Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Francia

La formación del Gobierno Mauroy y la preparación de las elecciones legislativas

· Inprecor n.º 23, julio de 1981 · pp. 8-14 · 5.427 palabras

La formación del Gobierno Mauroy y la preparación de las elecciones legislativas

Francia El primer ministro Mauroy con el presidente Mitterrand.

R rigene del bis octre madur por el en-

•. rigente del PS Pierre Mauroy se en-

/carga de adoptar, antes de las elecciones, algunas medidas populares: a favor de la tercera edad, de las familias (asignaciones familiares), de los inquilinos con recursos modestos, de los salarios bajos y de .... las pequeñas y medianas empresas, aligerando las cargas que pesan sobre sus costes de producción y prestándoles créditos con un tipo de interés muy bajo. Con estas decisiones, François Mitterrand y el PS trataban de ganar la segunda carrera al parlamento, aprovechando el doble hundimiento de Valery Giscard D'Estaing y del Partido Comunista Francés (PCF). Una victoria de los trabajadores

La elección de François Mitterrand es un éxito indiscutible de los trabajadores. Es una victoria, una revancha por 23 años de gaullismo, de "pompidolismo" y de giscardismo. Trece años después de mayo. de 1968, es el sentimiento de que después de tantos fracasos, esta vez se «ha atravesado una fosa», como dice un joven obrero, se ha entreabierto una puerta que puede permitirles a los trabajadores alzarse con la victoria.

Aunque el camino que conduce de mayo de 1968 al 10 de mayo de 1981 no sea ni mucho menos lineal, la victoria de François Mitterrand es en última instancia un subproducto (electoral) de mayo de 1968. Es la prolongación de los cambios y modificaciones de la relación de fuerzas entre las clases, producidos desde entonces.

Si la elección de Francois Mitterrand no constituye una simple peripecia, sino un cambio fundamental en la situación política francesa, es que viene a consagrar una extraordinaria voluntad popular. Esta voluntad popular se ha impuesto pese a la

Jeanette HABEL guerra que hacía furor entre los partidos obreros y las organizaciones sindicales. La división no ha sido suficiente para mantener en su sitio a un presidente cada vez más detestado, tan fuerte era la voluntad de acabar con la austeridad, con este gobierno, y de barrer a la derecha. Así ha comprendido el alcance de este hecho la burguesía inter-

Por esta razón, desde la noche del 10 de mayo, en todas las ciudades de Francia se han producido explosiones de alegría y todo tipo de manifestaciones. Por esta razón, incluso en la sede del PCF, algunos militantes gritaban el 10 de mayo por la noche:

Los trabajadores han comprendido inmediatamente que se ha producido un cambio en la relación de fuerzas. Inmediatamente después de la segunda vuelta, en las empresas ha cambiado el clima. Era la fiesta de la derrota. Se abucheaba a los jefes, se empezaban a elaborar plataformas reivindicati-

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vas, se querían resolver los contenciosos: el aeropuerto de París acepta congelar las medidas de reestructuración previstas, las Charbonnages de France (minas de carbón) acaban de abandonar sus procesos contra los mineros de Ladrecht, numerosas delegaciones han ido a ver a los patronos y direcciones de las empresas para exigir el levantamiento de las sanciones y la reintegración de los militantes despedidos.

En otras empresas se exigía una moratoria para todos pequeña fábrica de Montceau-les-Mines, los obreros exclamaron frente al patrón: «Ahora la mayoría somos nosotros». En Renault-Billancourt se celebró el despido de algunas máquinas ondeaban En cambio, en la fábrica Dassault de Argenteuil, fue la bandera tricolor la que ondeaba en el tejado... a iniciativa de la CGT. ... pero una victoria electoral

Esta victoria electoral traduce a su nivel los cambios en la relación de fuerzas entre las clases, que empezaron a producirse en mayo de 1968. Y ahí reside su debilidad. Esta victoria no ha venido precedida de una oleada de luchas unitarias. Los aparatos de los partidos no se han visto zarandeados en el plano social. Esto es lo que explica la prudencia que se observa entre los trabajadores, el sentimiento de fragilidad que da este éxito, que no es el producto directo de su movilización unitaria, de sus luchas. «No hay que precipitar las cosas», «hay que ir lentamente», se oye decir a menudo. Mayo de 1968 y su huelga general aún están presentes en las memorias como un fracaso

