Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Polonia: Revolución y contrarrevolución política en Polonia

· Inprecor n.º 27, marzo de 1982 · pp. 12-22 · 10.913 palabras

El 13 de diciembre, la burocracia lanzó la contrarrevolución política en Polonia, declarando una guerra sin cuartel a los trabajadores, para salvaguardar sus privilegios de casta en el poder. Así, ha movimiento de masas que avanzaba hacia la instauración de un poder democrático de los trabajadores. El "estado de guerra" es la respuesta a la necesidad imperiosa de atacar a Solidaridad, antes de que se desarrolle un movimiento de huelga activa, de que se aproximen las fechas del referéndum y las elecciones exigidas, y en fin, antes de que se forme una dirección del movimiento capaz creados por los trabajadores. La situación de dualidad de poder detenido el ascenso de la revolución política de un poderoso de afrontar la cuestión del poder...

, la burocracia ha liquidado la existencia abierta de los órganos de tipo soviético (consejos)

abierta en 1980 no podía prolongarse indefinidamente.

1. con un aparato represivo prácticamen- La burocracia — que podía contar aún te intacto, poco afectado por la contestación antiburocrática - ha elegido la hora y el terreno de la ofensiva. Desde hace meses, todos sus esfuerzos para invertir la situación contaban con el apoyo de Moscú y se basaban en las amenazas y el apoyo material de la burocracia soviética.

Los trabajadores polacos han sufrido una derrota, pero la clase obrera no ha sido aplastada. Es cierto que Solidaridad está gravemente desorganizada por la represión y su dirección ha sido en gran parte decapitada; pese a ello la misma amplitud del sin -dicato y del "movimiento social" y las experiencia acumuladas, junto con la profundidad del odio popular contra la dictadura del Consejo Militar de Salvación Nacional, han permitido que se manifestase una amplia resistencia bajo formas diversas y se constituyan redes clandestinas. Ha comenzado un largo periodo de conflictos localizados, fragmentados.

El proletariado internacional tiene el deber de apoyar con todas sus fuerzas el combate de las masas trabajadoras y de la nación polaca para hacer fracasar el diktat del general Jaruzelski y de Leonid Breznev. En esta solidaridad con Solidaridad, trabajadores podrán asumir las lecciones de democracia obrera y las experiencias de autogestión conseguidas al calor de las luchas por los trabajadores polacos. 2. todos los factores de movilización de Durante el segundo semestre de 1981, masas tendían a plantear cada vez más claramente, el objetivo de la gestión del conjunto de la sociedad por los trabajadores. Las propias necesidades de la población y la parálisis del sistema de gestión burocrática, demostraban que el proyecto de autogestión "parcial", de reparto de tareas con el poder existente, era irrealista e inviable.

Durante este periodo, de produjeron conflictos abiertos en numerosas ocasiones:

a) "Marchas de hambre" para denunciar el sabotaje de los abastecimientos y la inep titud de la organización del racionamiento; iniciativas, aún limitadas, de Solidaridad para el control sobre los stocks y la distribución de productos alimenticios.

b) Oposición a la política de precios alimenticios y, en este sentido rechazo abierto por el congreso de Solidaridad de las decisiones sobre alzas de precios adoptadas en octubre.

c) Batalla constante contra las medidas gubernamentales de censura y por el acceso de Solidaridad a los medios de comunicación; en septiembre, huelga de protesta contra la interrupción de la investigación sobre la provocación policiaca de Bydgoszcz.

d) A partir del mes de agosto de 1981, desarrollo del "movimiento por la autogestión" obrera y de los consejos de trabajado-

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Resolución adoptada por el Secretariado Unificado de la IV Internacional, 8 de Enero de 1982 Revolución y contrarrevolución política en Polonia Con el "estado de guerra"

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res; conflicto en torno al nombramiento de directores; modificación de la producción en diversas empresas e iniciativas de coordinación entre las fábricas y el campo (por ejemplo, utilización en el interior del carbón destinado a la exportación).

e) Enfrentamiento en torno a la ley de autogestión y los proyectos de reforma económica; la polarización se agrava en noviembre cuando el gobierno liquida la discusión y el propio proyecto de reforma económica, tomando medidas de centralización extrema; respondiendo a esta escalada del poder y a esta profundización de la crisis económica, se desarrollan en diversas organizaciones regionales de Solidaridad los temas de la "huelga activa" (hacer funcionar las fábricas bajo el control de los trabajadores), la necesidad de establecer un plan de urgencia obrero y de formar guardias obreras.

f) Antagonismo entre Solidaridad y el poder burocrático en torno al problema de las elecciones libres municipales y nacionales, organizadas sobre la base del pluralismo político rompiendo por consiguiente la práctica de las listas únicas del "Frente de Unidad Nacional"; la dirección de Solidaridad lanza un desafío proponiendo un "referéndum nacional dentro del sindicato"

Polonia sobre "el ejercicio y los métodos del poder".

El movimiento de masas contra la burocracia reivindicaba así la aplicación del artículo I de la Constitución polaca. "El poder pertenece al pueblo trabajador de la ciudad y el campo". Igualmente, la dinámica de las batallas realizadas por los trabajadores tendía a hacerles superar el falso dilema: o bien, gestión hipercentralizada burocrática de la economía, o bien retorno a una "economía de mercado", aún bautizada de autogestionada, propuesta por varios expertos. La primera solución era combatida abiertamente por los trabajadores desde agosto de 1980. Y a través de la afirmación de su voluntad y de su capacidad de gestión con sus aspiraciones igualitarias, los trabajadores empezaban a percibir las amenazas de la segunda: paro, creciente desigualdad en la sociedad, privilegios para los "técnicos de la gestión" en el marco de la "autonomía financiera"' de las empresas. De hecho, los trabajadores buscaban construir un sistema basado en la iniciativa, la gestión y el poder de los productores, y por tanto en un cambio cualitativo de la socialización del conjunto de los medios de producción.

La) La instauración del "estado de 3. guerra", , la detención masiva de quienes militaban y pensaban libremente, la imposición de una dictadura abierta, demuestran una vez más, que no puede haber "reforma"' o "democratización gradual" de un régimen burocrático. En realidad, desde agosto de 1980, las exigencias de su propia supervivencia llevaban al aparato burocrático a rechazar la existencia y el desarrollo de un sindicato independiente, de masas, democrático.

Sorprendido por la fuerza repentina y la amplitud del movimiento, obligado por ello a firmar los "acuerdos de Gdansk" ', el aparato no ha cesado de ponerlos en tela de juicio de rechazar su codificación legal y su aplicación, sin hacer ninguna reforma efectiva, ninguna "renovación" , haciendo solamente maniobras. Las concesiones efectuadas se inscriben en el marco de una política de autodefensa inmediata, limitada a los problemas más urgentes, mientras se van reuniendo los elementos necesarios para la contraofensiva.

La burocracia se ha mostrado resuelta a defender su monopolio de poder político, porque esta es la fuente y la garantía de sus enormes privilegios materiales denunciados radicalmente desde el principio por los trabajadores polacos. Además, los Jaruzelski y Olszowski, atacando a las masas obreras polacas, protegen también los intereses del conjunto de la burocracia, a escala internacional. El Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y el POUP declaraban conjuntamente en Varsovia, en abril de 1981: "Las dos partes destacan la impor tancia excepcional de la concentración de

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Polonia todas las fuerzas patrióticas del pueblo, para prevenir las amenazas que se ciernen sobre las conquistas del socialismo en Polonia, para responder a los intentos de los grupos de oposición de establecer un doble poder en el país. El PCUS se solidariza con los esfuerzos del POUP en defensa del socialismo y para estabilizar la situación social y económica".

