Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Francia

La elección de François Mitterrand pone fin a 23 años de reinado de la derecha

· Inprecor n.º 23, julio de 1981 · pp. 5-7 · 2.801 palabras

La elección de François Mitterrand pone fin a 23 años de reinado de la derecha

¡ ISCARD ha sido derrotado! FranSocialista (PS), apoyado por el conjunto de fuerzas políticas y sindicales del movimiento obrero francés, ha sido elegido presidente de la República. Evidentemente, es un acontecimiento de gran importancia, consecuencias, tanto como a nivel europeo, ya se hacen notar.

Máxime cuando se trata de un éxito incontestable, pues con el 51,75% de los votos (más del 52% en la Francia metropolitana), François Mitterrand le saca una ventaja de más de un millón de votos a su contrincante, cuando todo el mundo pronosticaba que el resultado final sería muy disputado, como en 1974.

En toda Francia, desde la noche del 10 de mayo, esta victoria ha sido saludada por una formidable explosión de alegría popular. Espontáneamente han proliferado, en todas las ciudades, manifestaciones y concentraciones. En París fueron sin duda más de 200.000 personas las que descendieron a la calle para festejar su victoria y manifestar su alegría. Tres años de división...

Se estaba entonces muy lejos del clima de escepticismo y del séntimiento de impotencia que reinaba hace aún algunos meses, cuando muchos pensaban que era imposible desbancar a la derecha del poder. Hay que decir que el régimen no ha dejado de aprovechar al máximo los inmensos medios que tenía a su disposición para asegurarse la perpetuidad de su poder. Pero sobre todo, el fracaso de la izquierda en las elecciones de marzo de 1978, como consecuencia del estallido de la Unión de la Izquierda, provocado por el Partido Comunista francés (PCF), y las virulentas polémicas entre el PC y el PS, habían dejado en el corazón de los trabajadores un sentimiento de profundo desencanto.

Y desde 1978, la división no ha hecho sino profundizarse y multiplicar sus destrozos. Y esto en un momento en que la crisis capitalista y la política de austeridad del gobierno Raymond Barre golpeaban cada vez más duramente a los trabajadores. Así, mientras la clase obrera veía disminuir su poder adquisitivo, mientras el paro adquiría una amplitud cada vez más dramáțica, y mientras todas las conquistas se veían amenazadas, los sindicatos y partidos tradicionales daban el lamentable espectáculo de sus polémicas y su impotencia para organizar la minima respuesta.

Sin embargo, los que rechazaban esta lógica infernal de la división y de la impotencia, podían encontrar razones para abrigar esperanzas. La movilización que se produjo en el año 1980, en defensa de la seguridad social, había mostrado que la combatividad obrera seguía siendo fuerte; el voto masivo por los sindicatos obreros, en las elecciones de la representación obrera en los tribunales laborales paritarios, mostraba que pese a la desafiliación, la conciencia de clase de los trabajadores seguía intacta; en cuanto a las elecciones legislativas parciales, celebradas en el mes de noviembre de 1980, mostraron que la relación de fuerzas electorales se mantenía a pesar de la división.

Francia Francis SITEL

Y en todas partes, en las empresas, en los sindicatos, a través de la formación de la

'Unioni dans les luttes", que agrupa a militantes de diversas organizaciones obreras, aparecía el vigor de la aspiración unitaria y la resistencia cada vez más fuerte, en el mismo seno de la clase obrera, a la política divisoria de las direcciones.

Una clase obrera que no ha sufrido ninguna derrota importante desde mayo de 1968 y para que la experiencia del fracaso de marzo de 1978 y de la división que le siguió constituye un capital político del que saca cada vez más lecciones.

De ahí que el resultado de la elección presidencial sea ante todo la expresión de la voluntad de cambio que existe entre los trabajadores. Bajo la presión de 7 años de giscardismo, refrenada por la política de división, pero no vencida, esta voluntad se ex-

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CFDT — Confederación Francesa Democrática del Trabajo (segundo sindicato en orden al núme-

CGT - Confederación General del Trabajo (el sindicato más fuerte de Francia, dominado por

MRG — Movimiento de los Radicales de Izquierda (grupúsculo liberal burgués, aliado del PS en

Francia presó con una fuerza formidable el 26 de abril y el 10 de mayo.