En cambio, para los trabajadores de vanguardia y los militantes sindicales más conscientes, la reflexión crítica avanza a toda marcha. La desconfianza hacia los aparatos y la voluntad unitaria son poderosas. La derrota electoral de la derecha no es para ellos sino un primer paso. Y si observan una pausa, si no quieren precipitarse, es porque también comprenden la fragmentación de la conciencia obrera en los sectores más afectados por la crisis, que durante mucho tiempo han quedado sin perspectivas, y las EL PS, un coloso con los pies de barro

El PS es el gran vencedor de estas elecciones. No sólo su progresión se da a escala nacional, sino que por primera vez este avance se ha realizado directamente en detrimento del PCF en algunos bastiones de este último, como por ejemplo en Seine-St.-Denis. El voto para el PS en la primera vuelta (el 26% de los votos), ha sido en primer lugar un voto útil, un voto contra Giscard,

Francia que se ha transformado en voto por Mitterrand en la segunda vuelta. El PS se ha beneficiado de la fuerza de las aspiraciones democráticas tras siete años de giscardismo. Se ha apoyado en el rechazo masivo de la austeridad y del paro. Su campaña ha tenido un eco importante entre la juventud, sensibilizada con el problema de las libertades y de los derechos humanos.

El PS desarrolló su campaña con temas ideológicos y en torno a la calidad de la vida, dejando en el limbo la concreción en cifras de las reivindicaciones sociales más urgentes. Si ha aparecido como un partido más democrático, que incluso saca provecho de sus polémicas internas, no ha borrado, sin embargo, la desconfianza que existe entre los trabajadores hacia los aparatos y los políticos. Sobre todo, no aparece como

La debilidad de su implantación en las empresas, la ausencia de un aparato de mi- Dresfus. litantes de origen obrero, comparable al del PCF, le hacen vulnerable. Actualmente cooleada de reclutamiento, pero ¿cuál será su solidez cuando haya que gestionar la austeridad "de izquierda'?. Este partido es un coloso con los pies de barro. Y si Mitterrand y la dirección' socialista dejan al PCF fuera del gobierno, imponiénunas condiciones participación demasiado draconianas, este último podría hacer olvidar, en la oposición, parcialmente y en un plazo no demasiado largo, su sonado fracaso en las elecciones.

No obstante, las declaraciones de Lionel Jospin, nuevo primer secretario del PS, y las decisiones de la Convención Nacional del PS, parecen anunciar una dura" con respecto al PCF. Los socialistas no han olvidado la ruptura de la Unión de la Izquierda y quieren que el PCF pague el precio de su derrota, en un momento en que Mitterrand piensa haber alcanzado un objetivo perseguido desde hacía años: la margi- Chevenement. nación del PCF. «Ha sacado su lana del comunista esquilado», pudo escribir Louis Pauwels en el Figaro Magazine.

Por esta razón, las condiciones de un acuerdo con el PCF obedecen, según los dirigentes socialistas, a «reglas específicas». La barra se coloca muy alta: para llegar a un acuerdo con el PCF se necesitan cumplir tres condiciones: es necesario «un acuerdo gubernamental», «la renuncia a cualquier campaña política contra nosotros», y finalmente, en política exterior, que quede claro que el PS mantendrá

«posiciones de principio...», por ejemplo, «en torno a Afganistán, Polonia, los misiles SS20 y los cohetes Pershing». ¿Significa esto que se trata de las condiciones previas para cualquier acuerdo con el PCF. En el caso en que no se cumpla ninguna de estas condiciones, el PS se contentaría con un simple acuerdo de desistimiento electoral con el PCF. En cambio,

Convención Socialista ha decidido Rocard.

