Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Polonia: Documento: "Solidaridad hoy", declaración programática de la TKK

· Inprecor n.º 33, julio de 1983 · pp. 15-17 · 2.061 palabras

DOCUMENTO

La Comisión provisional de coordinación (TKK), dirección

Reproducimos continuación amplios extractos de esta declaración.

"Solidaridad hoy"

declaración programática de la TKK

AS reformas democráticas que denar con ayuda del miedo, el poder se h condenado a sí mismo a tener miedo ante l la realización del programa del | Congreso Nacional de Delegados de Solidaridad, que proponía la construcción de una República

• Donde el poder estaría sometido al control de la sociedad; en las empresas, es te control se ejercería mediante los Comités de autogestión de los trabajadores; en las Comunas rurales y en las regiones, a través de los Comités de autogestión territoriales; a escala nacional, mediante una Dieta democráticamente elegida.

Una república en la que los tribunales independientes serían los guardianes de la legalidad; en la que los medios de producción serían realmente la propiedad de la socie dad, y asegurarían a los trabajadores de las npresas una participación etectiva en stribución de la renta producida por ell mo la que la cultura, la enseñanza y los medios de comunicación estarían al servicio de la sociedad.

Este programa tiene en cuenta, por un lado, el hecho de que el cambio de la República exige llevar a cabo profundas retormas de la vida social, económica y política, y por otro lado, de que la situación geopolítica de

Vestas reformas sólo podrán introducirse progresivamente, sin que se ponga en tela de juicio el equilibrio general de fuerzas en Europa.

Esta visión de la República autogestiona da no está en contradicción con la idea del socialismo, y su realización no debe entrar en conflicto con el orden internacional existente. Las alianzas concluidas por Polonia no pueden prejuzgar la existencia de un poder dictatorial odiado por todos y que no ofrece al país ninguna perspectiva de desarrollo. Esta situación constituye una amenaza permanente para la paz en Europa.

La realización de este programa exige crear las condiciones en las que el poder se verá obligado a buscar un compromiso con la sociedad. Sólo entonces será posible emprender el proceso de reformas y podrán darse las condiciones para una actividad legal de los sindicatos, organizaciones y asociaciones independientes que representen los intereses de la sociedad. Para que el sistema de poder en Polonia esté dispuesto a hacer concesiones, para que se haga realidad la perspectiva de reformas, hay que actuar con el objetivo de destruir la actual dictadura.

La resistencia y la lucha contra la dictadura determinan hoy los siguientes frentes

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de lucha:

- el frente de rechazo;

— la lucha económica;

—la lucha por el desarrollo de una conciencia social independiente;

— los preparativos de la huelga general.

La sociedad en vías de autoorganización debe actuar en todos estos frentes.

Nuestra arma principal en esta lucha es la solidaridad social. Gracias a ella, vencimos en agosto de 1980 y sobrevivimos a la represión y al estado de guerra (...) Lo que hizo y hace nuestra fuerza es la conciencia de que estamos juntos. (...) De ahí que no debe abandonarse a ninguna víctima de la represión, a ninguna persona encarcelada, maltratada, despedida, sin cuidados y sin ayuda (...). El Frente de rechazo

La negativa a participar en la mentira, en la arbitrariedad y en la coacción es una forma de lucha cotidiana que nos es accesible a todos. Practicando el boicot general de los sindicatos de fachada creados por el poder, hemos obtenido una victoria política común. (...)

El principio que habíamos adoptado durante el periodo de estado de guerra, de boicotear las organizaciones, las instituciones y las asociaciones que manifiestan su apoyo al actual sistema dictatorial, que son sucedáneos de las organizaciones sociales y legalizadas, y que no hacen sino imitar la vida sociopolítica, debe ser una constante de nuestra vida. (...)

A partir de ahora nos negamos a participar en la farsa de las elecciones al parlamento y de los consejos municipales. Nos negamos a participar en las manifestaciones oficiales, en las conmemoraciones, en los mítines organizados por el poder. Que este poder caiga en el vacío político.