El cinismo de los pretextos invocados y la contra Solidaridad, calificada de "antisocialista" y "contrarrevolucionaria", altura de los privilegios que el poder burocrático quiere proteger. Evidentemente, ni siquiera se ha intentado suministrar la prueba de que los diez millones de trabajadores organizados en Solidaridad querían reintroducir la propiedad privada de los medios de producción y del sobreproducto social. En múltiples ocasiones, Solidaridad se ha pronunciado por la propiedad colectiva, la socialización de los medios de producción. Y por otra parte, más de un millón de miembros del POUP se habían afiliado a Solidaridad, el sindicato que organizaba a la inmensa mayoría de los trabajadores manuales e intelectuales. Por el contrario, los generales y varios aparatchiks no se han privado de acusar a la clase obrera de querer "adueñarse del poder". Esta acusación constituye, en sí misma, una denuncia de la usurpación

Por otra parte, los centenares de miles de policías y soldados de la segunda potencia militar del Pacto de Varsovia no están combatiendo hoy contra "agentes del capitalismo" o "el imperialismo": están encarcelando y amordazando a millares de representantes de los trabajadores. El desprecio del poder burocrático por los intereses co- • lectivos de la clase obrera, es equivalente a la actitud con que ha conducido al país al desastre económico. Cuando la burocracia afirma que la "ley marcial" se ha impuesto para salvar a la economía de una catástrofe, está exhibiendo nuevamente sus crimenes. En efecto, en un país en el que ha desaparecido la propiedad privada de los medios de producción esenciales, la lucha contra una crisis económica de estas dimensiones pasa necesariamente por desplegar la iniciativa de los trabajadores y el campesinado. Por el contrario, el Consejo Militar de Salvación Nacional ha declarado la guerra a esos trabajadores. Ha demostrado así que sólo es realmente el "Consejo Militar de Salvación de la burocracia".

b) La burocracia disponía de una base social reducida, que se iba desmoronando cada vez más, pero tenía una clara conciencia de lo que estaba en juego en la batalla, de la inevitabilidad de un enfrentamiento, y se preparaba a realizarlo. Por el contrario, Solidaridad, que concentraa a las fuerzas vivas de la nación, y cuya actividad conducía al enfrentamiento radical con el poder burocrático, sólo ha comprendido parcial y tardíamente este problema. Ciertamente se iba desarrollando un proceso de toma de conciencia sobre la imperiosa necesidad de prepararse para un combate central y presentar la propia candidatura al poder. Pero este proceso avanzaba de una manera muy desigual y sin producir aún una corriente organizada nacionalmente; más significativos en este sentido tenian lugar a escala regional.

Pero un conjunto de corrientes activas, que disponían de una audiencia importante en los organismos de dirección - gracias sobre todo a los expertosuna estrategia de autolimitación del movimiento. Según ellos, esta estrategia debía permitir aplazar los problemas hasta el momento en que la impotencia del poder central permitiera la aplicación de una solución propuesta, de hecho, por Solidaridad. Ninguno de estos sectores de la direccion, aún con todas las diferenciaciones existentes entre ellos, preparaba a los trabajadores para hacer frente a la capacidad de acción que poseía un poder que, pese a su aparente parílisis, contaba con una fuerza de intervención centralizada y una infraestructura (telecomunicaciones, medios de comunicación de masas, transportes, etc.) que cu-

Durante todos estos acontecimientos, la jerarquía católica, influyente en la dirección de Solidaridad, no ha dejado de jugar un papel de mediación entre las fuerzas presentes, apoyando las posiciones favorables a la autolimitación. Por medio de diversos compromisos, trataba de estabilizar la inestabilidad. La influencia y el peso político Creciente, obtenido de este papel de mediador, eran utilizados para obtener nuevas concesiones del poder, como por ejemplo, la creación de un partido demócrata-cristiano. Por el contrario, la Jerarquía eclesiástica comprendía como un desafío histórico que el resultado victorioso de una lucha en la cual Solidaridad hubiera sido el instrumento de una conquista efectiva de la soberanía del pueblo polaco en los terrenos político, social y económico, habría reducido duramente su papel en la sociedad.

Durante 18 meses, en el crisol de este 4. gigantesco movimiento, una amplia dirección se fue forjando en Solidaridad. Su evolución ha sido positiva en diversos terrenos. En muchas ocasiones, supo comprender el empuje de los trabajadores. Mantuvo la unidad del conjunto del movimiento frente a las trampas colocadas por el POUP. Reaccionó firmemente contra las medidas represivas del régimen. Rechazó toda práctica de colaboración con la burocracia, al margen de algunas indecisiones y compromisos muy parciales. Se mostró capaz de organizar discusiones democráticas de una excepcional amplitud. Un gran número de sus miembros han experimentado una rápida progresión en su capacidad para responder a los problemas sociales y económicos. Pero en todo caso, se mantenían una serie de debilidades y carencias.

Así, en marzo de 1981, frente a la provocación de Bydgoszcz, la dirección de Solidaridad manifestó su capacidad y su voluntad de preparar la huelga general, para defenderse de los ataques de la burocracia. Pero finalmente, desconvocó la acción, no utilizando el enorme potencial de fuerza que representaban sus millones de miembros activos. Las masas sufrieron así una experiencia fallida.

A partir de ello, se sucedieron las oscilaciones y las dudas en la dirección. Más de una vez los principales portavoces del sindicato se vieron obligados a cabalgar huelgas de sectores combativos, pero cuyas reivindicaciones y acción no se afirmaban como una respuesta a la desorganización de la vida económica y a sus consecuencias para la población. En otras ocasiones propusieron terminar las luchas. En los dos casos, el sindicato y su dirección se arriesgaban a perder credibilidad y autoridad frente a los trabajadores en lucha y a los sectores de la población que esperaban una respuesta a sus problemas. La burocracia procuraba aprovecharse de esta situación.

Desde el verano, sectores muy minoritarios de Solidaridad propusieron la "huelga activa" y fortalecer la coordinación de los consejos de trabajadores. De este modo, la lucha habría adquirido una legitimidad aún mayor y se habría situado en un terreno más difícil para la represión burocrática enraizándose en la voluntad de resolución de las dificultades sociales y económicas. Un nuevo progreso en la autoorganización habría surgido de las propias presiones del combate contra el sabotaje y la ineficacia

La "huelga activa" se concebía como un

Men una primera etapa, debía dar el poder "económico" a los trabajadores. Pero limitarse a esto, no permitía prepararse para los enfrentamientos que se avecinaban. Para ello, debía completarse con una respuesta política de conjunto, que habría permitido centralizar los órganos de autogestión (2ª Cámara de Autogestión), preparar solución alternativa en el terreno gubernamental y, en este marco abordar las tareas de autodefensa y la preparación para el en-

El 1er. Congreso nacional de Solidaridad reflejó el contraste entre la amplitud del movimiento, su autoridad, y la legitimidad de su alternativa por un lado y la debilidad de las propuestas de acción capaces de coordinar las energías proletarias, por otros.

Desde los primeros días de noviembre de 1981 se aceleraron los procesos de diferenciación en las filas de Solidaridad. Las tendencias favorables a las iniciativas de coordinación regional de los consejos de trabajadores y a la "huelga activa" se reforzaron

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especialmente dentro de las direcciones sindicales de algunas grandes regiones y entre" los trabajadores de las principales empresas. Se propuso la creación de "guardias obreras". La cuestión del poder apareció tan inmediatamente a la orden del día, que casi todos los miembros de la KK (Comisión Nacional de Solidaridad) debieron reconocerlo y discutirlo sin ambigüedades, en Radom y Gdansk al principio de diciembre, aunque constatando, la mayoría de ellos, que no estaban preparados para hacerle frente. En cualquier caso, continuaron pensando que la burocracia no disponía a muy corto plazo, de la posibilidad de tomar la iniciativa.

Sin embargo, tanto Jaruzelski, como el Kremlin eran perfectamente conscientes de que, aunque las masas no disponían aún de instrumentos adecuados para centralizar todos sus esfuerzos, se estaba produciendo una maduración política que favorecías su conquista. Por ello, la dirección de la burocracia decidió intervenir rápida y brutalmente. La centralización del poder y de la voluntad burocrática, permitieron a la casta parasitaria, a pesar de encontrarse mente quebrantada, imponer su iniciativa a un movimiento de millones de trabajadores, intelectuales, jóvenes, que no estaba preparado para oponerle, en todo los terrenos, su propio contrapoder centralizado.

