La ofensiva de remilitarización del imperialismo y la lucha por la az y el socialismo cado de la IV Internacional
Resolución del Secretariado li
Ni bases ni OTAN
A campaña de rearme del imperialismo, lanzada por Washington, ha adquirido proporciones gigantescas desde la elección de Reagan. Se combina con una ofensiva general de austeridad del capital contra los trabajadores. Estas son las respuestas que pretenden dar el imperialismo norteamericano y sus aliados japonés y sobre todo europeos occidentales, a la crisis del capitalismo y a la continuación del proceso revolucionario, ante todo en los países semicoloniales. Al impulsar el refuerzo, la reorganización y la redistribución de SUS pretende frenar el hundimiento de sus posiciones, lanzar nuevos ataques contra los trabajadores y preparar a más largo plazo la reconquista de las zonas del mundo 1 que ha perdido.
En este marco, la ciudadela imperialista norteamericana desempeña el papel principal. Por iniciativa suya se relanzó la carrera / de armamentos sobre bases más amplias, a partir de 1978/79, bajo la presidencia de Carter, para culminar primero en las decisiones de la OTAN del 12 de diciembre de 1979, destinadas a desplegar los Pershing de la segunda generación y los misiles de crucero. La decisión de Reagan de producir en serie la bomba de neutrones indica una nueva y gravísima aceleración de los preparativos de guerra imperialistas. Sin subestimar la importancia del redespliegue de los medios militares convencionales, es i sin duda la acumulación de stocks de armas nucleares nuevas la que representa el peligro principal.
Después de desplegar una intensa actividad de propaganda sobre la pretendida superioridad del potencial militar soviético, en particular en el terreno del arsenal nuclear de alcance medio (SS 20...), Washington ha ajustado su discurso militar a sus planteamientos belicistas, en primer lugar mediante la adopción de una estrategia antifuerzas que pretende destruir el potencial militar y económico del adversario, en contraposición a una estrategia anti-ciudades de destrucción de los centros urbanos; posteriormente, sustituyendo el concepto de la búsqueda de "una paridad aproximada" , vigente bajo Nixos y Carter, por el de la búsqueda de "un margen de se guridad" frente a la eventualidad de una guerrra nuclear que con toda probabilidad desembocaría en un holocausto general, el objetivo estratégico del movimiento obrero mundial no puede consistir en una victoria coyuntural en una guerra atómico. Para construir el comunismo es necesario que exista la humanidad. Por consiguiente, objetivo debe ser el de impedir una guerra nuclear. Esta no es inevitable. Pero sería ilusorio esperar una solución de auténtico desarme en una negociación, pues el riesgo de guerra persistirá mientras sobreviva el capitalismo. La alternativa realista es la de desarmar al imperialismo derrocándolo en sus principales bastiones. En última instancla, solo la victoria del proletariado norteamericano podrá liberar definitivamente a la humanidad de la pesadilla de su aniquilamiento nuclear.
Esta es la solución revolucionaria que la IV Internacional ha opuesto siempre a las ilusiones utópicas de la "coexistencia pacífica" y de la "victoria' en una guerra nuclear mundial. Por esta razón conceden una importancia particular a las luchas de masas contra la guerra que se extienden por el conjunto de Europa capitalista, América del Norte y Japón. Estas movilizaciones son decisivas, máxime cuando todo indica que no nos encontramos en la fase final que precede al estallido de una III guerra mundial. Las principales condiciones políticas y sociales para desencadenar un cataclismo de esta emplitud no existen en absoluto. El proletariado occidental no ha sufrido ninguna derrota decisiva. Las masas trabajadoras de estos países no están desmoralizadas ni son incapaces de actuar. No tolerarían una iniciativa demencial de suicidio nuclear colectivo por parte de sus clases dominantes.
