina'' fue en la carta a la redacción de "Wola", donde afirmaba que este boletín era el más próximo, desde el punto de vista programático, al punto de vista defendido por él mismo y por Kulerski. "Habláis de fondos de resistencia, de la prensa y de las universidades obreras. Habláis también de la aplicación del programa del sindicato, mientras dicho programa fue concebido para un amplio movimiento social. Su realización exigirá el desarrollo de diversas iniciativas, los comités de ayuda social, el movimiento de defensa de los consumidores, las asociaciones y clubs que elaborarán el programa de autogestión territorial y prepararán su puesta en práctica. La red de estas iniciativas en vías de desarrollo (que nosotros proponemos denominar 'movimiento de Solidarnosc') permitirá llevar a buen puerto las acciones que obligarán al adversario a reconocer la legalidad de Solidarnosc. La existencia del movimiento permitirá lanzar en su momento la consigna de una acción de conjunto en defensa de nuestro derecho a la existencia y a la

Posteriormente, esta "acción de conjunto" desapareció de las propuestas de Bujak. Consideraba que es un error, no sólo que el movimiento haga uso de la amenaza de realizar un "ataque simultáneo contra todos los centros de poder y de información en el conjunto del país", como propusos Kuron, sino también el que amenace con la huelga general. "Un peligro tan grande, escrbió, unificará al bando gubernamental en una destinada a destruir totalmente al movimiento. En el mejor de los casos, estono sino aumentar las posibilidades del sector del aparato (de poder), que desea intervención 'Debemos pasar por todos los frentes de lucha antes de llegar al último", y consideró que la huelga general era el último arma, equivalente prácticamente a la insurrección armada: "Dado el carácter de esta huelga (autodefensa activa), se trataría de una revolución (derrocamiento del poder). Medir las fuerzas Este proyecto tenía dos deficiencias fundamentales. En primer lugar, es evidente que sus bases ideológicas se inspiraban en los círculos intelectuales. El dirigente clandestino de Solidarnosc en Gorzow Wielkopolski, Zbiginiew Belz (quien tiende más bien hacia el modelo de una organización de cuadros), incluso llegó a decir que la idea de la sociedad clandestina "sólo podría aplicarse en los círculos restringidos de la élite intelectual."

Es cierto que en sus tesis programáticas publicadas en enero de 1983, la redacción de "Wola", a la que Bujak y Kulerski siguen sintiéndose vinculados, subraya la necesidad de reconstruir el movimiento sindical independiente en las empresas: "Es en el medio obrero donde se crea nuestra solidaridad y nuestra cooperación, es allí donde se tomarán las decisiones que determinarán el porvenir de nuestro país y las posibilidades de exigir con eficacia el restablecimiento de los derechos que nos han arrebatado. " Pero las tareas propuestas para Solidarnosc en las empresas son muy limitadas. "Nuestro programa mínimo es realista, no exige el desarrollo de estructuras clandestinas у garantiza un efecto máximo con un mínimo de pérdidas. El efecto deseado debe consistir en una mayor cohesión de los trabajadores; la restauración de su capacidad de iniciativa y de acción, el desarrollo de sus conocimientos, reflexión sobre el futuro del movimiento y los objetivos de su acción. Sólo si se ve confrontado a los trabajadores prudentes y decididos, conscientes de sus derechos y de los límites deí compromiso que impone la realidad (límites que no son inmutables), el poder se verá obligado a tener en cuenta las reivindicaciones sociales. Existen tres niveles de acción que permitirán avanzar en las empresas: el de la información, el de la formación y el de la cooperación y ayuda mutua.

