(Mike Davies (1946), fue uno de los organizadores del SDS (Students for a Democratic Societyl, durante la guerra de Viet-
Posteriormente, trabajó en el Sindicato de Camioneros ("Teamsters"), el más comba ivo tradicionalmente del movimiento abrero norteamericano. Forma parte del comité editorial de la , "New Left Review". En "'Comunismo" n° 6 publicamos su articulo "El camino hacia el poder de la Nueva Derecha"). *Véase Cuadernos de Comunismo n° 8
Imperialismo nuclear y
disuasión extendida
Mike Davis Cualquier socialista que lea las "Notas sobre Ex nueva guerra mundial. Sin embargo, su "pesimismo de la inteligencia" que con tanta fuerza expresa, debe conducirnos a una reflexión crítica.
El mencionado ensayo es, además de una proclama i de resistencia política, una exploración teórica que entra en aguda polémica parte sustancial del pensamiento de izquierdas
Así, comienza caracterizando al marxismo de "inmovilista"' frente al peligro indel holocausto nuclear. las causas de este inmovilismo las achaca tanto a que, tradicionalmente, las formaciones de la nueva izquierda se han preocupado principalmente del Tercer Mundo, ignorando la "fractura central"' europea de la confrontación Este-Oeste, como a la reificación del arsenal nuclear, considerados meros objetos cuyo uso está subordinado a la racionalidad de una lucha de clases internacional en abstracto, cuando de hecho los sistemas armamentistas en ambos i bloques militares habrían adquirido una total y escalofriante autonomia. Insiste ademas en la necesidad urgente de reformulación de las relaciones entre carrera armamentista y guerra fría, en una situación como la actual en la que aquélla se ve de manera creciente subordinada a esta última, y en donde la categoria "imperialismo" no refleja de manera adecuada la mortífera simetría en la capacidad de "sobreaniquilación" de ambos bloques. En contrapartida, Thompson propone la introducción del concepto de "exterminismo" como nueva herramienta analítica, y como tal no es sólo un medio de agitación, sino también un intento real de marcar un hito teórico capaz de explicar, al contrario que el viejo análisis marxista, los orígenes del peligro presente y; por tanto, de servir de indicación de las prioridades inmediatas al movimiento pacifista.
En este articulo, que es una respuesta a Thompson, consideramos pertinente su crítica al pensamiento socialista por no haber elaborado un análisis original sobre la especificidad de la carrera armamentista, ni de la transformación que ésta ha introducido en la política a escala mundial. Constatamos que esta ausencia es real y ha debilitado tanto el atractivo político como la autoridad intelectual del materialismo histórico en el seno del movimiento por la paz. Al mismo tiempo, vamos a cuestionar la pertinencia del concepto de "exterminismo" como armazón teórico, y su capacidad para explicar el peligro de guerra presente.
Thompson ha caracterizado sus "Notas" como un borrador abierto, al cual pueden añadirse enmiendas y correcciones por parte de sus lectores, y en ese espíritu trataremos de mostrar algunas de las dificultades que este concepto presenta. El peso de la argumentación que sigue estará centrado en el hecho de que cualquier concepto que intente recoger todos los aspectos "incerciales",
"irracionales", de "simetría"' y de "autonomía institucional" de la carrera armamentista dentro de un sólo proceso, quedará esterilizado para poder analizar la función estratégica específica de la acuexta in de amplio de la ares a guera tien texto más amplio de la Además, cualquier concepto que se limite demaexclusivamente a la similitud características de bipolaridad del sistema de armamentos, será con toda probabilidad incapaz de tener en cuenta la ligazón crucial que, tanto en la presente coyuntura como en las crisis de guerra fría pasadas, relaciona el balance nuclear global con las iniciativas contrarevolucionarias en el Tercer Mundo.
Comenzando con una crítica de la noción de "exterminismo" como tal, argumentaremos, a lo largo de varias etapas, la necesidad que tiene el movimiento pacifista, tanto en Europa como en América, de movilizarse no sólo en contra del peligro general de un impulso inercial' que desemboque en holocausto, sino también en contra de las tentativas de los EEUU de creación de un "paraguas" nuclear estratégico con el fin de llevar a cabo intervenciones militares, usando quizás armamento nuclear de tipo táctico, en el Tercer Mundo. I. Descifrando el Exterminismo
En el ensayo de Thompson el concepto de exterminismo es construído de forma análoga al de imperialismo, y se ofrece además como su sustituto, Así pues, es pertinente comenzar recordando el famoso debate que sobre las relaciones entre capitalismo e imperialismo tuvo lugar en el seno de la Segunda Internacional. Al final de la era del capitalismo liberal, los marxistas se dividieron en dos campos, siguiendo diferentes líneas de análisis de las relaciones entre el militarismo, el imperialismo y la acumulación de capital a escala mundial. Por un lado Hilferding, Rosa Luxemburg y Lenin sostenían que el militarismo y el imperialismo no eran sino expresiones orgánicas de las contradicciones inherentes de la nueva etapa del capitalismo, caracterizada por crisis simultáneas de sobreproducción en las naciones industriales avanzadas. Por otro, Bernstein y Kautsky, así como los liberales radicales como Hobson, argumentaban que estos fenómenos eran excrecencias extrañas al capitalismo como tal y que por tanto podían ser subsanadas incrementando la demanda doméstica y restableciendo las normas de comercio pacíficas. Desde la perspectiva 'ortodoxa", se identificaba al imperialismo con una etapa específica del desarrollo del capitalismo, mientras que lo que llegaría a ser la tendencia "revisionista" en los años previos a 1914, analizaba imperialismo y militarismo como fenómenos superestructurales, ligados a contingencias y grupos de interés particulares; en vez de al modo de producción como tal.
Desde su punto de vista, Thompson suscribe la tesis revisionista, en tanto califica a estos fenóme-
"exteriores'' a los antagonismos entre las clases fundamentales. De este modo, el exterminismo es hoy día común al Oeste y el Este sin ser intrínseco a ninguno de ellos. Se encuentra, pues, embebido profundamente en la existencia de poderosas redes de intereses (industriales, burocráticos y militares) que son "isomorfas" en ambos bloques, y no se halla ligado a una tructura de clases específica, ni a la reproducción o preservación de modo de producción alguno.
"etapa superior" de nada, ya que esto implicaría un desarrollo orgánico, y cierta conexión con el "motor de la historia", sino de forma similar a un cáncer, el final de todo organismo, dotado de una autonomía causal, que le confiere poder de veto sobre la formación social completa. Al sugerir que la carrera de armamentos se ha convertido en su propio demiurgo, más que acercarnos a Marx, se nos aparece el fantasma del Max Weber (o Kafka, que al fin y al cabo es su traducción "in extremis").
Al mismo tiempo que se analiza el exterminismo como apoteosis de poder de ciertos grupos de interés y fracciones burocráticas, la convergencia imprevista de los "impulsos" de amenaza con sobrepasar los intereses de clase o humanos, hasta llegar al punto del aniquilamiento universal. Quiero recalcar lo de "imprevista", ya que Thompson adjudica un cierto matiz althusseriano al concepto de configuración burocrática autónoma; es decir, describe el exterminismo como un "proceso sin sujeto". Y es precisamente este punto el que sirve de demarcacion entre el "exterminismo" y la noción superficial de "complejo militar-industrial"' que tradicionalmente ha figurado en buena parte de la sociología americana. En otras palabras, el exterminismo no es concebido como la dominación de instancia institucional o política alguna, compuesto por diferentes "impetus" y "lógicas' aue surge como consecuencia de la "'concurrencia de fuerzas fragmentadas", cuya unidad a priori o autoreconocimiento no se habían supuesto, y que se cohesionan debido a la confrontación bipolar existente. sugiere que si la guerra fría no existiese habría que inventarla, ya que es indispensabie como elemento aglutinante. Es precisamente la necesidad de hegemonía interna lo que, expresado a través de reproduce y "produce adicción" de la formación social al exterminismo, ocurriendo esto tanto en los Estados
Cuando Thompson usa el término "simetría", se refiere en primer lugar a una situación en la que, en cada bloque, el poder estatal se ha transformado en la razón de ser de su oponente, a través de la amenaza permanente de la bomba, y en segundo lugar a la homología existente en las estructuras burocráticas y militares de movilización y guerra fría de los EEUU y la URSS. Tomado en su conjunto, este retrato de sociedades hipermilidoméstico es impuesto por su caminar hacia un apocalipsis, guarda bastante semejanza con el esquema propuesto por Daniel Yergin para explicar la dialéctica entre el "Estado de seguridad nacional" nor-
"Estado de seguridad total" soviético. La diferencia estriba en que Thompson toma mucho más en serio la posibilidad de guerra nuclear que Yergin o el Departamento de Historia de la Universidad de Harvard.