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Francia apoyar a los 10 diputados del MRG (Movimiento de los Radicales de Izquierda) salientes, así como a tres o cuatro otros candidatos de esta misma formación. Es cierto que los comunistas no están en posición de fuerza para negociar, pero mañana, si se mantiene forzosamente fuera del gobierno, pueden volver a encontrar su lugar en la oposición, cosa que no dejará de favorecer la política de austeridad del nuevo gobierEl fracaso histórico

Es un fracaso sin precedentes desde 1936. El PC ha pagado el precio de su política de división. No ha aparecido como un candidato antigiscard, sino todo lo contrario. La campaña contra Mitterrand y el PS, que no representaban para él el "autentico cambio"; aparecía como una permitía el mantenimiento de Giscard en su

Sus propuestas y reivindicaciones, lejos de atestiguar su voluntad de combate, han sido tomadas por lo que eran: demagogia verbal, una política para la que el partido no se dotaba de los medios necesarios, mientras rechazaba toda unidad de acción y toda centralización de las luchas.

Su terrible derrota es tanto más importante, cuanto que tiene lugar en el momento de una victoria de la clase obrera. Por sí sólo, este hecho es histórico. La dirección comunista aparece como una dirección que zigzaguea, no porque la clase obrera haya sido vencida, no por error de otros, por razones externas, sino a causa de sus propios candidato único de la izquierda; la dirección del partido, que consideraba esto un error, hizo su autocrítica. Se criticaron las La noche del 10 de mayo, la L.CR llega a la Plaza de la Bastilla.

experiencias de 1936 y 1945, se condenaron los acuerdos en la cúspide, pues el PS había "girado a la derecha", y no era posible una alianza con él.

Actualmente, el PCF ha dado un giro de

Declara: «El Frente Popular (1936) y la Liberación (1945), son fechas fundamentales de este siglo». La primera página de L'Humanité tras las elecciones, titulaba: «Victoria de la esperanza». El reclama ministros comunistas, felicita por el cambio, declara que el gobierno, tal cual, puede satisfacer las reivindicaciones de los trabajadores.

El 26 de mayo, Pierre Juquin declara: «Queremos una mayoría de Unión de la izquierda", expresión hacía tres años, y si no hay ministros comunistas, el PCF apoyará «todas las medidas positivas del gobierno».

En situación de debilidad frente al PS, el PCF está desarmado. Sus fracasos facilitan las maniobras del PS en dirección a los gauIlistas y a los radicales, a los que no se les ha exigido ningún acuerdo programático. Sin embargo, Michael Craipeau (MRG) se ha pronunciado, durante toda la última campaña electoral, contra las nacionalizaciones, y Michel Jobert es antiguo ministro de

El PCF aparece como un obrero de última hora. Es por esto que la ausencia de comunistas en el gobierno de transición no aparece de momento como escandalosa. No dispone de la autoridad necesaria para criticar a Mitterrand, aunque quisiera hacerlo. En 1958, en un contexto de derrota de la clase obrera, el PCF apareció a los ojos de los trabajadores como el único que resistía a de Gaulle. Guy Mollet, dirigente del Partido Socialista (SFIO), había aceptado en la época ser ministro de Estado y había colaborado con el general.

Actualmente, el PCF paga a un precio muy elevado el hecho de haber corrido el riesgo de ser el artesano de la derrota. Jugó con el fuego. Les hizo un regalo en bandeja de plata a los dirigentes socialistas. Se trata de un hecho importante en la historia del movimiento obrero francés. El declive del PCF, iniciado en 1968, se profundiza. Las pérdidas del PC corresponden a menudo a los avances de los socialistas o de la extrema izquierda. Los retrocesos más serios se producen en los bastiones tradicionales del comunismo francés.

Aunque el PCF logre recuperar parcialmente sus pérdidas (y su nuevo giro político persigue este objetivo), no tiene la posibilidad de recuperar su antigua influencia. Las consecuencias que de ahí se derivan son múltiples: la recomposición del movimiento obrero se acelerará, las contradicciones internas del PCF se agravarán, los debates en el seno de la CGT, cuya dirección se ha sometido sin vergüenza a la política del PCF, proliferarán. Este último sindicato, después de aliarse a la demagogia sectaria del PC, declara hoy, por boca de sus principales dirigentes: "Seremos interlocutores serios y responsables"; "No somos ni maximalistas, ni minimalistas".

