Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

América Central y Caribe: Hay que detener el brazo criminal del imperialismo norteamericano

Inprecor n.º 25, enero de 1982 · pp. 12-14 · 2.407 palabras

Hay que detener el brazo criminal del imperialismo norteamericano

L verano pasado, la Administración Reagan relanzó su campaña de propaganda contra Cuba y Nicaragua. A finales de agosto, el general Alexander Haig, secretario de Estado norteamericano, acusaba a la guerrilla salvadoreña de haber "cambiado de táctica" y de lanzar acciones "terroristas" gracias a la ayuda cubana y a los fondos suministrados por la Unión Soviética. Según Alexander Haig, esto "obliga" a los EE.UU. a ayudar a la Junta salvadoreña mientras prosiga esta "asistencia exterior". El 31 de agosto, el International Herald Tribune informaba que el secretario de Estado norteamericano afirmó tambièn que su gobierno «estaba estudiando los medios para oponerse a Cuba, pero que es prematuro revelarlos».

A finales de octubre, la prensa norteamericana se lanzó aún más intensamente a esta campaña contra las fuerzas del Frente Farabundo (FMLN) en El Salvador, contra Nicaragua y contra el Estado obrero cubano. Todo empezó con un artículo del Washington Post del 19 de octubre, en el que unos periodistas a las órdenes del poder afirmaban sin ninguna sombra de prueba que Cuba prepara «una fuerza especial de 500 a 600 hombres en Nicaragua, para ocupar sin posibilidad de resistencia militar, el tercio oriental de El Salvador, estableciendo un gobierno comunista prosoviético y utilizándolo para obtener un apoyo internacional al pretendi-

Frente Democrático Revolucionario (FDR)».

Sabiamente orquestada, esta campaña encontró un eco sistemático en toda la prensa norteamericana. Para Los Angeles Times, por ejemplo, «San Salvador está lleno de rumores sobre una invasión planeada en la parte sur del país por Nicaragua»; el Christian Science Monitor, que «si los cu-

AMERICA CENTRAL Y CARIBE

banos están presentes al lado de la guerrisalvadoreña, adquiere una nueva dimensión... las tensiones aumentarán sin duda entre Washington y La Habana, y podrían provocar el envío de tropas norteamericanas a El Salvador». Toda esta preparación ideológica, que evidentemente no ha sido aprobada ni rechazada oficialmente por el departamento de.Estado de EE.UU., encubre de hecho los preparativs para una ofensiva diplomática y militar de gran envergadura, por parte del imperialismo norteamericano, en América Central. Alexander Haig resumiría sus objetivos el 29 de octubre al declarar: «Está claro que Fidel sus actividades intervencionistas en la región», y precisaba sin ambages que Washington estudiaba los medios para hacer que «los riesgos que corra sean más costosos que las ventajas

A comienzos de noviembre, el New York Times, citando a "altos cargos responsables" en la Administración Reagan, precisa que Alexander Haig ha solicitado al Pentágono que examine posibles acciones militares de represalia contra Cuba y Nicaragua. Le Monde del 7 de noviembre afirma que entre éstas figura «una demostración de fuerzas de la aviación norteamericana, ejercicios navales, un bloqueo, así como una invasión por fuerzas norteamericanas y eventualmente latinoamericanas».

Es cierto que el general Alexander Haig ya había proclamado repetidamente su de seo de resolver "en la raíz" el problema de El Salvador, lo que en su espíritu indica a Cuba y Nicaragua. Pero jamás se había planteado con tanta precisión una intervención militar directa. Como observó el ministro cubano de cultura, Armando Hart, las recomendaciones del Documento de Santa Fe parecen llevarse a la práctica. Este documento, elaborado en mayo de 1980 por los consejeros de Ronald Reagan, define una nueva política norteamericana en América Latina, y prevé que «hay que lanzar una guerra de liberación contra Cuba si la propaganda no resulta suficiente».

