y lucha por el socialismo
En el n° 30 de INPRECOR, publicamos un artículo de Ernest Mandel con este mismo título. Mandel continuó trabajando sobre el tema, a partir de un encargo de la
Review"': el resultado fue una segunda versión, muy ampliada, del artículo anterior, que
"NLR" publicará como texto central de su próximo número. En vez de reproducir integramente el texto definitivo, parte de cuyo contenido conocen ya los lectores de INPRECOR y que habría ocupado más de la mitad de las páginas de INPRECOR, hemos optado por publicar los dos capítulos nuevos respecto al texto anterior. Los lectores pueden comple-
Amenazas de guerra
ERNEST MANDEL mentar la lectura, releyendo el INPRECOR n° 30. Relaciones de producción y relaciones de guerra Pero, ¿acaso no existe una lógica interna en la carrera de armamentos nucleares que empuja a ambos antagonistas hacia el holocausto nuclear, independientemente de sus proyectos conscientes? Esta es una de las tesis clave del nuevo concepto del "exterminismo", , acuñado por E. P. Thompson, inducido a su vez por el mismo instinto - sano- de supervivencia que ha evitado que la burguesía imperialista lanzara una guerra nuclear en los últimos 30 años. No estamos de acuerdo con este concepto de autonomía total de las instituciones militares, o con una "lógica irresistible" al aumento de las armas nucleares, independiente de todo análisis racional o de los intereses de clase.
Lo que está en la base de la carrera de armamentos nucleares no es la pura locura, sino un cálculo preciso: el intento de adquirir una ventaja decisiva sobre el adversario en forma de posibilidad de asestar con éxito un golpe preventivo que reduzca la capacidad de represalia del adversario a cero o casi a cero (es decir, su capacidad para dar un contragolpe que sería mortal para el agresor nuclear). Esto es un ejemplo clásico de combinación de la racionalidad parcial con la irracionalidad global que caracteriza el comportamiento del sistema capitalista y de sus principales protagonistas en general, y del capitalismo tardío en particular. El objetivo inmediato es perfectamente "racional"; el resultado global es totalmente irracional. Pero el proceso permanece bajo control de la clase dominante imperialista, y permanece por tanto subordinado a sus objetivos y motivaciones de clase globales. Los sistemas de armas están bajo el control del Pentágono; que está bajo el control de Washington, que a su vez está bajo el control de Wall Street; y no al revés.
"máquinas controlan al Pentágono, que a su vez controlaría a Washington, que controlaría a Wall Street.
La Bomba no es una cosa que acecha en la calle -o en el cielo- por la noche, condenando al desamparado ser humano a un destino peor que la muerte. La Bomba es un instrumento en manos de seres humanos vivos que emprenden acciones,.
proyectos y propósitos congruentes con su posición social y sus intereses sociales. El hecho de que, a pesar de esta su naturaleza, puede comportar consecuencias completamente distintas de aquellas para las que fue concebida y producida (la muerte en lugar del triunfo de una clase dominante o de su fracción dominante), es, sin duda, cierto. Pero no es nada excepcional e intrínsecamente nuevo en la producción generalizada de mercancías. Desde la revolución industrial se han creado miles de máquinas nuevas para aumentar la competitividad de determinadas empresas — y, a pesar de esta "intención racional" ', han conducido a la bancarrota de las mismas empresas, tras una primera fase de mayor beneficio. La contradicción entre la racionalidad parcial y la irracionalidad global del sistema es precisamente la contradicción entre el control del capitalista de lo que sucede dentro de su propia empresa y su falta de control sobre lo que sucede en todas las empresas juntas, así como sobre lo que sucede en
La misma regla es aplicable, mutatis mutandis, al armamento en general y a la carrera de armamentos nucleares en particular. No es debido a que los proveedores de armas, o las empresas qeu las fabrican, o los departamentos que las encargan, o los parlamentos que votan créditos para comprarlas, actúen irracionalmente desde el punto de vista de los intereses de la clase dominante armamentos comporta resultados irracionales. Al contrario: con algunas excepciones, nacional burgués controla su sector armamentístico. Este sector, en su totalidad, sirve a los intereses de la clase dominante nacional. Es absurdo pretender, por sólo citar este ejemplo, que el rearme alemán entre 1934 y 1941 no sirvió a los intereses de la burguesía imperialista de Alemania, o que la situación de esta clase era peor en 1938 ó en 1941 que en 1931 ó 1932. Lo que lleva a un resultado irracional de la carrera de armamentos es el hecho de que un Estado nacional imperialista no puede controlar los esfuerzos y proyectos de guerra de sus competidores, y de que el resultado de la carrera de armamentos (como el resultado de una inversión) no viene determinado por lo que hace el Estado individual (el empre-
*'Exterminism and Cold War", edited by New Left Review. Verso edit ons, 15, Greek St. London W1. No hay edición en castellano.
sario), sino por lo que todos hacen simultáneacontra otros. El ensayo de Mary Kaldor, Warfare and Capitalism (Guerra y Capitalismo), que en nuestra opinión es el más interesante y el más estimulante de porque se limita a destacar paralelismos entre la producción mercantil y la adquisición de
Centre relaciones de producción y çiones de guerra", sin integrarlas entre sí y sin someterlas a las reglas de la ley del valor, que domina la sociedad burguesa en su totalidad.
Es cierto que las armas valores de uso, al proceso de reproducción. esto, a largo plazo representan una sustracción del importe total de la plusvalía teórica y potencialmente disponible para una reproducción ammisiles y tanques hubieran producido máquinas y materias primas, y éstas se hubieran vendido, la tasa de acumulación del capital habría sido mayor. Pero la fórmula debe utilizarse precisamente de esta forma, y no de otra. El proceso de reproducción (de acumulación) es la suma total del proceso de producción y del proceso de circulación, según Marx.
