Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

El Salvador: Una dictadura criminal en la picota

Inprecor n.º 25, enero de 1982 · pp. 14-16 · 1.945 palabras

Una dictadura criminal en la picota

10.714 personas asesinadas en 1981

N El Salvador, la crisis económica se mezcla estrechamente con la crisis política, que afecta a la credibilidad y a la homogeneidad misma de la Junta militar y demócrata cristiana, y con el estado de la relación de fuerzas militares sobre el terreno. Esta mezcolanza proporciona unas características específicas a la crisis general que afecta a este país.

En el momento en que el imperialismo norteamericano y la Junta de San Salvador proponen como "solución política" a esta situación, la celebración de elecciones a una Asamblea Constituyente en 1982, y a la presidencia cuando prosigue el genocidio del pueblo salvadoreño, conviene precisar el conjunto de los aspectos de la situación a partir del balance que hacen el FMLN y el FDR.

Diez meses después del fracaso parcial de la ofensiva de enero de 1981, la dirección del FMLN y del FDR ha dibujado en repetidas ocasiones el cuadro de la relación de fuerzas en El Salvador, en distintos terrenos. A continuación damos cuenta con unos extractos del informe presentado en nombre de la comisión de relaciones internacionales del FMLN-FDR, por Marisol Galindo, en la primera reunión internacional de Comités de Solidaridad, celebrada en México en octubre, y de una entrevista con Enrique Guatemala, miembro del Consejo político diplomático conjunto del FMLN y del FDR, publicada en Intercontinental Press del 2 de noviembre de 1981.

Varios detalles que dio Marisol Galindo en su informe ilustran la gravedad de la situación económica de El Salvador. «El producto interior bruto (PIB), por ejemplo, no ha dejado de descender significativamente desde 1979, año en que disminuyó en un 3,2%, para alcanzar en 1980 una caída del 13% a precios constantes». Esto se expresa en distintos sectores. «El sector industrial ha conocido una caída de la producción del 3,3% en 1978, del 4,9% en 1979 y del 16% en 1980. Los ramos más afectados son la industria mecánica y el textil. Desde 1979 se han cerrado más de 80 empresas, y otras 20 han sido militarizadas, y el resto funciona por debajo de sus capacidades de producción... La agricultura y la ganadería han conocido un descenso idéntico del 1,6% en 1979 y del 6,6% en 1980. Los productos de exportación (café, algodón y caña de azúcar) han conocido una disminución significativa, que provoca ciertas alteraciones de la balanza de pagos, de las finanzas públicas y de todos el sistema nacional. La producción de granos de base ha disminuído también en un 1,2%... en el sector comercial, la actividad ha descendido en un 10%». La situación económica

«A todo ello hay que añadir, precisa Marisol Galindo, el proceso fuga de capitales, estimado en 2.000 millones de dólares en los últimos años, que se ha reflejado en la tendencia a la disminución en la inversión privada, iniciada en 1979 con una disminución del 14,7% y del 38,7% en 1980».

En el sector comercial, «las exportaciones han descendido en un 35% y las importaciones en un 23,3% durante el año 1980j. Al déficit financiero de 70 millones de dólares hay que añadir «los 190 millones de dólares necesarios para mantener la economía en el nivel de actividad actual, lo que da 250 millones de dólares que los militares y demócrata cristianos tratan de obtener desesperadamente de las cajas fuertes de las dictaduras del cono sur de América Latina».

«El déficit presupuestario fue de 194 millones de dólares en 1980, y se estima que este año alcanzará los 300 millones de dóla-

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Comparte Coca-Colal res, es decir, el 41% del total de gastos actuales del Estado». El paro afectaba al 23,3% de la población activa en el primer semestre de 1980, y el subempleo al 38,9%. «Los sectores agrícolas, ganaderos, industriales y de la construcción, contribuyen en un 81,2% al pro, en un 47,3% al suberpleo».