La disposición de las masas y la dinámica de su combate hacía objetivamente posible otra alternativa. El origen de esta ausencia de contrapoder centralizado no está en una debilidad intrínseca de las masas o de su voluntad de lucha. Está en la falta de un partido políțico organizado y consciente, o al menos de una tendencia revolucionaria comprender tanto la lógica objetiva de en-

Polonia frentamiento que se deducía del combate de los trabajadores, como la verdadera naturaleza del enemigo burocrático. Su existencia habría limitado grandemente los efectos de desorientación y de sorpresa provocados por todas las maniobras de distracción — como las propuestas de 'concordia nacional" administrada por el POUP, la Iglesia y Solidaridadsorpresa provocada por un contraataque frontal.

contrapoder centralizado habría representado el marco necesario para una solución del enfrentamiento favorable a los trabajadores. necesario que se afirmara en los órganos de autoorganización una fuerza revolucionaria capaz de impulsar las iniciativas políticas y prácticas para neutralizar una intervención de la burocracia y permitir el ejercicio real del poder por la clase obrera.

La) Con la instauración del estado de 5. guerra y del Consejo Militar de Salvación Nacional, la burocracia ha modificado sus formas tradicionales de dominación, revelando así la extrema debilidad de su base social y la crisis acentuada de las instituciones en que se funda su hegemonía política (POUP, Frente de Unidad Nacional, Dieta, etc).

El POUP es uno de los "partidos comunistas" en el poder que ha sufrido choques más repetidos. Después de las experiencias de Gomulka y de Gierek, era muy difícil jugar la carta de la "renovación" del partido y del "hombre providencial". La carrera de Kania ilustra la precariedad de las soluciones de recambio que se buscaron en esta dirección.

Bajo el choque del despertar de las masas, el partido, minado por la corrupción, se desagregó. Ha habido que excluir a millares de miembros del aparato. Sgún cifras oficiales, que subestiman la realidad, 400.000 militantes han devuelto su carnet. (El Partido tenía 3 millones de miembros, entre ellos un 45% de obreros, concentrados sobre todo en las 170 grandes fábricas, que constituyen los bastiones de Solidaridad).

Numerosas secciones del POUP en las grandes fábricas se disolvieron o fueron disueltas, porque los trabajadores se negaron a seguir financiándolas con el presupuesto de la empresa. El congreso llamado de la "renovación" del POUP, fracasó. Las iniciativas de las fracciones que rechazaban abiertamente todo compromiso, como el "Forum de Katowice" , encontraron grandes dificultades para aumentar su influencia. A pesar de disponer de los recursos del aparato de Estado y de la ayuda del Kremlin, el POUP aparecía desorientado e incluso paralizado. Pero se aferraba desesperadamente al poder у по dispuesto a soltar sus riendas. Millares de militantes de Solidaridad subestimaron la

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Polonia capacidad de reacción de esta bestia herida.

Además del gran debilitamiento del POUP, se produjo una pérdida relativa de su control sobre la Dieta. Como ocurrió en Checoslovaquia durante la primavera de Praga, apareció un proceso inicial de autonomización del parlamento. Cuando se producen estos seísmos sociales, los partidos tradicionalmente serviles al poder toman algunas distancias. Así, el 3 de octubre, la Dieta se negó a adoptar las medidas de urgencia propuestas por Jaruzelski, nombrado ya primer ministro, lanzando a la vez una severa advertencia a Solidaridad, para que pusiera fin a las huelgas.

b) Esta doble crisis institucional fiable para acciones planificadas y centralizadas de contraofensiva de la casta burocrática, capaz de actuar en este terreno en estrecha relación con las fuerzas armadas de la URSS.

Desde 1980, el Pacto de Varsovia, bajo la dirección de los mariscales soviéticos, multiplicó las maniobras militares y las "operaciones combinadas". En el marco mismo de estas operaciones militares, se preparaba la organización de un sistema paralelo de telecomunicaciones, que debía permitir el aislamiento de Polonia y la interrupción de todas las comunicaciones interiores. En el otoño de 1981 se realizaron varios encuentros al más alto nivel, entre militares polacos miembros del gobierno y los dirigentes políticos y militares del Kremlin.

El acceso del Ministro de Defensa y Primer Ministro Jaruzelski a la cabeza del POUP, el 18 de octubre, reflejaba este deslizamiento hacia una dominación burocrática apoyada abierta y directamente en aparato de represión policíaco-militar, y anunciaba la preparación de un contrataque de envergadura. Pero sentido real de este nombramiento no frie comprendido por la dirección de SolidaInpracor/16 ridad. Incluso algunos de sus miembros pensaban que "la situación sería mejor que antes" (Walesa), ya que existía un interlocutor y, por ello, se alejaba la amenaza de una intervención militar soviética directa.

El 19 de octubre, una reunión del Consejo Militar del Ministerio de la Defensa precisaba las tareas de las fuerzas armadas polacas a partir de la resolución del POUP del 18 de octubre". Ya en el mes de septiembre se había empezado a realizar un plan de presencia de los soldados en las minas para "ayudar a la producción". El 18 de octubre, se decidió también la prolongación por dos contingente. Los generales, miembros del POUP, no veían con buenos ojos la llegada a los cuarteles de jóvenes reclutas que experiencia de lucha de los últimos meses. A partir de este momento, las medidas adoptadas fueron en aumento. El 23 de octubre, Jerzy Urban, portavoz del gobierno, anunció el envío por todo el país de 883 unidades militares, de 3 a 4 personas, todas mandadas por un oficial, para "resolver los conflictos locales" contra los fallos de la administración local".

En realidad, este despliegue del ejército, que se prolongará durante algunas semanas, tenía como objetivo facilitar la preparación de la toma del control directo aparato administrativo y la organización de un plan represivo ajustado y eficaz.

En fin, el 2 de diciembre, se produjo el ataque de la milicia a la Academia de Bomberos, que había sido ocupada con el

Solidaridad. Este movimiento reflejaba directamente el impacto de Solidaridad en un sector de las fuerzas militarizadas. Jaruzelski y sus colaboradores estaban obligados a reaccionar. Rompiendo por la fuerza la ocupación realizaron un test sobre la determinación de Solidaridad, en un terreno no ligado directamente a la clase obrera, pero cuya naturaleza le convertía en un foco sensible para el poder. La dirección de Solidaridad dudó en lanzar inmediatamente una respuesta general, del tipo de la que había preparado en marzo de 1981. El poder se aprovechó de ello y relanzó duros ataques contra el "golpe de Estado" y "la liquidación de los comunistas", pretendidamente separados por Solidaridad. La dirección burocrática, cualquiera que fueran sus debilidades, había comprendido que podía arriesgarse a provocar la prueba de fuerzas en el terreno y en el momento que juzgara más favorables. En la medianoche del 12 de diciembre, cuando los trabajadores estaban fuera de sus fábricas, el POUP y sus generales les impuso c) Para asegurar su supervivencia, monopillo del poder apoyándose, con toda claridad, en las fuerzas paramilitares y las sostenidas por el contingente. Esto no sig nifica la aparición en la escena política de un tercer actor, independiente de la burocracia y el POUP: el ejército. El cuerpo de los oficiales superiores representa el núcleo duro del partido. Todos los generales y coroneles son miembros del partido y la inmensa mayoría está diplomada en las academias militares de la URSS. Jaruzelski es el primer secretario del POUP, investido por la Constitución polaca del papel dirigente de la sociedad. Siwicki, jefe del Estado Mayor y viceministro de Defensa, fue nombrado el 28 de octubre candidato al Buró Político; Milewski encargado hoy de la seguridad interior, es también miembro del Buró Político. Kiszczack, patrón de la "segunda compañía" del Ejército polaco, está al frente de las "fuerzas operativas" de seguridad y es un colaborador de Jaruzelski en la dirección de! POUP. Por otra parte, desde la primavera de 1981, se ha ampliado el papel de los militares entre los cuadros

Esta interpenetración entre la dirección del POUP y la del ejército descarta la idea de la emergencia de una "tercera fuerza". En todo caso, el cambio que se ha producido en el sistema de dominación de la burocracia, traduce la profundísima pérdida de legitimidad del POUP y la ruptura extrema entre la casta burocrática y las fuerzas vivas de la nación. Esta es la expresión de una nueva etapa en la crisis de la dictadura burocrática.

Es claro que para la URSS, la instauración del "estado de guerra" por la milicia y el ejército nacional polaco constituye la solución menos costosa, en todos los terrenos, para intentar obtener la "normalización". Es cierto que la autonomía de las fuerzas militares polacas es sólo aparente, pero esta apariencia tiene efectos importantes en la política nacional e internacional.