divorciar ambos procesos presuponiendo que todo lo que se produce, automáticamente también se vende y, por vende a un precio que proporciona a la empresa que produce estas mercancías la tasa media de este absurdo - no sólo desmentido por los datos empíricos de más de 150 años, sino también por el análisis de Marx sobre la mercancía, el trabajo privado, la propiedad privada y la competencia-, entonces los términos de la ecuación cambian completamente. Entonces que nunca se utiliza toda la plusvalía potencialdisponible para la acumulación (la reproducción ampliada); que siempre se divide en tres partes: una parte que se reacumula directamente (reinversión), ya sea en forma de capital constante adicional, ya sea en forma de capital adicional; una transforma en renta del capitalista (o de los servidores y el Estado de la cambia por servicios o se gasta en forma de servicios que no producen plusvalía ni incrementan el valor, y que desaparecen del ciclo de reproducción ampliada tanto en la vertiente de los valores de uso como en la de los valores de cambio; y una tercera parte, que si bien se gasta en forma de renta del capitalista lo de los servidores o el de la burguesía), se utiliza para comprar no se habrían vendido (o producido) sin estos actos de intercambio. Esta tercera parte de la plusvalía total producida, si bien no permite que la masa de valores de uso producidos amplíe el proceso de reproducción, sirve para ampliar este proceso en la vertiente de los valores de cambio. Realiza el valor de las mercancias vendidas (producidas) adicionalmente, que no se habrían vendido (producido) sin esta renta. Por consiguiente, incrementa la suma total de la plusvalía realizada, del beneficio realizado y de la acumulación de capital realizada, al menos a
Esto es cierto en el capitalismo en general, en la medida en que las armas son producidas por empresas capitalistas. Pero es especialmente cierto en el capitalismo decadente, en la fase imperialista desde la Primera Guerra
Mundial y en el capitalismo tardío, periodos casobreacumulación casi donde el problema clave para el
Capital es el de encontrar terrenos adicionales para realizar inversiones de capitales que permitan ventas a precios que les aseguren la tasa media de beneficio habitual (o esperada) a quienes realizan
Por tanto, no es cierto que los beneficios de Vickers-Amstrong, Aerospatiale, sobre el papel" -ni más ni menos que los de Volkswagen, Hitachi Constituyen beneficios reales, con los que pueden máquinas adicionales (máquinas reales), materias promo, todos ellos reales y fuerza de trabajo adicional (trabajadores reales), lo que estimula el proceso general de acumulación de capital y de producción de mercancías en toda la economía. Suprimid el sector armamentístico, digamos en los EEUU en 1981, y probablemente la utilización media de la capacidad de producción industrial y minera habría descendido del 66 al 50% o menos, si todos los demás factores permanecen iguales. Si hacéis lo mismo en Alemania en 1938, la totalidad de la economía capitalista alemana se habria colapsado en menos de un año. Suponer otra cosa equivale a suponer que los capitalistas son tontos, que no conocen sus propios intereses y que necesitan consejos sobre cómo hacer más beneficios por parte de mirones intelectuales aficionados. Es un poco arrogante suponer esto,
El problema no reside en la naturaleza de la mercancía o de las armas, o de la Bomba, como "cosas" que "controlan" los capitalistas. El problema reside en la fragmentación del trabajo social en trabajo privado ejecutado independientemente uno de otro, en la fragmentación de la inversión entre el intento de las empresas de maximizar los beneficios privados independientemente de las consecuencias para la economía en su conjunto que vayan a tener dichas decisiones en la fragmentación del cálculo entre previsiones a relativamente corto plazo y consecuencias a largo plazo, en buena medida imprevisibles (en el mejor de los casos, hipótesis no probadas). Este es el destino del que no pueden escapar los directivos de las empresas privadas y los dirigentes de las naciones-Estado, pues naturaleza de la producción mercantil, sociedad burguesa. Pero no tiene nada que ver con una "autonomía absoluta" de la tecnología y de la institución militar. Al contrario: supone la subordinación de estas fuerzas a las leyes generales que rigen la dinámica del modo de producción capitalista.
Podremos captar mejor el error de Mary Kaldor
(y con mucha más razón, el de E.P. Thompson)
en este terreno si examinamos su tesis de que "el precio de las armas es una decisión política arbitraria" (p. 271). Esto implicaría que el complejo militar-industrial ha sido capaz de liberarse del im-
Basta observar los debates actuales sobre el presupuesto militar de los EEUU, en el Congreso y en el seno de la clase dominante en general, para ver cuan incierto es.
Las armas. no se entregan gratuitamente; hay que comprarlas. La masa total de valor nuevamente creado -en términos monetarios: de la proceso de producción. No puede incrementarse o reducirse en el proceso de distribución. De ahí se deduce que cualquier incremento del presupuesto militar sólo es posible mediante una reducción de las rentas de los productores (salarios
"socializados", es decir, los presupuestos sociales) o de la renta de la clase superior (plusvalía gastada improductivamente) o de la parte de la plusvalía gastada productiva-
mente (acumulada). Decir que el resultado de la lucha por esta división de la renta nacional es el resultado de una lucha política es una perogrullada (todas las luchas en torno a la distribución de la renta nacional son en última instancia luchas totalmente incorrecto. Esto presupondría que la burguesía en su conjunto es indiferente o incapaz para determinar el volumen de su propio consumo privado o el ritmo, la dirección y las subdivisiones de su acumulación de capital (inversión), o el nivel salarios reales de sus trabajadoes, es decir, indiferente ante la dinámica de la competencia, tanto a escala nacional como internacional, e indiferente ante la dinámica de la lucha de clases, tanto a escala nacional como internacional. Basta definir los términos de la cuestión para ver cuán
Yes esta suposición. Implicaría que los dominada por el intento de los capitalistas de maximizar los beneficios, en condiciones de una economía de mercado dominada por leyes económicas objetivas (o sea, la ley del valor).
Quisiéramos invertir completamente los términos de la ecuación de Mary Kaldor. Diríamos que tanto el importe como las líneas maestras del presupuesto militar vienen determinados objetivamente en última instancia, por la relación de fuerzas entre las clases capitalista y a escala internacional; por la relación de fuerzas interimperialista; por burguesia internacional y los países no capitalistas; y por el desarrollo desigual de la productividad del trabajo entre los distintos países y sectores industriales. Paradójicamente, una de las razones de la loca carrera de armamentos más que suficientes para aniquilar varias veces al enemigo (overkill) estriba en el hecho de que las armas nucleares son más baratas (y cada vez son más baratas) que las armas "convencionales" más sofisticadas, cuya capacidad de destrucción, dicho sea de paso, se aproxima cada vez más al umbral de la bomba atómica de Hiroshima.
Por tanto, no hay nada básicamente "arbitrario'" en el precio de las armas (fundamentalmente se basa en los costes de producción + un beneficio garantizado, que muchas veces se situa ligeramente por debajo de la tasa media de beneficio, pues la industria de armamento no necesita asegurarse contra una "mala" venta, pero que viene determinado por esta tasa media, es decir, por lo que sucede en la economía en su conjunto). Lo irracional es el efecto global, a escala mundial, de estas decisiones, que tomadas de una en una son racionales. hace casi 150 años, Marx y Engels ya dijeron que bajo el capitalismo las fuerzas productivas tienden periódicamente a transformarse en fuerzas destructivas. Pero esto no implicaba, ni implica ahora, que la producción emprendida para obtener beneficios sea pura y simple destrucción, instantánea o permanentemente.