En este contexto desastroso se recrudecen, entre otras cosas, las divergencias en el propio seno de la Junta salvadoreña, que favorecen las actividades de las fuerzas del FMLN. A este respecto, Enrique Guatemala, recordando «la extensión de las zonas controladas» por los guerrilleros, precisa: «No son únicamente zonas que contro lamos en el sentido militar del término. Son zonas liberadas, en que ejercemos un control político y militar. En ellas ha empezado a establecerse una estructura de poder popular, con las organizaciones que denominamos Consejos democráticos revolucionarios, a nivel municipal. Estas estructuras de poder popular organizan la producción, administran la justicia. Han empezado también a desempeñar un papel militar importante». La campaña militar de verano del FMLN

La ofensiva lanzada a partir del 19 de julio pasado, y que duró un mes, por parte de los guerrilleros, fue un momento determinante para la actividad militar de las fuerzas del FMLN en el último periodo. En efecto, las fuerzas del FMLN lograron ocupar ciudades estratégicas como Armbala, «que es el centro nervioso del Este del país, desde el punto de vista del ejército. En estas acciones se ha visto por primera vez la rendición de algunos elementos de la Guardia Nacioy una sonrisa.

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- más C/S

América Central y Caribe nal, que son considerados como las tropas de choque de la Junta. Esto constituye una señal evidente de la desmoralización en el seno del Ejército. Por encima de todo, ha habido una serie de derrotas sonadas de la famosa brigada "Atlacat'", que es una unidad, aerotransportada por helicópteros, de tropas entrenadas por los boinas verdes de los Estados Unidos».

Como declaró por su parte Marisol Galindo, la campaña de julio y agosto ha permitido «el sabotaje permanente de las líneas de transmisión de energía eléctrica y de la infraestructura económica y estatal del régimen. Durante la campaña se derribaron 59 postes eléctricos». Mediante esta campaña militar, «el FMLN quería dar un paso adelante hacia una coordinación efectiva entre todas sus fuerzas de las distintas regiones... en el marco de las líneas generales y tareas específicas que encargaba el plan militar de la campaña a cada una de ellas». Por tanto, esta campaña constituyó un avance en la organización y actividad militar de las fuerzas del FMLN.

En el marco de una operación audaz, la guerrilla logró destruir a mediados de octubre el puente de Or, sobre el río Lempa, por el que pasaba la carretera panamericana que vincula el Este y el Oeste de El Salvador. Esta acción del Frente Oriental Francisco Sánchez del FMLN supuso una fuerte coordinación y vino acompañada por la ocupación de las poblaciones vecinas de San Marcos, San Nicolás y Tierra Blanca. Este sabotaje, que le costará a la Junta unos 6 millones de dólares, se produjo e vísperas del día en que la dictadura hab.. decidido organizar un mitin en San Salvador para conmemorar "el 2º aniversario de la 1ª Revolución pacífica de América Latina". En las últimas semanas se han producido otras acciones militares impresionantes, en particular en el sureste, alrededor de Usulatán, donde recientemente se ha instalado una nueva emisora de radio de la guerrilla, Radio Unidad.

En su entrevista, Enrique Guatemala recuerda que aproximadamente en la misma época sucedió un acontecimiento extrema importancia: la formación de un mando único para el frente del noreste y del sudeste del FMLN. «Esto significa que no sólo disponemos de un pasillo logístico, una línea de comunicación entre los dos frentes, sino que la zona entera se ha convertido en una misma zona bajo nuestro control. Y esto no habría sido posible si no se hubieran reforzado nuestras fuerzas militares».

