Declaración del Secretariado Unificado de la
Solidaridad con los
trabajadores polacos
IV Internacional (17-XII-81)
A burocracia polaca ha declarado la guerra a los trabajadores, a los estudiantes, a las fuerzas vivas de toda la nación. Incapaz de aceptar la realización de la vieja consigna: «la emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos», ha lanzado una represión masiva brutal y sangrienta contra la clase obrera y sus aliados.
•Dieciocho meses después del comienzo de la revolución política antiburocrática, Jaruzelski, los suyos y el Kremlin han iniciado la contrarrevolución con el golpe de Estado militar del 13 de diciembre de 1981. Su objetivo es claro: suprimir todas las conquistas políticas del proletariado arrancadas a la burocracia desde hace meses. El programa de esta contrarrevolución habla por sí mismo: suspensión y destrucción del sindicato independiente gestionado por los propios trabajadores; supresión del derecho de huelga; abolición de la prensa obrera libre, no censurada; supresión de los sábados libres; prolongación del tiempo de trabajo; suspensión de todas las libertades democráticas elementales; proclamación de la ley marcial. Los dirigentes sindicales, delegados empresas, libremente elegidos por los trabajadores, los militantes de Solidaridad son detenidos a millares. Todo el espacio de actividad política, ideológica, cultural, libre e independiente, de las masas trabajadoras ha sido suprimido.
Esta represión tiende a endurecerse. La burocracia, una vez emprendida esta vía no retrocederá ante las matanzas ni la ins tauración de campos de concentración, pisoteando la más elemental dignidad humana.
Este intento de contrarrevolución expresa la voluntad de la burocracia polaca, espoleada por la burocracia soviética y todos sus aliados, de conservar a cualquier precio el monopolio del poder político en Polonia, base de sus exorbitantes privilegios materiales. Desde el verano de 1980 se han sucedido los esfuerzos para ello, buscando contener y dividir el empuje de las masas. Los mismos acuerdos de Gdansk sólo constituyeron, para la burocracia, una maniobra para ganar tiempo.
Desde hace meses, y paralelamente a sus llamamientos a la."'concordia nacional" , la burocracia no había cesado de preparar la contraofensiva. El ataque y la evacuación de la academia de bomberos, constituyó para ella un test: se iba hacia un enfrentamiento inevitable. Los esfuerzos de los conciliadores de todos los campos fracasaron.
Este fracaso no es debido ni a los "extremistas"' de Solidaridad, ni al "ala dura" de la burocracia. Tiene su origen en la incompatibilidad entre la dictadura burocrática y los derechos sindicales y democráticos de los trabajadores. A largo plazo, no se podía defender estos últimos sin derrocar a la burocracia, ni se podía defender a ésta sin suprimir estos derechos.
Durante las últimas semanas la burocracia comprendía que su credibilidad bajaba cada vez más, y que la de Solidaridad, como verdadero contrapoder, aumentaba en la misma proporción ante las masas. El último sondeo efectuado por sociólogos polacos lo prueba.
La base de Solidaridad empujaba hacia la puesta en pie de un sistema de control obrero de la producción y la distribución de bienes, de un sistema de consejos de trabajadores y de guardias obreras en las empresas.
Esta radicalización encontraba su expresión en el propio seno de la dirección nacional de Solidaridad, en la que los defensores de la moderación no habían ahorrado sus esfuerzos.
Huelga general activa y preparación de un plan de urgencia constituían la respuesta lógica del proletariado a los intentos burocráticos de dislocar el sistema de aprovisionamiento, haciendo responsable de ello al sindicato. Los trabajadores respondían en la práctica a todos estos mentirosos y sabo teadores en el poder: vamos a demostrar al país que bajo nuestra dirección la producción funcionará perfectamente y podrá sa-
tisfacer las necesidades de la población.
La revolución polaca ha revelado una vez más que las masas desplegan un tesoro de coraje, de espíritu de iniciativa, de capacidad creadora, de voluntad de lucha durante un ascenso revolucionario. Sin estas cualidades, no hay revolución posible, pero ellas solas no bastan para asegurar la victoria. La cuestión del poder sigue siendo decisiva.
El adversario puede retroceder. parecer paralizado. Puede abstenerse de golpear e incluso de actuar durante un cierto tiempo. Pero mientras posea lo esencial del poder (un núcleo operativo de la fuerza de represión, el acceso a las telecomunicaciones, la capacidad de actuar centralmente), y si ningún contrapoder centralizado se le opone en todos estos terrenos, puede recuperar la iniciativa decisiva momento, en el lugar y en las condiciones que elija. Entonces la balanza puede inclinarse de nuevo en su favor.
