La CRISIS SOCIAL conduce a una CRISIS POLITICA abierta
Li laca y el poder burocrático han id Os choques entre la clase obrera po adquiriendo en los últimos tiempos un carácter abiertamente político. Si bien estos conflictos ya estaban inscritos en las huelgas de julio y agosto de 1980, y sobre todo en los acuerdos que les pusieron fin, su salida a la superficie, su profundización y su sucesión a un ritmo cada vez más rápido alteran considerablemente la situación.
Los trabajadores han obtenido una serie amenazando huelga, realizando nuevas huelgas generales o presionando con el inicio de huelgas.
Han logrado que el Tribunal Supremo anulara los añadidos arbitrarios efectuados por el tribunal de Varsovia a los estatutos
Solidarnosc. Czestochowa impuesto la dimisión del jefe local del partido, que había preparado abiertamente el Estado de Sitio y la represión contra los obreros de esta ciudad. Han obtenido una decena de máquinas para imprimir, hasta ahora bloqueadas en la aduana, deben servir para publicar una prensa sindical gestionada por los propios sindicatos. Han logrado la puesta en libertad de dos compañeros que habian tenido la audacia de entregar al sindicato —y publicar— un documento del fiscal general de la República, en el que daba instrucciones sobre la ilegal del Código Penal a los miembros de la oposición.
Han conseguido la autorización para inaugurar, en Gdansk, un monumento a la memoria de centenares de huelguistas y trabajadores masacrados represivas de la burocracia durante las huelgas de 1970. Han impuesto el cese de los directores que obstruían sistemáticamente la aplicación de los acuerdos de Gdansk en varias decenas de empresas.
A través de todas estas victorias se perfila cada vez más la naturaleza real de Solidarnosc, que no es la de un sindicato "tradi-
, sino la de un órgano de contrapoder obrero, la de un órgano de contestación política a la burocracia, la de un embrión de poder obrero.
La burocracia polaca, la soviética y la de Europa Oriental lo comprenden muy bien. presas del pánico, a medida que se precisa la naturaleza del conflicto político-social que sacude a Polonia. Empieza a organizar una resistencia más sistemática frente a la gigantesca oleada obrera que ero esta resistencia choca con una rela ión de fuerzas que aún les es muy desf vorable. De ahi que su línea fundamental aplazar el momento de una prueba hasta circunstancias
Pese a todos los esfuerzos de los conciliadores de ambos bandos, esta prueba de fuerzas está inscrita en la lógica interna del conflicto. La burocracia sólo puede conservar sus privilegios si mantiene las bases de su monopolio de poder: monopolio de acceso a las informaciones; monopolio de centralización política; monopolio de representación de la clase obrera (aunque ésta se haya pronunciuado ya en un 80% contra ella); monopolio sobre los medios de comunicación; aplicación unilateral de la justicia y de las fuerzas represivas, no contra el imperialismo o el enemigo contra los sectores de la clase obrera que se oponen a este monopolio.
Sin estos instrumentos, el control burocrático del excedente social estaría en tela de juicio y los privilegios de la burocracia se verían directamente amenazados. Máxime cuando los trabajadores polacos han hecho algunos descubrimientos y revelaciones es-
Pero son los propios trabajadores los que ponen en tela de juicio, con una rapidez asombrosa, a través de sus reivindicaciones centrales, dos de los pilares del monopolio de poder político de la burocracia: la censura y el papel de las fuerzas represivas. Es imposible organizar un sindicato independiente y autogestionado -Solidarnosc ya cuenta con la adhesión de 8 a 9 millones de trabajadores, es decir, de la inmensa mayoría de la clase obrera polaca-, si se está constantemente expuesto a la arbitrariedad y a las persecuciones de las fuerzas represivas. No puede haber una prensa sindical libre si las estructuras de la censura —que, dicho sea de paso, son contrarias a la Constitución- permanecen intactas.
No puede descartarse, a la vista de la inmensa fuerza de millones de trabajadores dispuestos a lanzarse una y otra vez a la acción, que la burocracia se vea obligada a hacer algunas concesiones, incluso en el terreno de estas cuestiones vitales. Pero no serán más que concesiones temporales, que tratará de recuperar lo antes posible.
En cualquier caso serán la señal, para la burocracia polaca y para sus "partidos her que se ha alcanzado la última trin chera de defensa. A partir de ahí no podrá ceder ni un ápice, cualquiera que sea el precio a pagar.
