Las imágenes que mostraron las televisiones occidentales de los trabajadores polacos que se enfrentaban con las fuerzas del orden en varias ciudades del país, el pasado trece de marzo, han servido para recordar, a quienes lo hubieran olvidado, que el movimiento de resistencia sigue vivo y capaz de tomar iniciativas, aunque en 15 meses haya cambiado parcialmente de cara.
Las movilizaciones, como las huelgas o las amenazas de huelga en torno a reivindicaciones económicas o a la defensa de los trabajadores despedidos por razones políticas, muestran que la clase obrera polaca está lejos de haber resignado. Es cierto, sin embargo, que tras la esperanza de una victoria rápida, amplitud de las movilizaciones de la pasada primavera, se constata un evidente descorazonamiento dos círculos, particularmente entre los intelectuales. Entre los trabajadores existe una tendencia al atentismo, decepcionados por el fracaso de la huelga del 10 de noviembre de 1982. Además, la perspectiva de la visita del Papa suscita numerosos llamamientos a la calma en los círculos vinculados a la Iglesia, para impedir movilizaciones que podrían comportar la anulación del viaje y provocar una oleada represiva que colocaría a Juan Pablo II en una situación difícil.
Jacqueline ALLIO
POLONIA
Debates en Solidaridad y
nuevas formas de lucha
La nueva cara del movimiento de resistencia vos revelos entre a curas asis ABE esperar que se produzcan nuerecientes llamamientos social lanzados por el primado de Polonia, Monseñor Glemp. «Un movimiento clandestino que tiene por programa el combate contra el poder, frontalmente, me parece estar fuera de la realidad», afirmaba en el mismo momento en que la Comisión Provisional de Coordinación (TKK) de Solidaridad lanzaba un programa de acció que rechaza explícitamente toda perspectiva de concordia nacional con el poder. Justificaría sus palabras explicando que hay que «observar una actitud realista frente al General Jaruzelski», y que Solidaridad no constituye ya «una realidad unitaria». La TKK respondió llamando a una manifestación para el 1º de Mayo en Polonia, y afirmando que los trabajadores polacos «no renunciarán jamás a luchar por la liberación de sus hermanos encarcelados».
Las declaraciones de Glemp, en cambio, le hacen el juego a la burocracia. Esta no desaprovecha intentar demostrar que Solidaridad muerta. En su informe al Parlamento, el 22 de marzo, el ministro del Interior hizo un balance favorable de su lucha contra la oposición: 700 grupos ilegales desmantela. dos, las principales estructuras del movimiento clandestino "obligadas a desintegrarse" emisoras de radio clandestinas confiscadas, etc. Lo que no dice, es que en la mayoría de las ciudades importantes aún aparecen de 10 a 40 boletines regulares, y que algunas regiones, como la Baja Silesia, son capaces de asegurar regularmente radio clandestinas, 50 minutos sin ser interferida. Y tampoco dice que tras la suspensión del "Estado de guerra" internados fueron batallónes disciplinarios del Ejército, para cortarlos totalmente de su medio social. Y tampoco absoluto del poder a la hora de imponer la existencia de los nuevos sindicatos. Estos últimos sólo agrupan a un porcentaje mínimo de trabajadores -6% según las autoridades, 3% según Solidaridad-, al tiempo que menos de la mitad de los miembros del Partido se han inscrito en ellos.
No obstante, la impotencia de la Junta no implica automáticamente la fuerza del movimiento clandestino. Declaración programática de la TKK
Las vacilaciones de la dirección nacional clandestina, sus contradicciones en materia de orientación política y sus bruscos virages en la táctica propuesta, no han contribuido a reforzar el prestigio de la TKK, aunque siga siendo la única instancia nacional reconocida. Con su política de zig-zag -que poder ha sabido explotar -, contribuido a desarrollar tendencias centrífugas en el movimiento de resistencia.
El débil grado de coordinación de las estructuras clandestinas a nivel nacional y regional, combinado con las directrices inconsecuentes de la TKK, ha suscitado divergencias y divisiones que implican, a plazo fijo, un auténtico peligro de ruptura entre las distintas estructuras. Se 'observa la existencia de una fosa creciente desde el punto de vista de los militantes implantados en las empresas y el de los intelectuales que participan en las actividades clandestinas, pero que están cortados del movimiento
Frente a ello, la declaración programática de la TKK, del 22 de enero - que publicamos más abajo -, representa un paso real adelante en el intento de unificar los debates, las experiencias y las propuestas de acción de los diversos sectores del movimiento clandestino. Para ello, tenía que responder a exigencias contradictorias.
