Las reacciones en caliente que siguieron al golpe de Estado del 13 de diciembre en Polonia han demostrado la inmensa sensibilidad que existía en el seno de la clase obrera de los
Solidaridad una esperanza y un ejemplo para el proletariado reunieron a millares de trabajadores, a partir del domingo 13 de diciembre, en la mayoría de grandes ciudades europeas.y de otros continentes, la movilización proseguiría de manera
El movimiento obrero internacional, al lado de "Solidarnösc"
países occidentales ante la lucha de los trabajadores polacos. Todos los que desde hace 16 meses veían en del mundo entero, bajaron a la calle para proclamar su indignación y manifestar su apoyo al movimiento de resistencia emprendido.
Tras las primeras manifestaciones espontáneas que intensa durante toda la semana siguiente.
ÁS de 50.000 personas en la mani-
M festación de París, el lunes 14, convocada por las grandes confederaciones sindicales (con la excepción de la
CGT). 20.000 en Roma, el martes 15, tras la convocatoria del conjunto de direcciones sindicales. 10.000 en Estocolmo, el jueves
17, donde la dirección regional de Estocolmo de la central sindical LO organizaba la manifestación junto con el Comité de Soli-
Jacqueline ALLIO daridad con Polonia. 2.500 en Viena y 2.000 en Copenhague, el lunes 14, 1.000 en Lisboa al día siguiente, etc...
La amplitud de las movilizaciones ha dado en general la medida del apoyo más o menos decidido que las direcciones de las organizaciones del movimiento obrero han dado a estas iniciativas. Con la excepción de los Estados Unidos y de Gran Bretaña, donde el carácter masivo de las manifestaciones (15.000 en Londres) se debió a una fuerte participación de las comunidades polacas, con un tono anticomunista indiscutible, es importante subrayar el carácter de clase y la composición ante todo obrera de la mayoría de estas movilizaciones. Los Partidos Comunistas ante el golpe
La brutal represión ejercida por la dictadura militar y la violación intolerable de las libertades democráticas que constituye la ilegalización de Solidaridad, comportarían reacciones viscerales en la mayoría de trabajadores y provocarían divisiones sin precedentes en el seno del movimiento obrero.
No sólo en Francia, donde los acontecimientos polacos han dado lugar a profundas fisuras en el seno de la CGT y del PCF, sino también en Portugal, donde a pesar de las violentas declaraciones del PCP, que apoyaban a fondo al general Jaruzelski, varias direcciones nacionales de la CGTP, la central sindical estrechamente vinculada al PCP, afirmaron su apoyo a Solidaridad y adoptaron resoluciones que rompían totalmente con las posiciones de su dirección. Bajo la presión del movimiento, la dirección de la CGTP cambiaría un poco su actitud pasando de las declaraciones en que justificaba el golpe de Estado a una posición más matizada, que afirmaba su defensa de las libertades sindicales.
Asimismo, en Italia, tras las declaraciones muy suaves de la dirección del PCI, «muy alarmada por las medidas del gobierno polaco», pero que denunciaba en la misma ocasión las posiciones de los extremistas de todos los bandos y preconizaba la unidad nacional, el discurso de Luciano La-
dirigente de la CGIL y miembro del Buró Político del PCI, en la manifestación central que se celebró en Roma, mostró que la actitud adoptada no contaba ni de lejos con la unanimidad en la más alta instancia del Partido.
«Quiero dedicar la última parte de mi discurso a mis camaradas comunistas, los camaradas que no han tenido el valor de condenar sin equívocos y sin reservas el golpe de Estado en Polonia totalmente equivalente a una invasión del exterior. No es posible equiparar este golpe de Estado con los eventuales errores de Solidaridad (...). ¿Qué tipo de socialismo puede defender un régimen que ilegaliza a 9 millones de trabajadores? No queremos un régimen así», declararía en su alocución final ante 20.000 trabajadores que bajaron a la calle.
El editorial de l'Unitá, el diario del PCI, del martes 14 de diciembre, afirmaba a su vez que este golpe de Estado representaba un fracaso de la dirección del POUP, mostrando su incapacidad para llevar a cabo la línea de "renovación": «Si los grupos dirigentes de los países del Este no comprenden las aspiraciones democráticas de los trabajadores, los procesos de renovación y emancipación —sobre todo en esos países altamente desarrollados— acabarán inevitablemente por entrar en conflicto con la misma realidad del socialismo realmente existente», añadía en una frase alambicada.
