MOGREB: "Las revueltas del hambre"
los acontecimientos que vivió el país en diciembre pasado. La primera parte del texto hací
TUNEZ: Los revolucionarios ante
las revueltas del hambre ionario de los Trabaiadore un análisis de estos acontecimientos y su contexto económico y sociall Se extiende el descrédito del régimen La capitulación del poder transformó cualitativamente la situación. Es difícil preveer con precisión el curso de los acontecimientos, hay al menos algunas hipótesis indudables.
En el terreno político, es evidente que el Primer ministro Mohamed Mzali, que había conseguido éstabilizar el equipo gubernamental, se encuentra ahora en una situación particularmente inestable. Aunque no se cuestiona la política de apertura que había inaugurado desde su toma de posesión en abril de 1980, la lucha de clanes dentro del poder va a reforzarse. Ya ahora, algunos clanes opuestos a Mzali han intentado utilizar la explosión popular para fortalecer sus posiciones. La intervención de las milicias del PSD, partido gubernamental, intentando echar aceite al fuego, asesinando a sangre fría a jóvenes manifestantes e incluso a gente de la calle, o provocando a los militares, como ocurrió el 4 de enero ante el Almacén General de Túnez, cuando es claro que éstos habían recibido órdenes de no envenenar la situación, prueba que las tendencias duras en el seno del poder no han renunciado a imponer su punto de vista.
Pero por el momento sus deseos no se han realizado. Aunque es cierto que el gobierno ha sido seriamente afectado por la crisis, parece que el clan que sale beneficiado es el de Wassila Burguiba, la mujer del presidente, que no es hostil a la política de apertura.
Confirma este análisis el anuncio, apenas 24 horas después de la declaración de Habib Burguiba suspendiendo los aumentos de precios, de la salida del gobierno del ministro del interior Driss Guiga, y la acumulación de sus responsabilidades en el Primer ministro: el poder intenta probar así que no cede ante la voluntad popular e intenta evitar una crisis interna importante. En efecto, aunque la mayoría de la burguesía tiene muy poca confianza en la capacidad de Mzali para dirigir el país, no está todavía en condiciones de reemplazarlo. Evidentemente, una situación como ésta no puede prolongarse mucho tiempo. Si el Primer ministro no consigue estabilizar rápidamente la vida política, económica y social del país, lo que no es una tarea fácil, es previsible una grave crisis gubernamental a un plazo no muy largo. Manteniendo en su puesto al Primer ministro, el poder ha profundizado el descontento de las masas populares y el descrédito de Mzali se ha extendido al conjunto del régimen. El papel de la UGTT
En definitiva, los realineamientos en el seno del poder serán determinados esencialmente por la evolución de la situación social y sindical. La burguesía va a intentar recuperar las concesiones hechas en cuestiones como el precio del pan y otros derivados de cereales, acentuando su ofensiva contra los trabajadores. Hasta ahora, las luchas obreras dispersas y de poca envergadura no han permitido a los trabajadores bloquear esta ofensiva. Las responsabilidades de la burocracia sindical en esta situación no necesitan demostración. Pero queda una pregunta importante que no tiene aún una respuesta clara: ¿la victoria conseguida sobre el poder gracias a una inmensa movilización espontánea de masas va a estimular a los trabajadores?. ¿Las lecciones de un combate del que estuvieron ausentes van a favorecer la centralización y unificación de las luchas en todo el país?. Esta impresionante victoria contra un régimen que todos consideraban invencible,
(1) Los sindicalistas "frentistas" representan una corriendentro de la rección y también bre de 1981 en las Nacional'' constituído con el PSD. En un documento público, denunciaron a Habin Achour y "los complots, las amenazas, las negociaciones secretas y la utilización de los fondos de la UGTT para comprar conciencias". Achour expulsó de la UGTT y declaró oponerse así a "los enterradores de la autonomía sindical manipulados por el todos los intentos de instaurar el pluralismo sindical y de atentar contra unidad de los trabajadores y de su organización. Los responsables de la izquierda sindical se abstuvieion en el voto de expulsión como protesta por el método utilizado.