Para impedir esta salida negativa, las masas deben disponer de órganos de poder centralizados, capaces de concentar sus gigantescas fuerzas y, a partir de ello, permitirle presentar su candidatura al poder. Por otra parte, en torno a esta cuestión se ha operado un proceso de diferenciación dentro del sindicato. Así se iban reuniendo los elementos que debian permitir el surgimiento de una dirección capaz de movilizar a las masas y conducirlas hacia la respuesta adecuada en el momento decisivo. El poder burocrático comprendía el desarrollo de este proceso de maduración política y ha actuado para acabar con él.
Su respuesta literal ha sido declarar la • guerra a su propia clase obrera, como un Pinochet cualquiera. Lo ha hecho violando cinicamente su propia constitución y sus propias leyes, que sólo dan derecho a la Dieta para proclamar el estado de guerra.
Pero esta dictadura militar ha sido establecida en nombre y por la burocracia entera, y no en beneficio de cualquier "casta
El objetivo inmediato de la contrarrevolución política que ha comenzado en Polonia, no es en absoluto "defender el socialismo" contra la burguesía o el imperialismo. Es la defensa del poder y los privilegios de la burocracia contra la clase obrera, la supresión de las conquistas obreras de los últimos 18 meses. Pero tras este objetivo político inmediato se perfila otro objetivo social y económico, muy importante también para
Por su arbitrariedad, su despilfarro, corrupción, por la incoherencia y el carácter desmedido de sus proyectos económicos, por su recurso a créditos capitalistas de una amplitud irresponsable, por los destrozos producidos en la planificación, la burocracia ha provocado en Polonia la más grave crisis económica que haya conocido un Estado obrero burocratizado desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La caída de la producción industrial y agrícola, la desorganización del sistema de transportes y aprovisionamiento de la población en bienes de primera necesidad y servicios socia-
Than precipitado una tensión económica y social insoportables.
Cualquier gobierno de Polonia estaría obligado a adoptar medidas radicales para ordenar la casta y reorientar la situación
Pero el contenido concreto de toda "reforma económica" adoptada en el país no expresa simplemente preferencias técnicas o alternativas ideológicas. Expresa prioridades políticas y sociales, que son función de los intereses de grupos sociales muy concretos. La "reforma económica" que el gobierno de la burocracia intenta realizar con el apoyo de un ala de la tecnocracia y los intelectuales deberá efectuarse a través de una dura política de austeridad a expensas de la clase obrera: reducción brutal de las rentas reales; supresión del derecho al trabajo, es decir, despidos masivos en las empresas; prolongación simultánea de la duración del trabajo; aceleración de los ritmos de la producción.
Como la burocracia es perfectamente consciente de que tal reforma es irrealizable con una clase obrera organizada y disponiendo de libertad para expresar su oposición, la contrarrevolución que está en marcha intenta desorganizarla, volverla a ato-
En la víspera del golpe de Estado, el director del Instituto de Marxismo-Leninismo, dependiente del POUP, Jerzy Wiatr, enumeró durante una conferencia dada en Cracovia, reseñada por el diario estalinista local Gazeta Krakowska, las cuatro posibilidades de "solución política" a la crisis polaca. La tercera era, según él, «la instauración de un gobierno militar... poder autocrático benevolente... que se apoyaría en el campesinado y los trabajadores de cuello blanco muy competentes» lado lo de la "competencia": es fácit com-
"Apoyándose", es decir, "en el campesinado y los trabajadores de cuello blanco", pero ¿ contra
Hay que comprender en el mismo sentido la presión que el gran capital internacional, y en primer lugar, el europeo, ha ejercido sobre la burocracia polaca para que "restablezca el orden" en su país, para que el flujo de los intereses y devolución de las deudas pueda circular de nuevo sin obstáculos hacia las cajas fuertes de los bancos occidentales. Porque estos obreros polacos, nizando huelgas sin cesar, impidiendo a las gentes de arriba consagrarse a sus dignas ocupaciones, habrían creado el riesgo de sembrar el desorden en toda Europa, con su absurda pretensión de ser los dueños de sus casas e incluso gestionar sus fábricas y su Estado. Según el diario burgués de Suecia Dagens Industri, estos banqueros habrían llegado incluso a intervenir discretamente, antes del 13 de diciembre, en favor de un gobierno fuerte. El Sunday Times del 13 de diciembre ha publicado una información similar procedente de otras fuentes.