Es esta situación la que le permite afirmar a Enrique Guatemala que «en el sentido militar del término, la Junta está a la defensiuva. Pensamos que las contraofensivas que intenta lanzar son un ardid político para dar al mundo la impresión de que controla actualmente esta distintas regiones... Es un hecho que la Junta no puede hacer nada

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América Central y Caribe por frenar los actos de sabotaje contínuos contra el sistema eléctrico, que no puede hacer nada por detener la crisis económica galopante. Es también señal de nuestra fuerza»:

Además, para el representante del FMLN y del FDR, no hay ninguna «solución posible a la crisis económica, política y social de El Salvador sin una ruptura con una economía basada en el poder de una oligarquía y una ruptura con la dependencia hacia los Estados Unidos».

Frente a la cuestión de eventuales negociaciones con la Junta salvadoreña, el representante del Consejo político-diplomático conjunto del FMLN-FDR precisa que «la Junta y los Estados Unidos han rechazado siempre el inicio de este diálogo con nosotros, oponiéndole en su lugar la idea de las elecciones».

La última de las iniciativas diplomáticas del FMLN-FDR hasta la fecha ha sidó la propuesta presentada en nombre suyo por el comandante Daniel Ortega, del gobierno nicaragüense, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 7 de octubre. Esta propuesta incluía los 5 "principios generales" siguientes: 1. Las conversaciones deben tener lugar entre delegados designados por el

FMLN-FDR y representantes de la Junta de gobierno de El Salvador; 2. Deben tener lugar en presencia de otros gobiernos, que contribuirán a la solución del conflicto como testigos; 3. Las conversaciones deben incluir todos los aspectos fundamentales del con4. El pueblo salvadoreño deberá ser informado sobre la totalidad del proceso; 5. Las discusiones se abrirán sin discusiones previas de ninguna de las partes.

Para Enrique Guatemala, la reacción de Washington y de la Junta salvadoreña a estas propuestas «legitima nuestro derecho a proseguir la guerra y a tomar la iniciativa militar».

Porque las elecciones que propone la dictadura de San Salvador constituyen, para el FMLN-FDR, como indica Marisol Galindo, «una maniobra que persigue dos objetivos: canalizar las contradicciones existentes entre los diversos sectores del bloque en el • poder, y encontrar una solución al aislamiento político de la Junta a nivel internacional». Resolver estos dos aspectos de su problemática equivaldría para la Junta a avanzar hacia la aplicación de «su proyecto estratégico de derrotar militarmente a las fuerzas democráticas salvadoreñas».

Esta función de las elecciones es además bastante evidente cuando se sabe que los únicos partidos que han aceptado participar en ellas son formaciones de extrema derecha o representantes de la patronal. El hecho de que la fecha límite de inscripción de los partidos se haya aplazado hasta el mes de enero de 1982, ilustra la dificultad del poder para otorgar la mínima credibilidad a esta triste mascarada. Las formaciones de extrema derecha parecen querer lanzarse a esta perspectiva electoral para intentar separar del poder a los demócrata cristianos e instalar un gobierno militar que no han podido instaurar con sus distintos intentos de golpe de Estado.

Con la excepción del Partido de Orienta-. ción Popular (POP) del antiguo José Medrano, todos, según el semanario Proceso de San Salvador, reclaman que la democracia cristiana abandone la presidencia de la Junta. Según Latin America Weekly Report del 23 de octubre, «a los partidos tradicionales del ejército, el Partido de Conciliación Nacional (PCN), y de la oligarquía, el Partido Popular Salvadoreño (PPS), se han unido nuevos grupos como la Acción Democrática de Magana, representante del sector de la

Republicana (ARENA). La ARENA señala el retorno a la escena política del fanático anticomunista Roberto d'Aubuisson, que había tenido que abandonar el país a pricipios de año tras su participación en un golpe de Estado fraca-

En este sentido, y como indica Enrique Guatemala, «es evidente que no hay condiciones actualmente en El Salvador para que las elecciones puedan reflejar realmente la voluntad popular». De ahí, afirma, «que nosotros estemos contra las elecciones que no son nada más que una maniobra para resolver las divergencias en el seno de la Junta, en el seno del Ejército y entre la Junta y el Ejército». Mi