Casi tres semanas después del golpe del 13 de diciembre,
Polonia sigue aislada del mundo: no se han restablecido las comunicaciones por teléfono y telex, muy pocos viajeros telecomunicaciones, y sigue estando prohibido desplazarse fuera de los límites del departamento. 10 días después de la tarjetas postales, «con la condición de que tengan un manifiesto
La resistencia al Golpe militar atraviesan las fronteras. El correo está sometido a la censura, las cartas llegan cortadas o tachadas con tinta negra, con el sello "Ocenzurowano" (censurado). En el interior del país tampoco se han restablecido las proclamación del "estado de guerra", Radio Varsovia anunciaba que los ciudadanos polacos ya podían enviar carácter de urgencia».
A población sigue sometida al toque de queda. El ejército y la milicia permanecen día y noche en las calles y carreteras. En estas condiciones es evidente que las informaciones procedentes de Polonia son incompletas y deben tomarse con reser-
La propia burocracia vas.
intenta desinformar, propagando rumores que desmiente después de dejarlos correr varios días. Las escasas fuentes de información representaban los que convoyes internacionales de ayuda y los viajeros extranjeros que volvían de
Polonia, se agotan. En vísperas del
Año Nuevo, el Ejército requisó incluso un convoy de camiones que transportaba mercancías de ayuda procedentes de la RFA, sin dejar penetrar en el territorio polaco a ninguno de los acompañantes.
Pero incluso las informaciones truncadas que difunde Radio Varsovia y la oficial dejan traslucir prensa una importante resistencia al golpe de Esta.
Cyril SMUGA do. Al igual que la amplitud de la represión... Un golpe de Estado previsto desde hace tiempo
El primero de septiembre de 1939, los ejércitos nazis penetraron en territorio polaco, sin declaración de guerra, se lee en los manuales de historia de las escuelas polacas. En la noche del 12 al 13 de diciembre de 1981, la burocracia emprendió la guerra contra los trabajadores polacos sin previo aviso, podríamos escribir ahora para parafrasear el curso de la historia.
Pero esta guerra se preparó mucho tiempo antes. Desde la primavera de 1981, los militares empezaron a ocupar los sillones ministeriales, a sustituir a algunos gobernadores de voivodía (re gión). En marzo-abril, según las informaciones de la BBC, se probó un sistema de telecomunicaciones militares, con apoyo de los ejércitos del Pacto de Varsovia. En noviembre, entró en funcionamiento.
Al mismo tiempo se iniciaron operaciones de depuración del contingente. En septiembre tenía que incorporarse a filas una mayoría de los reclutas, cosa que no se hizo: se temía que, al haber vivido durante un año la lucha de Solidaridad, como militantes sindicales o estudiantes, fueran un freno a los preparativos del golpe.
Paralelamente se prolongó la duración del servicio militar a los que ya lo habían terminado. Finalmente, a finales de octubre se enviaron "grupos operativos" del ejército a todo el país, para recoger informaciones, comprobar la actitud de la población, ayudar a la elaboración de listas de sospechosos. Algunas semanas más tarde, los mismos "grupos operativos" penetraban en las tabricas, segun la version oficial para "ayudar" a su buen funcionamiento.
Como primer ministro, primer secretario del POUP, jefe del ejército, el general Jaruzelski disponía de plenos poderes. Los ha aprovechado para intentar restaurar la dominación burocrática sacudida por la aparición en la escena política del sindicato independiente Solidaridad, que contaba con la legitimidad que le concedían sus diez millones de miembros, y con el apoyo de la mayoría de la población. A largo plazo no era posible ninguna coexistencia entre la dictadura burocrática y esta organización independiente de la clase obrera. Para restablecer el poder burocrático en su totalidad, había que romper los lazos establecidos entre los trabajadores, quebrar su organización, crear un clima de miedo y de sospecha: esto es lo que está haciendo el ejército polaco, ayudado por la milicia y los comandos paramilitares, creados en algunos lugares por el aparato del POUP, y de los "Sindicatos de ramo" - nueva denominación de la muy antigua correa de "transmisión" sindical del POUP. A pesar de la represión, numerosas huelgas
En la noche del sábado 12 al domingo 13 de diciembre, la mayoría de dirigentes conocidos de Solidaridad, tanto a nivel nacional como regional y de empresa, fueron encarcelados. Trasladados a las cárceles y campos de internamiento, preparados a toda prisa, sufrieron un tratamiento digno de los peores excesos de los golpes de Estado militares.
