URSS:
Penuria y
Corrupción: una
pesada herencia
para Yuri Andropov
EONIDAS Breshnev murió el 10 de noviembre de 1982 cuando teóricamente tenia todo el poder. Ahí estriba la diferencia con sus dos predecesores, Jrushchov y Stalin. Logró convertirse en dirigenté incontestable, concentrando progresivamente en sus manos los distintos instrumentos del poder: en 1976 obtiene el cargo de Secretario General del
Comité Central (CC); en 1971, asume de hecho las responsabilidades de la política exterior soviética; en 1975 el Buró Político (BP) está compuesto en su mayoría por partidarios suyos; tras el XXV Congreso, de 1976, es promovido al rango de mariscal de la Unión Soviética y se convierte en rector del Consejo de Defensa de la URSS; en 1977, sustituye a Podgorny en el puesto de presidente Supremo de la URSS, y en octubre de ese mismo año, cuando se adoptó "su" Constitución, llega la noticia, accidentalmente, de que se ha convertido en comandante supremo de las fuizas armadas soviéticas, puesto que probablemente había estado vacante desde 1964.
Paralelamente se desarrolla un culto a su personalidad, copia grotesca del de Stalin: en 1976, en Dnieprochershinsk, ciudad natal de Leónidas Breshnev, en Ucrania, se levanta un busto de bronce. Con motivo de su 70 aniversario, recibe el nombre de "Vosh", el equivalente a "caudillo", que sólo fue atribuído (bajo Stalin) a Lenin y al propio Stalin; en 1979, obtiene el premio Lenin de literatura por su trilogía de ensayos autobiográficos. Su último libro, publicado en 1981 con motivo de su 75 aniversario, fue ocasión para lanzar una vasta campaña en la que se incorporaron sus discursos y escritos a los cánones de la doctrina marxista-leninista, para ser citados en cualquier ocasión, en apoyo de cualquier argumento.
Natacha Brink La estabilidad breshneviana constatar esta fuerte estabilidad de la era Breshnev, hecho de que por primera vez en la historia política de la URSS, el Buró Político y el secretariado fueron reelegidos sin ningún cambio, en el XXVI Congreso celebrado en 1981. El desfase entre la estabilidad política en las altas esferas del poder y la crisis económica persistente, revelada por la caída contínua, desde hace casi 20 años, de las tasas de crecimiento, es muy grande. Este desfase es posible, mientras que bajo Jrushchov no lo fue, principalmente a causa de la situación interna de la burocracia. El periodo Jrushchov había sido particularmente movido desde este punto de vista: desde el asunto del "grupo antipartido" a la reforma del Partido en 1962, pasando por las revelaciones del XX Congreso y su dinámica, Nikita Jruschov había aparecido a los ojos de una parte suficientemente importante de la burocracia como un aprendiz de brujo de la desestalinización.
Para llevar a cabo el paso de un crecimiento económico calificado generalmente de "extensivo" a un crecimiento "intensivo" Jrushchov había tratado de reorganizar la estructura de dirección de la economía; Leónidas Breshnev sacó las lecciones de la destitución de su antecesor, y se contentó con intentar introducir nuevos métodos en el interior de las estructuras administrativas ya existentes.
Nikita jrushchov había tratado de eliminar economía soviética mediante una descentralización de deterorganismos centrales de planificación. De este modo se liquidaron varios ministerios centrales, y una parte de sus funciones fueron adjudicadas a los sovnarjoses (ministerios ramo): los miembros del aparato central no pudieron perdonar a Nikita Jrushchov que hubiera minado su autoridad, o siquiera que hubiera tolerado semejante deterioro de su status.
El período Breshnev se abre con la resolución del Comité Central del 30 septiembre de 1975, que restablece los ministerios abolidos y liquida los sovnarjoses; el inmovilismo es el mejor medio para preservar los intereses de la casta dirigente.
El XXII Congreso, celebrado en 1961, había decretado que el período 1971-1980 sería el de la "construcción de la base material y técnica comunismo",
Jrushchov había prometido después que
"la URSS alcanzará y rebasará a los países capitalistas, incluso al más avanzado de ellos, los Estados Unidos de América"
Leónidas Breshnev no hizo suya esta ambición: este prudente mediocre, que sabía callarse para poder perdurar, se contentaba con querer contribuir "a la consolidación y , al desarrollo del socialismo".
