EL MOVIMIENTO SINDICAL SAL-
VADOREÑO, BAJO LA DICTA-
DURA.
Entrevista con Cristina E. Marín.
Dossier
Cristina Elisabeth Marín, representante de la Federación Sindical Revolucionaria (FSR), miembro del Comité de Unidad Sindical (CUS) (1), ha efectuado una gira por Europa para estimular la solidaridad sindical y obrera que necesitan los trabajadores de El Salvador. Entre los objetivos de esta solidaridad está el apoyo material para los huelguistas y parados salvadoreños que no disponen de ninguna clase de subsidio de paro, ni de fondos para poder resistir Además, la compañera Marín busca un político y sindical a la plataforma dela FSR y el envío de delegaciones sindicales al Congreso que la FSR quiere realizar el próximo 25 de Enero; la presencia de una delegación internacional daria a los sindicalistas salvadoreños un mínimo de protección contra la represión.
Esta es la entrevista que hemos realizado a la compañera Marín para INPRECOR.
- ¿Puedes describir las condiciones en que están trabajando ahora los sindicatos en El Salvador?.
- Las condiciones son durísimas, desde 1980. Además de los medios militares, el gobierno dispone de un arsenal jurídico para reprimir a los trabajadores. Por ejemplo hay un decreto vigente desde 1980 que prohibe todo aumento de salario; otro legaliza la detención arbitraria de dirigentes sindicales; otro prohibe la huelga; otro integra automáticamente a los funcionarios en el Ejército y permite la militarización de ciertos sectores; otro permite disolver los sindicatos en sectores estratégicos, como en la electricidad. Además hay las acciones de sabotaje contra los locales sindicales. Estamos obligados a trabajar casi en la clandestinidad.
-¿Cuáles son las consecuencias de esta situación para los trabajadores?..
- Como te dije antes, el decreto 544, llamado
"estabilización económica" prohibe desde de 1980 los aumentos salariales, cuando la inflación ha progresado más del 54%, sólo desde diciembre de 1982. Los salarios actuales no llegan ni para las necesidades más elementales. Son muchos los trabajadores que no pueden pagar un alquiler y viven en chozas en las riberas de los ríos. El paro industrial es superior al 38% y es un problema especialmente dramático para los trabajadores salvadoreños, porque no hay ninguna clase de subsidio. Además la militarización convierte las fábricas en cuarteles. Todos los servicios públicos están militarizados y ciertas empresas tienen sus propios cuerpos de civiles armados.
—¿Puedes contarnos algunas de las acciones recientes que, a pesar de estas condiciones terribles, estáis desarrollando?
—El obrero salvadoreño toma cada vez más conciencia de que frente a esta represión y todas las dificultades de la lucha, la única salida es organizarse. Se ha producido un gran salto adelante en la organización, llamando el 1º de Mayo a una reunión amplia de trabajadores, en la que se fundó el MUSYGES (Movimiento unitario sindical y gremial de El Salvador); este acto fue un gran triunfo en la lucha contra la dictadura. El día del congreso todo el país estaba tomado por el Ejército y, a pesar de eso, los militares no consiguieron encontrar el lugar de la reunión. El Congreso de MUSYGES ha logrado un acuerdo sobre una plataforma unitaria con reivindicaciones económicas, políticas y sociales: por ejemplo, la supresión de todos los decretos antisindicales, la libertad de todos los presos políticos y sindicales, aumentos de salarios, que bajen los precios de los alimentos de primera necesidad, que haya una asistencia sanitaria para todos los trabajadores, también para los
-¿Es que no existe ahora en El Salvador un sistema de seguridad social?
-No, sobre esto hay un gran escándalo que tendo que denunciar. Los obreros pagamos una cotización a la seguridad social, pero los patrones retienen nuestras cotizaciones y por eso, ocurre con frecuencia que cuando un trabajador va para ser atendido al Instituto de la Seguridad Social, pues se le dice que no ha pagado sus cotizaciones y que no tiene derecho a nada. Los patronos se quedan con nuestras cotizaciones y esto se con-
"impuesto de guerra", porque luego utilizan este dinero para financiar la
-¿Puedes hablarnos en concreto de alguna huelga reciente?
-Sí, desde el 27 de Septiembre se lanzó un.
gran movimiento de huelga en San Salvador. Lo empezaron los trabajadores del Instituto de la vivienda, que exigían la readmisión de 1.257 compañeros despedidos, un aumento de salarios del
25% y, sobre todo, la abolición del decreto que les prohibe sindicarse y del que les incorpora automáticamente al Ejército, y también la negociación de un convenio colectivo. Después se sumaron a la huelga los trabajadores bancarios. Y más adelante se extendió la solidaridad al textil y la alimentación, a los trabajadores de la Seguridad Social, del café, etc. Al final había más de
10.000 trabajadores en huelga; muchos más habían participado en actos de solidaridad, paros, etc. - ¿Qué riesgos asumís para llevar adelante estas luchas?
- LOs costes humanos son muy grandes porque la única respuesta de los patronos y el gobierno es la represión. Desde que comenzó la huelga, cinco de sus dirigentes han sido asesidespués de haber sido torturados. Se ha ametrallado a los trabajadores de la fábrica textil
Todos los responsables sindicales muchas precauciones, pueden dormir dos noches en el mismo lugar, tienen que chequear constantemente si son seguidos, etc. Toda actividad es más o menos clandestina: los panfletos, las reuniones, la información. Distribuir panfletos arriesgar la vida. Todo esto crea una tensión permanente, que supone un sacrificio complementario para los obreros, que están obligados a arriesgar su vida para ejercer el derecho a estar organizados en los sindicatos o para reclamar lo que les corresponde. ahora una solidaridad especial a los trabajadores europeos: no solamente la denuncia de la intervención yanki, sus envíos de armas, su apoyo financiero al gobierno y sus consejeros militares, sino también los efectos de esto en las empresas, en la situación de los trabajadores.
— Para terminar, ¿ qué puedes decirnos sobre la situación de las trabajadoras salvado-
-Quiero denunciar también la especial represión que sufren las mujeres en el trabajo. Un 75% de las mujeres salvadoreñas trabajan. Sobre todo las que están en sectores con mano de obra mayoritariamente alimentación y la banca, sufren una represión particular. Por ejemplo, por el sólo hecho de ser mujeres tienen salarios inferiores y horarios
Normalmente se paga por semanas y entonces se amenaza a las mujeres con perder su día semanal de descanso si no aceptan hacer horas extras gratuitas. Además muchas veces son las mujeres las que hacen los trabajos más pesados y desagradables. Sufren agresiones sexuales de los patronos. Se les cuidar a sus hijos, o simplemente para llevarlos al médico. La mayoría de las mujeres salvadoreñas trabajan desde los 15 años y están sometidas a contratos de tres meses, lo que supone no cobrar la paga extra de fin de año y no tener derecho a otra serie de prestaciones, etc. Pero las. mujeres han reaccionado incorporándose masivamente a la lucha bajo todas sus formas, no solamente sindical, sino también política y militar.
— ¿Quieres añadir algo más?
- Solamente repetir que pedimos la solidaridad material y política de los trabajadores europeos con los trabajadores de El Salvador. Estamos luchando a fondo por la conquista de derechos fundamentales: el derecho al trabajo, a la vivienda, a unas mejores condiciones de vida, a la libertad.
Estamos dispuestos a dar nuestra vida para conquistar estos derechos. ¡Ayudadnos!.
Noviembre 1983