El 26 de mayo, Georges Séguy, secretario general de la CGT, al reunirse con el nuevo presidente de la República, al menos revisó a la baja sus reivindicaciones. Acepta que el SMIC (salario mínimo) pase del objetivo de 3.300 F a 3.174 F., al igual que pasa de la reivindicación de la semana de 35 horas sin disminución de salario, a la semana de 38 horas y por etapas... El resto será objeto de un proceso de negociación.

Al salir del Eliseo, Georges Séguy declaró: "Se ha producido el cambio" (hace poco tiempo, no podía haber ningún "cambio verdadero sin un Partido Comunista fuerte" —aunque se ha debilitado-, "sin ministros comunistas" -aunque no los hay...). Es más, siguió: 'Las negociaciones se han abierto... preferimos esto que las huelgas". El combate 'en la base" y los efectos de los acuerdos en la cúspide han caido en el olvido... La política de Mitterrand

En lo inmediato, François Mitterrand se beneficia aún de este "estado de gracia" que había previsto antes de su elección. Las duras realidades de la crisis económica no han puesto aún en evidencia, a los ojos de los trabajadores, la política que pretende aplicar. Mientras, se multiplican ya los llamamientos al "realismo", a la "madurez económica" y a la responsabilidad. Un antiguo sindicalista, como Jacques Julliard, antiguo miembro del Comité Nacional de la CFDT, subraya «la relación entusiasmo-lucidez» de que se beneficia el gobierno y

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alaba «el escalonamiento de la esperanza»,

«la autogestión de lo posible»..., incluso rinde homenaje indirectamente a Raymond

Barre (antiguo primer ministro de Giscard), que «ha convencido a los franceses sobre los imperativos económicos y financieros inherentes a la crisis actual...».

De momento, François Mitterrand forma un gobierno que tiende los brazos a la derecha. Al meter ministros burgueses en el gobierno, el nuevo presidente de la República trata de dar ya a la burguesía lo que reclama. Estos ministros son los siguientes:

- Michel Jobert, ministro de Estado para el Comercio Exterior, antiguo ministro de Asuntos Exteriores de Georges Pompidou Era director del gabinete del Alto Comisario de la República en Africa Occidental francesa (1956-1958).

— Maurice Faure, ministro de Justicia, presidente de honor del Movimiento de los

Radicales de Izquierda (MRG), antiguo secretario de Estado para Asuntos Exteriores del gobierno Guy Mollet, ministro del Interior del gobierno Pierre Pflimlin en mayo de 1958, posteriormente ministro de las instituciones europeas bajo de Gaulle, hasta enero de 19.59.

- Michael Craipeau, ministro de Medio

Ambiente, presidente del Movimiento de los Radicales de Izquierda (MRG).

- François Abadie, secretario de Estado ante el ministro del Tiempo Libre, encargado del turismo, alcalde de Lourdes.

François Mitterrand podría estar dispuesto a nombrar ministros comunistas después de las legislativas (que darán una indicación suplementaria de la audiencia del PC), si aceptan sus condiciones. En este contexto, la participación del PCF en el gobierno indicaría que los comunistas están dispuestos a gestionar la crisis, a ser responsables y a controlar a la clase obrera. Frente a la burguesía, Mitterrand trata de demostrar que puede meter en vereda al PC, cuando la Va República de Pompidou y Giscard jamás lograron reducir a este partido.

De momento, Mitterrand dispone de un margen de maniobra importante en el plano político, que se confirmará con los resultados de las elecciones legislativas. Es el fruto de la división de la derecha y de su derrota, y del debilitamiento del PC.

En cambio, en el plano económico y social, no sucede lo mismo: la amplitud de la crisis económica hace que sean irrealistas, en el marco de una economía de mercado, las medidas planteadas por el PS. Según el Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos (INSEE), «la tendencia de las inversiones aún parece orientada a la baja... En total, la industria parece tocar el fondo de la recesión... La fase de recesión fuerte parece tomar fin. La disminución rápida de la actividad ha comportado, con mucho retraso, una contracción de los efectivos empleados, las solicitudes de empleo

François Mitterrand, da a conocer su programa. se mantienen en una tendencia de crecimiento rápido».

