Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Estado español: Una contrarreforma ha comenzado

· Inprecor n.º 24, septiembre de 1981 · pp. 18-29 · 11.886 palabras

Estado Español

La contrarreforma

ha comenzado

Angel Muñoz Estada espanol. Podria haber sido el L golpe de Estado del 23 de Febrero abrió una nueva etapa política en el inicio de la recuperación del movimiento obrero, después de 3 años de retrocesos, derrotas, desmoralización. Las manifestaciones del 27 de Febrero pese a su enorme confusión, demostraron que esa posibilidad

Pero seis meses después, está claro que el 23-F se inició una verdadera "contrarreforma", que ha liquidado ya muchas de las conquistas políticas del postfranquismo y amenaza con liquidarlas todas.

Porque el peligro de un "segundo golpe" no ha desaparecido. Tampoco puede decirse que se haya reforzado: simplemente, se ha "instalado". . El golpismo ha pasado a ser una de las instituciones fundamentales bautizada con el nombre de "democracia

• Sí, los golpistas democracia, como el zorro "vigila" el gallinero.

Vamos a hacer balance de los 6 meses transcurridos desde el 23-F, empezando con un resumen de los datos ahora conocidos, y que permiten hacerse una idea más precisa de lo que realmente ocurrió. Los dos "Pactos de la Zarzuela"

En Octubre de 1980, la gran mayoría de la jerarquía militar llega a la conclusión de que es necesaria una intervención de las Fuerzas Armadas (FAS), para cambiar el curso de la situación política. El modelo elegido es una variante del golpe de Estado

Run "pronunciamiento" del conjunto de las FAS dirigido al Rey, planteándole la necesidad de nombrar un gobierno cívico-militar de "salvación nacional". Las "razones" del pronunciamiento serían las clásicas: "acabar con el terroris-

"defender la unidad de la patria" "restablecer en el plazo más breve posible una verdadera democracia", etc. No había ninguna duda entre los jefes militares sobre el apoyo del Rey al proyecto, cuya fecha quedó fijada para los días posteriores al 1° de Mayo del 81 (1).

En el mes de Noviembre, los golpistas miembros del equipo Reagan y les informa del plan;

acogida prudente, pero alentadora: el nuevo gobierno USA opondría al golpe, pero tampoco le favorecería" (2).

En las mismas fechas, se producen probablemente contactos con dirigentes del capitalismo español. Podemos hacernos una idea de la acogida que encontraron —parecida a la de la administración Réagan—, por medio de estas declaraciones del presidente del primer banco español (Banco Español de Crédito), Aguirre Gonzalo, realizadas inmediatamente después del 23-F: «Si un golpe no triunfa, estamos como estábamos, y si triunfa es para traer una dictadura, que se supone impondrá el orden. Usted comprenderá que eso al Dinero (sic) no le asusta. Otra cosa es que, como consecuencia de un golpe, se presuma la posibilidad de una revolución. Yo siempre he dicho que en un cambio de régimen se plantea esta escala social: uno, desencanto; dos, indiferencia, que es el punto en el que estamos; tres, descontento; cuatro, irritación y cinco, revolución. Al llegar al cuatro, es cuando el

Dinero se alarma» (3). El proyecto de golpe aparece, pues, ante los poderosísimos sectores capitalistas que representa Aguirre Gonzalo, como innecesario y prematuro, pero se adopta ante él una actitud de "observación", no de hostilidad. Los golpistas sólo encontrarán apoyo directo financieros marginales y lumpen-

(1) Hay multitud de referencias en la prensa española e internacional sobre los preparativos del golpe. Para la fecha prevista, ver las declaraciones de Alberto Oliart, ministro de la Defensa. "Diario 16". 13.4.81.

(2) Declaraciones de Felipe González. "El País". 17.3.81.

(3) "'Hoja del Lunes de Madrid". 2.3.81.

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capitalistas enriquecidos bajo el franquis-

En fin, también en Noviembre se realiza otro contacto, que puede sorprender: el general Armada, que será el 23-F el candidato de los golpistas a presidente del gobierno, conversa sobre «la situación del país y sus soluciones», con el responsable del PSOE para temas militares, Enrique Múgica, y el secretario general del PS de Catalunya, Joan Raventós (4). Los dirigentes socialistas afirman que esta conversación, cuya realización se ha conocido sólo después del golpe, tuvo un carácter 'informal" posibles sa das decer ero de unto bre cional" por "mecanismos constitucionales". La realidad es que, evidentemente, los golpistas trataban de sondear la actitud del PSOE hacia sus planes. El general Armada llegó a la conclusión de que, al menos, no iba a haber una oposición frontal.

En estas condiciones, el proyecto sigue adelante. Pero por su misma amplitud, por el hecho de que fuera un plan de la práctica totalidad del mando de las FAS, era inevitable la presencia de diversas opciones políticas en su interior.

Efectivamente, en la jerarquía de las FAS existía un amplio acuerdo en el rechazo de la situación existente, en el balance totalmente negativo del postfranquismo y en la necesidad de realizar el "pronunciamiento". Pero sobre la forma y los objetivos inmediatos de éste, había posiciones muy diferentes, desde los que querían el puro retorno a una dictadura militar, formando un gobierno con los despojos del franquismo, hasta los que sólo consideraban necesario, por el momento, "disciplinar" al régimen, pidiendo la colaboración en el gobierno a los partidos de la derecha parlamentaria, e incluso buscando alguna forma de compromiso con el PSOE.

Desde la muerte de Franco, el Ejército español carece de "caudillo", de una persona, o una institución que le centralice políticamente. El proyecto de "pronunciamiento" no tenía una clara dirección dentro de la jerarquía militar. Tampoco la encontró en el imperialismo USA, ni en ninguna fracción significativa de la burguesía española.

En estas condiciones, a primeros del 81 es probable que existiera una cierta competencia entre las distintas "alas" de la jerarquía, para hacer prevalecer su versión del "pronunciamiento" sobre las demás. El golpe del 23-F fue fundamentalmente la acción del ala más reaccionaria, que decidió adelantarse a los planes previstos.

Entre las causas que provocaron esta anticipación, están sin duda las circunstancias de crisis de gobierno y de la UCD que existían desde la dimisión de Adolfo Suárez, así como el aumento de la presión política de la extrema derecha, que se produjo por las mismas fechas. Pero la causa fundamental, y la que en definitiva provocó el fracaso, fue un intento de la extrema derede hegemonizar el golpe respecto a los demás sectores.

A pesar de ello, los golpistas del 23-F no encontrarán ninguna hostilidad seria entre sus "compañeros de armas" , ni antes, ni después de los hechos, y dispondrán colaboraciones mucho más amplias de las que aparecen en las versiones oficiales (5).

Pero el protagonismo de la extrema derecha militar en el golpe, plantea inmediatamente el riesgo de que resulte incontrolable por la burguesía, por el Rey e incluso por la mayoría de los jefes de las FAS. En todo caso, un rápido éxito militar hubiera inclinado la balanza en favor de los golpistas. Al no producirse éste éxito, se abría la posibilidad de un compromiso entre el Rey y los militares no implicados directamente en el golpe. Efectivamente, el pacto se realiza la misma noche del 23-F.

Este pacto es la contra-reforma; los hechos posteriores están determinados por él.

Hay diversas versiones sobre el contenido del pacto (6). Nos interesa destacar aspecto fundamental: el Ejército acuerda con el Rey detener el golpe de Estado y deçide dar una última oportunidad al régimen parlamentario. A cambio obtiene garantías sobre un "cambio de rumbo" en la política gubernamental en los tres terrenos que le especialmente: terrorismo y crisis económica (7). Naturalmente, se le garantiza también su capacidad para controlar el cumplimiento del pacto y para intervenir de nuevo, si los "políticos' no consiguen resolver "los males de la patria". Incluso, el pacto incluye una fecha límite, el 29 de Marzo, para que sean adoptadas por el gobierno una serie de medidas inmediatas, en especial la dirección militar en la lucha contra ETA (8). No fue pues solamente el Rey, sino este pacto el que, en ausencia de movilización de masas, detuvo el golpe militar.

Al día siguiente, 24 de Febrero, tuvo lugar lo que se conoce oficialmente por "Pacto de la Zarzuela", es decir, la reunión del Rey con los dirigentes de los partidos parlamentarios, con la excepción significativa de las organizaciones nacionalistas. Este pacto es la formalización de la política de "unidad nacional", pero en realidad constituye una simple ratificación del compromiso del Rey con los militares: El "golpe de timón"

Varios meses antes del 23-F, políticos de la derecha (en especial, Fraga Iribarne), dirigentes patronales, portavoces militares y de la Iglesia, venían reclamando lo que se llamaba "un enérgico golpe de timón" en la política gubernamental. Se trataba de presionar a UCD para que asumiera una orienaún más derechista, abandonando definitivamente todo tipo de "consenso" con la izquierda parlamentaria. Pero los conflictos internos y el debilitamiento del partido gubernamental, le impedían una respuesta decidida a estas presiones.