Nikita Jrushchov no logró alcanzar a los
Estados Unidos, y lejos de reorganizar las estructuras administrativas de la economía, su política llevó a la economía sin ningún cambio importante hasta el periodo
Breshnev. La política económica de Leónidas Breshnev constituyó, en sus líneas maestras, la continuidad y el desarrollo de tendencias introducidas teórica y prácticamente en el período anterior: así, la reforma económica de 1965, que marcó el paso de un período a otro, había sido concebida y concretada bajo Nikita Jrushchov. Los principios fundamentales de la reforma, en efecto, habían sido formulados por primera vez en un artículo del economista Liberman, titulado "Plan, beneficios y primas" que apareció en la Pravda del 9 de septiembre de 1962
El 1965 se decidió, en teoría, interesar a las empresas, es decir, a los burócratas que dirigen las empresas, para que busquen el maximo de eficacia. Para ello, se redujeron a seis los "indices obligatorios" de realización del plan, para que los directores de empresa pudieran optar entre distintas variantes con miras a aumentar la rentabilidad. Se incrementó el porcentaje de "beneficio" que quedaba a disposición de las empresas para permitirles realizar "inversiones descentralizadas" y para incrementar el "fondo de estímulos materiales".
Pero en ausencia de una gestión obrera democrática, todas las reformas que iban en el sentido de la descentralización, que autonomía de las empresas, es decir, de los requerian una mejora cualitativa de la burócratas, comportan una dislocación del sistema, desde el punto de vista económico, hacia el mercado, y desde el punto de vista social, hacia los despidos. Debido a este peligro de dislocación, la administración central mantuvo el control de los abas-
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L
tecimientos de utillaje y de materias primas de las empresas que producen bienes de producción, y continuó fijando los precios y los métodos para determinarlos. La "libertad de opción'' de las empresas quedó extremadamente limitada; Leónidas Breshnev, como se ha dicho, no ha deseado nunca cortar por lo sano en los debates entre los distintos sectores büro-
Así, antes de ser reabsorvidas, las conagravaron, debilitándose aún más los eslabones débiles del régimen. Si los 17 años de poder de Leónidas Breshnev, marcados por dos hitos desde el punto de vista económico —la reforma de 1965 y los decretos de 1979 (la opción opuesta a la de 1965)-. han demostrado alguna cosa a los ojos de todos, esto es tanto la necesidad de un cambio radical en la economía, como la incapacidad de la Unión Soviética para llevar a cabo este cambio. Un grave balance económico
Por supuesto, la era Breshnev se caracteriza por una serie de cambios característicos: según las estadísticas oficiales, desde 1965, el sesenta por ciento de la población vive en las ciudades; las condiciones de vida de la población rural han mejorado sensiblemente; las rentas reales de la población activa, que ahora es asalariada en más del 80%, se han duplicado durante este período, mientras que los precios de los productos de primera necesidad y de los permanecido estables. Finalmente, generalizado la enseñanza secundaria: en 1982, de cada 1.000 personas, completa o no (frente a 441 en 1970) y, en diez años, ha habido 12 veces más estudiantes en la enseñanza media técnica y
Pero las penurias se han agravado y la política de precios y salarios las ha acentuado: el último aumento de los precios de los productos de primera necesidad se produjo hace veinte años. Mientras, los ingresos globales monetarios han aumentado 2,3 veces en todos los sectores, según los datos oficiales.. La red de carreteras sigue siendo poco densa y mediocre. La ubicación de las comunas rurales mantiene un éxodo rural masivo de los jóvenes: para 1990-1995 se prevé una fuerte disminución de las poblaciones rurales (con un promedio de 200 habitantes), cuyo número pasaría de 470.000 poblaciones actuales a 120.000
El desfase creciente entre el nivel de instrucción y de cualificación, y el número y la calidad de los puestos de trabajo ofrecidos, así como la agravación de las desigualdades en la enseñanza, que se expresa por una tendencia a la autorreproducción de la inteliguentsia, frenan la movilidad social.
Los problemas actuales son los mismos que en vísperas de la reforma económica de vez desde el comienzo de la industrialización, el crecimiento es actualmente casi igual a cero. Como escribe el economista académico Aganbegian en la Pravda del 5 de febrero de 1982, la disminución del crecimiento "no es solamente relativa, sino absoluta". Las tasas anuales han pasado del 5,7% (renta nacional), 7,4% (producción industrial" y 2,5% (producción agraria), durante . período 1961-1975, al 3,6%, 4,6% y 1,1% en 1966-1980, respectivamente.
Durante los nueve primeros este año, la producción industrial sólo ha aumentado en un 2,6% y la producción industrial de carne y de leche ha disminuido en un 1%. En muchos sectores clave, como la metalurgia, el cemento, el carbón, hay cierto retroceso del crecimiento a la vista de las cifras de los diez primeros meses del año. Por consiguiente, estos resultados se sitúan más acá de las previsiones del plan quinquenal de 1981-1985, que establecía una tasa de crecimiento del 3,4% anual. Estas cifras reflejan una desaceleración de la modernización y del desarrollo en com paración con los objetivos fijados, y por tanto un aumento del retraso con respecto a los países capitalistas.