Por último, en el esquema de Thompson, la tendencia actual al exterminismo no está provocada por la política, como cabría esperar, es decir; no es algo que deba ser analizado "'en términos de orígenes, intenciones u objetivos, contradicciones
', sino por la "inercia desordenada" de los sistemas de armamento. De esta forma atribuye el papel de mecanismos desencadenadores a factores tales como "presiones de los labora-
"impaciencia entre los estrategas", desarrollo ascendente de la tecnología militar", o el "flujo caliente y repentino de pasión ideológica". Los escenarios que evoca recuerdan al Dr. Strangelove o a una repetición de Sarajevo. En el primer caso, un accidente, el mal funcionamiento de un ordenador, un general de aviación paranoico o quizás una formación de gaviotas volando a baja altura, desconecta el mecanismo a pruba de fallos y pulveriza el hemisferio norte; en el segundo, que se presta mejor para disputas analíticas, el enemigo, despues de haber sido emplazado por amenazas calculadas de guerra nuclear y de no haberse intimidado por toda una serie de señales o salvaguardas, como quizás por error de cálculo, hace que la ruleta loca de la disuación se pare, terminando en destruc-
Al lado de esta proyección fuertemente pesimista, existe una diagnosis que apunta en dirección opuesta. Esto se deriva del hecho de ser el exterminismo una "forma separable"' y en cierto modo externa a los sistemas sociales subyacientes, aunque en la actualidad exista de forma prominente en ambos. Esta característica le permite imaginar la posibilidad de desmantelar las "estructuras profundas de la guerra fría" sin que paralelamente sean desmanteladas las también profundas estructuras del dominio capitalista o la dominación burocrática. Esta visión es formulada en forma completa en su reciente folleto Más allá de la Guerra Fría, en donde se exponen además de forma clara sus fundamentos intelectuales. En su opinión, la guerra fría se ha convertido en la acsin propósito que cumple su única función. Ha dejado por tanto de tener sentido alguno como conflicto inteligible racionalmente, para transformarse en un "hábito" o "adicción", apoyado por los intereses sectoriales de los "centros militar-industriales y de investigación de ambos lados, así como por los servicios de seguridad y operaciones de espionaje y
Su sustrato psicológico se encontraría en la necesidad de unión interna por exclusión del otro paradigmático, que aparece tanto en la sociedad americana como en la soviética. Así sería posible el final de la guerra fría como consecuencia de una revuelta de la razón y la conciencia en el nombre de un "imperativo ecológico humano" común. Esta revuelta, que se evidencia en el crecimiento de los movimientos pacifistas europeos, tiene lugar en los escenarios en los que la guerra fría hizo su aparición y en donde puede ser vencida. Literalmente: "La guerra fría puede concluirse de dos únicas maneras: ya sea por la destrucción de la civilización europea, o por la reunificación de la cultura política europea". Una reunificación tal implicaría una "detente" de pueblos más que de estados, que descongelaría la división entre las dos Europas, sin abolir necesariamente estructuras económicas o sociales algunas. Siguiendo su argumentación, sas en cuanto a sistemas sociales seguiran existiendo", aunque a través de éstos se movería ahora "el flujo del discurso político e intelectual, así como el intercambio de personas". Al ser demolidas las barreras ideológicas y militares "los bloques descubrirán que se habrán olvidado de cuál era la posición de su adversario"
El conjunto de argumentos e hipótesis de Thompson han venido siendo desarrollados durante los dos últimos años en medio de urgencias
políticas, y no constituyen un caso cerrado, sino una introducción a un debate común que, durante mucho tiempo, ha estado ausente en la izquierda, en el cual sus puntos de vista serán transformados por evolución, correcciones o enfatiza-
Comenzaré la exposición describiendo algunas de las dificulatades e inconsistencias que el concepto de exterminismo acarrea, y mostraré formas por medio de las cuales las categorías excluídas por Thompson, pueden ser reintegradas en un 'análisis materialista histórico de la guerra fría.
Thompson comienza su análisis nismo sugiriendo que el actual peligro de guerra no puede ser analizado en términos de "orígenes, intenciones ni objetivos, contradicciones ni coyunturas", sino más bien como el simple produc-
"inercia desordenada". El pasado inmediato, análogamente es descrito como el "resultado irracional de una colisión de voluntades'. La insistencia en el carácter "inercial"' e "irracional" de la carrera armamentista constituye un punto central de su formulación. Por una parte,
Yes extremo de los sistemas de armas modernas ya que el momento de la "política" ha sido suprimido por la expeluznante tecnología militar actual. Pero los motivos son más profundos aún, van de hecho más lejos de la resultante anárquica de proyectos en conflicto invocada por la frase "resultado irracional de una colisión de voluntades". La guerra fría actual no representa por tanto confrontación alguna basados en agentes históricos concretos. Su inercia nos ha llevao a una "composición de fuerzas diferentes" sin lógica interna ni objetivo alguno. La naturaleza de esas fuerzas se deja entrever de forma dispersa en el texto caso del Oeste, ambiciones de científicos, rivalidades entre diferentes servicios, beneficios de las compañías fabricantes de quizás, "decisiones realmente fuesen algo que ver con la política?). En el caso del Este, las causas estarían ligadas a impérativos "ideológicos" , la difusión del "patriotismo militar" influencia de altos oficiales (que no llega a ser "decisiva"), o la superioridad técnica de las industrias de armamento. En cualquiera de los dos casos, la enumeración de causas no es más que lo que pretende ser una colección de fragmentos. Descubrimos aquí la paradoja consistente en que, después de destacar el carácter desagregado y aleatorio de las fuerzas generadoras de extermi•nismo, presenta su suma como dando lugar a una cultura política omnicomprensiva que penetra en todas las células sociales, produciendo adicción a tal tóxico. Podríamos decir que, una vez que ha dispersado y miniaturizado las causas del exterminismo, maginifica escala hasta un punto en donde llega a ser coextensivo con el orden social como un todo, apareciendo como la enfermedad ubicua de una civilización envenenada: complejos complejos". Se da un proceso acumulativo en el que "la cristalización exterminista acelera su cristalización en la economía, luego en la política, nuevo". El excedente vital tanto del Este como del Oeste se encuentra por tanto dedicado a la tecnología de aniquilamiento, encontrándose el exterminismo como parte integrante del programa fisiólogico de la civilización del hemisferio norte, en forma de enfermedad terminal, que culmina su última etapa.
La desproporción evidente entre las fuentes del exterminismo y el alcance de éste, se cubre con la introducción de la noción de isomorfismo entre Este y Oeste. Sin identificar las dos formaciones argumenta que es la reciprocidad de su antagonismo lo que les confiere sus propiedades nortílos grupos gobernantes Washington y Moscú llegan a la necesidad de "perpetuar la crisis de guerra permanente como medio de legitimación de su poder".
De cualquier forma, la noción de "isomorfismo" sufiere que a pesar de las diferencias locales, es decir, para todo aquello que tiene que ver conla guerra y con la paz, Este y Oeste son idénticos, y es por tanto una pérdida de tiempo el reparar en diferencias secundarias o en episodios pasados para distinguirlos. Esto se aplica específicamente a cualquier intento de explicar la guerra fría a través de su génesis durante la época de posguerra, o a través del análisis de las políticas americana y soviética en aquel periódo: "Hablar de orígenes es refugiarse de la realidad en el moralismo". Así como da énfasis a una concepción "estructuralista" del exterminismo como algo sin exterministas, tacha como moralista cualquier intento de reconstrucción de la historia política. Sin embargo no creo que pueda tildarse de moralista el considerar las muy diferentes historias de EEUU y la Unión Soviética. Hechos como que EEUU no ha sido invadido ni una sola vez durante el siglo XX mientras que la URSS lo ha sido tres, que durante la segunda guerra mundial EEUU sufrió un millón de muertos y experimentó el crecimiento económico más rápido de su historia, mientras que la URSS perdio 20 millones de personas y de un tercio a un medio de su capacidaj industrial, son relevantes, ya que nos permiten hacer ciertas predicciones sobre el comportamiento de las dos superpotencias, mientras que la noción de morfismo" no permite tala cosa.
Una muestra de la debilidad teórica de los mencionados argumentos, viene dada por su propia exposición. En Más allá de la guerra fría escribe: me pregunto, no qué es lo que ha causado la guerra fría, sino que es esta en la actualidad, y no es válido responder analizando sus orígenes y revolviéndolos con un palo, ya que un río en su recorrido junta muchos afluentes y discurre por caminos insospechados. Sin embargo, en la página siguiente da vuelta a la metáfora. Aqui la guerra fría es considerada como una "condición política anormal", que es "producto de contingencias particulares ocurridas al final de la segunda guerra mundial que transformaron los fluyentes ríos de cultura política en un éxtasis glacial, y condenaron la cultura intelectual a un estado de congelación ideológica permanente". Esta inconsistencia condensa las paradojas del esquema general de Thompson del exterminismo: el humanista supremo se convierte en archi-estructuralista, el moralista en clínico, y el historiados rechaza la historia. Sin embargo, estas paradojas pueden entenderse si se consideran una serie de motivaciones políticas que subyacen bajo esta construcción teórica. Así, al presentar la contaminación exterminista como omnipresente, se dramatizan los peligros de guerra nuclear con fines de movilización urgente; al representar las causas del fenómeno como involuntarias y atomizadas, se evitan las divisiones que un análisis de clase entrañaría; y. el rehusar investigar sus orígenes previene de la posibilidad de llevar a cabo un análisis diferencial de cada una de las partes, lo cual restaría ecumenismo al movimiento. Por tanto, es aquí visible un cierto juego de manos que quizás sea injerente al discurso teórico de todos los movimientos por la