Cuanto mayor sea el impás de la acumulación tentación de poner en tela de juicio los fundamentos de la actual división del mundo entre el sector capitalista y el sector postcapitalista, es decir, el intento de reintroducir el capitalismo en aquellos países donde ya ha sido abolido. Y esto sólo se puede lograr con la guerra. Asimismo, tanto mayor será la tentación de impedir toda nueva victoria armas nucleares, tanto en los países imperialistas como en el "tercer mundo".
Cuanto mayor sea el peso de los gastos militares en la economía imperialista, tanto mayor será la presión por aumentar la austeridad y por suprimir el estado de bienestar en todas sus exarcebe la lucha de clases del proletariado, incluso por objetivos inmediatos y defensivos, tanto más se verá obligada la burguesía a buscar un cambio de régimen político en sus principales ciu-
Cuando decimos que las clases dominantes de América del Norte, Europa y Japón se han visto motivadas, durante los últimos 30 años, y siguen estándolo, por todo lo que afecte a su bienestar en la práctica, y particularmente por la posibilidad de maniobrar que se deriva de las inmensas reservas que aún mantienen, esto significa algo muy preciso para nosotros. Es todo un clima político, social, militar e ideológico que se deriva de un largo periodo de crecimiento prolongado, que ha marcado profundamente al personal político dirigente del imperialismo. Este se ha desarrollado sobre el trasfondo de una relación de fuerzas específica frente a la clase obrera y frente a las burocracias soviética y china. Por supuesto, este personal es capaz de lanzar cualquier iniciativa bárbara contra la revolución colonial (la tortura en Argelia, los defoliantes en Vietnam, las masacres en América Latina, contra el pueblo palestino, etc.). Pero no está dispuesto a cometer la barbarie autodestructiva de un Adolfo Hitler en 1944-45, o de un general Hideki Tojo en la misma época en Japón. totalmente distinto para que un personal político a asumir la "solución final" para el conjunto de la humanidad acceda a la dirección de las principales potencias imperialistas. Las principales fuerzas del gran capital tendrían que verse literalmente al borde del abismo. Tendrían que imperar otras ideologías dominantes, una relación de fuerzas distinta entre las clases de estos países. Por supuesto, a medida que prosigue la tendencia al declive de la economía capitalista internacional, y a medida que se agudiza la ofensiva de austeridad y el curso belicista de los capitales.
Por supuesto, control "racional" sobre la irracional carrera de arpuede cundir el pánico, incluso en contra de la voluntad de los poderosos.
La proliferación de las armas nucleares puede ponerlas en manos de desesperados —probablemente ya las ha puesto en manos de los dirigentes sudafricanos y sionistas -. Estos sectores, en determinadas circunstancias, cuando les parezca que su agresivo poder minoritario en sus zonas respectivas está amenazado, no vacilarían en utilizar estas armas y matar a millones personas para mantener el régimen del apartheid o el Estado sionista. • Por todas estas razones, es necesario desarroIlar la propaganda y la agitación contra la locura de las armas nucleares en general. Es necesario mantener un alto nivel de conciencia, y de voluntad de actuar, de las masas de todo el mundo, contra el uso y la extensión, así como contra el mantenimiento de las armas nucleares en cualquier parte. Es necesario convencer a los pueblos del mundo de que las armas nucleares no son armas de autodefensa, sino armas de suicidio co--
Pero de ello se deduce que la lucha por impedir la proliferación nuclear o poner término a la carrera de armamentos nucleares adquiera prioridad sobre los objetivos "clásicos" de la lucha proletaria. Esto sólo sería correcto si uno considerara que la guerra nuclear, debido a un accidente o a la proliferación, es inevitable a corto plazo. Y es incorrecto e irresponsable hacer esta consideración gratuita. (...)
"No alineamiento"" y unilateralismo discusiones en torno a la Europa occidental, América del Norte y Japón, de adoptar una posición "no alineada" frente a las "dos superpotencias" o los "dos bloques"
por no decir más, qué papel desempeña la República Popular China en todo
Si por "no alineamiento" uno quiere decir simel movimiento antiguerra en los países imperialistas no debe subordinar sus objetivos a las maniobras diplomáticas del Kremlin, que debería examinar cada una de las propuestas de desarme parciales de la URSS únicamente desde el punto de vista de su favorecen u obstaculizan las más amplias movilizaciones de masas posibles en Occidente contra la remilitarización imperialista; que debe popularizar constantemente el objetivo de la abolición total de todas las armas nucleares a escala mundial no exclusiva, y bajo un estrecho control internacional (lo que hoy es posible por medio de satélites y otros instrumecánicos), totalmente de acuerdo con este concepto.
Un movimiento antiguerra masivo y unitario en occidente sólo es posible como un movimiento independiente de cualquier gobierno o Estado, el gobierno de la burocracia soviética, ante cuyas motivaciones de política exterior, para su régimen político interno, las en occidente son profundamente suspisobre la base de una "propaganda antisoviética", sino de experiencias concretas que han entrado ahora en la conciencia de las masas de todo el mundo en grado creciente: las intervenciones armadas para suprimir la
Men 1968 y la revolución húngara de 1956, y el ascenso de la lucha proletaria y de la autoorganización en Polonia en 198081; la intervención militar en Afganistán; la horepresión de los disidentes políticos (no sól los pro-occidentales, sino también los socialistas y comunistas de oposición), en la URSS; la ausencia de libertades democráticas elementales de la clase obrera, como el derecho de huelga,
El hecho de que los partidos comunistas han perdido en gran medida el control sobre el actual movimiento antiguerra a escala europea, a diferencia de lo que ocurrió en los años 50, expresa tanto esta creciente conciencia antiburocrática del proletariado occidental, como el creciente (no decreciente) potencial de acción antiimperialista de remilitarización. También le proporciona a este movimiento antiguerra, que por parte de la burocracia soviética objetivo contra el mismo curso de remilitarización que quiere detener, por sus propias razones, un
Lo voy a repetir: los marxistas revolucionarios no creemos en el concepto de "superpotencia"
socioeconómicamente "neutral", divorciado toda caracterización de la naturaleza de clase de
Europa occidental" es un mito peligroso y absur-
El imperialismo norteamericano, para no alianza imperialista internacional
(EEUU + Europa occidental + Canada + Japón
+ Australia) dispone de unos recursos tecnológicos industriales, militares y financieros muy superiores a los del "bloque soviético". Siempre ha tenido la iniciativa en la carrera de armas nucleares, desde 1945. Ahora la tiene más que nunca. El
Kremlin siempre sólo ha reaccionado a aquellas amenazas, sin igualarlas o rebasarlas.