Quienes hablan de la inevitabilidad o incluso de la inminencia de la Ill guerra mundial, subestiman con ligereza lo que está en juego para la humanidad entera y consideran de manera no menos irresponsable que se ha perdido ya una batalla vital para el proletariado mundial, antes de que la lucha se haya iniciado realmente. El objetivo que persigue la IV Internacional al participar en el movimiento contra la guerra y al estimularlo, es el de incrementar la conciencia antiimperialista y anticapitalista masas, su capacidad de movilización cada vez más amplia, y el de obtener las primeras victorias que faciliten el asalto general viccontra el poder político de la burguesía. Sólo el desarme del capital y el derrocamiento de su poder político pondrán fin de una vez por todas a las amenazas de La campaña de rearme del imperialismo
El nuevo curso de la política norteamericana, que se afirma sin cesar desde la elec ción de Reagan, demuestra la voluntad de los dirigentes de EE.UU. de recuperar para la principal potencia imperialista la superioridad política, militar y económica. Esta voluntad política amplía la tendencia a la creciente militarización de la economía capitalista en crisis, caracterizada por el desvío de la investigación hacia fines militares, por un crecimiento sin precedentes de los presupuestos bélicos y por una extensión considerable de las transacciones comerciales con materiales militares. Algunas corrientes neutralistas, al tiempo que comprenden esta tendencia de la economía capitalista a
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El rearme del imperialismo transformarse en un gigantesco complejo militar-industrial, subestiman la voluntad política que le acompaña, y al hacerlo sólo comprenden parcialmente el sentido del esfuerzo de remilitarización del capital. Se trata en realidad de una reorientación global del imperialismo USA y de sus aliados para hacer frente a la profundización de la crisis económica, de la lucha antiimperialista y de la lucha de clases, reorientación que tiende a romper con el periodo de parálisis parcial (1975-79), a escala internacional, de los Estados Unidos, que se han recuperado mal del "síndrome vietnamita"'.
Los, centros dirigentes de Washington, aleccionados por las repercusiones del derrocamiento insurreccional de las dictaduras del sha en Oriente Medio y de Somoza en América Central, constatan una evidencia: todo impulso revolucionario, incluso de la revolución colonial, amenaza directamente a sus "intereses vitales". De ahí se deriva una "globalización"' de la defensa de los intereses imperialistas, que fundamenta el curso intervencionista que pretende seguir nuevamente Washington. En función de este objetivo está reorganizándose el dispositivo militar de Estados Unidos, para armadas de cualquier dimensión, de cualquier forma y en cualquier punto del Globo.
En este contexto se afirma la perspectiva del empleo eventual del fuego nuclear, que explica la decisión de producir en serie la bomba de neutrones, que no es un arma nueva, pero que jamás se había desplegado porque su utilización no encajaba en la escenografía de los estados mayores de la contrarrevolución.
Hoy sucede algo muy distinto con el contenido concreto que dan los estrategas de la OTAN a la doctrina de la "respuesta flexible", basada en la voluntad de adaptar las respuestas posibles a todos los tipos de amenazas que pueden producirse. En efec este marco se plantean lo que denominan una escalada tanto como "horizontal"'. Por escalada "vertical" entienden su voluntad de añadir un peldaño más a la escala del terror, el peldaño de la utilización de la bomba de neutrones, por ejemplo, que tiende a reducir la distancia cualitativa del paso del arsenal clásico al fuego nuclear táctico (reducción de las destrucciones materiales provocadas por la bomba, pero no de las muertes humanas) Por escalada "horizontal" entienden el desplazamiento de la zona de un conflicto limitado hacia otras zonas, fundamentando de antemano una política terrorista de represalias. De este modo tratan de evitar el engranaje casi automático de "recurso a los extremos" (el empleo del arsenal nuclear estratégico intercontinental), haciendo posible el recurso al arsenal nuclear de corto y medio aicance.
Las cargas de neutrones, fruto de una creciente miniaturización de las municiones nucleares, combinada con las innovaciones
La los vectores (penetración, precisión puntería, endurecimiento y conducción independiente de las cabezas múltiples de una misma ojiva), todo ello cosas que caracterizan la generación de sitemas de armas nucleares, contribuyen a actualizar peligrosamente el posible uso del átomo con fines •de "mantenimiento del orden" imperialista. Después de los acuerdos SALT, un enfrentamiento más directo con la URSS
Este viraje de la política norteamericana afecta tanto a las relaciones Este-Oeste en su conjunto, como a las relaciones interimperialistas y a la manera en que reacciona el imperialismo frente a la revolución colonial.
El decenio precedente se había caracterizado, en cuanto a las relaciones Este-Oeste, por el proceso de las SALT, negociaciones sobre la limitación de armas nucleares es-
Inaugurado en 1968, este proceso avanzó hasta la firma, en 1979, del segundo acuerdo, cuya ratificación rechazó el Senado norteamericano. Las SALT no han representado en modo alguno un progreso por la vía del desarme. Los techos astronómicos fijados en cada etapa, lejos de frenar la carrera de armamento, de hecho la han relanzado, no tanto desde el punto de vista cualitativo, sin duda, como desde un punto de vista cualitativo, donde se destaca el imperialismo norteamericano, a la vista de su ventaja tecnológica.
En efecto, tanto el imperialismo como la soviética necesitan periódicamente establecer cierto grado de control sobre la escalada de la carrera de armamentos, pues ésta impone unas cargas cada vez más pesadas a la economía, sobre todo a la de la Unión Soviética, que es aún sustancialmente más débil que el potencial productivo del capitalismo norteamericano.