Sin embargo, la historia real de nuestro tiempo sigue requiriendo respuestas que tienen consecuencias políticas tanto para el mantenimiento de la paz como para el socialismo. Así, en los párrafos que siguen se intentará mostrar cómo en un sentido amplio la guerra fría no es, como se pretende, un fenómeno anacrónico que se desarrolla en Europa, sino un conflicto entre diferentes formaciones sociales y fuerzas políticas que puede ser explicado racionalmente, y cuyo centro de gravedad se ha situado desde hace treinta años en los países del Tercer Mundo. Además, un conflicto tal hubiera existido como guerra fría, aunque el armamento nuclear no se hubiera inventado. La Bomba no ha hecho sino modelarlo o incluso deformar su evolución, y por supuesto, introducir la posibilidad de dictar su resorte no es ésta, sino que ha de buscarse en la dinámica de la lucha de clases a escala mundial. Su racionalidad deriva de la contraposición de los intereses incompatibles de sus actores principales, y aunque esta racionalidad es descartada por Thompson sobre la base mutua no puede estar en los intereses de ninguna de las partes, conviene recordar que no sería la primera vez en la historia en que aparece una discrepancia entre un interés racional. y un resultado irracional. Como ha explicado Hamza Alavi, el interés de clase no debe ser entendido como fuente de su propio objetivo, sino mas bien como una "base de cálculo" social efectuada por el agente social de que se trate, con lo que la posibilidad de ''error de cálculo" aparece como explicación de la discrepancia mencionada anteriormente. Por supuesto que tal "error de cálculo" en la era de la bomba de hidrógeno puede desembocar en el exterminio mutuo, y por tanto las llamadas de alerta de Thompson sobre el peligro de desencadenamiento accidental no necesitan justificación adicional y deben, por consiguiente, ser tomadas en serio por cualquier movimiento pacifista. Sin em-
"Notas sobre Exterminismo", al concentrar toda su atención en los peligros inerciales e irracionales de la carrera de armamentos, ignora los cálculos premeditados y dinámicos que la poltica nuclear conlleva, pasando a considerar a la Bomba como el instrumento central de poder en una era de revolución. Para tratar la estrategia nuclear como política, y no como resultado de inercias burocráticas, debemos retomar categorías que Thompson descarta como irrelevantes: crisis y coyuntura, origen y propósito, clases y producción. resulta que, para aprehender las estructuras profundas de la guerra desmantelar el concepto de exII. La dinámica de la Guerra Fría
Al intentar formular una alternativa de interpretación, debemos ofrecer una serie de categorías analíticas que cubran el conjunto de fenómenos que el concepto de exterminismo engloba. En otras palabras, necesitamos: (1) una teoría sobre el "nivel dominante" en la política internacional, y de su impulso inmediato hacia una guerra nuclear, y (2) una explicación del papel específico de la carrera armamentista hemos visto anteriormente,, la carrera de armas estratégicas constituye para Thompson el nivel dominante de la política internacional, y todo lo demás no son sino consecuencias de este hecho. Otras explicaciones al uso, que son además características de gran parte de activistas anti-nu*Campaña por el desarme nuclear, en Gran peligro presente a la subordinación de la política Bretaña internacional a las dos "superpotencias", concebidas éstas como dos agregados de poder ilimita-
"orwellianas"; pero, cualquier caso, la existencia de una contradicción bipolar es considerada como núcleo central del sistema internacional. Consecuencia inmediata de esto son el tipo de argumentación de "neutralismo activo" que ha sido característica de algunas secciones del CND* durante los años cincuenta. Sin embargo, aún reconociendo una cierta elegancia y simplicidad en las explicaciones tipo "exterminista' o de "superpotencia"' su impotencia para: dar cuenta del "por qué y el cómo" de la historia concreta de la guerra fría es patente cuando se analizan hechos tales como las amenazas de Eisenhower de usar armamento nuclear en Corea, el momento crítico de Kennedy durante la crisis de los misiles en Cuba, o los intentos por parte de Nixon de usar el chantaje nuclear en Vietnam. Cuando nos preguntamos por qué esto ha ocurrido en estos escenarios concretos, encontramos a Thompson carente de respuesta concreta alguna. En mi opinión, para dar respuesta a la anterior pregunta, y con ello aprender la lógica subyacente a las situaciones en las que con más frecuencia se ha mostrado el peligro de catástrofe nuclear, es necesario retomar la concepción marxista revolucionaria de la época actual como una etapa violenta de transición al socialismo. De esta forma, la perspectiva de guerra fría entre los EEUU y la URSS se nos aparece como el "pararrayos" en donde descargan las tensiones históricas concretas de dos fuerzas de clase contrapuestas a nivel internacional. La tensión bipolar no es por tanto el nivel dominante de la política internacional, sino que ese papel ha de ser adjudicado al proceso de "revolución permanente" que surge del desarrollo desigual y combinado del capitalismo a escala
Para prevenir lo que a algunos lectores puede parecer mera jerga, voy a intentar hacer algunas precisiones. No me estoy refiriendo, a lo que en forma semi-caricaturesca Thompson describe como el "impulso del imperialismo mundial" o su supuesta "'maldad", sino al proceso que de forma inexorable, debido a la expansión internacional del captial que destruye modos de producción tradicionales para sustituírlos por modernas formas de explotación reproduceslabones débiles' en el seno de su propio orden político, como explosiones revolucionarias en su contra. Además, no es necesario estar dotadoa de una visión escatológica de la revolución mundial para reconocer que en contrapartida el desarrollo del capitalismo a escala mundial ha internacionalizado supuesto que el proceso de emergencia de estas fuerzas no sigue una tendencia evolutiva simple; sino que su desarrollo está caracterizado por una serie de contradicciones, retrocesos y rupturas, y que carece de un elemento pivotal único, ya estuviera éste situado en las metrópolis o en la "'periferia", siendo esto consecuencia de las continuas transformaciones a las que el sistema
Como el mismo Edward Thompson repetidamente ha señalado, la historia real se encuentra sobredeterminada de forma prodigiosa por la conplejidad de la economía mundial, las características particulares de cada estructura de clases nacional, los residuos de conflictos sociales tradicionales y las decisiones caprichosas propias del ser humano. Sin embargo, me parece innegable que la tendencia principal en la historia moderna ha de ser atribuída a la acción tectónica de luchas de clases elementales dentro y sobre el sistema internacional de estados.
Antes de entrar en la definición de la dinámica
de guerra fría, vale la pena recordar brevemente algunas de las fases precedentes a la globalización actual de las luchas de clase contra el capital.
Como sabemos, el inicio de la era de transición al socialismo sufrió un retraso con respecto a las predicciones de Marx. Ello fue en parte debido a un acontecimiento sobre el cual ni Marx ni Engels teorizado en absoluto, aunque fuesen coetáneos: la incorporación del movimiento obrero, tanto en Gran Bretaña como en América, a las filas de la burguesía Cobden, Lincoln o Gladstone. también un subproducto de las derrotas de las revotuciones de 1848, que tuvieron como consecuencia la postergación de la industrialización del continente durante veinte o treinta años. Sólo
Segunda Internacional se forma en 1889 (y en particular con las masivas manifestaciones del Primero de Mayo de 1890), puede considerarse al movimiento obrero como participante en política mundial por derecho propio. De forma significativa, el desarrollo de la social democracia no coincide con las zonas en donde el sindicalismo se encuentra en fases más desarrolladas (Gran Bretaña, EEUU, Australia) sino que se da precisamente en áreas donde la proletarización extensiva de la población colisiona con un sistema absolutista (Europa Central y del Este), Internacional surge en medio del equilibrio de poder europeo como una nueva variable desconocida hasta el
Desde la perspectiva de nuestra era exteminista, resulta interesante recordar cómo adivinadores de fin de siglo, tanto reaccionarios como revolucionarios, estaban consternados por la visión de lo que comunmente se creía que constituiría el arma apocalíptica del siglo entrante, aún el temido Zeppelin: la Huelga general. Sin embargo, 1914 vio la incapacidad del internacionalismo militante de movilizar tal arma en contra del capitalismo y de la guerra, así como tampoco la solidaridad sindical internacional - ya fuese según las formas previstas por la IWW (un solo y gran sindicato) o por la Confederación material que el marxismo clásico presuponía como un corolario natural de la internacionalización de las fuerzas productivas capitalistas. Por el contrario, en el siglo XX se produce un cambio de rumbo en el cual las luchas de clases permanecerán limitadas a los Estados-nación preexistentes, no ad quiriendo nunca una forma internacinal "pura" con lo que toda la carga de militarismo y nacionalismo es transmitida de forma inevitable a aquellas revoluciones que victoriosamente se hacen con el poder. Y es aquí donde reside la paradoja de Octubre. Por un lado, la Revolución Rusa ha cambiado el curso de la historia al crear una base territorial de apoyo a las revoluciones socialistas en el extranjero con una base industrial y militar creciente, así como a las luchas anti-coloniales, e incluso de apoyo a la democracia burguesa misma en el periodo 1941-44; y por otro lado, la derrota de las revoluciones en el Oeste forzó a la URSS a volcarse en la estrategia de "acumulación socia lista primitiva" (según. definición de Preobrazhenski), como consecuencia de su subdesarrollo y economico, con todas las consecuencias este proceso Durante un periodo largo, la extensión futura de la revolución socialista fue dependiente del apoyo material y político por parte de la Unión Soviética (lo que es cierto en casos incluso como el yugoslavo en 1944-47). Sin embargo, el despotismo burocrático que se consolidó en la URSS se transformó en una distopía" ante la clase obrera occidental, convirtiéndose en un inmenso obstáculo para la reconstrucción del internacionalismo real.
De esta forma, el círculo vicioso que comenzó con el aislamiento de la revolución de continuado con un movimiento recíproco de cantonalismo del movimiento obrero de Occidente y de devaluación burocrática del socialismo en la URSS y Europa del Este.
El papel de la Unión Soviética en la política mundial, piedra angular para el recorte progresivo del imperio del capital, ha sido en la mayor parte de los casos involuntario. En particular, Stalin llevó a cabo un esfuerzo prolongado por desligar a la URSS de la dinámica de revolución permanente durante el periodo que va desde 1936 a 1947. Con el convencimiento de que la supervivencia de la Unión Soviética dependía de manipular en las diimperialistas, así como de su esquema de industrialización a toda costa, buscó colocar a Rusia en posición de gran potencia, esferas de influencia determinadas. Con este propósito, orquestó la política de Frentes Populares, comerciando de forma no siempre exitosa, con los destinos de las revoluciones populares en España, Grecia, Vietnam y China, y maniobrando sin descanso para lograr un entendimiento duradero con las facciones "democráticas" del capitalismo occidental. Bajo esta perspectiva, constituye el punto meridiano de los esfuerzos soviéticos por lograr un equilibrio de poder estable basado en el restablecimiento del sistema internacional de Estados, y ha permanecido durante el cuarto de siglo posterior a la muerte de Stalin como el punto de referencia de las iniciativas diplomáticas soviéticas. Puede considerarse que la URSS ha sido, en toda la historia moderna, Estado que de forma más consistente ha perseguido sus intereses geopolíticos, en su búsqueda desde 1936 de alguna forma estable de distensión con Occidente.