Tras el fracaso parcial de la ofensiva del FMLN, el pasado mes de enero, los Estados Unidos pensaban que podrían lograr invertir la situación militar en El Salvador, a favor de la Junta militar y demócrata cristiana de documentos enviados oportunamente de San Salvador, por un emisario norteamericano, y pretendidamente "tomados" de la guerrilla, servirían como telón de fondo para la primera ofensiva ideológica y diplomática de la era Reagan en torno al Libro Blanco sobre las «ingerencias soviético-cubanas en El Salva-

Encubrir el aumento de la ayuda norteamericana a la dictadura de San Salvador, implicar a Cuba y Nicaragua, aislar diplomáticamente a los insurrectos reunificar el campo occidental contra el "peligro marxista" , éstos eran los objetivos de esta maniobra. Sin embargo, este globo se desinfló rápidamente, pues el estudio del Libro Blanco demostró que no era sino una sarta de torpes falsificaciones. Pero no por ello dejó de constituir la base ideológica para la adopción de medidas concretas de chantaje contra Nicaragua (supresión de la ayuda alimenticia prevista), de las presiones contra Granada (solicitud a la Comunidad Económica Europea de rechazar la financiación del aeropuerto internacional construido por Cuba en esta pequeña isla del Caribe), las amenazas militares contra Cuba y todos los pueblos del Caribe (maniobras militares Readex L 81, en febrero, y maniobras conjuntas de los efectivos norteamericanos, venezolanos y brasileños, Caribs OP

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81, cuyo tema era el de simular "un desembarco sin oposición en un país»), y la ayuda incrementada a las dictaduras centroamericanas y a los países "amigos" del Caribe (el Fondo Monetario Internacional concederá

La Edward Seaga de Jamaica los préstamos denegados a su antecesor, Michael Manley).

Las iniciativas belicosas norteamericanas tomarán cuerpo a partir del verano pasado, después de tres acontecimientos: la evolución de la revolución nicaragüense, expresada en las medidas adoptadas el 19 de julio, la evolución desfavorable para la Junta salvadoreña de la situación militar en este país, y el refuerzo de las posiciones de las organizaciones revolucionarias en Guate-

En Nicaragua, el año 1981 había sido bautizado como "año de la defensa y de la producción". La lucha de clases se ha ido agudizando bajo el impacto de las amenazas imperialistas y de las dictaduras de la región, y el 27 de enero, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) afirmaba:

las circunstancias presentes, integración de todo el pueblo en las milicias populares sandinistas es una debe ejecutarse inmediatamente... pueblo en las milicias" debe ser la consigna en el orden del día». La movilización popular impulsada por el FSLN, para contrarrestar las diversas maniobras de la burguesía, se extendió. Frente a las maniobras contrarrevolucionarias burgueses y al boicoteo económico por parte de los patronos, las medidas adopta-

19 de julio desembocan en una acentuación de la polarización de clases. Las operaciones militares y golpes de mano lanzados desde Honduras se multiplican. Millares de antiguos guardias nacionales somocistas son reclutados por los servicios norteamericanos en los Estados Unidos y en América Central. (cf. artículo sobre Nicaragua en este n°. de INPRECOR). El test salvadoreño

En El Salvador, al mismo tiempo, las fuerzas del FMLN logran destruir numerosos objetivos económicoestratégicos (postes eléctricos, cortando el suministro de corriente electrica, puentes de Or y de Instagua). Estas acciones icoordinadas frenan la capacidad de respuesta del ejército gubernamental, entre otras en las regiones de Usulután, de Cuscatlán y de Chalatenango.

