Mientras que durante los últimos quince años la posición de las mujeres en Europa occidental había mejorado sensiblemente, en muchos aspectos, hoy existe una amenaza real de que estas conquistas sean puestas cada vez más en tela de
En efecto, las mujeres se encuentran en la primera línea de los ataques capitalistas, tanto a causa de su papel en la familia como de su posición en el mundo del trabajo. De ahí que la consigna "las mujeres contra la crisis" se extienda cada vez más frecuentemente en los mítines, los congresos y las ma-
EUROPA
OCCIDENTAL
Las mujeres
contrala crisis
juicio.
nifestaciones obreras. C de casa encargadas in manera ba ON las mujeres, en tanto que amas casa y la familia, las más afectadas por la reducción de los distintos presupuestos sociales, los de las guarderías, la sanidad, etc., así como la disminución de los salarios reales. En tanto que trabajadoras, son consideradas como una mano de obra elástica, pues según los empresarios, al fin y al cabo no trabajan mas que para ganarse un dinero de bolsillo, pudiendo por tanto incorporarlas o excluirlas de la fuerza de trabajo según las necesidades de los patronos.
Al mismo tiempo se lanza una ofensiva ideológica masiva para justificar los ataques materiales contra los derechos de las mujeres, ataques que tratan de eliminar las conquistas de los años setenta, obtenidas transcurso movimiento de las mujeres, en un periodo en que la crisis no es suficientemente profunda para impedir la obtención de algunas
El movimiento de liberación de las mujeres, que creció en toda Europa occidental durante los años setenta, conoce hoy un declive organizativo. Este movimiento se había desarrollado sobre todo al margen de las organizaciones obreras, basándose en los grupos de mujeres no mixtos, que en la mayoría de los casos estaban compuestos por estudiantes o mujeres que ejercian profesiones liberales.
Penny Duggan
El impacto de este movimiento fue enorme. Las ideas sobre la igualdad y la liberación de las mujeres plantearon entonces preguntas y respuestas en todos los sectores de la sociedad. Así, a pesar de que los grupos y las organizaciones de mujeres hayan perdido fuerza organizativa y perspectivas políticas, estas ideas siguen estando muy arraigadas en amplios sectores de El retorno a la familia
El contraataque ideológico se ha producido tras más de un decenio de clima cada vez más favorable a las reivindicaciones de las mujeres. Sirve para justificar las restricciones efectuadas en los derechos de las mujeres en todos los terrenos, su dereho al trabajo, en particular, a tener un puesto de trabajo cualificado y de horario completo, su derecho a los equipamientos públicos colectivos para el cuidado de los niños, su derecho incluso a decidir si tendrán niños y en qué momento. Citemos a Patrick Jenkin, secretario de Estado para los Servicios Sociales del actual gobierno británicos: « Sabe usted, si Dios hubiera querido que haya igualdad de derechos en el trabajo, no habría creado hombres y mujeres».
Semejantes opiniones no las comparten únicamente hombres de derecha, como los que componen el actual Gobierno de Margaret Thatcher en Gran Bretaña. En el seno del propio movimiento obrero, algunos piensan que las mujeres deberían sacrificar su puesto de trabajo para dejárselo a los hombres y a los jóvenes parados.
Este intento de hacer que los relojes den marcha atrás no es nuevo. Durante la Segunda Guerra Mundial, en muchos paises se invitó a las mujeres a trabajar para realizar tareas de producción indispensables, que antes realizaban los hombres. Para hacerlo posible se creó, por ejemplo en Gran Bretaña, un número nada despreciable de guarderías, de lavanderías públicas y de restaurantes subvencionados. Se lanzó una campaña para convencer a las mujeres que podían y debían acceder a un puesto de trabajo, muchos de los cuales, como las fábricas de municiones, eran penosos y peligro sos. Esto proporcionó a muchas mujeres jóvenes una degustación de la independencia económica y social, de la que se acordarán durante toda su vida.