Sin embargo, hay dos factores que concurren en contra de cualquier estabilización duradera de las relaciones entre la URSS y los estados capitalistas. El primero tiene su origen en la reestructuración del mercado mundial bajo hegemonía norteamericana durante la posguerra, lo que permitió la cohexistencia pacífica entre los segmentos avanzados del capital internacional, centrándose éstos en dirigir sus inmensos recursos económicos y militares en contra de la URSS y de los movimientos revolucionarios. Aunque, por otro lado, han existido diferencias entre los imperialismos americano y europeo (recuérdense las polémicas entre Eden y Dulles, De Gaulle y Kennedy o Johnson, Brandt y Nixon) que han permitod ma niobrar a la diplomacia soviética, en ausencia de un Estado capitalista supranacional europeo, no ha habido espacio para el restablecimiento equilibrio de poder tradicional. Hay, por cierto, algo de verdad en las teorías instrumentalistas e "'internalistas" de la guerra fría, al considerar a la paraimponer la hegemonía de los EEUU sobre sus aliados y permitir la reorganización de la economía mundial y del sistema político occidental. En este sentido, la guerra fría fue "funcionalizada" para forzar la unidad inter-capitalista y la reestructura-
Pero, como ya he dicho antes, sería una gran equivocación el identificar los orígenes de la guerra fría con la regulación instrumentalista o interna de las sociedades soviéticas y americana. La fuerza motora de ésta, y el segudo factor operando en contra de la distensión permanente, constituye la aleación de socialismo y nacionalis mo en los países dependientes y semi-coloniales, a la vez que las insurgencias llevadas a cabo por movimientos nacionalistas más tradicionales, lide-
rados a veces por grupos atávicos. Entre el fracaso del putsch de los comunistas alemanes de 1921 y la liberación de Yugoslavia por las "brigadas proletarias" titistas en 1945 (la segunda revolución socialista de la historia), y descontando algunos episodios puntuales de América Latina como Chile en 1932 y Cuba en 1933, se encuentran sólo las derrotas históricas de la Segunda Re-
China (1926-28) y de la Guerra española. Sin embargo, como la extrema derecha habido una revolución socialista cada cuatro años como promedio. Y aunque de estas revoluciones de postguerra haya tenido universalistas ('"'patria o muerte" hubiera sido considerado anatema por los bolcheviques), no por ello han sido acontecimientos de ámbito únicamente nacional, como se deduce del hecho de que cualquier revolución de contenido anticapitalista desencadene un movimiento sísmico que alcanza las distintas subestructuras de la economía mundial. Es éste precisamente el núcleo racional de la "teoría del dominó". Extendiendo el simil geológi de la revolución de potsguerra han sido, respectivamente, los Balcanes (1944-48), el este de Asia (desde 1946 hasta hoy) y América Latina (desde 1959 hasta hoy). Es precisamente en estas áreas vanguardias socialistas de trabajadores lectuales han sido capaces de ganar la dirección de los movimientos de masas de los campesinos y los semi-proletarios rurales. lucionarias han tenido dos orientaciones geopolíticas diferenciadas. Así como las revoluciones de 1944-54 en los Balcanes y en el Extremo Oriente tuvieron lugar en áreas donde se desarrollaran disputas fronterizas históricas (especialmente en el Valle del Bajo Danubio y Manchuria) y germinaron como movimientos de resistencia nacional frente a la ocupación fascista alemana o japonesa, las revoluciones posteriores a 1959 han tenido lugar en areas estratégicas de los imperios coloniales europeos o en el patio trasero del imperialismo norteamericano. Esta distinción en dos patrones
"Euroasiático" y el del. Mundo", de las revoluciones de potsguerra es indispensable para entender
Hay, sin embargo, una zoria especial dentro de los patrones arriba mencionados, en la cual los levantamientos presencia decisiva del Ejército Rojo. La transformación de estas zonas, que situadas en Europa Central y el Nordeste de Europa incluyen a Polonia, Checoslovaquia, Hungría y Rumanía, fue un proceso diferenciado, dictado por la intención de Stalin de crear una "zona glacial" protectora la URSS. La "estados tapón" supuso un golpe para los EEUU, que habían esperado la aparición de oportunidades beneficiosas de inversión y comercio en ellos terminaron por existencia debido a dos razones cuya validez se conscientes de que, en base a razones de estratecinturón de seguridad que cubriese sus fronteras
By que aduciría razones de fuerza moral basadas en las consecuencias del ataque nazi, y ademas tal proceso no implicaba ningún expansivo. En segundo lugar, Europa del Este era con mucho la mitad más pobre del continente, y la sovietización forzosa por la URSS que, si cabe, era aún más pobre implicaba una zona de intluencia americana correspondiente que cubría la mitad continental más rica. Además, el espectro de austeridad autoritaria presentado ante el Oeste ayudaba a consolidad el capitalismo en esta zona. De esta forma, aunque las ondas sísmicas de los Balcanes amenazaron al capitalismo en Grecia, una vez que las revoluciones socialistas del Bajo Danubio fueron integradas en el bloque soviético lo expulsadas de él como en el caso yugoslavo, diferenciación) no hubo "efecto expansivo"' que temer de las "democracias populares". Por el contrario, su existencia auto-limitación, tanto ideológica como estratégica, la cual redundaba en apoyo de Washington para mantener fuertemente aferrada su parte del león del Viejo Mundo. Así como un socialismo "artificial'' fue introducido en Budapest, Praga o Varsovia, el capitalismo aparecía como la tendencia natural de crecimiento París, Hamburgo o Turin, dado el equilibrio de fuerzas políticas en el Oeste. El resultado fue, por supuesto, la consolidación de la democracia burguesa en Europa Occidental, con la ayuda del plan Marshall y de la represión de cualquier intento de democracia proletaria en Europa del Este, incluyendo las campañas anti-titistas.
Desde entonces, tanto la Historia oficial como la ideología occidental han magnificado el papel de Europa como Kampfplatz (lugar de combate) central de la guerra fría, ya que era en Europa en donde los contrastes políticos y económicos la favorecían, y donde el capitalismo disfrutaba de una superioridad moral y cultural que permitía presentar a la URSS como opresora. El europeísmo que se desprende del análisis de Thompson de la guerra fría, es una víctima de esta construcción ideológica, que occidente desarrolló en beneficio propio. En realidad, el primer acto de la guerra fría ha consistido en elaborar una imagen completamente deformada del drama, que se mantiene en permanecido estable desde 1950, y el capitalismo no tiene nada que temer de un socialismo de "sa-
Este-europeo. Desde este punto de vista, resulta sorprendente que, aunque la URSS haya tenido que intervenir militarmente tres veces para mantener su control sobre Europa del Este, el estacionamiento de tropas soviéticas en la RDA Hungría o Checoslovaquia, no haya alterado en absoluto la paz internacional. En cada invasión, Occidente ha aprovechado sus consecuencias ideológicas hasta el extremo, manteniéndose pasivo tanto militar como diplomáticamente. Recordaremos además que, desde el puente áereo a Berlin, no ha habido en Europa ninguna crisis de importancia, lo que contradice el papel de Europa como centro de la guerra fría. Muy por el contrario, primero Asia y luego el Tercer Mundo han constituído los escenarios activos del conflicto durante los últimos treinta años, porque ha sido precisamente ahí donde los EEUU y sus aliados se han visto confrontados por estallidos revolucionarios generados espontáneamente, los cuales, desde China a Nicaragua, han tenido un efecto ideológico de expansión y no pueden además acomodarse a ninguna división de esferas de interés, según el modelo europeo. Formulando esto en otras palabras: la mayor vulnerabilidad del capitalismo en la "periferia'' (por ahora), dicta la importancia de esta zona para la permanencia de la
Desde un principio, Asia ha intervenido como un factor en la emergencia de la guerra fría en Europa. No hay más que recordar los dos acontecimientos que desbancaron cualquier posibilidad de establecer un acuerdo duradero de la URSS
con los EEUU: la Revolución China y la integración de Alemania Occidental en la alianza americana (que tuvo lugar previamente al establecimiento de la RDA como tal, ya que Stalin buscaba por todos los medios la neutralización de Alemania). Estos dos escenarios se encuentran íntimamente ligados, y fue precisamente la crisis desencadenada con relación a Alemania lo que forzó a Stalin a proveer de armamento a la revolución en el Este Asiático, con la cual había inten-
Use estableció un patrón fundamental en el desarrollo de la guerra fría teniendo en cuenta la ligazón existente entre las esferas de seguridad de la Unión Soviética (lo que ha sido demosAfganistán, en contrapartida a la escalada nuclear de la OTAN en Europa) y, en un segundo término, la necesidad de la URSS derivada de las presiones ejercidas por el imperialismo de EEUU de armar al URSS, como respuesta a los continuos intentos de los EEUU de reforzar su posición geopolítica, visto en la necesidad ciertos levantamientos en países dependientes. Así, en la primera gran crisis de la guerra fría, la URSS, enfrentándose con el monopolio nuclear norteamericano, trató de salvaguardar tanto a las ciudades rusas como a sus intereses diplomáticos en Europa Central, transformando los ejércitos campesinos del Asia Roja en instrumentos de su política internacional conservadora (hecho que quedó dramáticamente expresado en las conferencias de Ginebra de 1954). En contraste con el emergió, no como el fundador de un grandioso nuevo orden mundial, sino como la agrupación de
Run solo país" arrinconados y maltrechos que, por razones de mera supervivencia, se estrecharon en círculo alrededor del fundador.
La alternativa al modelo de socialismo burocrático y nacionalista del bloque soviético hubiera sido la cristalización de un nuevo polo de internacionalismo socialista alrededor de una federación regional de estados revolucionarios. porque solo una entidad supranacional podría movilizar los recursos económicos y militares suficientes para defenderse de la dependencia del imperialismo y negociar un acuerdo realmente autónomo con la URSS. Este tipo de nucleos potenciales aparecieron durante los años sesenta en forma temporal, reflejando por aquel entonces posiciones fuertemente internacionalistas, independientes de los avatares del conflicto chino-soviético. Por esta radesplazamiento geopolítico que esto representaba para el eje de la revolución mundial, amenazaban con transformar cualitativamente la guerra fría al desafiar cualquier gestión bipolar de las crisis revolucionarias. Sin embargo, si la guerra fría apareció luego con tres vértices, no fue debido a la formación de una internacional Tricontinental, Mao con Nixon y al papel primordial de China en la contención de las ondas de choque revolucionarias que en 1975 provocó el triunfo de la revo-
Simultáneamente, las precontinuadas ejercidas por EEUU, con la desaparición de Allende en Chile y el bloqueo ulterior "por otros medios" así como serios problemas económicos, forzaron tanto a Cuba como a los estados de Indochina a una dependencia más estrecha de la URSS.
