Karol Modzelewsky
El Debate en el Movimiento Obrero Polaco
Entrevista con
Inprecor: ¿Está usted actualmente de acuerdo con el análisis que hacía en 1964, en la "Carta abierta al Partido Obrero Unificado Polaco"?
Karol Modzelewski: No, porque estoy en desacuerdo con el sistema conceptual que determina el análisis que hacía entonces. Aunque puedo reconocer que no es este el problema que me preocupa más en estos momentos, pienso que la revolución no es un fin en sí misma, y que es un error dejarse quiar por un sistema de valores hasta tal punto que se le subordinen todos los valores en general. Pienso, por otro lado, que en su crítica del capitalismo, el marxismo contiene elementos totalitarios, particularmente en la manera que aborda los problemas culturales o la cuestión nacional. De hecho, pienso que la acción revolucionaria no tiene sentido si ha de llevar a un país al borde de la catástrofe.
—Pero en los países capitalistas, es el propio sistema capitalista el que genera "catástrofes" como el paro masivo, los feirreparables, afectando a regiones enteras, o la liquidación pura y simple de las estructuras sociales y económicas como en el caso de dictaduras como la de Somoza en Nicaragua.
—No sé lo que sucede en Nicaragua, pero sé que los problemas no se plantean en los mismos términos que en los paises capitalistas. Pues pienso que aquí el régimen es
¿ Y piensa usted, a la luz de lo que sucedió
Checoslovaquia en 1968, que la U.R.S.S. aceptará tranquilamente que se produzca esta reforma sin intervenir?
-Espero que las fuerzas políticas existentes serán capaces de encontrar una solución duradera y que evite la intervención soviética.
El ejemplo de Checoslovaquia sólo muestra una cosa: la URSS no estaba dispuesta a tolerar esta reforma, en aquel momento, en aquel marco. Sin embargo, esto no demuestra que las cosas vayan a producirse de la misma manera aquí. Pienso que hay que mostrar realismo geopolítico y contar con todos los datos que . determinan la situación, y en particular la actitud de la URSS: Cosa que precisamente no hacia la Carta Abierta, pues se limitaba a algunas consideraciones generales, sin tener en cuenta la especifica que existe en
Polonia. Lo que queremos ahora es lograr imponer unas condiciones de vida claramente superiores, y que desborden el marco del régimen totalitario, aunque sin hacerlo estallar (gracias a la existencia de sindicatos independientes, de una verdadera libertad de expresión y de las libertades civiles en particular). En este sentido estoy acuerdo con la manera en que Adam Michnik aborda los problemas en artículo. Lo que hace falta es que la situación social del trabajador cambie profundamente, que se reconquiste una auténtica libertad universitaria, por ejemplo, y que se reúnan las condiciones para avanzar hacia un sistema de autogestión.
- ¿Pero esto le parece compatible con las relaciones de dominación de la burocracia soviética sobre los Estados obreros que permanecen bajo su dependencia directa en el plano económico y político? Y si, como informaciones aparecidas en la prensa internacional, el ejemplo de la lucha que desarrollan los trabajadores polacos inspira a la clase obrera de otros países del Este, ¿no piensa usted que esto tendrá implicaciones inmediatas en la actitud de los dirigentes
-En primer lugar, pienso que la situación es claramente distinta en los demás países del Este, y que existen pocas probabique el ejemplo polaco extienda. Si tomamos el caso de Hungría, por ejemplo, se constata que las reformas económicas realizadas le permiten actualmente al régimen apoyarse en las capas medias, cosa que no sucede en absoluto aquí. Además, los trabajadores húngaros no han olvidado el año 1956... en lo que se refiere a Checoslovaquia, no es imposible que los trabajadores se reclamen del ejemplo polaco, si existe la voluntad de tratar de conciliar el sistema actual con una democratización de las relaciones sociales. Pero también aquí, los diversos factores que determinan la situación actual son muy diferentes a los que prevalecen en Polonia.
No cabe duda que el peligro de una intervención soviética en polonia seguirá existiendo durante muchos meses. Pero hay que contar también con lo que obstaculiza dicha intervención. Por un lado, pienso que Afganistán nos ha salvado. No por razones logísticas, sino a causa de las implicaciones políticas que habría tenido esta intervención en Polonia, en un momento en que la URSS está empantanada en la guerra de Afganistán. Las consecuencias de esta intervención, para la política de la URSS en materia de armamento, en relación a Europa, son también un factor con el que hay que contar. Ahora, es evidente que si la "peste democrática" invade el Partido, la milicia, el ejército, la prensa, etc. y si esto se combina con dificultades económicas y una crisis interior en la URSS que plantee el problema del poder, entonces, por supuesto, el problema de la intervención soviética se planteará en términos distintos.