Sin embargo, una vez terminada la guerra y tras el retorno de los hombres a la vida civil, las actitudes cambiaron brutalmente de arriba a abajo. Un pediatra de la época, el Doctor Banjamin Spock, que fue súbitamente celebradolcomo el/gran'teórico de la educación de los niños, explicaba que las mujeres debían consagrarse a sus hijos durante los primeros cinco años de su vida, a menos que no quisieran que sus bebés sufrieran perturbaciones sicológicas crecientes.
También se les explicó a las mujeres que ahora debían abandonar sus puestos de trabajo para dejárselos a los hombres. Bruscadesaparecieron los servicios sociales. Todo cambió; e incluso en París, los creadores de la moda alargaron las faldas para "volver a la feminidad". El periodo de las faldas cortas y prácticas de los años de la guerra había concluido.
Hoy, será menos fácil conseguir que las mujeres vuelvan a sus casas. Lo que han conquistado las mujeres en los últimos años es el resultado de sus luchas, y resultará difícil convencer de lo contrario a amplios sectores de mujeres que consideran que han ganado el derecho a determinar el curso de su vida. La integración masiva de las mujeres en el trabajo, durante el boom de posguerra, comportó un cambio estructural del status de las mujeres, que no podrá invertirse tan fácilmente.
Pero esto no significa que los golpes asestados actualmente a los derechos de las mujeres no deban tomarse en serio. Es indispensable que las mujeres y los hombres, juntos, como miembros de la clase obrera unificada, combatan codo a codo en defensa y por la extensión de los derechos de las mujeres.
El derecho al aborto, amenazado
Una de las movilizaciones centrales del occidental fue la campaña por el derecho al aborto y a la contracepción. saben que si no pueden decidir si y cuándo pueden tener hijos, muchos otros derechos de que disfrutan perderán todo significado.
Desde mediados de los años sesenta se han realizado algunos progresos, a este respecto, en casi todos los paises europeos. Incluso en los países en que no ha cambiado la ley, la campaña desarrollada por las mujeres ha provocado un debate sobre un tema que hasta entonces era tabú, y casi en todos los casos, en la práctica, las leyes se han ido aplicando con menor rigor.
Pero en estos momentos, incluso en los casos en que se ha liberalizado la ley, las mujeres se encuentran cada vez más a la defensiva. La ley del aborto de 1967, en Gran Bretaña, ha sido objeto de diez intentos parlamentarios de enmendarla en sentido restrictivo, desde que fue votada. Sólo ha sobrevivido gracias a las movilizaciones masivas que han contado con el apoyo del movimiento sindical y del Partido Laborista
Pero prosiguen los ataques "bajo mano": los procedimientos burocráticos se hacen más complejos para los médicos y las pacientes; los médicos conocidos son ațacados por parte de los adversarios más feroces del aborto; se lanza una propaganda histérica en torno a los "horrores" dos en los hospitales, y naturalmente, se reduce la financiación de los servicios de sanidad en lo que se refiere al aborto.
En otros países "liberales" del norte de Europa, el movimiento de mujeres se prepara también para la acción defensiva. En Suecia, una comisión del gobierno está preparando un informe sobre el funcionamiento de la ley del aborto, y aunque no se espera que se propongan cambios, en general se piensa que los grupos hostiles al aborto aprovecharán la ocasión para incrementar su actividad.
Incluso en los países donde el aborto sigue siendo totalmente ilegal, hay intentos de endurecer aún más las posiciones. En Irlanda del Sur, donde no está autorizado bajo ninguna condición, se ha propuesto una enmienda a la Constitución que convertiría automaticamente en inconstitucional cualquier ley que intentara atenuar la prohibición del aborto; su adopción dificultaría hasta el extremo cualquier proyecto en este sentido.