Sería ilusorio pensar que la distensión durante los años 1972-75 fue consecuencia de la derrota de los EEuu en Indochina, como parte de la izquierda ha mantenido. La coyuntura era bastante más conpleja, ya que, por un lado, la URSS, por primera vez, se acercaba a un estado de paridad nuclear con los EEUU en cuanto al equilibrio de armas nucleares estratégicas, y por otro la "carta China" representó un desplazamiento fundamental en el equilibrio de poder globar, en prejuicio de la URSS. Simultáneamente al acercamiento de Cuba y Vietnam al bloque soviético, la administración Nixon incrementaba su política de vietnamización global, consistente en sustituir la presencia de fuerzas norteamericanas convencionales por potencias sub-imperialistas, a las que se dotó de fuertes poderes con el fin de que sirviesen de gendarmes en sus propias áreas de influencia, para garantizar la estabilidad global del Imperio Americano. Como ha expresado claramente el académico soviético Trofimenko en un número reciente de la revista Foreign Affairs, la esencia de las doctrinas Nixon y Ford en lo que concernía a la URSS durante las reuniones en la cumbre que tuvieron lugar en la década de los setenta fue una negociación entre la paridad nuclear por un lado y la contención de la revolución en el Tercer Mundo por otro. En la jerga de Kissinger, la "vinculación" siginificaba la codificación por parte de los EEUU del statu-quo estratégico, en contrapartida a la ratificación por parte soviética del statu-quo sociopolítico del Tercer Mundo. La coantradicción inherente a tal diseño neo-bismarquiano de arreglo de la guerra fría residía en la incapacidad soviética incluso con Cuba y Vietnam ya bajo control, para prevenir nuevas explosiones revolucionarias durante la década de los setenta, como había ocurrido durante los cuarenta, cuando la disciplina del movimiento comunista internacional era, sin comparación, mucho más rígida.
Personalmente, estoy de acuerdo con la evaluación que hace Thompson de la importancia de los grupos de presión representantes de los intereses de los fabricantes de armamento en Washington en cuanto a la promoción del proyecto de construcción de misiles MX, submarinos tipo Trident o bombarderos B-1, aunque de nuevo discrepo en cuanto a la capacidad de los análisis "internistas" para dar cuenta de hechos como la preminencia de los Brzezinskis y Browns, surgida repentinamente a medio camino de la administración Cartes, en detrimento de los defensores de la disorígenes de la nueva guerra fría no son difíciles de
By que expresado en una sola frase podrían formularse como sigue: La nueva guerra fría es principalmente el producto de una desestabilización a escala gigantesca y relativamente sincrónica del capitalismo periférico y semi-industrial en medio de la crisis económica mundial. En un momento entraré en detalles sobre las particularidades de la crisis en el Tercer Mundo. Baste por ahora mencionar que la pauperización creciente y la superexplotación, ombinada con la militarización, la industrialización vía endeudamiento y la proletarización extensiva, han creado las condiciones para el desarrolio de situaciones explosivas en tres continentes. ausencia de iniciativas nuevas por parte de la URSS, los muros de contención empezaron a ressimultánea en América Central, Oriente Medio, a la vez que se producían sacudidas temporales en la Península Ibérica y se abrían nuevas brechas en el Este de Asia. Algunos de los eslabones más débiles, como las ex-colonias portuguesas, Afganistán, Etiopía y Nicaragua, se encontraban entre los bastidores más pobres y menos fortificados del mercado mundial, pero Irán constituía una pieza crucial del mecanismo imperial, dotada con la
maquinaria militar más avanzada del Tercer Mundo, si se exceptúa Israel. Desde el punto de vista de Washington, estas rupturas tienen un carácter específicamente "salvaje" e imprescindible, en particular si se tiene en cuenta la cada vez menor posibilidad de la URSS de modular o "hacerse cargo" de la actividad revolucionaria en el Tercer Mundo, consecuencia del debilitamiento progresivo del movimiento comunista tradicional, viejos aliados "no capitalistas" de la URSS.
Otro desarrollo inquietante lo constituye la emergencia en Oriente Medio y el Sahel de un populismo religioso de carácter. fuertemente atávico, con lo que las categorías tradicionales de análisis de la guerra fría se ven confundidas adi-
Si, por un lado, todas estas erupciones revolucionarias o anti-imperialistas han gozado de una autonomía sin precedentes con respecto al movimiento comunista ortodoxo, o para el caso con respecto a sus febriles oponentes en Pekin, el éxito de los EEUU al usar la "Carta China"' ha llevado a la URSS a armar y proveer de bases de apoyo logístico a los nuevos regímenes revolu-
Así, al mismo tiempo que de forma extremadamente prudente cultiva la Ostpolitik en Europa Occidental, interviene junto con Cuba de forma atrevida en varias partes de Africa. No obstante, es necesario prevenir contra cualquier explicación de tales fenómenos como causados por una vuelta por parte de Brezhnev a un "neoComintern", ya que éstos no son sino un intento defensivo por parte de la URSS de contrarestar el influencia del eje Washington-pekín. Por otro lado, el colapso casi completo de la doctrina Nixon y de su estrategia de subimperialismos, ha llevado a los estrategas de los EEUU a cerrar el círculo, vía la llamada doctrina Carter, retornando al proyecto casi imposible de mantener la presencia militar americana a escala universal. Esta vez, sin embargo, el sesgo nuclear es bastante mas prominente. III. La búsqueda de la "disuación extendida"
Es precisamente en los momentos en los que los mecanismos institucionales de estabilización de la guerra fría sucumben a la lógica de revolución permanente, cuando llega el momento en.
Bomba aparece con toda prominencia. Como Daniel Ellsberg ha descrito, tales momentos han aparecido de forma recurrente en ocasiones tales como la retirada de la presa de Chosin en 1950, los últimos días de Dien Bien Phu en 1953, la
Men los estrechos de Formosa en 1959, la crisis de los misiles en Cuba en 1962, el sitio de Khe Sanh en 1968, o en época mas reciente durante la alerta nuclear" de Nixon despues del cerco del tercer ejército egipcio durante la guerra del Yom Kippur de 1973. En todos y cada uno de del desencadenamiento de guerra nuclear, y lo hicieron en todos ellos sin consultar previamente a sus aliados europeos. Además, en virtualmente todos los casos mencionados, conviene recalcar que han sido escenarios situados en el Tercer Mundo los que han dado origen a tales situaciones.
Para entender por qué en la actualidad el peligro de holocausto nuclear ha llegado a ser tan importante, es necesario analizar el papel específico de la carrera de armamento nuclear dentro de la dinámica de la nueva guerra Tal análisis exige, sin embargo, una respuesta a la pregunta originalmente formulada por Thompson sobre qué es en realidad la Bomba. Esta pregunta en ingenua, ha sido el enigma esfinge que durante largo tiempo ha impedido cualquier explicación marxista adecuada de la política mundial contemporánea., Por razones comentarios provenientes de la izquierda sobre la carrera de armamentos se han concentrado primordialmente en desmitificar las falacioas y la desinformación propagadas por los portavoces militares oficiales y sus "sombras pensantes" más que teorizar sobre la acumulación de arsena-
En una primera aproximación, permítaseme exponer la tesis de que la carrera de armas estratécompleja reguladora de la lucha de clases a escala global. Como ya he tratado de mostrar, de las modernas revoluciones ha tenido lugar en el seno de un sistema organizado de limitaciones internacionales y de violencia contrarrevolucionaria. Paralelamente a la pacificación de las rivalidades para la "gueraa total"' actúa como un campo de fuerzas que define los términos de contestación entre los sistemas sociales capitalista y post-
En el equilibrio global que, dentro de la guerra fría, se produce en cuanto al poder económico, militar y geopolítico, la acumulación de arsenales nucleares juega un doble papel. Por un lado ayuda a preservar la cohesión estructural dentro de cada bloque, y por otro sirve como regulador del conflicto entre ambos. Un ejemplo claro de la primera función, lo constituye el efecto "consolidador de la alianza" que ha tenido la instalación de armas nucleares en Europa Occidental. Así, acuerdo con Thompson, puede decirse que la devoción a la Bomba y a la OTAN ha sido una precondición para el ascenso al poder de cualquier partido dentro de los principales estados parlamentarios europeos. Sin embargo, es exagerado imputar un status neo-colonial a Gran Bretaña o cualquier otro país europeo, como Thompson los caracteriza, ya que el "yugo americano" ha sido voluntariamente soportado por el capitalismo europeo, dado que no ha sido éste sino un fiel servidor de sus propios intereses. Además, el disponer tanto del poder de disuasión estratégica americano como del amplio contingente de tropas de aquel país estacionadas en territorio europeo, ha
La estos estados dedicar una mínima parte de sus presupuestos al mantenimiento de ejércitos convencionales. De cualquier forma, hay que hacer notar que estos estados, que agrupan a una población equivalente a la de la URSS, con un PNB que duplica al de aquélla, son capaces por sí mismos de "contrarrestar"' a las fuerzas soviéticas convencionales. Por otro lado, el alivio presupuestario permitido tanto mejorar la competitividad global del capital europeo en su conjunto, como dedicar una porción del presupuesto a medidas de bienestar social, con el fin de apaciguar a los sectores obreros más combativos. Como subproducto del conjunto de programas de investigación militar de los EEUU tanto los países europeos como el Japón han obtenido un lugar en el mercado de la alta tecnología, situándose como competidores