En primer lugar, las de Solidaridad de Baja Silesia, que centra su atención en la construcción de una organización sindical clandestina en las empresas. Una organizacion que sea capaz de desarrollar, actual-. mente, en torno a objetivos parciales, fuertes luchas de masas coordinadas a partir de las grandes empresas, derrocar mañana la dictadura militar a través de la huelga general.
En segundo lugar, las de la dirección clandestina de Varsovia y de los Comités de Resistencia Social (KOS), que ponen el
POLONIA acento ante todo en la resistencia pasiva, estableciendo una red clandestina de información y edición, circuitos de formación y, en general, el desarollo de una conciencia social independiente. Objetivos que se presentan como un fin en sí mismos.
Finalmente, las exigencias de una dirección regional, como la de Gorzow, que pide que se crea una organización centralizada revolucionarios profesionales, cuya misión sería la de asegurar la coordinación de las actividades independientes y de autoorganización de la sociedad y, cuando la situación sea favorable, conquistar
Realizar una síntesis entre estos distintos puntos de vista y estas prácticas diversas no era pan comido. Pero, globalmente, el texto de la TKK lo consigue. Reconoce que la huelga general es inevitable y el "medio más poderoso" de lucha, susceptible de "derribar la dictadura actual". . Afirma claramente que esta huelga sólo podrá ser el resultado de una preparación sistemática de la clase obrera, tanto a través de un "frente de rechazo" (boicot de los sindicatos fantoches, de las "elecciones" municipales y legislativas, etc.), como por medio del desarrollo de la conciencia social independiente y de las luchas parciales con objetivos inmediatos o transitorios. También se reafirma el objetivo estratégico a largo plazo de solidaridad -la construcción de una República autogestionada - , y la necesidad de preparar a las masas para la autogestión en el marco de las luchas actuales.
No obstante, es evidente que la declaración programática tiene, en más de un aspecto, un carácter de compromiso que no excluye ciertas ambiguedades, incluso algunos pasos atrás. Particularmente se observa claramente que el enfoque de Zbig niew Bujak (dirigente de Varsovia) difiere netamente del de Jozef Pinior (dirigente de Baja Silesia) y de sus demás compañeros de la TKK. Bujak no excluye "la hipótesis de reformas lentas y suaves" susceptibles de permitir la reconstrucción movimiento sindical. Un movimiento independiente, pero distinto del que fue Solidaridad. Opone explícitamente esta perspectiva a la de la huelga general, incluso se admite que también hay que plantearla.
Por su parte, los KOS — que se reclaman de las ideas de Bujak- no ven «ni la posibilidad ni la utilidad de organizar un en-
Para nosotros es evidente que las propuestas de acción de Bujak y de los KOS, miras a desarrollar una actividad cultural independiente y a elevar la conciencia social de las masas, no son en si mismas contradictorias con la organización sistemática de estructuras clandestinas del sindicato en la empresa, y su preparación para la huelga general. Llevar a cabo el plan de ediciones del movimiento de educación independiente, que incluye la aparición de folletos y documentos sobre temas históricos, jurídicos, económicos y sociales, y con miras a formar círculos de autoformación, sólo puede reforzar la capacidad de re-flexión de amplios sectores de la sociedad. Asímismo, las universidades obreras o las "universidades volantes" , que actualmente funcionan en varias ciudades, contribuyen a romper con la visión deformada y la ideología totalitaria dispensada por la burocra-
Pero esta actividad sólo será útil si se pone al servicio de la autoorganización de las masas, y si el contenido de la prensa y de las ediciones independientes responde a las preocupaciones y a las necesidades de los obreros, a las de sus organizaciones sindicales en las empresas. Es decir, si la línea que prevalece es la "línea de las fábricas" defendida de la forma más consecuente por la dirección de Baja Silesia. Esta apuesta sobre todo por la organización en profundidad de los trabajadores en las empresas, y por las luchas obreras para obtener victorias - quizás parciales -, pero que dan al conjunto del movimiento clandestino la fuerza y la confianza en sí mismo, indispensables para prepararse para la perspectiva de la huelga general.