En Bélgica, donde el aborto también está prohibido, las persecuciones judiciales contra mujeres y médicos se han reiniciado en 1982, después de haber quedado suspendidas, de hecho, desde 1973. Aunque las sentencias dictadas hasta ahora hayan sido relativamente suaves, los médicos atectados continúan practicando abortos y corren por tanto el riesgo de ser nuevamente procesados
En el Estado español se obtuvo una victoria relativa durante los procesos de Bilbao, en abril de 1982, donde eran juzgadas mujeres y médicos acusados de haberse sometido o de haber practicado abortos. En etecto, la sentencia sólo comportó unas penas minimas o absoluciones. Sin embargo, el gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), recientemente elegido, sólo ha hecho muy pocas promesas en torno al aborto.. «Una tímida despenalización del aborto que, en realidad, negará este derecho para las mujeres», Combate, semanario de la LCR, en su número del 8 de octubre de 1982
En Portugal, el Partido Comunista propuso recientemente en el Parlamento una Ley que pretende introducir algunos derechos limitados en torno al aborto, durante las doce primeras semanas. Pese a que esta propuesta haya sido rechazada por 127 votos contra 105, constituye un paso adelante, pues es la primera vez que este tema se plantea en el parlamento portugués.
Una de las victorias de los años setenta fue la introducción de una ley que autoriza el aborto en Italia, país con una aplastante mayoría católica. Pero esta ley ha chocado siempre con dificultades en su aplicación. Una cláusula permite que el personal médico se niegue a practicar interrupciones del embarazo por razones de conciencia personal, y esto constituye un obstáculo bastante más importante en Italia que, por ejemplo, en Gran Bretaña, pese a que una gran mayoría de mujeres se haya pronunciado por el derecho al aborto, con ocasión del referéndum en torno a esta cuestión, que tuvo lugar en mayo de 1981. Actualmente, las clínicas especiales reservadas a las mujeres, los consultori, se han integrado en el sistema de sanidad pública y ya no están bajo el control directo de las mujeres. Asimismo, se les han asignado otras tareas en relación con los ancianos, los drogadictos, y por tanto están menos disponibles para las mu-
El único éxito reciente, en este terreno, se ha dado en Francia, con la decisión del gobierno Mitterrand, precedida por cierto de muchas tergiversaciones, de garantizar el reembolso del 70% del coste del aborto por parte de la Seguridad Social. Esta medida se había prometido antes del 10 de mayo de 1981, pero sólo se ha puesto en práctica en diciembre de 1982.
Los ataques contra el derecho al aborto constituyen la pieza maestra de la ofensi va ideológica destinada a negarles a las mujeres cualquier papel fuera de su lugar tradigional de ama de casa y de madre de familía. Como fue una de las campañas centrales del movimiento de mujeres, la lucha por "el derecho a escoger" es una de las cuestiones del movimiento de liberación de las mujeres más ampliamente debatidas en el movimiento obrero y en sus partidos políti-
En Gran Bretaña; el movimiento obrero va relativamente por delante de los demás países europeos, pues la confederación sindical que agrupa a todos los sindicatos, el Trade Union Congress (TUC), y el Partido Laborista apoyan la reivindicación del derecho al aborto y están dispuestos a pasar a la acción para defender la ley actual,
En los demás países, la mayoría de los sindicatos y partidos de obediencia socialdemócrata, así como los partidos comunistas y los sindicatos que controlan, han dado. algunos pasos hacia el apoyo de las reivindicaciones de las mujeres en este terreno. Pero no sucede así, por ejemplo, en Holanda, donde las mujeres sólo constituyen un porcentaje particularmente bajo de la fuerza de trabajo (20%). En Bélgica, el debate en el movimiento obero se afecta ahora a la confederación de sindicatos cristianos. Esto se debe a que para realizar la unidad necesaria para organizar la manifestación del 8 de marzo de 1982 (día internacional de la mujer) en torno a la con-
"Las mujeres contra la crisis", había acordado dejar a un lado la cuestión del aborto. Después de la manifestación surgió un debate en torno a esta cuestión, sobre todo entre las militantes de base del
Sin embargo, y esto no es nada sorprendente, son los problemas con los que se encuentran las mujeres trabajadoras los que han tenido más eco en el movimiento obreEl derecho al trabajo
La crisis económica reduce el salario real de los trabajadores, y el paro los golpea duramente. En estas condiciones, es cada vez evidente que el salario femenino, incluido el de las mujeres casadas, no se destina a gastos "extra" o a "la compra de artículos de lujo". , sino que constituye una parte fundamental de los ingresos. Evidentemente, esto siempre fue así para el número creciente de mujeres que viven solas o son cabezas de familia. Para todas las mujeres, un ingreso personal es, en cualquier caso, una garantía de independencia.