Tomado en su conjunto, podríamos caracterizar el "atlantismo" como un cierto tipo de "concertación de las potencias" que ha hecho posible una concentración sin precedentes de poderío militar, para ser usado tanto contra la revolución internacional, como contra cualquier surgimiento de movimientos amenazadores provenientes de la
extrema izquierda continental; y al mismo tiempo es también un mecanismo que ha redundado en una división internacional del trabajo más flexible
La los países capitalistas avanzados, que se ha basado en la difusión sin impedimentos de las tecnologías avanzadas. En definitiva, ha sido por tanto precondición no sólo para la supervivencia sino también, y de forma específica, para la reconstrucción de un imperialismo europeo con fuertes intereses en el Mediterráneo, Africa y el
En cuanto al otro lado de la división establecida por la guerra fría, la situación dista mucho de ser simétrica. As, al contrario que los EEUU, la URSS no ha permitido la proliferación de su potencial nuclear a los países miembros de la
, posición que fue uno de los factores prominentes en el distanciamiento chino-soviético durante los años 1959-60. Al mismo tiempo, la supervivencia de todos los regímenes revolucionarios que desde Octubre han aparecido ha dependido, en los momentos críticos, del apoyo militar y económico prestado por la URSS o sus aliados inexclusiva, de la Bomba, ha sido, por tanto, la de regular los parámetros de la intervención soviética o el apoyo prestado a las luchas de clases globales, revueltas anticoloniales o movimientos nacio-
Desde 1945, los EEUU han intentado ejercer esta "disuasión extendida"' contra la URSS en, al menos, cuatro formas diferentes:
Primera: Manteniendo la carrera de armamentos estratégicos como una forma de asedio económico contra el sistema social de la
URSS y sus aliados del Comecon. Este aspecto del conflicto bipolar, aunque durante bastante tiempo haya sido ignorado o subestimado, está de forma progresiva constituyéndose en punto focal de las aspiraciones norteamericanas a derrocar o desestabilizar internamente los regímenes de la
URSS y sus aliados. Componentes de esta estrategia son tanto la carrera de armamentos como las restricciones a la exportación de trigo, o el control estricto en la exportación de patentes tecnológicas generadas en
Reagan para 1981-85, por un total de billón y dólares, es el primer esfuerzo armamentista en la historia norteamericana que tiene como objetivo declarado la guerra económica. Ha sido formulado en forma sarcástica por Reagan, parafraseando el famoso: "'Os enterraremos" de
Kruschev que convirtió en un amenazador: "Os arruinaremos"
Segunda: previniendo cualquier posibilidad de intervención de la URSS en Europa Occidental comparable a las que tienen lugar en el Tercer Mundo, por medio de la estrategia relámpago nuclear a cualquier campaña soque utilice fuerzas convencionales. Conviene recordar que el uso de armas nucleares como respuesta primaria ha constituído, desde su
1949, el pilar estratégico OTAN, del cual sus aliados europeos han sido sus más fieles guardianes. (Basta mencionar a este respecto las presiones de los gobiernos francés y sobre la administración Kennedy, que redundaron en la instalación de un número extravagante de armas nucleares tácticas, como un medio de ayuda colateral).
Ademas, y visto con la perspectiva que los hechos proporcionan desde 1949 (año en que la URSS hizo explosionar su primera bomba) hasta 1965-68 (cuando adquirió credibilidad sobre su capacidad de atacar objetivos en territorio de los EEUU por medio de Misiles Balísticos Intercontinentales de combustible sólido) la presente campaña de los EEUU de hacer "pensar lo impensable" a la población europea, en cuanto a la aceptación por parte de ésta de la posibilidad de guerra nuclear "limitada", como una vuelta al status-quo anterior, que como un "descenso repentino al teatro del apocalipsis".
Tercera: amenazando con responder con un ataque nuclear cualquier intento soviético de instalación de bases de lanzamiento en posiciones avanzadas para contrarrestar la superioridad estratégica norteamericana o para dotar de cobertura nuclear a nuevos regímenes revolucionarios. (Los motivos soviéticos para la instalación de misiles en Cuba, contemplaban evidentemente
En el debate sin fin sobre el juego de los números de cabezas nucleares, los rusos han insistido constantemente sobre la necesidad de tener en cuenta la desigualdad geo-estratégica de la URSS y los EEUU. Lo que realmente subyace a esta discusión es la asimetría fundamental del equilibrio global de fuerzas militares. Así, mientras que los EEUU cuentan con bases avanzadas de lanzamiento o ataque nuclear, la carece de plataforma alguna. Además, al contrario que la URSS, que desde Turquia al Japón tiene sus fronteras cubiertas por potencias hostiles, EEUU, además de gozar de la seguridad que le proporciona el estar rodeado por tres océanos, se encuentra embebido en el mayor bloque de países "satélites", el hemisferio Occidental. Finalmente, los EEUU han intentado por dos veces bombardear países socialistas como Vietnam y Corea lo que los hubiera hecho retroceder a "la edad de piedra", , mientras que cualquier aliado virtual de los EEUU se encuentra protegido tanto por el arsenal militar norteamericano como por la alambrada que constituyen efectivamente las directamente conectadas a la llamada "escalada de intervención", y al arsenal estratégico.
Cuarta: por el refuerzo constante de su superioridad nuclear estratégica, con el fin de limitar la ayuda soviética tanto militar como económica a las luchas del Tercer Mundo, así como para prevenir una respuesta soviética al uso potencial de armas nucleares tácticas contra enemigos del Tercer Mundo. Como el destacado criminal de guerra Eugene (destacado por su actuación en Vietnam), presidente de la Agencia para el Control de Armamento y el Desarme norteamericano, ha manifestado recientemente, la superioridad nuclear estratégica americana debería "permitirnos el uso de la fuerza militar para la defensa de nuestros intereses con relativa libertad, si esto fuese necesario"
El concepto de "disuasión extendida" que se define por lo anteriormente expuesto es, pues, una especie de piedra angular para entender la lógica de los complejos sistemas de armamento y su
Men una gama de modalidades. el concepto de "disuasión" concebido en un sentido defensivo, como el contra-incentivo más eficaz para prevenir un primer ataque por parte enemiga, se hace redundante e inútil para explicar el crecimiento exarcebado del arsenal nuclear más allá de los límites de la sociedad"; por tanto, si se acepta este supuesto, puede dársele la razón a Thompson cuando busca en fuerzas irracionales y tendencias autónomas de los sistemas de armamento, las fuerzas motrices de la carrera armamentista. Por, el contrario, cuando los sistemas estratégicos (misil intercontinental, submarino, bombardero) se conciben
como la base de disuasión extendida en apoyo de intervenciones militares convencionales o nucleares tácticas en un escenario subsidiario, la adquisición de capacidad de primer ataque o de "contra-fuerza" mente diferente: lo que ahora está en juego son una serie de contra-incentivos a la interferencia en las acciones ofensivas del "lado dominante". Por tanto, la "Guerra Nuclear Limitada'", ta Flexible' o la "Escalada de intervención" adquieren bajo esta perspectiva el papel de disuasores funcionales, aún dentro de su misma absurdidad y obscuridad. En palabras de un prominente estratega de la Nueva Derecha norteamericana: "La mayor parte del efecto disuasorio de nuestro potencial nuclear, no es a fin de cuentas sino el resultado de hacer vivir en la incertidumbre a la Unión Soviética... Al final, la URSS tendrá que aceptar serias limitaciones tanto en su expansión geo-política como en el empleo de sus fuerzas nucleares y convencionales"
Por supuesto que todo esto es más fácilmente teorizado que efectivamente aplicado. La implementación de la disuasión extendida, o lo que es estratégica de los EEUU a la supremacia absoluta una especie de fuegos fatuos para todas las administraciones desde el final de la guerra. Durante casi cuarenta años, la disuasión norteamericana ha perseguido casi siempre en vano a la revolución mundial, mientras que la política del Pentágono ha oscilado entre la intervención contrarrevolucionaria directa y la marcha al borde del desastre nuclear. Así, mientras que el intento de Truman de contención global hizo ganar la guerra civil en Grecia, fue totalmente desbancado por el millón de voluntarios chinos en Corea. A la vista del masivo arsenal humano con que contaba la revolución en Asia, la administración Eisenhower, blicanos del medio oeste preocupados por el presupuesto, intentó retro-ceder de la guerra con-
By ampararse refugio de "respuesta nuclear masiva". Si bien este "lavado apoyo en la bomba de hidrógeno y en el Mando Aereo Estratégico, fueron capaces de impedir la liberación de Formosa y forzar la división de Vietnam en la conferencia de Ginebra, fracasaron rotundamente a la hora de impedir que un grupo de guerrilleros se convirtiesen en un ejército revolucionario estacionado a sólo noventa millas de la costa de Florida. La doctrina Kennedy de la "Respuesta Flexible" fue la contestación a las súplicas de los estrategas revisionistas de los años 50 (incluidos el general Maxwell Taylor, Nelson hambrientos jóvenes doctores del Instituto Rand), que habían reclamado una postura global más agresiva. El conservadurismo fiscal de la era republicana fue reemplazado por el keynesianismo militar de la "Nueva Frontera", mientras que el Departamento de Defensa encabezado por MacNamara apuntaba sus ciento en la capacidad de lanzamiento de misiles intercontinentales, el desarrollo de una nueva generación de armas nucleares tácticas, el desarrollo de tácticas de "guerra especial" - todo ello teorizado por la doctrina de la "contrafuerza" (¡y esto ocurre en Virginia en 1962, no en 1978!).