Hay que recordar que según la mayoría de expertos, se alcanzarán rápidamente los dos millones de parados: el crecimiento anual de solicitudes de empleo 19,8% en abril de 1981. En estas condiciones, las propuestas económicas del Partido Socialista, por su carácter utópico y su incoherencia, no lograrán remediar esta situación, aunque al principio, y gracias al aumento del SMIC (salario mínimo), algunos sectores de la industria ligera puedan volver a contratar mano de obra, hasta

Pero lo que pueda ganarse en el mercado interior se perderá en las exportaciones. Así, el Journal des Finances resume su análisis en un editorial titulado «Las espinas de la rosa»: es la auténtica austeridad la que seguirá a las locas promesas»: «Además del hecho de que las relaciones entre el crecimiento y el empleo no están claras, hay que saber que las importaciones francesas tienden a aumentar en un 2% cuando el producto nacional crece en un 1% y esta relación es aún más desfavorable cuando la recuperación de la actividad es rápida. Acelerar ésta, equivale por tanto a profundizar el déficit exterior, hacer descender la moneda nacional, agravar là inflación mediante el alza de los precios de importación. El único argumento que ponen los socialistas a "reconquistar el mercado interior", cosa que no quiere decir nada, si no es caer en el proteccionismo, que tendría dos efectos:

Francia ampliar el alza de los precios internos, suscitar en el extranjero medidas de retorsión que afectarían a nuestras exportacio-

En cuanto al empleo, sus reflexiones son las siguientes: "Para el porvenir inmediato, las perspectivas siguen siendo sombrías, pues los depósitos de balance podrían incrementarse porque algunas empresas se han mantenido a trancas y barrancas hasta las proseguir su actividad de forma acrobática, cuando sus costes se verán incrementados por la aplicación del programa socialista. Además, las medidas avanzadas por Francois Mitterrand para restablecer gradualmente un mejor nivel de empleo, tal como la contratación de 150.000 personas en los servicios públicos, no podrán aplicarse antes de algunos meses, de manera que no está excluído que a la vuelta de las vacaciones el número de solicitantes de empleo se aproxime al nivel de los 2 millones...

Estos son los problemas de fondo con que chocará Mitterrand y su gobierno, a más o menos corto plazo, una vez pasada la euforia electoral. En relación a ello, las maniobras políticas sólo tendrán, a más largo plazo, un alcance limitado.

Los sindicatos han comprendido muy bien la situación, y de ahí la extraordinaria moderación de la CFDT, que ha propuesto un aumento del SMIC en un 10%, al primero de julio, y las 35 horas... en 5 años, con el fin de asegurar "una dinámica de confianza positiva". compartido por la CGT, es evidentemente

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Francia una baza para Mitterrand, pero es limitado a causa de la desconfianza qué existe en el seno de la clase obrera con respecto a las direcciones sindicales. Esta desconfianza es la consecuencia de la ruptura de la unidad de acción sindical y de los enfrentamientos entre las confederaciones; al mismo tiempo, estas divisiones explican que no haya grandes oleadas de afiliación.

La ausencia de una dinámica unitaria, impulsada desde arriba, puede durar aún mucho tiempo, pues sería un peligro para el gobierno, y de ello son conscientes los de la "parte social". De ahí que la polémica entre las direcciones obreras disminuya, pero la desconfianza se mantiene para evitar una dinámica social que los sindicatos, al igual que el gobierno, no desean.

Jacques Delors, ministro de Economía y de Finanzas, al referirse a las especulaciones en torno al franco encontró "moralmente chocante" que algunos especuladores y círculos de negocios traten de realizar "una tercera vuelta financiera", mientras que la clase obrera no se lanza a una tercera vuelta social. Sucede que la patronal no quiere seguir a Mitterrand en las condiciones en que se dispone a avanzar. Jacques Delors insiste: "La continuidad en materia de gestión económica es un elemento fundamental. Los virajes de 90° deben desaconsejarse formalmente". La continuidad, a la sazón se establece con la política económica anterior, la de Raymond Barre y de Giscard, que ha tenido el éxito ya conocido.