En estos momentos, muchos comentaristas tratan de reducir el alcance del acontecimiento a las dimensiones de un fracaso personal de Giscard, provocado según ellos por su arrogancia y su autoritarismo. No cabe duda de que ha habido un fenómeno de rechazo, que hace aparecer la elección de François Mitterrand como un medio para hacer que este monarca republicano vuelva a sus castillos, pues se ha hecho insoportablé y se ha desacreditado con sus múltiples y sórdidos escándalos que han sacudido a su régimen. Se trata de una profunda aspiración democrática que François Mitterrand supo expresar en una fórmula que encontró un profundo eco: "Siete años, ya es mucho, catorce años es demasiado".

Pero este factor por sí solo no puede explicar lo sucedido. Por un lado, a diferencia de 1974, el debate político ha afectado fundamentalmente a las cuestiones vinculadas a la crisis, es porque, mientras cultiva la imprecisión en sus propuestas y se niega a adquirir compromisos claros, se ha apoyado en un descontento popular muy profundo, denunciando los efectos de siete años de giscardismo para las condiciones de vida de los trabajadores, y preconizando "otra política" ', que dé prioridad a la cuestión del empleo.

Por otro lado, el fuerte de François Mitterrand, que le permitió eliminar sin problemas a su adversario en el seno del PS, Michel Rocard, es que ha sabido aparecer como la persona que después de haber sido el candidato único de la izquierda en 1965 y en 1974, se ha esforzado por mantener, pese a los ataques del PCF, la línea de la Unión de la Izquierda. Así, ha podido darle al PS una imagen unitaria, frente a un PCF que desencadenaba la división, contando asi con los votos comunistas, independientemente de las consignas del PCF.

Esto significa que la victoria de François Mitterrand, en una situación de extremo desgaste del régimen de Giscard y de profunda crisis de la mayoría RPR-UDF, es producto directo de la aspiración unitaria y de la voluntad de cambio de los trabajado-

Estos dos factores, por lo demás, están vinculados entre sí: fue porque Giscard chocó con la combatividad y la radicalización obreras que se resistían a la división, por lo que fracasó en su proyecto de marginar al RPR y de afirmar a la UDF como partido burgués hegemónico. Y esta crisis interna del régimen, que ha ido agravándose en los últimos meses, ha facilitado la victoria de François Mitterrand.

Estos datos se pusieron de manifiesto muy claramente en la noche de la primera vuelta. Giscard, "presidente saliente con todo lo que esto implica", como dijo públicamente un comentarista burgués, sólo recogía el 28% de los votos, frente al 32,6%

Pro de afiliados, próximo al PS). el PCF).

FEN — Federación de la Educación Nacional (sindicato unitario de enseñantes).

FO — Fuerza Obrera (sindicato minoritario, socialdemócrata moderado).

LCR — Liga Comunista Revolucionaria, sección francesa de la Cuarta Internacional.

las elecciones legislativas).

OCI — Organización Comunista Internacionalista (se reclama del trotskismo).

PCF — Partido Comunista Francés (estalinista).

PS - Partido Socialista.

RPR — Agrupamiento por lą República (gaullista).

SFIO — Sección Francesa de la Internacional Obrera (nombre del actual PS hasta 1958).

UDF — Unión Democrática Francesa (giscardiano).

UNEF — Unión Nacional de los Estudiantes de Francia.

UNM legislativas de junio): en 1974. La derecha en su conjunto reunía el 49% de los votos, frente al 52% en 1974. alcanzaba el 26% y la izquierda en su conjunto el 47% (frente al 46% en 1974). Y los ecologistas llegaban casi al 4% de los votos.