A través de las inversiones y las subvenciones, la agricultura absorbe unas cantidainmensas de recursos. masiva de los habitantes de las ciudades, de los estudiantes y de los número de movilizados, que se ha duplicado en algunos años, parece que alcanza a 15 millones de individuos no especializados, y por tanto aún menos productivos, proce-
Men su mitad de los sectores productivos de las ciudades. Así, la agricultura, en lugar de satisfacer sus propias necesidades de mano de obra, se ha convertido en un fardo para la economía.
La producción de cereales no permite asegurar las necesidades de la producción y del ganado: la URSS prevé, por tanto; comprar de 40 a 45 millones de toneladas de cereales por año, en el mercado mundial. No se han publicado las cifras de la
1981, y en su lugar se ha ofrecido una fórmula sibilina: «Los recursos del Estado en materia de cereales permitirán abastecer a la población de pan y otros productos de panadería».
Se estima que esta cosecha fue de 150 a 158 millones de toneladas, y la de 1982 parece haber sido de 180 millones de toneladas. Así, los objetivos del plan en este terreno han resultado ser completamente irrealistas: 239 millones de toneladas al año lo que implicaría cosechas de 256 a 260 millones de toneladas al año en los próximos 4 años. El voluntarismo de las previsiones quinquenales refleja el enorme esfuerzo de inversión realizado en el sector agrario, pero no tiene en cuenta las posibilidades reales: la productividad del trabajador agrícola es nueve veces inferior a la de su colega norteamericano.
La novedad de la política de Leónidas Breshnev en la agricultura consistió en aupromedio, de 1961 a 1965, al 27% actual: pero dado que no se ha hecho nada para gestión de las fábricas agrícolas — cooperativas o del Estado-, el efecto de estas inversiones es insuficiente: sin mercado ni autoritaria son un fuerte freno al desarrollo. Y a la inversa, según las estadísticas oficiales, la parte proporcional de la producción procedente de las parcelas de tierra individuales y de la ganadería privada es del 26%, mientras que dichas parcelas sólo cubren el 39 de la superficie cultivada. Dificultades en la industria y en la agricultura
La industria es incapaz de proporcionar a la población lo que ésta tiene derecho a esperar de la segunda potencia industrial del mundo: existe una gran diferencia entre real de bienes de. consumo puestos a disposición de la población, y el la producción de bienes, tal como se refleja en las estadísticas. Entre 1976 y 1981, el incremento de la producción de bienes de consumo fue oficialmente del 21% (en lugar del 32% previsto), pero esta estadística afecta al conjunto del grupo "B", es decir, la producción de bienes de consumo y la de los productos necesarios para su producción. Así, en lo que se refiere únicamente a los bienes de consumo, la producción sólo aumentó en un 14%, mientras que durante el mismo período los salarios aumentaron en
El plan 1981-1985 (XI Plan) prevé un 26% de aumento de la producción del grupo "B", pero el resultado de 1981 (3,6%) es mediocre, y el de 1982 (4,6%) sigue siendo inferior a las previsiones del Plan. Para la mayoría de productos, el ajuste entre la oferta y la demanda no ha podido realizarse, y ha sido incluso más desfavorable en 1981 que en 1979. El XI Plan prevé una tasa de crecimiento más rápida en el sector "B"
que en el sector "A", aunque con una di-
ferencia muy escasa (1,008 en las orientaciones definidas en el XXVI Congreso). Sin embargo, como sucedió en 1972, con un cambio de las prioridades del IX Plan, el Plan anual de 1982 prevé que el crecimiento de "A" debe ser superior a "B"' (4,8% y 4,6%, respectivamente).
Esta persistente prioridad otorgada a la industria pesada no es la consecuencia de
un dogma estalinista - Leónidas Breshnev habría preférido aumentar más el sector de consumo-, sino el resultado objetivo de la indiferencia de las masas con respecto a la producción: la respuesta de los burócratas a la baja productividad obrera consiste en sustituir al obrero por una máquina, y de ahí la hinchazón del sector de la industria pesada. Semejante situación comporta el aumento constante de la relación entre la inversión y la renta: puesto que la tasa de inversión no puede sensiblemente, es crecimiento el que se desacelera.
Cabe constatar una serie de reveses en sectores clave del desarrollo: en la industria hullera, la producción de 1981 fue apenas superior a la de 1975, en lo que se refiere al carbón; en la siderurgia, el crecimiento es practicamente nulo; en cuanto a la producción de segadoras-trilladoras o de vagones de mercancías, está en descenso.