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El objetivo inmediato del Consejo Mili-

6. tar de Salvación Nacional era romper

Solidaridad como aparato organizado nacionalmente - un aparato, por otra parte, poco preparado políticamente y, por consiguiente, organizativamente, para este tipo de choque- e intimidar a un sector suficientemente amplio de la población, para persuadirle de la inutilidad de la resistencia. Además se propagó la idea de que el golpe de fuerza era la última posibilidad de evitar una intervención soviética directa.

En el seno mismo de Solidaridad, existía la ilusión de que el ejército polaco sólo podía pegar golpes sobre la mesa; sin producir ningún cambio importante en la situación. Pero todas las medidas decretadas desde la medianoche del 12 de diciembre prueban lo contrario: redada masiva de los dirigentes y militantes de Solidaridad, la mayor parte de ellos detenidos en sus domicilios; también son arrestados intelectuales y estudiantes; a la "suspensión" o disolución de Solidaridad se añade la de Solidaridad Rural, organizaciones de estudiantes, la Asociación de Periodistas, e incluso la Unión polaca de cazadores; también son suspendidas las tres organizaciones católicas existentes; los locales de Solidaridad y de otras organizaciones son saqueados; las telecomunicaciones urbanas, interurbanas e internacionales son interrumpidas; los únicos periódicos autorizados son Trybuna Ludu (órgano del partido) y Zolnierz Wolnosci (órgano del ejército); la radio y la televisión son controladas por las fuerzas de policía; se prohíben los desplazamientos fuera del lugar de residencia y la venta de gasolina; los sectores clave de la economía son militarizados y los que trabajan en ellos están sometidos a la ley marcial.

La burocracia aprovecha el factor sorpresa y utiliza directamente sólo a las fuerzas de represión paramilitares, integradas íntimamente en los mecanismos de distribución de privilegios del régimen burocrático. Estas tropas, desde la milicia a la policía de fronteras, forman un cuerpo de 150.000 funcionarios civiles y de uniforme.

Junto a este instrumento represivo directo, la burocracia utiliza los recursos que provienen de su control sobre los suministros de primera necesidad (alimentación y ropas). Se instaura el trabajo obligatorio, de modo que todos los que no disponen de un empleo "normal" deben presentarse ante la administración y tomar el puesto que se les asigne; este es un instrumento para descubrir a los permanentes (40,000) de Solidaridad.

Bajo la cobertura de la "autonomía financiera" de las empresas, la burocracia ha introducido una relación entre los resultados productivos y los salarios, con el fin de desgastar la resistencia pasiva y dividir a los obreros. Los directores de las empresas, con ayuda de comisarios militares, organizan la distribución de permisos de circulación, despiden masivamente y sólo firman nuevos contratos a trabajadores seleccionados. En la administración y las empresas, los asalariados deben firmar declaraciones de lealtad para conservar, o volver a enconItrar un empleo. En la mejor tradición estalinista, se realizan procesos en los cuales las acusaciones no deben ser probadas y las sentencias no pueden ser recurridas.

b) Teniendo en cuenta el grado aún limitado de centralización de la autoorganización y la falta de claridad política de los organismos dirigentes de Solidaridad, era impensable que se produjera una respuesta rápida y coordinada ante esta avalancha de medidas. En realidad, estas debilidades han alentado el golpe de fuerza.

Sin embargo, la reacción espontánea de los trabajadores polacos, calificando como una ocupación, la toma del control del país por las fuerzas armadas polacas, refleja el fracaso político del intento de justificar el golpe de fuerza con pretextos "'naciona-

El extraordinario empuje del movimiento de masas y el rechazo visceral de la restaudel orden burocrático, desembocaron en una proliferación semiespontánea de huelgas y en una resistencia muy amplia: más de 15 días de huelga y ocupación en las minas de Silesia (bastión de Solidaridad, con 1,5 millones de miembros); huelgas, ocupaciones y enfrentamientos en centenares de empresas y en las ciudades más importantes: Varsovia, Katowice, Gdansk, Lublin, Wroclaw, Radom, Poznan, Elblag, Gdynia, Torun, etc; los comités de las empresas piloto (Ursus, Huta Varsovia, Astilleros Warski en Szczecin) lanzaron llamamientos a la huelga general al igual que 5 miembros de la Comisión Nacional (KK) d Solidaridad, el 14 de diciembre.

Este llamamiento declaraba: "De acuerdo con las resoluciones adoptadas por la KK el 4 de diciembre en Radom y el 12 de diciembre en Gdansk (...), respondemos a la violencia con la huelga general (...). Ningún sindicato, ninguna organización pueden permitir sin reaccionar que sus dirigentes sean víctimas de la represión, privados de sus derechos, ni que se limiten las libertades de los ciudadanos (...). Al emprender esta huelga, recordamos la necesidad de mostrar disciplina y tranquilidad, de respetar la propiedad del Estado y de evitar dentro de lo posible el enfrentamiento innecesario con las fuerzas de seguridad".

Tanto los estudiantes como los intelectuales que se negaban a comprometerse con el régimen, manifestaron también su oposición (manifestación con desafío de la milicia, distribución de panfletos para conmemorar la lucha de 1970). Para neutralizar algunos bastiones más sólidos de la resistencia, el Comité Militar de Salvación Nacional no vaciló en cerrar hasta el 4 de enero los Astilleros Warski en Szczecin y

Polonia los Astilleros de Gdansk.

Tras una primera etapa de resistencia más activa, se pasó a la resistencia pasiva. Los trabajadores tratan de utilizar a fondo su posición determinante en el aparato de producción para dar jaque al proyecto de normalización aplicado a punta de bayoneta por la burocracia. Intentan poner en punto muerto una parte de la maquinaria económica que quisieran relanzar los comisarios militares. Tratan de aislar a los que colaboran con el régimen y de demostrar que este aparato productivo, que formal-

"propiedad del pueblo", no mente es puede funcionar en absoluto de modo satisfactorio en contra de la voluntad expresa de los trabajadores.

En la misma resistencia, Solidaridad utiliza sus tradiciones organizativas y de lucha en las empresas, al igual que las mil astucias de oposición pasiva que han experimentado los trabajadores durante años (aplicación escrupulosa de los reglamentos, sobre todo cuando son absurdos, respeto absoluto de las limitaciones impuestas a cualquier iniciativa obrera). Esta negativa a participar se convierte en un factor de desorden latente que socava profundamente la imagen de un poder que pretende establecer el orden. Esta oposición puede permitir llevar a cabo múltiples acciones favorables a la creación de redes clandestinas que se alimentan gracias al total descrédito de la casta burocrática, al arraigo social que conserva y a los espacios "libres" creados en las fábricas y en las iglesias.

"El espíritu de Solidaridad" -en palabras de los llamamientos clandestinos del Sindicato- ya se ha manifestado en la organización del apoyo a los presos y a sus familias, lo que constituye una oposición

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Polonia abierta a la dictadura burocrático-militar. También pueden configurarse acciones directas contra la milicia, aunque limitadas, máxime cuando se vean motivadas por el espíritu de la "lucha contra el invasor"

Este tipo de resistencia pasiva, a escala tan amplia, no puede perdurar más allá de cierto tiempo. Los imperativos de la vida social y económica cotidiana, que provocan en el muro firme de la hostilidad al régimen, reducen a la larga su intensidad y su alcance. Sin embargo, no hay que excluir totalmente que esta resistencia se combine con algunas explosiones medidas sociales y económicas brutales que se añadirán a la ley marcial. Pero cualquier movilización amplia y contra el régimen exigirá un mínimo de perspectiva global.

Independientemente de cuáles sean los cabe duda que la misma amplitud del movimiento de los trabajadores organizados en Solidaridad implica que no pueda ser liquidado totalmente. Toda una generación de jóvenes trabajadores, estudiantes e intelectuales acaba de realizar una experiencia relativamente larga de organización y de lucha. Además, los cuatro años de preparación de esta lucha -— que se resumen básicamente en la historia del Comité de Autodefensa social, KOR, y de las redes obreras vinculadas al boletín Robotnik (el Obrero) -han adquirido un enorme prestigio al calor del propio surgimiento de Solid_ridad.