Esto significa que a pesar de la división, sensiblemente, mientras que la derecha retrocedía y que Giscard estaba perdiendo impulso muy cla-

Así, en la segunda vuelta parecía posible la victoria de Mitterrand. Todo dependía de

Use. hicieran transferencias de votos: por un lado, de los votos comunistas a François Mitterrand, y por otro, de los votos gaullistas a Giscard. El fracaso de Georges Marchais

Y aquí intervino entonces uno de los hechos fundamentales de la primera vuelta: el retroceso masivo del resultado electoral del PCF. Cuando este trataba de preservar un resultado próximo al 20%, sufría con el 15,35% de los votos, un fracaso monumental, perdiendo cerca de la cuarta parte de su

Era el precio de su política de división, que no tenía otro objetivo que el de asegurar la reelección de Giscard. Después de proclamar, a partir de septiembre de 1980, que el desistimiento automático era fórmula anticuada", la dirección del PCF profundizar la división. Dirigiendo todos sus ataques contra el PS y François Mitterrand, anunciando que la elección de este no cambiaría en nada la situación —que incluso la agravaría-, condimentaba todo con escandalosas operaciones contra los inmigrantes en Vitry y Montignylès-Cormeil (donde militantes del PCF realizaron actos indice de siglas

— Unión por una Nueva Mayoría (alianza electoral del RPR y de la UDF para las elecciones de provocación contra trabajadores inmigrantes).

A finales de marzo de 1981, la dirección del PCF trató de transformar su campaña, para proporcionarle una imagen más unitaria, avanzando la exigencia de que se incluyan ministros comunistas en el hipotético gobierno de izquierdas, lo que suponia una voluntad de batir a Giscard y de asumir una perspectiva unitaria para el futuro. En el momento en que la dirección del PS se negaba a comprometerse en torno a la cuestión de los ministros comunistas y abría sus puertas en dirección a la derecha —asumiendo así su parte en la estrategia de la división—, este cambio unitario del PCF podía parecer ventajoso. Sin embargo, esta corrección tardía no fue suficiente, y la línea seguida por la dirección de Georges Marchais desde hace más de 2 años ha sido. rechazada espectacularmente por el electorado comunista

Así, la dirección del PCF, golpeada en toda la cara por la voluntad unitaria de acabar con Giscard, se ha visto obligada a adaptarse a dicha voluntad. Olvidando sus declaraciones anteriores, el comité Central del 28 de abril llamaba a votar por François Mitterrand, y sin lanzar realmente ninguna campaña, la dirección del PCF se colocaba en una posición en la que podría reivindicar su parte en la derrota de Giscard.

El resultado fue que con muy pocas excepciones, y pese a las fuertes tensiones existentes en algunos sectores del partido, la transferencia de los votos comunistas a François Mitterrand se ha realizado en buena medida. El juego del RPR

Al mismo tiempo, esta situación favorecía a François Mitterrand en su esfuerzo por ganar votos por la derecha, pues le permitía

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reivindicarse de un auténtico éxito en su operación destinada a arrinconar al PCF en la minoría. Lo que dejaba también un poco en ridículo el tema favorito de la derecha, según el cual François Mitterrand sería el "rehén de los comunistas"

Máxime cuando la perspectiva de la derrota de Giscard llevaba a algunos políticos burgueses a llamar a votar por François Mitterrand —en nombre de la alternancia en el poder-, como Michel Jobert, ex-ministro de Asuntos Exteriores de Georges Pompidou, Joël Le Tac, diputado del RPR, o Philipe Dechartre, gaullista "histórico" gris de Georges Pompidou y de Jacques Chirac, que se había presentado en la primera vuelta con el objetivo declarado de "demoler a Giscard", llamaba al voto nulo.

En cuanto a la dirección del RPR, con Jacques Chirac a la cabeza, pese al griterio de los diputados gaullistas atemorizados con la idea de perder su escaño en caso de que hubiera elecciones legislativas en junio, no disimulaba que aunque votando por Giscard, no vería con malos ojos la derrota de este. Y se le ha entendido, pues una parte del electorado del RPR se ha abstenido, o incluso ha votado por François Mitterrand.

El objetivo de Chirac en esta operación era el de desembarazarse de Giscard, para devolver credibilidad al RPR, colocando a este en la situación, de principal fuerza de oposición frente a François Mitterrand, y por tanto, "recurso" disponible tras el fracaso de la experiencia de este. Movilización unitaria contra Giscard

Así, en el momento en que la crisis del régimen aparecía en pleno día y se traducía en un deterioro de la imagen del presidente saliente, en el otro lado se combinaba toda una serie de factores para hacer posible lo aparecia inalcanzable pocos meses antes: la elección de François Mitterrand como presidente de la República.