En este sentido, las SALT constituyeron un factor negativo en vísperas de la actual campaña de rearme del imperialismo.
han permitido a Washington orientar a su gusto el desarrollo de armas cada vez más sofisticadas, al tiempo que propagaba la ilusión, entre las masas, de que podía obtenerse una paz duradera a partir de un acuerdo entre las dos principales potencias nucleares; garantizadas por el "equilibrio del terror" y una "confrontación pacífica" en la
El imperialismo USA ha inscrito política con respecto a Moscú en este marco, pues considera que la defensa común de un statu quo mundial se conforma con la defensa de sus intereses fundamentales. Pero al constatar la imposibilidad de digerir los nuevos acontecimientos revolucionarios en beneficio tan sólo de las relaciones entre los bloques, y al optar por una estrategia global de contraofensiva, trata de subordinar la continuación de las negociaciones bilaterales a su esfuerzo de rearme.
Desde entonces ha asumido la perspectiva de un enfrentamiento más directo con la URSS, con miras a hacerle pagar un precio económico exorbitante para la carrera de persecución que ha iniciado en materia de programas militares. Además, Washington, pretende encubrir de antemano sus actuaciones contrarrevolucionarias, volviendo a cierto clima de guerra fría, que pretendidamente le permitirá cometer sus crímenes con un coste político y social menor en las
Sin embargo, el inicio de las negociaciones entre Moscú y Washington para "'controlar" la carrera de armamentos nucleares sigue siendo posible. La burocracia las pide. El imperialismo, en función de sus intereses coyunturales, aunque sólo sea para tranquilizar a sus aliados, puede aceptarlas en principio. No obstante, es probable que no sea este un elemento determinante de la polítiMoscú, en un próximo periodo.
Los programas actuales de realización o de estudio en materia del arsenal nuclear intercontinental (nuevo bombardero estratégico; misiles MX basados en el suelo o aęreotransportados; Trident II para el armamento de los submarinos, etc.), no se verán afectados. Estos programas, que constituyen el motor principal de la carrera de armadebido a las fuertes inversiones que movilizan, acentuarán aún más la supesector de los armamentos estratégicos.
En Europa...
La decisión adoptada por la OTAN en 1979, de instalar de aquí a 1983 en Europa, 108 Pershing II y 464 misiles de crucero, no plantea la perspectiva de un abandono directo o indirecto de Europa por parte del imperialismo USA. Europa es demasiado vital para el imperialismo USA para que la abandone directamente. La hipótesis de una guerra nuclear en el teatro europeo, sin que ninguna de las dos partes recurra a los arsenales estratégicos, es demasiado ilusoria para plantear siquiera un abandono di-
recto. Finalmente, el imperialismo USA no podría conducir una guerra nuclear limitada a Europa y esperar razonablemente que su territorio permaneciera fuera del campo de batalla por estar protegido por un arsenal intercontinental cuyo accionamiento sería sinónimo de holocausto general. De ello hay que concluir que los que pronuncian tales discursos actúan por motivos distintos a los que invocan.
Para unos se trata ante todo de presionar sobre las burguesías europeas para que participen de forma más importante en el rearme decretado por Washington. Para otros, se trata de justificar su deseo de ver nacer una Europa imperialista "independiente" dotada de medios nucleares o convencionales para su defensa. En ambos casos, la consecuencia directa de estos discursos es el refuerzo del potencial militar de los ejércitos burgueses.
En realidad, el imperialismo, al "desenganchar"' su arsenal estratégico central de su arsenal de teatro europeo, que resultaría de la implantación de las armas de alcance medio, no persigue el objetivo de una guerra nuclear limitada en Europa.
Su política en esta materia tiene sus raíces en la lógica propia del desarrollo de una economía capitalista de armamentos que debe rentabilizar sus innovaciones tecnológicas. En esta fase, hay una estrecha relación entre los diversos programas, tanto los que se aplican al arsenal intercontinental como los del arsenal del teatro europeo. Los objetivos que persiguen los dirigentes norteamericanos con la decisión de desplegar estas armas saltan a la luz:
a) En el marco de las relaciones Este-Oeste, Washington trata de reforzar la santuarización de su territorio, apostando de forma realista por la imposibilidad para la economía soviética de proseguir la carrara de armamentos en todos los terrenos (armas estratégicas, tácticas y euroestratégicas, clásicas...). El imperialismo sólo puede beneficiarse de su superioridad indiscutible en los sectores fundamentales para obtener concesiones políticas sustanciales por parte de la burocracia.
b) En el marco de las relaciones interimperialistas, la instalación de los euromisiles sólo puede acentuar aún más la independencia política de las burguesías europeas con respecto a Washington. Con la única excepción de Francia y en menor medida de la RFA, estas burguesías europeas son clientes obligados de los Estados Unidos en el terreno del material militar. Pagarán una buena parte de la factura de estas nuevas armas, cuyo empleo seguirá estando sometido a la decisión de los EE.UU. Se trata por tanto de un buen medio del imperialismo norteamericano para reforzar su liderazgo militar pagando un precio menor.