«En el patio, estábamos por decenas», cuenta una de las personas detenidas, en un testimonio difundido por la AFP. «Muchos en pijama y abrigo, como yo, arrancados de la cama. Permanecimos así durante 14 horas, obligados a estar de pie, en medio de un frio terrible. La temperatura era de 15 grados bajo cero. Nos habían esposado y a algunos les habían atado las manos en la espalda. (...) No podíamos hablar, había mujeres que lloraban, les habían quitado sus niños para llevarlos al orfelinato. (...) Transcurrida la mitad de la noche, llegaron nuevos prisioneros. Yo los vi: algunos habían sido salvajemente golpeados, a otros los traian desmayados...»
Pese a la represión y al trauma del golpe de Estado, el lunes día 14, por la mañana, numerosas fábricas se declararon en huelga. Carecemos de información para determinar con precisión la amplitud de esta primera oleada de resistencia. Pero se sabe que la mayoría de los grandes bastiones obreros - los astilleros de Gdansk, Gdynia, Szczecin, Cegielski de Poznan, PolskiFIAT FSO, la acería Huta Warszawa, la fábrica de tractores Ursus de Varsovia, el complejo siderúrgico Huta Lenina de Cracovia, el de Huta Katowice, la acería "Baildon", las minas de Silesia, la fábrica de aviones WSK de Swidnik, Pafawag, la fábrica de vagones de Wroclaw, etc., estaban en huelga.
Radio Varsovia anunció igualmente la condena a penas de 3 años a 3 años y medio de prisión, por «haber proseguido, el lunes 14 de diciembre, con sus actividades sindicales, organizado y dirigido una huelga», a sindicalistas de algunas pequeñas unidades periféricas, como el Instituto de Arboricultura de Kornik, el Centro de rehabilitación y ortopedia infantil de Nowy Sacz, etc. Esto indica que el movimiento de huelga fue seguido muy ampliamente durante los primeros días después del
Las estructuras de Solidaridad, destruídas, fueron sustituídas por redes de resistencia, centradas en las empresas más importantes, mientras estas estuvieran en huelga, y después clandesti-
Dos dirigentes de Solidaridad de la región de Varsovia, Z. Janas, presidente de la Comisión de empresa de Ursus, y W. Kulerski, vice-presidente de Solidaridad de Varsovia, que habían escapado a las redadas, escribían, el miércoles 16: «¿Hay que responder con un silencio aprobador, que nos convertirá en esclavos, en animales de tiro, o hay que proclamar nuestro rechazo? Contestar a esta pregunta es probar nuestra solidaridad». Y proponían negarse a trabajar en todos los sitios, no ceder sino ante la fuerza física, para reanudar la huelga pasiva cuando disminuyera la presión. Llamaban a la creación de cajas de resistencia, para restablecer los lazos de confianza y reaccionar frente al trauma del golpe de Estado.
Los pocos dirigentes nacionales de Solidaridad que escaparon a la redada
"UNAŁ
NE MA EUROPY SPRAWT LIWEM
BEZ POLSKI NIEPODLEC 2 F
contra la Comisión Nacional (KK), reunida en Gdansk, formaron un Comité Nacional. Este llamó a la huelga general para el sábado 19 de diciembre. Pocas informaciones se han filtrado sobre la realidad de esta movilización. Un movimiento decidido
La agencia soviética Tass sólo hablaba de una quinta parte de los trabajadores polacos en huelga, dos días después, pero la información no puede considerarse fidedigna. En la jornada sábado 19, anunciaba, en cambio, la militarización de los trabajadores de las fábricas, una después de otra, recordando que «la ley marcial se aplicará con todo rigor», a los que no respondieran a la orden de militarización. Se trataba, por supuesto, de luchar contra la... nieve, y no contra la huelga...