Así, más allá de la desmoralización que puede afectar a numerosos militantes, no cabe ninguna duda que surgirá una acción reorganización, que se confirmará cierta continuidad. En el transcurso de las nuevas fases de combate contra la dictadura burocrática, se seleccionarán nuevos cuadros!

Se producirá una clarificación política. Allí reside una diferencia importante con lo que ocurrió en Hungría después de 1956 y en

Checoslovaquia después de 1968. Maxime cuando el nivel de crisis económica alcanzado por el conjunto de los regímenes burocráticos no tiene ningún precedente y no puede compararse con los años 1960 y 7. marcial, el control absoluto sobre los Al cabo de más de tres semanas de ley medios de comunicación, de utilización de todos los recursos del aparato de Estado, el

Comité Militar de Salvación Nacional no ha logrado obtener la aprobación de los dirigentes de Solidaridad. Se ve obligado a silenciar el nombre de algunos dirigentes subalternos con los que afirma estar negociando. No ha obtenido ningún resultado a pesar de todas las presiones ejercidas sobre

Lech Walesa, encarcelado para "discutir"

sobre el porvenir del movimiento sindical independiente y autogestionado "en el marco de los principios constitucionales". Ningún sector intelectual ha aceptado aún apoyar el papel de "salvador de la Nación" que se arroga la dictadura. Esta ni siquiera ha inorganizar manifestaciones apoyo, costumbre que sin embargo siempre ha sido muy cara a los stalinistas.

En cambio, a los revanchistas de todo pelaje no se les ha ocurrido nada mejor, para tratar de hacer vibrar la cuerda nacionalista, que lanzar una nueva y amplia campaña antisemita. Es cierto que sus directores de orquesta se encuentran en la cúspide del régimen, como los Olszowski y los Gornicki, portavoces y consejeros del general Jaruzelski. aislamiento sin precedentes en que se encuentra el régimen, la fosa que separa a los que "salvan la nación" y la nación misma.

Salta a la vista que el régimen se encuentra en un callejón sin salida, pero ha logrado preservar lo esencial: mantener el poder, fundamento de los privilegios de la burocracia. En la próxima fase, esta se esforzará en tratar de salir de este callejón, manteniendo al mismo tiempo el control policial más riguroso sobre el país.

En esta tarea cuenta con la ayuda que le puede prestar la jerarquía católica. Espera también que sus acreedores imperialistas ofrezcan una actitud comprensiva, que se "ha restablecido el orden". El Consejo militar de salvación nacional se explaya en declaraciones sobre su voluntad de "no poner en tela de juicio los principios fundamentales del proceso de democratización". Esto sirve para confortar la moderación del Vaticano y de sus acólitos polacos, y para facilitarle políticamente la tarea al canciller alemán Helmut Schmidt.

En las nuevas condiciones creadas con el estado de guerra, el Consejo militar de salvación nacional intenta una vez más dividir a los trabajadores, llegar a un acuerdo de fachada y relanzar un sindicato "'independiente"'... de la experiencia de

Solidaridad. En virtud de las mismas necesidel funcionamiento del sistema socioeconómico imperante en Polonia, tratará de crear las condiciones de hegemonía política que no se apoye directa y abiertamente en la fuerza de las bayonetas. Además, a medio plazo, los dirigentes del Kremlin no pueden acomodarse a una situación en la que el segundo ejército del

Pacto de Varsovia se vea absorvido por tareas más directamente políticas, y cuyos efectos de desmoralización serían inevitables y limitarían por ello su capacidad operativa en el marco de este pacto.

Run cambio de los mecanismos de dominación y una reorganización del escenario político exigirían una serie de condiciones previas, bastante difíciles de reunir:

• Una estabilización efectiva del Partido, ya sea con el nombre del POUP u otro, y un mínimo de credibilidad para esta formación.

La proclamación del estado de guerra y la los trabajadores comportado una nueva hemorragia de sus militantes obreros. La batalla lanzada por los revanchistas de los antiguos "forums" no sólo se planteó contra los militantes de Solidaridad, sino también contra todos los mostrado débiles o habían colaborado con el sindicato independiente. La purga prosigue a todo tren. La reconstrucción del Partido puede resultar una tarea penosa. Sin embargo, hay un esfuerzo sistemático por reactivar las estructuras del Partido, por hacer que este reaparezca y por equilibrar la distribución de los papeles de dirigentes públicos entre los generales y los Rakowski, Kubiak, Barcikowski y Olszowski. El martes 16 de diciembre, Olszowski declaró ya públicamente que el Partido "apoyaba estas indispensables para salvar al régimen socialista».

Ciertos miembros del POUP participan en los "comités de ciudadanos para la salva ción", organismos que cooperan con la policía. De hecho, la única perspectiva del Partido parece ser la de encarnar el orden obtener su legalidad, pero no su legitimi-

• Cualquier proyecto de recomposición política, por poco viable que sea, exigiría una situación económica mucho mejor que la actual. Además, en este terreno el golpe militar debía permitir precisamente imponer un amplio plan de austeridad, con el paro, el aumento. de precios, las limitaciones de los gastos sociales, el incremento de la disciplina laboral que le acompañan. Los primeros decretos del Consejo Militar de Salvación Nacional anunciaban ya esta orientación. La situación económica por sí misma alimenta un descontento permanen-

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te. En este contexto, un sindicato "indecogestiona los proyectos del régimen, no encontraría ningún eco entre el grueso de

No cabe duda que la otra faceta de esta reforma económica, además de la austeridad para las masas, consistirá en reservar a los directores y al personal de encuadramiento la mayor parte de las primas previstas. De esta manera, los actuales dirigentes sentarse como partidarios de una "renovación" económica. Pero una vez más, esta perspectiva sólo tiene alguna posibilidad de éxito en la medida en que disminuya mucho la resistencia o se profundice la desmoralización. Sólo entonces podría suspenderse el control social policial y la supercentralización del régimen actual, elementos que son contradictorios con la lógica interna de una política económica al estilo de Janos Kadar, que por lo demás tampoco se inició inmediatamente después de 1956 en Hungría.

Finalmente, si se prolongan las dificultaactuales de abastecimiento y la negativa de los campesinos a entregar los productos agricolas y ganaderos almacenados, será necesario requisar dichos productos. De este modo se ampliará aún más el abismo entre los campesinos y el régimen. Entonces se evaporarán las esperanzas de atraerse a un sector del campesinado por medio de algunas concesiones (precio de compra de los productos, suministros privilegiados de abono, etc.).

• La jerarquía de la Iglesia sigue siendo una de las principales bazas que debe asegurarse el general Jaruzelski. Ya se ha felicitado por su papel moderador. El golpe militar colocó a los dirigentes de la Iglesia en una situación delicada. Desde 1956 habían obtenido toda una serie de ventajas y privilegios (dinero, infraestructura, imprentas, prensa, organizaciones propias, mayores posibilidades de educar a la juventud e influenciar a la población). Para el Vaticano, la Iglesia polaca representaba un bastión y una cabeza de puente en los "países del Este". Tanto en Roma como en Varsovia se teme que una resistencia más activa de los obreros desemboque en choques violentos y que todas estas concesiones queden anuladas al inmiscuirse los soviéticos aún más en los asuntos polacos

Esta es la base material que impulsa a Monseñor Glemp, el primado de Polonia, a buscar constantemente una solución de compromiso. Pero este compromiso no está al alcance de la mano, no sólo porque el poder no tiene gran cosa que ofrecer, sino porque comporta el riesgo de ruptura con los trabajadores en que influye la Iglesia. Las tensiones en el propio seno de la Iglesia lo ponen de manifiesto, máxime cuando hoy las iglesias son utilizadas como lugares de organización de la resistencia.

Por tanto, no cabe duda que era más fácil proclamar el estado de guerra que conducirlo hasta la normalización. Nunca ha tenido una burocracia que organizar su sistema de poder a todos los niveles y a una escala tan amplia, desde las empresas hasta el gobierno, pasando por las regiones.

La) La proclamación del estado de guerra es un golpe muy duro para el movimiento obrero internacional en su conjunto. El combate de millones de trabajadores de Solidaridad era, a partir de agosto de 1980, una de las puntas de lanza más avanzadas del proletariado en todo el mundo. Constituye una experiencia sin precedentes en la historia de la lucha contra la dictadura burocrática y por la socialización

Polonia efectiva de los medios de producción y de la riqueza social.