Finalmente, fue el Ejército quien dió el "golpe de timón" y fijó el nuevo rumbo de la política española. UCD asumió con gusto el papel de timonel y, por decirlo todo, el PSOE y el PCE el papel de grumete. La dérecha comprendió enseguida las posibilidades que para ella se abrían y se dispuso a aprovecharlas.

Ciertamente, el punto de partida era una situación muy grave: el 23-F había revelado una profunda crisis de régimen y una crisis de dirección política, sin solución a medio plazo. Todas las piezas de la reforma se habían dislocado. El Rey era el garante de la "unidad nacional" de las fuerzas parlamentarias, pero no era ya, sino formalmente, el jefe de las FAS. El Ejército asumía un papel político directo, establecía los límites funcionamiento sistema parlamentario y planteaba claramente su voluntad de dar un nuevo golpe, si no se cumplían sus condiciones.

Junto a esta posibilidad de una intervención del conjunto de las FAS, que es la ver(4) 'El País". 4.3.81 y "Diario 16" 9.3.81. (5) Por ejemplo, "El País" del 26.3 recoge una información de "Newsweek" del 23.3, según la cual la decisión de dar el golpe del 23-F fue adoptada en una reunión de 17 generales; sólo 2 votaron en contra, por considerarlo "inoportuno' (6) Por ejemplo, "'Sábado Gráfico" del 4.3, publicaba en portada las "6 condiciones" que exigían los militares para evitar un nuevo golpe. Hay otras versiones, pero el contenido de fondo es siempre el mismo: "integridad de la Patria", "acabar con el terrorismo" y "orden económico" (7) «El golpe del 23-F es la cristalización de una serie de malestares, en la base de los cuales está el terrorismo, la crisis económica, la integridad nacional». Declaraciones del ministro de Defensa. "Diario 16" 6.3.81. (8) "El Pais" 24.3.81.

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Estado Español dadera amenaza de golpe que existe ahora, la extrema derecha militar y civil va a reforzar las provocaciones de la "estrategia de tensión" , estimulada por haber rozado la victoria el 23-F y por la casi total impunidad de que gozan los protagonistas de esa oca-

En fin, el gobierno se siente bastante comodo dentro de los límites establecidos por los militares, pero está obligado a hacer a corto plazo la prueba práctica de su capacidad para resolver la crisis burguesa por

El nuevo presidente del gobierno, Calvo Sotelo, va a centrar sus esfuerzos en dos direcciones. La primera, establecer un marco de coexistencia con el Ejército; no se trata de resolver el problema del golpismo, sino de convivir con él. La segunda, explotar el miedo que se ha adueñado del país; poner en orden las filas de su propio partido y subordinar a los partidos nacionalistas burgueses; recuperar, en fin, la confianza de la

Como la izquierda reformista ha renunciado a toda actividad eficaz de oposición en el Parlamento y aún más en la calle, la derecha española no podía soñar con condiciones más favorables para su "golpe de tiLa cuestión militar

El problema militar es la primera prioridad del nuevo gobierno UCD. Toda su línea en este terreno se basa en proclamar la "fidelidad del Ejército a la Constitución" y en actuar con el convencimiento de que esa "fidelidad" no existe en absoluto.

Parece que la burguesía.ha descubierto a su Ejército el 23-F. Los revolucionarios habiamos hecho este "descubrimiento" hace ya muchos años. El Ejército español sólo tiene en su haber una victoria en los tiempos modernos: la guerra civil. Sobre ella, y por consiguiente sobre el franquismo, ha elaborado su sistema de valores, que comparten la práctica totalidad de los militares, sin distinción de grados, ni generaciones: el anticomunismo, el centralismo, una moral de la más reaccionaria tradición católica, la desgeneral, hacia los regímenes parlamentarios, la conciencia de su propio papel como único defensor de los valores esenciales de rica" de su intervención para defenderlos.

Los jefes militares que no comparten, parcialmente, estas ideas, son marginales. A uno de ellos, Gutiérrez Mellado, correspondió la tarea de intentar la "reforma militar" que suponía, sobre todo, conseguir la aceptación de la reforma política por la jerarquía. El fracaso ha sido estrepitoso: las FAS han terminado homogeneizándose políticamente en contra de esta reforma, aunque todavía no sobre una alternativa de recambio. A partir del 23-F, se están creando condiciones para que esa alternativa tome forma y se consolide.

Porque, en realidad, el gran vencedor del 23-F, en términos de poder político, son las FAS: ellas son la única institución que sale fortalecida del golpe. Su fuerza reside en que se ha mostrado capaz de dar un golpe de Estado y que, con muy poca ambigüedad, se manifiesta dispuesta a hacerlo, si se traspasan los límites que ella misma ha fija-

La mayoría de la burguesía quiere seguir gobernando por parlamentarios, pero no quiere entrar en conflicto con su Ejército. Su posición será pues, aceptar todas las exigencias de las FAS —lo que equivale a dar todas las facilidades al golpismo; lo que hemos llamado antes "institucionalizarlo"'— y a la vez intentar que la jerarquía militar considere innecesario el "segundo golpe"

Por eso, en primer lugar, se abandona todo proyecto de "subordinación" militar al poder civil. En este terreno, se abandona hasta la esperanza: uno de los especialistas del PSOE en cuestiones militares ha escrito: «No es exagerado afirmar que a nuestras FAS le costará 15 años defender la Constitución» (9). El propio Ministro de la Defensa reconocerá a su manera la situación; preguntado por un periodista si los militares «Cuando doy una orden se obedece; claro que no se me ocurre dar una orden :in haberla estudiado previamente y sin con ultar

En segundo lugar, se organiza una gigantesca campaña de propaganda de exaltación del Ejército. En nombre del objetivo de "acercar el pueblo a las FAS", considerando la prioridad del momento por PSOE y colaborarán activamente en ella. La campaña parte de una versión, que es también una cierta justificación, del golpe del 23-F. Dos tomas de casi simultáneas, las de Manuel Fraga y Santiago Carrillo, permitirán comprender la eficacia de la "unión nacional" en este terreno: «Los militares no se van a poner nerviosos por ninguna ley social, ni por problemas económicos. En estos temas ellos no se meten. Pero por lo que no pasan es por el terrorismo y el separatismo. Entonces, o se les da la oportunidad de defender a la Patria ahí donde les duele, o caerán otra vez en la tentación de avasallar al Parlamento» (Fraga); «Los militares no se han sublevado y no se van a sublevar por•que haya huelgas (...) La solidaridad nacional debe basarse en la moderación del desarrollo autonómico y la guerra frontal al terrorismo» (Carrillo) (11).

La política de "unidad nacional" tiene pues su propia versión sobre el golpismo: el Ejército es "neutral" en cuestiones sociales (y hay que decir desde ahora que ésta es una de las mentiras más siniestras, entre las muchas que vienen cayendo sobre el movimiento obrero); los "errores" en política autonómica y en la lucha contra ETA (porque éste es el significado real del "antiterrorismo") son la causa del golpe.

En fin, la política de "unión nacional"

legitimando, •• considerando "inevitable" lo que en la práctica viene a ser lo mismo, la nueva función política del Ejército, su derecho a intervenir en Euskadi y hasta las posibilidades legales de implantar una verdadera dictadura militar, que le ofrece la nueva legislación sobre el "estado

Así, el PSOE y el PCE han dejado la cuestión militar en manos de la derecha parlamentaria. El problema es que el gobierno de esta derecha puede convivir, al menos por cierto tiempo, con el golpismo. Pactar con él. Puede, en fin, utilizarlo como arma de chantaje: así viene actuando el gobierno ante cada problema político y social.

La derecha puede hacer todo esto, pero la izquierda sólo puede capitular o combatir. La opción del PSOE y PCE está clara; está particularmente clara en el terreno lucha "antiterrorista" que vamos a ver a (9) E. Gomáriz. "El Socialista". n° 196, 4.3.81. Por supuesto, el autor no explica por qué dice "15 años", y no 25, 6 150 '(10) 'El Pais" 22.5.81 (11) Para las declaraciones de Fraga, "El Pais" 4.3.81. Para las de Carrillo, informe al CC del PCE, publicado en "Mundo Obreго"! п° 115, 5.3.81.

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continuación. ETA como pretexto

Uno de los objetivos fundamentales del gobierno después del 23-F es fortalecer el aparato y la legislación represiva. Va a elegir para ello un método hábil: esperar a los atentados de ETA y presentar las medidas como reacciones necesarias hacia estos atentados. Nuevamente, esta "habilidad" va a estar extraordinariamente facilitada por la política reformista y, desde luego, por los errores desastrosos de ETA-militar.

Hay que recordar que, desde primeros de año, existía una crisis profunda en el aparato de represión. El movimiento de protesta popular que siguió al asesinato bajo tortura del militante vasco Joseba Arregi, que confirmaba dramáticamente el informe de "Amnesty International" sobre la generalización de la tortura policial en España, agravó la crisis. alcanzó tal nivel que incluso el PC de Euskadi propuso la abolición de la 'Ley anti-

By había posibilidades reales de lanzar una campaña de masas sobre este tema. En fin, se produjeron dimisiones y destituciones en la jefatura de la policía.