Para nosotros, el capitalismo se ve impulsado por su propia naturaleza a la expansión internacional, a la agresión y a la destrucción; la sociedad soviética, a pesar de sus debilidades, sus deficiencias y aspectos abusivos, no está en esta situación. Si descartamos el mito, no menos peligroso, de que los sres. Stalin, Jrushef, Breshnev y Andropov pretenden "extender la revolución mundial' (y el volumen de pruebas irrefutables nos permite descartarlo, entonces tenemos que reconocer el carácter básicamente conservador de la burocracia soviética, cuya línea estratégica fundamental consiste en mantener el status quo a escala mundial; no en cambiarlo.
Lo que se describe mal como "expansionis-mo" soviético es la extensión de la revolución mundial por fuerzas independientes del Kremlin, en contra de la presión, las instrucciones y los consejos del Kremlin, a pesar de sus esfuerzos por evitar que derroquen el capitalismo. Sin embargo, una vez se produce esta extensión, el Kremlin se ve confrontado con una angustiosa alternativa: o permitir que estas fuerzas se desarrollen como centros políticos independientes de la política mundial, incluyendo la posibilidad de que se conviertan en un centro revolucionario rival, con un creciente potencial de superar la atomización de las propias masas soviéticas, para no hablar de la mayoría de las de Europa oriental; o intentar "recuperar" a dichas fuerzas mediante la distribución de una ayuda económica y militar controlada (nota: con la excepción de Afganistán).
Dicho esto, no tratamos de imponer estos puntos de vista nuestros en torno a la naturaleza básicamente distinta de las potencias imperialistas y de la URSS, a los demás componentes políticos movimiento antiguerra, previa para construir este movimiento como un movimiento de masas unitario, ni para participar en él o para mantener su Consideramos a este movimiento como un movimiento monotemático en torno a un objetivo altamente progresivo, no como una arena de permanente entre distintas tendencias ideológicas del movimiento obrero internacional. No aceptaríamos que nadie nos prohibiera expresar nuestros puntos de vista sobre todas las cuestiones planteadas, incluida la de la naturaleza y dinámica distintas de la sociedad capitalista y la sociedad soviética. Por supuesto, defenderemos el derecho de todas las demás tendencias a hacer lo mismo. Pero no subordinaremos la lucha por este objetivo común. a los debates ideológicos.
Sin embargo, lo que para nosotros es decisivo, es la naturaleza del movimiento como movimiento independiente y democrático de movilización y acción de masas. Esto significa, en concreto, que el unilateralismo es para nosotros el objetivo clave. No porque estemos a favor de la defensa de la URSS contra el imperialismo -lo que por supuesto estamos-, sino porque no es posible ningún otro auténtico movimiento de masas de acción en Occidente si no es luchando por el desarme unilateral de los arsenales nucleares de sus propios gobiernos y el desmantelamiento de las bases nucleares de sus propios paises.
Es evidente que la exigencia "no alineada"' de desarme nuclear mutuo y paralelo en Occidente y en el Este no puede ser un objetivo de acción de masas quí y ahora; en Gran Bretaña, en Alemania Occidental, en Italia, en Francia, en España, los Países Bajos, Dinamarca, Noruega, etc. Si esta reivindicación se convierte en el objetivo
antiguerra en países, sucederán al mismo tiempo, con la mayor probabilidad, dos cosas: el movimiento abandonará la arena de la movilización de masas y de la acción de masas en las calles de las ciudades occidentales, para convertirse en un grupo de presión diplomática en Ginebra, Washington y Moscú; y el movimiento verá como se disolverá su carácter democrático, no exclusivo, bajo la presión del antiunilateralismo y el antiactivismo.
También es evidente que centenares de miles, sino millones, de manifestantes en Occidente sólo pueden actuar contra los misiles y las bases nucleares en sus propios paises, de la misma manera que millones de trabajadores polacos sólo pueden actuar contra los crímenes y el desgobierno de sus propios amos, del mismo modo que centenares de miles de trabajadores y campesinos centroamericanos sólo pueden actuar contra la represión, la opresión y la sobreexplotación de sus protesta, solidaridad, que son indispensables para la educación en el internacionalismo proletario, pero que son distintas de la movilización y acción de masas por objetivos conquistarse aquí y ahora.
Si se sustituye la acción de masas por la presión diplomática, la presencia dentro del movimiento de fuerzas que pretendan continuar la acción sobre una base unilateralista se convierte cada vez más en un factor molesto que se tenderá a excluir so pretexto de que son "objetivamen-te" "agentes del imperialismo soviético", o que están realmente "pagados" por Moscú.
Por tanto, el unilateralismo es una cuestión de vida o muerte para que el movimiento antiguerra siga siendo el movimiento independiente y democrático más amplio posible, para la movilización y aniquilación nuclear. La lógica fundamental del "fundamentalismo alineado" va lógica fundamental de la acción de masas. Porque como han señalado tantos adversarios del movimiento antiguerra occidental (incluída el ala reaccionaria de los disidentes soviéticos): mientras no haya centenares de miles de personas en las caBerlín Este, Bucarest, "contra el despliegue de las armas nucleares soviéticas", los centenares de miles de manifestantes en las calles de Nueva Amsterdan, Bruselas, Madrid, Copenhague "debilitan objetivamente a Occidente".