Mientras que esta escalada en la construcción
La la URSS se suponía que los Boinas Verdes y los B-52 serían capaces de dar cuenta del Viet-Cong en un climax eficiente de genocidio tecnocrático. Contrariamente a lo postulado, los vietnamitas acabaron con Lyndon B. Johson, con la doctrina de "Respuesta Flexible'" y con el mito de que la economía norteamericana era capaz de sostener un sistema de bienestar social en el interior y un esfuerzo contrarrevolucionario a miles de kilómetros. Quizás el hecho de que ya durante 1972 los primeros misiles balísticos soviéticos poseyeran ya cabezas múltiples, así como el temor a explosiones de descontento en los EEUU disuadieron a la administración Nixon de proseguir la escalada final. Por otro lado, el deus exmachina de la distensión con la China popular creaba temporalmente la ilusión de que los costos de la retirada de Indochina habían sido mínimos, y es en esta situación cuando se formula la doctrina Nixon-Kissinger de usar los países en rápido proceso de industrialización de la periferia capitalista como auxiliares militares de los EEUU al mismo tiempo que se intentaba neutralizar la actividad de la URSS en el Tercer Mundo ofreciendo a cambio tanto el reconocimiento del status-quo de los países de Europa del Este como el primer tratado SALT. Sin embargo, al mismo tiempo que Nixon y Brezhnev discutian sobre topes en cuanto a cantidad de cabezas nucleares, Washington no escatimaba esfuerzos tanto para aumentar su patente superioridad nuclear, como para perfeccionar su arma submarina.
En esta situación aparecen Luanda, Managua y Teherán, con lo que de forma similar a la situación con que Kennedy se enfrentó en 1960, el derrumbe de la monarquía del Sha y la ola de revoluciones en el Sur vuelven a plantear a las administraciones Ford y Carter el problema de la efectividad de sus esquemas disuasorios. La agonizante administración Carter vaciló y después se lanzó a la Nueva Guerra Fría sin ser siquiera consciente de la masiva austeridad interna que sería necesaria para sostenerla. La "Nueva Derecha'" norteamericana es entonces la encargada de liberar los presupuestos militares de los efectos residuales del "New Deal"
Desde Postdam hasta Vladivostok, la estrategia global norteamericana ha pasado por cuatro la doctrina Truman de ''Contención" Masiva" de 1953-60; las de "Respuesta Flexible" de los sesenta y finalmente la doctrina Nixon de la primera mitad de los setenta. Todas ellas eran intentos de solución a la necesidad de disuasión extendida. Queda ahora por analizar la quinta etapa del desarrollo estratégico, y en particular urge un análisis de las relaciones de la reanudación acelerada de la carrera de armamentos con la intervención directa de los EEUU en el Tercer Mundo. Para algunos analistas la Nueva Guerra Fría impulsada por Carter y Reagan no es sino la resurrecpretensiones de la administración Kennedy de sostener una capacidad de desarrollo de "dos guerras y media"' por medio de la combinación de su poderío nuclear estratégico y táctico y sus fuerzas convencionales; para otros, la existencia de cualquier plan coherente se reduce en los intereses del complejo militar-industrial, en el que la propaganda del Pentágono sobre una supuesta amenaza roja juega un papel legitimador central. Sin embargo, un examen más atento de los teóricos de la Nueva Derecha en estrategia nos sugiere la existencia de elementos alarmantes cuya elaboración ha sido muy cuidada y razonada con profundidad. puede enumerar características distintivas de la estrategia Reagan
Primera: esta administración es absolutamente
"multilateralización" de la política internacional. Reflejo de ello es su oposición al llamado diálogo "Norte-Sur", al que ha
bloqueado no sólo por su "dureza de corazón"
también por los temores en cuanto posible emergencia de nuevos ejes diplomáticos o de cooperación político-económica que redundasen en un incremento de la autonomía de la CEE. El fracaso "Trilateralismo" voluntarista acoplado a la creciente competición inter-imperialista, permite a la Nueva Guerra Fría ejercer su papel en cuanto a regular la imposición de una "unidad"' occidental bajo hegemonía norteameri-
Segunda: la Nueva Derecha y sus como los halcones del Partido Demócrata (incluída la mayor parte del ejecutivo de la AFLCIO), han hecho de la reimposición de la superioridad estratégica norteamericana su objetivo central. ellos esta "'superioridad" tiene poco que ver con el de un mecanismo a prueba de fallos que garantizase la protección de los EEUU siendo más bien la adquisición de medios de protección de la fuerza nuclear americana que jueguen un papel de paraguas global en las intervenciones en el Tercer Mundo, lo que constituye el centro de sus preocupaciones. En particular, la Nueva Derecha se ha propuesto tenazmente a la instalación en plataformas marinas de la fuerza disuasoria principal, argumetando para ello las virtudes del proyecto de treinta mil millones de dólares para la construcción de misiles MX, el desarrollo de los misiles de cabeza múltiple Trident II, los misiles Crucero y el "bombardero invisible"
como los medios más precisos de destrucción de todas las fuerzas soviéticas, ya fueran éstas nuclear o convencionales. La implicación más peligrosa de esto no lo constituyen tanto la verosimilitud de un primer golpe generalizado por parte de los EEUU como la posibilidad de imposición a la URSS del reconocimiento de "guerras nucleares limitadas",. El desarrollo de la superioridad estratégica hasta alcanzar lo que Haig llama "el dominio de la escalada" — es decir, la capacidad de confrontar a la otra parte con la opción entre la aceptación de un fait accompli nuclear limitado o la escalada total hasta el suicidio de las sociedades- es el eslabón que liga contra-fuerza a contra-insurgen-
Tercera: las Fuerzas de Despliegue Rápido, de reciente creación, son radicalmente diferentes de las fuerzas especiales de la era Kennedy en tanto nuclear táctica. Como ha indicado las muchos aspectos, una especie de "Dien Bien Fu
La la espera de ser sitiados y rescatados por el Pentágono mediante el uso de armas nucleares tácticas.
Cuarta: a la vista de los peligros potenciales en cuanto a la vulnerabilidad de estados semi-desaNigeria, y quizás Brasil, los EEUU se ven presionados hacia una colaboración mas estrecha con regímenes bunker del tipo de Israel o Africa del Sur. A este respecto la nueva administración se ha dedicado a explorar las posibilidades de forma-
"Alianza del Atlántico. Sur" estaría junto con la OTAN y las estructuras militares americanas en el oceáno Indico en el centro de sus planes bélicos, y cuyo carácter sería marcadamente nuclear. Queda aquí patente, el riesgo que el surgimiento de estados subordinados a los EEUU como Israel, Africa del Sur y, en cierto
Argentina y Brasil capacidad nuclear ofensiva con el fin de jugar un papel regional futuros conflictos que tengan lugar en escenarios del Tercer Mundo.
En resumen, la estrategia Reagan parece estar basada en la peligrosa ampliación de capacidades de "respuesta flexible" que incluyen "guerras nucleares limitadas" en areas tercermundistas, operando bajo la protección del paraguas gererado por la superioridad de contra-fuerza, todo ello enmarcado en una creciente tensión bipolar en la que el control absoluto de la OTAN por el mando americano es cada vez más evidente. El objetivo de esta estrategia es, en cierto sentido, disuasorio, en tanto pretende limitar los posibles "empleos de tropas" o la "expansión geopolítica" soviéticos, pero por otro lado es necesario remarcar el hecho de que la posibilidad de guerras nucleares de este tipo es cada vez más imaginable.
Como mencioné antes, una de las críticas que se hace a las teorías sobre el carácter "irracional" del impulso exterminista se basa en la omisión por parte de éstas del caracter premeditado de este proceso. Quizás se pueda explicitar el máximo peligro exterminista como situado en uno, o ambos, escenarios como los siguientes: (1) por el empleo por la FIR o algún aliado de armas nucleares tácticas contra algún régimen revolucionario o nacionalista que cuente con considerable armamento convencional, por ejemplo, Libia, Iran o Corea del Norte; y (2) que las amenazas persistentes de la administración Reagan contra Cuba (en violación de la distensión establecida en 1962) o el apoyo prestado a los movimientos en contra de regímenes aliados de la URSS (Savimbi en Angola, o Pol Pot en Kampuchea), fuerce a esta potencia al establecimiento de bases avanzadas, con lo que una nueva versión, aunque de características más sombrías, de octubre de 1962 se haga evidente.
De cualquier forma, la posibilidad de emergencia de una crisis muclear, estará indisolublemente ligada a la dinámica de las luchas de clase en el sur, así como a la posible emergencia de nuevas situaciones prerrevolucionarias. En la actualidad, el peligro de que Cuba se convierta en centro de una crisis tal viene enmarcado por las guerras populares que tienen lugar en América Central y el de que lo mismo ocurra con Libia, por la descomposición económica del cinturón que rodea el Sudán. Por todo ello es necesario introducir algunas consideraciones sobre las causas generales de descomposición del capitalismo en Asia, Africa y América Central y del Sur. IV: ¿Se está derrumbando el Capitalismo Dependiente?