En lo que precede se detecta fácilmente una subestimación del nivel de conciencia y de la capacidad de autoorganización y de acción autónoma de los sectores obre-

En segundo lugar -ya he hablado larga y tendidamente de ello en un artículo que criticaba la estrategia de "guerra de posiciones" proconizada por Bujak y Kulerski—, el desarrollo de la sociedad clandestina se entiende como un proceso largo y fundamentalmente lineal: "Una lenta desagregación del sistema y cambios progresivos gracias a los que la

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sociedad recuperará poco a poco el control sobre su propio destino." Se trata, por tanto, de construir una relación de fuerzas cada vez más favorable a la sociedad civil. De todas maneras, las fuerzas de esta última, desarrolladas poco a poco mediante la creación de espacios cada vez más amplios de la vida social sobre los que el poder totalitario ha perdido el control efectivo, no deben, según esta concepción, medirse en una lucha con las fuerzas cada vez más débiles de este poder, al menos en un futuro provisible. Sin embargo, como es sabido, los cambios progresivos, cuantitativos, de la relación de fuerzas no son posibles más que hasta cierto punto, y dentro de los límites relativamente estrechos. Sólo es posible rebasar dichos límites un salto cualitativo, y este salto sólo es presencia se miden en una lucha, aunque sólo sea parcial y sólo comporte victorias parciales para un bando y derrotas parcia-

Según la conclusión del análisis de los dirigentes de la región de Masovia, la rela ción de fuerzas es tan desfavorable para Solidarnoso que la vía hacia la victoria sólo puede ser larga y tortuosa - de ahí la propuesta de una guerra de posiciones. Ya dije en otro lugar que esta estrategia no tiene en cuenta los choques inevitables derivados de la relación de fuerzas existente actualmente, choques que este poder será incapaz de amortiguar a causa de la "rigidez"' de su estructura. Aquí quisiera subrayar otro aspecto, no menos importante: ningún análisis de la relación de fuerzas, por muy profundo y objetivo que sea, permite prejuzgar por sí solo si la revolución tiene ante sí un camino largo y tortuoso o una ruta corta y rectilínea (o una vía intermedia entre ambas). Sólo es posible determinar la relación de fuerzas midiéndola en la lucha; sin ella sólo habrá hipótesis más o menos fundamentadas que deben ser verificadas, pues no se construir una estrategia tan sólo sobre la base de hipótesis. Si se admite la hipótesis de la vía larga y tortuosa como única perspectiva sin verificarla en la

-es decir, en la lucha-, se corre el riesgo de perderse en las curvas de la historia, de enredarse en los meandros de las retiradas y de exagerar los fracasos temporales. Y entonces la vía de la será la prevista -peor aún: será aún más larga y aún más tortuosa. Y jamás se sabrá si forzosamente tendría que haber sido así.

El Comité de Resistencia Social (KOS), cuyo programa de acción es próximo a la línea de Bujak y Kulerski, afirma que es esta "la que más ha resistido la prueba de la práctica del movimiento". Según el

KOS, con esta línea la gente "se ha concentrado en la creación de una red clandestina de información, de prensa y de edición, se ha desarrollado la enseñanza independiente, se ha organizado la ayuda mutua entre amigos y vecinos, se ha conservado mejor la voluntad de lucha, el miedo o el sentimiento de impotencia ha arraigado menos. Es cierto que este tipo de acciones también se proponían en otros programas, pero siempre como medios para alcanzar un objetivo, ya sea el compromiso o la confrontación, y nunca como un objetivo en sí mismo.

No podemos estar de acuerdo con esta valoración de la experiencia de la lucha clandestina de Solidarnosc. En la práctica, la línea que ha permitido avanzar más al movimiento es la "línea de las fábricas", la de Frasyniuk. III. — La línea de las fábricas y de la huelga general AL igual que el conjunto de la dirección sindicato Solidarnosc, Frasyniuk se pronunció a favor del desarrollo de la sociedad clandestina, o como la llaman en Baja Silesia, la "sociedad independiente". Sus opiniones coincidían parcialmente con la concepción de la sociedad clandestina descrita más arriba. Al igual que Bujak, insistía en "el desarrollo de los conocimientos políticos, micos y jurídicos, que es posible donde a la ciencia y a la enseñanza no le ponen bozal, donde existen una prensa independiente y bibliotecas en las que se encuentran publicaciones condenadas al olvido o prohibidas por el poder'.