Esta lógica sólo puede contrarrestarse eficazmente mediante la lógica del unilateralismo. La lucha contra la amenaza de holocausto nuclear es demasiado vital como para abandonarla en manos de gobiernos que no han demostrado la mínima inclinación a detener la carrera de armamentos nucleares o a destruir y prohibir todas las armas nucleares; desde hace 38 años es de "controlar" la carrera de armamentos, en mutuo interés y mediante mutuo consenso, pero no poner término a esta carrera. Pero cuanto más crece el arsenal nuclear, incluso de forma "controlada", tanto mayor es la amenaza de un holocausto nuclear. Así, la gente, las masas trabajadoras de este mundo, deben arrebatar la cuestión de la carrera de armamentos nucleares de las manos de los gobiernos, tomándolas desarme nucleares no se resolverá en las mesas de las conferencias diplomáticas. Se resolverá en las calles y en las solución sólo puede arrancar si cada pueblo la toma con su propio gobierno y sus propios fabricantes y comerciantes de armas nucleares — no esperando a que gracias a algún milagro, después de haberse negado a actuar durante medio siglo o más, pueblos del mundo decidan de pronto actuar conjuntamente y en todas partes. El ejemplo del éxito de cada pueblo en este camino es la mejor manera de arrastrar a la acción a otros pueblos. La receta del "no alineamiento fundamentalista" es una receta de pasividad. La receta del unilateralismo es una receta de activismo.
Pero precisamente por esta misma razón, el unilateralismo sólo puede ser creíble y obtener cada vez más credibilidad a los ojos de las amplias masas en Occidente, dado su nivel actual de conciencia y de desconfianza en el Kremlin y en sus acólitos -lo que es un hecho real no se puede suprimir con los pensamientos o los deseos, salvo al precio de una desmovilización masiva y de la desunión-, derecho de las masas en la URSS y en Europa oriental a tener sus propios movimientos pacifispendientes de sus gobiernos, es decir, de la burocracia. Si los gobiernos de la URSS y de Europa oriental se niegan a garantizar este derecho, con ello sólo prueban que la defensa del monopolio de la burocracia en la acción y organización politica en Europa oriental y en la URSS es más importante, a los ojos del Kremlin, que la lucha por salvar a la humanidad del holocausto nuclear y que la organización de un movimiento antiguerra masivo y palabras: de esta manera, la burocracia no hace sino confirmar que subordina la paz mundial y la defensa de la Unión Soviética, así como los intereses de la clase obrer mundial, a sus propios indefensa de sus propios privilegios y de su propio La "desestabilización" política y la amenaza de guerra nuclear
Tendríamos que estar ya muy hartos der argumento de que la consideración de la "relación de fuerzas internacional' debería aplicarse como nacional de la clase obrera y sus aliados para hacer una revolución socialista, para luchas por el poder, en un momento favorable dado y en un país dado (salvo en los países más trasados del mundo). No vamos a negar que la situación. internacional es algo que hay que tener en cuenta. Pero sólo constituye el trasfondo puede llevarnos a conclusiones estratégicas o tácticas directas, al menos en la época del imperialismo, del capitalismo decadente y tardío.
La clave en este terreno, consiste en no plantear el problema de forma estática, sino dinámica. El problema no estriba en congelar la "relación de fuerzas internacional" fotografiándola en una instantánea, por decirlo así, sino en proyectar la película de la evolución, de la posible transformación de esta relación. La única manera que tiene la clase obrera y el movimiento revolucionario en un país dado para cambiar la relación de fuerzas en detrimento de los intereses del imperialismo y del capitalismo, y en interés de la revolución mundial, del socialismo mundial, del proletariado mundial y emancipación de toda la humanidad, consiste en no dejar desaprovechada cualquier excepcionalmente favorable para tomar el poder en ese país en un momento dado (no, por supuesto, en lanzarse a aventuras "revolucionarias" en circunstancias que no son favorables, a nivel nacional, para tomar el poder en un
país determinado). Si se deja pasar estos momentos privilegiados (y siempre son los únicos, que sólo se repiten después de largos intervalos, en los que las revoluciones triunfar), debido a las llamadas causas de "una re lación de fuerzas internacional desfavorable"', se intluira, a cambio, en la evolución de la situación internacional en interés del enemigo de clase. Esta situación se deteriorará aún más a expensas de la clase obrera internacional.
No olvidemos que el mismo argumento de una "relación de fuerzas internacional desfavorable" fue utilizado por los derechistas que se opusieron a los revolucionarios ante cada una de las revolusocialistas victoriosas Rusia fue empleado por los mencheviques contra los bolcheviques. En Yugoslavia y China fue utilizado por Stalin y sus secuaces internacionales y locales contra Tito y Mao. En Vietnam fue utilizado primero por la burocracia soviética y posteriormente por la burocracia china contra la dirección del PC vietnamita. En Cuba lo plantearon los estalinistas locales contra los fidelistas y sus aliados. En Nicaragua y El Salvador lo aduce en estos momentos el ala derecha del movimiento frente a los que defienden una estrategia de conquista del poder. Y la manera en que este mismo argumento se utilizó para vitar la posile victoria de la revolución viene trágicamente demostrada ejemplos de Alemania en 1918-19. Austria en. 1919, España en 1936-37, Indonesia en los años 50 Y 60, Chile en 1970-73, por sólo citar los casos
¿ Quizá esta postura sólo es relevante en la era prenuclear? ¿Acaso se ha convertido en "aventurera" en la época de la carrera de armamentos nucleares? No lo creemos. Con arreglo a los datos empíricos, ninguna de las revoluciones que hemos citado ha desembocado en una guerra. nuclear: En ninguno de.los casos el imperialismo ha sido capaz de detener la revolución mediante armas nucleares, aunque sin duda amenazó con hacerlo ý seguirá blandiendo tales amenazas en el futuro. Las razones de esta incapacidad ya las suicidas armas nucleares sólo es posible después de una profunda desmoralización y derrota de las masas trabajadoras y sus aliados, y de un cambio radical de régimen político en los países capitalistas. Pero la proliferación de revoluciones victoriosas en todo el mundo, derrotar a las masas trabajadoras, estimula su combatividad y su moral, y por consiguiente lejos cidio nuclear, coloca aún más vallas gigantescas en este camino.