El primer objetivo de la "contra-reforma" en este terreno tenía que ser restablecer la moral y por tanto la impunidad del aparato de represión. A la vez, se va a crear una verdadera maquinaria de guerra legal contra las libertades, siempre bajo el pretexto "antiterrorista". En fin, se va a buscar, y en gran medida conseguir, comprometer a fondo en esta "cruzada" no sólo al PSOE y PCE, sino también al PNV.

Así, con el sector más reaccionario de la policía, se crea el 'Mando Unico de Lucha Antiterrorista': su jefe lo era también de los asesinos de Arregi, el comisario Ballesteros. En puestos de responsabilidad reaparecen viejas figuras de los servicios especiales franquistas, como el comandante Casinello. En los mismos días, los asesinos de Arregi son puestos en libertad.

La represión va a ser protegida por toda una teoría de la necesidad de la "guerra sucia" contra ETA. Un periódico como "Diario 16", la definirá en un editorial en términos precisos: «No hay derechos humanos en juego a la hora de cazar al tigre. Al tigre se le busca, se le acecha, se le acosa y, si hace falta, se le mata» (12). El peor de los efectos de tal campaña es lo que podríamos llamar la indiferencia, la acomo-

Todo el mundo sabe que en Euskadi ha habido centenares de detenidos desde el 23-F, la mayoría miembros de Herri Batasuna. Todos han sido torturados salvajemente, durante los diez días que la legislación "antiterrorista"" les deja a merced de la policía. La militancia en ETA es lo de menos:

entre otros muchos, nuestro camarada Karmelo Jaio, concejal de Markina (Vizcaya), ha sufrido la tortura "reglamentaria" trictamente por nada más que ser un revolucionario y actuar como tal en su pueblo. Pasados los diez días, el juez le puso en libertad, sin ningún cargo.

Una situación como ésta hubiera provocado, antes del 23-F, por no hablar de épo-. cas anteriores, un gran movimiento de solidaridad y protesta, ampliamente unitario. Ahora, sólo la izquierda revolucionaria lucha por organizar esta movilización.

La izquierda reformista se mueve entre el silencio y la protesta literaria y moderada, en el mejor de los casos; en el peor, y más marcha en vanguardia represión. El terreno preferido por el PSOE para la crítica al gobierno es la necesidad de mejorar material y técnicamente los efectivos de la policía, según el "modelo" de la

Federal Alemana. PSOE en el gobierno, la represión sería más eficaz", éste parece ser el slogan político del primer partido obrero del país.

Por su parte, Carrillo había fijado ya una línea clara en el primer CC del PCE posterior al golpe: «Tenemos que esforzarnos porque los que caen bajo las balas del terrorismo sientan la solidaridad popular (...) Podemos vernos obligados a votar la ilegalidad de grupos políticos, sean de derecha o sean de otro tipo, que aparezcan como la faz legal de los grupos terroristas» (13).

En fin, una reunión de las ejecutivas del PSOE y PCE el 1 de Abril, establece un marco claro de "unidad de acción": el comunicado que da cuenta del acuerdo, no dice una sola palabra sobre el "golpismo" pero reclama «la colaboración del pueblo con las fuerzas de seguridad del Estado»

El 10 de Mayo, esta línea que pretende

Estado Español "defender la democracia" apoyando al aparato de represión heredado de una dictadura, va a ser puesta a prueba. En la provincia de Almería, la Guardia Civil detiene a tres jóvenes a los que una denuncia anónima (una «colaboración del pueblo con las fuerzas de seguridad») había relacionado; sin el menor fundamento, con ETA. Los guardias civiles, al mando directo del teniente coronel jefe del puesto, torturan salvajemente a los jóvenes, les rompen todos los huesos largos, los matan a tiros y finalmente queman sus cuerpos. Estos nostálgicos de los hornos crematorios, los autores de esta barbarie, no tienen nada de excepcional: son simplemente guardias civiles que luchan "contra el terrorismo", que "cazan el tigre"; según la expresión de "Diario 16". Deben ser pues protegidos por sus jefes y por el gobierno.

Un mes después de los hechos, siguen en sus puestos, obstaculizando a placer la investigación y uno de ellos acaba de ser ascendido. Hubo, eso sí, naturalmente, un informe del Ministro del Interior al Parlamento, doce días después de los, hechos. Todo había sido fruto de un "lamentable

La izquierda parlamentaria tenía una ocasión para demostrar, al menos, cierta dignidad. Lo que demostraron fue, justamente, lo contrario.

Sirva de muestra la intervención de Sánchez Montero, el n°. 2 del PCE, en nom bre de su partido: tras manifestar la preocupación del PCE porque este suceso afecte a un cuerpo como la Guardia Civil «que está (13) Por supuesto la referencia a los "grupos de derecha" es una pura cobertura formal. Carrillo sabe muy bien que el problema es Herri Batasuna y el periódico EGIN (14) "El Pais" 1.4.81.

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Estado Español pagando un enorme tributo de sangre en defensa de la democracia» (sic), añadió que estos hechos son contraproducentes para la lucha antiterrorista «ya que pueden ser utilizados como explicación de la lucha de los terroristas» (resic) (15).

Hay que repetir que las protestas, las mociones parlamentarias..., que suelen hacer los diputados del PSOE y el PCE ante casos como éste, no compensan en modo alguno el daño que causan contribuyendo a la realización de la campaña de intoxicación gubernamental, amparando las responsabilidades de la Guardia Civil, hasta convertirla poco menos que en una institución 'mártir" al servicio de la democracia.

El PSOE y el PCE no se han opuesto real. mente ni a una sola de las medidas de fortalecimiento de la represión y de ataque a las libertades realizadas por el gobierno. Si

González y Carrillo fueran sinceros, deberían definir su actitud ante la represión, como León Blum definió la suya ante los créditos de guerra: «Yo represento a un partido que durante años luchó contra los créditos de guerra, excepto cuando su voto era necesario para aprobarlos».

Gracias a ello, el gobierno ha conseguido superar sin gran resistencia los dos primeros tests que se había marcado en este terreno: el envio del Ejército a Euskadi y la aprobación de la nueva legislación represiva. Ahora prepara otros dos: la implantación del Estado de excepción y la ilegalización formal de Herri Batasuna y del EGIN. Carrillo y González llevan tiempo preparando a sus partidos para una aceptación más o menos resignada de estas medidas. El gobierno sólo espera un nuevo atentado grave de ETA militar para ponerlas en práctica. El pronóstico es muy claro: si estas medidas se aplican, habrá empezado la cuenta atrás para el segundo golpe de Estado. El golpe antiautonómico

Como hemos visto, la "integridad de la Patria" es, junto a la ofensiva "antiterrorista", la exigencia central del Ejército. También en este terreno, el "arco constitucional", con la excepción parcial de los partidos nacionalistas burgueses, pondrá todo su esfuerzo en ayudar al gobierno a satisfacer las exigencias militares. Las débiles conquistas autonómicas del periodo anterior se van a tambalear ante una ofensiva centralista, patriotera, cinicamente disfrazada de defensa de la "solidaridad entre los pueblos de España"

En este caso, el gobierno empieza la ofensiva por una demostración de fuerza: el anuncio de una ley que privilegia a la bandera monárquica frente a las de las nacionalidades (las "banderolas", como dice Carrillo), que "defiende los derechos del castellano". frente a las demás lenguas y que utilizar las palabras "nación", , etc., por referencia exclusiva a "España". A la vez se refuerza una campaña contra los movimientos nacionales, especialmente de Catalunya y Euskadi, que siempre ha estado por lo menos latente en las posiciones y medios de comunicación de la burguesía centralista. La novedad consiste ahora en la virulencia de la campaña, el espíritu policial que la caracteriza, a la búsqueda con lupa de signos "separamo" al mismo o superior nivel que el "antivasquismo" (16).

esta primera ofensiva, aparece el armamento pesado. El gobierno encarga a " un "técnico" , el profesor García de Enterría, un informe sobre la "armonización de las autonomías". Sin duda por una feliz casualidad, el informe coincide exactamente con los proyectos de UCD (17). El PSOE apoyará inmediatamente el informe. • La tal "armonización" con una Ley de Régimen local destinada a favorecer el aumento. del número de alcaldes de la derecha, muy pequeño en la actualidad, y a establecer un control férreo de la administración central sobre los municipios y diputaciones provinciales, marginando al máximo posible a los gobiernos de las nacionalidades. En fin, una nueva ley electoral establecerá más mecanismos correctores en el actual sistema, relativamente proporcional, para disminuir la representación parlamentaria de los partidos nacionalistas burgueses y tratar de impedir la de los partidos revolucionarios.

