Francia Han pasado 9 meses desde la derrota de la derecha en las elecciones presidenciales y legislativas francesas. El cambio de gobierno no ha comportado ni una catástrofe económica ni una revolución social, contrariamente a las predicciones de la derecha, destinadas a soliviantar a la
"mayoría silenciosa". Por consiguiente, el Partido Socialista y el
Partido Comunista no tienen ninguna coartada para no asumir las reivindicaciones de la clase obrera. E N su primera valoración global de la nueva presidencia, Le Monde habla de una "transición suave", ', viendo en ello la prueba de la solidez y del carácter. democrático de las instituciones de la V República instauradas por el golpe de, estado de 1958. Mitterrand se toma su tiempo
Sin embargo, este análisis es superficial. Las características fundamentales de la nueva situación son distintas:
• En primer lugar, la profundidad y duración de la crisis económica internacional, que está forzando a los empresarios a tomar medidas drásticas para reestructurar sus empresas a expensas de los trabajadores.
• En segundo lugar, la concentración de poder sin precedentes en manos de partidos que dicen representar a la clase obrera —la Presidencia de la República, con los amplios poderes de que goza en virtud de la Constitución, el gobierno, la mayoría de ayuntamientos y el Parlamento, en el que el Partido Socialista tiene la mayoría por sí solo.
• Finalmente, la profunda confusión reinante en los partidos políticos de la burguesía -que se construyeron y funcionaron durante más de un cuarto de siglo sobre la base de el control exclusivo del aparato de Estado.
Todas estas circunstancias tienden a preparar una importante prueba de fuerzas entre las clases. Sin embargo, el principal argumento de Mitterrand consiste en decir actualmente que el gobierno "puede esperar". A diferencia de las anteriores experiencias de gobiernos de izquierda, este no va a ser un breve episodio, sino una carrera contra reloj. El presidente es elegido para siete años, y la mayoría parlamentaria para cinco. Por tanto, afirma, puede aplazar el
Nueve meses de cumplimiento de sus promesas durante un
largo período, evitando así la quiebra de la economía y la alteración del clima social. Gobierno de izquierdas Los dirigentes gubernamentales pueden hablar así debido a la situación existente en el movimiento obrero. Las Daniel Bensaid victorias del 10 de mayo y del 21 de junio
Francia fueron la expresión electoral de la relación de fuerzas entre las clases. Pero no fueron la prolongación de un ascenso de las movilizaciones. Desde 1977, mientras que el movimiento obrero ha mantenido una elevada combatividad latente, se ha visto debilitado por las divisiones existentes entre sus principales organizaciones, tanto en el plano político como en el plano sindical.
En 1980, el número de días de huelga fue el más bajo desde 1953. Durante los últimos cuatro años, la confederación sindical más importante, la CGT ha perdido practicamente la mitad de sus afiliados, descendiendo de 2,3 a 1,3 millones.
Desde septiembre, las victorias electorales se han reflejado en un nuevo ascenso de las luchas en las fábricas, para imponer la readmisión de los sindicalistas despedidos, recuperar el poder adquisitivo perdido y defender la seguridad del empleo. Pero a diferencia de junio de 1936 —tras la elección del Frente Popular-, no se ha dado ninguna tendencia a la generalización y centra-
Los militantes obreros más conscientes han aprendido de la experiencia de la huelga general de 1968 (una huelga general sin solución política) y de la Unión de la Izquierda (una coalición electoral sin movilización unitaria en la base). Comprenden las implicaciones que comportaría inmediatamente un movimiento generalizado. Implicaría un choque frontal con la patronal, con miras a imponer soluciones a la crisis estructural del sistema gue vayän en interés
Antes de empreder este camino es necesario acumular expetiencias. Las ilusiones que aún albergan varios millones de trabajadores con respecto a la nueva mayoría, deben disiparse. Pero ante todo, lo que se requiere es una reorganización de los trabajadores más avanzados a nivel sindical y político. Mitterrand está tratando de sacar ventaja de este retraso cuando dice que su gobierno puede "esperar".
A este respecto, la burguesía sólo puede estar de acuerdo con él. También necesita tiempo. Utiliza el peso de las instituciones establecidas para obstruir la política del gobierno. Los patronos ejercen una presión contínua mediante el chantaje. Sus portavoces políticos no dejan pasar ninguna oportunidad para elevar el grito al cielo en torno a un nuevo "Gulag socialdemócrata" en Francia. Pero sería un error concluir por eso que la burguesía busca un enfrentamiento a corto plazo. Antes tiene que reorganizar sus fuerzas políticas. No puede seguir permaneciendo políticamente desnuda durante mucho tiempo, mientras la organización de empresarios (la CNPF) actúa como su principal instrumento.