El desatre económico y social que conogió Polonia antes del ascenso de las movilizaciones obreras demostraba ya hasta qué punto la casta burocrática mina los cimien tos de la construcción de una sociedad socialista. La burocracia ha agravado todas las desproporciones básicas de la economía: las que existen entre la industria y los recursos energéticos, entre la industria y la agricultura, entre la producción material y los servicios sociales. Ha profundizado la dependencia con respecto a la economía capitalista internacional, provocando un enorme endeudamiento. Ha dado alas al desorden, al despilfarro, a la corrupción, a la irresponsabilidad generalizada y a la desigualdad social.

En la industria han aparecido auténticos "feudos" controlados por determinadas camarillas burocráticas, lo que no podía sino perjudicar a la planificación. Todo ella desembocó en una crisis de gran escala, que se hizo patente a partir de 1979. Al suprimir democráticos conquistados por las masas polacas, al prohibir los sindicatos y las hurlgas el general Jaruzelski y Leonid Breshnev han puesto de manifiesto, una vez más, su voluntad de bloquear cualquier avance hacia el socialis-

En este combate entre un gobierno burocrático y las masas, nosotros hemos estado y seguimos estando totalmente del lado de las masas. El Estado obrero no era objeto de ningún asalto imperialista para restaurar el capitalismo. Ninguna fuerza social quería reintroducir_la apropiación privada del sobreproducto social, y por mucho que lo hubiera querido, no podría haber materializado tal proyecto frente a millones de obreros que querían dirigir las fábricas por su

Quien sí era atacada, en cambio, era la burocracia y su dictadura que había usurpado el poder en el Estado obrero. El proletariado estaba poniendo en tela de juicio el poder de una minoría privilegiada; defendida por todo el aparato represivo. La eliminación de la casta burocrática sólo podía reforzar, y no debilitar, la propiedad colectiva, reforzar y no debilitar a la clase obrera a escala internacional. La liquidación del poder burocrático habría demostrado en la práctica, a los ojos de las masas del mundo entero, que la economía y la sociedad pueden ser dirigidas por el conjunto de los trabajadores, y no por una minoría burocrática autoritaria y arbitraria. De este modo se habría dado un paso gigantesco hacia la socialización sustancial de la economía, hacía el socialismo.

Esto es lo que explica, en sustancia, la Santa Alianza que alcanza desde el Kremlin hasta Wall Street. Los trabajadores polacos perturbaban la coexistencia en calma, y por tanto había que poner fin a sus desmesuradas pretensiones.

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16.000 millones corresponden a la banca * presupuestarios en el terreno social que le

Polonia

El Kremlin puede estar contento de ver cómo se aplican con prontitud sus "consejos", sin verse obligado además a participar directa y masivamente en la represión. El precio de esta participación habría sido muy alto, tanto política como materialmente. Con su intento de aniquilar a Solidaridad, el general Jaruzelski y los suyos no sólo defienden sus propios intereses, fienden los de todos los regímenes burocrá-

La reacciónde la prensa soviética al "Llamamiento a los trabajadores del Este" fue todo un botón de muestra: "En el Congreso de Solidaridad, en Gdansk, las fuerzas antisocialistas, inspiradas por los servicios secretos norteamericanos, cruzada contra el socialismo en Polonia y en el conjunto de la comunidad socialista al aprobar el famoso "Llamamiento a los pue-

Europa del Este" Honecker confesó que "la evolución en Polonia durante estos últimos meses suscitaba una creciente inquietud entre nosotros comunistas... autodefensa de la burocracia ha funcionado plenamente. La solidaridad de casta' es total: y esto es lo que se atreven a llamar "internacionalismo"

En los últimos años la dirección cubana ha venido apoyando activamente las revoluciones en curso en América Central. Sigue apoyando a Angola contra las operaciones militares de los racistas sudafricanos. Sin embargo, en el caso de Polonia, la prensa cotidiana cubana ha retomado fielmente los temas favoritos de la agencia soviética Tass. Así, ha dado su apoyo a la "lucha" emprendida por el Consejo militar de salvación nacional "contra el caos y los elementos contrarrevolucionarios para salvaguardar las estructuras socialistas" (Granma, 19 de diciembre de 1981). Presenta a Solidaridad como una organización manipulada por el imperialismo.

Los dirigentes del Frente Sandinista de liberación nacional (FSLN) en Nicaragua han seguido a la dirección cubana por esta vía. Estas explicaciones y estas informaciones manipuladas no pueden sino deseducar a la clase obrera y a la vanguardia cubana y nicaraguense en materia de internacionalismo proletario. Sólo pueden reforzar el bloqueo a todo avance hacia una auténtica democracia socialista. Esta orientación tendrá graves repercusiones en la conciencia política de la vanguardia obrera en toda América Latina. Obstaculizará la defensa eficaz de la revolución centroamericana, al igual que la del estado obrero cubano frente a la agresión imperialista.

b) El cinismo de las fuerzas imperialistas ante la proclamación de la ley marcial tiene pocos precedentes. El lunes, 14 de diciembre, el diario francés Le Figaro escribía: "El general Jaruzelski no podía actuar de otra manera que como lo hizo en la noche del sábado al domingo. Es la última baza de la Polonia independiente". El Washington Post del mismo día era como

"El general Jaruzelski ha hecho un último esfuerzo para evitar el enfrentamiento. Es una última oportunidad para Polonia". El portavoz del gobierno alemán occidental afirmaba: "En cuanto a la situación en Polonia, el canciller de la República Federal Alemana, Helmut Schmidt, considera necesario declarar lo siguiente: 'Lo que importa es que la crisis en Polonia esté bajo control' "

Los 27.000 millones de dólares que debe Polonia a Occidente, de los que más de privada, son un serio motivo para que los círculos dirigentes imperialista presten su apoyo al "restablecimiento del orden". Los 450 bancos afectados habían reclamado con insistencia que se aplicara un amplio programa de austeridad, con lo que venían a sugerir que se apretaran las clavijas. Según ellos, la "solución Jaruzelski" permite contar al fin con un "interlocutor válido" en un "país responsable".

El Wall Street Journal reconoce sin

"La mayoría de banqueros piensan que un gobierno autoritario es bueno porque impone disciplina". Esta disciplina es necesaria para que los bancos imperialistas puedan transferir una parte de la riqueza producida por los trabajadores polacos a sus propias cajas fuertes. Y el Consejo Militar de Salvación Nacional no ha tardado mucho en responder a las expectativas de los gobiernos y banqueros imperialistas: éstos han podido embolsarse inmediatamente varias decenas de millones de dólares. Esto pesa más que todos los de-

Por lo demás, ¿por qué iban a defender los imperialistas el derecho de huelga y los sindicatos, cuando están lanzando en todas partes sus programas de austeridad y tratan de limitar constantemente la libre actividad de los sindicatos? Así, el mismo hilo conductor guía todas las declaraciones de las fuerzas burguesas e imperialistas: los trabajadores polacos han ido demasiado lejos, no han sabido plegarse a las exigencias de la austeridad; en este sentido, son responsables de este golpe de Estado; el orden y la disciplina en Polonia son exigencias de las leyes de la economía en general y de la devolución de la deuda a los bancos imperialistas en particular.

Las potencias imperialistas, y más particularmente los Estados Unidos, utilizarán a fondo la contrarrevolución burocrática lanzada por la burocracia polaca y soviética:

• Washington, so pretexto de resistir a la "intervención soviética"' y al "totalitarismo", aprovechará la coyuntura internacional para incrementar su ayuda a las sanguinarias dictaduras de América Central, reforzar la coordinación de la intervención contrarrevolucionaria en El Salvador y contra las revoluciones en Nicaragua y en Grana-

Ronald Reagan da un ejemplo de esta política cuando reclama la suspensión definitiva de todas las restricciones a la ayuda militar a la dictadura turca, bastión de la OTAN, al tiempo que redobla su demagogia en torno a la defensa de la libertad... en el campo contrario. Israel, al igual que en 1956, ha aprovechado friamente el clima creado por la proclamación del estado de guerra en Polonia para anexionarse, los

• Los diversos gobiernos imperialistas han lanzado una campaña para justificar su carrera de remilitarización y los recortes acompañan. El propio gobierno MitterrandMauroy en Francia ha aprovechado la ocasión para anunciar la construcción de un séptimo submarino atómico francés. Los generales polacos, el POUP y el Kremlin han proporcionado a la reacción la ocasión soñada para tratar de dar al traste con las movilizaciones antimilitaristas que habían venido desarrollándose paralelamente al ascenso de la lucha de las masas polacas.