Por su parte, Bogdan Lis pasa revista a diversas formas posibles de huelga parcial -huelga de hostigamiento con disminución de los ritmos, huelga con paros y ocupación de empresas, huelga de abstención consistente en no presentarse al trabajo, e incluso determinadas formas de huelga activa. A ello puede añadirse la 'huelga de dimisión" aplicada por los obreros de la fábrica de construcción de viviendas FADOM en Biezanow, donde 105 personas habían sido despedidas tras la huelga convocada a escala nacional para el 10 de noviembre de 1982. Todos los trabajadores amenazaron entonces a la direcición de abandonar la fábrica si no eran readmitidos sus compañeros y estos rechazaron durante siete días la propuesta de readmisión en puestos inferiores a los que ocupaban anteriormente. Esta lucha se vió coronada por un éxito casi completo. En cuanto a los trabajadores de Fadroma, en Wroclaw, recurrieron a la huelga de hostigamiento para obligar a la dirección a retirar los despidos políticos decididos: durante una semana, estos seis mil trabajadores, que cobran a destajo, redujeron los ritmos hasta tal punto que la producción semanal disminuyó al equivalente de ocho horas de trabajo, perdiendo al mismo tiempo una parte importante de su salario. Nuevas formas de lucha
Estas luchas constituyen un ejemplo para las demás empresas y pueden iniciar un proceso de acciones parciales controladas y victoriosas, que desempeñarán un papel determinante para concretar el programa avanzado por la TKK. Otro elemento importante, que va en el sentido del refuerzo de la actividad sindical, se refiere a la decisión de diversas comisiones de empresa de encargarse a partir de ahora del pago de asignaciones que tradicionalmente correspondían a los sindicatos.
Actualmente, estas tareas debían corresponder a los sindicatos "oficiales". autoridades cuentan con ello para presionar sobre la franja de trabajadores vacilantes, así como sobre los que tienen una necesidad absoluta de estas prestaciones para económicamente, obligándolos así a afiliarse a los sindicatos
Lejos de tener un carácter secundario, el ejemplo ya dado por varias empresas de Wroclaw, de Varsovia y de Cracovia, que han decidido crear Cajas de Socorro y Préstamo para todos los que paguen regularmente sus cotizaciones a Solidaridad, constituye un importante paso adelante. Además, las cotizaciones han conocido una enorme progresión desde que se anunció esta decisión.
Por todas estas razones, la declaración programática de la perspectivas para el movimiento clandestino. Es importante precisar que según los miembros de la TKK, este texto pretende
"un programa de acción del sindicato en el contexto sociopolítico actual del movimiento", y no quiere cumplir el papel del programa que será necesario inmediatamente después de la huelga general.
Trazados estos límites, hay que subrayar las carencias que subsisten en este texto, en relación con la misma preparación de la huelga general. En efecto, plantea la cuestión del derrocamiento de la dictadura, la tarea de la dirección consiste en preparar a las masas para todas las implicaciones de esta decisión, incluída la posibilidad de un enfrentamiento violento con el poder. Pero en la declaración programática no se dice nada sobre los medios con los que contarán las masas obreras para defenderse frente a los probables asaltos de la milicia del Ejército. ¿ No tendrán los obreros más que sus puños para resistir frente a las ametralladoras? ¿Cómo hacer que la huelga general no termine repitiendo la experiencia del 13 de diciembre de 1981? De nuevo sobre la huelga general
Durante la primavera y el verano de 1982, en el marco de la discusión sobre la huelga general, los que en el seno de la TKK eran partidarios de la misma veían la necesidad combinar esta perspectiva con la defensa activa de las empresas. Hoy, esto
ya no se plantea. Al mismo tiempo, nada se dice sobre la necesidad de un trabajo en dirección al Ejército y la milicia para preparar las condiciones de la huelga general. Ya hace tiempo que Jacek Kuron llamaba a iniciar este trabajo con toda urgencia. Y Zbigniew Romaszewski destacó: «Cuando un batallón se niegue a disparar... es lo que sucedió en febrero de 1917, cuando un pequeño destacamento de cosacos pasó junto a los manifestantes, y un mes más tarde dejó de existir el zar».
Tras esta negativa a abordar claramente la cuestión de la autodefensa y del trabajo en dirección al Ejército, existe probablemente una ilusión sobre la naturaleza del poder burocrático. «El auténtico cambio en nuestro programa, dice Eugeniusz Szumiejko, es que nosotros hablamos de algunos cosas sin ambages, sin alimentar ilusiones ni nutrirlas en otros, en cuanto a las posibilidades de llegar a un compromiso con la dictadura, o incluso de abrir negociaciones», pero después de la huelga general se espera llegar a una situación que permita realizar reformas económicas y una evolumiembro de la TKK, decía con razón, poco antes de su detención, el 28 de diciembre de 1982: «El único armisticio posible sólo podrá basarse en una real relación de fuerzas». Digámoslo con precisión: en una situación de doble poder, es decir, en la continuidad de la revolución tras el derrocamiento de la dictadura militar mediante la huelga general. Tanto si está uniformado como si no lo está, el poder burocrático mantendrá su esencia totalitaria, mucho que se vea golpeado duramente por la huelga general.
Janusz Palubicki lo afirmó con razón: «Antes del 13 de diciembre, nuestro error fundamental consistió en creer que era posible mantener pequeño jardín democrático en un Estado totalitario_. O