Lo que hoy en día está realmente detrás del argumento de la "relación de fuerzas internacional" es la estrategia del "campismo de Estados", que tiende a subordinar los intereses de la clase obrera y de la revolución en un país determinado a los supuestos intereses de la defensa de este o aquel Estado obrero, o del llamado "campo socialista" de los Estados en su totalidad. Nosotros no subordinación, cualquiera que sea la forma en que se presente —repitamos, no por razones "dogmáticas" , sino porque la historia ha demostrado una y otra vez que toda extensión victoriosa de la revolución mundial refuerza la posición internacional de todos y cada uno de los
Estados obreros, porque debilita al imperialismo y al capitalismo internacional. Y a la inversa, la derrota de la revolución en cualquier país, independientemente de sus causas o de los argumentos empleados para sacrificarla, debilita la posición internacional de los Estados obreros y de la clase
Así, en realidad, los que defienden la autoeliminación revolucionaria (incluso en Polonia), no defienden los intereses de la clase obrera, los Estados obreros, el socialismo o la paz mundiales. Defienden los intereses de la burocracia obrera y de otras capas pequeñoaburguesadas de los privilegios materiales, por mucho que esta defensa tenga sus raíces ideológicas en la "dialéctica de las conquistas parciales". En los Estados obreros burocratizados, estas capas se han convertido en una casta monstruosa, que gobierna despíticamente la sociedad y oprime a la gran mayoría de la clase obrera. En los clase obrera, defienden el Estado obrero. Defienden sus privilegios y su monopolio del ejercicio del poder, que son obstáculos decisivos en el camino hacia el socialismo. Del mismo modo, cuando se oponen a la extensión internacional de la revolución, con argumentos "pacifistas" del "no queremos provocar al imperialismo a desencadenar una guerra" o "la desestabilización soca-
, no van en interés de los Estados obreros, ni del socialismo mundial, ni la paz mundial, sino que sirven a los intereses particulares, conservadores y antisocialistas de la burocracia. Por ello no existe razón alguna para apoyar esta estrategia y estos argumentos reaccionarios.
Los intereses de la clase obrera mundial son los mismos, en los tres sectores de la revolución mundial: Las luchas antiburocráticas de los trabajadores polacos sirven a la causa del socialismo mundial y de la paz, independientemente de su nivel inicial de conciencia política, exactamente modo en que lo hacen las luchas antiimperialistas y anticapitalistas de los trabajadores y campesinos pobres en los países del "tercomo. lo hacen las luchas antiausteridad y anticapitalistas de los trabajadores en los países imprialistas. No hay ninguna otra manera de elevar el nivel de conciencia política de las masas en los tres sectores del proletariado mundial, ni de acercarnos más a la victoria del socialismo mundial, que a través de un apoyo pleno e incondicional a sus luchas actuales en torno a las reivindicaciones inmediatas progresivas y de transición.
Para nosotros existen, por supuesto, dos campos. Pero no son campos de Estados, sino de clases: Todo lo que favorece la causa de la clase apoyamos. Todo lo que va en contra de los intereses de la clase obrera en cualquier parte del mundo, lo rechazamos. Siempre estamos del lado de los trabajadores, de los explotados,
Men cualquier "Cuidado con la desestabilización, pues lleva a romper el equilibrio (en realidad, el status quo) e incita a estos a avanzar hacia la guerra nuclear", sr base en la teoría conspirativa de la historia, según la cual las revoluciones se producen porque hay agitadores irresponsables, fuerzas siniestras "entre bastidores" (el antiimperialista "progresista" Gadafi afirma realmente que la primera guerra mundial y la crisis económica de 1929 fueron desencadenadas por el "sionismo internacionall), o sicópatas enloquecidos que las "provocan". Nosotros, como socialistas científicos pasados de moda, oponemos. a esta teoría conspirativa el concepto de las contradicciones internas de determinadas formas de sociedad que conducen a explosiones periódicas, independientemente de los planes, los calculos o los proyectos que determinados grupos de políticos o
de personas establecen para defender o tomar el
De hecho, ningún poder en la tierra y ninguna política específica (ya sea la represión, ya concesiones, o una ambas) pueden detener estas "revoluciones desestabilizadoras" maduros para que ocurran. Las hemos visto producirse en la sociedad semifeudal como una cadena ininterrumpida desde los siglos XV y XVI (Bohemia, los Países Bajos) hasta comienzos del siglo XIX. Las hemos visto producirse en la sociedad burguesa desde la Comuna de París y la revolución de 1917 hasta nuestros días (las revoluciones de 1848 fueron un puente entre las primeras y las
Por consiguiente, el problema no consiste en
"desestabilización" mismo modo uno podría intentar evitar que se produzca un huracán o estalle un volcán), sino en cómo influir en ella de manera que impulse la lucha para evitar que la carrera de armamentos nuclear. Nuestra conclusión, por tanto, es clara: sólo si se dirigen estas revoluciones "desestabilizadoras" hasta la victoria, sólo así reforzarán el poder de las masas, en todo el mundo, para luchar contra la locura de la carrera de armamenaumentará el peligro de desmoralización y pasividad de las masas y por tanto el riesgo del holocuestión central, y sólo una: la del sujeto revolucionario lo emancipador) potencial. Uno sólo puede oponerse revolucionaria esbozamos, que es tan antigua como el marxismo mismo, y que no sólo fue defendida por Lenin y Trotsky, Marx y Engels, por Rosa Luxemburg y Gramsci, y por toda la corriente principal de socialistas y comunistas revolucionarios a lo largo de la historia de los últimos cien años, si niega que el trabajo asalariado es la única fuerza potencialmente (por supuesto, vemente revolucionaria en la sociedad burguesa y en el mundo imperialista de hoy, para luchar por una sociedad sin clases y la extinción del Estado. Este "adiós al proletariado" expresado Hobsbawn y, al menos embionariamente, por el propio E.P. Thompson, sólo puede llevar a dos conclusiones. O bien implica condenar al socialismo a volver a ser una utopía; pero en este caso, el resultado es un total disparate; pues la alternativa al socialismo es actualmente no sólo la barbarie, sino la destrucción nuclear de la humanidad. O bien implica la búsqueda de "agentes revolucionarios" de sustitución, cuyo potencial económico, para no hablar de su inclinación y preparación moral-ideológica clases, es infinitamente inferior al del proletariado: campesinos del pequeña producción mercantil, intelectuales "flotantes", marginados, etc. Esto conduce entonces a ilusiones no menos utópicas y a propuestas de acción cada vez más reformistas y reaccionarias. Algunos problemas tácticos del movimiento antiguerra
No existe razón alguna para que el movimiento antiguerra, para no hablar del movimiento obrero y de la clase obrera organizada, preste su "apoyo crítico" a los esfuerzos desplegados, en la etapa actual, por el imperialismo europeo, en primer lugar el francés, el alemán occidental y el británico, con miras a "moderar"' la carrera de armamentos nucleares frente a las propuestas más radicales de la Administración Reagan.