debería impulsar las luchas de los trabajadores y las del conjunto de las masas populares. Debería servir también para que muchos sindicalistas cuestionaran la orientación del comité ejecutivo de la "Unión General de Trabajadores Tunecinos", (UGTT), que se ha limitado a negociar compensaciones salariales, dejando a los trabajadores tuera de la movilización de masas. Aunque el prestigio del presidente de la UGTT, Habib Achour, símbolo de la lucha por la independe la UGTT, aureolado por haber excluído a los "frentistas" (1), sigue siendo grande dentro de la base sindical y puede frenar las críticas, habrá sin duda presiones importantes para que la UGT organice realmente la lucha contra la ofensiva del poder y
La izquierda sindical debe asumir sus responsabilidades en esta batalla por una UGTT combativa y clasista. No debe dudar en criticar el papel negativo de la burocracia sindical y la actual dirección "'achourista" en los hechos de los últimos días. La UGTT, por su falta de reacción cuando el gobierno anunció la supresión de la caja general de com-. pensación, por su rechazo a preparar a los trabajadores a una acción centralizada que asociara a los parados y a las capas más desfavorecidas, ha dejado el campo libre para que aparezca ese tipo de revuelta espontánea, desorganizada, desarmada frente a la represión, que hubieran podido instrumentalizar fuerzas reaccionarias, como las corrientes integristas musulmanas. Se desgasta el bonaparte
Son muchos los que temen que el PSD, haya conseguido darle la vuelta a la situación y recuperar el movimiento de satisfacción que se expresó en las calles el 6 de enero, gracias a las fulminantes y espectaculares concesiones anunciadas por Burguiba en sus cinco minutos de discurso. En efecto, muchos manifestantes aclamaron a Burguiba, lo que es una expresión particularmente clara de la naturaleza bonapartista del régimen. Para mucha gente, Habib Burguiba está por encima de las clases sociales y los clanes. Es es árbitro supremo. Las distancias que ha tomado desde hace años con la gestión directa de los asuntos del país, que están en las manos del Primer ministro, ha reforzado este papel de árbitro y le ha permitido ahora desautorizar al gobierno, ocultando a la vez su propia responsabilidad en la política guber-
En todo caso, el desgaste del bonapartismo de Burguiba es evidente. Muchos de los cortejos del día 6, que agrupaban millares de personas, se negaban a gritar "¡Viva Burguiba!" y le oponían el slogan: "Un sólo combatiente supremo"' (sobrenombre que se dá a Burguiba): el pueglo". Otros slogan insistían también en que el retroceso del gobierno en la cuestión de los precios del pan y los demás productos no era un favor otorgado por Burguiba, sino que había sido arrancado con la lucha. Hay que decir que esta actitud es muy diferente que la del "Partido Comunista Tunecino" (PCT), que tratando por todos los medios de recuperar poder, ha enviado un mensaje de felicitación al presidente de la República. Una victoria
Las manifestaciones de alegría del viernes 6 de enero expresaban ante todo el sentimiento de una victoria. Las masas populares, tanto las que habían participado en las movilizaciones de los días anteriores como. las que no creían en su éxito, se reencontraron en este sentimiento de victoria. Aunque un número considerable de gente conserva aún la ilusión de que Burguiba seguirá siendo el último recurso, son muchos también los que se niegan a darle un cheque en blanco, y el gobierno se encuentra más desacreditado aún que después de la mascarada electoral de noviembre de 1981.
Sin embargo, la victoria del día 6 sigue siendo parcial. La burguesía no ha renunciado a imponer, aunque sea por otros medios, la austeridad a las masas populares. El paro y las amenazas de despido siguen pesando sobre los trabajadores. La lucha debe pues continuar y hay que exigir inmediatamente: Una alternativa . La liberación de todos los preșos y la anulación de todòs los procesos debidos a los acontecimientos de Diciembre y Enero; . La aunulación del toque de queda y el "es. La vuelta de los militares a sus cuarteles; . La indemnización a las familias de las víctimas de la represión; . La disolución de las milicias del PSD y el juicio a sus miembros y dirigentes; . La disolución de la Brigadas de "orden público" (BOP) y los otros cuerpos represivos.
Junto a estas reivindicaciones, la UGTT, los trabajadores y el conjunto de las masas populares deben levantar las siguientes: • Contra los despidos y el paro: reintegración de todos los trabajadores despedidos y puesta en marcha de una política de pleno . Contra la baja del poder de compra: bloqueo de los precios de los productos de primera necesidad y aumento automático de los salarios con las alzas de los precios, según un índice definido por la UGTT; . Por las libertades sindicales: liberación y reintegración en sus empleos de todos los sindicalistas represaliados; : Por la independencia de la UGTT.
La desastrosa situación económica en la que está metido el país es el resultado de una política orientada por los. intereses de las clases dominantes locales y el imperialismo.