Desde el comienzo de la crisis, el paro de las mujeres ha crecido a un ritmo más rápido que el de los hombres. En Gran Bretaña; el paro de las mujeres crece dos veces más rápidamente que el de los hombres: el 29,4% frente al 16,2% de 1973 a 1978. En Bélgica, sólo en 1982 ha empezado a crecer hombres que la de las mujeres.
En virtud de su papel específico en la familia, las mujeres constituyen el grueso de la "reserva" de mano de obra del capitalismo, a través del tiempo parcial, los contratos de corta duración, o bien porque se ven
obligadas, cada vez, a integrarse o quedar excluídas de la fuerza de trabajo, según las necesidades familiares. También constituyen, en general, un sector menos cualificado y que encuentra cada vez más dificultades para encontrar un puesto de trabajo, una vez que han dejado su empleo por cualquier razón.
El sector público, que empleaba a gran número de mujeres, ya no crece, como hasta ahora. Este es un factor importante que contribuye también al rápido aumento del paro femenino.
Pero las cifras en sí mismas no ilustran totalmente la amplitud del paro femenino. Muchas mujeres, sobre todo las casadas, no se inscriben en el paro porque al no recibir indemnización, no tienen ningún interés en hacerlo, o porque no se consideran a sí
El derecho al trabajo para las mujeres realizando acciones específicas en el marco de la defensa del puesto de trabajo para toda la clase obrera. La satisfacción de la reivindicación de la semana de para crear puestos de trabajo, y la de la escala móvil de salarios en función del aumento del coste de la vida, constituirían una seria ventaja para las mujeres, una capa de la población cuyo indice de paro es elevado y cuyos salarios son bajos; en Gran Bretaña, el promedio de los salarios femeninos sólo llega al 60% del de los salarios masculinos.
Asimismo, hay que impulsar a las mujeres a multiplicar las ocasiones para entrar en nuevos sectores de trabajo tradicionalmente dominados por la mano de obra masculina. El programa de medidas compensatorias, instaurado en los Estados Unidos, ha sido estudiado con interés en numerosos países europeos. Este programa prevé la obligación legal para los empresarios de asegurar cierto porcentaje de empleadas, por ejemplo en las minas. Un medio para mejorar la situación
Históricamente, a las mujeres se les ha negado la instrucción con la que habrían conseguido puestos de trabajo cualificados, tanto en la industria como en otros sectores. Si no se adoptan medidas urgentes para superar esta desventaja histórica, la noción de "acceso legal' al puesto de trabajo carecerá de sentido. Porque las mujeres simplemente no están lo bastante cualificadas para ocupar numerosos empleos. En Gran Bretaña, por ejemplo, donde muchos puestos de trabajo en el sector mecánico, eléctrico, en la conducción de trenes, etc., pór ejemplo, exigen un aprendizaje, prácticamente sólo encontramos mujeres en la peluquería.
Esta idea de tomar medidas voluntaristas, destinadas a ayudar a las mujeres a entrar en diversas profesiones, cada vez más. En Austria, la socialdemocracia gobernante ha hecho limitados de impulsar a las mujeres a asistir a cursos de mecánica eléctrica y se ha declarado favorable a la adoptación de medidas de compensación a favor de las muje-
En Alemania Occidental se ha lanzado un programa de aprendizaje especial para las jóvenes mujeres en una empresa de la ciudad de Colonia, pero al final de estos cursos ha resultado que tenían dificultades para encontrar puestos de trabajo permanentes.