-II-
El informe pronunciado por Stanislaw Kania, primer secretario del POUP, el 1° de diciembre ante el pleno del Comité Central, indica claramente que el margen de maniobra y de concesiones se ha reducido al extremo. Cuando retoma la fórmula acuñada por el Kremlin y sus portavoces en los demás Estados obreros burocratizados, de las 'fuerzas antisocialistas que actúan bajo la cobertura de Solidarnosc", y frente a las que habría que defender las pretendidas "conquistas socialistas de los últimos 35
años", sólo se trata, en cuanto al contenido literal de la fórmula, de una mentira cinica.
•Los trabajadores polacos no ponen en tela de juicio ni la propiedad social de los medios de producción, ni la planificación, ni el monopolio del comercio exterior. Así lo afirmó con claridad y sentido común el Comité interempresas de Szceczin, el 1º de
"Estamos —al igual que todo el movimiento de los sindicatos independientes y autogestionados nosc-, por un socialismo progresista, obrero, por un desarrollo equilibrado de Polonia, decidido colectivamente por el conjunto del mundo del trabajo. No queremos cambiar el sistema, pero tendemos a la realización de un orden social verdaderamente obrero y socialista".
Lo que ponen en entredicho los trabajadores polacos no son las "conquistas socialistas de los últimos 35 años". Lo que ponen en entredicho es el monopolio de poder de la burocracia sobre la economía y sobre el Estado, que elimina el contenido progrenumerosas conquistas, que ha transformado la planificación en anarquía, que ha convertido la gestión de los medios de producción colectivizados en una inmensa fuente de corrupción y de privilegios para
Reclaman en voz alta y clara: queremos gestionar nosotros mismos la economía socializada. Queremos que los trabajadores, todos juntos, tomen las decisiones fundamentales, y no una pequeña camarilla de burócratas corrompidos, que escapan control público. ¿Es "antisocialista" reclamar esto?. Entonces habría que decir que Marx y Lenin eran los peores "antisocia-
Las declaraciones de Stanislaw Kania, después de las de la agencia Tass y Novosti, después de las de Rude Pravo y de Neues Deutschland, no sólo son una sarta de mentiras, sino que además tienen una contradicción interna insuperable.
El POUP no deja de invocar el necesario "papel dirigente del partido" (el partido de los burócratas, se entiende). Pero la legitimidad de este "papel dirigente" se deriva de su pretensión de representar a la clase obrera, que a su vez es designada, tanto en la Constitución como en el Programa del POUP y en sus estatutos, como "fuerza dirigente de la sociedad"
Pero esta fuerza dirigente de la soci dad no se reconoce en la dirección del POUP, no admite el "papel dirigente" de esos burócratas corrompidos e incapaces, que han conducido al país al borde de la ruina y del hambre. De ocho a nueve millones de trabajadores, de los doce millones con que cuenta el país, han asestado un golpe mortal a la ficción de que están representados por el POUP. Proclaman a los cuatro vientos: es Solidarnose quien nos representa.
El propio Stanislaw Kania ha tenido que reconocer que "el partido estaba en buena
Polonia medida separado de la clase obrera". Así, la burocracia tiene que admitir que atırma su "papel dirigente' , a la sazón contra la mayoría de la clase obrera, contra la voluntad claramente expresada por las tres cuartas partes del proletariado.
Si desde el punto de vista de su contenido 'ideológico" los. "análisis" de Kania y de sus acólitos no valen ni un sloty —ni siquiera en moneda inflacionista-, desde el punto de vista político si tienen un sentido muy profundo. Es una doble amenaza la que esgrimen frente al proletariado polaco: la amenaza de una agravación deliberada, desorden económico; la amenaza de la intervención militar soviética.
Puesto que la clase obrera está cada vez menos dispuesta a entender las "razones" de la burocracia, por mucho que esta se arrope con los pingos de la "razón de Estanacionalista, debe prepararse a ser aplastada por el hambre o, venido el caso,
Estas amenazas no son verbales. La situación económica es desastrosa. Empeora de la noche a la mañana. Se prevé un déficit de' 8 millones de toneladas de cereales (y centenares de miles de toneladas de carne) para antes de empalmar con la cosecha de 1981. Las patatas y las remolachas han sufrido un descenso de producción vertiginoso, la cosecha de patatas parece que será la más baja de los últimos 20 años. Una parte importante de estos productos alimenticios básicos sigue destinándose a la industria y a la exportación.