En primer lugar, la división política con respecto a los aspectos "técnicos" de la próxima carrera de opone fundamentalmente "Europa frente a los Estados Unidos" produce en el seno de las propias clases dominantes imperialistas. En segundo lugar, los imperialistas europeos no se oponen en absoluto a las armas nucleares o a la Alianza Atlántica. Quieren tener más peso y más control dentro de esta alianza, no un desarme nuclear real. En tercer lugar, si el imperialismo USA amenazara realmente a sus socios competidores europeos con una retirada a gran escala de sus fuerzas de debido a su negativa a aceptar las opciones de Reagan la respuesta de la clase dominante europea, que no es derrotista ni está desmoralizada con respecto a su propio poder de clase, sería evidentemente la creación de una fuerza nuclear europea propia, cuyo núcleo inicial ya lo han creado las burguesías francesa y británica y para la que los impeialistas de Alemania occidental ya cuentan con los medios tecnológicos necesarios — en algunos casos superiores a los de los EEUU y la URSS-. Nadie ha logrado demostrar aún que el dedo europeo (incluída Alemania occidental) sobre el gatillo nuclear sería menos peligroso para la supervivencia de la humanidad que el dedo norteamericano.
Finalmente, y lo que es más importante, entablar este tipo de "alianza" oportunista y miope implica desmovilizar a las masas en la lucha contra las armas nucleares y el peligro de guerra en general. La mejor prueba la tenemos en el ejemplo de Francia. En este país, dado el hecho de que ya antes de que Mitterrand accediera al poder tanto el Partido Socialista como el Partido Comunista apoyaban la disuasión nuclear francesa "independiente", bajo el régimen de Mitterrand el movimiento antiguerra es cualitativamente más débil que en cualquier otro país Europeo grande, incluso que en cualquier otro país imperialista en todo el mundo. Cuanto más se fomenten las "alianzas interclasistas" por razones "inmediatas" es decir, de una forma miope y oportunista, tanto más defícil resultará impulsar un movimiento antiguerra masivo en Francia.
Contrariamente a lo que piensan los seudodirigentes ingenuos o maniobreros, la colaboración de clases tiene su propia lógica, que tiende a aflorar y a incidir en todos los terrenos políticos al mismo tiempo. Uno no puede capitular ante la de armamentos nucleares de su propia burguesía imperialista so pretexto de que esta "limita" al imperialismo USA, sin capitular ante otros aspectos de su política exterior (cf. la guerra de las Malvinas) o interior (austeridad). De este modo, uno desorienta, desmoraliza y desmoviliza a las masas trabajadoras, y no sólo debilita su enorme potencial anticapitalista, sino ambién su enorme potencial antiguerra.
Quien no quiera entender esto quiere reandar Bernstein al 4 de agosto de 1914, al 30 de enero de 1933 y al 1 de septiembre de 1939, que llevó a la clase obrera europea a una cadena de catástrofes, una peor que la otra, una concatenada con la la cadena de catástrofes termina en el suicidio nuclear. Es preferible romperla desde el principio, no esperar hasta que sea
Es mejor eliminar todas las semillas del reformismo, del graudalismo y de la colaboración de clases desde sus comienzos, pues sus frutos finales serán realmente demasiado amargos. El riesgo no es el de una indigestión,
sino el de un cáncer generalizado.
En esta cuestión no nos encontramos ante algo especial o nuevo. particular del problema más general de la rela-ción entre la reforma y la revolución. Los marxistas revolucionarios no contraponen la lucha por la revolución a la lucha por las reformas. Cada reivindicación refuerza a la clase obrera, su nivel de movilización masiva, misma, su nivel de conciencia de clase y su capacidad para luchar por el derrocamiento del capitalismo.
Pero lo contrario también es cierto, forma de lucha por reformas que plantea, con miras a conquistarlas, como prioridad inmediata las alianzas interclasistas y los "bloques" políticos con los llamados sectores guesía, ras por sus propios intereses materiales y políticos a la supuesta reformas por cualquier medio; suspende la movilización independiente y la autoorganización de la clase obrera so pretexto de que "aleja" al "aliado" burgués o pequeñoburgués; rebaja así el nivel de independencia de clase, autoorganización de la clase obrera; corre un tupido velo sobre la oposición irreconciliable de intereses entre el Capital y el Trabajo; oculta la dinámica capitalista; hace que la clase obrera sea menos consciente de la necesidad absoluta de eliminar el capitalismo para eliminar la amenaza de suicidio nuclear; y por tanto no sólo va contra los intereses de la revolución mundial, sino también contra los intereses de la lucha por la paz.
Esto significa, favor de una campaña masiva contra la instalación de los misiles Cruise y Pershing en Europa Occidental? ¡Con todas nuestras fuerzas! Pero también estamos a favor de la participación en estas movilizaciones del movimiento obrero y de las organizaciones revolucionarias como fuerza independiente, que con sus propios métodos de clase, que no hace ni un ápice de concesión a cualquier sector "pacífico" de la terreno político, económico o social, que no renuncia ni un minuto a su programa global anticapitalista y antiimperialista, a su propaganda, educación y preparación
"pospone"' la lucha contra el capitalismo hasta que lleguen "tiempos mejores" "dogmatismo", el "sectarismo" o el "maximalis- Esta opción no tiene nada que ver con el
• Al contrario, permite la participación más amplia, no sectaria, movilizadora y organizadora, en el movimiento pacifista, pues parte de la asunción histórica y empíricamente confirmada de que únicamente este tipo de combinación puede ser útil a la larga, simultánea y eficazmente, a la causa de la paz y a la causa del socialismo.
Nuestro criterio no es ideológico. Nuestro enfoque es funcional. Queremos evitar toda táctica que limite la movilización de masas, la lucha de masas y la organización de masas más amplias posibles. Este es el quid de la cuestión. Y la movilización de masas y la lucha de masas más amplias posibles, en torno a reformas progresivas, sirve siempre a la socialista — del mismo modo que la educación, la propaganda y la acción anticapitalistas ayuda siempre a las masas a movilizarse a escala más amplia en torno a reivindicaciones inmediatas y transitorias.