Deberíamos aplicar el principio de boicot de una forma selectiva. Podemos y debemos aprovechar las posibilidades de una acción independiente en el seno de las instituciones oficiales cuyo objetivo es satisfacer las necesidades reales de la sociedad.

Sin embargo, hay que vigilar que nuestra acción no sirva a la mentira ni avale a la dictadura. (...)

El frente de rechazo es también un frente de lucha activa. El poder, sin duda, tratará de quebrar este frente mediante el chantage y la corrupción. A nosotros nos corresponde actuar en consecuencia. Cada caso de chantaje debe ser conocido por todos, lo que limitará su alcance y su repetición. La recolecta constante de cotizaciones, la creación de comités de ayuda social, la reivindicación de la creación de cajas de ayuda mutua y de un fondo de vacaciones para los trabajadores, independientemente de los sindicatos oficiales, es también una forma de lucha contra la corrupción. Sería inadmisible que las personas que se encuentran en dificultades financieras se vieran obligadas a deshonrarse dirigiéndose a los sindicatos oficiales. La lucha económica

Tras 38 años de existencia de la República Popular de Polonia, la sociedad polaca se encuentra en el límite de la miseria. Con los víveres racionados, a falta de medicamentos y vestidos, estamos condenados a la quiebra. Los 30.000 millones de dólares de deuda pesarán sobre nosotros durante muchos años. Una inmensa riqueza nacional está deteriorándose en las fábricas, que no producen, o en las obras, donde han cesado los trabajos. El retraso tecnológico aumenta cada vez más. La manera en que se utiliza el potencial económico se parece a una explotación colonial. El pillaje desconsiderado de las minas ha comportado decenas de muertos y ha llevado al devastamiento de las minas y a la destrucción de los recursos de materias primas en Polonia. A falta de medios, la agricultura es incapaz para alimentar a la nación. El devastamiento del medio ambiente natural pone en tela de juicio su existencia biológica.

La dictadura del Estado de guera no ha hecho otra cosa que aplicar un vasto programa de aumento de precios, sin ofrecer a cambio ninguna perspectiva de mejora de la situación económica. Este programa, que hace abstracción de los demás mecanismos de mercado y de gestión, ha conducido, al cabo de un año, a una disminución drástica del nivel de vida, del 36%. Ahora, un tercio de las familias trabajadoras viven en el límite de la miseria. Al mismo tiempo, es la la que soporta el peso de las cargas que se derivan del gigantesco desarrollo del aparato represivo. (...) Ya se ha anunciado un nuevo aumento de precios Provocará un nuevo empobrecimiento de la sociedad, y ampliará aún más la indigencia, amenazando con hacernos descender por debajo del mínimo biológico.

El estado de guerra y su legislación de salida de la crisis. La reforma basada en el principio de autonomía, de autogestión y de autofinanciación ha quedado reducida de hecho a un cambio de fachada del sistema de triste reputación de las planificaciones autoritarias, y a la militarización de los principales economía. Las restricciones draconianas de los derechos de los trabajadores han creado unas condiciones de trabajo de semiesclavitud, con el avasallamiento administrativo en el lugar trabajo, y el trabajo obligatorio acompañado de la amenaza de despido por razones políticas. En estas condiciones, la reforma autogestionaria de la economía no es sino una ficción. La autogestión ya no es capaz de responder a sus obligaciones.

No se nos puede responsabilizar por el estado de la economia. Sin embargo, debemos tratar de mantenerla en un nivel que pueda asegurar las mejores condiciones posibles de su futura reconstrucción. No podemos admitir una nueva disminución del nivel de vida. La lucha por las condiciones de vida encabeza el programa de intereses fundamentales de la sociedad y de los trabajadores. Esta lucha se desarrollará en todas las empresas y explotaapoyo a toda iniciativa que les permita a los agricultores organizarse en defensa de sus desarrollaremos esta

• Explotando los reglamentos en vigor en

Use refiere al estricto respeto del código laboral y los reglamentos relativos al empleo y los salarios, las normas de seguridad laboral, las normas tecnológicas, las información precisa sobre las decisiones que afecten a la producción y a sus resultados, sobre la distribución de la masa salarial y las primas, sobre el funcionamiento de los servicios so-