Este giro en la política gubernamental respecto a la cuestión nacional tiene un significado y va a tener unos efectos políticos de enorme importancia. Significa una nueva prueba de la incapacidad de la burguesía española para encontrar una solución al problema nacional. El franquismo intentó aplastarlo por la violencia y, en cambio, resurgió más fuerte y más amplio que nunca y fue uno de los componentes fundamentales del movimiento de masas que acabó con la dictadura.

La "reforma" intentó, con muchos temores y vacilaciones, buscar una salida democrático-burguesa. Tuviera o no conciencia de ello, esta salida exigía una cierta distribución del poder político, un pacto con las burguesías nacionales para asegurar la dirección política del Estado y conseguir que las instituciones autonómicas fueran capaces de integrar las aspiraciones de autogobierno de los pueblos oprimidos. Este es el proyecto que se trató de vender con el nombre de "Estado de las autonomías" . Y éste es el proyecto que ha fracasado.

Lo que el gobierno trata de hacer ahora, cualquiera que sea el nombre que le dé, es aplicar criterios de pura 'reforma administrativa" a uno de los más graves problemas políticos del Estado español. Además, trata de hacerlo con los métodos de la "contrarreforma", es decir, arrebatando derechos que se consideraban adquiridos, por medio de amenazas, leyes reaccionarias, campañas chovinistas. No hay duda que esta política va a fracasar también, pero es fácil imaginarse las consecuencias dramáticas que puede tener este fracaso, cuando las organizaciones obreras mayoritarias están directamente comprometidas en la ofensiva cendemostrado también la incapacidad del reformismo para dar una respuesta obrera a la cuestión nacional.

La historia viene de lejos en el caso del PSOE. Este partido parece haber aprendido todo lo que sabe sobre la cuestión nacional en la peor tradición de la II Internacional. Para el PSOE, ahora como en los años 30; Euskadi, Catalunya o Galicia deben pertenecer a la categoría de los "pueblos sin his-

, para los que es "reaccionario" defender el derecho a la autodeterminación. Después del 23-F, el PSOE ha llevado esta tradición hasta sus últimas consecuencias. (15) "El Pais" 22.5.81. (16) Debe tenerse en cuenta que la expresión ideológica tradicional del centralismo español es el "anticatalanismo". Esto es una demostración complementaria de que la lucha contra el "separatismo" es solamente una exusa del centralismo: en Catalunya las tradiciones, y la realidad actual, del independentismo son débiles. La virulencia actual de la campaña anticatalana es enorme. Dos ejemplos: el gobierno ha planteado recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal de Garantías Constitucionales por un modesto decreto de la Generalitat, reformando el régimen de diputaciones provinciales. Por otra parte, se ha dado difusión muy amplia a un llamado 'Manifiesto de los 2300", cuyos primeros firmantes son intelectuales más o menos conocidos, que denuncia la pretendida existencia de una "opresión" contra los castellano-parlantes en Catalunya. (17) El informe Enterría no tiene como objetivo fundamental "armonizar" nada, sino limitar drásticamente las competencias políticas de las instituciones autonómicas, especialmente las de Euskadi y Catalunya. Entre otras cosas, niega toda autonomía en el terreno judicial, potencia la presencia de funcionarios de la administración central en los gobiernos autónomos, rechaza cualquier competencia exclusiva de las nacionalidades (pese a que están admitidas en la Constitución), potencia las diputaciones provinciales frente a las instituciones autonómicas, etc.

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En primera fila en la competición patriotera («No he encontrado a nadie más patriota declaraba F. González poco después del 23-F (18)), co-autor del proyecto de "armonización" de las autonomías, dirigente de la lucha de la derecha contra la integración de Navarra en Euskadi..., el PSOE es el principal aliado de UCD en el "golpe anti-autonómico"

EI PCE desearía encontrar un hueco en el "Estado Mayor" centralista UCD-PSOE Pero no le dejan, a pesar de que, desde el 23-F, Carrillo ha representado su papel favorito: el arribista que hace méritos para mostrar su fidelidad ante los dueños del país. Por poner un ejemplo, bastantes mítines del PCE están presididos por la bandera monárquica y terminan con el grito de "¡Viva España!"

Pero en la escala jerárquica de lo que ahora se llama "concertación"' (porque la palabra "consenso", después de dos años de uso, ha sido retirada porque ya no engaña a nadie), al PCE sólo se le escucha después de que UCD y PSOE se han puesto de acuerdo en lo fundamental. Por tanto, en contra de su voluntad, el PCE aparece menos directamente comprometido con el gobierno. Entonces trata de utilizar este pequeño margen de maniobra para mantener cierta actitud de "oposición", , útil para su crisis interna.

En estas condiciones puede comprenderse la hegemonía del nacionalismo burgués en Catalunya y Euskadi. Una hegemonía reforzada, a pesar del apoyo que PNV y CiU han dado al gobierno durante el periodo de la reforma en todas las cuestiones llamadas de "modelo de sociedad" (19), es decir, cada vez que estaban en cuestión los intereses de la burguesía en su conjunto. Una

Perquè SOM UNA NACIÒ, volem

'AUTODETERMINACIÓ.

No a la Llei d'harmonització.

Si a la sobirania del Parlament.

Pujol: no més concesions a la UCD.

Volem una Generalitat d'esquerres.

GUANYAR CATALUNYA PER

ALS TREBALLADORS, en defensa de la lengua, la cultura i

la nació catalana.

-UNA NACIO, queremos la AUTODETERMINACION.

No a la ley de armonización. Sí a la soberanía del Parlament. Pujol: nơ más concesiones a la UCD. Queremos una Generalitat de izquierda. GANAR CATALUNYA PARA LOS TRABAJADORES, en defensa de la lengua, la cultura y la nación catalana. hegemonía mantenida, a pesar de que las reacciones de cobardía ante el golpe del 23-F de las organizaciones nacionalistas burguesas, han estado a la "altura" de las del PSOE y PCE. Porque PNV y CiU quieren integrarse y colaborar en la contrarreforma, aún aceptando nuevos recortes en las auto-

Pero el gobierno exige prácticamente una "rendición sin condiciones".

Y cuando empezaron a conocerse los efectos prácticos de la nueva ofensiva centralista, PNV y CiU, buscando únicamente defender las parcelas de poder político que dirigiendo la resistencia al "golpe autonómico", utilizando esta situación para fortalecer su autoridad y su base social en los pueblos de Euskadi y Catalunya.

Así, el chovinismo de las direcciones obreras reformistas alimenta el nacionalismo burgués. La división en las filas obreras que provocan PSOE y PCE es utilizado y ampliado por PNV y CiU. El movimiento obrero y los movimientos de lucha contra la opresión nacional, que sólo pueden triunfar juntos, unidos en un pacto de lucha contra el capitalismo y el centralismo, están hoy más divididos y enfrentados que nunca.

El nacionalismo revolucionario representó en cierto modo, durante el periodo de la reforma, la posibilidad de superar en la práctica esa contradición, de dar nacimiento a una corriente de masas con una alternativa obrera revolucionaria ante la cuestión nacional. También el 23-F ha hecho entrar en crisis esta posibilidad.

Euskadi Eskerra marcha definitivamente por el camino de constituir el "PSUC de

Euskadi": puede recorrerlo porque el espacio de "ala izquierda del bloque autonómico" es amplio y está vacío en

Estado Español Euskadi. Herri Batasuna puede seguir capitalizando solidaridad en un pueblo que, afortunadamente, sigue mostrándose capaz de defender de la represión a sus presos y saludar la memoria de sus muertos, comparta o no sus ideas. Puede mantener una base electoral importante, recoger el "voto de la desesperación" de miles de personas en Pero, desde el punto de vista político, Herri Batasuna y ETA-militar están en bancarrota. La idea absurda de que en el Estado español sigue existiendo una dictadura; la conclusión coherente de que el golpe del

"autogolpe" maniobra política interna a dicha "dictadu-

, les ha conducido al desprecio más absoluto por lo que los trabajadores y los pueblos del Estado español, incluyendo la mayoría del pueblo vasco, consideran justamente como la tarea central de la situación, es decir, la defensa de las libertades frente al golpismo. Cada nuevo atentado de ETA-militar es un paso más en una huída hacia adelante sectaria, desesperada, y útil únicamente para quienes intoxican a los trabajacon la idea de "ETA, principal enemigo de la democracia", o para quienes quieren recuperar para el nacionalismo burgués al sector más combativo del pueblo

En definitiva, el proyecto de "Estado de las autonomías" no ha fracasado porque un poderoso movimiento de masas, superadas las ilusiones en las autonomías, luchara por la autodeterminación. Ha sido la burguesía centralista la que ha hecho naufragar su propio barco. El negocio del 23-F

Era de esperar que el "golpe de timón" a la derecha de la situación política española tuviera una traducción en el terreno económico-social: la patronal debía aprovechar la

(18) "Diario 16"" 17.3.81.

(19) La única excepción importante, en realidad muy importante, fue la abstención del PNV en la votación sobre la Constitución.

Esta posición hizo posible un rechazo mayoritario al proyecto constitucional en Euskadi, que ha tenido una influencia considerable no sólo en la situación de la nacionalidad, sino también en la crisis de la dirección burguesa en su conjunto.