• Finalmente, la burguesía no reparará en medios, en el terreno político e ideológico, para tratar de encerrar a los trabajadores de los países capitalistas —con la ayuda inestimable de las burocracias sindicales y de las fuerzas reformistas — en el dilema: o bien la

"democracia", o bien la amenaza de una "sociedad totalitaria"' que impondrá igualmente la austeridad. La burguesía utilizará este argumento para reforzar su propaganda antisocialista y antico-

La simple alusión a los argumentos derivados del "golpe de Varsovia" por parte de las fuerzas imperialistas basta para señalar hasta qué punto es contrario a los intereses del proletariado mundial.

El concierto antiobrero de las fuerzas imperialistas parecía armonioso: Pero en un contexto caracterizado por la crisis económica y el desarrollo de la revolución colonial, la "crisis polaca"' ha suscitado una nueva agravación de las contradicciones interimperialistas. La burguesía alemana, a la cabeza de las potencias imperialistas europeas, se resiste a una escalada de guerra fría que pondría en peligro sus intereses económicos en relación con los mercados de las democracias populares y de la URSS. Inmediatamente ha aparecido como la principal otorgante de la ayuda económica a Polonia; se ha proclamado la defensora más resuelta del mantenimiento de los acuerdos de postguerra entre el imperialismo y la burocracia del Kremlin en Europa. Estos acuerdos están destinados sustancialmente a mantener el capitalismo en Europa Occidental y la influencia de la burocracia del Kremlin sobre las burocracias populares.

Las reacciones de los partidos social9. demócratas y de los partidos comunistas ante la derrota infringida al proletariado polaco, sólo pueden entenderse a través del

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prisma de la crisis conjunta del imperialismo y del stalinismo.

Más allá de las posiciones muy diversas frente a la proclamación del estado de guerra, los aparatos reformistas han manifestado siempre, ya sea una reticencia extrema, ya sea una oposición más o menos abierta frente al combate de los trabajadores polacos. La dinámica de la lucha que se desarrollaba en Polonia contestaba demasiado radicalmente tanto su dominación burocrática sobre el movimiento sindical como su política de capitulación ante las exigencias de austeridad de la burguesía. En esta reserva o esta oposición podian entreverse, en solidaridad entre burócratas. Además, los aparatos reformistas utilizarán la derrota de los trabajadores polacos para justificar sus advertencias frente a un enfrentamiento central con el enemigo de clase, que desembocaría inevitablemente en la instauración de un "estado fuerte". De este modo justificarán su política de colaboración de clases.

a) Ante la declaración de guerra contra los trabajadores polacos, los partidos socialdemócratas de la RFA, de Austria y de Gran Bretaña se han alineado básicamente tras los intereses de las burguesías imperialistas. El canciller austriaco, Bruno Kreisky, por ejemplo, afirmó: "Pienso que la proclamación del estado de guerra en Polonia es un último intento para evitar lo peor". Las estrechas relaciones entre el capitalismo austríaco, su sector público y los mercados de los países del Este constituyen la base de esta actitud de aprobación del golpe y de defensa del status quo.

Las tímidas protestas de los dirigentes socialdemócratas (Italia, Suecia, Bélgica, Noruega, Suiza) se limitan en lo fundamental a la defensa de los derechos democráticos en general. Así evitan tener que subrayar la necesidad de una solidaridad activa con Solidaridad como sindicato independiente y autogestionado. Ocultan el contenido de clase de la solidaridad y la ahogan en una campaña que puede utilizar la burguesía en beneficio propio. Se niegan a utilizar sus recursos para movilizar efectivamente a los trabajadores, para multiplicar las iniciativas destinadas a romper el aislamiento en que se encuentran los militantes de Solidaridad.

La propia izquierda socialdemócrata oficial — como lo demuestra Tony Benn en Gran Bretaña y la izquierda del SPD alemán- ha guardado silencio en su gran mayoría, aceptando en lo fundamental el marco político impuesto por los aparatos.

En Francia, sin embargo, la presión de los trabajadores, la capacidad de iniciativa de la extrema izquierda, las relaciones de competencia entre el PS y el PC, el empuje dado por las direcciones del PS y de la CFDT en función de sus propios objetivos, han hecho que la fisonomía del movimiento de protesta haya tomado los rasgos de una movilización de clase en apoyo a las masas b) El ascenso de la revolución política en Polonia y el desencadenamiento de la contrarrevolución burocrática han abierto una nueva etapa en la crisis de los partidos comunistas, alimentada ya, en casi todos los países, por los acontecimientos internos de la lucha de clases. centrífugas en todos los PC de los países capitalistas se han acentuado. La contradicción entre la referencia a la URSS y la inserción en la realidad nacional ha adquirido una tensión extrema.

La combinación de todos estos factores -en las condiciones particulares de cada país, de la trayectoria histórica del PC y de sus relaciones con los partidos socialdemócratas— se ha deducido en todo un abanico comunistas. Esta diversidad se expresa en el interior mismo de cada PC, como en Francia, en Italia y en España, por ejemplo.

En un extremo de la escala encontramos las posturas del PC francés, del PC portugués, del PC de la RFA y de Dinamarca. Básicamente, estos PCs apoyan la proclamación del estado de guerra, que según ellos "ha permitido que Polonia escape al peligro mortal de la contrarrevolución". Paradoja aparente, pero de hecho convergencia entre las dificultades de la burocracia soviética y sus intereses propios como organización, algunos de estos PC presentan "las medidas excepcionales adoptadas por el general Jaruzelski" como la mejor solución frente a una posible intervención so-

Toda su orientación consiste en propagar torno al carácter "limitado y temporal de la restricción de las libertades", al hecho de que "el derecho de huelga seguirá siendo un derecho imprescriptible".

Según ellos, toda movilización a favor de Solidaridad sólo puede "echar leña al. fuego" e impedir que el Consejo Militar de Salvación Nacional cumpla sus promesas. Desde este punto de vista, reclamar la liberación de los militantes sindicales, el respeto de las libertades democráticas y de acción sindical equivaldría a "empujar a Jaruzelski al crimen"'. La burocracia de estos PCs no sólo defiende con firmeza el status quo sino que identifica el socialismo. y la lucha contra el capitalismo con la política de las burocracias en el poder y sus regímenes.

En el otro extremo se encuentran las posiciones del Partido Comunista Italiano (PCI) y las del Partido Comunista de España (PCE).

primero condena vigorosamente el estado de guerra en Polonia, reclama la liberación de los presos políticos, la supresión de las medidas que impiden la actividad sindical y el "golpe asestado a la causa del socialismo con el empleo de la fuerza militar". Al declarar que se trata de "tomar nota de que la fase de desarrollo del socialismo que se inició con la Revolución de Octubre ha agotado su energía propia... al vincular los acontecimientos de Polonia con la política de la URSS y la evolución interna del regimen soviético, fundiza mucho su conflicto con Moscú.

Sin embargo, toda la orientación del PCI se sitúa en el marco de una estrategia de "compromiso histórico" entre "todos los componentes fundamentales de la sociedad polaca"'. Según él, había que impulsar con mayor "firmeza y coherencia la línea de la 'renovación' ". Por lo tanto, no se trata de pronunciarse a favor del poder democrático de los obreros, sino de la "corresponsabilidad" en el marco del propio régimen, junto al POUP, la Iglesia y la pequeña burguesía (campesinos).

Esta orientación se inscribe lógicamente en la política de "distensión internacional", de mantenimiento del status quo. Desemboca en un llamamiento abierto a la colaboración con las fuerzas •socialdemócratas —de la RFA, de Francia y de Escandinavia -, algunas de las cuales aceptan plenamente la política de hechos consumados en

La posición del PCE sólo se distingue de la del PCI en el carácter de su referencia a la Revolución de Octubre. La dirección del PCE mantiene esta referencia de forma explícita, pese a su carácter ritual. Esto tiene que ver con la crisis interna del PCE. En etecto, este recordatorio de la Revolución polémico contra el sector "renovador" (acusado de ser "socialdemócrata'') y está destinada a neutralizar los ataques del

"prosoviético". Hay que destacar, además, que ni el PCE ni las Comisiones Obreras (vinculadas al PCE) han participado o convocado ninguna movilización en solidaridad con los trabajadores polacos.