Estos acontecimientos parecen marcar un giro en la situación regional, en el sentido de que contribuyen a impulsar al imperialismo norteamericano a acelerar sus preparativos contrarrevolucionarios. En efecto, para los Estados Unidos, sus posiciones no pueden sino degradarse si no se franquea un nuevo paso en su ataque contra los pueblos de América Central. En julio de 1981, el embajador norteamericano en San Salvador, Deane Hinton, reconocía que «no hay indicios de que uno u otro bando pueda obtener una victoria decisiva» en El Salvador. Esto era ya una confesión de debilidad, cuando se sabe que la dictadura salvadoreña ha engullido este año 35,5 millones de dólares de ayuda militar y 144 millones de ayuda económica, y ha recibido oficialmente el asesoramiento de 54 consejeros norteamericanos (en realidad, varios

A su manera, el embajador norteamericano tomaba en consideración la incapacidad del ejército salvadoreño resistencia y la implantación de las fuerzas del FMLN, lo que constituía una condición previa para el éxito del proyecto imperialista que prevé las elecciones pra 1982. Al contrario, las fuerzas del FMLN han logrado realizar este verano operaciones audaces. Han demostrado en particular su movilidad frente a un ejército inexperto en la utilización del material sofisticado suministrado por el imperialismo norteamericano, mal entrenado y seriamente desmoralizado por la duración de la guerra civil y por sus

En octubre, el Times de Londres afirma ba que las pérdidas de las fuerzas gubernamentales ascendían al 10% anual en muertos y heridos, y que las fuerzas salvadoreñas habrán perdido a finales de este año la mitad de los efectivos reclutados durante el año pasado. Es más, la decisión del mando militar de transferir los instructores a las combate, disminuye en la misma medida la calidad de la formación militar de los nuevos reclutas.

Entonces, los Estados Unidos aceleraron el relanzamiento del CONDECA (Consejo de Defensa Centro Americano). El 12 y 13

Policarpo Paz García, recibe uno después de otro a los representantes de las dictaduras de Guatemala y de El Salvador, para discutir sobre la creación de una fuerza de intervención rápida conjunta, cuyo núcleo podría estar formado por la brigada de élite Atlacatl, formada en El Salvador por los instructores norteamericanos.

En el terreno diplomático, las presiones norteamericanas llevan a Colombia, Costa

Rica y Jamaica a romper sus relaciones diplomáticas o consulares con Cuba, mientras que el 23 de septiembre, Richard Allen, consejero norteamericano para asuntos de seguridad, expone públicamente la primera contrarrevolucionario anunciando la creación de una radio anticastrista que emite desde La

Florida, dotada de un presupuesto de 10 millones de dólares y llamada ingenuamente Radio José Marti.

Al mismo tiempo, en octubre, se realiza-

Honduras y la marina norteamericana, que

América Central y Caribe eran las primeras que se realizaban en la región desde las que tuvieron lugar en 1976 en la Nicaragua de Somoza. Lejos de ser un

Vestas maniobras, denominadas Ojo de Halcón, eran supervinorteamericano Samuel P. Dickens, enviado especial de Ronald Reagan y miembro del Consejo Interamericano de Seguridad. Este coronel, que considera que el CONDECA es una idea "fabulosa" , declararía que las maniobras Ojo de Halcón son «un medio demostrar a los países de América Central que los EE.UU. estarán detrás de ellos en el caso de que sean atacados por Cuba o Nicaragua». El 9 de octubre, el Defensa salvadoreño, afirmaba a su vez que El Salvador se preparaba para adoptar medidas drásticas con miras a oponerse al "superintervencionismo" de Nicaragua...

Finalmente, tras la recepción de un memorándum elaborado por el consejero de Estado norteamericano Robert Farlane, el general Alexander Haig pedía al Pentágono que acelerara sus planes de agresión militar contra Cuba. El International Herald Tribune del 6 de noviembre observa que según "funcionarios oficiales" las solicitudes presentadas en el Pentagono incluyen cuestiones como las siguientes: «Muéstrennos lo que podrían hacer las fuerzas norteamericanas si se decidiera bloquear Nicaragua o lanzar ciertos tipos de operaciones contra Cuba».