Actualmente se da como hecho comunmente aceptado que durante la pasada década ha habido una transferencia de poder económico desde la OCDE hacia los nuevos países con economías basadas en el petróleo, y otros países en desarrollo rápido dentro del Tercer Mundo. Los milagros económicos de Singapur, Taiwan, Brasil, Venezuela, Corea del Sur, Méjico, o incluso Costa de Marfil y Sri Lanka han gastado mares de tinta en la prensa convencional, que ayer se dedicaba a elogiar los esfuerzos modernizadores del Sha de Irán. Además, de un modo alarmante, el convencimiento por parte de sectores del movimiento obrero occidental de que el creciente paro ha sido motivado por la "des-industrialización" que ha transferido tanto capital como empleo e incluso maquinaria desde los Midlands en Inglaterra, la cuenca del Ruhr en Alemania, etc, hacia Sao Paulo o Seúl, parece extenderse cada vez con más fuerza. Si a esto se añade la creencia de que parte fundamental de las causas de las dos últimas recesiones debe buscarse en la OPEP, el
resultado es el clima propicio para que la Nueva Derecha atruene con todas sus fuerzas sobre el peligro que representa el Tercer Mundo. En este de la revista "Business Week" en favor de la ocupación militar de los campos petroleros del Oriente Medio, como la campaña que se concretó en miles de pegatinas de coches americanos con la inscripción "Hay que bombardear Irán", durante la crisis en la embajada de Teherán. Colateralmente, corrientes de opinión "progresistas" por sindicatos o políticos socialdemócratas, han apresurado a combatir la amenaza exterior "de forma responsable", haciendo campaña por la reimplantación importaciónes y otras medidas de proteccionismo
Sin embargo, la suposición de que el Tercer Mundo ha sido el culpable de la crisis actual, es insostenible. Así, por un lado, se olvida que la mayoría de los puestos de trabajo destruidos en los países de la OCDE lo han sido por procesos de reestructuración interna, es decir, por huída masiva de capital desde el sector secundario al terciario, así transferencias del mismo desde regiones industriales tradicionales, hacia nuevas posibilidades abiertas tanto en el sur de Europa, como en el cinturón sur de los EEUU. Además las campañas de austeridad que bajo políticas monetarias tenido como consecuencia el desarrollo del subconsumo, lo que ha redundado en una dépresión adicional de los mercados domésticos. Por otro lado, tal suposición oscurece el fenómeno actualmente en curso de que un reducido número de empresas de países no pertenecientes a la OCDE están experimentando una expansión considerable, lo que en absoluto implica la transferencia masiva de recursos del Norte hacia el Sur.. En realidad contrario. En primer lugar, la pauperización absoluta está alcanzando límites sin precedentes en la historia mundial, y las estructuras económicas de algunas sociedades se derrumban por momentos. Insistimos en la ferocidad de la presente depresión ya que nunca antes se habia producido una "crisis de subsistencias" global como ocurre en la actualidad. Una de las características que diferencian la crisis actual de la Gran Depresión de los años treinta es que durante ésta, el impacto en las economías de los países subdesarrollados fue relativamente benigno, es decir, el derrumbe del sistema de precios de cereales permitió en aquel entonces a millones de campesinos de Asia y Africa supervivir, consumiendo sus propias cosechas, o comprar granos a bajo precio. Por el contrario, los efectos de las fuerzas de mercado sobre las economías tradicionales se han dejado sentir a escala universal, campesinos fuera de las economías de subsistencia. Es significativo que los países más duramente golpeados por la recesión son precisamente los llamados del Cuarto Mundo, es decir, aquellos noproductores de petróleo, con economías basadas en el sector primario, que debido a las bajas generalizadas de los precios de sus exportaciones y el incremento de los precios del petróleo, así como de los tipos de interés, han visto sus economías desorganizadas hasta el extremo. En palabras de un estudio reciente, estos países "'se ven forzados a soportar las consecuencias de la reestructuración de la economía mundial sobre la cual no ejercen ningún control"'. Con unos ingresos reales en franco declive, combinados con una apropiación cada vez mayor de recursos por parte de la banca americana y los feudos petroleros árabes, el fondo de reproducción de las oligarquías locales y élites militares de estos países se han visto sujetas a una estrechez económica muy fuerte, en un momento en el que sus ambiciones de bienes de consumo de lujo o armamento sofisticado han crecido exponencialmente. El resultado ha sido la implementación de una estrategia de super-explotación que, por otro lado, ha generado una resistencia desesperada. La lógica de los acontecimientos que están teniendo lugar en El Salvador, malà, Haiti, Alto Volta, Niger, Chad, Zaire o el Sudán, recuerda los desastres qué durante el siglo catorce asolaron a la sociedad europea (superexplotación, hambre y revuelta campesina). Es precisamente la pauperización absoluta lo que aviva las llamas del fundamentalismo zona del Sahel, en donde la sociedad nómada ha desaparecido después de 2.500 años de existencia, y lo que mantiene el impresionante impetu revolucionario en América Central.
En cuanto a los países recientemente industrializados de América latina y el este de Asia, existe un conjunto diferente de condiciones estructurales que amenazan sus economías. cierto que cada uno de estos países tiene su propio "cuarto mundo", es decir, extensas zonas de severo subdesarrollo (por ejemplo, el sur de Méjico o el nordeste del Brasil), el punto focal de la revolución en estas sociedades parece más bien estar situado en sus gigantescas e hipertrofiadas ciudades, donde a pesar de las expectativas de la clase obrera, en ninguna de tales sociedades se ha producido la esperada transición global a un sistema "fordista"' de producción y consumo masivos como los que caracterizan al bloque de la OCDE. Es más, ni siquiera existen signos razonables que permitan predecir una reestructuración de sus mercados, más allá de los mercados de bienes de consumo duraderos dirigiods a las clases medias, hacia la producción masiva bienes de consumo. Adicionalmente, el endeudamiento creciente de estos países refuerza su necesidad de mantener posiciones competitivas, a la vez que las presiones de los bancos de la OCDE sobre sus políticas económicas es cada vez más nítida, lo que redunda tanto en un descenso salarial real, como en la limitación del gasto interno, de forma mucho más severa de lo que ‹ pudiera darse en cualquier país de la OCDE, lo que a su vez limita las posibilidades tanto de reforma ęconómica, como de democratización política.
Si bien en un periodo inmediato el crecimiento exacerbado de la deuda exterior puede llevar a los EEUU a buscar nuevas formas de intervención en estos países, a largo plazo, lo amenaza la supervivencia del capitalismo occidental es el surgimiento de un movimiento obrero autónomo en aquellos. Si el centro de gravedad de la política internacional se desplaza a estos países durante la década de los ochenta, implicaría una serie de reestructuraciones de largo alcance para el sistema político internacional. Dado que los EEUU no se resignarían a perder ninguno de estos países, aqui podria residir otro casus belli de la Tercer Gerra Mundial, lo que hace necesario el surgimiento de un potente movimiento por la paz y en solidaridad con el sur, en la sociedad norteamericana de hoy día.
Si bien la doble crisis del capitalismo, tanto en el Cuarto Mundo como en los países semi-industrializados, crea nuevas oportunidades para el avance socialista, crea también nuevos dilemas. Por un lado el bloque soviético ofrece cada vez menos recursos de apoyo a revoluciones anticapitalistas en los países más pobres, a la vez que ofrece menos razones para su emulación en los más avanzados. Tanto la escisión chino-soviética como el fracaso del Comecon en establecer un
sistema de división internacional del trabajo y comercio entre los estados postcapitalistas, reducen considerablemente las posibilidades de alivio para los regímenes revolucionarios del Tercer Mundo. Además cualquier intento por parte de la URSS de contrarrestar las iniciativas americanas o (chino-americanas) mediante sus propias iniciativas, desembocará en una serie de medidas para frenar la inestabilidad en el Sur. Así, mientras nuevas explosiones sociales . son inevitables, el desarrollo y posterior consolidación del socialismo tendrá que apoyarse tanto en bases alternativas de ayuda internacional, como en una ayuda inter-regional más extensa.
Mientras tanto, en lo que se refiere a los EEUU sus recursos político económicos para encubrir su puño de hierro con un guante de seda, son cada vez más exiguos. Los esquemas de Brandt de reactivar el capitalismo norteeuropeo por medio de la activación de la demanda en el Tercer Mundo son cada vez más utópicos. La doctrina Cartes, ejemplificada por sus actitudes abiertamente agresivas en el Golfo Pérsico, ha cerrado cualquier pretensión reformista "neo-wilsoniana"' a la política exterior americana. Se mantenga la Nueva Derecha en el poder o no, las consecuencias de la reacción de la recesión actual se dejaran sentir por bastantes años. V. El Exterminsimo actualmente existente
Al tiempo que las "megamuertes" futuras se multiplican hasta hacerse incomprensibles en sus criptas subterráneas, las masacres que día a día tienen lugar, se hacen cada vez menos impresionantes debido a su repetición y enormidad Tomando prestada una frase de Debray, veinte años de "revolución en la contra-revolución'' han producido un aparato de terror "convencional". De esta forma, los técnicos de viejo estilo que ayer organizaron en Vietnam la "Operación Fénix", o que ejecutan misiones clandestinas en las fronteras de Camboya, se encuentran hoy cumpliendo sus servicios en los cuarteles de San Salvador o Guatemala. No hay parte del "mundo libre", por pobre o humilde que sea, que no posea el símbolo máximo del empuje americano, el armamento aerotransportado para ametrallamientos rurales. Mientras tanto, en las ciudades - muchas ciudades— la tortura no es sólo algo rutinario, sino que se ha informatizado. La contra-revolución ha dejado de dedicarse a la caza de revolucionarios para pasar al genocidio de familias, aldeas y estratos sociales enteros como medio preventivo. E coste de la revolución sería insoportable, si no fuese porque el coste de no hacerla es aún más elevado. Este es el exterminismo realmente existente.
No quisiera que se me malinterpretara. Los llamamientos de Edward Thompson a la protesta para sobrevivir, no deben ser deflactados con una verborrea radical o con referencias a ia ortodoxia marxista, pero pueden ser matizados si se presta atención a las interconexiones entre las luchas reales que se desarrollan a lo largo de los cinco continentes. Cualesquiera que fuesen sus errores, la Nueva Izquierda no debe ser descalificada por su insistencia en hacer depender de las luchas en los países subdesarrollados las esperanzas de construcción del socialismo en el hemisferio norte. El que los pacifistas en Europa Occidental y Norteamérica comprendan de forma más realista el por qué de la lucha contra los misiles Pershing y los Crucero, los MX o el bombardero B-1, rebajará el peligro de holocausto nuclear tanto en Tercer Mundo como en el Primero y no tiene porque debilitar sus voluntades de lucha. Los nuevos movimientos por la paz, más que suspirar por la recuperación de una supuesta cultura y civilización europeas deben movilizar todos los niveles de solidaridad humana posibles, y dentro de estos movimientos la izquierda marxista debe continuar haciendo honor al mandato del Manifiesto Comunista: "destacar y hacer valer los intereses comunes a todo el proletariado, sin distinción de nacionalidad"
DE CENT AMERICA
IV INTERNA
NUESTRUTNE
VIVAC
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JA YANKIS aQUI •VOCHET