Los estibadores de los puertos del Báltico han intentado impedir, con su acción directa, estas exportaciones, mientras no estén satisfechas las necesidades elementales de la población. Pero no se puede responder a los problemas globales de la economia polaca con la acción de un único grupo de trabaja-
Reclamar un control obrero generalizado sobre la producción y la distribución, a través de Solidarnosc, exige que se elabore un inventario nacional de las capacidades de producción y de las necesidades de la nación, que se centralice en una Asamblea Nacional, un Congreso Nacional, público y contradictorio: este es el primer paso indispensable para poner de nuevo orden en casa, para emprender una política económica de recuperación y de recambio.
Pero la burocracia en el poder se esfuerza por impedir y retrasar esto, prolongando así el caos económico. Había hablado del caos para oponerse a las huelgas; ahora, con una nueva mentira descarada, quiere echarle la culpa del caos a las huelgas. Lo utiliza cada vez más para sus propios intereses políticos inmediatos.
Su cálculo es claro: los trabajadores ham-. brientos irán a buscar viveres en lugar de acudir a reuniones, en su seno surgirán divisiones. Los trabajadores atenazados por el
Polonia hambre harán menos política, o en todo caso una política menos lúcida, menos racional que la que ha aplicado la clase obrera polaca, de manera tan admirable, desde las huelgas de julio de 1980.
En cuanto a la amenaza de intervención soviética, no es menos real, aunque su materialización resulte difícil, pues comportaria enormes problemas políticos y sociales, sobre todo en la propia URSS, donde empieza a desarrollarse la simpatía con los trabajadores polacos, ante todo en las repúblicas bálticas, donde empieza a manifestarse el descontento de la clase obrera ante el deterioro del abastecimiento
Frente a este doble chantaje, la respuesta posible de los trabajadores polacos es la extensión del principio de la solidaridad de clase a escala internacional. Es el de los revolucionarios, comunistas, socialistas, sindicalistas del resto de Europa y del mundo, levantar un muro de protección en torno al proletariado polaco. Este último está desarrollando la empresa más formidable de avance hacia el socialismo, de rehabilitación del socialismo, desde mayo de 1968.
Ayuda material y política a Solidarnosc por parte de todos los sindicalistas del mundo; moratoria inmediata de todas las deudas e intereses que tiene que pagar Polonia; dejadlos que construyan el socialismo como ellos quieran: éstas son las consignas del momento.
Admitamos que no son del agrado, tampoco, de la burguesía imperialista ni de sus agentes, que temen como a la peste el contagio que puede significar una experiencia lograda de democracia socialista en Polonia. El impacto de esta experiencia sería mucho mayor que el de la Primavera de Praga, pues viene de abajo, y no de arriba, pues es el fruto de la acción de millones de trabajadores. ¿Acaso no afirma el propio
Walesa: "Los obreros franceses podrían gobernar en Francia, como los obreros polacos en Polonia'"?.
—III-
Lo que retrasa hasta ahora la prueba de fuerzas en Polonia no son tanto las maniobras de la burocracia como las divisiones crecientes en el interior del POUP y la falta de una dirección política clara en el seno de Solidarnosc.
Era inevitable que un partido de dos miIlones de miembros (aunque a menudo sólo lo fueran sobre el papel) no pueda resistirse a la formidable presión ejercida por la entrada en acción de millones y millones de trabajadores. De hecho, y según las primeeras estimaciones, cerca del 60% de los miembros del POUP también lo son de Solidarnosc (!).
•Como miembros del POUP se considera que deben defender el "papel dirigente del partido" contra los "'elementos antisocialistas que actúan bajo la cobertura de Solidarnosc". Como miembros de Solidarnosc, proclaman su voluntad de construir una sociedad socialista en que el poder de decisión esté en manos de toda la clase obrera, y no de un partido único, que en realidad no es otra cosa que el partido de la burocracia.
Esta contradicción flagrante —irresoluble- empieza a expresarse en las propias estructuras del Partido. Cada vez más surgen discusiones en que se reclama una profunda democratización de estas estruc—¡horror!: "tendencias" o incluso 'fracciones"— que se ponen de acuerdo para llevar la batalla en este sentido.