Por otra parte, desde el momento de las negociaciones para la prórroga de los préstamos vencidos en la primavera de 1981 y las negociaciones para la adhesión al Fondo Monetario Internacional en otoño, solicitada por la burocracia polaca, los capitalistas occidentales habían presionado para que el gobierno polaco "se comprometa a imponer fuertes medidas de austeridad a su pueblo que reduciría el nivel de vida y aumentaría el paro" (New York Times, 28 de abril de 1981).
Basta escuchar la reacción de todos los "responsables"' de este mundo, inmediatamente después del 13 de diciembre, del Papa a Ronald Reagan, pasando por Helmut Schmidt, Claude Cheysson y Margaret Thatcher, para comprender hasta qué punto una verdadera Santa Alianza mundial temía el potencial de combate del proletariado polaco, querría permitir a la camarilla de Varsovia poner sus botas sobre la nuca de las masas polacas, para que el orden siga reinando en Europa, gritaba a los trabajadores polacos con hipocritos pretextos ¡Moderación! ¡Nada de resistencia organizada! ¡Nada de actos "irresponsables"!
Pero los trabajadores polacos no han escuchado estas voces que les llamaban a la capitulación y a la resignación. Sintiéndose fuertes por su número, por su organización, por el peso que ocupan en la vida social y económica de su país, conscientes de que toda la nación vive de su trabajo y de su
Than comenzado a resistir! a ponerse en huelga por centenares de millares, a ocupar empresas, a reclamar la liberación de sus camaradas detenidos, el restablecimiento de sus libertades y derechos suprimidos. Continuando el camino de julio-agosto de 1980, han dado así un magnífico ejemplo de solidaridad y de acción de clase a toda la clase obréra internacional. huelga. Están intentando relanzar estructuras sindicales elementales. Han llamado a la huelga general para el 19 de diciembre.
Es demasiado pronto para saber si esta respuesta ejemplar alcanzará rápidamente éxito, o si hará falta tiempo para socavar la dictadura militar de la burocracia. Pero una cosa es cierta: la autoorganización de la clase obrera ha sido y sigue siendo demasiado amplia, su impacto sobre toda la sociedad ha sido demasiado profundo para que la burocracia pueda alcanzar sus fines rápidamente. La lucha será larga y dura.
La clase obrera internacional ha comprendido muy bien este mensaje que llega de Varsovia, de Gdansk, de Wroclaw, de Cracovia, de Sczeczin, de Poznan, de Katowice, como un mensaje de sus hermanos y hermanas de clase, y se han movilizado a gran escala, sobre todo en Francia e Italia,
pero también en todos los países de Europa capitalista y América del Norte, y en varios países del Tercer Mundo, para proclamar.su solidaridad con los trabajadores polacos represaliados que se defienden con un valor ejemplar: UN ATAQUE CONTRA VUES-
TROS SINDICATOS ES UN ATAQUE
CONTRA NUESTROS SINDICATOS.
VUESTRAS LIBERTADES SUPRIMIDAS,
SON NUESTRAS LIBERTADES AMENA-
ZADAS. Todo para uno, uno para todos:
ESTA ES LA REGLA DE ORO DE LA SOLI-
DARIDAD OBRERA INTERNACIONAL,
DEL INTERNACIONALISMO PROLETA-
El carácter de clase de la acción de los trabajadores polacos ha determinado así la naturaleza de clase de la respuesta de las masas en los países capitalistas. Mucho más que cuando la represión de la revolución húngara de 1956 por los tanques del Kremlin, incluso más aún que cuando la invasión de la República Socialista Checoslovaca por los ejércitos del Pacto de Varsovia en agosto de 1968, esta respuesta ha tenido un pronunciado carácter obrero. Las fuerzas burguesas sólo han ocupado un lugar marginal en las manifestaciones, e incluso han sido fácilmente apartadas en algunos lugares.
Los que son vergonzosos abogados de las dictaduras de Chile, Brasil, Uruguay, Argentina, los que hacen la apología de la represión del pueblo palestino y no mueven un dedo contra los militares turcos, que han suprimido los sindicatos y el derecho de huelga y detenido a millares de sindicalistas, no tienen ningún derecho moral, sino el que se adjudican los hipócritas, para llevar la voz contra los atentados a los derechos y libertades de los trabajadores de Polonia.