El programa de nacionalizaciones no se plantea a corto plazo, sino a medio plazo. Requieren un voto del parlamento. "En cuanto a la indemnización, precisa Jacques

Delors, se hará en condiciones de igualdad de modo que quede excluída cualquier nuela de expolio"

Para evitar que el alza del SMIC no desempeñe un papel de "locomotora"' para los otros salarios, Jacques Delors afirma que no se hará repercutir a nivel nacional, pues "esto sería privar a los sindicatos de la posibilidad de negociar ramo por ramo, empresa por empresa, sobre los mínimos adaptados a las posibilidades de la economía". En otras palabras, los aumentos de salarios serán diferenciados según ramos y regiones, según las relaciones de fuerzas, en función de la "competividad" de la empresa etc. Cosa que no facilitará la unificación de las luchas en torno a los salarios, pero que podrá darles garantías, en parte, a los patronos...

Cambios reales

Al iniciar sus siete años de mandato, Mitterrand va a compensar la debilidad de las concesiones económicas, relativizando lo

"cuantitativo' en beneficio de lo "cualitativo". Asi, el PS ha aparecido como defensor de las libertades. En este terreno se producirán una serie de cambios reales, que le permitirán obtener al PS unos resultados electorales excelentes en las legislativas. De acuerdo con los compromisos que había asumido durante su campaña electoral, Mitterrand acaba de conceder la gracia a un condenado a muerte. Es probable que se modifiquen en buena medida o incluso se deroguen algunas leyes alevosas, como la ley "de seguridad y libertad" (la ley Peyrefitte). El Tribunal de Seguridad del Estado, de carácter excepcional, cambiará seguramente de funciones. Finalmente, las prisiosuperpobladas, larmente de jóvenes, deberán vaciarse parcialmente tras una serie de puestas en libertad condicional: este es el sentido de las declaraciones del nuevo ministro de Justicia, Maurice Faure, el 26 de mayo en la televi-

El problema reside ahora en que las reivindicaciones deben ser satisfechas.

de Defensa, podría proceder, después de las elecciones legislativas, a eliminar la censura

Los soldados podrían tener algunas posibilidades de recurrir frente a las acciones disciplinarias, y se modificará el reglamento general. Los tribunales militares podrían ser suprimidos, de acuerdo con las modalidades propuestas por el diputado del

PS, Edwige Avice, que actualmente es ministro de la Juventud y del Deporte.

Además, el partido socialista se orienta hacia la creación de comisiones mixtas formadas por delegados elegidos y representantes de la jerarquía, en una perspectiva integradora. Finalmente, puesto que Charles Hernu ha decidido conceder dos viajes gratuitos para los soldados, los días 14 y 21 de junio, para que puedan ir a votar, estos deberán obtener rápidamente una mejora de sus condiciones de vida

En el ejército, Charles Hernu, ministro (viajes gratuitos, permisos y salarios).

En la educación, la reconstitución de un ministerio de Educación nacional pondrá en tela de juicio el desmantelamiento de la educación como servicio públíco y restablecerá, como ha dicho el SGEN (Sindicato continuo para todos, desde el parvutario hasta la Universidad. Pero en este terreno, según el propio ministro habrá que "encontrar los medios"

En cuanto a la energía nuclear, el gobierno acaba de suspender la construcción de la • En materia de información, es demasiado pronto para señalar cuál será la política aplicada, aunque el gobierno muestra una

Cpo.

NE Ac, voluntad pluralista; probablemente se autorizarán las radios libres.

En cuanto al ministro del Interior,

Gaston Defferre, ha anunciado que el gobierno "suspendía inmediatamente, y a título provisional" la ejecución de las medidas adoptadas con respecto a los inmigrantes, y "'ha decidido que los de la segunda generación, nacidos en Francia o que han vivido aquí durante la parte fundamental de su infancia, ya no podrán ser expulsados".