De pronto, Enrico Berlinguer endureció el tono con respecto al POUP, en su aparición en la televisión, la misma noche de la manifestación, afirmando que ya no había esperanzas en el socialismo del Este y que había que buscar en otras partes otras formas verdaderamente democráticas.
La revolución polaca ha abierto un nuevo capítulo en la historia de la crisis de los Partidos Comunistas occidentales. Las fisuras y las rupturas que aparecen en las esteras más elevadas de estos partidos y de los sin'dicatos que controlan son la expresión de la negativa de un número cada vez mayor de militantes de base a seguir a sus direcciones por el camino de la traición a los intereses del proletariado. Los socialdemócratas y Polonia
En cuanto a las direcciones socialdemócratas, si bien salen más airosas debido a la demagogia que emplean en su mayoría, no escapan tampoco a las críticas de sus bases, deseosas de que las grandilocuentes declaraciones de los primeros días den lugar a efectos concretos.
En Alemania Federal, por ejemplo, la dirección del DBG —la potente central sindical controlada por el SPD- declaró su simpatía por el sindicato independiente Solidaridad el mismo lunes 14 (subrayando, sin embargo, que la resolución de la crisis era asunto del pueblo polaco). Pero bastó con la actividad de los Comités de Solidaridad con Solidarnosc, que impulsaron las primeras manifestaciones, y con las interpelaciones de algunas direcciones nacionales, como la de IG Metall, o de direcciones regionales del DGB, como la de Francfort, que emplazaban a la dirección central a convocar manifestaciones en todo el país y a apoyar a las que ya estaban organizadas, para que Vetter, el presidente del Sindicato, se dejara de declaraciones que no cuestar nada y anunciara — con solamente 15 días de retraso - la creación de un Comité de Apoyo al pueblo polaco.
La pasividad de las direcciones sindicales en los países en que el movimiento obrero está dominado por la socialdemocracia, explica que esta última aparezca como minoritaria en las campañas emprendidas, como sucede en Alemania, donde la acción de las iglesias, de las organizaciones de derechas y de la emigración polaca anticomunista ocupa un lugar cada vez mayor en los medios de comunicación.
Asimismo, en Gran Bretaña, la ausencia del Partido Laborista y de los sindicatos en las manifestaciones organizadas después del golpe (se habían limitado a enviar a un portavoz), dejó el campo libre a la derecha. Por consiguiente, con excepción de los cortejos organizados por la extrema izquierda, la corriente socialista apareció como muy minoritaria en la movilización.
En cuanto a los burócratas belgas de la one
Central sindical FGTB, calmaron su mala conciencia llamando el viernes 18 a una huelga de una hora en todo el país. Pero tanto la hora como el día escogidos - 16 horas, en vísperas del fin de semana-, así como el cinismo de la dirección, que no hizo nada por movilizar, explica que las manifestaciones regionales en que debía culminar esta hora de paro no hayan reunido a más de 5.000 personas en todo el país. Ape nas más, dicho sea de paso, que las primeras movilizaciones convocadas por iniciativa de los Comités 1º de Mayo, a partir del domingo día 13. El ejemplo de los estibadores de Aarhus
De ahí que no sea asombroso que el número de iniciativas concretas tomadas hasta ahora en el seno de la clase obrera para apoyar al movimiento de resistenciua de los trabajadores polacos, haya sido tan limitado.
El ejemplo de los estibadores de Aarhus en Dinamarca es por el momento un fenómeno excepcional. En efecto, éstos se declararon en huelga durante cuatro días para protestar contra la llegada a su puerto de un barco polaco que había sido cargado en Polonia por trabajadores a los que se les apuntaba con un fusil por la espalda. Los estibadores de Aarhus exigieron en particular de la dirección nacional de su sindicato que encabezara la movilización.