El RKS de Baja Silesia considera que esta actividad es de suma importancia. "Desde hoy, explica Pinior, debemos preparar a la sociedad para la democracia, desde hoy debemos aprender . la democracia. No aprenderemos la autogestión mediante la resistencia pasiva, mediante un 'programa negativo'. Los militantes del sindicato clandestino deben comprender perfectamente las cuestiones de la económia, deben saber lo que hay que hacer para que su fábrica empiece a producir a desarrollarse. Es por esta razón que el RKS ha decidido organizar una universidad obrera paro los militantes sindicales de las empresas". Porque los sindicalistas "deben estar preparados para el día en que la sociedad haya conquistado una influencia real en el funcionamiento económia. Entonces muchas cosas entre manos; sin los conocimientos, sin la práctica adquirida con anterioridad, correremos el riesgo de decepcionar a la sociedad y de mostrarnos incapaces de sacar al pais de la miseria y del desencanto.

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Para Frasyniuk, el desarrollo de una conciencia autogestionaria independiente y de las capacidades de la sociedad, en particular la capacidad de los obreros de las fábricas para la autogestión, para construir una sociedad augestora, no era, sin embargo, un fin en sí mismo. Esto lo demuestran las reflexiones que expone en una carta abierta del 1 de junio de 1982. "Nuestra táctica debe consistir en realizar un trabajo tenaz y aparentemente poco atractivo de reconstrucción de la organización de los trabajadores sobre la base de las estructuras de empresa, organización que puede ser capaz de defender el interés social empleando como última arma de lucha la huelga general. La situación en el país es tan grave que el empleo de este arma puede convertirse pronto en una necesidad inmediata. Todas nuestras actividades están y deben estar subordinadas a la preparación de dicha huelga."

Frasyniuk ha elaborado una variante obrera de la concepción de la sociedad clandestina. Destacaremos aquí sus dos más importantes. En primer lugar, Frasyniuk insistía ción de estructuras de la sociedad clandestina - de estructuras, es decir, su aspecto material más duradero. En segundo lugar, la organización sindical clandestina en las empresas, la organización de los obreros en el lugar de trabajo; debía constituir, según él, el centro de estas estruc-

A esto le otorgaba la máxima importancia, aunque sin ver en ello una organización exclusiva. bemos construir estructuras organizativas y desarrollar iniciativas, de manera que aquellas sean el crisol de la futura sociedad autogestora. Me refiero a las estructuras de empresa, a las estructuras de coordinación de empresas y territoriales de Solidarnosc, pero también a los consejos y las comisiones sectoriales e intersecto-

A saber, junto a las organizaciones sindicales y su red de coordinación - instituciones autogestionarias clandestinas coordinadas entre sí. "Se trata de crear • en el seno de la sociedad cambios suficientemente durarderos como para que nuestra victoria futura no sea pasajera y para que el sistema de poder totalitario no pueda ahogar nunca más al pueblo." El crisol de la república autogestionada El objetivo estratégico del movimiento social —la construcción de una sociedad autogestora - ha estado siempre presente en el pensamiento y en la acción de Frasyniuk, incluso en su manera de resolver la cuestión organizativa del movimiento clandestino. Las formas de organización que se desarrollaban en la clandestinidad debían someterse a ese objetivo: constituir el "crisol del Estado augestor". Hay que subrayar aquí que no es en modo alguno paradójico el considerar que las estructuras de la sociedad clandestina, basadas ante todo en las organizaciones sindicales en las empresas, constituyan el crisol de la república augestora. Podemos decir esquemáticamente que esta última no'es otra cosa que un sindicato autogestor transformado en Estado. Por supuesto, no se trata de una "estatalización" del sindicato (este debe conservar su total independencia con respecto al Estado, incluso dentro de una república autogestora), sino, si se puede expresar así, de una "sindicalización" del Estado: de la disolución progresiva de este en la sociedad augestora, de su desaparición como entidad separada de la sociedad, como sistema de aparatos e instituciones espe-