Lo mismo ha sucedido también en otros países, cuando empresas o instituciones de formación habían creado cursos semejantes, sin que ello formara parte de un plan global que incluyera la obligación de los
empresarios de realizar un esfuerzo de discriminación positiva en la contratación de mujeres. Este es uno de los principales puntos débiles de la ley contra la discriminación sexual adoptada en Gran Bretaña, que permite una discriminación positiva a favor de las mujeres en la educación, en la formación profesional y en la imagen de la mujer en la publicidad, pero no en la contratación. Sin embargo, el TUC y el Partido
Laborista han adoptado una política de apoyo a las medidas de compensación, y algunos patronos se han declarado partida-
"igualdad de oportunidades"
comprometiéndose a contratar mujeres y hombres, indistintamente, para puestos de trabajo tradicionalmente masculinos.
Los obreros del automóvil en la Fiat, en
Italia, han dado también un gran paso adelante en este terreno. Los sindicatos de la empresa han obligado a la dirección a aceptar que el 50% del nuevo personal contratado sean mujeres. En Suecia, las empresas de los sectores particularmente afectados por la crisis, y que solicitan ayudas gubernamentales, deben contratar por lo menos un 40% de mujeres. Además, las empresas que en aquel país deciden contratar a mujeres para trabajos tradicionalmente reservados a los hombres, reciben importantes subvenciones del Estado. Estos son algunos ejemplos, entre los más significativos de lo que se ha conquistado.
Es importante constatar que desde el Estado español, donde las Comisiones Obreras, uno de los principales sindicatos, han previsto una conferencia cuyo tema principal es el derecho de las mujeres al puesto de trabajo y las medidas de compensación, hasta Suecia, está cuestión atraiga cada vez más la atención en toda Europa. Como escribían mujeres italianas, en una circular que proponía la celebración de una Conferencia europea sobre las mujeres y el trabajo: «incluso los temas del feminismo han cambiado desde la entrada masiva de las mujeres en el mercado de trabajo. La cuestión central es la siguiente: ¿ qué trabajo?». Trabajo parcial = paro parcial
El trabajo a tiempo parcial se considera a menudo como algo bueno por parte de las mujeres, es decir, como algo que les permite combinar un empleo -que les ofrece cierta independencia y un poco de dinero en el bolsillo- con sus responsabilidades para con los niños y la familia.
La verdad es, por supuesto, muy distinta. De entrada hay que afirmar el principio del derecho de las mujeres a un puesto de trabajo y a un salario completos, así como a un trabajo satisfactorio. Además, hay que explicar que el trabajo a tiempo parcial sólo sirve a los intereses de la patronal. En efecto, a ésta le permite utilizar con más flexibilidad la fuerza de trabajo que necesita para incrementar el beneficio. El trabajo a tiempo parcial hace que el puesto de trabajo sea precario, y quebranta la organización y la solidaridad de los trabajadores. Les perutilizar la fuerza trabajo de las mujeres sin tener que pagar, ya sea individualmente, ya sea a través del
Estado, por la creación de servicios colectivos como las guarderías, que harían que las mujeres tuvieran mayor acceso al trabajo
En numerosos países, los trabajadores a tiempo parcial no gozan de las mismas ventajas en el terreno de las vacaciones pagadas, las indemnizaciones por enfermedad o la seguridad del puesto de trabajo, que los trabajadores a jornada completa. En Francia, por ejemplo, los trabajadores con jornada parcial perciben en promedio del 15 al
20% menos que los trabajadores con jornada completa. Y esto, ese a las "mejoras" introducidas en el tiempo con jornada parcial por los recientes decretos del gobierno.