Y su acción no dejó de tener efectos en la medida en que el movimiento obrero danés tiende a afirmarse más claramente en una campaña que al principio se caracterizaba sobre todo por las iniciativas de las organizaciones humanitarias. Actualmente, las direcciones sindicales protestan no sólo contra el golpe de Estado, sino que critican a esas mismas asociaciones humanitarias que organizan convoyes de alimentos para Polonia sin preocuparse si realmente serán distribuídos entre la población trabajadora. Una tarea primordial: Informar
La pasividad de las direcciones sindicales no es, sin embargo, el único obstácuio a superar para que pueda desarrollarse la movilización de masas en los países occidentales. Una de las tareas fundamentales de los que encabezan el movimiento de Solidaricon los trabajadores polacos, consistir en informar a la clase obrera de su país respectivo sobre la naturaleza real del sindicato Solidaridad y de la lucha que viene desarrollando desde agosto de 1980
Porque la desinformación practicada sistemáticamente por la prensa de los partidos comunistas durante todo este periodo ha dejado huellas en la cabeza de los trabajadores: se ha podido constatar en Italia, particularmente, donde la debilidad de las manifestaciones regionales, organizadas sin embargo unitariamente a convocatoria de los sindicatos, se debió en particular a la desconfianza de numerosos obreros italianos ante un sindicato que consideraban manipulado por la Iglesia Católica y del que dudaban que persiguiera objetivos de clase.
Uno de los elementos que explican la ausencia casi total de una respuesta por parte, no sólo de la dirección de las Comisiones Obreras (CC.OO.) españolas, sino también por parte de la base de ese sindicato, reside también en un anticlericalismo bastante primario al que hay que responder mediante una contra-información sobre la naturaleza y los objetivos reales de Solidaridad. Por la unidad de acción
De una manera más general, la movilización en apoyo a la resistencia de los trabajadores polacos impone una batalia por la unidad de acción de las diversas fuerzas del movimiento obrero, ya sea a propósito de las acciones emprendidas para impulsar la ayuda alimenticia y el apoyo financiero a Solidaridad, ya sea a propósito de las comisiones de investigación y las iniciativas de apadrinamiento destinadas a establecer lazos directos con los trabajadores polacos de tal ciudad, tal ramo o tal empresa. El ejemplo mismo de Solidaridad —sindicato único que reúne en su seno a 10 millones de trabajadores- es una poderosa palanca para luchar contra la división y la dispersión de fuerzas y responder a las peticiones de ayuda dirigidas al movimiento obrero occidental por los representantes de Solidaridad en el extranjero. El papel de los Comités de Solidaridad
En este sentido, los Comités de Solidaridad con Solidarnosc - cualquiera que sea su nombre -- tienen que desempeñar un papel fundamental. No sustituir a las fuerzas sindicales, las únicas capaces de impulsar movilizaciones con un verdadero carácter de masas, sino como estructuras cuyas iniciativas sean susceptibles de superar las reticencias de las direcciones del movimiento obrero a emprender la acción y dar un ejemplo concreto de lo que puede realizarse inmediatamente para apoyar al movimiento de resistencia en Polonia.
Por lo demás, estos comités han conocido un desarrollo vigoroso desde el golpe de Estado militar del 13 de diciembre. En Francia, donde en aquel momento sólo había menos de una docena, existen ahora comités en la mayoría de ciudades importantes — tan sólo en la región parisina se han contado ya una cincuentena, y se trata de comités de barrio, de empresa, de facultad o de instituto.
Asimismo, en Bélgica estos comités se han constituido en las principales ciudades y se plantean organizar un mitin central para la tercera semana de enero. Lo mismo en Alemania Federal, donde la Coordinadora Nacional de Comités, que ya existía antes del golpe de Estado, organizará a mediados de enero una semana de acción en Solidaridad con Solidarnosc, y ya emprende actualmente una ofensiva en dirección a los sindicatos, para que éstos lancen una campaña de apadrinamiento destinada a recoger el máximo de información sobre la situación de los trabajadores encarcelados o internados, y a forzar a los militantes en el poder a ponerlos en libertad quincena de Comités en diversas ciudades, y el de Estocolmo ha tenido que subdividirse en ocho comités en toda la ciudad, para hacer frente a la afluencia de participantes. Los de Portugal, a su vez, han escogido las fechas del 29 y 30 de enero como primer punto culminante de la campaña que han iniciado. En España, finalmente, donde la campáña no hace sino empezar, se ha podido constatar la importancia de las iniciativas adoptadas por tales comités con motivo del primer mitin importante que se celebró en Barcelona el 23 de diciembre, en presencia de 400 personas, a iniciativa del Comité de Solidaridad con Solidarnosc, intelectuales y algunas organizaciones de extrema
Mediante la propaganda y el trabajo de mediante boletines que'editan en su mayoría-, estos comités pueden ser una palanca para los militantes sindicales que intentan impulsar el debate en sus organizaciones y que necesitan poder apoyarse en propuestas de acción concretas para impulsar la creación de colectivos intersindicales de ayuda a Polonia en los lugares de trabajo.