De todas formas, hay que evitar el confundir las estructuras de la sociedad clandestina como crisol de la futura república augestora, con un Estado clandestino. Se podría hablar de un Estado clandestino si existiera una centralización de las estructuras de la sociedad clandestina, en particular de los aparatos especiales surgidas de ella. Cuando Frasyniuk, en una carta abierta, llamó a construir estructuras de la sociedad clandestina, el boletín "Solidarnosc Walczaca" publicó una declaración que interpretaba este llamamiento de forma tendenciosa: "El desarrollo de la situación política lleva inevitablemente a organizar la sociedad en el marco del Estado clandestino. La Alianza Solidaridad Combatiente reconoce el alcance del llamamiento del presidente del RKS de Baja Silesia insistiendo en la necesidad de la construcción de este Estado. Como nos ha demostrado la práctica hasta ahora, no basta con hablar de Estado clandestino; hace falta empezar a construir estructuras de este Estado y actuar en su seno. En lo inmediato, establecemos los Grupos de Autodefensa de Solidaridad Combatiente. Su misión será la defensa de la seguridad de las imprentas, de las emisoras de radio, de las manifestaciones. Deben crear un clima de resistencia cumplimiento ciego de las órdenes del poder ilegítimo. "

Esta organización considera que hoy ya es hora de crear un Estado clandestino, igual que cuando la ocupación nazi. Hay que tener presente que bajo la ocupación, determinadas estructuras de la sociedad clandestinas, si bien tenían una existencia real, estaban en todo caso poco desarroIladas y eran de hecho secundarias con respecto a las del Estado clandestino ( por ejemplo, la enseñanza clandestina). Actualmente estamos en una situación muy

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distinta. Imponer la construcción de las estructuras de un Estado clandestino en detrimento de las estructuras de la sociedad clandestina implicaría el abandono de las potencialidades del movimiento social, el abandono de la autoorganización y de la actividad autónoma de la clase obrera y de los demás sectores sociales.

Los grupos de autodefensa son necesarios para el movimiento social y lo serán aún más en el futuro, como núcleo de la Guardia Obrera. Pero no es indiferente que surjan como fruto del desarrollo de las organizaciones sindicales clandestinas y de otras estructuras de la sociedad clandestina, que sean su prolongación y constituyan una herramienta en sus manos, o que se trate, por el contrario, de aparatos especiales creados independientemente del movimiento de masas, coordinados sin vínculos con él y que obedezcan a su propia lógica de centralización. La Alianza Solidaridad Combatiente ha optado claramente por la segunda vía, pues define a los grupos de autodefensa como un aparato del Estado clandestino en formación. Por consiguiente, cuando Frasyniuk habla de la construcción de organizaciones e instituciones en las empresas y en los diversos sectores sociales, la Alianza Solidaridad Combatiente habla, crear aparatos especiales. Se trata de una tendencia muy riesgo de llevar a la sustitución de la organización de masas por los aparatos o al aislamiento de estos aparatos con respecto a la organización de masas. Luchas parciales "Nuestro objetivo supremo es el de una autogestión generalizada. No es posible alcanzarlo sin luchar por objetivos parciales e inmediatos", " constata Frasyniuk. Estaba convencido de que en su lucha cotidiana, el movimiento social debe saber encontrar el puente que permite vincular las reivindicaciones parciales con el programa de construcción de la sociedad autogestora; el puente que confiere a estas reivindicaciones un carácter transitorio para que, partiendo del actual nivel de conciencia, de organización y de combatividad de las amplias masas de la clase obrera y de la sociedad en general, partiendo de la relación de fuerzas actual, tiendan siempre hacia el mismo objetivo: "Sólo pueden obtener concesiones parciales del poder, escribía, si se emplean diversas formas de presión, cuya base debe ser la organización de la sociedad clandestina en el seno de estructuras de grupos o de empresas.

Sólo una actividad que hostigue sin cesar al enemigo, reforzada si es necesario por poderosas acciones nacionales (huelgas, manifestaciones), puede crear relación de fuerzas que nos sea favorable".

Por tanto, se pronunciaba a favor de medir las fuerzas a través de la lucha, como único medio eficaz de conocer la relación de fuerzas existentes y de hacerla evolucionar a favor del movimiento social. En una palabra, proconizaba no únicamente la "guerra de posiciones", sino su vinculación constante con lá "guerra de movimientos"'