(20) En un artículo publicado en "Zutik!", el dirigente de nuestro partido LKI José Iriarte resume así la contradicción central de la política actual de ETA-m: «La orientación de la actividad de

ETA-m ha estado apoyada en el siguiente análisis: la burguesía centralista está firmemente montada en el camino de la Reforma, sin posible vuelta atrás. Euskadi tiene tal nivel de contradicciones que hacen inviable la aplicación de esa Reforma de manera estable. La actividad militar crea en este marco tal estado de tensión, que la burguesía centralista no va a tener a medio plazo otra solución que negociar la "alternativa KAS" an consecuencia a lucha armada es la que mejor favorece la ruptura del marco de la reforma política y la conquista de la soberanía nacional, retirada de la policia (...)». Tras analizar el análisis falso de ETA sobre el golpe del 23-F añade: «Puesto que reconocer que su actividad no se corresponde ni al nivel de organización, ni a las formas de lucha del movimiento, ni tampoco al conjunto de la situación política, supondría negarse a si misma, ETA-m pone sus necesidades propias por encima de cualquier necesidad de organización del movimiento (...). Esta actividad de ETA crea dificultades crecientes para que estos hechos (la represión en Euskadi, especialmente contra el nacionalismo revolucionario) encuentren en el pueblo Vasco —por no hablar ya de otros pueblos— una solidaridad efectiva».

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Estado Español situación para hacer un buen negocio y para asegurarse un periodo de paz social. Ambas cosas eran además muy necesarias para la burguesía en este año 1981.

Porque 1980 había sido quizás el peor año de la crisis para el capitalismo español y mucho más para los trabajadores. A pesar de ser un excelente año agrícola (que con seguridad no se repetirá en el 81), el PIB creció solamente el 1% (1,5% en el 79) y el crecimiento fue negativo en el sector industrial y en servicios; las exportaciones crecieron un 17 (87% en el 79 y 10% como media en el periodo 76-78); el déficit de la balanza de pagos fue próximo a 5.000 millones de dólares (frente a un superávit de unos 1.000 millones de dólares en el 79); la inflación fue del 15,5% (equivalente a la del 79); se perdieron 442.000 puestos de trabajo (270.000 en el 79); más de 400.000 trabajadores se vieron afectados por expedientes de crisis (casi un 50% más que en el 79). A pesar de todo ello, había razones fundadas para el optimismo en la patronal: los salarios habían crecido como media un 13,5%; la productividad había aumentado un 4,5% (3,17 en el 79); el método de pacto social entre patronal y sindicatos inaugurado por el AMI (Acuerdo Marco Interconfederal) firmado entre CEOE y UGT se había consolidado; se había conseguido avanzar en la legislación laboral, gracias especialmente a la muy reaccionaria Ley Básica de Empleo; UGT había experimentado un gran salto adelante en las elecciones sindicales; en fin, 1980 había alcanzado el más bajo nivel de huelgas de los últimos 15 años (21).

La burguesía necesitaba un nuevo paso adelante, que se puede resumir en cuatro

El primero, garantizar el cumplimiento del programa nuclear, comprometido por una fuerte resistencia popular, simbolizada en las luchas contra la construcción de la central de Lemóniz (Euskadi). La primera fase de este programa supone el funcionamiento de 7 centrales, que asegurarían un cuarto de la producción de energía eléctrica del país (6.555 MW); la segunda fase supone la instalación de otras 8 centrales; la inversión de conjunto supera 1 billón de pesetas, financiada en mas del 80% con créditos exteriores no renovables. La realización completa de este plan es decisiva para el capital financiero, que controla todo el pro-

El segundo, buscar una solución de compromiso para los sectores en crisis, en los que está comprometido el núcleo del capital industrial español. Ciertamente, mantener en vida estos sectores es una carga que el gran capital se considera imprescindible a corto plazo, con el fin de mantener su cohesión interna en momentos tan críticos como los actuales. Pero, a largo plazo, la carga de estos sectores (construcción naval, siderur= gia, automóvil, electrodomésticos, textil...) se sigue considerando insostenible: unos deben desaparecer, otros ser reconvertidos drásticamente. La ley gubernamental llamada de "reindustrialización", que reglamenta la ayuda financiera pública a los sectores en crisis, a cambio de planes de "racionalización" (sobre todo, de reducción de plantillas), es una medida táctica que, como tal, ha sido apoyada, con más o menos entusiasmo, por el conjunto de la patronal, pero cuyos efectos son sólo de aplazamiento, no de resolución de los problemas del aparato productivo español.

El tercero, son las medidas tradicionales de reducción del gasto público y toda la manejada con un cinismo particular en el Estado español (los poemas a la "economía de mercado" se acompañan de reivindicar el traspaso al Estado de una parte considerable de la aportación patronal a la financiación de la Seguridad Social, de exigencias de crédito barato,

En fin, el cuarto. y fundamental, un nuevo pacto social, en el cual por primera los sindicatos aceptaran de entrada subidas salariales por debajo de la inflación

Uno tras otro, estos cuatro objetivos han ido cumpliéndose, o el gobierno se ha comprometido formalmente a cumplirlos (en el caso del programa nuclear). Es ejemplar que coincidieran los "cien días" gobierno Calvo Sotelo con la firma del pacto social (Acuerdo Nacional de Empleo, ANE). El ministro de Economía, García Diez, en pleno delirio de optimismo capitalista tras la firma del pacto, anunció: «Empezamos a salir de la crisis». En el terreno económico, ni el propio ministro se cree lo que dice. Pero en el terreno político, se trata de una gran victoria del gobierno y, en particular, de su presidente Calvo Sotelo, el cual no solamente ha conseguido los resultados óptimos que podía esperar la burguesía en las circunstancias actuales, sino que además ha desarmado completamente la "alternativa económica" del PSOE

Efectivamente, en vísperas de la firma del pacto social, el PSOE presentaba su nueva versión de la "respuesta socialista a la crisis". Para hacerse una idea del 'socialismo" de tal respuesta, basta considerar que el PSOE proponía que los salarios de los funcionarios crecieran ¡jun punto menos!! (8%) que lo establecido finalmente en ANE; proponía igualmente un déficit público (5%) inferior también al decidido por el actual gobierno; las nacionalizaciones proyectadas se limitan a la red de distribución de energía eléctrica, etc. Al presentar a la prensa semejante engendro, F. González declaró: « Yo no creo en las nacionalizaciones (...) No seré yo quien adore el becerro de oro de la economía de mercado, pero no hay otro sistema más eficaz que el» (22). Sin duda para mejorar "la eficacia del sistema", el secretario general del primer partido obrero del país, ha renunciado hasta a la más misera posición reformadora ante la crisis.

La línea económica del PCE se mueve más o menos por los mismos terrenos, bajo la bandera de la "solidaridad nacional" frente a la crisis. «Una gran victoria para los trabajadores», dijo entusiasmado Marcelino Camacho tras la firma del pacto social. Debería haber dicho «otra gran victoria», porque Camacho es un especialista en cantar "victorias" de este tipo, desde el Pacto de la Moncloa: victorias de 1.400 parados más cada día, de pérdidas de 5 puntos en la capacidad adquisitiva de los sa-

Por segunda vez en tres años, las direcciones reformistas pretenden comprar liberentregando moneda de cambio. Pero también en este terreno funciona la inflación: cada vez se paga con más explotación, para recibir menos libertades.

Y cada vez hay que engañar más descaradamente a los trabajadores. ¿Recuerdan los lectores esas afirmaciones de Carrillo, a dúo con Fraga, diciendo que «Los militares no se sublevan por las huelgas»? Pues ahora la primera justificación que se da para la firma del pacto social es la «estabilidad política», «evitar los riesgos de involución», «defender la democracia», etc. (23). De alguna manera, se reconoce la evidencia: que el golpismo ha sido el invitado "invisible" en las discusiones del pacto social, que la firma del pacto ha sido asegurada por una guardia pretoriana, a la cual no dudaba en invocar el presidente de la patronal vasca Luis Olarra el pasado 24 de Abril, cuando decía: «O somos capaces de hacer un pacto social, o al final alguién tendrá que imponerlo»

Esta vez ese "alguién" se ha quedado en los cuarteles. Ha cumplido así su verdadera "misión constitucional"', como instrumento de chantaje político y económico contra los trabajadores. Pero la patronal volverá a hacer invocaciones como ésta, cada vez que tenga dificultades graves para realizar su política de austeridad. La burguesía: entre la vía parlamentaria y la vía golpista

Hemos visto en las páginas anteriores, la crónica de este periodo en los sectores más importantes de la situación política. En todos ellos, con la excepción, por el momento, de la cuestión nacional, el gobierno (21) Los datos están tomados de la revista política de la LCR "Comunismo" n° 3, "El propósito de enmienda de UCD", de J. Albarracin y P. Montes, y de los análisis de coyuntura económica de L. Hita que publica regularmente COMBATE. (22) Artículos de L. Hita en COMBATE n° 234 y 236. (23) "'Mundo Obrero" n° 129 12.6.81. (24) "'Hoja del Lunes de Barcelona" 20.4.81.