Sobre estas bases hay que esperar una nueva y vigorosa ofensiva de Washington ante las burguesías europeas para que compromisos renovados en 1979, de aumentar al menos en un 3% anual sus gastos militares.
En el seno de la alianza contrarrevolucionaria del Atlántico Norte aparecen nuevas contradicciones interimperialistas, pese a los éxitos obtenidos por el imperialismo con el retorno efectivo de Grecia y la probable entrada de España en la OTAN. Estas contradicciones se derivan de la combinación de varios factores: el lugar central que ocupa la OTAN como bloque militar, todo lo que se refiere directamente en las relaciones Este-Oeste; la voluntad de Washington de desarrollar paralelamente a la OTAN acciones unilaterales en función del lugar dominante que ocupa en ella. El nivel diferente de las luchas de clases alcanzado en un lado y otro del Atlántico no justifica la homogeneización de las políticas militares de las diferentes potencias impe-
El rearme del imperialismo 'INUEVO! B-1 rialistas, independientemente de las in tenciones proclamadas, como ilustra la cuestión de los presupuestos.
Los preparativos de guerra imperialista no se limitan a la política de Reagan. Los gobiernos de Europa capitalista asumen también enteramente su papel. En el terreno de los arsenales nucleares, Francia, que ya posee una fuerza estratégica y táctica, y qe se plantea dotarse del arma de neutrones, ocupa un lugar privilegiado én la campaña actual de rearme. En lo que se refiere a los medios clásicos, París y Bonn disponen de medios considerables, incluida la intervención exterior al teatro europeo, en el Golfo, en el Mediterráneo o en Africa, medios que se desarrollan rápidamente.
Finalmente, su lugar respectivo en el palmares de los exportadores de material militar demuestran la existencia de una creciente militarización de sus economías, que en Francia ha alcanzado, un nivel de hipertrofia excepcional, si se compara su sector de productor de armas con el resto de su potencial económico e industrial. La elección de Mitterrand no modificará esta' tendencia, y en ciertas condiciones incluso puede ampliarse aún más. En el Golfo, en América Central y en todas partes
En la medida en que su cambio de políti-
7/Inpracor
El rearme del imperialismo ca es la consecuencia directa de las derrotas que ha sufrido gracias al empuje de la Oriente Medio, con la pérdiuda del bastión iraní, y en América Central con la caída de el imperialismo norteamericano dispone sus fuerzas para frenar todo nuevo avance revolucionario en estos sectores. En primer lugar vino la creación de la fuerza de intervención exterior, a partir de 1979, bajo la presidencia de Carter. Esto es lo que motivó las decisiones de Reagan de reorganizar el estado mayor de esta fuerza, para elevarlo al rango de uno de los cuatro grandes mandos del dispositivo militar de Estados Unidos. Esto justifica también el lanzamiento de un programa de equipamiento naval, que debe aumentar el potencial de la marina de guerra estadounidense de unas 450 unidades a 600 navíos de combate.
La combinación de estos elementos, una fuerza de intervención de despliegue rápido y la superioridad naval, indica que el imperialismo ha sacado las lecciones de sus recientes fracasos. Al tiempo que arma masivamente a una serie de regímenes dictatoriales, como estaciones "repetidoras" de su dominio en todos los confines del mundo, sabe que estos regímenes no le ofrecen garantías suficientes para una intervención contrarrevolucionaria de cierta amplitud y cierta duración. De ahí que Washington se dote de la panoplia más amplia posible de medios convencionales mantener el orden imperialista. No sólo el imperialismo no dejará que se extiendan nuevas revoluciones sin responder militarmente, sino que también se esforzará por intervenir directa y masivamente, porque no confía en sus gendarmes auxiliares. Esto es lo que se deriva claramente de la redistribución de militar para cubrir el globo con el mayor número posible de puntos de apoyo navales y terrestres.