Esto no quiere decir, como tratan de dar a entender actualmente los comentaristas de la derecha, que el éxito de François Mitterrand sea simplemente el fruto de los errores de Giscard y de las divisiones de la mayoría.

Han existido y han influído las maniobras y operaciones políticas de algunos sectores gaullistas. Esto debe ser para los trabajadores una señal de que deben permanecer vigilantes en cuanto a las futuras combinaciones entre el PS y los políticos burgueses, oponiéndose a cualquier alianza con éstos. Pero estas maniobras sólo han desempeñado un papel secundario, que sólo ha sido posible porque la candidatura de François Mitterrand se apoyaba en un impulso popular: la voluntad de realizar esta unidad mínima es la reunión de todos los votos obreros para derrotar a Giscard y abrir la vía del cambio.

Por esta razón ha desempeñado un papel decisivo la corriente unitaria que se ha afirmado estos últimos meses frente a la política de división de los aparatos, y en cuyo interior han venido actuando los militantes de la LCR, 'sin escamotear ningún

Como organización, la LCR puntualizó muy pronto, a través de la campaña encabezada por Alain Krivine, el siguiente tema: "Acabar con la división para acabar con Giscard", explicando que era posible derrotar a Giscard que para ello había que organizar una movilización unitaria suficientemente fuerte como para obligar al PCF y al PS a comprometerse claramente en el desistimiento recíproco y en la formación de un gobierno de ambos partidos en caso de victoria.

Estos temas también han sido asumidos por numerosos trabajadores y militantes afiliados a los distintos partidos y sindicatos. Los colectivos "Union dans les luttes" han recogido miles de firmas para pedir la unidad contra Giscard, el desistimiento y la comunistas.

En los sindicatos, los militantes han lanGeorges Marchais.

Francia zado llamamientos invitando a sus direcciones a comprometerse firmemente en la batalla por derrotar a Giscard, llamando al voto obrero en la primera y en la segunda vuelta. En efecto, la dirección de la central sindical CGT, al considerar que no existía ninguna salida problema presidencial no era el de la CGT, y que en estas condiciones el problema del voto se detenía en la primera vuelta. Olvidándose de toda preocupación relativa a la defensa del carácter de masas del sindicato, no tuvo ningún escrúpulo en llamar a votar a Georges Marchais en la primera vuelta, y negándose a pronunciarse en la segunda

De la misma manera, la dirección de la CGT. concedía que era deseable un presidente de izquierda, pero se negaba a comprometerse realmente en esta batalla decisiva. En cuanto a la dirección socialdemócrata de FO y la del sindicato estudiantil UNEF-IT, esta última compuesta mayoritariamente por militantes de la OCI, se negaban, en nombre de la "independencia sindical", a adoptar una postura.

En todos estos sindicatos, las tomas de posición a favor del voto obrero alcanzaron un eco muy importante, particularmente en el seno de la CGT.

Esta voluntad unitaria se reafirmó en la calle, el primero de mayo, que este año caía entre las dos vueltas de la elección. Cuando dominaba la división y cada sindicato organizaba su propio cortejo o su propia concentración. 10.000 militantes unitarios, miembros de la CGT, de la CFDT, de la FEN, de FO y de la UNEF, después de afirmar en el cortejo de su organización la exigencia de la unidad, se reunieron y manifestaron conjuntamente para dejar patente su voluntad de que se realice la unidad para derribar a Giscard confirma claramente la justeza del combate lanzado por estos millares de trabajadores y de trabajadoras, que durante meses han rechazado la desmoralización y la división, afirmando la necesidad de movilizarse y unirse para derribar a Giscard. clase obrera en la nueva situación que se abre, el que se haya librado esta batalla. E arraigo de esta voluntad unitaria, su concreción en forma de agrupamientos de militantes de todas las organizaciones, incluso de comités unitarios de base, puede constituir, en efecto, una garantía importante de que a los trabajadores no les sean arrebatados los frutos de la victoria que acaban de alcanzar. Al contrario, para que puedan seguir adelante, para que este primer éxito lleve a muchas otras victorias.

Porque, como gritaban los que habían salido a la calle por centenares de millares, en la noche del 10 de mayo: "Giscard derrotado, esto sólo es el comienzo, el combate continúa'..