Ese mismo día, la radio anunciaba que siete mineros habían muerto y otros 39 habían sido heridos dos días antes, en la mina "Wujek" de Katowice, cuando las fuerzas del orden evacuaron a los huelguistas. Según la radio, los mineros habían "atacado" a las fuerzas. del orden «con piedras, picos y hachas».
En Gdansk y en Varsovia, la policía tuvo que disolver manifestaciones, el jueves 17. En Gdansk, y siempre de fuente oficial, fueron heridos 164 "civiles" y 160 milicianos NAREDOWN ARANCOP VERGOW 2Ł0~ZIE) ARPOU
TREND
Tras el anuncio de la intervención armada contra los mineros en huelga de "Wujek", las huelgas se endurecie. ron. En las minas, en "Piast"' y en "Zimowit", siempre según la agencia Tass, los huelguistas se' encerraron en el fondo, amenazando con hacer saltar la mina. Según Wiadomosci, el boletín de Solidaridad de la región de Varsovia, lo mismo sucedió en la mina "Manifest Lipcowy". El complejo siderúrgico "Huta Katowice" también fue ocupado, aunque la radio polaca anunciara dos veces el fin de la huelga.
El miércoles 23 de diciembre, según Radio Varsovia, el Ejército «ha utilizado material pesado» para desalojar a los ocupantes. Al parecer, después de esta intervención se detuvo a 300 trabajadores. Los obreros habían utilizado camiones y vagones de ferrocarril para montar barricadas. Publicaban regularmente un diario de huetga, Wolni Zwiazkowiec (el Sindicalista Libre, boletín que había sido suspendido por la después, Radio Varsovia anunciaba, citando al director de "Huta Katowi-
, que el 70% de los obreros habían reanudado el trabajo.
El lunes 28 de diciembre, Radio Varsovia indicaba que «la última huelga», la de la mina "Piast" de Tychy, había terminado. Según la radio, los mineros por teléfono, desde el fondo de la mina, que el comité de protesta se había disuelto y que estaban dispuestos a subir.
Al día siguiente, los militares proclamaron: es el primer día sin huelga en quince meses...
Sin embargo, muchas empresas han sido cerradas después de que el ejército y la milicia hubieran desalojado a los trabajadores que las ocupaban. Este es el caso, en particular, de los astilleros "Lenin" de Gdansk, París" de Gaynia, "Warski" y "Parnica" de Szczecin. Los trabajadores reanudaron la huelga -pasiva, ocupación- cuando se les llamó a volver a la empresa. Y veces consecutivas. Ante la determinación de los obreros, los burócratas recurrieron al lock-out. En empresas, el trabajo sólo se reanudaría
Pero el final de las huelgas no es ni mucho menos el final de la resistencia. Si Radio Varsovia se felicitó por la detención de los miembros del Comité Nacional de Huelga, están creándose Varsovia; Solidaridad ha publicado y ampliamente cuatro comunicados desde la noche del golpe de Estado, conteniendo informaciones sobre la resistencia en varias regiones del país. Además, Zoiginiew Bujak, presidente de Solida ridad de la región de Varsovia, logró escaparse durante un traslado de prisioneros, y ha pasado a la clandestinidad. En Silesia, una "Organización de resistencia Solidaridad-Silesia"' ha difundido «los 15 mandamientos de la resistencia pasiva». Dos días después, este folleto se difundía en Varsovia, a una distancia de unos 350 kilómetros
«En caso de huelga, no crear ningún Comité de huelga: no es necesario que haya un líder», dice: «Trabaja lentamente, critica el desorden y la ineficacia de los jefes, deja todas las decisiones en manos de los comisarios militares y los colaboradores. (...) Crea el vacío alrededor de los canallas. (...) Sigue al pie de la letra las instrucciones más idiotas. (...) La estupidez de los reglamentos es tu aliada más segura. Acuérdate al mismo tiempo de ayudar en cada situación a tu compañero de trabajo o tu vecino, sin preocuparte de los reglamentos. (...) Toma la baja por enfermedad con la mayor frecuencia
Boicotea abiertamente a los familias de los detenidos y de todas las víctimas. Crea en tu empresa cajas de ayuda social. Haz pintadas en los muros, pega carteles, distribuye octavillas y los documentos independientes».