El hecho de que sea precisamente Solidarnosc de Baja Silesia el que como organización regional haya sido el primero en impulsar luchas parciales, demuestra la importancia que otorga le RKS a este aspecto del pensamiento de Frasyniuk. El ejemplo lo dieron los trabajadores de la fábrica Fadroma de Wroclaw, que lanzaron, del 13 al 19 de febrero de 1983, una semana de acción contra los despidos por actividad sindical. Durante esta semana se redujeron los rendimientos al equivalente de 8 horas de trabajo. En las principales empresas de Wroclaw y de la región tuvo lugar una acción similar entre el 21 y el 26 de marzo, impulsada por el RKS. Su objetivo era el de exigir una amnistía incondicional y general para los sindicalistas encarcelados, la reintegración a sus puestos de los sindicalistas despedidos, y el de protestar contra el alza de precios. semana de protesta ha sido una experiencia importante en nuestra actividad. La actitud de los trabajadores de las empresas grandes de nuestra regíon demuestra su determinación a luchar por los derechos sindicales y por el derecho a la augestión, constituye la base de la preparación de la manifestación obrera del 1o. de Mayo en nuestra región" afirma el RKS "La decisión de organizar una manifestación no es fruto de nuestra imaginación -lo que nos ha movido son los resultados de la semana de protesta, el hecho de que la gente se haya decidido a desconectar las máquinas", me dice Pinior en una carta. La huelga general Enfin, Frasyniuk considera inevitable el paso a una guerra de movimientos a gran escala, de carácter decisivo, es decir, concretamente a la huelga general (''las huelgas son una guerra de movimientos" según Antonio Gramsci). La convicción de Frasyniuk, según la cual la huelga general es la única perspêctiva del movimiento social y la construcción de las estructuras de la sociedad clandestina debe servir para prepararla, es uno de los aspectos esenciales de lo que he llamado la variante obrera de la idea de la sociedad

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clandestina, de la "línea de las fábricas". El carácter transitorio de la situación que se deriva de la relación de fuerzas existente entre la dictadura militar y la sociedad civil y de la profundización de las contra-

Centre ellas, Frasyniuk sacar una conclusión mental, que debería definir la estrategia de Solidarnosc en su conjunto: a saber, que la huelga general no es necesariamente un proyecto de futuro, sino al con-

"que el empleo de esta arma puede convertirse pronto en una necesidad inmediata". El fuerte instinto obrero que caracteriza la personalidad de Frasyniuk, además de las enseñanzas que había deducido de las experiencias ción polaca, le permitió tomar conciencia, mucho antes que otros dirigentes de primera línea de Solidarnosc clandestino, y mucho más completamente que ninguno de ellos, de que la huelga general no es únicamente una hipótesis. Comprendió que no se trataba de un factor de pronóstico político o de una estrategia elaborada de forma racional, ni tampoco tan solo de una forma de lucha cuya utilización entra dentro de lo posible, sino que se trata de una tendencia

La defensa de la huelga general por Frasyniuk era por tanto la expresión de su voluntad de encontrar una estrategia que contradictoria con esta tendencia natural, sino que la integre plenamente y la convierta en su eje más sólido. Pronto o tarde, en el marco de la lucha por sus derechos, en defensa de los intereses y de la dignidad del trabajador y del ciudadano, la clase obrera polaca emel arma de la huelga general. Este será el caso cuando la voluntad de ir a la huelga se generalice cuando surjan espontáneamente las condiciones de hacerlo, cuando las masas tomen conciencia de su fuerza a través de las luchas parciales. Pero las premisas espontáneas por sí solas pueden resultar insuficientes para una victoria, siquiera parcial, de la huelga general. Pueden ser insuficiențes para evitar un grave fracaso. Por tanto, indispensable conscientemente la huelga general para asegurar la victoria. "Hay que preparar a la sociedad, mantenerla en un estado de aptitud consciente y elegir el momento más apropiado para la victoria. La sociedad debe estar dispuesta a aprovechar tal oportunidad", decía Frasyniuk.

