MARRUECOS: Las revueltas populares
Los diferentes planes de desarrollo del gobierno han sido elaborados en este marco, como por ejemplo, el 6º plan, que acepta los "'consejos" , habría que decir las órdenes, del imperialismo. La política de "precios reales" la supresión de la caja de compensación han sido dictadas por la situación de endeudamiento creciente del país, por el Banco Mundial y el FMI.
Es necesario que los trabajadores y la UGTT luchen por la adopción democrática de un plan al servicio de las masas populares explotadas, que incluya la ruptura de las relaciones con el imperialismo, la anulación de la deuda exterior, que organice la nacionalización de los grandes medios de producción y de las empresas extranjeras, bajo control obrero.
agricultura tunecina sometida a los grandes explotadores está en la ruina. Esta situación impone costosas importaciones de productos alimenticios y expulsa hacia las calles de las grandes ciudades a millares de pequeños campesinos y de trabajadores de la tierra sin recursos. Solo una reforma agraria radical, que necesariamente se enfrentará a los intereses de los grandes propietarios agrícolas puede permitir el desarrollo de la agricultura. El poder, que está unido por mil lazos con los grandes propietarios, es incapaz de acometer esta solución. Hay que imponer que la tierra sea para el que la trabaja.
La lucha por la independencia de Tunez es inseparable de la lucha por la democracia obrera en su interior y contra la burocracia.
Pero también está íntimamente ligada a la lucha por las libertades políticas en el país:
. Por las libertades de organización y prensa
. Por una amnistia general e incondicional.
Disolución de los servicios del ministerio del Interior especializados en la represión poagrietan el trono de Hassan II
Sólo unos días después de las "revueltas del pan" en Túnez, levantamientos populares han estallado en varias ciudades de marruecos. El primer brote se dió en los institutos de enseñanza media de marrakeh, extendiéndose enseguida a los barrios populares de la ciudad. A continuación,, la revuelta llegó a Nador, Alhucemas, Tetuán y las principales ciudades del país.
Como ocurrió en el Rif en 1958 y en Casablanca en 1965 Y 1981, la represión del régimen ha sido brutal: decenas o quizás centenares de muertos, centenares de heridos y detenidos, no sólo entre los manifestantes.
lítica. Arresto y juicio de los torturadores y sus jefes.
La democracia no es posible en el marco de un régimen en el que un partido omnipotente está confundido en gran medida con el aparato de Estado. El peso del PSD está acentuado por la concentración de poder en manos del gobierno y, en particular, de su residente. Los diputados "elegidos" , más bien designados, en las elecciones de noviembre de 1981, han mostrado su servilismo total respecto a las decisiones del partido en el poder. Con dos días de intervalo, han pasado del apoyo más firme a los aumentos de precios, a la felicitación a Burguiba por su "clarividencia'' probada al anular dichos aumentos: • Dimisión de los diputados de la UGTT; . Disolución de la asamblea nacional.
Este régimen está organizado y legitimado jurídicamente por la Constitución de 1959: • Derogación de la Constitución de 1959;. . Elección libre de una Asamblea Constituyente que construya las bases de un régimen popular y democrático.
Las luchas presentan a menudo.un carácdetensivo, corporativo. Casi todo el ter mundo exigía el día 6 la salida del primer ministro Mazli y del gobierno, pero nadie planteaba una alternativa política. La iniciativa de reemplazar al gobierno quedaba en manos del propio régimen, es decir, de las clases dominantes, de la burguesia.
Hay que dar una perspectiva política a las luchas. Las masas populares están cada día más convencidas de que el actual gobierno está al servicio de los privilegiados, los patronos y los explotadores: . Por un gobierno de los trabajadores y las masas populares. Sólo él podrá realizar una política al servicio de los explotados, los oprimidos, los pobres. sino en general entre militantes sindicales y políticos. La "Unión Socialista de Fuerzas Populares" (USFP), organización populista pequeñoburguesa, creía que la propina ministerial otorgada a su jefe - el primer secretario del partido es ministro sin cartera en el gobierno actual — le inmunizaría contra la represión. Pero no ha sido así.