Pero, ¿no deberían Francia y Gran Bretaña conservar sus armas nucleares como base de autodefensa de una futura Europa socialista frente a la amenaza nuclear de los Estados Unidos (y amenazas de invasión por parte de la burocracia soviética)? Ya hemos señalado que la "autodefensa nuclear" es una noción absurda; uno no puede "defenderse"' condenándose a la muerte nuclear por lluvia radiactiva. Asimismo tenemos dudas de si "amenazar" a los pueblos de EEUU y la URSS con la muerte nuclear por represalia frente a una agresión es una manera eficaz de defender a una Europa socialista frente al imperialismo norteamericano o a la burocracia soviética. pensamos que construyendo la emisora de radiotelevisión más potente del mundo, que hable 24 horas sobre 24, con una voz tan poderosa que el lenguaje de la solidaridad de clase, de los intereses comunes, de los proyectos comunes para alcanzar objetivos
La las masas norteamericanas, masas soviéticas, a las masas de Europa del Este, sería mucho más eficaz combinándolo con el armamento generalizado de europeos y con la determinación luchar contra cualquier invasión, si es necesario durante años y años, y de llevar la guerra civil no nuclear al país que atacara a la Europa socialista.
aparta un poco cuestión. Hoy no tenemos una Francia socialista ni una Gran Bretaña socialista; son capitalistas. Para tener una Francia socialista y una Gran Bretaña socialista —para no hablar ya de una Europa socialista -, tenemos que derribar primero a la clase dominante imperialista de Francia, Gran Bretaña, Alemania occidental, Italia, España, etc. Esto sólo podremos lograrlo mediante la educación y organización sistemáticas de la clase obrera y sus aliados contra la burguesía y su poder de clase, su Estado, su ejército y sus armas nucleares. Cualquier otra táctica es poner el carro delante de los bueyes. Acaba dificultando aún mucho más el derrocamiento del Estado burgués, pues oculta su naturaleza de clase.
El viejo ejército ruso tuvo que ser destruido
-incluso lespués de, la revolución de febrero de 1917— antes de que pudiera crearse el Ejército
Rojo. Los propios mencheviques reconocieron que el principal error político que cometieron, y.
que hizo posible que los bolcheviques conquistaran a la mayoría de las masas trabajadoras, fue el error de querer utilizar a este viejo ejército para la
"'defensa de la revolución"'. No repitamos un error tan desastroso, que habría conducido a la Revolución rusa a la derrota y preparado la victoria de la contrarrevolución, bajo la dirección, precisamente, de este ejército.
¿Acaso no sería la no instalación de los misiles
Pershing y Cruise en Europa occidental un paso adelante? Por supuesto que lo sería. Es por ello que participamos con entusiasmo en la lucha por este objetivo, del mismo modo que luchamos con aún más entusiasmo por que Gran Bretaña,
Bélgica, Holanda, Italia, Dinamarca, Noruega y
Alemania occidental abandonen la OTAN, por que España no entre, etc. Pero luchamos por estos objetivos inmediatos sin la ilusión de que puedan ser duraderos. Serán conquistas parciales y temporales -no definitivas- mientras la burguesía imperialista continúe en el poder en
Europa occidental. Esta burguesía no quiere romper la alianza imperialista, sólo desea reajustarla un poco con arreglo a sus propios intereses de clase particulares. No debemos sembrar la ilusión de que las cosas pueden cambiar duraderamente, desde este punto de vista, sin derribar los Estados burgueses en Europa occidental. Cualquier ilusión de este tipo perjudicará muy pronto al movimiento de masas y a la clase obrera.
Es un error y es contraproducente lanzar un
debate con los pacifistas en torno a la cuestión: qué es prioritario, eliminar las armas nucleares (como dicen los ecologistas que lo prioritario es salvar la biosfera de la polución), o eliminar el sistema capitalista. Es imposible amenaza de guerra nuclear sin eliminar el sistema capitalista. Mientras perviva la propiedad privada sobre los medios de producción —la competencia y la economía comporta, la lucha por el lucro individual, sistema de producción por el beneficio y toda su lógica mortal, incluídas la frustración exacerbada y la agresión en el comportamiento individual -, nada ni nadie podrá evitar que grupos de individuos compren máquinas y fuerza de trabajo para ganar más dinero susceptibles de destruir a la humanidad. Para impedir que algunos grupos sociales jueguen a la ruleta rusa con la supervivencia del género humano, las condiciones sociales y materiales necesarias para asegurar lo que queremos todos deben ser creadas por medio de la victoria de la revolución socialista mundial; mediante la creación de una federación socialista mundial, mediante la socialización de los medios de producción, su uso bajo el control público más amplio, libre de todo secreto.
Por tanto, la crítica que hacemos a los pacifistas no es que hayan "exagerado" el peligro de las armas nucleares, sino que lo han subestimado. Les reprochamos que se contenten con simples aunque evidentemente apoyamos las luchas por esos objetivos, como el de una zona desnuclearizada en Europa desde Polonia a Portugal. Les criticamos que no vean que el terrible peligro seguirá existiendo mientras sigan existiendo el sistema capitalista y el Estado-nación soberano. Es decir, seguirá existiendo mientras algunos de ellos puedan decidir fabricar esas bombas a espaldas de la vasta mayoría del género humano. Les decimos a los pacifistas radicales: la humanidad no se liberará de la pesadilla nuclear a menos que tome en sus propias manos el derecho y el poder para decidir lo que se produce y lo que no puede producirse. Esto implica: la eliminación de la propiedad privada, de la competencia entre individuos y entre Estados, y de la economía de mercado. Si no estaís dispuestos a pagar este precio es porque preferís correr el riesgo de ver desaparecer al género humano antes que cambiar el sistema social que conduce a este suicidio colectivo.
Para nosotros, la lucha contra la guerra y la lucha por el socialismo son una misma causa. Sólo un mundo socialista autogestionario será un mundo sin armas. Las mujeres y los hombres que habitan este planeta, una vez comprendido el terrible peligro a que se enfrentan, decidirán colectivamente dejar de fabricar armas de exterminio y crearan el único sistema social capaz de asegurar que sigan estando prohibidas.
Apoyamos toda lucha, toda movilización concreta e inmediata contra el actual relanzamiento de la carrera de armamentos por el imperialismo. Pero al mismo tiempo seguiremos denunciando sin cesar la ilusión histórica de que sería posible abolir las armas de exterminio sin destruir el sistema capitalista. Es como la ilusión de los años cincuenta y sesenta, de que sería posible evitar la crisis económica sin destruir el dominio del capital. Existe el peligro de que esta ilusión se haga añicos con tanto estrépito como la primera, pero con unos resultados mil veces más terribles para el género humano.
La lucha contra la remilitarización, al igual que la lucha contra la austeridad, sólo puede'alcanzar su plenitud, y sobre todo, sólo puede alzarse con la victoria, si está coronada con una solución anticapitalista global. No existe ninguna otra solución histórica a la crisis de la humanidad - cuya expresión más clara es la carrera hacia el suicidio nuclear-, que la conquista del poder por los trabajadores y su ejercicio por ellos mismos a escala mundial, en el marco de la democracia socialista pluralista más amplia, basada en la planificación autogestionaria de los productores.