El texto caracteriza finalmente la lucha de liberación nacional, por las libertades civiles y militares.
Esta resistencia pasiva organizada parece dar sus frutos: durante una semana, los 15.000 trabajadores de la fábrica de tractores Ursus sólo han Poznan, según Solidaridad, de Varsovia, los obreros de Cegielski sabotean la producción. Finalmente, las autoridades han tenido que reconocer que el nivel de producción era inferior al de antes del golpe, por mucho que "por primera vez en 15 meses no hay huelNingún compromiso posible
En esta situación, la burocracia actúa en dos frentes:
•Por un lado, la represión se abate gravemente sobre los militantes sindicales encarcelados: el procurador ha recurrido contra todas las sentencias inferiores a tres años.
•Por otro, afirma su voluntad de apertura y democracia, sustituyendo las proclamas "socialistas" discurso cada vez más abiertamente nacionalista. Este era el tono del discurso del Presidente del Consejo de Estado, Henryk Jablonski (oficialmente la autoridad suprema), difundido ampliamente por la radio y televisión el jueves, 31 de diciembre. Así, la burocracia intenta sembrar la duda y la confusión, intimidando a los que quieren resistir. En estas maniobras utiliza ampliamente las tegiversaciones de la jerarquía católica. Está preocupada por preservar el grado de libertad de que disponía antes de agosto cuando las asociaciones, revistas y editoriales católicas gares de actividad independiente de la conquista y dió fuerza al episcopado polaco, permitiéndole agrupar en torno a la Iglesia no sólo a los creyentes, sino también a numerosos laicos que vieron espacio que escapaba al estricto control de la burocracia. Hoy, la jerarquía católica, al hablar de un mismo tiempo condiciones inaceptables para la burocracia (la suspensión del "estado de guerra"'), intenta protegerse por todos los lados. De una parte, intenta salvar su lugar en el juego de las instituciones, y por otra, su influencia entre las masas.
Pero estos intentos de compromiso son ilusorios: para llevar a término su golpe, la burocracia tiene que quebrar la resistencia de los trabajadores. Para ello ha tenido que ir cada vez más lejos en la represión. El anuncio de los procesos, la cifra creciente de los encarcelados que reconoce (primero 1.000, después 3.500 y ahora 5.500), las amede militarización entre los campesinos, lo atestiguan. Pero al mismo tiempo aumenta el rechazo masivo del nuevo orden por parte de la población, rechazo que se vuelve contra todos los que quieren pactar
Las recientes medidas económicas anunciadas -autofinanciación de las empresas, reducción de las raciones alimenticias, alza de los precios indusburocracia de atacar el nivel de vida de
Estas medidas implicarán, en efecto una disminución radical de los salarios, si se aplican enteramente. Además, se ha establecido una liberalización de los precios al detalle -se prevén alzas del orden del 300%
En febrero de 1971, después de "pacificar" las huelgas del Báltico, Edward Gierek tuvo que retroceder ante las huelgas de mujeres que protestaban contra el descenso del nivel de vida. Ya en aquella época, el general Jaruzelski era uno de los principales personajes de la burocracia. O