El 5 de julio de 1982, el RKS llama a "todas las organizaciones sindicales de empresa a actuar sin demora para reforzar y desarrollar las estructuras del sindicato, de manera que sean capaces de llevar la lucha de forma eficaz si resulta necesario proclamar la huelga general"'. Apenas dos meses después se planteó la huelga general en Baja Silesia como algo

En las declaraciones hechas por Frasyniuk ante sus jueces leemos: "Ya el 1º de septiembre tuvo lugar una reunión del RKS con los representantes de las empresas más grandes. Se votaron dos resoluciones y se aprobó la táctica para el próximo periódo en el contexto de los acontecimientos del 31 de agosto. La reunión de consulta a las empresas por parte de la TKK tuvo lugar en 5 de septiembre. Yo presenté en ella el punto de vista de nuestra región. Hasta la víspera había recibido informes de las principales ciudades de nuestra región y propuestas sobre la táctica a seguir, En Baja Silesia, los trabajadores se pronunciaban sin ambages a favor de seguir adelante y de proclamar rápidamente la huelga general a partir de las empresas seleccionadas de antemano y apoyándola mediante manifestaciones de los trabajadores que no participaran en la huelga propiamente dicha."

Pero saltaba a la vista "que el éxito de la huelga general no dependía únicamente de Baja Silesia"; además, "esta era la condición establecida por los trabajadores". En la reunión de la TKK se vio que la mayoría de las regiones no estaban dispuestas a dar este "paso adelante"' tras las manifestaciones nacionales del 31 de agosto. A diferencia de la Baja Silesia, estas regiones no habían seguido la "línea de las fábricas" en su actividad clandestina y en el momento en que empezaban a reunirse las premisas de una situación prerrevolucionaria, hubo que pagar el precio. La TKK, por tanto, sólo tenía esta alternativa: o bien aceptar la huelga general ''como proponía la mayoria de empresas donde las manifestaciones habían sido las más masivas", o bien continuar construyendo la sociedad clandestina. A la vista de la situación, Frasyniuk consideró que había que abandonar la perspectiva de la huelga general para el futuro inmediato. "Se optó por la segunda hipótesis: las acciones del tipo de las del 31 de agosto deben servir para movilizar a la sociedad y para imponerle concesiones concretas al poder. Las armas de que dispone Solidarnosc actualmente -la huelga general y las manifestaciones— no pueden ser utilizadas a troche y moche, para que no fallen en el momento decisivo Es un arsenal limitado". La defensa de las fábricas yel ejército "Agosto de 1980 demostró que la huelga es la forma de lucha más eficaz de que

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disponer el sindicato Frasyniuk-, y diciembre de 1981 no ha puesto en modo alguno en tela de juicio esta lección. El 13 de diciembre nos dejamos sorprender. No fue nuestra arma la que falló. " Lo que falló fue una preparación consciente. 'La defensa de las empresas y el sistema de comunicaciones a escala de todo el país y en cada región no estaban preparados". Por consiguiente, no hay que repetir el error. "Hay que organizarse en las empresas con miras al desencadenamiento de la huelga general. Hay que establecer un sistema de comunicaciones entre las empresas у preparar su defensa.. Hay que hacer todo lo necesario para que esta huelga tenga plenas posibilidades de éxito."

Durante la huelga general, los trabajadores deben estar dispuestos a defender las empresas. Como ya señalado Frasyotorgaba una gran importancia a esta cuestión, considerando que se trata de uno de los factores para el éxito de la huelga. Y tenía razón. La maquinaria policiaco-militar ya no es hoy un aro de salvamento del poder totalitario. Con la instauración de la dictadura militar, y después con la institucionalización del estado de excepción, se ha convertido en el instrumento central del poder. Por tanto, cabe esperar que la huelga general no se vea confrontada con esta maquinaria tan sólo en última instancia, sino que choque igual que en diciembre de 1981. La esperanza de que esta maquinaria entre por sí misma en un estado de descomposición

Yes insuficiente. defensa de las empresas por los obreros en huelga es indispensable para que esta descomposición se transforme en un fenómeno activo de la lucha política. No es menos necesario crear desde ya las condiciones para el desarrollo de estructuras de la sociedad clandestina, cavar trincheras en el interior mismo de esta maquinaria. El primer paso consiste en "desarrollar una acción informativa y de propaganda en los sectores que son el bastión del régimen": en las filas de la milicia y del ejército; a ello llamaba Frasyniuk en su última carta abierta, poco antes de su de-