Sin embargo, sería peligroso tener en cuenta tan sólo las armas clásicas destinadas a una intervención contrarrevolucionaria del imperialismo en tal o cual región del globo, frente a los nuevos avances de la revolución colonial. En efecto, el arma neutrónica podría utilizarse, debido a sus características (que permiten dominar relativamente en el tiempo y en el espacio el fuego nuclear), con el fin de luchar contra la "subversión" ', es decir, contra las masas
Sin duda no en el primer momento de una intervención, en que generalmente los medios clásicos son más apropiados, pero excluirlo a priori sería subestimar gravemente el cinismo criminal de Washington. En nombre del argumento del menor coste; al imperialismo USA justificó los bombardeos atómicos de 1945. Hoy en día no razonan de forma distinta, máxime cuando la bomba "N" le ofrece posibilidades nuevas. Washington puede contar también con las ayudas de los imperialismos europeos o ja-
Men los próximos años, para apoyar su esfuerzo en el mantenimiento del orden imperialista, particularmente en Africa, don de Francia dispone de fuertes posiciones. Washington se apoyará también en cierto número de países de la "periferia", han dotado de medios militares considerables y de una industria de armamentos ya significativa. Se trata en particular de Israel, Brasil, Argentina y Africa del Sur. En este .contexto, la región del Golfo y Oriente Medio, por ser decisiva para el abastecimiento de productos petrolíferos para toda la ecocapitalista, ocupación militar sistemática, permanente, en que los imperialistas norteamericanos cuentan con la ayuda principalmente de los imperialistas franceses e ingleses, y secundariamente por los imperialistas japoneses у
Si esto es así, es que los estados mayores imperialistas han sacado la lección de la caída de los Palhavi en Teherán, de que la hipótesis de fuertemente limitado en su amplitud sobre los campos petrolíferos de Oriente Medio, no bastaría para frenar los avances revolucionarios en la región. Fue la hipótesis del "salto" la que fundamentó en 1979 el establecimiento de fuerzas de intervención de despliegue rápido, tanto norteamericanas como francesas. Posteriormente, imperialismo completó su dispositivo preventivo, en particular con el estacionamiento permanente de buena parte de las flotas de guerra occidentales en el Océano indico, en la proximidad del Golfo. Al mismo tiempo, la ayuda al rearme de los países vasallos del imperialismo en la región se ha acelerado en CONTRA EL MILITARISME
OTAN NO BASESFORA
proporciones considerables, muy significativo de Arabia Saudií, a la que Reagan ha entregaaviones Awacs, mientras que Francia le suministra importantes medios convencionales terrestres y marítimos. En esta región, además de Arabia Saudí, imperialismo dispone de otras fuertes principales, Egipto e Israel. Además, los misiles estacionados en Sicilia convierten a esta isla mediterránea en un portaaviones rentable contra la revolución
En Extremo Oriente, el dispositivo contrarrevolucionario se apoya en tres polos: Japón, que se ha comprometido a su vez a lanzar un programa de armamento considerable; Filipinas, en particular con las bases norteamericanas de Subic y de Clark; y Corea de Sur.
En Africa, el papel específico otorgado a Africa del Sur viene acompañado de la presencia significativa de las fuerzas imperialistas en diversos Estados, sobre la base de acuerdos de cooperación y de ayuda militar, concluídos principalmente en beneficio de París, Londres y Washington.
En América Central, El Salvador tiene el
triste privilegio de ser por el momento el lugar principal en que se perfila la contraofensiva del imperialismo, con la intervención directa de Washington. El atolladero de la política de la burocracia soviética
La campaña de remilitarización del imperialismo no puede combatirse sin tener en cuenta las características fundamentales de la política militar de la burocracia del Kremlin, en la misma medida en que los dirigentes imperialistas justifican su política ante las masas con la existencia de una pretendida amenaza soviética, que se derivaría de la superioridad de su potencial militar.
La política militar de la burocracia sólo es uno de los aspectos, aunque sea fundamental, de su política internacional. Por su naturaleza social conservadora, evitar tanto cualquier ruptura brutal de los grandes equilibrios mundiales, como toda amenaza interior contra la dictadura burocrática que minaría las bases de su poder. Son estas dos preocupaciones las que determinan básicamente defensa. En esta medida, hay que juzgar esta política a la vista de sus consecuencias concretos de la situación. Para los marxistas revolucionarios, que jamás han transigido en cuanto a la defensa incondicional e los fundamentos sociales de los Estados obreros, incluidos tiempo que desarrollaban una lucha sin cuartel por el derrocamiento revolucionario de la burocracia, la cuestión que se plantea es la siguiente: ¿Es que tal o cual acción de Moscú es necesaria desde el punto de vista de la defensa de la URSS y de los demas Estados obreros contra el imperialismo? ¿Cuáles son sus efectos en la revolución mundial, cuyo desarrollo es lo único que puede asegurar a largo plazo la existencia de los Estados obreros?