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ha conseguido victorias tácticas muy importantes. Se ha hecho así una prueba de la utilidad para la burguesía de la "vía parlamentaria" , una vez sometida al tratamiento de la contrarreforma.

Además, la victoria electoral de la izquierda en Francia ha creado unas condiciones internacionales más difíciles para un nuevo golpe en el Estado español. La burguesía lo ha comprendido así y es significativo que una de las primeras felicitaciones que recibió Mitterrand fuera la del Rey de España.

Entonces, ¿debemos concluir que ha pasado ya la amenaza golpista, que sólo es ahora un instrumento de chantaje contra los trabajadores?.

Sería "razonable" responder SI. Pero los juicios "razonables" no sirven demasiado en un país en el que la mayoría de la jerarquia militar ha conspirado contra un gobierno de derechas, en el año de más baja conflictividad social desde 1965. En un país, en fin, que ha producido una docena de Pinochet, antes de que aparezca ningún Allénde.

El golpismo actual en el Estado español no actúa a la manera clásica, porque los intereses furidamentales de la burguesía están amenazados, sino según criterios relativamente autónomos de esos intereses, basados en la naturaleza misma del régimen y de sus FAS. La experiencia ha demostrado que no se puede juzgar la situación política española desde el punto de vista de los problemas: de gobierno, dejando en segundo plano los problemas de régimen, como tampoco se debe centrar la atención en los avances tácticos de la burguesía, olvidando los problemas de fondo, estratégicos, que siguen pendientes.

En este periodo, la burguesía ha conseguido avanzar, de una manera contradictoria y frágil, en el terreno de su dirección política. El avance es contradictorio, porque el aumento de la autoridad del presidente del gobierno Calvo Sotelo no ha compensado los problemas provocados por la pérdida de autoridad del Rey. Y es frágil porque Calvo Sotelo ha dispuesto de un cierto "estado de gracia" —retomando la fórmula de Mitterrand— que no se puede prolongar indefinidamente, y en ciertos aspectos ha terminado ya.

Efectivamente, pasados los primeros momentos de "euforia monárquica" después del 23-F, es evidente hoy que el Rey ha perdido autoridad, porque ha perdido poder; más precisamente, porque ha desaparecido el espejismo que lo presentaba como el jefe efectivo de las FAS. En momentos de crisis como los actuales, la burguesia española busca un "Bonaparte", un "De Gaulle" se suele decir, y la analogía es, por una vez, clarificadora: alguien capaz de reorganizar profundamente las instituciones, los partidos y el Ejército burgués. El Rey es incapaz de hacer esta tarea. Ni siquiera funciona ya como punto de equilibrio entre las FAS y las instituciones parlamentarias.

En fin, sólo es parcialmente verdad que constituya un obstáculo para otro golpe de Estado: si el golpe estuviera protagonizado por los fascistas, entonces sí, sería claramente un "golpe contra el Rey", pero las posibilidades de éxito de una acción de este

Estado Español tipo son prácticamente nulas; ahora bien, si el nuevo "pronunciamiento" está protagonizado por la mayoría de la jerarquía militar, y ésta es la verdadera amenaza que pesa sobre los trabajadores, entonces el Rey sería no su enemigo, sino su aliado, más o menos voluntario. La función fundamental ahora desempeña el Rey, con bastante éxito, es ser el cebo que mantiene al movimiento obrero paralizado, confiando en él y en el régimen que representa, como defensor de las libertades fundamentales.

A Calvo Sotelo le ha tocado representar el papel de jefe político de la burguesía y lo ha hecho, hasta el momento, con cierta habilidad. Este político ultraconservador, cuyos modelos confesados son Reagan y Thatcher, ha comprendido que su fuerza consiste en ser suficientemente reaccionario como para ganar confianza en la patronal y el Ejército y en aparecer, a la vez ante el país, como el político "más democrático" tolerable por las FAS. Ha comprendido también que, a corto plazo, tenía que actuar al margen no sólo del Parlamento, sino también de su propio partido, desgarrado por enfrentamientos de camarillas. Su método de trabajo ha sido una negociación escalonada, en la cual el primer nivel es asegurar la entrada inmediata en la OTAN, para mejorar la capacidad de intervención del mando político-militar imperialista sobre la situación española, y en particular, sobre las FAS. El segundo nivel es establecer relaciones directas compromiso y consulta con el Ejército, la Banca y en general, la patronal. Las decisiones establecidas aquí, pasan a un tercer nivel, la "concertación" con el PSOE, sobre aquellos temas en que le interesa al gobierno practicar la línea de "unidad nacional", en especial, la nueva política autonómica. El cuarto nivel está ya a ras del suelo y en él entran en escena el resto del "arco parlamentario" y el Parlamento

Este método ha sido eficaz para establecer el marco general de leyes, pactos, etc., de la contrarreforma. Pero la eficacia sólo ha funcionado sobre la base de la inexistencia de oposición política y social y únicamente en el terreno de las normas generales. Es ejemplar que cuando ha existido alguna oposición significativa y se ha entrado en el terreno de las medidas concretas (es decir, en la nueva política autonómica) el gobierno ha recuperado su verdadera imagen de debilidad. En el futuro, esta debe ser la norma: el porvenir de Calvo Sotelo está comprometido incluso en los temas en que ha obtenido por ahora éxitos tácticos.

Este es el caso, por ejemplo, de la legislación represiva y centralista. El gobierno ha conseguido fácilmente promulgar las leyes. Pero el problema real va a ser aplicarlas: ilegalizar una organización revolucionaria; cerrar una publicación y su imprenta con ayuda de la ley de "Defensa de la Democracia"; implantar un estado de excepción;

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Estado Español obligar a la Generalitat de Catalunya y al gobierno vasco a no nación mas que para referirse a España, con todas las consecuencias políticas que se deducen de ello; decidir la ampliación de la intervención militar en Euskadi, etc. El Ejército no se va a contentar con leyes; va a exigir su aplicación a la primera oportunidad que se presente. Y la reacción popular, e incluso la de la izquierda reformista, ante las pruebas prácticas más duras de la contrarreforma, será diferente a la que hemos conocido en este periodo.

El mismo razonamiento puede aplicarse al pacto social. Su sola firma ha despertado ya reacciones significativas en el movimiento obrero (25). Pero aún estamos época de los discursos. A partir de ahora, empezará la de los hechos: la continuación del aumento del paro, las promesas nuevamente incumplidas, los ataques en profundidad a los sectores en crisis, la miseria sin esperanza de los jornaleros andaluces, a quienes se ha tenido el descaro de decir que el pacto social iba a mejorar su dramática situación, etc.

También, la audacia creciente de la «estrategia de tensión" de los fascistas, que todavía recibirá un nuevo impulso cuando se aproximen los juicios a los responsables del 23-F, obliga ya al gobierno a salir aunque sea tímidamente de la completa pasividad y tolerancia actual. Pero los fascistas no son un grupúsculo marginal; cualquier medida de alguna entidad contra ellos, provocará reacciones de complicidad, en especial en el Ejército, que comprometerán la "convivencia" del gobierno y la jerarquía militar.

En fin, Calvo Sotelo no podrá continuar al margen de la gravísima crisis de su propio

Fraga acostumbra a decir que «UCD tiene dentro a todo el parlamento de la República Federal Alemana». El chiste da una idea del tipo de "partido-escoba" que la burguesía española ha debido inventar para mantener el poder en régimen parlamentario. Al principio, el solo ejercicio del poder mantuvo la cohesión del partido; después, este mismo ejercicio fortaleció a las distintas camarillas, •que iniciaron la lucha por la hegemonía interna. en una fase aguda la crisis de dirección burlas camarillas pasaron a la guerra abierta: ésta es la situación actual.

Aparentemente, el centro del debate es el tipo de alianzas que debe establecer el partiFraga, eliminando al sector llamado 'socialdemócrata"), o la coalición con el PSOE (que sólo cuenta con defensores muy minoritarios dentro de UCD y fue calificada por el presidente de la patronal como "un grave atentado al país", nada menos).

Pero no creemos que sea éste el debate de fondo, ni las alternativas centrales que maneja la burguesía para hacer frente a su crisis de dirección.

La última encuesta Gallup sobre intenciones de voto da a UCD el 23,67, a Fraga el 8,9%, al PCE el 7,9% y al PSOE el +1%

(26). Por grande que sea la distancia entre las "intenciones" y lo que ocurriría en unas elecciones reales, y probablemente sería muy grande, está claro que la burguesía corre, hoy más que nunca, el riesgo de una derrota electoral.