Las ruidosas quejas de los capitalistas le permiten al gobierno dar la apariencia de que asume un tono duro, mientras que nada le obliga a tomar medidas concretas.
Las medidas del gobierno relativas a la semana laboral legal se reducirá de 40 a 39 horas. Pero a cambio de esta disminución, los patronos obtendrán concesiones que han estado tratando de lograr sin éxito desde 1978. Mientras los asalariados que se encuentran en el fondo de la escala no tendrán que sufrir las reducciones correspondientes, los demás probablemente si que tendrán que hacerlo. Es patronos han conquistado el derecho a tomar toda una serie de medidas para reprogramar las horas de trabajo durante el período de un año, con el fin de lograr una mejor utilización de la maquinaria y un mayor ajuste del horario laboral a las fluctuaciones de la producción. El resultado se traducirá en el crecimiento de los turnos de noche y del empleo a tiempo parcial, y otras prácticas de este tipo. Se aproxima el momento de las opciones decisivas
Este es el contexto y la relación de fuerzas que han condicionado la política del
Mitterrand ha tratado de presentar su política como algo distinto de la política socialdemócrata tradicional. En un momento en que la crisis económica dificulta en todas partes el mantenimiento del Estado del bienestar, dice querer centrarse en la ampliación del sector nacionalizado y de la planifi-
Si se examina esto más de cerca, ¿cuál es el balance de los primeros meses del nuevo gobierno? En lo que respecta a los derechos democráticos, el nuevo gobierno y el Parlamento han tomado una serie de iniciativas
Han abolido la pena muerte. Han restablecido el derecho de asilo (aunque los refugiados políticos vascos continúen sometidos al arresto domiciliario). Han abolido los tribunales especiales como el Tribunal de la Seguridad del Estado (pero no los tribunales militares). Y han revocado toda una serie de leyes represivas.
Mientras que estas medidas han creado una disposición favorable hacia el nuevo gobierno, la prueba real se sitúa en otro lugar, en el terreno de los salarios y de los
Durante los últimos 6 meses, la tasa de inflación ha sido del 15,5%. La media anual ha sido del 14,1%. El resultado neto es que las medidas adoptadas para mejorar los ingresos han impedido, en el mejor de los casos, la disminución del poder adquisitivo.
El número de parados ha rebasado la marca de los dos millones. Por supuesto, el incremento del desempleo se debe básicamente a la crisis y a lo que normalmente se denomina la "herencia" del gobierno anterior. Pero ninguna de las medidas adoptadas hasta ahora ofrecen perspectiva alguna de mejorar la situación. La reducción de la semana laboral a 39 horas no creará de hecho ningún nuevo puesto de trabajo, dados los aumentos de la productividad.
Las nacionalizaciones decididas por el Parlamento extenderán el sector público hasta tal punto que este abarcará el 30% de las ventas y el 25% de los salarios de toda la industria. Pero hasta ahora, las empresas dominadas por el capital extranjero han escapado a la nacionalización. La indemnización prometida para estas compañías que deben nacionalizarse se ha calificado de "justa" por los propios representantes de la patronal.
Las concesiones efectuadas por el gobierno le permitirá a las empresas como Matra reorganizar su actividad en torno a sus divisiones más beneficiosas. Al mismo tiempo, el gobierno no ejerce ningún control sobre la inversión privada, que se mantiene a un nivel muy bajo.
Así, hasta ahora el gobierno se ha contentado con estimular una recuperación moderada incrementando ligeramente los ingresos reales y los beneficios sociales de las capas menos privilegiadas, así como aumentando el déficit presupuestario. En 1981, este déficit ha aumentado de 29.000 a 76.000 millones de francos. En 1982 alcanzará los 95.000 millones.
Esta política de recuperación moderada está destinada a ganar tiempo y preparar las condiciones para tomar el tren de la recuperación internacional. Las últimas previsiones de la OCDE — que siempre se sitúan en el lado optimista - , establecen una tasa de crecimiento medio del 1,25% en 1982 para la CEE, y del 2,5% para Francia. Esta ligera recuperación le permitirá a Francia evitar simplemente el empeoramiento del desempleo, pero no su reabsorción. Se aproxima el tiempo en que habrá que tomar opciones decisivas — o bien enfrentarse a la burguesía, o irse por la tangente aplicando una política de austeridad de "izquierdas".