Independientemente del carácter poco representativo de la Coordinadora Internacional de Comités de Solidaridad con Solidarnosc, cuya reunión se celebró el domingo 20 de diciembre en París, los tres ejes de movilización en torno a los cuales hubo un acuerdo de todos los participantes en dicha reunión, pueden retomarse en todos los países como perspectiva inmediata de la movilización. En efecto, esta Coordinadora se pronunció a favor de: • "Un incremento de la ayuda alimenticia y sanitaria al pueblo polaco, distribuida por Solidarnosc y, hoy, por la única organización legal independiente del poder, la Iglesia, así como toda organización autorizada por la Coordinadora de Representantes de Solidarnosc en Europa"'. • ''Una ayuda financiera a la resistencia de los trabajadores polacos, que será gestionada por los representantes de Solidarnosc en el extranjero, en espera de restablecer el derecho a la existencia y a la actividad de Solidarnosc en Polonia' • "'La liberación inmediata del conjunto de presos políticos, informaciones sobre suerte de todos los cargos de Solidarnosc".
La coordinadora de comités europeos propone por tanto "mantener los lazos ya existentes con los trabajadores polacos. Uno de los medios más eficaces está en el hermanamiento apadrinamiento de estructuras militantes de diferentes países (sindicatos, comités, secciones de empresal con las estructuras respectivas sometidas a la represión en Polonia".
Lo esencial de la campaña de defensa de los derechos de actividad de Solidaridad y contra la brutal represión ejercida por los militares en el poder, debe estar destinado a crear el máximo de lazos posibles con los polacos. La miento de apoyo a Solidaridad, en lo inmediato, consiste sin duda en denunciar y aislar a la dictadura militar, pero sobre todo en romper el muro de silencio que trata de imponer ésta al movimiento de resistencia Contra todo boicot económico
En este sentido, hay que oponerse a las retomadas en occidenta por una parte de la izquierda. Tales medidas, lejos de ayudar a romper el estado de sitio impuesto actualmente por el Consejo militar, sólo podrian cortar un poco más a los trabajadores polacos de sus hermanos de clase occidentales. Y sobre todo, sólo podrían hacerse a espaldas de los trabajadores polacos mismos, en un momento en que la Junta militar intenta imponerles el trabajo obligatorio, la semana de 6 días y la jornada de 12 horas. Sólo podrían ayudar al poder establecido a imponer el plan de austeridad que intenta aplicar en
Además, llevan el agua al molino de los gobiernos imperialistas, como el de Ronald Reagan, que propone un embargo econó mico y que intenta escudarse en la excusa de la ingerencia soviética para justificar hoy su ayuda a las dictaduras centroamericanas, y mañana una intervención directa en América Central, y más en general, la acentuación de su política de remilitarización.
A estos gobiernos imperialistas no les preocupa en absoluto la suerte de los trabajadores, ya sean los trabajadores polacos, ya sean los de su propio país. Lo que les interesa es ensuciar la idea del socialismo a los ojos de los obreros, para tratar de impedir la movilización de la clase obrera de su propio país. Al margen de las divergencias tácticas que pueden tener en torno a la cuestión de las sanciones económicas (la negativa de Helmut Schmidt a seguir a Ronald Reagan en el camino del boicot se debe evidentemente a los enormes intereses que esto pondría en juego en los intercambios Este-Oeste, en particular en lo que se refiere al comercio de Alemania Federal con Polonia), todos están de acuerdo en un
SOLIDARIDAD CON
SOLiNA
punto: afirmar que la responsabilidad del golpe de Estado incumbe a Solidaridad, o por lo menos a su ala radical.