Gaston Deffere ha nombrado a Gérard

Monate como delegado especial en la Dirección general de la Policía Nacional. Gérard

Monate, miembro del PS, es el antiguo secretario general de la FASP (Federación

Autónoma de los Sindicatos de Policía). La federación CGT de los Sindicatos de Policías se ha felicitado por ello, subrayando que "la llegada al ministerio del Interior de

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una personalidad del mundo sindical" era un "hecho sin precedentes". El nuevo gobierno gozará del apoyo de una serie de sindicatos de policías. Falta saber aún cuál será su política con respecto a los distintos servicios de información. Si los socialistas en el gobierno pondrán el acento, en lo inmediato, en la democracia y no en la represión, no cabe ninguna duda que no harán nada que pueda debilitar a los cuerpos represivos, por si acaso... La política exterior

La política exterior de Mitterrand no contiene nada que pueda burguesía. Probablemente se caracterizará por una división de tareas entre el PS, las declaraciones de sus dirigentes, y la política del gobierno. Este ya es el caso en relación a Africa del Sur: "Lionel Jospin, primer secretario del PS, ha preconizado que se apliquen sanciones internacionales contra el gobierno de Pretoria, y expresado de que el nuevo gobierno haga todo por que Namibia acceda a la independencia en las condiciones previstas por la resolución 435 de las Naciones Unidas. Después de denunciar la política agresiva de Pretoria, el sucesor de François Mitterrand en la dirección del partido ha propuesto la suspensión de todo comercio con Namibia, y en particular la importación de Uranio, la reducción, dentro de unos plazos compatibles con los imperativos técnicos de las importaciones procedentes de Africa del Sur, y la interrupción de toda inversión pública y de toda ayuda a las inversiones privadas" (Le Nouvel Observateur, 25.5.1981).

Estas condenas sólo comprometen al PS En el mismo periódico, Jacques Delors se ha comprometido a "respetar los compro"Francia sigue siendo Francia". Claude Cheysson declaró el 26 de mayo, que se respetarán integramente hasta los contratos de venta de armas. En una entrevista Europe 1, Jacques Delors repitió que Francia respetaría incluso los compromisos de venta de armas a Africa del Sur y de uranio enriquecido a Irak... Entre las declaraciones de intenciones, los principios ideológicos del PS y la política de Estado, parece que habrá más que un simple matiz.

En cuanto a los países árabes, aparte del nombramiento de Michel Jobert, François Mitterrand acaba de enviar a su propio hermano, el general de aviación Jacques Mitterrand, director gerente de la SNIAS (Sociedad Nacional de Industria Aeronaútica y Espacial) a Arabia Saudí, principal proveedor de petróleo de Francia y gran comprador de armas francesas, para "darles seguridades" en torno a su política para Oriente Medio (las compras de Arabia Saudí y del emirato de Qatar representan este año 17.000 millones de francos, es decir, la mitad de los pedidos militares). arbitrar entre el PS y el gobierno, François superar las contradicciones importante: es presidente de la República, elegido por sufragio universal para un período de 7 años, con todos los poderes (y son considerables) que le confiere la Constitución gaullista de 1958.

De momento, aparece como un crata preocupado por respetar las prerrogativas del gobierno. Comprende que actualmente tiene que apoyarse en los partidos políticos. Pero ya empieza a aparecer como un personaje situado por encima de las disputas. Antes de las elecciones había dimitido de su cargo de primer secretario del PS. Hizo su campaña electoral con un programa distinto del programa socialista.

Es probable que dejará en manos del gobierno la tarea de adoptar las medidas antipopulares, cuando ello sea necesario, para colocarse, en caso de crisis, en una posición de recurso y arbitraje, con la posibilidad incluso de cambiar las alianzas si hace falta. Lo que significa poner fin al sistema electoral actual y la bipolarización que implica, restableciendo el criterio proporcional (inscrito en el programa socialista) y abrir la posibilidad deredistribuir las cartas y las alianzas... cuando haya llegado Los reagrupamientos en el seno de la burguesía

Apenas derrotado, Giscard denunciaba ya la "traiciones premeditadas" alusión clara al dirigente del RPR y alcalde de París, Jacques Chirac. Michel Poniatows-

Francia ky, antiguo ministro de Estado y amigo personal de Giscard, ha acusado a Chirac de haber "contribuído, con su campaña, al fracaso de Giscard d'Estaing"