Antes de lanzar ninguna iniciativa militar, los Estados Unidos han decidido sin duda convencer primero a sus aliados latinoamericanos más seguros, en la reunión de los representantes de las Fuerzas Armadas del Continente Americano, celebrada los días 3 a 5 de noviembre, a la que evidentemente no se invitó a Nicaragua, y que discutiría sobre los medios para oponerse "al terrorismo, a la subversión y a la insurrección armada". La ofensiva imperialista comporta el riesgo de un relanzamiento de la movilización antiguerra en los propios Estados Unidos, pero también poderosas protestas populares en América Latina, que no dejarían de influir en la actitud diplomática de los distintos países, independientemente de lo que piensen los jefes de Estado Mayor reunidos en Washington a comienzos de no-

Una intervención inminente

Así, en este mes de noviembre de 1981, la voluntad imperialista de evitar la caída de la dictadura salvadoreña agonizante, y sus efectos acumulados a escala regional, de golpear la revolución sandinista y sofocar al Estado obrero cubano de una vez por todas, adquiere toda su dimensión contrarrevolucionaria a través de los planes de intervención elaborados por Washington.

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América Central y Caribe Ya se organizan amplias provocaciones en forma de maniobras navales que agrupan a más de 40 navíos de guerra en el Caribe.

Sería un error tomarse todo esto a la ligera. En el pasado, el imperialismo USA ya ha demostrado, desde Guatemala a Vietnam, pasando por Santo Domingo, que no vacilaría en intervenir directamente contra procesos revolucionarios o para restablecer dictaduras a su servicio. Por tanto, los dirigentes nicaragüenses cubanos han reaccionado vigorosamente, y con toda la razón del mundo.

En Nicaragua, el ejército está en "estado

, y las masas populares se preparan desde hace varias eventualidad de una imperialista. En un mitin celebrado el 6 de octubre, el comandante de la revolución Tomás Borge afirmaba, a propósito de las maniobras navales de EE.UU. y Honduras: «'Ojo de Halcón" es una advertencia para nuestra revolución. tenemos que hacer nuestra propia advertencia. Somos un país pacífico. Pero nadie El Salvador debe olvidar que este pueblo pacífico también sabe luchar, que este pueblo paccífico tiene una historia heróica».

El dirigente sandinista Daniel Ortega definía la situación de este modo: «Washington ha reconocido que su política de combinar las elecciones con la represión no funcionaba... Por tanto, no le quedaba otra cosa que la intervención. Pero necesita un pretexto... Así, inventa los suministros de armas, 500 cubanos y mil aviones procedentes de Vietnam, para crear todo un clima que justifique una intervención en la re-

En La Habana también ha sonado la hora de la movilización. A partir del 24 de octubre, el gobierno cubano había «denunciado enérgicamente la última gran mentira fabricada en los Estados Unidos contra Cuba», y dirigió una advertencia oficial al general norteamericano Alexander Haig. En una entrevista publicada en Le Monde el 8 de noviembre, el ministro cubano de cultura, Armando Hart, afirmaba: «Nos preparamos para resistir a una intervencion armada norteamericana».

El gobierno cubano puso a sus fuerzas armadas en estado de alerta a partir del 31 de octubre. Han sido llamados a filas los reservistas, se han movilizado las milicias territoriales y en algunos tejados de La

Las jornadas internacionales de solidaridad previstas para el 22 de enero y el mes de febrero de 1982, convocadas por la primera conferencia Internacional de Comités de Solidaridad con El Salvador (ver más abajo), deben ser la ocasión para lanzar fuertes movilizaciones en todo el mundo intervención imperialista América Central y en el Caribe. Pero para lograr detener el brazo criminal de los estrategas de Washington, hay que construir un fuerte movimiento permanente, un auténtico frente antiintervencionista a escala inmediante la intensa movilización de las Granada, El Salvador, podrá obligarse a los Estados Unidos a envainar la espada. E