Enfrentado a esta alternativa, el gobierno está proyectando una serie de medidas destinadas a dividir la negociación colectiva y el proceso de arbitraje en una serie de niveles distintos. Su objetivo consiste en evitar que la supercentralización de las instituciones 'de la Va República pueda servir para canalizar reivindicaciones al gobierno.
Esta es la razón por la que el gobierno se ha apresurado a promulgar una ley de descentralización que otorgará nuevas responsabilidades a las asambleas regionales en la administración del problema del paro. Este es el sentido, también, de las leyes proyectadas sobre los derechos de los trabajadores en la empresa. Y más en general, esto explica la defensa oficial de una política de acuerdos a todos los niveles — negociaciones entre empresarios y trabajadores sobre la semana laboral; creación de comités laborales locales tripartitas, que englobarían a representantes de los trabaja-
dores, de la dirección y del gobierno, los acuerdos mutuos entre el gobierno nacional y los ayuntamientos, etc. El movimiento obrero se reorganiza
•Lo que será decisivo en esta situación es la reorganización que se ha iniciado en el
El Partido Socialista alcanzó el poder como una máquina electoral, no como un partido arraigado en las enorme abismo entre los nueve millones que le votaron y sus 200.000 afiliados. Los resultados que hasta ahora ha obtenido el PS no comportan ninguna afluencia masiva de nuevos afiliados, y en los lugares de trabajo permanece bastante débil. El PS quiere aprovechar la ventaja que obtuvo sobre el PC a nivel electoral para ganarle a nivel sindical, esperando relegar a la CGT al segundo lugar después de la CFDT. Pero se preocupa mucho ante la posible afluencia que ampliaría conflictos entre el partido y el gobierno.
Hasta dos meses antes de las elecciones esperaba una victoria de Giscard. Pagó su precio por su política de división, perdiendo entre el 4 y el 5% de votos. En estas circunstancias, el PC.optó entonces por firmar un acuerdo para integrarse en el gobierno. Al mismo tiempo, trató de conservar una imagen más combativa, sobre la base de la palabrería y las posturas formalmente más radicales que adopta la CGT.
Sin embargo, el golpe militar burocrático en Polonia acelerará sin duda el proceso de crisis, tanto en el PC como en la CGT. Ha sacado a la luz la contradicción entre la sumisión del PC a la URSS, reafirmada en su último congreso, y la creciente integración del parțido en el aparato estatal nacional: Esta contradicción tiende cada vez más a dividir al propio aparato del partido.
En un primer momento, la crisis del stalinismo ha beneficiado a la socialdemocracia. Un ejemplo de ello es el éxito espectacular del Partido Socialista en las elecciones legislativas. También puede producirse a nivel sindical, temporalmente, pues CFDT se beneficia de sus acciones en solidaridad con Solidarnosc. Pero en última instancia, lo que decidirá sobre la actitud de las masas de trabajadores son los problemas cruciales, los puestos de trabajo y los salarios
En este terreno, tanto el PC como el PS, tanto la CFDT como la CGT, están de acuerdo en que es necesario tratar a los patronos con consideración. De ahí que la crisis del movimiento obrero no adopte la forma de un simple desplazamiento del stalinismo a la socialdemocracia.
Lo que se produce más bien es un proceso de agrupamiento más amplio, zado por el surgimiento de corrientes de oposición en los sindicatos, así como en el PC y posiblemente en el PS.
La Liga Comunista Revolucionaria, francesa de la IVa Internacional, celebró su Congreso a comienzos de enero, para desarrollar sus respuestas alternativas
Francia
Sus ejes principales son los siguientes:
1. Como respuesta a la profunda crisis,
By transitorias que indiquen el camino hacia las soluciones interés de la clase obrera. Dado el carácter central del problema del paro, la LCR ha presionar al gobierno y al parlamento a que adopten una ley que reduzca la semana laboral a 35 horas sin pérdida del salario y sin que los trabajadores den nada a cambio.
2. Para superar la crisis, el movimiento obrero debe romper con la burguesía. Esto implica tanto un firme contraataque contra el chantaje patronal y las maniobras de los capitalistas, y un rechazo de la camisa de fuerza que constituyen las instituciones de Constitucional como el Senado han tratado de obstaculizar los cambios alargando los problemas de procedimiento). Esto significa rechazar las exigencias de la jerarquia listas. En este último aspecto, Mitterrand se ha expresado abiertamente a favor del despliegue de los misiles Pershing en Europa. Es más, la ley de descentralización reconoce el derecho a la independencia de las colonias de Nueva Caledonia y las
3. La necesidad de un partido revolucionario implantado en la clase obrera industrial, como elemento fundamental del proceso de clarificación política dentro de la clase obrera y del surgimiento de una van-