Cuando la URSS se dotó en 1949 de armas nucleares, nuestra postura fue la de defender su derecho a una política de autodefensa frente a la amenaza que representaba la posesión de un arsenal atómico en exclusiva por el imperialismo norteamericano. Asimismo reconocimos este derecho al Estado obrero chino en 1964.
Desde un punto de vista revolucionario, estos medios de autodefensa nuclear eran necesariuos para disuadir al imperialismo de agreder a corto plazo, con los medios correspondientes, los territorios de donde habían sido expulsados los capitalistas. Hay que reafirmar que sin la existencia de armas nucleares soviéticas y chinas, el imperialismo habría empleado probablemente ' bombas atómicas contra la revolución china, indochina y cubana.
burocracia contradictorios que se derivan de su naturaleza social. Así, al tener que hacer frente a las amenazas del imperialismo, rechaza una política correcta de movilización de masas de las principales ciudades imperialistas. Frena y trata de detener los procesos revolucionarios en numerosos países. De ahí se deriva una situación en que en el fondo sólo responde a la carrera de armamentos del imperialismo mediante el aumento de su propio potencial militar, a un coste desorbi-
Así, en el terreno nuclear, una política de instalación en el país de los medios más sofisticados, con iniciativas espectaculares de
Men lo que se refiere al material antiguo, por ejemplo, más allá del umbral de destrucción de la humanidad, que han sobrepasado, en un proceso acumulativo tanto los EE.UU. como la URSS. La acumulación de cabezas nucleares, sin otro objetivo que el de parecer que no se está perdiendo la cara frente al imperialismo, es injustificable desde un punto de vista revolucionario, internacionalista y proletario.
De la misma manera, el despliegue de armas como los SS 20, que apuntan a China y Europa, y que no pueden alcanzar los Estados Unidos, no está justificado desde el punto de vista de la defensa de la URSS, Y aporta un excelente pretexto al imperialismo para justificar ante las masas occidentales sus esfuerzos de rearme.
En realidad, porque teme ante todo la dianticapitalista revolucionaria de las masas, prefiere negociar con el imperialismo en conferencias del tipo SALT o MBFR
(reducción mutua equilibrada de fuerzas);
la burocracia se defiende de una manera excepcionalmente costosa para las masas soviéticas, y en definitiva poco eficaz desde el punto de vista de la defensa de los propios Estados obreros. En esta medida, facilita la presión permanente que el imperialismo le impone a la economía soviética
Facilita también, cuando no lo suscita, el de corrientes neutralistas que equipara su política de potencia nuclear con del imperialismo. Pero prefiere esto al surgimiento de corrientes revolucionarias de masas que amenazarían al statu quo mundial, y por tanto a su propia experien-
El rearme del imperialismo
La afirmación utópica y suicida de que los países socialistas deben poder ganar en su caso una guerra nuclear, forma parte de la misma orientación.
Al contrario, hay que afirmar la imposibilidad para el imperialismo de utilizar su formidable arsenal nuclear actuando en dos terrenos: suscitando la movilización de los trabajadores de los países imperialistas contra sus propias burguesias, y preservando medios suficientes de autodefensa y de disuación, concebidos y presentados como tales. Una política eficaz de defensa de los Estados obreros no puede pasar por encima de la movilización de las masas a escala nacional e internacional. La naturaleza de la burocracia le impide aplicar esta política revolucionaria, pues minaría las bases de su propio poder. En este sentido el discurso y la práctica militar de la burocracia son también obstáculos para la lucha por el desarme del imperialismo.
Pero la política militar de Moscú no se reduce a la simple participación en la carrera de armamentos, a la zaga del imperialismo. Incorpora una contrarrevolucionaria, de la dictadura burocrática en el "campo socialista". El desarrollo cuantitativo del arsenal clásico soviético, en particular el naval y terrestre, no responde únicamente a las necesidades de la defensa contra el imperialismo. Amenaza también directamente al avancer de la revolución política en la URSS, como en los demás Estados obreros de Europa Oriental, lo que, por lo demás fundamenta la doctrina de Breshnef de la "soberanía limitada" que rige las relaciones entre la URSS y los demás Estados obreros miembros del Pacto de Varsovia.