A menudo, el trabajo a tiempo parcial se presenta como un "reparto" del trabajo, o una manera nueva, más libre, de organizar el trabajo, que permite que la gente dedique más tiempo a otras ocupaciones. Pero contrariamente a la reivindicación obrera del "reparto de trabajo sin pérdida del salario"' el trabajo a tiempo parcial implica claramente una pérdida del salario. Cuando se observan las estadísticas, está claro que las mujeres no han escogido la jornada parcial. ¿Cómo concebir, que el 50% de las mujeres que trabajan en Gran Bretaña, por ejemplo, hayan optado por puestos de trabajo mal
Numerosos sindicatos han criticado formalmente la tendencia a instituir legalmente el trabajo a tiempo parcial, pero se han desarrollado pocas acciones concretas. La Confederación General del Trabajo, que en Francia se había opuesto a la jornada parcial, no reaccionó cuando el gobierno Mitterrand anunció su inclusión en los decretos que regulan las contrataciones. Cuando se le preguntó a Henri Krasucki, dirigente de la CGT, en una reunión de delegados de empresa, el 9 de noviembre de 1982, cómo se planteaba su sindicato la respuesta, contestó que se había organizado una conferencia de prensa, y que por lo demás los trabajadores ya sabrían que hacer en sus empreLas mujeres contra la crisis
La amplitud de los ataques actuales contra las mujeres plantea agudamente determinados problemas políticos. ¿Cómo defender los derechos de las mujers como parte integrante de la defensa de los derechos y del nivel de vida de la clase obrera? La defensa de sus derechos, como por ejemplo el derecho al trabajo ¿es contradictoria con la de los derechos de los hom-
Pese a los progresos realizados en el movimiento obrero, con la adopción formal de posturas favorables a las mujeres, a menudo es demasiado claro que sólo se trata de demagogia, y que en la lucha concreta por.
defender los puestos de trabajo, la burocracia obrera sacrificará a las mujeres.
No obstante, estas últimas han estado muchas veces en la vanguardia de las luchas. Por ejemplo, en la industria del vestido, se han producido luchas notables. Las obreras de la fábrica escocesa
Jeans" ocuparon la empresa tras el anuncio de su cierre, que implicaba la pérdida de todos los puestos de trabajo. Organizaron campaña de solidaridad en todo el movimiento obrero británico, y lograron que la fabrica fuera comprada por otro empresario. Su decisión fue saludada por numerosos trabajadores como un ejemplo de la lucha contra el paro.
En Suecia, tras la gira realizada por los también una importante ocupación de una fábrica textil, por mujeres. Lanzaron una amplia campaña de solidaridad con su lucha, que encontró un eco enorme entre los sindicalistas, provocando un debate sobre la utilidad de las ocupaciones de fábrica en la lucha contra el paro.
En Alemania Occidental, la Federación Sindical Nacional (DGB) reconoció que las trabajadoras se integraban cada vez más en los sindicatos y organizó una serie de iniciativas en torno a este tema, para la jornada internacional de la mujer, en 1982.
En Francia, en abril de 1982, la organización de la conferencia titulada "Estados generales sobre las mujeres y el trabajo" sido la iniciativa cón más éxito de los últimos años. Reunió a 2.000 mujeres y hombres, en su mayor parte militantes sindicales, para discutir sobre todos los pro blemas que deben afrontar las mujeres en
Cada vez más, bajo el impacto de la crisis, mujeres procedentes de distintos horizontes se unen en defensa de sus derechos. Asimismo, es claro que son las mujeres las que, en el seno de las organizaciones de masas de la clase obrera, son las más aptas para aprovechar esta fuerza organizativa con miras a situarse a la cabeza del conjunto de las mujeres.
Este proceso es desigual. En algunos países, incluso las comisiones mujer de los sindicatos o de los partidos obreros, se ven somètidas a menudo a diversos ataques Pero un éxito histórico como el logrado en Gran Bretaña - donde el TUC convocó una manifestación de masas para oponerse a los ataques contra el aborto- muestra el camino a seguir. Esta victoria se logró gracias a la lucha decidida de las mujeres, gracias a la fuerza de los sindicatos, que obligaron a las direcciones obreras a defender sus intereses.