Pero esto sólo es un primer paso. Hace falta elaborar urgentemente un programa de acción del movimiento social en el seno de la milicia y del ejército. En una discursión con sindicalistas franceses, Josef Pinior dijo hace poco: "De hecho, el ejército no ha participado directamente en la represión. Los soldados no se han visto controntados con la opción decisiva, la de la intervención directa. La cuestión es saber cómo se comportará el ejército cuando tenga que hacer frente a este problema. Máxime cuando los reclutas que estaban en filas cuando se instauró el estado de guerra no tenian nada que ver con los que forman el ejército en estos momentos. No son los mismos". Pero Pinior es consciente de que esto no basta. "Si nosotros como sindicato logramos rebasar la frontera del miedo, entonces este ejército, que hoy nos parece ser monolítico, dejará de serlo". No esta de más citar aqui el punto de vista de un miembro de Solidarnosc que, llamado a filas, participó en la acción represiva en las calles de Wroclaw el 31 de agosto de 1982. AL pronunciarse a favor de la construcción de una sólida organización clandestina, afirmó: "Esta organiza ción deberá preparar una acción capaz de obligar al soldado a pronunciarse a favor de un bando u otro. Preferiblemente por el lado bueno. Espero que será esto lo que

En el marco de la preparación para la huelga general, Pinior estima que es indispensable crear una Guardia Obrera del

"El RKK anuncia en su proyecto de programa de formación, en las principales empresas, de destacamentos de la Guardia Obrera como organos ejecutivos del/RKS. Quisiera subrayar aquí que la Guardia Obrera no realizará ninguna acción del tipo 'pequeño sabotaje', ni de represalias contra los colaboracionistas etc. La misión que se le ha encomendado es mucho más importante: la preparación de las fábricas, desde el punto de vista técnico, para la huelga general nacional". El control social de la economía Una auténtica huelga general, es decir, una huelga general ilimitada, plantea la cuestión del poder. La plantea objetivamente, independientemente de nuestra voluntad subjetiva. La paradoja es que incluso si el objetivo que se propone la huelga general se limita al restablecimiento de las libertades sindicales, la huelga general se rige por sus propias leyes, leyes ineluctables ante las que hay que plegarse si no se desea perder. Y plegarse a estas leyes quiere decir utilizar, quistas lo que está presente en su dinámica propia. Nadie lo ha formulado sin duda mejor que el hombre durante la revolución de 1905 en el Imperio ruso estaba a la cabeza del Consejo de Delegados Obreros de Petersburgo, el órgano de la huelga general, de una de las huelgas más grandes que haya conocido

"La virtud de una huelga de este tipo - decía entonces León Trotsky- es que desorganiza el poder del Estado. Y cuanto mayor sea la 'anarquia' resultante, tanto más se acerca la huelga a su objetivo.

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Pero esto sólo es exacto si a esta anarquía se llega por medios no anárquicos. La clase que día tras día hace funcionar el aparato de producción y al mismo tiempo el de poder, la clase que al cesar el trabajo en bloque paraliza no sólo la industria sino también la maquinaria estatal, debe estar suficientemente organizada para no ser la primera víctima de la anarquía que ha creado. Cuanto más anule la huelga la or-

Poco antes, en 1902, los sindicalistas revolucionarios de la CGT francesa habían sido sin duda los primeros en atisbar la dinámica autogestionaria objetiva de la huelga general. Preveían -señala Daniel Guerin- que si esta huelga se desarrollaba según su propia lógica desaparecera, "la distinción entre una huelga general 'pasiva' que consistiría en un simple cese generalizado del trabajo, y una huelga general 'activa' que conduce de la acupación de las empresas a la asunción de la producción por los propios trabaja-

Sien embargo, la próxima huelga general no debe plantear la alternativa de todo o nada. Porque, paradógicamente, si bien esta huelga plantea inevitablemente la cuestión del poder, no es capaz de resolverla. Ningún poder se derrumba únicamente bajo el efecto de una huelga general. Por tanto, esta huelga no llevará al derrocamiento del poder totalitario. Pero puede llevar a la caída del Estado de excepción. El resultado de la huelga general no se traducirá en la instauración de la República autogestora ni en la victoria definitiva de la revolución polaca. Subrayando la creciente agonía del sistema totalitario, Frasyniuk escribía: " De todos modos, esto no significa que bastará con una heróica sublevación nacional para que la situación cambie radicalmente a nuestro favor. Porque si queremos cambios sociopolíticos duraderos y no una victoria pa• sajera, y si queremos construir una sociedad realmente autogestora e indepenquedan por delante muchos años de lucha obstinada".