En cualquier país de la Europa capitalista, esta posibilidad de una mayoría electoral de izquierdas provocaría un serio sobresalto en la burguesía, aunque quedaran aún 2 años para las elecciones y aunque la izquierda tuviera a su frente una política tan derechista como la del PSOE. Pero en el Estado español, lo que esto provoca es un

Todos los avances realizados por la burguesia en su organización política en régimen parlamentario aparecen amenazados: UCD no resistiría la prueba de una derrota electoral y no existe, por el momento, solución de recambio. El gran capital no tiene aún confianza en el PSOE como dirigente el gobierno: máxime cuando la reestructuración del aparato productivo, que será totalmente inaplazable en el 83, supone un 23% de paro (27) y afrontar las graves contradicciones internas de la desaparición de sectores industriales enteros. En fin, y sobre todo, el aparato de Estado, y en especial el Ejército, siguen considerando como un cuerpo extraño que amenaza, a pesar de sus demostraciones de "buena voluntad", la continuidad que en este terreno ha establecido la reforma.

En estas condiciones, el verdadero debate de fondo dentro de la burguesía es qué operación quirúrgica debe sufrir la propia UCD, para garantizar una mayoría electoral de la burguesía centralista: los problemas de coaliciones, alianzas, etc., se plantearían en todo caso, después.

Y junto a este debate, se desarrolla otro de aún mayor importancia: qué hacer si no existen garantías de que la operación tenga éxito. En esta posibilidad, hay sin duda sectores burgueses que aceptan el riesgo de una victoria electoral del PSOE, con la intención de utilizarla o, y esta es sin duda la posición predominante, asfixiarla en el plazo más breve posible. Pero •hay también sectores muy poderosos, probablemente mucho más que los anteriores, para los cuales la alternativa en este caso es la que viene formulando Fraga: un gobierno de emergencia con plenos poderes durante un año, es decir, la cobertura civil de un golpe puede hoy hacerse un pronóstico sobre 'la opción que terminará imponiéndose, porque todo va a depender de la actitud del movimiento obrero. Si éste se, encuentra débil, las dos variantes del proyectos burgués —la "operación quirúrgica" en hospital civil, como pretende Calvo Sotelo, o en hospital militar, como pre• tende Fraga— se reforzarán. Un movimiento obrero fuerte, puede dar la victoria en unas elecciones al PSOE y, antes que eso, asegurat la celebración de unas elecciones que la burguesía pueda perder. Hará falta una fuerza y una claridad política aún mucho más grande para hacer frente a las operaciones de boicot que empezarían nada más conocerse el dato de esta victoria.

En conclusión, el apoyo actual de la mayoría de la burguesía a la "vía parlamentaria" tiene un carácter táctico y va a ser puesto a prueba en los próximos meses. En ningun caso, la burguesía descarta la "vía golpista". Las dos existen hoy, no en lucha abierta por el poder, influyéndose, para tratar de reforzarse. Esta situación no medio plazo, estas dos vías son incompa-

En Mayo del 80 escribíamos en estas mismas páginas: «Este régimen sólo puede ser gobernado por la derecha» (28). Ahora añadimos: este régimen está enfermo de golpismo y es una enfermedad incurable.

Atravesará fases más leves y más agudas, no podemos prever cuánto tiempo vivirá aún el enfermo, pero no sanará.

En las luchas defensivas actuales, el objetivo debe ser que el movimiento obrero comprenda este problema y consiga la fuerEl movimiento obrero, entre el miedo y la esperanza

La situación del movimiento obrero, después de este período, demuestra que será una tarea muy difícil alcanzar ese objetivo, sobre todo porque no hay mucho tiempo para hacerlo. No se trata de lanzar un "ultimátum" sobre nosotros mismos, sino de comprender la gravedad de los problemas presentes. Esta es la primera condición para resolverlos. Porque pueden ser resueltos.

Es verdad que el 23-F fue una "carga de Apenas existe ya ese cansancio, esa indiferencia o desprecio por "la política" que caracterizaba a la mayoría del movimiento (25) En la dirección de UGT el pacto se aprobó con 87 votos a favor, 6 en contra y 9 abstenciones. En la dirección confederal de CC.OO., la votación fue 112 a favor, 24 en contra y 5 abstenciones. Pero en CC.OO., el rechazo al pacto tuvo otras manifestaciones importantes: la Conferencia Nacional de las CC.OO. Catalunya (CONC), rechazo el pacto por 228 votos, contra 55 y 28 abstenciones (posteriormente, según una táctica de la dirección de las CONC que empieza a ser ya una costumbre, el rechazo se ha convertido en una especie de "apoyo crítico"); el Consejo de Euskadi aprobó el pacto por 26 votos contra 11 y 5 abstenciones; la Ejecutiva de Guipuzkoa se pronunció contra, etc. En cuanto a las posiciones de otros sindicatos, tanto ELA-STV (central mayoritaria en Euskadi), como LAB (sindicato próximo a Herri Batasuna) y la CNT, han rechazado el pacto. Debe tenerse en cuenta que, en consecuencia, la mayoría del movimiento obrero organizado de Euskadi, se ha manifestado contra el pacto social. (26) Encuesta realizada entre los meses de Marzo y Abril. "Diario 16"' 27.5.81. (27) "Le Monde Diplomatique". Abril 81. "L'Espagne sous surveillance", pág. 18.

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obrero, en la época anterior. Lo que existe ahora es más bien una nueva politización, pero que todavía es solamente un cambio de

, sin reflejos importantes en la actividad de las masas.

La crónica de las luchas desde el 23-F, ocuparía muy poco espacio y no sería alentadora. En particular, jornadas como el 1° de Mayo, el Aberri Eguna de Euskadi, el Sant Jordi de Catalunya, el 8 de Marzo..., han registrado los más bajos niveles de movilización del postfranquismo. Con seguridad, el primer semestre del 81 batirá, a la baja, el récord mínimo de huelgas estableci-

Tampoco se ha relanzado la afiliación a partidos o sindicatos, aunque en general se ha cortado la sangría de militantes que la izquierda venía sufriendo desde el 79.

Pero sería un error concluir simplemente que continúa, o se ha agravado, el retroceso del movimiento obrero. Creemos que la verdadera interpretación de esta situación, es que el 23-F ha cambiado totalmente el eje de la situación política y estamos una fase de adaptación a las nuevas condiciones. Una fase que será compleja y prolongada por varias razones: porque partimos de un retroceso realmente muy profundo, porque lo que está en juego es muy importante y, sobre todo, porque la política del PSOE y el PCE, esos agentes del miedo dentro de los trabajadores, está opuesta por el vértice a la que el movimiento obrero neprimero, y fundamental, cambios que se han producido en el movimiento obrero es la apertura de una brecha en el "bloqueo político" de los dos últimos años. El objetivo de "¡Alto al golpismo!", a pesar de su carácter puramente defensivo, tiene capacidad para centralizar la movilización a escala de Estado y vuelve a situar en primer plano de la escena política al movimiento obrero, que aparece netamente como el protagonista necesario de esta lucha decisiva. Esta situación es comprendida por los sectores muy amplios de trabajadores, que despiertan del desencanto. Así, la anterior dinámica centrífuga de las luchas, que se desarrollaban fundamentalmente en nacionalidades y regiones, sin relación entre si y sin apenas plantearse tareas de conjunto,

Pero un segundo cambio entra en contradicción, a corto plazo, con los positivos• del anterior. Inevitablemente, el aumento de protagonismo político del movimiento obrero, refuerza el peso de sus direcciones mayoritarias, especialmente la socialista, en el terreno político y sindical. En efecto, el PSOE aparece como la "alternativa viable" al gobierno de la derecha, especialmente ante la gravísima crisis del PCE y más aún tras la victoria de Mitterrand en Francia. El PCE se alineará al 100% en todas las cuestiones básicas con el PSOE. La gran mayoría del movimiento obrero, todavía muy poco activa y sin capacidad de presionar sobre sus direcciones, va a ser arrastrada con facilidad tras la línea reformista sobre el golpismo. Pero en condiciones de contrarreforma, el PSOE y el PCE se hacen "contrarreformistas". Su función política es lograr que la mayoría de los trabajadores apoyen la política del gobierno, o se resignen ante ella, evitar a cualquier precio, sobre todo al precio de la división, que el movimiento obrero levante su propia alternativa frente al golpismo, que sería necesariamente también, una alternativa contra el

Esta es la principal contradicción de la situación actual, que es imprescindible comprender y dominar en la práctica para poder realizar un trabajo revolucionario eficaz: el movimiento obrero está hegemonizado por una línea reaccionaria frente al golpismo, pero está empezando a despertar.