La forma y la naturaleza del ascenso de masas en Polonia, al igual que las contradicciones entre los PC y en el interior de cada PC, estimulan en el movimiento sindical, en una serie de países europeos, unas diferenciaciones análogas.

El impacto de los "acontecimientos polacos" en el movimiento obrero internacional, que se entrelazan con los problemas de estrategia anticapitalista planteados por la crisis y las necesidades de la solidaridad combativa con la revolución en América Central o de la lucha contra la remilitarización, se convierte en un factor importante de politización de un sector de vanguardia de la clase obrera. Ha acelerado, sobre todo en Francia, el desarrollo de una oposición, particularmente en la CGT, y le ha permitido avanzar en su homogeneización. 10. debe lanzar una campaña masiva y El movimiento obrero internacional unitaria de ayuda a la resistencia de los trabajadores polacos. La consigna "proleta-

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Polonia rios de todos los países, uníos" debe ser la divisa del movimiento de solidaridad con

El combate de los trabajadores polacos prosigue. Su difícil resistencia abre una nueva etapa en la lucha del proletariado contra el totalitarismo burocrático. En esta dura batalla están forjándose los dirigentes obreros, jóvenes e intelectuales, de la revolución política. Cuanto más eficaz sea la resistencia, tanto más de demostrará que la burocracia es incapaz de imponer sus soluciones contrarrevolucionarias, de imponer el silencio, tanto en el interior como a nivel internacional, tanto más el rechazo masivo de los trabajadores se colmará de espe-

Por lo tanto, hay que rechazar cualquier orientación que se contente con hacer de esta solidaridad un simple "homenaje a las magníficas luchas de los trabajadores polacos", enterrando de antemano cualquier perspectiva de futuro para el combate actual, sumiéndolo así en el silencio y el aislamiento. Este enfoque sólo puede hacer el juego de los aparatos burocráticos de

La IV Internacional compromete todas sus fuerzas en el impulso, en el seno del movimiento obrero internacional, de la campaña de solidaridad con las masas proletarias de Polonia. Todos los que hoy, en las filas de la clase obrera, se niegan a impulsar esta movilización, dividen a las masas obreras, en su propio país y a escala

Movilizarse contra la prohibición de Solidaridad, es apoyar al mismo tiempo a los derechos políticos y sindicales de todos los trabajadores, de Turquía, de Brasil, de El Salvador, del Estado español o de Rumannia. Reclamar la suspensión del estado de guerra, la puesta inmediata en libertad de todos los presos, la supresión de todas las trabas impuestas a las libertades democráticas, al derecho de reunión y de organización, es defender estas libertades contra los ataques del imperialismo y de las burocracias totalitarias. Organizar la solidaridad activa con los trabajadores polacos, actualmente, es facilitar y preparar el mismo apoyo activo del movimiento obrero internacional con el combate emprendido por el pueblo salvadoreño contra la Junta militar y demócrata cristiana y el imperialismo norteamericano. Estas son las lecciones más

• Todos los vínculos los meses pasados sindicato independiente y autogestionado de los trabajadores polacos y el movimiento obrero de los países capitalistas, deben utilizarse para romper el aislamiento en que quiere sumir el general Jaruzelski a las masas polacas. Prestar una ayuda material, alimenticia y médica, sigue siendo una de las tareas más importantes del momento.

Esto debe permitir restablecer los lazos, hacer circular la información y dar a conocer a los trabajadores polacos quiénes los apoyan efectivamente en el mundo: hermanos de clase y no los banqueros imperialistas que han recibido el golpe con alivio. Esta ayuda, que debe pasar a través de organismos independientes del Estado polaco (como la Iglesia, que actualmente es la única institución legal independiente), puede facilitar la recuperación de los lazos entre militantes de SOlidaridad y sectores de la población. Al hacerlo todo por enviar comisiones sindicales para investigar sobre la represión que sufren los militantes de Solidaridad, el movimiento obrero desvelará la tanto de los burócratas que hablan del. "respeto de las libertades" como de los portavoces del imperialismo, que cierran los ojos ante la suerte de los militantes sindicales, tanto en Polonia como en tur-

• En el movimiento obrero mismo, los marxistas revolucionari s explicarán sistemáticamente los objetivos y las acciones de discusión pública de las principales opciones en los debates sobre la autogestión o las experiencias de control obrero y social, deben convertirse en patrimonio del movimiento obrero internacional. De este modo se minará con la máxima eficacia la "solidaridad burocrática" que tantas veces se ha puesto de manifiesto desde 1980, ya sea en forma de una indiferencia calculada por parte de las direcciones sindicales, ya sea con la de una hostilidad abierta, ya sea con la de una desnaturalización de los objetivos de los trabajadores en el sentido de fomentar los proyectos de colaboración de clases defendidos por los aparatos refor-

"compromiso históri-

Ampliando al máximo esta solidaridad obrera, en la unidad e independencia de clase, podrán ponerse en jaque, parcialaprovechar los acontecimientos para reforzar sus posiciones ideológicas y opondrán a todas las propuestas de boicot contra Polonia o la URSS por parte de los

Semejante campaña sólo puede hacerle el juego a las grandes Ronald Reagan, que trata de camuflar su política criminal en América Central y otras partes. El apoyo a una campaña de "sanciones eficaces" equivaldría a reclamar que los grandes bancos y las potencias imperialistas estrangulen aún más a Polonia, con todas las consecuencias que tendría ello para las masas polacas.

Elector no afectará a los privilegios de la burocracia. ¿Y cómo hacer creer que la revuelta de los trabajadores se incrementaría con una miseria aún mayor?

Es más, esta campaña de sanciones equivaldría a sembrar las ilusiones más mistificadoras en torno a la naturaleza y el papel de los bancos imperialistas, y a darle al movimiento obrero el objetivo de presionar sobre los bancos para "'ayudar" a los trabajadores polacos. En fin, toda orientación de este tipo facilitará en última instancia la política de las direcciones de los PC —la campaña nacionalista de la burocracia soviética desempeña el papel de la "ciudadela asediada"-, y comportará el aislamiento del pueblo polaco, que es lo que precisamente busca el general Jaruzelski. La historia ha demostrado que el desarrollo del stalinismo vino favorecido por el aislamiento de la URSS.

• La IV Internacional situará su campaña de solidaridad con Solidaridad en estrecha relación con su esfuerzo por estimular las movilizaciones contra la remilitarización, contra la política agresiva de la OTAN, contra las iniciativas criminales del imperialismo norteamericano -un verdadero agente belicoso - en América Central y en el Caribe.

En este terreno salta a la vista la unidad de intereses de la clase obrera a escala mundial. Cualquier reticencia en el apoyo a los trabajadores polacos sólo puede frenar y dividir la movilización contra el rearme nuclear en Europa, por una "Europa desnuclearizada desde Portugal a Polonia" contra la agresión imperialista en América Central. Al mismo tiempo, cualquier abstención u oposición —como se observa en las filas socialdemócratas - frente a la movilización contra la OTAN o al apoyo a la lucha revolucionaria de los pueblos de Nicaragua, El Salvador y Guatemala, sólo puede debilitar la unidad y amplitud del apoyo al combate de la resistencia de las masas polacas.

La construcción y el refuerzo de una organización revolucionaria internacional, la IV Internacional, representa, en el seno de la vanguardia proletaria, el esfuerzo consciente y necesario para cumplir el conjunto de estas tareas.

- ¡Solidaridad con Solidaridad!

— ¡Abajo la dictadura militar de la burocracia!

- ¡Libertad inmediata de todos los presos políticos, sindicalistas, estudiantesie intelectuales!

— ¡Restablecimiento de todas las libertades políticas, sindicales y civiles!

— ¡Viva la solidaridad de los trabajadores de todos los países con todas las luchas de liberación, en defensa de todos los explotados y oprimidos, que emprenden un único combate por el mundo socialista de mañana!