Lo que importa es que la huelga general lleve a un cambio de la relación de fuerzas a nuestro favor, que haga más difícil uni nuevo cambio a favor de ellos. Si lo lograel cambio hacia la última victoria, aunque siga siendo difícil, se abrirá ante

El resultado general, por tanto, deberá ser la aparición de una situación de dualidad de poderes, como expresión del cambio de la relación de fuerzas. Prosiguiendo la elaboración de la estrategia del movimiento social a la luz de la "línea de las fábricas"

Pinior y sus compañeros han llegado recientemente a la conclusión de que lo que permitiría proclamar la victoria de la huelga general sería la instauración del control social sobre la economía nacional. decía: "En mi opinión, lo que permitirá determinar si la huelga ha sido un éxito será el saber si la sociedad ejerce o no una influencia en el funcionamiento de la economía. Pienso que esto es lo esencial. Si gracias a la huelga general lográramos ejercer una influencia real en el funcionamiento de la economía — ya sea mediante la autogestión, ya sea creación de un consejo socioeconómico,

Use propuso en 1981, ya sea algo aún no previsto-, entonces pienso que podremos decir que la huelga ha alcanzado su objetivo. Esto sentaría las bases para ir más lejos en el

Esta conclusión se apoya en el estado de ánimo de los obreros. Según un sondeo realizado por el RKS en las empresas de Baja Silesia, parece que los obreros, depués de tomar el control sobre las empresas durante la huelga masiva con ocupación de fábricas, se declaran dispuestos a mantener este control después de la huelga. Lo que implicaría precisamente una dualidad de poderes. Esta disposición es la expresión de la conciencia autogestionaria de los trabajadores y de su convicción de que para sacar a la economía de la crisis en la que está sunecesario que los trabajadores tomen las riendas de su destino en sus propias manos. Ahora bien, hace falta que esta voluntad de los trabajadores de Baja Silesia se refleje en el programa de acción de Solidarnosc que surja durante la preparación de la huelga general y se traduzca en las reivindicaciones avanzadas durante la huelga. Hace falta que este desarrolle y refuerce esta voluntad entre los trabajadores del conjunto del país. 'Muchos temen que la huelga general dé pie a una intervención militar directa de la URSS, obseva Pinior. El único medio para asegurarnos frente a nuestro grado de preparación: cuanto menos estemos preparados, tanto más caótica será la huelga, y tanto mayor será la posibilidad de una agresión directa. Una organización perfecta, un sistema de comunicaciones regional y entre las empresas, el control de la huelga por nosotros mismos, estas son las garantías del éxito, y también de que la URSS se abstendrá de intervenir militarmente"'. La "línea de las fábricas' elaborada por

Frasyniuk traza la vía más segura para las luchas del movimiento social y determina de manera correcta las tareas estratégicas fundamentales de la revolución polaca

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ara el futuro inmediato. Estos son los principales aspectos de esta línea, tal como los presenta Pinior: 1. "El RKS insiste sin cesar en que nuestro sindicato son las empresas, y ante todo las fábricas; precisamente por ello durante tanto tiempo nos hemos opuesto a las manifestaciones de calle. Si dejamos empujarnos a acciones exteriores a las empresas, entonces perderemos nuestro sindicato". 2. "Afirmar que la idea de la huelga está en descrédito, que las empresas no irán a la huelga, es cortarnos de nuestra base, fuente de nuestras fuerzas y de nuestra vitalidad, de la cuna misma de Solidarnosc. Renunciar a la huelga equivale a no esperar otra cosa que un milagro". 3. "O atacamos con una huelga general, y empezamos a prepararla seriamente, o, de lo contrario, nos esperan largos años de poder militar. En todas partes donde los militares se hacen con el poder, no se desprenden de él fácilmente; es incluso una cuestión de técnica de gobierno de este aparato burocrático de los cuarteles de que dispone cada ejército". 4. "'La preparación adecuada de las empresas y de los barrios con miras a la huelga general es la tarea fundamental de una sociedad en vías de autoorganización. C

Paris, 20-IV-83