La ola de solidaridad con la clase obrera polaca debe organizarse para mantener su independencia de clase y estructurarse para
Algunas fuerzas socialdemócratas, sobre todo en Alemania, en Austria y en Gran Bretaña, están aterrorizadas por el potencial revolucionario del proletariado polaco, y por esta razón intentan capitular ante el hecho consumado en Varsovia. Lo hacen porque temen la aparición, en su propio pais y en sus propias filas, de un sindicalismo de masas autogestionado como Solidaridad, es decir, controlado democráticamente y dirigido por sus propios miembros y no por una burocracia cada vez más integrada en el aparato de Estado. Lo hacen porque juegan el juego de su propia burguesía, interesada en primer lugar, en un periodo de crisis e intensa competencia internacional, en mantener el comercio Este-Oeste. Los imperativos de este comercio y de esta colaboración están por delante, desde hace largo tiempo, de las exigencias de la solidaridad internacional de los trabajadores. Lo hacen porque temen a todo lo que puede alterar el status quo en Europa y el mundo, como si la humanidad pudiera desembarazarse del sistema imperialista, de sangre y de hambre, como si pudiera desembarazarse del capitalismo, cuya crisis cuesta ya treinta millones de desempleados, sólo en los países industrializados, sin quebrantar el status quo.
Otras fuerzas socialdemócratas se ven conducidas a participar más directamente en el movimiento de solidaridad, ciertamente buscando limitar su extensión, su duración y su sentido de clase.
Más grave y más criminal es la argumentación jesuítica de algunos Partidos Comunistas en los países capitalistas, los cuales, con el PC francés, portugués y alemán a la cabeza, hacen la apología abierta o camuflada de la dictadura militar de la burocracia establecida en Varsovia. Para estos burócratas, el "socialismo" continúa identificán. dose mecánicamente con los intereses de la casta que está en el poder en el Kremlin, los partidos-estado del Este continúan "representando" a la clase obrera, incluso cuando ésta les escupe su desprestigio y su odio en la cara. El balance es "globalmente positivo" , incluso si es el balance de gente que pisotea los derechos de los trabajadores y ordenan disparar contra los huelguistas que es la víctima la que ha "provocado" al verdugo. Es el eterno argumento de todas las policías del mundo: si ustedes están quietos, no será necesario reprimirles. Además, parece que la represión de las libertades en Polonia es un puro "asunto interno". Buena noticia para los dictadores que oprimen El Salvador y Guatemala a sangre y fuego, para los aspirantes mezclaremos en sus asuntos. La noble consigna de Marx y Engels, "Proletarios de todos los países, uníos", tos estalinistas y sus émulos por la divisa cobarde: "Proletarios de todos los países, no os mezcléis en los asuntos internos de los demás países". Y de este modo serán
MAZON:
vencidos los unos tras los otros y después todos conducidos en la impotencia al matacomunistas adoptado la orientación llamada "eurocomunista" de un modo más duradero, ante todo el PC italiano y español, han condenado el golpe de Estado militar y la represión antisindical en Polonia. Pero se niegan a apoyar la resistencia de los trabajadores y a llamar a sostener a Solidaridad, y proponen soluciones de "unidad nacional"
Es un mismo y único impulso el que los trabajadores del mundo oponen a la intervención militar en Polonia, a los preparativos de intervención imperialista contra la revolución centroamericana, y cuando se movilizan por millones contra la escalada en la carrera de armamentos nucleares.
Vestas acciones, la clase obrera internacional hace el aprendizaje de su política internacional de clase, que debe oponer a la política internacional del capital, si quiere ser capaz de detener la marcha hacia la Tercera Guerra Mundial nuclear. Una clase obrera capaz de defender sus intereses políticos internacionales, capaz de realizar acciones internacionalistas, es una clase obrera capaz de impedir la guerra. Una clase obrera incapaz de reaccionar a los acontecimientos internacionales, encerrada en sus preocupaciones "nacionales" inmediatas, incapaz de oponerse a los. crímenes del capital y de la burocracia a escala mundial, esto significa la vía abierta hacia el
Por eso, movilizándonos hoy en defensa de los trabajadores polacos de la manera mas amplia y unitaria posible, no defendemos solamente a la revolución polaca y a nuestros hermanos y hermanas de clase de Polonia. Luchamos también por nuestros propios intereses, por los de los trabajadores de todos los países, empezando por los de la Unión Soviética. Luchamos por los intereses y por el porvenir de toda la huma¡Solidaridad con los trabajadores polacos! ¡Abajo la dictadura militar de la burocracia ¡Liberación inmediata de todos los sindicalistas, de todos los intelectuales detenidos, de todos los prisioneros políticos de
Polonia! ¡Restablecimiento del derecho de huelga, de la libertad de acción de Solidaridad, de todos los derechos y libertades políticos y civiles del pueblo polaco! ¡Viva la solidaridad internacional de los trabajadores de todos los países, con todas las luchas de liberación, con la defensa de los explotados y oprimidos de todo el mundo, que es un sólo combate por el mundo socialista de mañana! 17 de diciembre de 1981. SECRETARIADO UNIFICADO DE LA IV INTERNACIONAL. O