La política militar del Kremlin se caracteriza también por el gusto por el secreto, que permite todas las manipulaciones de la opinión en Occidente. Política del secreto que es absurda en una época en que los progresos tecnológicos en el terreno de la observación, de la detección y de la vigilancia por satélites espías, les permiten a las esferas dirigentes del imperialismo conocer casi con precisión el valor cualitativo y cuantitativo del potencial real de la URSS. Por ejemplo, las recientes "revelaciones" del Pentágono sobre la evolución de la talla de las unidades de producción de armas en URSS, es una prueba. En cambio, las masas en el Oeste y en el Este permanecen en la ignorancia más absoluta, a merced de todas las campañas de intoxicación de la propaganda militarista occidental. La consecuencia de ello es que cada vez. que. el imperialismo le atribuye a la burocracia, un potencial militar exagerado, Moscú, que teme perder la cara, se cuida muy mucho de desmentirlo. Los términos de la alternativa serían una política de verdad en cuanto al nivel real de los stocks de armas, con el fin de ganar la confianza de las masas para
El rearme del imperialismo poner al imperialismo entre la espada y la pared, incluso a través de propuestas ofensivas de control internacional. Tal orientación supone el abandono de toda diplomacia secreta, en la perspectiva revolucionaria de desarmar al imperialismo. La burocracia no la adoptará jamás. El combate por la paz y el socialismo
Los nuevos avances de la revolución mundial contribuyen a actualizar masivamente en los países capitalistas la necesidad de luchar por la paz y el socialismo. corrientes anticapitalistas en el contexto actual de ofensiva general de remilitarización del imperialismo, puede adquirir todo su significado internacionalista y proletario.
imperialismo, sinónimo de guerras mortíferas, incluso de una amenaza de holocausto nuclear de la humanidad entera, sólo la expropiación del capital en los principales países desarrollados, la creación de una federación mundial y la prohibición de fabricar pesado, puede asegurar la paz mediante el
La política internacional de la burocracia constituye un obstáculo en este camino, al apoyar objetivamente los intentos del imperialismo de reforzar sus propias bases. Pero a diferencia de años 50 la burocracia ya no es capaz de canalizar y desviar el movimiento antiguerra que se extiende hoy por el conjunto de Europa occidental y se desarroIlará mañana en los Estados Unidos.
Casi en todas partes empiezan a lanzarsee campañas de masas que se diferencian por sus temas concretos avanzados en cada país en función de su situación particular. Las fuerzas revolucionarias que participan en ellas tienen el deber de hacerlas converger hacia un objetivo único y ahora central para el movimiento obrero: frenar los preparativos de guerra del imperialismo, parar su carrera criminal hacia la guerra, debilitádolo de manera decisiva y después derribándolo. Esta es la razón por la que estas movilizaciones que comienzan revisten una gran importancia. En ellas, la juventud ocupa en general la primera fila. Las diferenciaciones que provocan en el seno de las fuerzas tradicionales del movimiento obrero ya son profundas e irán ampliándose. Otras tantas razones que justifican el Internacional en este movimiento.
En estas movilizaciones que agrupan a las corrientes políticas más diversas, importante destacar una serie de ejes principales que unifican más allá de las situaciones nacionales particulares, la lucha contra el imperialismo, su política de austeridad y de remilitarización. Sólo a través de este enfoque podrán establecerse las bases políticas para que el movimiento antiguerra hacia formas de coordinación internacional, al menos a escala de toda Europa occidental.
La situación de un país a otro es muy dis tinta en cuanto al lugar objetivo de cada aparato militar nacional en el dispositivo global del imperialismo, pero sobre todo se han desarrollado muy desigualmente las tradiciones y el nivel de conciencia de las masas a propósito de los problemas milita-
En Gran Bretaña es donde la situación es más favorable, con la adopción masiva por el movimiento obrero de la consigna del
En la República Federal Alemana y en la mayoría de los países de Europa del norte, desarme bilateral las que predominan en general en el movimiento de masas.
En Francia y en Italia, la situación es más compleja por el hecho del lugar que ocupan los PC tradicionalmente en el movimiento contra la guerra. En Francia las movilizaciones son aún de menor envergadura en comparación con las de otros países europeos; lo que es un problema para este país en particular, que es la segunda potencia militar
Atlántica después de los
En América del Norte, la aparición de una corriente significativa de oposición a la intervención de EE.UU. en El Salvador, y movilizaciones contra el "draft", que restablecimiento del militar obligatorio, indican las vías principa-
La amplitud del movimiento antiguerra obliga a los PS y los PC a elaborar sus propias posiciones frente a los problemas planteados por la remilitarización. Aunque estas posiciones muestren en general la misma preocupación por eliminar de las movilizaciones la dinámica anticapitalista, varían de país a país. La socialdemocracia francesa sigue aferrada al desarrollo de un armamento nuclear francés. Junto con la socialdemocracia italiana, es la fuerza del movimiento obrero menos crítica frente a la instalación de los misiles Pershing en Europa. El SPD alemán, el PS belga y holandés, así como la derecha laborista británica, tratan de combatir la presión a favor del desarme unilateral de su país - consigna que ya es mayoritaria en el seno del Partido Laborista -, reclamando una reducción paralela de las armas nucleares americanas y soviéticas en Europa. Los PC se concentran en general en la lucha contra la nueva escalada de rearme, pero son mucho más discretos en cuanto al unilateralismo o a la necesidad de desarmar al imperialismo para eliminar el peligro de guerra, dada su orientación general de "coexistencia pacífica"
Por tanto, es tarea de las fuerzas revolucionarias, y en particular de las secciones de la IV Internacionai, hacer todo lo posible por que aparezca la necesidad objetiva de internacional, adaptando al mismo tiempo la táctica de las consignas precisas y de las alianzas a las condiciones concretas de cada país (tradiciones y fuerza del movinivel de conciencia, etc.). La IV Internacional, que puede desempeñar un desarrollará las respuestas políticas que
La IV Internacial llama a los trabajadores, a la juventud y a los pueblos, en particular los de Europa occidental y América del Norte, a movilizarse contra el imperialismo, el militarismo, la austeridad, por la paz y el a) Se pronuncia contra la producción y el despliegue de la bomba de neutrones, por la prohibición universal de esta arma que tiende a hacer posible el eventual del arsenal nuclear pueblos en lucha contra el imperialismo.