Una vez más, la "unión sagrada" en torno a la persona de monarca de derecho divino
Hassan II, en la guerra de rapiña y agresión que lleva contra la población del ex-Sahara español - "unión sagrada" que comprende no solamente al partido burgués del Istiglal y
la USFP, sino también al partido stalinista local "Partido del Progreso y del Socialismo" (PPS)- ha mostrado su fragilidad. En un país en el que, según el Banco Mundial, el 45% de la población vive por debajo del nivel de pobreza absoluta, el gobierno consagra el 40% del presupuesto del Estado a las importaciones militares destinadas a alimentar la encima, para hacer frente a la grave crisis que golpea actualmente el país, el gobierno no ha encontrado mejor solución que aplicar los mandatos del Fondo Monetario Internacional (FMI), disminuyendo los gastos públicos en servicios sociales.
Este tipo de situación es ya clásica. Como en Egipto, Túnez y otros países dominados, un gobierno local intenta hacer pagar los gastos de la crisis económica a la población trabajadora, por medio de una reducción importante de su renta real, que estaba ya a niveles mínimos. Por decreto, se produce un alza de precios considerable en productos de primera necesidad, que pasan de la noche a la mañana de un precio "político" mantenido gracias a las subvenciones del Estado, a ' un precio "verdadero", determinado por los mecanismos del mercado mundial, sin subvención alguna. El gobierno trata así de disminuir su déficit presupuestario, yugular la imparable hemorragia inflacionista, en fin "sanear" sus finanzas, supuesto, que la "salud"' financiera se consigue a costa-de la salud de la población.
En Marruecos, Hassan II anunció estas decisiones, en particular la supresión del fondo de compensación que subvenciona los productos de primera necesidad, el pasado 27 de diciembre. Desde primeros de Enero, hubo una subida importante del precio de la gasolina; después subió el de las bombonas de butano, de gran utilización en las familias populares. Siguieron aumentos del precio del jabón, de la carne, etc., en una situación de bloqueo salarial que dura ya años. Así estalló el polvorín.
Sin embargo, esta no es una situación reservada a los países dependientes, sino una práctica común de los gobiernos burgueses, para los cuales la población es una abstracción contable en vez de una masa de seres humanos. Estos gobiernos, cuyos tecnócratas de servicio son incapaces de reducir los privilegios de sus amos, atacan siempre a los más débiles. Pero en ninguna parte esta política ha alcanzado las dimensiones dramáticas que tiene hoy en los países dominados, debido a que en estos países, la renta real de una fracción considerable de la población está al límite del mínimo vital en el estricto sentido de la expresión: es decir, por debajo de ese mínimo, aguarda la muerte. Por esta razón, basta el aumento del precio del pan para provocar revueltas ahogadas en sangre, como en Túnez recientemente, o en Egipto hace siete años. Los dirigentes de los países imperialistas, ni los gobiernos burgueses locales pretenden ocultar esta situación concreta buscando "agentes extranjeros" tras las explosiones populares. Así el rey Hassan Il ha denunciado a un cóctel de "marxistas-leninistas" "jomeinistas" "servicios secretos sionistas" como responsables de los alzamientos populares.
Estas rebeliones, frecuentemente espontáneas, que expresan la exasperación de las masas populares, pueden provocar retrocesos parciales de los gobiernos: así ocurrió en Túnez, donde Burguiba aplazó el aumento del precio del pan, y también en Marruecos, donde Hassan II ha dejado en suspenso el 22 de enero las decisiones que había tomado antes. También se pueden agrietar las políticas de "apertura democrática" o de "unión nacional" que llevan estos gobiernos hacia los sectores de oposición reformista y pequeñoburguesa. Pero el carácter desorganizado de las movilizaciones fija sus límites.
En estos tiempos de crisis económica y hambre a escala mundial, la revolución proletaria aparece más que nunca a la orden del día en los países atrasados. ¿Qué otra via puede permitir liberarse de un mercado mundial imperialista que impone sus órdenes?. ¿Cómo podría responderse de otro modo a la agravación de una deuda que crece cada día un poco más, al ritmo del curso ascendente del dólar? (la deuda exterior de Marruecos en 1983 ha sido 11.000 millones de dólares, equivalente al 90% del PIB del país; hace 10 años equivalía al 17% del PIB).
Ninguna caricatura de revolución, como la que proponen las corrientes islámicas que tratan de beneficiarse de estas revueltas contra el hambre y la miseria, puede servir de sustituto a la revolución socialista. Los problemas de estos países están ligados intrinsecamente a la lógica misma del funcionamiento capitalista. Por ello, las orientaciones de las corrientes islámicas no son caejemplo.
Salah Jaber