El ejemplo de la concertación y de la coordinación horizontal, entre empresas, a nivel local y regional, se ha transplantado a una veintena de ciudades. En Thorun acaba de ser expulsado todo un grupo de miembros del POUP por haberse organizado en este sentido. Las células de empresa de Lodz reclaman un retorno a las viejas tradi-
Esta presión de la base se manifiesta hasta en la cúspide, donde los "liberales"
"reformas profundas", mientras que los "duros" (agrupados en torno al siniestro general Moczar, recuperar su puesto en el Buró Político), preparan la represión. Pero ¿obedecerán el ejército y la milicia? El grupo de Kania intenta mantener el equilibrio entre unos y
Los candidatos a 'normalizadores" enumeran ya, por lo demás (en Moscú, en Praga, pero también en Varsovia), las fuer-
"sanas" en que apoyarse: la burocracia de los antiguos sin dicatos verticales y lo que les queda de afiliados, sobre todo entre los funcionarios; la
Antiguos Combatientes Zbowid (organización manipulada por el general Moczar) y la de los veteranos polacos del Ejército Rojo soviético.
La crisis del partido aplaza de momento la contraofensiva de la burocracia y facilita las nuevas conquistas obreras. Pero agrava los riesgos de intervención soviética. Si la "normalización" no puede provenir ya del interior, deberá imponerse, cueste lo que cueste, desde el exterior.
Por parte de Solidarnos hace falta una dirección política resuelta, que se oriente y oriente a los trabajadores claramente hacia el poder obrero. Las principales corrientes existentes son fuerzas que tratan de reformar la dictadura burocrática, no de sustituirla por el poder democrático de los trabajadores, en el marco de la economía so-
La propaganda de los estalinistas contra Kuron y los dirigentes del KOR —y no contra el episcopado católico, que es el mejor aliado de la burocracia en el mantenimiento del "orden y la tranquilidad"parece.olvidar, sin embargo, lo que el Consejo de Ministros tuvo que reconocer de hecho, en la noche del 27 al 28 de agosto de 1980: los dirigentes del KOR infunden a los trabajadores de Solidarnosc la moderación y la necesidad del compromiso con las autoridades. No obstante, corren el riesgo de verse desbordados, al igual que el propio Lech Walesa.
Lo que estamos planteando no es un juicio de la táctica más adecuada que debe seguir Solidarnosc. No debemos criticar esta táctica de modo sectario e irresponsable. Nos parece que la prioridad de las prioridades sigue siendo la de ganar tiempo para llevar a cabo la organización real de los 8 ó 9 millones de trabajadores en las empresas, las ciudades, las regiones, y soldar alrededor de esta masa invencible, pues realmente organizada, una alianza con el campesinado y la fracción más radical de la intelliguentsia.
Pero más allá de estos problemas de táctica inmediata, está la lógica implacable del enfrentamiento entre gigantescas fuerzas sociales, imposible de dirigir como se manejan las marionetas. La táctica más racional, la más sabia, puede fracasar cuando choca con los sentimientos, las aspiraciones, la indignación, la sed de justicia de millones de personas, que exigen respuestas inmediatas a cada vez más problemas.
La radicalización y la politización de la clase obrera, ante todo de la juventud obrera, ha sido la principal fuerza motriz de la situación prerrevolucionaria que se desarrolla en Polonia. Debe organizarse a dos niveles: el de la autoorganización del conjunto de los trabajadores, en el marco de Solidarnosc, y el de una nueva vanguardia que empieza a delimitarse.
Esta no debe contentarse con dirigir las luchas cotidianas. Debe emprender un proceso de clarificación teórica, ideológica y política, que sigue siendo necesaria, sobre el modelo de socialismo que quiere, sobre la estrategia a aplicar para llegar a él.
Para nosotros sólo hay una respuesta posible a esta cuestión estratégica: el ejercicio del poder por consejos obreros y populares democráticamente elegidos, con pluralidad de tendencias y organizaciones políticas, que permita que la clase obrera en su conjunto elija entre distintas variantes (y diversas prioridades coherentes) de desarrollo económico, social y cultural.
Porque la construcción del socialismo es esto, y no otra cosa: la construcción de una sociedad en que los trabajadores sean dueños de su propio destino. I