Combate las decisiones de la OTAN de
Men Europa misiles de crucero y
Se pronuncia por el desarme nuclear unilateral, por el cese de la fabricación y la destrucción de los stocks de bombas A, H, b) Denuncia a la OTAN y a la Alianza Atlántica antiobrera, combatiendo toda ampliación de este bloque militar contrarresolucionario, particularmente so idaridad con los trabajadores y los pue blos de España, que rechazan la entrada de su país en la OTAN. En cada país, sus secciones avanzarán la necesidad de salir de la OTAN, y en Francia la exigencia de que se rompa con la Alianza Atlántica. En este marco lucharán por el desmantelamiento de todas las "bases avanzadas"' del imperialismo USA en Europa o en sus proximidades, particularmente en el Mediterráneo.
c) La IV Internacional llama a rechazar los presupuestos de guerra que son una fuente de despilfarro inmenso de recursos de la humanidad, máxime cuando las nece elementales de 3/4 partes de la población del globo no quedan satisfechas y cuando se impone la austeridad a los trabajadores en las metrópolis imperialistas Se pronuncia por la reducción inmediata y
masiva de los gastos militares improductivos, por la satisfacción de las necesidades sociales y las reivindicaciones de los trabajadores en los países desarrollados, y por un aumento sustancial de la ayuda a los países en vías de desarrollo. ¡Puestos de trabajo y no bombas! ¡Gastos sociales en lugar de gastos militares!
Se pronuncia contra la militarización general de la economía, la desviación de la investigación hacia fines militares, contra el desarrollo y la producción y venta de armamentos, por la nacionalización sin indemnización y bajo control obrero de todas las industrias que participan en esta producción, y por su reconversión en el marco de plan elaborado democráticamente, donde sean las necesidades sociales de las masas las que orienten las opciones de producción y no a la inversa.
d) Se declara opuesta a toda limitación de las leyes sindicales y políticas de los trabajadores. Esto se refiere en particular a los trabajadores de las industrias de armamento, que a menudo se ven sometidos a un control policial sobre la contratación, y a una importante limitación de sus derechos en comparación con los trabajadores de las demás industrias (derecho de huelg, estatuto, libertad de expresión y de organización...).
e) Llama a luchar contra los preparativos de guerra civil mediante la adopción de medidas legales destinadas a aplicarse en "tiempos de crisis"' y la preparación de los ejécitos burgueses para el mantenimiento del orden imperialista en la propia Europa. Rechaza las medidas de D.O.T. (Defensa Operacional del Territorio), las maniobras en campo abierto, la defensa civil, y se opone a la militarización de los suelos y poblaciones civiles. Apoya a las masas irlandesas turcas, víctimas de una reprsión particulamente odiosa por parte de
El rearme del imperialismo ejércitos de la OTAN f) La IV Internacional apoya las luchas de los soldados reclutados o contratados que luchan por el pleno ejercicio de las libertades democráticas (derecho de información, de expresión, de organización...) en el interior de los cuarteles. Los soldados deben poder organizarse sobre una base sindical, de forma completamente independiente con respecto a la jerarquía militar. Se pronuncia contra la profesionalización de los ejércitos burgueses, que haría que fueran más aptos para intervenir contra los trabajadores para romper huelgas y hacer que se aplicaran las órdenes de requisición. .
Combate por la reducción de la duración del servicio militar, por el derecho de todos y todas a un aprendizaje real del uso de las armas sin encuartelamiento, reconociendo el derecho democrático a la objeción de conciencia. •