—¿No piensa usted que la dinámica del proceso de autoorganización que se extiende hoy en día por todo el país desbordará rápidamente el marco de las reformas controladas que propone usted? ¿ Y si no es necesario precisamente hoy, plantear la cuestión de la autoorganización en los mismos términos en que lo hizo usted en la
Carta de 1964, a propósito de los Consejos Obreros y de su centralización, y preparar desde ahora las formas de organización que serán necesarias en caso de intervención militar, a saber, las milicias obreras?
-Pienso que con el movimiento actual, no estamos frente a unas estructuras de poder democrático, que se tratan en la Carta, sino que más bien se trata de unas formas sociales de organización en el marco de la dictadura del POUP. Es cierto que es una dictadura limitada, debido a la propia crisis por la que atraviesa el POUP. Este apenas tiene nada que más que su aparato en que apoyarse. Sus militantes, o bien desconfían, o bien participan directamente en la constitución de nuevos sindicatos. La mayoría de ellos se negarán a participar en un proyecto de reforma del Partido. Por lo demás, el aparato está tan esclerotizado, por 35 años de selección negativa, que sus miembros han perdido el instinto de autoconservación colectiva que existía en periodos anteriores.
Se mueven fundamentalmente por aspiraciones individuales y el arribismo, que hacen que no sea en absoluto cierto que trataran de meter a un hombre como Fiszbach en el ejecutivo del Partido. Tampoco pienso, sin embargo, en un retorno de Moczar, que está un tanto marcado, aunque se puede preveer, por lo demás, que los cambios de personas proseguirán.
—Pero para volver a la cuestión de la autoorganización, he seguido con interés los términos del debate que tuvo lugar en Gdansk, en Septiembre, estructuras de coordinación y de dirección del movimiento. La posición que ha defendido usted, frente a Lech Walesa, me pareció ir en el sentido de una centralización del movimiento —cosa que para mí es decisiva-, debido a la heterogeneidad de los grados de organización y niveles de conciencia en las diversas partes del pais.
—Sí, pero hay que comprender que existen buenas razones detrás de las objeciones hechas por Lech Walesa, contra la formación de una estructura central del movimiento. Se trata de un movimiento que saca su fuerza de su implantación regional ante todo. Y la comisión nacional propuesta en los estatutos deberá asumir una representación real de las estructuras regionales, así como de los sectores. Estas prerrogativas serán mayores que las de la comisión actual, que no tienen ningún poder de decisión. Esto demuestra que el punto de vista de la gente ha evolucionado. Pero no deja de ser menos esencial el preservar la dimensión regional del sindicato, aunque sólo sea porque las posiciones de los diversos MKZ difieren bastante de una región a otra y esto en torno a una serie de puntos, desde la manera de abordar la cuestión del aumento de salarios hasta la actitud a adoptar frente
—Me parece que usted más el acento en la dimensión regional que en la dinámica del movimiento, que se reflejó en la huelga del 3 de Octubre, que se vió forzada a seguir adelante y dotarse de una perspectiva nacional, no sólo desde el punto de vista de las estructuras de coordinación, sino también desde el punto de vista de su programa y de sus perspectivas de acción, frente a la negativa del Gobierno a mantener sus promesas del mes de Agosto.
—Es posible. Pero lo que me parece deci-
El Debate en el Movimiento Obrero Polaco sivo, por mi parte, es que se eviten tensiones sociales en torno a cualquier cosa, que sólo pueden llevarnos a una anarquía económica. Por ejemplo, pienso que las primeras propuestas del sindicato en torno a las reivindicaciones salariales (proponiendo que cada trabajador pueda acceder a la categoría salarial superior) eran demasiado inconcretas, pues no partían de una apreciación realista de lo que es posible, ahora, desde el punto de vista económico, en Polonia. Con semejante sistema, y sin saber de qué fondo se dispone para proceder a los aumentos salariales, se corre el riesgo de provocar conflictos en cada ramo, en cada empresa sea en relación al nivel de los aumentos, o a su distribución). Desde este punto de vista, estoy de acuerdo con que hay que tener una visión global del problema y tratar la cuestión de los aumentos salariales en relación con el plan. Pero lo que es importante es llegar a estos aumentos a través de un pacto de no agresión con el régimen, para evitar una situación de anarquía. En este sentido, pienso que los "expertos", "los intelectua
, han de desempeñar un papel importante, para ayudar al movimiento a aicanzar sus objetivos. No preconizando la moderación en el momento en que una iniciativa puede proporcionar una gran fuerza social a los sindicatos —como por ejemplo la huelga del 3 de Octubre, que para mí era decisiva-, sino poniendo a disposición del movimientos sus conocimientos teóricos y científicos que le permitan implantarse mejor. Pienso que este pacto es posible si ambas partes son razonables. Y es necesario que lo sean, pues sinó se verá amenazado el destino económico y político del país. En cambio, si el gobierno acepta la existencia inevitable de los sindicatos independientes y acepta considerarlos como interlocutores, entonces será posible avanzar hacia una reestabilización del régimen. •
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