Las causas de la persistente degradación de los resultados industriales están en el retraso con que entran en funcionamiento las capacidades de producción, en las interrupciones de los abastecimientos de los equipos, y en la debilidad de la producti-
En los pocos casos en que la oferta es globalmente suficiente, el consumidor está insatisfecho, pues la calidad no responde a tecnológico está muy por debajo de las internacionales actuales. tecnología de los componentes electrónicos, que es antigua, no le permite al usuario hacer uso de los avances más recientes: sólo el 0,45% de las lavadoras. que ofrecen en el mercado son automáticas; únicamente el 67,5% de los televisores en venta tienen un certificado de calidad que garantiza mínimamente su valía técnica; sólo el 39% de los refrigeradores tienen una capacidad superior a 200 litros.
Finalmente, los defectos de fabricación son tan numerosos que no sólo lesionan el interés del consumidor, sino que afectan al conjunto del equilibrio económidesechadas aumenta considerablemente la penuria. Así, en 1980 se retiraron venta el 40% de los muebles producidos en Kasajstan, el 28% de los de Usbekistan, y el 15% del conjunto de la URSS. Tan sólo en la República de Rusia, la inspección estatal desechó, entre los lotes controlados, 20% de los frigoríficos, el 18,4% de las lavadoras, el 11% del calzado, el 10% de los artículos de confección y el 13% de los El legado de Breshnev: penuria y corrupción
Leónidas Breshnev hizo todo lo posible por impedir el mínimo cambio que pudiera menoscabar la posición de la casta dirigente: el desarrollo masivo de la corrupción y del mercado negro son un índice, por el contrario, del refuerzo del espíritu de
Centre los que se consideran, servidores del Estado, sino sus amos. Esta mentalidad paraliza la capacidad del Estado para utilizar las energías y los talentos de otras capas sociales. Además, la penuria y la corrupción crean entre los obreros un determinado estado de espíritu con respeto al trabajo: ¿para qué trabajar si con el salario no se puede comprar nada?
El estímulo pecunario funciona mal. Los llamamientos al entusiasmo, difundidos por los aparatos propagandísticos, huecos y resuenan en el vacio. Los jóvenes del omsomal ferrocarril Baikal-Amur primas que llegan hasta los 1.000 rublos (salario mensual medio: 150 rublos): la apatia y el cinismo se generalizan. El desarrollo masivo del consumo de alcohol lo revela. El aumento del número de trabajadores que tienen dos empleos, uno oficial que ocupa cada vez menos espacio en la jornada, y el otro oficioso, prosigue: posiblemente afecte al 20% de los trabajadores. Es el sistema koljosiano que se extiende al
Este fenómeno sugiere que la auténtica renta nacional es más elevada que la renta declarada, pero nadie es capaz de controlar estos datos. La tasa de crecimiento de la economía oficial tiende a descender a cero, pero existe otro crecimiento, que implica un aumento incontrolado y desigual del nivel
El legado de Leónidas Breshnev encierra muchas tensiones sociales: a occidente llegan regularmente los ecos de huelgas realizadas a causa de un abastecimiento deficiente. En los últimos tiempos, parece que hubo huelgas en la República autónoma de Kumis, en la región de Murmansk, y en el Kusbass. Esto no significa, por. supuesto; que la pasividad de la clase obrera soviética ha llegado su fin, pero las manifestaciones de descontento serán cada vez más fre-
Y sobre todo, puesto que la crisis está condenada a perdurar, la burocracia tendrá cada vez satisfacer las reivindicaciones elementales de las masas. El discurso de "coronación"' de Yuri Andropov permite suponer que es partidario de una descentralización de los económicos, pero resulta difícil Breshnev. Parece que ha anunciado una amplia campaña contra la corrupción, y la designación de Aliyev para el secretariado del CC, conocido por sus acciones "anti
Asia Central, parece que corrobora este propósito. Más allá del evidente interés demagógico, se trata posiblemente de un medio para crear otra vez las condiciones objetivas para asegurar cierta movilidad social vertical, al menos durante algunos años.
Por lo demás, si se elimina al 20% de los burócratas, se deja sitio para los jóvenes diplomados que hoy se sienten arrinconados en empleos donde ganan menos que un obrero cualificado. Para el equipo de Yuri Andropov, todo el problema consiste en poder controlar una "pequeña purga" de este tipo. Pero la cuestión central que debe resolver el sucesor de Breshnev -so pena de continuar agravando la crisis del sistema- se resume en este problema: ¿cómo incrementar la productividad del trabajador sin poner en tela de juicio los privilegios del poder burocrático?
La misma cuestión se plantea desde hace veinte años, pero la sociedad soviética se ha transformado profundamente. Uno de sus rasgos nuevos es el final de la movilidad social vertical, que hace cada vez más los hijos de los obreros sean también obreros. Mientras que para las generaciones anteriores, esta movilidad social vertical era una esperanza de mejora de situaciones individuales, los trabajadores soviéticos de los años ochenta ya no gozan de esta posibilidad y tendrán que recurrir cada vez más a otros medios, colectivos, para defender sus intereses.
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davi