El tercer cambio se ha producido en la cuestión nacional, como un efecto especialmente grave de la contradicción anterior. La nueva política autonómica del gobierno, apoyada incondicionalmente por el PSOE, ha puesto en cuestión la vía de "desarrollo de los estatutos", de "conquistas parciales a través de las instituciones autonómicas" que dominaba el período anterior. A la vez, el aventurerismo y la irresponsabilidad de ETA-militar ante la amenaza golpista, ha llevado a un callejón sin salida a Herri Batasuna. Por grande que sea la solidaridad del pueblo vasco con ETA-militar frente a la represión, por profundas que sean las raíces

Estado Español del independentismo en Euskadi, las acciones etarras aparecen, en especial para el movimiento obrero, al margen o en contra de la tarea decisiva de defensa de las liberta-

La resistencia al nuevo ataque centralista está siendo hegemonizada por el nacionalismo burgues, en nombre de la detensa de los estatutos e instituciones autonómicas. Y el PSOE, que aparece a escala de Estado como la "alternativa" frente a la derecha, es a la vez en las nacionalidades un colaborador decidido del centralismo, un adversario de la resistencia. Cuando todo exige la máxima convergencia entre la lucha contra el golpismo en general y la lucha contra los efectos de la contrarreforma en las nacionalidades, se produce en la realidad un conflicto abierto entre ambas. Esta situación empuja además hacia el sectarismo completo a Herri Batasuna, aumenta la influencia en el interior del nacionalismo, incluso-del seriamente las posibilidades de influencia de las posiciones obreras revolucionarias.

En resumen, las tendencias más negativas de la anterior situación en las nacionalidades se han reforzado. La lucha contra esta situación es, sin duda, la tarea más difícil de

En fin, el cuarto cambio, que resume los anteriores, es el nuevo proceso de recomposición que tiene lugar en el movimiento

Vamos a tratar de caracterizarlo sintéticamente respecto a las corrientes

Desde el Congreso extraordinario del 79, ese "equipo de notables" que constituye el aparato del PSOE, se había asegurado el control del partido. La llamada "izquierda socialista" se había mostrado tal cual era: inofensiva, sin apenas influencia, siempre dispuesta a capitular ante la dirección, en la cual sus principales "bonzos" se integran cómodamente.

Uno de los objetivos centrales del Congreso, colocar a UGT' a la altura de CC.OO. en el movimiento obrero, vio confirmado su éxito en las elecciones sindicales (29). Por el contrario, el otro gran objetivo, conseguir el "placet" del gran capital y el Ejército como "partido de gobierno", permanecía estancado, a pesar de que la dirección socialista había renunciado prácticamente a toda política "reformadora" y a la

"alternativa de poder" había sido el eje de su política desde el 77. A partir del 23-F, el PSOE va a llevar al límite su apoyo incondicional a la política de la derecha. Pero inevitablemente, ha vuelto a aparecer como "la alternativa": esta es la explicación de ese 42% de intenciones de (28) "'La reforma ha terminado". INPRECOR n° 21. (29) Los datos de las elecciones sindicales fueron: CC.OO 30,75% (-3,75, respecto a 1978); UGT 29,29% (+ 7,3 respecto al 78). Ambos sindicatos obtuvieron sus peores resultados Euskadi: CC.OO. 16,7%; UGT 18,7%; ELA-STV 23,85%; LAB 4,7%.

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Estado Español voto, que no significan adhesiones a la línea actual socialista, sino ilusiones, ciertamente moderadas, en que "'las cosas cambien".

Esta fuerza electoral potencial no va a cambiar un milímetro la política del PSOE. Más bien al contrario, el mensaje de Felipe González a la burguesía puede resumirse así: «Ustedes quieren seguir ejerciendo el poder en régimen parlamentario. Con independencia de nuestra voluntad, es probable que el PSOE gane las próximas elecciones. Resígnense por favor; convenzan al Ejército de nuestra buena voluntad; estamos dispuestos a hacer cualquier cosa por demostrarla». Y efectivamente, hacen "cualquier cosa", como hemos podido comprobar en las paginas anteriores.

Pero esta línea, cada vez más derechista, tiene que entrar necesariamente en contradicción con las aspiraciones masivas de cambio que han vuelto a centrarse en el PSOE. Por ello, vuelve a haber condiciones para que se desarrolle una nueva "ala izquierda" que, si adquiere raíces en UGT, puede modificar la situación en la corriente política mayoritaria del movimiento obrero, en un sentido favorable para los intereses de los trabajadores.

Lo que en el PSOE es solamente una posibilidad, en el PCE es ya una realidad. La ofensiva interna lanzada por Carrillo después del 23-F, probablemente consiga un compromiso entre las distintas corrientes del aparato central. Pero en cualquier caso, la crisis continuará y la división dentro del aparato también.

El aspecto más espectacular de la crisis son los intentos de sustitución de Santiago

Carrillo y su todopoderoso equipo de burócratas. No es poca cosa para el PCE, pero el verdadero problema de fondo es una crisis estratégica: en las condiciones del Estado español, el eurocomunismo tiene todo el espacio político y sindical ocupado por la socialdemocracia. Por si faltaba alguna prueba, los hechos desde el 23-F son concluyentes, Las verdaderas oposiciones dentro del PCE, se plantean en torno a este problema, a derecha e izquierda, protagonizadas por cuadros intermedios, menos ligados por la "complicidad de aparato"

La corriente llamada "'afgana" refleja esas reacciones clasistas frente a la política oficial, que un delegado al congreso del PSUC resumió diciendo: «el eurocomunismo no es una palabra, es romper huelgas». Sobre todo, en el terreno sindical, pero no

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sólo en él, esta corriente representa para los revolucionarios una posibilidad muy necesaria, de realizar unidad de acción con un sector de base de las organizaciones reformistas, formado además en su mayoría por

Situaciones como éstas empiezan a poner en cuestión, dentro de las propias organizaciones reformistas, la piedra angular en que se apoyan sus direcciones para tratar de justificarse: «no se puede hacer otra cosa», «marchamos por un camino que tiene un solo carril», como dice Carrillo.

Los revolucionarios sabemos que es mentira. Pero se trata de demostrarlo. Ya antes del 23-F, se estaban produciendo de una manera dispersa intentos de crear plataforma de acción de la izquierda revolucionaria. En todas ellas desempeñaba un papel motor la unidad de acción entre LCR y MC, las dos únicas organizaciones obreras revolucionarias, que cuentan a escala estatal.

Este trabajo de agrupar a quienes no se resignaban ante el desencanto, quienes querían luchar, resistir contra todas las agresiones de la derecha, quienes querían despertar al movimiento obrero, llevarlo a la acción, ha sido positivo. Ahora es aún más necesario, aunque tiene también que adaptarse al "cambio de eje" de la situación política.

El movimiento obrero está ya despierto, aunque marche en una dirección equivocada. El espacio a la izquierda de los partidos reformistas es ciertamente muy grande, pero está poco habitado. No se llenará esperando que acudan los trabajadores desengañados de la experiencia de la "vía del miedo". Hay que ir a buscarlos, allí donde

Peso el esfuerzo fundamental debe consistir en encontrar los objetivos, el tipo de organización, el momento adecuado..., para lanzar iniciativas que puedan movilizar al conjunto de los trabajadores, que sean capaces de apoyarse en los sindicatos, por modesto que sea el punto de partida. Cada vez que el movimiento obrero diga NO a un ataque de la derecha, estará recuperando fuerza, venciendo al miedo, recobrando confianza en sí mismo, la de los pueblos oprimidos, los movimientos sociales..., la prioridad absoluta en la lucha contra el golpismo, los fascistas, el centralismo, el pacto social..., es lograr respuestas

Esta orientación no tiene solamente valor en sí misma. Es imprescindible también para combatir la política de marginación, cuando no de represión, contra los revolucionarios que practican las direcciones reformistas. Es necesaria en fin, para ganar audiencia y respeto entre los trabajadores para otras tareas que aunque no puedan ser aún masivas.

Por ejemplo, para continuar oponiéndose a las movilizaciones 'anti-ETA" ý solidel aparato de represión. Para marchar justo en la dirección aunque nos dejen solos, diciendo a los trabajadores que no pueden defender la democracia, sin defender también la legalidad de Herri Batasuna, sin solidarizarse con todos los que sufren la represión.

Y para seguir luchando por la autodeterRespetando el patriotismo de los pueblos oprimidos. Combatiendo el "patriotismo"

Estado Español de los opresores, incluso cuando sus portavoces son los secretarios generales de los dos mayores partidos obreros del país.

Y en fin, para plantear entre los trabajadores cuál es la vía verdadera para acabar con el golpismo, frente al engaño de palabras como estas de Felipe González: « Yo no dejo de pensar cuál es la maldición que pesa sobre nuestro país, para que un sistema democrático de Ibertades, se venga abajo siempre en un corto espacio de tiempo» (30). Nosotros, como no creemos en la magia negra y tratamos de aprender de la historia, conocemos la causa de la "maldición". Un historiador, nada sospechoso de izquierdismo, la explica así refiriéndose al fracaso de la II República: la coalición republicano-socialista, que formó gobierno en Abril del 31 «se limitó a podar alguna: ramas de un árbol que había que arrancar de cuajo» (31).

Este fue y este sigue siendo el problema. Ahora, el movimiento obrero está repitiendo otra vez la experiencia de la poda. Estaremos con él, cortando todas las ramas posibles. Pero de lo que se trata es de prepade sacar fuerzas y voluntad para echar abajo el árbol. De cuajo. • (30) "El Pais" 4.5.81. (31) Tuñón de Lara. "Tiempo de Historia" Abril 81.