Pero muy pronto, los excesos linguísticos han cedido el lugar a las duras realidades. Los diputados de la antigua mayoría temen, con razón, por sus propios escaños. Se ha afirmado un pacto entre el RPR y la UDF, cara a las legislativas del mes de junio. Estas dos formaciones fueron juntas a las urnas, con la sigla común de 'Unión por una Nueva Mayoría" (UNM). Pero este pacto no satisface completamente ni a los partidarios del RPR ni a los de la UDF: Mientras tanto, la derecha se esfuerza por crear un clima de temor, propagando el miedo al desorden y al desastre económico y financiero, para alcanzar el máximo posible de votos en las elecciones.

Jacques Chirac se presenta como un recurso, como el representante por excelencia de la burguesía. Un recurso más creíble que Giscard, que acaba de ser desautorizado masivamente. En este contexto, el lugar del antiguo partido de Giscard, la UDF, no queda asegurado. Es simbólico que el antiguo primer ministro, Raymond Barre, haya decidido presentarse sin siglas en la circunscripción de Lyon, donde había sido elegido en 1978 como próximo al grupo UDF. Otro signo de los tiempos: los dirigentes giscardianos se habrían planteado cambiar la sigla de su grupo...

El eco que encuentra la campaña de Jacques Chirac ilustra su capacidad captar, con temas de la derecha tradicional, a amplios sectores de la pequeña burgue sía, de los comerciantes y artesanos, de las pequeñas y medianas empresas, e incluso de las fracciones de capas populares más atrasadas, golpeadas por la crisis y sensibles a la 'herencia" del gaullismo.

En torno a temas como: «hay demasiados funcionarios que no trabajan, demasiados enseñantes que tienen demasiadas vacaciones, demasiados inmigrantes que se comen nuestro pan», hay que esforzarse, trabajar y apretarse el cinturón, no cabe duda que Chirac tiene cierto eco. No es casualidad si finalmente no ha habido ningún candidato de extrema derecha para la elección presidencial. Uno de los peores crímenes del PCF es, en particular, el de haber legitimado, con su campaña contra los inmigrantes, el resurgimiento de temas de tipo racista.

Jacques Chirac sienta los jalones para el desarrollo de un partido de derechas con más agresivo, necesita la burgueșía desde hace años. Semejante perspectiva podría materializarse en el marco de una situación movida y cambiante, que acelere los ritmos de la actividad política. Evidentemente, esto dependerá de la movilización de la clase obrera y de la duración de la tregua que conceda a François Mitterrand.

Las elecciones legislativas implicarán

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Francia probablemente una nueva derrota de la derecha; derrota que puede ser incluso mayor que la de la elección presidencial, después de las primeras medidas adoptadas por el gobierno.

Cuando empiecen a hacerse notar las duras realidades económicás, la clase obrera podrá reaccionar emprendiendo la lucha para enfrentarse en primer lugar contra la patronal, antes de hacer frente a la política del gobierno.

Podrá lanzarse a la acción creyendo que "su' gobierno le seguirá, antes de darse cuenta de que está del otro lado, hactendo así la experiencia de la política de sus direc-

Por esta razón, los militantes revolucionarios y los trabajadores más avanzados deberán emprender primero la lucha con la clase obrera contra la patronal, antes de abrir el fuego contra el gobierno (aunque sin dejar de alimentar la desconfianza de los trabajadores con respecto a la política de los reformistas). En el transcurso de estas luchas, la clase obrera comprenderá que ni sus partidos ni sus representantes directos en el gobierno quieren combatir.

La LCR lanzará todas sus fuerzas en ésta batalla. Luchará contra toda revisión a la baja de las reivindicaciones, contra el paro y la austeridad, por un gobierno del PS y del PC sin alianzas con burgueses. Frente a la lógica de la conciliación y de la colaboración de clases, opondrá la de la movilización, la de la dinámica de la unidad obrera para atraer a los vacilantes.

Demostrará que no se puede dar satisfacción al mismo tiempo a la clase obrera y a los patronos. Explicará todo lo que puede ganarse con un auténtico cambio social para soldar alrededor de la clase obrera al conjunto de las capas populares. •