•Poniendo en conocimiento de todos las informaciones ocultadas por la dirección (decisiones equivocadas, medidas impopulares, despilfarro, incompetencia y repre-

•Organizando protestas colectivas, peticiones, rechazo de horas extraordinarias, boicoteando las medidas que limitan los derechos de los trabajadores o destinadas a dividirlos. La huelga económica es, en este terreno, la forma de protesta más fuerte y más eficaz;

• Aprovechando la autogestión de los trabajadores y donde las condiciones permitan establecerla, para que sirva a la defensa de las condiciones de existencia de los trabajadores y a su defensa frente a la represión.

Si el Comité de autogestión se ve privado de esta posibilidad de acción, los miembros del consejo obrero deben cesar en su actividad y llamar a los trabajadores a boicotear al Comité de autogestión.

Por una conciencia social independiente

Solidaridad nació de la protesta general, de la lucha común y del trabajo de diversos medios sociales. Al construir Solidaridad, superamos las divisiones creadas consciente y voluntariamente por el poder. El carácter duradero de la cooperación de los medios obreros, campesinos e intelectuales, es la garantía de nuestra victoria. (...)

La amenaza que esgrime el poder totalitario contra la conciencia social, la educa-

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ción y la cultura nacional, contra la moral social y las actitudes cívicas, evitada por una sociedad que piensa términos políticos, que conoce su historia, que aprecia la cultura auténtica, que no se deja manipular ideológicamente. que, en lo inmediato, la tarea principal sea la propagación de un pensamiento indepen-

En este terreno les corresponde un papel de primera línea a los intelectuales. La sociedad espera de ellos que obren por el bien de la colectividad. Nosotros prestaremos nuestro concurso a toda iniciativa pendiente, crearemos fundaciones sociales y becas que permitan liberarse de la dependencia dictatorial. (...) Hay que desarrollar actividades autodidácticas, boletines sindicales, bibliotecas y publicaciones independientes, para ayudar a la reflexión social en los medios obreros y dar a conocer sus opiniones, apreciaciones e interpretaciones (...).

Las instituciones y las iniciativas, como la edición, la prensa, la radio y la educación, son nuestro bien común. Debemos ayudarles y protegerlos. La existencia y el desarrollo de estos canales proporcionan a la sociedad su autonomía y la preparan para vivir en una república democrática y autogestionada. Los preparativos de la huelga general

La huelga general es el medio más podenuestra lucha, la participación masiva en las actividades que acabamos de exponer constituye una etapa importante de estos preparativos. El éxito de la huelga depende de numerosos factores. Entre los más importantes hay que mencionar:

— El grado de autoorganización y de autodeterminación social;

- La conciencia y la aceptación de los objetivos por parte de todos;

— La situación política internacional.

Estos mismos factores influirán en las posibilidades para la dictadura de preparar la intervención contra los trabajadores en huelga. Hasta ahora, el poder ha estado siempre dispuesto políticamente a utilizar todos los medios en su lucha contra la sociedad, y ha encontrado las fuerzas necesarias para quebrar la huelga. Pero el poder no puede mantener a largo plazo semejante plazo de preparación, pues ello implica unos costes políticos y sociales demasiado elevados. Desde ahora puede plantearse ya como perspectiva el periodo en que el arma de la huelga deberá ser un medio de lucha; estará a la orden del día cuando la decisión de la dictadura de utilizar la fuerza contra los obreros comporte una amenaza demasiado grave para el mantenimiento mismo de la existencia de esta dictadura.

La perspectiva de la huelga general, que según nosotros es ineluctable, no hace que un programa de cambio evolutivo sistema sea caduco. Muestra simplemente que existe un medio de derribar la dictadura actual y de crear las condiciones apertura para realizar reformas democráticas.

Durante todo el período de preparación de la huelga general, debemos formular y poner a punto un programa social mínimo. que comporte un conjunto de postulados que aseguren la prosecución del proceso de reformas, y teniendo en cuenta, por lo demás, los imperativos derivados de las realidades políticas interiores y exteriores. (...).D