"El domingo hace una semana, los radicales de Solidaridad, convencidos de que contaban con el apoyo de la nación, habian utilizado el arma económica del sindicato — el derecho a declararse en huelga-— para impulsar una guerrilla incesante contra el Partido. Al hacerlo, han empujado poco a poco a su dirigente, Lech Walesa, a una posición que éste habría preferido evitar. Sus últimas exigencias - elecciones libres y un referéndum nacional para saber si el Partido Comunista era apto para gobernaramenazaban al POUP con su desaparición. Esto iba demasiado lejos: el contexto geográfico en el que se encuentra Polonia exige un mínimo de respeto al Partido, mientras lo exijan los rusos", afirma un editorial de The Economist de Londres, del sábado 19 de diciembre, que expresa bien el tono de la prensa burguesa en general.
En otras palabras: por supuesto había que restablecer el orden... Más allá de las protestas de los gobiernos burgueses ante los atentados contra las libertades democráticas, y de las lágrimas de cocodrilo que vierten en torno a la suerte de los trabajadores polacos, lo que aparece claramente es su apreciación común de que "no hay que ir demasiado lejos"
Apreciación que se deriva de una política que les es común a todos ellos, la de intentar imponer sus programas de austeridad a sus clases obreras respectivas, haciendo todo lo posible por limitar los ingresos directos e indirectos de los trabajadores, lanzando ataques sistemáticos contra los derechos sindicales (prohibición de los piquetes de huelga) y haciendo todo lo posible por poner en tela de juicio las conquistas de la clase obrera arrancadas en los últimos 10
Frente a todo ello, sólo el apoyo activo del movimiento obrero es capaz de ayudar a los trabajadores polacos en lucha, y no las medidas de boicot tomadas por los gobiernos imperialistas. La solidaridad que se ha afirmado desde agosto desarrollo de la revolución polaca, ha llevado a crear lazos entre los obreros polacos y el proletariado occidental.
La combinación de la crisis del stalinismo y la crisis del capitalismo ha comprtado una toma de conciencia inicial de la unidad del movimiento obrero en el Este y el Oeste.
Los trabajadores de los países occidentales se han dado cuenta que tenían mucho que aprender de un movimiento que luchaba en dencia y por un sistema socialista verdadeLos trabajadores polacos, que hasta ahora sólo conocían del capitalismo la imagen de escaparates llenos y que ocasión, en muchos casos por vez primera, de salir de su país; han reaccionado a fenómeno del paro y de la desigualdad en la distribución de la riqueza. Estos primeros pasos en la vía de un reconocimiento de la objetivos perseguidos por unos y otros, explica la amplitud de la movilización espontánea del domingo 13 de diciembre ante el golpe de los militares, destinado a aplazar a un movimiento que repretrabajadores del mundo entero.
En esto, y en la voluntad de mantener y extender los lazos que han empezado a establecer, hay que apoyarse para ampliar el movimiento de solidaridad. El carácter masivo de las movilizaciones de estas últimas semanas ha constituido una presión suficiente para que la dirección de la Internacional Socialista — a pesar de sus profundas divisiones en cuanto a la actitud que debe adoptar frente al gobierno polaco, tanto en el terreno diplomático como en el económico - terminará decidiéndose a sacar una declaración que defiende los derechos democráticos y la independencia nacional, ya sea en Polonia, ya en Turquía, en Afganistán o en El Salvador, y afirmando por lo demás: "'Las violaciones sistemáticas de los derechos del hombre y de los derechos sindicales nos afectan a todos".
Hay que cogerles a los dirigentes socialdemócratas la palabra, hay que exigir que hagan todo lo posible por obligar a la dicta dura militar polaca a suspender el estado de sitio y a poner en libertad a los presos polítisilencio, exigir información sobre lo que se ha hecho con los trabajadores polacos encarcelados o internados, enviar comisiones de investigación, hacer llegar la voz de nuestra solidaridad a la propia Polonia, éstas son las tareas del momento para el movimiento obrero del mundo entero y para todos los que luchan por las libertades democráticas reales.